Bootstrap
JC

(3''parte) Un clamor del corazón

Psalm 86:11-13
Joel Coyoc April, 12 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc April, 12 2023

El sermón titulado "Un clamor del corazón" por Joel Coyoc se centra en la necesidad de un corazón que clama a Dios, especialmente en tiempos de aflicción, como se ilustra en el Salmo 86:11-13. Coyoc argumenta que un clamor genuino brota de la consciencia de nuestra necesidad espiritual y de la realidad de nuestra condición ante Dios. Se enfatiza la importancia de pedir al Señor que nos enseñe su camino, lo cual se apoya con las Escrituras, en particular Proverbios 3:5-6 y Juan 14:6. En el contexto reformado, el sermón destaca que nuestra salvación y crecimiento espiritual dependen completamente de la gracia de Dios y que un corazón sensible a esta gracia es capaz de verdadera adoración y súplica constante a Dios. Esto tiene profundas implicaciones prácticas para la vida del creyente, instando a una dependencia continua del Señor.

Key Quotes

“Un clamor del corazón brota de un corazón que ve su necesidad.”

“Es necesario que nosotros clamemos al Señor para que nos dé un corazón sensible, un corazón que ve necesidad.”

“La gracia de Dios se ha manifestado para la salvación a todos los hombres.”

“El haber experimentado en nuestra vida, el clamar al Señor para que nos muestre en verdad un entendimiento de lo que ocurrió en la cruz, un entendimiento del Evangelio.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
salmo ochenta y seis salmo ochenta y seis dice la palabra de Dios inclina
o que va a tu oído y escúchame porque estoy afligido y menesteroso
guarda mi alma, porque soy piadoso. Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo,
que en ti confía. Ten misericordia de mí, oh Jehová,
porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo,
porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres
bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos
los que te invocan. Escucha, oh Jehová, mi oración
y está atento a la voz de mis ruegos. En el día de mi angustia
te llamaré porque Tú me respondes. Oh Señor, ninguno hay como Tú
entre los dioses, ni obras que igualen Tus obras. Todas las
naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de Ti, Señor,
y glorificarán Tu nombre. porque tú eres grande y hacedor
de maravillas, sólo tú eres Dios. Enséñame, oh Jehová, tu camino,
caminaré yo en tu verdad. Afirma mi corazón para que tema
tu nombre. Te alabaré, oh Jehová, Dios mío,
con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre. porque
tu misericordia es grande para conmigo, y has librado mi alma
de las profundidades del Seol. Oh Dios, los soberbios se levantaron
contra mí, y conspiración de violentos ha buscado mi vida,
y no te pusieron delante de sí, mas tú, Señor, Dios misericordioso
y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad. mírame y ten misericordia de
mí, da tu poder a tu siervo y guarda al hijo de tu sierva. Haz conmigo
señal para bien y véanlo a los que me aborrecen y sean avergonzados
porque tú Jehová me ayudaste y me consolaste. Vamos a meditar
los versículos del once hasta el versículo trece. Estamos meditando
este Salmo con el tema Un clamor del corazón. los versículos 11
al 13, dice, enséñame, oh Jehová, tu camino, caminaré yo en tu
verdad, afirma mi corazón para que tema tu nombre, te alabaré,
oh Jehová, Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu
nombre para siempre, porque tu misericordia es grande para conmigo,
y has librado mi alma de las profundidades del Seol. Normalmente cuando nosotros clamamos
es porque estamos experimentando alguna aflicción. La Biblia dice,
hablando del Señor, dice que el Señor, en el Salmo 22, dice
que él no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, ni
de él escondió su rostro, sino que cuando clamó a él, él le
oyó. Hermanos, que el Señor nos conceda
un corazón que puede clamar a él de manera constante. Hay grandes
promesas en la Escritura cuando clamamos al Señor, dice, clama
a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas
que tú no conoces. El Señor Jesús dijo que son bienaventurados
los que lloran porque ellos recibirán consolación. Y es necesario que
nosotros clamemos al Señor para que nos dé un corazón sensible,
un corazón que ve necesidad, por lo cual está movido a clamar
constantemente al Señor. Y en los versículos que vamos
a meditar hay por lo menos tres, tres cosas con respecto a un
clamor del corazón. La primera cosa es que un clamor
del corazón brota de un corazón que ve su necesidad. Mientras
no veamos necesidad, pues no hay necesidad de clamar. Cuando
pensamos que nosotros tenemos todo, tenemos todo en control,
cuando pensamos que nosotros somos capaces, que nosotros somos
sabios, pues qué necesidad hay de clamar. No hay ninguna necesidad
de clamar. Hermanos, Un clamor del corazón
brota de un corazón que ve su necesidad. Y es necesario que
nosotros oremos al Señor para que nos haga constantemente poder
ver que somos personas en necesidad. En especial, el salmista mira
una necesidad y es la necesidad de ser enseñado. Dice, enséñame. Enséñame o Jehová tu camino. Enséñame. Hermanos, Proverbios
capítulo 3, es la exhortación de un padre. El libro de los
Proverbios es un padre enseñando a su hijo y él le va diciendo
al hijo, vamos a mirar el capítulo 3 de Proverbios, Le dice, hijo mío, le dice, no
te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos, porque
la largura de días y años de vida y paz te aumentará. Le dice,
nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad, átalas a tu cuello,
escríbelas en la tabla de tu corazón, y hallarás gracia y
buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Versículo
5 dice, fíate de Jehová de todo tu corazón, no te apoyes en tu
propia prudencia, reconocelo en todos tus caminos y Él enderezará
tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión,
teme a Jehová y apártate del mal. El padre está previniendo
a su hijo de ser una persona que entienda que no es lo suficientemente
sabio, que entienda que siempre va a necesitar sabiduría y le
está enseñando, le está exhortando, le está previniendo de una tendencia
que solemos tener y es de pensar que nosotros de pronto cuando
somos pequeños somos enseñables, pero creo que llega un momento
en nuestra adolescencia en que de pronto pensamos que ya lo
sabemos todo. Cuando de pronto somos muy niños,
hacemos muchas preguntas a nuestros papás y les admiramos. Pero hay
un momento en que solemos, como que ya no queremos escuchar a
nuestros papás porque ya pensamos saber mucho. Pero qué bendición
de Dios es que Él nos haga ver nuestra necesidad y esa necesidad
nos lleva a aclamar y aclamar como el salmista, enséñame. enseñame,
la necesidad de ser enseñado y clamar al Señor para que Él
nos haga tener un corazón enseñable. Todos pensamos saber todas las
cosas. Y qué bendición es que Dios nos
lleva a un punto en el que nosotros miramos que necesitamos ser enseñados
porque no sabemos nada, en especial con respecto a la salvación.
Cuando pensamos, por ejemplo, en Namán, que fue a Israel para
ser sanado por el profeta. Él tenía una opinión, él pensaba
que él sabía cómo podía ser sanado de su lepra, y cuando el profeta
le dijo una forma, él se enojó porque él pensaba, él tenía una
opinión, él era sabio en su propia opinión, pero qué bendición que
Dios usó a sus criados. Dios usa, pues, Dios ha usado
hasta asmos y usa lo más inesperado para hacernos reprensión de nuestra
obstinación y de ser sabios en nuestra propia opinión. Él dijo,
menospreciando el río Jordán, que había mejores ríos donde
él se podía bañar en su tierra y no en ese río Jordán. Y Dios,
utilizando a los siervos, le dijeron, Señor, si te pidiera
alguna cosa más difícil, no la harías. Hermanos, Dios Dios tiene
que obrar en nuestros corazones. La figura de Namán es una figura
con respecto a la salvación. Y con respecto a la salvación,
¿cuántas veces nosotros pensamos saber qué es lo que necesitamos
para ser salvos? Nosotros pensamos que nosotros
tenemos una manera de pensar o nuestros padres nos enseñaron
una manera de pensar. Pero específicamente en esto
es necesario que nosotros podamos escuchar la exhortación que dice,
no seas sabio en tu propia opinión. No seas, fíate de Jehová de todo
tu corazón. Si Él te dice que lo que hay
que hacer es al río Jordán, pues confía en eso. Y sabemos que
Namán fue por la exhortación de sus siervos, y hizo lo que
el profeta dijo, y él salió limpio de su lepra. Pero él pensaba
que él sabía una forma mejor. Él pensaba que el profeta iba
a salir, iba a poner sus manos, iba a orar, y así él iba a sanar.
¿Y cuántas veces nosotros pensamos que pues es de la manera que
nosotros pensamos. Nosotros pensamos que hay algo
que nosotros podemos contribuir a nuestra salvación, y la verdad
es que Dios tiene que enseñarnos. No hay nada que tengas que contribuir
a tu salvación, sino sólo fiarte de la provisión del Señor de
todo tu corazón. Y fíjese que el salmista le dice
al Señor, enséñame. Dice, enséñame o que va tu camino
y qué importante que es con respecto a nuestra salvación que el clamor
sea enséñame o que va tu camino porque nosotros por la gracia
de dios podemos saber algo y podemos saber lo que el señor jesús dijo
en juan 14 6 dijo yo soy el camino la verdad y la vida hermano es
necesario que nosotros clamemos que el señor que el Señor nos
revele a Cristo, que Él nos enseñe el camino. No ser sabios en nuestra
opinión y pensar, yo ya conozco a Cristo. No estemos contentos
con saber algunas cosas acerca de Cristo, sino que el Padre
nos enseñe al Señor Jesucristo. Él es el camino. Sabemos que
Él es la senda de la vida. Me mostrarás la senda de la vida.
La necesidad de ser enseñados por el Señor, que Él nos enseñe
su camino. es el camino que es el Señor,
el Señor Jesucristo, y es esencial para comenzar a caminar ese camino
que lleva al Padre, porque dice el Señor Jesucristo, yo soy el
camino, yo soy la verdad, yo soy la vida, nadie viene al Padre
si no es por mí. Si usted piensa que es a través
de cierta manera de pensar, si usted piensa que es por ciertas
cosas religiosas que puede hacer, si usted piensa que es porque
lee la Escritura, y no es malo que lea la Escritura, siga leyendo
la Escritura. pero no es por leer la Escritura,
no es por dar limosnas, no es por hacer buenas obras, sino
es que el Señor te rebele, te enseñe quién es el Señor Jesucristo,
que Él es el único suficiente Salvador, el único Salvador que
vino a salvar a su pueblo de sus pecados. El Salvador que
consumó la salvación de su pueblo con un solo sacrificio, que Él
en la cruz dijo, consumado es. Y poder hacer a un lado y dejar
toda otra opinión. Si la opinión de tu corazón es
por la religión que te enseñaron tus padres, o es por la membresía
de alguna iglesia, o es porque algún rito o alguna ofrenda o
algo que tú pienses, clama al Señor, que te enseñe, porque
no es de esa manera. La manera es a través de confiar
en el Señor Jesucristo, de fiarte en Él de todo tu corazón y no
poner ninguna confianza en nada que tú puedas hacer. Enséñame,
que sea el clamor de nuestro corazón, y si ya el Señor nos
ha enseñado al Señor Jesucristo, pues lo que debe suceder es lo
que lo que sucedió al salmista seguir clamando para que nos
siga enseñando lo que le sucedió al apóstol Pablo el apóstol Pablo
decía todo lo que para mí era ganancia lo tengo como pérdida
y ahora quiero una sola cosa y lo que quiero es conocer a
Cristo y seguir orando y diciéndole Señor enséñame al Señor Jesucristo
sígueme revelando al Señor Jesucristo sígueme haciendo crecer en conocerle
cada día más que ese sea el deleite de nuestro corazón y algo que
sabemos por la convicción del salmista es que esa clase de
oración Dios responde porque dice él después en la segunda
parte del versículo 11 dice caminaré yo en tu verdad enseñame a llevar
tu camino caminaré yo en tu verdad Y recuerde que el camino es Cristo,
pero la verdad es Cristo. Cristo, la palabra viviente,
es la verdad. El mismo versículo de Juan 14,
6 dice, yo sé el camino y la verdad y la vida. Nadie viene
al Padre si no es por mí. Y esa es la verdad, que nadie
puede ir al Padre si no es a través del Señor Jesucristo. la palabra Cristo, la palabra
viviente. Cuando nosotros clamamos al Señor
para que nos enseñe al Señor Jesucristo, para que nos rebele
a Cristo, para que nosotros entendamos que Él es el eterno Hijo de Dios,
Él es el que puede hacer remisión de pecados por su sacrificio,
por su sangre, que Él puede dar vida porque Él es camino, verdad
y vida. Cuando nosotros clamamos de esa
manera, el Señor responde a esa oración, porque Él afirma con
convicción, dice, caminaré yo en tu verdad. Esa verdad que
es el Señor Jesucristo, esa verdad que es la Palabra viviente Cristo
y la Palabra escrita, el Salmo 119, versículo 160 dice, La suma de tu palabra es verdad
y eterno es todo juicio de tu justicia. La suma de tu palabra
es verdad y eterno todo juicio de tu justicia. palabra escrita,
pero siempre que vayamos a la palabra escrita, que es la verdad,
vayamos con el clamor de nuestro corazón, de que en esa palabra
escrita podamos ver a la palabra viviente, que no nos ocurra lo
que ocurrió a aquellos que el Señor les dijo a ustedes, leen,
escudriñan la escritura, estudian la escritura, porque a ustedes
les parece que en ellas está la vida eterna, pero aunque hacen
eso, ustedes no quieren venir a mí. y que el Señor nos guarde
de que nos ocurra algo parecido, que nosotros podamos ir a la
palabra viva con un clamor en nuestro corazón. Señor, mientras
leo tu palabra, concédeme que vea a Cristo, que vea a la palabra
viviente, al Señor Jesucristo. Juan capítulo 17, versículo 17,
dice el Señor Jesús, hablando acerca de la palabra escrita, Dice, santifícalos en tu verdad,
tu palabra es verdad. Santifícalos en tu verdad, tu
palabra es verdad. Hermanos, qué importante es que
podamos captar lo que Jesús está diciendo. Aquí está hablando
de la palabra viviente y de la palabra escrita. Santifícalos
en tu verdad. ¿En quién somos santificados?
En el Señor Jesucristo, que Él es la verdad. Tu palabra es verdad. ¿Y cómo vamos a conocer esa verdad? ¿Y cómo vamos a experimentar
esa santificación si no viniendo con toda la confianza en la obra
del Señor Jesucristo, confiando solamente en Él, no pensando
que hay algo que nosotros podemos añadir a la santidad que Él ha
ganado para Su pueblo? Santifícalos en tu verdad. Tu palabra es verdad. No somos
santos por memorizar o por saber la Escritura. si no somos salvos
por estar en el Señor Jesucristo que es revelado en la palabra
escrita. Santifícalos en tu verdad, tu
palabra es verdad. Tito 2, 11. dice hablando otra vez de cristo
porque cristo es la gracia de dios dice porque la gracia de
dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres y aquí está
diciendo como una declaración de verdad lo que el salmista
está orando. El salmista está orando, enséñame
tu camino. Y ese camino es Cristo, que es
la gracia de Dios. Dice, porque la gracia de Dios
se ha manifestado para la salvación a todos los hombres, enseñándonos
a que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos
en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada
y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo. El anhelo del creyente que ha
experimentado esa salvación es seguir viendo a Cristo hasta
que le veamos cara a cara. Y dice, quien se dio a sí mismo
por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, santifícalos
en tu verdad. Cristo es la verdad, dice, para
redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo
propio, celoso de buenas obras. Esto habla y exhorta y reprende
con toda autoridad. Nadie te menosprece. Irmanos,
qué bendición es saber que Dios contesta esta oración. Si nosotros
clamamos que Él nos enseña al Señor Jesucristo, Él nos va a
enseñar al Señor Jesucristo. Y vamos a poder decir con el
salmista también, caminaré yo en tu verdad. Y esa
verdad es el Señor Jesucristo. Es ir a la palabra escrita, no
para hallar información, sino con la misma oración, sígueme
enseñando ese camino, esa verdad que es el Señor Jesucristo. Después, la segunda cosa es un
clamor del corazón, brota de un corazón que ve su realidad. Mientras no veamos nuestra realidad,
mientras pensemos que todo está bien, mientras nos miramos así
como solemos mirarnos, con una opinión muy alta de nosotros
mismos, mientras miramos y pensamos que nosotros somos gente capaz,
gente sabia, gente que puede hacer muchas cosas, mientras
no miremos la realidad de que separados del Señor nada podemos
hacer, pues difícilmente nuestro corazón va a aclamar. Pero el
corazón clama cuando por la gracia de Dios vemos nuestra realidad. ¿Y cuál es la realidad que el
salmista está viendo? ¿Por qué digo que clama su corazón
porque ve su realidad? Porque él después dice, afirma
mi corazón para que tema tu nombre. Afirma mi corazón para que tema
tu nombre. te alabaré o que va Dios mío
con todo mi corazón y glorificaré tu nombre para siempre afirma
mi corazón cuál es la realidad que él está viendo que lo hace
clamar y decirle afirma mi corazón y la verdad que está viendo es
que la realidad es que nosotros tenemos
un corazón que es inestable un corazón que de pronto teme y
no a Dios, un corazón que de pronto confía y no en Dios, un
corazón que de pronto está gozoso en el Señor, pero de pronto está
gozoso en cualquier otra cosa que no es el Señor, un corazón
que de pronto está confiado, pero al rato ya está en ansiedad. Hermanos, esa es la realidad,
esa palabra que está en nuestras Biblias como afirma mi corazón,
también puede ser entendida como unifica, O sea, tenemos un corazón
que no está firme, un corazón inestable. Aunque hemos sido
redimidos, tenemos una nueva naturaleza. Aún tenemos esa naturaleza
caída. Aún tenemos esa naturaleza que
batalla, la carne que batalla contra el espíritu. Aún tenemos
un corazón del cual no te fíes de tu corazón, fíate del Señor. Y aún eso nos debe llevar a aclamar
al Señor. No escuchemos la voz de nuestra
cultura. La voz de nuestra cultura dice,
sigue los impulsos de tu corazón. Y pareciera que eso es una gran
sabiduría. Cantidad de gente repitiendo
eso y gente mayor aconsejándole eso a jóvenes. Sigue los impulsos
de tu corazón. Pero el salmista clama al Señor
porque ve la realidad. Él no se siente feliz con su
corazón. Él sabe que su corazón no es
algo en que se tiene que fiar. No es firme. Sabe que su corazón
está dividido. Y él, ante esa realidad, está
clamando. Y está clamando al Señor que
le dé un corazón estable. Que lo haga de un solo corazón. Hermanos, esa es nuestra realidad. Y a menos que Dios obre, nuestro
corazón no va a ser firme. A menos que Dios obre, nuestro
corazón no vamos a ser de un solo, de un solo corazón. Santiago escribe en su epístola,
en su capítulo cuatro, mostrando justo lo que el salmista miraba
como una realidad y por lo cual él clamaba al Señor porque sabía
que la esperanza estaba solamente en el Señor. La esperanza está
solamente en la obra del Señor Jesucristo, que es la que nos
puede dar a ser de un solo corazón. Dice Santiago en el versículo
1, ¿de dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?
Una de las cosas que nos recuerda que nuestro corazón no está firme,
está dividido, es que de pronto hacemos guerra. No es de vuestras
pasiones las cuales combaten vuestros miembros. Codiciáis
y no tenéis. Matáis y ardéis de envidia y
no podéis alcanzar. Combatís y lucháis pero no tenéis
lo que deseáis porque no pedís. ¿Pedís y no recibís porque pedís
mal para gastar en vuestros deleites o almas adúlteras? Y ahí está
el corazón dividido. ¿No sabéis que la amistad del
mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiere
ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que
la Escritura dice en vano, el Espíritu que Él ha hecho morar
en nosotros nos anhela celosamente? Pero Él da mayor gracia. Por
eso dice, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. ¿Qué bendición es que nosotros
seamos conscientes? El humilde sabe que su corazón
no es un lugar donde se puede confiar. Y por eso clama al Señor. Y Dios dice, resiste a los soberbios,
da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios, resistid
al diablo y huirá de vosotros. acercados a Dios y Él se acercará
a vosotros. Pecadores, limpiad las manos,
y vosotros, los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Y, hermanos, no confiar en nuestro corazón y acercarnos a Dios,
clamar a Dios. Dice, limpiad las manos, y está
hablando de la conducta externa. habla de lo externo, pero de
lo interno, porque Dios no se agrada de algo simplemente que
se ve afuera. Dios lo que hace es limpiar el
corazón, porque un corazón limpio, un corazón bueno, da buen fruto.
Y sólo Dios puede hacer un corazón de piedra en un corazón bueno
y de carne. Dice, pecadores, limpiad las
manos, y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
y se nos anima a hacer lo que hace el salmista. Afligíos, lamentad
y llorad. Vuestra risa se convierta en
lloro y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor y
Él os exaltará. Humillarnos delante del Señor,
clamar a Él para que se acabe el doble ánimo. Y esto es algo
de que hacer constantemente hasta que el Señor nos quite esa vieja
naturaleza y nos haga semejantes al Señor Jesucristo. Dice, a
menos que Dios obre, nuestro corazón no va a ser afirmado,
nuestro corazón no va a ser unificado, y entonces va a haber un problema.
Y por eso el salmista, ya que ha experimentado la salvación
del Señor, él quiere hacer algo. Dice, afirma mi corazón para
que tema tu nombre. Y después dice, te alabaré, ocupe
a Dios mío. Y dice, con todo mi corazón. Y mientras Dios no haga esa obra,
pues vamos a estar con un corazón dividido y no podemos adorarle
con todo nuestro corazón. Dice, no podré Mientras Dios
no obre, no podemos. Mientras nosotros no estemos
clamando por la obra de Dios en nuestro corazón, pues no vamos
a poder alabar a Dios con todo el corazón. Porque vamos a tener
un corazón que no está firme, que está dividido. Pero Él tiene
el deseo. Él tiene el deseo de alabar al
Señor y por eso está clamando y confiando en su misericordia.
Y dice, te alabaré tampoco te podré glorificar siempre. Él dice, y glorificaré tu nombre
para siempre. Y eso, hermanos, eso nos lleva
a un tercer asunto que nosotros tenemos que entender. Hermanos,
si nosotros hemos experimentado la salvación del Señor, Una de
las cosas que debe caracterizar nuestra vida es un constante
clamar al Señor, porque en el corazón del creyente hay un deseo.
El corazón del creyente quiere adorar a Dios. El corazón del
creyente quiere exaltar a Dios, quiere contar sus obras, quiere
dar a conocer lo que Dios ha hecho en su vida. Él dice, ¿Y
qué es lo que lo motiva a eso? Lo que lo motiva a eso es porque
Él ha experimentado su misericordia de una manera personal. Dice,
porque tu misericordia es grande para conmigo. Antes, El salmista
en el versículo 5 dijo, y grande misericordia para con todos los
que te invocan. Y ahí él estaba hablando de un
aspecto general, de algo que es cierto. Pero aquí está hablando
de una experiencia personal. Él ha experimentado en su propia
vida. Porque tu misericordia es grande,
¿para con quién? Ya no está diciendo para con
todos los que te invocan, sino está diciendo es grande para
conmigo. Y sólo un clamor del corazón
puede llevarnos a verdadera adoración. Hermanos, sólo clamamos cuando
Él nos salva. Y después que Él nos salva, la
prueba que nos ha salvado es que nosotros seguimos clamando
para que Él siga obrando esa salvación en nosotros. Y nosotros
podamos seguir adorándole de verdad. Adorándole de verdad
porque porque hemos experimentado su misericordia es la misericordia
de Dios en nuestra vida la única que puede llevarnos a adorar
de verdad verdadera adoración no tiene que ver nosotros podemos
hacer algo con música correcta incluso nos puede conmover y
puede ser el resultado quizá de la sensibilidad artística
pero puede que no tenga nada que ver con adoración en realidad
Tal vez no haya ningún instrumento. Tal vez no tengamos ni un hermano
que pueda tocar ni siquiera una guitarra. Tal vez no estemos
muy afinados. Eso no quiere decir que no debemos
procurar hacer lo mejor que podamos la alabanza. Pero va a haber
verdadera adoración si el hermano ha experimentado la misericordia
del Señor para con él. Dios mío con todo mi corazón
y glorificaré tu nombre para siempre. ¿Por qué? Porque tu
misericordia es grande para conmigo. El haber experimentado en nuestra
vida, el clamar al Señor para que nos muestre en verdad un
entendimiento de lo que ocurrió en la cruz, un entendimiento
del Evangelio que nos lleve a mirar de verdad hermano, no merecemos
sino solo condenación, pero por la gracia de Dios, hoy estamos
sentados en los lugares celestiales con Cristo, que mereciendo solamente
su indignación, que no habiendo nada digno de quien nos amara,
él nos amó con amor eterno, y como él sigue mostrando cada día su
misericordia sigue mostrando su misericordia cuando nosotros
pecamos Dios es bueno y perdonador, y mueve nuestro corazón a confesar
nuestros pecados. Pero hay ocasiones en que incluso
pecamos y ni siquiera nos damos cuenta, y no somos consumidos.
¿Por qué? Porque su misericordia es nueva cada mañana por la obra
del Señor Jesucristo. La otra cosa que hace Él en verdadera
adoración es valorar la salvación del Señor. Dice, y has librado mi alma de las
profundidades del Seol. Valorar su misericordia y valorar
de manera específica el hecho de que Dios nos ha librado de
la muerte. Dios nos ha librado de las profundidades
del Seol. Y aquí podemos pensar en dos
sentidos, tanto la muerte física, yo no sé cuántas veces hemos
estado cerca de morir y ni cuenta nos hemos dado dice el salmo
103 dice él es el que sana todas sus dolencias el que rescata
del hoyo tu vida hermanos en verdad quien sabe cuántas veces
nosotros hemos estado cerca de morir no nos hemos dado cuenta
y dios nos ha librado pero más aún No es tan grave. Un día, de todos modos, el día
que Dios ha diseñado, señalado, nuestra vida aquí va a terminar.
Pero lo más grande es que Él ha librado nuestra alma de la
condenación eterna, de la muerte eterna, de estar sin posibilidad
de estar en su presencia. con toda la posibilidad de estar
en su presencia desfavorable, porque eso es lo que merecemos
por causa de ser aborrecedores de Dios, pero Él nos ha librado. Él en misericordia nos enseñó
que necesitábamos ser enseñados. Él en misericordia nos mostró
su camino, que es el Señor Jesucristo, y por eso Él nos ha permitido
el acceso a su presencia favorable. Cristo es el camino que lleva
al Padre. Por el Señor Jesucristo nos podemos
acercar al trono de la gracia. Hoy tenemos vida juntamente con
Cristo. Hoy estamos sentados en lugares
celestiales. Él nos rescató de las profundidades
del infierno, de las profundidades de nuestra maldad, y Él nos ha
dado vida juntamente con Cristo. Hermano, Cristo vino a salvar
a su pueblo de sus pecados. Y es mentira lo que mucha gente
dice. Hay mucha gente que dice, mira
cuánto valemos, por eso Cristo vino. No, eso no indica cuánto
valemos, eso indica cuán profundamente caímos. Eso es lo que indica,
indica cuán grande es nuestra ofensa hacia Dios. Eso es lo
que indica, indica lo profundo de nuestra caída, lo profundo
de la condenación merecida. Y sólo el Señor Jesucristo voluntariamente
se ofreció en sacrificio, vivió la vida que nosotros somos incapaces
de vivir y llevó el castigo que nosotros merecemos. Por su llaga
fuimos nosotros curados, por la confianza plena en su obra
nosotros podemos ser justificados y poder ser declarados hijos
de Dios. Entonces, hermanos, un clamor,
un clamor del corazón, que Dios nos conceda tener corazones,
que clamamos constantemente, que no nos olvidemos, que Dios
nos haga recordar siempre, hermano, todavía no lo sabes todo, ni
yo lo sé todo, todavía necesitamos conocer a Cristo más y más, y
que nuestro deseo sea que le conozcamos cada vez más, que
sea nuestro deleite, que podamos, quiero recordarles que Dios no
tiene hijos consentidos, sino solamente el Señor Jesucristo.
Y lo que Dios concedió al apóstol Pablo, Dios tiene para todos
sus hijos. Que nuestro deseo, que parte
del clamor de nuestro corazón sea, hazme lo que le hiciste
a Pablo. Que tenga todo por basura y desee
una sola cosa, conocer a Cristo Jesús mi Señor. Que tengamos
corazón enseñable, que tengamos La convicción de que Dios responde
a esa oración de ser enseñados, que vayamos a la palabra escrita
para ver a la palabra viva. No para tener información, sino
para ver al Señor Jesucristo. No hay esperanza en tener nuestra
cabeza llena de información. Hay toda la esperanza en estar
en el Señor Jesucristo y seguir confiando cada día en el Señor
Jesucristo. Allí es donde está nuestra esperanza. Que el Señor nos haga cada día
recordar nuestra realidad. Mientras Cristo no venga, nosotros
tenemos un corazón dividido y tenemos que estar cada día clamando para
que el Señor nos haga de un solo corazón. Que el Señor nos conceda
poder tener verdadera adoración porque hemos experimentado de
manera personal su misericordia. y que valoremos su misericordia
al punto de poder cantar el salmo que dice tu misericordia es mejor
que la vida y el apóstol pablo es un ejemplo de una persona
que admirado por la misericordia
que el señor tuvo de manera personal con él adora la verdadera adoración
tiene que ver con el clamor del corazón primera de timoteo Dice el apóstol Pablo, doy gracias
al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, siempre
reconociendo que todo es por Cristo, porque me tuvo por fiel
poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo,
perseguidor e injuriador, mas fui recibido a misericordia,
porque lo hice por ignorancia e incredulidad. Pero la gracia
de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en
Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores
de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a
misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí, él primero, toda
su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él
para vida eterna. Y viene la adoración. Por tanto,
al rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios
sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. Y que el
Señor haga esto en nosotros. Que tal vez no cantemos muy afinados,
pero si podemos cantar afinados, qué bueno. Procuremos hacerlo
cada vez mejor, pero sobre todas las cosas, que nos hagan lo que
le hizo a Pablo, lo que le hizo al salmista. Tu misericordia
ha sido grande para conmigo. Ha rescatado mi vida de las profundidades
del Seol. Y entonces, vamos a tener verdadera
adoración. Vamos a orar, hermanos.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.