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Joel Coyoc July, 19 2020 Video & Audio
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Joel Coyoc July, 19 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about seeking Jesus?

The Bible teaches that many seek Jesus for their own desires rather than for true understanding of who He is.

In John 6, we see a multitude seeking Jesus after witnessing His miraculous feeding. However, Jesus addresses their motives, stating that they are not seeking Him for the signs He performed but because they were satisfied with physical bread. This highlights a common theme; people often seek Jesus to fulfill their temporal desires, failing to recognize their deeper spiritual needs. Romans 3:11 tells us that 'none seeks for God,' indicating that true seeking only happens when the Father draws individuals to Christ. It's essential for believers to recognize that they need to come to Jesus not for superficial needs but for spiritual life.

John 6:26-27, Romans 3:11

Why is understanding the nature of Jesus important for Christians?

Understanding Jesus' true nature allows Christians to recognize Him as their Savior and not just a provider for physical needs.

The nature of Jesus—His identity as the Son of God and true sustainer of life—is crucial for Christians because it shapes their relationship with Him. In John 6, Jesus declares, 'I am the bread of life.' This verse signifies not just that He provides physical sustenance but that He is the source of spiritual nourishment and eternal life. For believers, recognizing Jesus as the ultimate provider leads to a deeper faith and understanding of grace, not merely viewing Him as a provider of material needs. Disciples must understand that their greatest need is salvation from sin, not just the alleviation of immediate hardships. This theological understanding transforms the believer's life and motivations.

John 6:35, John 6:51, Romans 6:23

How do we know the doctrine of total depravity is true?

The doctrine of total depravity is affirmed in Scripture, indicating that all humanity is affected by sin from birth.

Total depravity signifies that every part of human nature is corrupted by sin, affecting the mind, will, emotions, and flesh. This doctrine is supported by verses like Romans 3:23, which states, 'for all have sinned and fall short of the glory of God.' Furthermore, Jeremiah 17:9 emphasizes the deceitfulness of the heart, illustrating humanity's innate corruption and need for divine grace. The biblical narrative acknowledges that apart from God's intervention, individuals remain in darkness, unable to seek Him genuinely. This theological perspective reinforces the need for grace through faith in Christ as the only means of salvation.

Romans 3:23, Jeremiah 17:9, Ephesians 2:1

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Vamos a abrir nuestras Biblias. En el Evangelio de San Juan. Evangelio de San Juan en su capítulo
6. dice la Palabra de Dios. Después
de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias,
y le seguía gran multitud porque veían las señales que hacían
los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte
y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, la
fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y
vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe, ¿de
dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía
para probarle, porque él sabía lo que había de hacer. Felipe
le respondió, doscientos denarios de pan no bastarían para que
cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés,
hermano de Simón Pedro, le dijo, Aquí está un muchacho que tiene
cinco panes de cebada y dos pececillos. ¿Más qué es esto para tantos?
Entonces Jesús dijo, Haced recostar la gente, y había mucha hierba
en aquel lugar, y se recostaron como el número de cinco mil varones.
Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los
repartió entre los discípulos. Y los discípulos entre los que
estaban recostados, asimismo de los peces cuanto querían.
Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos, recoged
los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron,
pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco
panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres
entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron, éste
verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús, que iban
a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse
al monte él solo. Al anochecer, descendieron sus
discípulos al mar Y entrando en una barca iban cruzando el
mar hacia Capernaum, estaba ya oscuro, y Jesús no había venido
a ellos. Y se levantaba el mar con un
gran viento que soplaba. Cuando habían remado como veinticinco
o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar, y se
acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Mas él les dijo, yo soy,
no temáis. Ellos entonces con gusto le recibieron
en la barca, la cual llegó enseguida a la tierra donde iban. El día siguiente, la gente que
estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más
que una sola barca y que Jesús no había entrado en ella con
sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. Pero otras
barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido
el pan después de haber dado gracias al Señor. Cuando vio
pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron
a las barcas y fueron a Capernaum buscando a Jesús. Y hallándole
al otro lado del mar, le dijeron, Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Respondió Jesús y les dijo, De
cierto, de cierto os digo, que me buscáis no porque habéis visto
las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad
no por la comida que perece, sino por la comida que a vida
eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará, porque
a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron, ¿qué debemos
hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió
Jesús y les dijo, Esta es la obra de Dios, que creáis en el
que Él ha enviado. Le dijeron entonces, ¿qué señal
pues haces tú para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná
en el desierto, como está escrito, pan del cielo les dio a comer.
Y Jesús les dijo, de cierto, de cierto os digo, no os dio
Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan
del cielo. porque el pan de Dios es aquel
que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron, Señor,
danos siempre este pan. Jesús les dijo, yo soy el pan
de vida, el que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí
cree no tendrá sed jamás. Mas os he dicho que aunque me
habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, tendrá
a mí y al que a mí viene, no le echo fuera, porque he descendido
del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y esta es la voluntad del Padre el que me envió, que de todo
lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en
el día postrero. Esta es la voluntad del que me
ha enviado, que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga
vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero." Murmuraban
entonces de él los judíos, porque había dicho, Yo soy el pan que
descendió del cielo. Y decían, ¿no es este Jesús,
el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues
dice éste, del cielo he descendido? Jesús respondió y les dijo, No
murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si
el Padre que me envió no le trajere, y yo le resucitaré en el día
postrero. Escrito está en los profetas,
y serán todos enseñados por Dios, así que todo aquel que oyó al
Padre y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto
al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo,
el que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná
en el desierto y murieron. Este es el pan que descendió
del cielo, para que el que de él come no muera. Yo soy el pan
vivo que descendió del cielo. Si alguno comiere de este pan,
vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne,
la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían
entre sí diciendo, ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Jesús les dijo, De cierto, de cierto os digo. Si no coméis
la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis
vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi
sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera
bebida. El que come mi carne y bebe mi
sangre en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre
viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también
vivirá por mí. Este es el pan que descendió
del cielo. No como vuestros padres comieron el maná y murieron.
El que come de este pan vivirá eternamente. Estas cosas dijo
en la sinagoga enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos
dijeron, ¿dura es esta palabra? ¿Quién la puede oír? Sabiendo
Jesús en sí mismo, que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo,
¿esto os ofende? Pues que si vierais al Hijo del
Hombre subir a donde estaba primero, el Espíritu es el que da vida,
la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado
son espíritu y son vida, pero hay algunos de vosotros que no
creen, porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los
que no creían y quién le había de entregar. Y dijo, Por eso
os he dicho que ninguno puede venir a mí si no le fuere dado
del Padre. Desde entonces muchos de sus
discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. Dijo entonces
Jesús a los doce, ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió
Simón Pedro, Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de
vida eterna. Nosotros hemos creído y conocemos
que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús les
respondió, no he escogido yo a vosotros los doce y uno de
vosotros es diablo. Hablaba de Judas Iscariote, hijo
de Simón, porque este era el que le iba a entregar y era uno
de los doce. Vamos a meditar los versículos
del 22 hasta el 25. Los voy a leer de nuevo sus versículos
que dice... El día siguiente, la gente que estaba al otro lado
del mar vio que no había habido allí más que una sola barca,
que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino
que éstos se habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado
de Tiberias, junto al mar, al lugar donde habían comido el
pan después de haber dado gracias al Señor. Cuando vio pues la
gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en
las barcas y fueron a Capernaum buscando a Jesús. Y hallándole
al otro lado del mar, le dijeron, ¿Rabí, cuándo llegaste acá? Respondió
Jesús y les dijo, de cierto, de cierto os digo, que me buscáis,
no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan
y os saciasteis. En este, estos versículos se
repite muchas veces la referencia a la gente, la gente, y se repite
mucho el verbo también ver, vieron, Y el tema es, se dieron cuenta. Si interpretamos el hecho de
ver, era que habían tenido fijación en algunos detalles. Y la gente, la gente estaba buscando a Jesús.
Hoy día la gente aún busca a Jesús. La gente busca a Dios. En verdad, no siempre al Dios
de la Escritura. porque la Escritura dice con
toda claridad que de los descendientes caídos en Adán dice no hay quien
busque a Dios, en realidad la gente busca y busca a un Dios
que se han hecho en su cabeza, no al Dios que se ha revelado
en la Escritura. La gente busca a un Jesús y no
precisamente al Jesús que se ha revelado en la Escritura.
Tienen ciertos destellos. Esta gente tenía ciertas ideas.
Ellos, si bien los líderes religiosos de aquel tiempo los despreciaban
porque decían que ellos no sabían la ley, Es probable que quizá,
dentro de su falta de erudicción, como eran vistos, sí captaban
mucho de lo que la Escritura decía. Ellos tenían claro que
iba a venir un profeta, y ellos pensaban que Jesús era el profeta
que había de venir. Ellos, al igual que los que los
judíos líderes religiosos tenían cierta percepción, cierta comprensión
acerca de Jesús, pero había un problema, y ese problema se ve
en las cosas que ellos se fijaron, las cosas que ellos miraron,
las cosas que les llamó la atención, Algo les llamó la atención. Bueno,
ellos al día siguiente de haber comido el pan, pues temprano
se levantaron y fueron a buscar a Jesús. Antes el apóstol Juan
ya dijo que Jesús había entendido qué es lo que ellos querían hacer
y por eso Jesús se apartó de ellos. Porque ellos decían con
toda seguridad este es el profeta que había de venir. Y no estaban
equivocados en que había de venir un profeta. El Señor había prometido
que iba a levantar un profeta como Moisés. ¿Cuál era el problema? La gente somos movidos por motivos. Hay cosas que nos motivan en
nuestro corazón. Y normalmente lo que nos motiva
en nuestro corazón son nuestros deseos y son nuestras creencias. Y eso les hace a ellos fijarse
en algunos detalles. Y eso les hace buscar a Jesús
por motivos también equivocados. Creo que el ídolo favorito del
ser humano es la comodidad. Normalmente vivimos procurando
que nuestra vida sea más llevadera y más cómoda. Y normalmente actuamos
con enojo destructivo hacia aquellos que atentan contra la comodidad
de nuestra vida. Normalmente vemos en la búsqueda
que el hombre hace de Dios, que el hombre está buscando a Dios
porque Dios le puede hacer la vida más feliz y más cómoda. Lo vemos a través de cómo la
gente busca lugares donde se aparenta predicar al Señor y
donde se hacen cosas espectaculares que hacen la vida más cómoda,
lugares donde se le dice a la gente que pare de sufrir, lugares
donde se le promete a la gente sanidad de su cuerpo, lugares
donde se le promete a la gente la posibilidad de obra social
que lo lleve a salir de un estado de pobreza. El hombre está pensando
que su problema más grave es de aquí y de ahora. La verdad es que lo que nosotros
creemos en nuestro corazón va a interpretar lo que ocurre alrededor,
y ellos sabían que había un profeta que había de venir, pero no tenían
claridad, sus creencias acerca de sí mismo eran equivocadas. Nosotros pensamos en pasajes
en la escritura que se repiten con mucha frecuencia, y esos
pasajes que se repiten con frecuencia es porque es allí donde Dios
muestra que tenemos problemas. Por ejemplo, nuestra cultura
habla mucho de gente con baja autoestima, pero la escritura
abunda en el hecho de que no es ese precisamente el problema. Y creo que uno de los pasajes
más concluyentes al respecto es cuando dicen ninguno tenga
más alto concepto de sí que el que debe de tener, sino piense
de sí con cordura conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. Y sabe, básicamente, el hombre sin la luz de la palabra
de Dios, el hombre tiene un alto concepto de sí. El hombre cree
ser merecedor de favores de parte de Dios. El hombre exige y quiere
exigir con justicia cosas que Dios da por misericordia y por
gracia. El hombre se atreve a decir de
cosas que Dios hace que no es justo. Sabe porque el hombre
tiene creencias equivocadas, porque el hombre se siente bueno,
el hombre se mira bueno, el hombre se siente merecedor. Sabe cuando
uno mira aquellas cosas en las cuales ellos se fijaron, se empieza
a mostrar el corazón del hombre. Ellos se levantaron temprano
y fueron a buscar a Jesús. y sabían que había un profeta
que había de venir, pero como ellos no veían su problema fundamental
que es el hombre, que es el corazón del hombre, que es el corazón
que es engañoso y perverso, que es el corazón que dice la escritura
en escritura que ellos conocían que es Génesis, que los designios
del corazón del hombre son de continuo solamente el mal y que
es la actitud del corazón del hombre desde su juventud y que
el corazón del hombre es engañoso y perverso. Ellos pensaban que
su problema era un problema de opresión de un imperio que había
conquistado su nación y ellos veían un profeta que venía seguramente
tenían una carga tributaria que les hacía dificultoso proveer
para sus necesidades de pan material y pensaban que su necesidad era
política, ellos necesitaban un mesías político que viniera a
cambiar la situación política de su país, de su pueblo. Ellos
pensaban en lo inmediato que era el PAN, tener facilidad para
el PAN, los líderes religiosos pues no tenían tanto problema
para proveerse el PAN, pero ellos pensaban en un líder que viniera
a mantenerlos en sus posiciones de privilegio. porque no veían
que su problema grave era su corazón, era que eran aborrecedores
de Dios, era que habían caído en Adán y habían pecado y por
lo tanto estaban destituidos de la gloria de Dios. Ellos estaban
ciegos en ver que en verdad la razón que Jesús vino y se hizo
hombre es porque él vino a salvar a su pueblo de sus pecados, y
que la más grave situación que ellos tenían no era ser oprimidos
por el imperio romano, sino era vivir en esclavitud del pecado. Ahora, ellos se fijan en algunas
cosas. llegan para buscar a Jesús y
se encuentran que Jesús no está. Ellos se dieron cuenta que los
discípulos se fueron en la barca y que Jesús no se fue de allí
hasta que despidió a todos. Pero ellos están conscientes
y aquí Juan dice que vieron que había nada más una sola barca
y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos. Y
ellos llegan buscando a Jesús, quizá muy temprano, por un mal
motivo, por una mala creencia, por creer que su problema más
grave eran los problemas de sus necesidades materiales. No lo
encuentran, recuerdan porque se fijaron en algo, Jesús no
se subió en esa barca, se subieron sólo los discípulos. Y ellos, al no encontrarlo, pues
deducen de que Jesús debió haber cruzado también el lago. Y la gente, con un motivo, ve
cómo arreglárselas y hace lo que puede hacer para llegar y
buscar a Jesús. Y habían ahí otras barcas, se
suben todos a las barcas y se van a donde Jesús estaba. Y la
gente, en su esfuerzo de arreglar la situación, Y no es distinto
hoy día. La gente, mientras Dios no le
muestra y cree que su problema es superficial, intenta moverse,
intenta ir, intenta hacer todo lo que está de su parte para
poder llegar a Jesús. Pero para poder llegar verdaderamente
a Jesús, es necesario que Dios obre en tu corazón y te muestre
que eres un inútil, que todo lo que estás haciendo, buscando
barcos, buscando lo que quieras buscar para moverte, para ir,
uno ve cómo hoy la gente organiza peregrinaciones y se mueve de
una ciudad a otra y está tratando de arreglar su problema. Y la
gente va a seguir haciendo eso y buscar cómo resolver hasta
que Dios le muestre todo eso es inútil. En verdad no me vas
a hallar, no me vas a buscar hasta que estés quieto, hasta
que entiendas que eres totalmente incapaz que no es posible que
tú puedas venir a mí si yo no te traigo a mí y ellos cruzan
y cuando llegan a donde está Jesús ellos se daban cuenta de los
detalles y se daban cuenta de los detalles porque pues el motivo
de su corazón los impulsaba Pero damos gracias a Dios porque Cristo
mira también los detalles. Cristo mira los detalles. Cristo
mira lo profundo del corazón. Y es muy probable que ninguno
de nosotros realmente buscó en un principio al Dios de la Escritura. Podíamos afirmarlo porque la
Biblia dice que no hay quien busque a Dios y no somos la excepción.
Nosotros no le buscamos. También nosotros en algún tiempo
estuvimos buscando un ídolo en nuestra cabeza. También nosotros
estuvimos buscando un Jesús que habíamos hecho en nuestra cabeza
con algo de luz de la escritura porque algunos tuvimos la bendición
de ser expuestos a la escritura. Pero al igual que esta gente
con muchas distorsiones y sobre todo con la distorsión de que
estábamos ciegos a nuestra condición, de que nos creíamos mejores de
lo que realmente somos, que nos creíamos merecedores de algo
de parte de Dios. Pero damos gracias a Dios porque
a pesar de eso, Dios en su misericordia ya nos había escogido en Cristo
y Él en su debido momento nos atrajo con lazos de amor. Pero
damos gracias a Dios porque porque el hecho de que él se mire, él
mire también los detalles, que él mire distinto a cómo mira
el hombre, el hombre mira lo que está delante de sus ojos,
por eso el hombre está enfocado en lo material, porque el hombre
nace aquí con vida física pero no espiritual y no percibe las
cosas del espíritu, porque esas se han de discernir espiritualmente
y por eso mira que es muy necesario su necesidad de pan material
y lo eleva al rango de algo de fundamental, de mayor, mucha
mayor importancia de lo que realmente tiene. ¿Es importante tener pan
material? Lo es, por supuesto que lo es,
pero no es la necesidad más grande que una persona puede tener.
De hecho, es algo que Dios ha usado para hacernos despertar
a una realidad mayor. no es la sed física nuestra más
grande necesidad, muchas de las cosas que en verdad necesitamos
no son nuestras más grandes necesidades, pero nuestro corazón que sólo
ve lo material se fija en sólo el aquí y ahora. Y el Señor ya
había visto el detalle desde el versículo El Señor ya se había
fijado en el detalle también desde el versículo 15 cuando
dice, Ahora Jesús deja bien claro que Él se fija en el detalle,
porque ellos llegan al Señor Jesús y llegan con una pregunta,
y la pregunta es, hay un contraste entre una palabra
que el apóstol Juan usa en el versículo 23 y que es la primera
vez que usa esa palabra para referirse al Señor Jesucristo
y es cuando termina el versículo 23 dice Pero otras barcas habían
arribado de Tiberias junto al lugar a donde habían comido el
pan después de haber dado gracias el Señor. Y es la primera vez
que el apóstol Juan se refiere a Cristo como el Señor, como
el Señor. Sin embargo, esta gente ha visto
las señales y cuando llegan le hacen una pregunta y la pregunta
es, y hallándole al otro lado del mar le dijeron, ¿Rabí, cuándo
llegaste acá? Rabí, ¿cuándo llegaste aquí? Y ellos se refieren a él como
simplemente maestro. Veían un profeta y estaban seguros
que era el profeta que había de venir. Esa pregunta estaba
motivada por... no había muchas opciones de cómo
llegar caminando y llegar rápido. Indudablemente, detrás de ellos
podían ver algo más que les asombraba y por eso le preguntaron, ¿cuándo
llegaste aquí? Sin embargo, a pesar de eso,
sus falsas creencias no le permitían ver verdaderamente que él no
era simplemente un maestro, que él no era... que él era alguien
más, como el Espíritu Santo le hizo ver a Natanael cuando dijo,
tú eres el rey de Israel. Cuando Pedro pudo ver por la
revelación del Espíritu Santo, porque el Padre se lo había revelado,
que Jesús es el Cristo, que Él es el que tiene palabras de vida
eterna y que no hay otro lugar a donde ir. Esta gente simplemente
pensándose personas buenas, que merecían que Dios les diera,
que Dios les diera su comida, y si era posible dársela sin
que trabajen, pues mucho mejor. Que ellos merecían no ser un
pueblo oprimido y si podían ser libres de la opresión de un imperio,
estaban desenfocados, estaban viendo sus problemas, que ciertamente
eran problemas, pero no eran los problemas más graves que
ellos tenían. Y el Señor Jesús no contesta su pregunta, sino
el Señor Jesús les declara el detalle. Aquello que el Señor
había visto en sus corazones, el Señor les dice De cierto,
de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales,
sino porque comisteis el pan y os haciasteis". Y el Señor
aquí es claro y directo, y el Señor, lejos de contestarles,
si bien había sorpresa, había algo más que ellos captaban por
el hecho de que Jesús estaba allí, a pesar de que humanamente
no había forma de que Él hubiera llegado porque no había otra
barca. pero el Señor les dice yo les voy a decir ustedes me
están buscando y se apuraron en buscarme Y seguro el Señor
Jesús los vio llegar allí, el Señor Jesús los vio sacar sus
conclusiones, el Señor Jesús los vio en su esfuerzo de moverse
rápido para ir y encontrar al Señor Jesús y buscar en Jesús
la comodidad de sus vidas. Buscar a un Jesús que les hiciera
la vida más cómoda, más fácil, a un Señor Jesús que resolviera
sus necesidades materiales. Pero el Señor les dice, ustedes
no me buscan porque han entendido que soy el Señor. Ustedes me
ven como un profeta, como un profeta más humano. Ustedes me
ven como un maestro, pero como un maestro más humano. Ustedes
no me han visto como por la gracia de Dios Juan me ha visto, me
ha visto como el Señor, como mis discípulos me han visto esta
noche. Esta noche mis discípulos me
han visto como y han dicho verdaderamente, eres el Hijo de Dios. Esta noche
mis discípulos me han adorado. Ustedes sólo me están buscando
porque comieron gratis y comieron bien hasta que se saciaron. Nadie
les restringió en cuanto cuánto tenían que comer. Ustedes me
están buscando porque quieren seguir comiendo así. damos gracias a Dios porque el
Señor es así, porque el Señor es directo, porque el Señor muestra
la equivocación de nuestras vidas, porque el Señor nos habla de
una manera directa y damos gracias a Dios porque aquellos que Él
ha amado con amor eterno, lejos de seguir aborreciéndole, somos
quebrantados delante de Él, somos atraídos por Él, cuando Él abre
nuestros ojos, cuando Él nos permite ver quién es Él, Podemos
recordar pasajes donde él se reveló en una pesca milagrosa. Pedro le dijo a Jesús, Señor,
apártate de mí. ¿Sabe? Pedro ya no se sintió
merecedor de comida gratis. Pedro no se sintió merecedor
de tener una vida más fácil y más cómoda. Pedro miró que Cristo
era Dios hecho hombre. Y sabe, cuando él miró eso, él
se dio cuenta, no merezco de ti, sino solamente tu ira, tu
condenación. Merezco que me destruyas, que
me eches al infierno por toda la eternidad. Eso es lo que merezco
de ti. Apártate de mí, Señor, porque
soy hombre pecador. Sabe, cambió totalmente su manera
de ver a Cristo porque al ver a Cristo cuando Dios le dio vida
espiritual, cuando Dios le dio ojos espirituales, él pudo ver
la santidad de Dios y él pudo clamar porque reconoció algo,
él pudo mirar, yo soy pecador. ¿Sabe? Eso es lo que Dios hace
en nosotros. Eso es lo que Dios hizo en el
apóstol Pablo, aquel que se sentía como alguien que era muy bueno,
como alguien que seguramente se podía identificar con el fariseo,
que decía, te doy gracias porque yo no soy como los otros hombres.
Pablo, cuando da su testimonio, él cuenta y dice que no había
quien lo aventajara. Pero un día el Señor lo mostró
en la tierra, y ahí Él dijo, ¿Quién eres, Señor? Y la respuesta
fue, Soy Jesús a quien tú persigues. ¿Sabe? Empezó a mirar algo que
dejó escrito, algo que dejó escrito y que Dios nos está enseñando
a mirar. palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos,
que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de
los cuales yo soy el primero. Yo no soy el primero que merece
una vida más cómoda y más feliz. Yo no soy el primero que necesito
que Dios me haga la vida más llevadera. Yo no soy el primero
que necesito que Dios cambie mis circunstancias, que quite
las cosas materiales que me oprimen. Yo soy el primer pecador esclavo
del pecado. Mi mayor problema no es que sea
escaso mi pan material. Mi mayor problema no es la situación
política o social de mi país. Mi mayor problema no es que me
discriminen por mi raza. Mi mayor problema es que soy
aborrecedor de Dios. Mi mayor problema es que soy
depravado total. Mi mayor problema es que de Dios
merezco una sola cosa, condenación. Mi mayor problema es que soy
el primer pecador, pero podemos decir con gozo Gracias, Señor,
porque me muestras que soy el primer pecador. Porque Cristo
Jesús vino al mundo a salvar pecadores. Él no vino a buscar
a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Y hay toda la
esperanza cuando yo puedo ver que soy el primer pecador. Si
Dios no me muestra que soy el primer pecador, voy a seguir
pensando que mi vida necesita ser aquí más feliz, placentera
y cómoda. Voy a seguir buscando a Dios
y a Cristo para que me hagan la vida más feliz y cómoda. Y
saben, no solo los religiosos piensan así. Cuando piensas en
las canciones que ha hecho nuestra cultura, nuestra cultura quiere
una vida feliz y cómoda. una canción famosa que dice imagínate
un mundo donde sea todo paz y los hombres sean todos hermanos y
prácticamente está describiendo un cielo sin Dios. ¿Sabe? El
sueño del ser humano es todo, paz, prosperidad, igualdad, pero
sin Dios. ¿Sabe qué? No es posible. No
es posible. Jamás será posible. ¿Sabe? Sólo el príncipe de paz puede
establecer paz. Sólo el juez justo puede establecer
justicia. Solamente el soberano de los
reyes de la tierra puede realizar aquello que el hombre quiere,
pero teniendo a Dios fuera. ¿Sabe qué bendición que Cristo
habla y nos diga con toda claridad? Yo sé por qué me estás buscando.
Yo sé por qué me buscas. No me busques por eso. Ese no
es tu mayor problema. Tu mayor problema es tu corazón,
que es engañoso y perverso. Tu mayor problema es que me rechazas
a mí como me revelo. Me rechazas a mí revelando, me
dice Cristo, como Cristo, el Hijo de Dios, como aquel que
es igual a Dios. Eso no te gusta. No te gusta
que yo sane el día de reposo porque has hecho tradiciones
igual que la Escritura. No te gusta que yo mire tu corazón
y diga cuál es tu verdadero problema. Pero es necesario. Es necesario
que escuches al Señor que está hablando y está diciendo cuál
es nuestro verdadero problema. Nuestro verdadero problema es
nuestro corazón. La solución a ese problema es
la salvación que Cristo Jesús vino a ganar para su pueblo.
Él vino a salvar a su pueblo de sus pecados. El propósito
principal, si bien él un día o dos veces dio alimentación
milagrosa, en esta ocasión como a 15 mil personas, él no vino
precisamente a dar comida gratis al mundo, él no vino a sanar
a todos los enfermos, había multitudes de enfermos y sanó a algunos,
pero él vino a salvar a su pueblo de sus pecados, y él vino a decir
con claridad, no te equivoques, tus problemas no son los temporales
tus problemas más graves no son esos el problema más grave es
que tus problemas temporales terminen con tu vida y cuando
tu vida acabe sea la única vida que tienes, vida física. Que
mueras sin vida espiritual. Que mueras sin haber nacido de
nuevo. Que mueras simplemente habiendo visto señales que emocionaron
tu corazón porque pensaste que esas señales eran buenas para
hacerte la vida aquí más feliz y cómoda. ¿Sabes? Esas señales
son para que veas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y
para que queriendo tengas vida en su nombre. Ellos, al igual
que la mujer samaritana, querían vida feliz y cómoda. Señor, dános
ese pan, dijeron. Pero no pasaban de pensar más
en el pan que habían comido un día antes. No pasaban de pensar
en panes de cebada y en peces en abundancia. La mujer samaritana
cuando le dijo, dame de esa agua para que yo no venga otra vez
aquí al pozo. Probablemente, si la mujer samaritana hubiera
vivido en una de nuestras ciudades, no vería su mayor necesidad.
Y es triste que muchas de las comodidades que nuestra cultura
ha logrado nos están engañando. Ya no tenemos necesidad de ir
a un pozo a jalar agua. Abrimos una llave en nuestra
casa y hay agua, y hay casas donde abres la llave y la puedes
tomar. Pero, ¿sabes? La verdadera necesidad no es
esa agua. Hay una vida espiritual, y esa
se sostiene por el pan de vida, y ese pan de vida es Cristo.
Se sostiene por el agua de vida, y esa agua es el Señor Jesucristo.
Sabe, Cristo nos llama y nos dice, búscame, no por la comida
que perece. Búscame para la satisfacción
verdadera de tu alma. Búscame para que tengas vida
eterna. Búscame para que vuelva a hacer
en ti esa imagen distorsionada. Caídos en Adán, hemos sido destituidos
de la gloria de Dios. Pero Cristo ha venido a restaurar,
a llevarnos, no a lo que Adán perdió. Estamos gracias a Dios
porque Él ha venido a llevarnos mucho más allí de lo que Adán
perdió. Adam podía pecar o no pecar. Caídos en Adam, una sola cosa
podemos hacer, y esa una cosa es pecar. Pero sabe, una vez
estando en Cristo, lo que Él ha ganado para nosotros es llevarnos
a no poder pecar. Amados, ahora somos hijos de
Dios. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él, porque le veremos
tal como Él es. Y Dios está obrando aquí, ahora,
con dificultades, a veces con escasez de pan, con tormentas,
con dolores, con enfermedades. para hacerle a su pueblo el mayor
bien. Y el mayor bien es hacerle conforme a la imagen de su hijo.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan
a bien. Esto es, a los que conforme a
su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció,
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen
de su hijo. Nuestra oración es que Dios pueda
hablar a nuestra vida, que Dios pueda mostrar esos momentos de
incredulidad y volvernos a atraer, volverse a mostrar a nosotros,
que volvamos a ver su gloria y volvamos a adorarla y volvamos
a decir verdaderamente eres el hijo de Dios. Nuestra oración
es también que en medio de una mezcla de verdad, de error, puedas
escuchar la voz del Señor Jesucristo que dice, ¿cuál es tu verdadera
necesidad? La voz del Señor Jesucristo que
te dice que Él vino principalmente para dar vida espiritual a su
pueblo, y que el mayor problema es el pecado, y que todo aquel
que practica pecado es esclavo del pecado, y el esclavo no queda
en casa, el hijo queda en casa. Y si elijas libertad, seréis
verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres. Amén.

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Joshua

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