La salvación es por gracia porque Dios nos ha salvado no por obras, sino por su gracia manifiesta en Cristo, como se explica en Tito 3:5.
La salvación, según la Escritura, es un regalo de Dios que no depende de nuestras obras o méritos. En Tito 3:5, se nos recuerda que 'nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino por su misericordia'. La salvación es pura gracia, lo que significa que es Dios quien toma la iniciativa de rescatar a su pueblo, sin que nosotros podamos hacer nada para merecerlo. La obra de Cristo en la cruz asegura que la salvación es completa y perfecta, lo que nos lleva a confiar en su justicia y no en nuestras propias capacidades. Por lo tanto, la gracia de Dios se convierte en el fundamento de nuestra fe y esperanza, asegurando que somos aceptados ante Él por lo que Él ha hecho a través de Cristo.
Commentary