La predicación de Joel Coyoc, basada en 2 Pedro 1:6-8, aborda el importante tema de la fructificación en la vida del creyente, subrayando la necesidad de añadir virtudes a la fe. Coyoc señala que el crecimiento cristiano no es opcional, sino una respuesta obligada a la fe que los creyentes han recibido. Utilizando las Escrituras, menciona el Salmo 1 y las enseñanzas de Jesús sobre los frutos para enfatizar que los verdaderos creyentes, que han sido renacidos por la gracia de Dios, producirán un fruto que trasciende la mera conducta ética. La admonición de Pedro se centra en añadir a la fe la virtud, el conocimiento, el dominio propio, la paciencia, la piedad, el afecto fraternal y el amor, todos aspectos del mismo fruto del Espíritu, cuya manifestación refleja el verdadero conocimiento de Dios. En conclusión, Coyoc recalca que la vida del creyente debe ser una continua búsqueda de la gloria de Dios, evidenciada a través del fruto abundante en la vida diaria.
“El fruto auténtico permanece porque es sostenido por una obra sobrenatural.”
“La vida del creyente no es simplemente ética, sino una respuesta al amor de Dios quien les salvó.”
“Donde hay verdadera fe, hay un deseo genuino de crecer en virtudes que reflejan el carácter de Cristo.”
“No estamos llamados a decirle a la gente que produzca un fruto que no es auténtico; es el evangelio el que transforma y produce ese fruto en nosotros.”
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