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Visiones Diversas

John 6:1-15
Joel Coyoc July, 15 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc July, 15 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about Jesus as the bread of life?

Jesus declares Himself as the bread of life in John 6:35, stating that whoever comes to Him will never hunger or thirst.

In John 6, Jesus clearly identifies Himself as the bread of life, signifying that He is the true sustenance for our souls. He contrasts the temporary satisfaction of physical bread with the eternal life that He offers. Jesus tells the crowd, 'I am the bread of life. Whoever comes to me shall not hunger, and whoever believes in me shall never thirst' (John 6:35). This statement underscores the fundamental Christian belief that true fulfillment and life come from a relationship with Him, rather than merely from earthly provisions. His claim illustrates the spiritual nourishment that He provides, which transcends physical needs.

John 6:35

How do we know Jesus is the Christ?

The signs and miracles of Jesus, as documented in the Gospels, testify to His identity as the Christ, the Son of God.

The Gospel of John presents various signs performed by Jesus as evidence of His claim to be the Christ, the Son of God. In John 20:31, the author states, 'But these are written so that you may believe that Jesus is the Christ, the Son of God, and that by believing you may have life in His name.' The miracles, including the feeding of the five thousand, serve not only as acts of compassion but also as divine validations of His identity. Each sign points to His authority over creation and reveals His divine nature. Therefore, believing in Jesus as the Christ is foundational to the Christian faith, for it is through this belief that we receive eternal life.

John 20:31

Why is understanding the purpose of Jesus' miracles important?

Understanding the purpose of Jesus' miracles helps us recognize Him as the Savior and the deeper spiritual realities they represent.

Jesus' miracles were not merely displays of power but purposeful signs meant to reveal His identity and mission. Each miracle served to illustrate spiritual truths about the nature of God and mankind's greatest needs. For example, when Jesus feeds the five thousand, He not only meets their physical hunger but points them to the deeper spiritual hunger that only He can satisfy. These signs are intended to lead us to faith in Him as the Savior who offers eternal life. Therefore, recognizing the purpose behind the miracles allows us to grasp the full meaning of His ministry and motivates us to seek Him for not just physical needs but, more importantly, spiritual salvation.

John 6:26-27

Sermon Transcript

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Buenas noches, hermanos. Vamos
a abrir nuestras biblias el evangelio de San Juan en su
capítulo seis San Juan capítulo seis dice la palabra de Dios Después de esto, Jesús fue al
otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias, y le seguía gran
multitud porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces
subió Jesús a un monte y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba
cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús
los ojos y vio que había venido a él gran multitud dijo a Felipe,
¿de dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía
para probarle, porque él sabía lo que había de hacer. Felipe
le respondió, doscientos denarios de pan no bastarían para que
cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés,
hermano de Simón Pedro, le dijo, Aquí está un muchacho que tiene
cinco panes de cebada y dos pececillos. ¿Más qué es esto para tantos?
Entonces Jesús dijo, haced recostar la gente. Y había mucha hierba
en aquel lugar y se recostaron como el número de cinco mil varones.
Y tomó Jesús aquellos panes Y habiendo dado gracias, lo repartió entre
los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados,
asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron
saciado, dijo a sus discípulos, recoged los pedazos que sobraron,
para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron
doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron
a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo
la señal que Jesús había hecho, dijeron, éste verdaderamente
es el profeta que había de venir al mundo. Pero entendiendo Jesús
que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a
retirarse al monte él solo. Al anochecer, descendieron sus
discípulos al mar, y entrando en una barca iban cruzando el
mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no
había venido a ellos. Y se levantaba el mar con un
gran viento que soplaba. Cuando habían remado como veinticinco
o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se
acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Mas Él les dijo, Yo soy,
no temáis. Ellos entonces con gusto le recibieron
en la barca, la cual llegó enseguida a la tierra donde iban. El día
siguiente la gente que estaba al otro lado del mar vio que
no había habido allí más que una sola barca y que Jesús no
había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se
habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado
de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después
de haber dado gracias al Señor. Cuando vio pues la gente que
Jesús no estaba allí ni sus discípulos, Entraron en las barcas y fueron
a Capernaum buscando a Jesús. Y hallándole al otro lado del
mar, le dijeron, ¿Raví, cuándo llegaste acá? Respondió Jesús
y les dijo, de cierto, de cierto os digo, que me buscáis no porque
habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os
saciasteis. Trabajad no por la comida que
perece, sino por la comida que a vida eterna permanece. la cual
el Hijo del Hombre os dará, porque a éste señaló Dios el Padre.
Entonces le dijeron, ¿qué debemos hacer para poner en práctica
las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo, esta
es la obra de Dios, que creáis en el que Él ha enviado. Le dijeron
entonces, ¿qué señal pues haces tú para que veamos y te creamos
qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná
en el desierto, como está escrito, pan del cielo les dio a comer.
Y Jesús les dijo, de cierto, de cierto os digo, no os dio
Moisés el pan del cielo, mas mi padre os da el verdadero pan
del cielo. Porque el pan de Dios es aquel
que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron, Señor,
danos siempre este pan. Jesús les dijo, Yo soy el pan
de vida, el que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí
cree no tendrá sed jamás. Mas os he dicho que aunque me
habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da vendrá
a mí, y al que a mí viene no le echo fuera. Porque he descendido
del cielo, no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió.
Y esa es la voluntad del Padre, el que me envió, que de todo
lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en
el día postrero. Y esa es la voluntad del que
me ha enviado, que todo aquel que vea al Hijo y cree en Él,
tenga vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero. Murmuraban
entonces de él los judíos porque había dicho, yo soy el pan que
descendió del cielo. Y decían, ¿no es este Jesús,
el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues
dice este, del cielo he descendido? Jesús respondió y les dijo, No
murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si
el Padre que me envió no le trajere, y yo le resucitaré en el día
postrero. Escrito está en los profetas,
y serán todos enseñados por Dios. Así que todo aquel que oyó al
Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto
al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo,
el que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná
en el desierto y murieron. Este es el pan que desciende
del cielo para que el que de él come no muera. Yo soy el pan
vivo que descendió del cielo. Si alguno comiere de este pan,
vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne. la cual yo daré por la vida del
mundo." Entonces los judíos contendían entre sí diciendo, ¿cómo puede
éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo, De cierto, de
cierto os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre
y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come
mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré
en el día postrero. porque mi carne es verdadera
comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne
y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. Como me envió el
Padre viviente, yo vivo por el Padre. Asimismo, el que me come,
él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió
del cielo. No como vuestros padres comieron el maná y murieron.
El que come de este pan vivirá eternamente. Estas cosas dijo
en la sinagoga enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos
dijeron, dura es esta palabra, ¿quién la puede oír? Sabiendo
Jesús en sí mismo, que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo,
¿esto os ofende? Pues que si vierais al Hijo del
Hombre subir a donde estaba primero. El Espíritu es el que da vida,
la carne para nada aprovecha. La palabra que yo os he hablado,
Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero
hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde
el principio quiénes eran los que no creían y quién la había
de entregar. Y dijo, por eso os he dicho que
ninguno puede venir a mí si no le fuere dado del Padre. Desde
entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban
con Él. Dijo entonces Jesús a los doce,
¿queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro, Señor,
¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna,
y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el hijo
del Dios viviente. Jesús les respondió, ¿no os he
escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo
de Simón, porque este era el que le iba a entregar y era uno
de los doce. Amén. Vamos a a meditar los versículos
del uno al quince y el tema es visiones diversas
visiones diversas algo que nos enseña la escritura es que Nosotros somos intérpretes, nosotros
actuamos de acuerdo a lo que interpretamos. Una verdad importante
es que no respondemos o no actuamos conforme a los hechos, sino de
acuerdo a la interpretación que le damos a los hechos. Y otra
de las cosas importantes es que la interpretación que le damos
a los hechos está moldeada por las creencias de nuestro corazón. Lo que creemos en nuestro corazón
va a moldear la manera en que nosotros vamos a interpretar
la realidad. Y aquí se nos narra un una de
las señales, de las señales que el Espíritu Santo guió al apóstol
Juan a incluir en la redacción de este evangelio. No olvidemos
que Él escribe al final y Él dice por qué es que Él, guiado
por el Espíritu Santo, escribió. Él no escribió todas las señales
que Jesús hizo. Él dijo que si se escribieran
todas las señales que Jesús hizo, pues no cabrían los libros en
el mundo. Y Él dijo, hizo además muchas
otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no
están escritas en este libro, Pero los que se han escrito,
se han escrito para que sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. Ese es un versículo que tenemos
que recordar constantemente, porque es el versículo que nos
muestra la razón por la cual Dios, el Espíritu Santo, guió
al apóstol Juan a escribir este Evangelio. las señales son para
ver la gloria de Dios, para ver que Jesús es el Cristo, el Hijo
de Dios, para ver que él es aquel de quien escribió Moisés y los
profetas, para ver que él es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo, para ver que él es cien por ciento hombre,
pero es cien por ciento Dios. Ese es el propósito por el cual
el Espíritu Santo guió al apóstol a escribir este evangelio. Ante esta señal, ante esta señal
que se va a narrar en estos versículos, podemos ver tres diferentes visiones. Y vamos a empezar por la visión
de la multitud. La multitud tenía una visión
acerca del Señor Jesucristo, tenía una visión acerca de las
señales que hacía el Señor Jesucristo, y eso motivaba a la multitud
a seguir al Señor Jesucristo. El versículo 2 dice, y le seguía gran multitud,
Y aquí dice, ¿por qué es que le seguía gran multitud? Dice,
porque veían las señales que hacía en los enfermos. Y lo primero
que quisiera que pudiéramos mirar aquí es la visión de la multitud. La gran multitud, ¿qué es lo
que veía? Veían las señales. Eso es lo
que veían la gran multitud. Veían las señales en los enfermos. Dice ahí, y le seguía gran multitud
porque veían señales que hacía en los enfermos. eso motivaba
a la gente a seguir al Señor Jesús, el estar viendo señales. Podemos avanzar el versículo
trece y nos vamos a dar cuenta que la otra cosa que la gran
multitud veía era, veían la señal consistente en la provisión del
pan material. Dice el versículo 13, recogieron,
pues, y llenaron doce cestas de pedazos que de los cinco panes
de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos entonces,
viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron, este verdaderamente
es el profeta que había de venir al mundo. es bien importante que nosotros,
aún si ya el señor nos ha dado ojos para ver, nos ha atraído
hacia él con lazos de amor, el poder recordar de la escritura,
porque somos fáciles de engañar, somos ovejas, y las ovejas son
fáciles de engañar, fáciles de extraviarse, y el que podamos
mirar aquí, en algún tiempo estábamos de esa misma manera que estaba
la gran multitud, y hoy día la gran multitud está viendo y ve
señales, pero no ve el propósito detrás de las señales, no ve
lo que motivó al apóstol Juan a escribir el Evangelio inspirado
por el Espíritu Santo, que las señales que el Señor Jesús hizo
en presencia de sus discípulos, las hizo para que podamos creer
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengamos vida en su nombre. La gran multitud en aquel tiempo
estaba simplemente mirando el beneficio temporal que podían
tener. No es malo el pensar en tener un sistema de salud universal
y pues la gran multitud seguía al Señor Jesús porque pues a
sus ojos ellos veían pues ya tenemos un gran sistema de salud
universal. No obstante que Jesús llegaba
a lugares y sanaba dentro de multitud de enfermos, no a toda
la multitud. pero sí les impactaba el hecho
de que el Señor estaba sanando cosas que, pues, normalmente
no era común que vieran ser sanados a un ciego de nacimiento, a un
paralítico de 38 años de estar paralítico. Y a pesar de que
el Señor no estaba sanando a todos, sí les motivaba a ellos seguir
a Jesús porque veían un beneficio temporal. La verdad es que nuestro
más grave problema no es el padecer alguna enfermedad física, e incluso
que esa enfermedad nos llegara a llevar a la muerte. Ese no
es el más grande problema que el ser humano tiene. El tener
un sistema de salud universal como algunos países tienen, pues
es deseable, pero no es el más grande problema que se va a resolver
a la gran multitud. El resolvernos un problema de
tener acceso a la salud pública y tener un acceso a salud universal
y elevar nuestra calidad de vida no ha resuelto el más grande
problema que el hombre tiene, porque no importa cuánto pueda
alargar su vida, al final de cuentas la escritura dice está
establecido para los hombres que mueran una sola vez y después
de esto el juicio. En Europa hay algunos países
que tienen un sistema de salud universal y la gente admira porque
tienen una calidad de vida. Sin embargo, también se mueren. Y el más grande problema no está
en que se resuelva el problema de la salud. La gran multitud
sigue lugares donde se dice que se hacen milagros de sanidad.
porque la gran multitud está viendo solo señales y está viendo
a un profeta, está viendo a un Dios, mismo a Dios, del cual
puede tener un beneficio temporal, alguien que le haga más confortable
su vida aquí y ahora. La otra es, bueno, tener autosuficiencia
alimentaria y tener garantizada la alimentación. En realidad,
La entrada al pecado hizo que sea más difícil obtener el pan
diario. La dificultad del trabajo. El
trabajo es una bendición. El trabajo no es maldición. La
maldición consistió en hacer más pesado el trabajo, en que
la tierra iba a producir espinos y cardos. Trabajo duro para satisfacer
la necesidad del alimento. Y esta multitud pues veía algo
grandioso, el tener un líder pues que no haya que salir a
sembrar, ni que romper la tierra, ni estar en el sol. Y pues nos
sentamos y escuchamos la predicación y después comida, discreción
para todos y cuanto quieran dice la Biblia. Y pues ellos estaban
viendo la señal y no estaban viendo que esa señal era la gloria
de Dios para ver que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, el
que vino a salvar al pueblo de sus pecados, no a llenar su estómago
nada más, él vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Aún más
los milagros y las señales que Jesús hacía eran lecciones objetivas
que apuntaban a la verdadera y real necesidad del hombre,
El paralítico, totalmente imposibilitado, era una lección objetiva, era
algo gráfico, que se estaba actuando a sus ojos, que mostraba la realidad
espiritual del hombre, totalmente incapacitado de hacer algo por
sí mismo. El hecho de que hubiera tenido
compasión después que estaban todo un día y sentían hambre,
y les hubiera provisto el pan, era para hacerles pensar en la
necesidad de una satisfacción verdadera, de la necesidad de
un alimento espiritual que va más allá de esa comida que perece. El Señor les dijo después, trabajen
no por la comida que perece. Y es importante que nosotros
recordemos, porque aún estando en Cristo de pronto nos distraemos,
de pronto nos enfocamos y pensamos que nuestros más grandes problemas
aquí es nuestra salud o quizá nuestra comida y no es así, no
son las más grandes dificultades que puede haber pero las creencias
del corazón muchas veces nos hacen ver e interpretar y llegar
solo a mirar pues lo espectacular, lo que puede dar una satisfacción
momentánea. Tenemos otra visión. Los discípulos
veían. ¿Qué es lo que veían los discípulos?
En este pasaje se nos menciona a dos de los discípulos. Se nos
menciona a Felipe y se nos menciona a Andrés. Es interesante que
casi siempre que Juan menciona a Felipe, menciona a Andrés. Recuerde que Felipe pues el señor Jesucristo
intencionalmente antes de salir de una región decidió ir por
él y hablarle y él siguió al al señor y le dijo sígueme pero
después de eso se empieza a a mencionar aquí por ejemplo junto a Felipe
y a Natanael más adelante se les vuelve a mencionar cuando
unos a griegos querían hablar con Jesús y hablaron con Felipe
y Felipe fue y buscó a Natanael y ya probablemente el señor Jesús
dentro del círculo de los discípulos les tenía asignado algún algún
encargo especial, probablemente en cuestión de lo que era la
la logística, el el de organizar algunas cosas, y es probable,
tal vez no, tal vez sí, no obstante, sea así o no sea así, esos dos
discípulos nos reflejan a los que estamos en Cristo, a los
creyentes, nos reflejan el hecho de que nuestro caminar en el
Señor, algunas personas, algunas veces piensan que el caminar
del creyente es como de subidas y bajadas. La verdad es que estando en las
manos del Señor Jesús, alguien ha dicho que la vida del creyente
es más bien como Imagine a alguien que lleva un yoyo en la mano,
pero esa persona está subiendo una escalera. Y aunque a veces
el yoyo está arriba y a veces está abajo, como la persona está
subiendo la escalera, pues el creyente está siempre yendo hacia
arriba, a pesar de que algunas veces vamos abajo y vamos arriba. estando en el señor Jesús está
garantizado el hecho de que comenzó la buena obra, la perfeccionará
hasta el día de Jesucristo. ¿Qué es lo que los discípulos
veían? Todos nosotros tenemos diferentes
características, tenemos diferente carácter y también tenemos creencias
en nuestro corazón. Definitivamente Felipe sabía
que Cristo era el cumplimiento de la profecía, lo había creído,
y la fe del creyente es preciosa, porque es don de Dios, pero dado
que es nuestra fe, está también llena de agujeros de incredulidad
y muchas veces en nuestro caminar
tenemos que seguir escuchando aquella voz que dice puesto los
ojos en Jesús porque somos fácil de quitar los ojos de Jesús y
caer en momentos de incredulidad y nuestro corazón empieza a interpretar
lo que vemos de acuerdo a lo que nuestro corazón está creyendo
y Es muy probable que Felipe era un hombre de esos que pues
era de hacer mucho análisis y siempre para dar un paso se movía siempre
en base al análisis, porque dice la Biblia aquí que Jesús le dijo,
le dice en el versículo 5, cuando arzó Jesús los ojos y vio que
había venido a la gran multitud, dijo a Felipe, ¿de dónde compraremos
pan para que coman estos? versículo siete Felipe respondió
doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno tomase
un poco y él rápidamente hizo un cálculo del del lo que ganaba
un jornalero y pensando en pues más o menos el sueldo de de un
jornalero en ocho meses no iba a dar para que agarren un poco
él tenía una habilidad analítica sin embargo él la imposibilidad de que se pudiera
alimentar a esta multitud. Jesús lo enfrenta a un reto,
a un desafío. una circunstancia difícil, y
si él estaba encargado de las cuestiones de organización, pues
dice la Biblia que el Señor Jesús lo hizo para probarle, porque
el Señor ya sabía qué es lo que iba a hacer, y evidentemente
este hombre se encontró en aprietos, se encontró mirando que después
de un análisis pues humanamente es imposible, aunque aunque tuviéramos
el salario de ocho meses, pues no vamos a juntar para darles,
es imposible darles de comer. Había fallado en mirar su fe,
que era preciosa porque es donde Dios en ese momento estaba lleno
de dudas, porque estaba confiando en su capacidad analítica. Y
no es tan mal ser analíticos, Pero es importante ser analíticos,
pero poner los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra
fe. Y no olvidar que el Señor, el Señor hay algo que hace constantemente. en Deuteronomio capítulo dice
aquí Jesús dice aquí el apóstolo Juan guiado por el Espíritu Santo
dice con toda claridad que Jesús le dijo esto dice versículo seis
pero esto decía para probarle porque él sabía lo que había
de hacer y pues evidentemente el Señor está haciendo una obra
en el corazón de de Felipe después vamos a ver qué es lo que qué
es lo que vio el otro discípulo Andrés él probablemente no era
tan analítico, pero él en medio de esa circunstancia veía la
gran multitud y de pronto veía un niño con Dice la Biblia, un
muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos. ¿Mas
qué es esto para tantos? Uno dijo, imposible. Aunque juntemos
tanto dinero, no va a dar. El otro empezó a ver y veía y
se concentraba en sus limitados recursos y decía, ¿qué es esto? ¿Qué podemos hacer con esto?
O sea, ¿qué es esto entre tantos? Y estaba mirando sus limitados
recursos. solemos ser así, solemos concentrarnos
en nuestro análisis y quedar paralizados, frustrados, quejumbrosos,
enojados, podemos concentrarnos en lo limitado de nuestros recursos
e igual quedar de la misma manera, pero vemos otra, hay otra visión
y está la visión del Señor Jesucristo. Cristo veía y no solo veía, Cristo
sigue viendo. ¿Y qué es lo que Cristo veía
en aquel entonces y qué es lo que Cristo ve? Lo primero que
vamos a mirar es el Señor Jesucristo estaba viendo el corazón de los
suyos. El Señor Jesucristo veía el corazón
de los suyos. Y damos gracias a Dios que el
Señor Jesucristo ve nuestro corazón. Porque el Señor Jesucristo no
mira lo que está delante de sus ojos. Él mira el corazón. Él
es aquel que tiene sus ojos como llama de fuego. Su mirada es
penetrante y Él mira lo más profundo de nuestro corazón. Y el Señor
mira, y cuando Él mira, Él mira de pronto y mira que es necesario
que seamos probados. Él miró a Felipe y miró, Felipe
necesita ser probado. Y por eso es que el Señor le
hace la pregunta a Felipe. Porque el Señor, en su amor,
viendo la obra que él estaba haciendo en el corazón de Felipe,
el Señor B, es necesario que Felipe sea aprobado. Es necesario
que Natanael sea aprobado. Es necesario mostrarle a Felipe
que es bueno hacer análisis, pero es necesario mostrarle a
Felipe que yo soy aquel que di a Natanael antes que lo llamaran
debajo de la higuera. Es necesario que puedas ver el
hijo de Dios, aquel que es creador de todas las cosas, aquel que
es soberano sobre todas las cosas, aquel que se llenaron las tinajas
de agua y hizo 600 litros del mejor vino con agua cuando había
escaseado en las bodas. Es necesario recordarle a dónde
tiene que mirar, que analice, está bien, pero después que haga
el análisis y vea lo limitado de sus recursos, es necesario
que mire al Señor Jesús Y por eso el Señor le estaba probando.
Es bueno que Andrés mire los pocos recursos. Pero es bueno
que Andrés mire que cuando esas pocas cosas se ponen en manos
del Rey de Reyes, del Rey de Israel, del Salvador del mundo,
de Dios hecho hombre, se hace un milagro. Y Dios hace su obra
y manifiesta su gloria. ¿Y sabe? Dios mira el corazón. podemos pensar en que nuestra
vida desde que el Señor nos salvó es la figura es cuando Dios sacó
a su pueblo de la esclavitud en Egipto el Señor nos ha sacado
de la esclavitud del pecado y estamos caminando en medio del desierto
como extranjeros y peregrinos y nuestro destino final es con
el Señor nuestra morada aquí es temporal, no es permanente.
¿Por qué digo esto? Porque el Señor Jesús dice aquí
que le dijo eso a Felipe para probarlo, pero el Señor dice
ahí en Deuteronomio capítulo ocho, versículo dos al cuatro,
dice y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído
Jehová tu Dios. Estos cuarenta años en el desierto
para afligirte, para probarte, para saber lo que había Para
saber lo que había en tu corazón, sabías de guardar o no sus mandamientos,
y te afligió y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná
comida que no conocías, tú ni tus padres la habían conocido.
Para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas
de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu
vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado
en estos cuarenta años. comparando justo el hecho de
que como creyentes hemos salido de la esclavitud de Egipto y
el señor nos está pasando por momentos en los que él mira es
necesario probarte y el señor aflige nuestro corazón y no para
que él dice aquí para ver lo que había en tu corazón, bueno
el señor sabe es para hacernos ver a nosotros lo que hay en
nuestro corazón. El Señor nos pone en circunstancias,
como puso ahorita Felipe, para que su corazón quedara expuesto,
para que él pudiera mirar cuán necesitado estaba del Señor Jesucristo. Y sabe, el Señor hace eso con
nosotros igual. El Señor nos pone deliberadamente
en circunstancias donde él ya sabe qué va a hacer. Dice la
Biblia, se lo dijo para probarlo. el ya sabía, el señor ya tenía
un plan y el señor ya sabía qué es lo que él iba a hacer, pero
se lo dijo para probarle, se lo hizo para que su su fe que
es mucho más preciosa que el oro pudiera ser hallada en alabanza,
gloria y honra cuando se ha manifestado Jesucristo. El señor estaba quitando
la escoria de su fe y sacando, purificando su fe, y por eso
el señor de pronto nos pone en circunstancias Él quiere que le veamos. En circunstancias donde podemos
analizar lo que está cerca, pero no olvidemos, hermanos, mirarle
a Él otra vez. Después de analizar y ver lo
terrible de la situación, levanta tus ojos y mira a Cristo. Pon
tus ojos en Cristo, el autor y el consumador de la fe. Cuando
veas que los recursos para enfrentar la situación en la que Dios está
poniendo son escasos, son muy pobres, presentalos al Señor
Jesús, no importa cuán pobres sean y mira al Señor Jesús lo
que Él puede hacer con esos escasos recursos. Porque el Señor está haciendo
una obra y estamos subiendo la escalera y sí a veces va abajo,
va arriba. En ese momento podemos pensar
que Natanael y Felipe estaban como el yoyo abajo, pero siguieron
subiendo la escalera. Ahora, ¿Qué otra cosa ve Cristo? Cristo ve a la multitud. Dice,
entonces subió Jesús al monte y se sentó allí con sus discípulos. Versículo
5, cuando alzó Jesús los ojos y vio que había venido a él gran
multitud. Y el pasaje paralelo está en
Mateo catorce catorce y dice y saliendo Jesús vio una gran
multitud y tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos
estaban enfermos. Cristo veía y aún sigue viendo
a la gran multitud y lo sigue viendo con compasión. y dentro
de esa multitud mira con compasión a aquellos que son sus ovejas
y que están como sin pastor porque no han sido atraídos y a través
de la proclamación del evangelio el señor los mira y a través
de la proclamación del evangelio les está llamando y el señor
mira a la multitud con gran compasión y hace su obra de sanarles no
precisamente de los males físicos aunque el señor lo hace No importa
si consultamos y es a través de una medicina, es el señor
el que da la salud. El señor lo puede hacer con médico,
con medicina, sin medicina y a pesar de la medicina. El señor lo hace
de la mejor forma que es para su gloria, como él quiere y cuando
él quiere. No necesariamente tiene que haber
alguien que diga que él tiene el don de las sanidades. El señor
hace su obra y la hace como él quiere y sigue teniendo compasión
y en su compasión sigue consolando el sufrimiento momentáneo, sigue
consolando nuestro mal situacional, pero el énfasis del Señor es
aliviar el mal moral de su pueblo, vino a salvar a su pueblo de
sus pecados. La otra cosa que veía el Señor
Jesús es Cristo veía el corazón duro que sólo quería resolver
sus problemas temporales. Cristo veía el corazón endurecido
que sólo estaba interesado pues en no estar más paralítico, que
sólo estaba interesado en que pues estuviera sano de cualquier
enfermedad, que sólo estaba interesado en tener un líder que diera comida
gratis diario. El Señor podía mirar ese corazón
duro. Y por eso el Señor llama fuertemente
la atención a la gente. La gente, el Señor sabía que
iban a venir, dice el versículo 15, pero entendiendo Jesús que
iban a venir para apoderarse de Él y hacerle rey, volvió a
retirarse al monte Él solo. ¿Sabe? El Señor no vino precisamente
para aliviar nuestras situaciones temporales. El Señor va a aliviar
todas aquellas cosas que nos afligen, que son juicio por el
pecado, que son consecuencia de la maldición del pecado. La
creación misma, dice la Biblia, ha sido sujeta a vanidad y está
esperando la creación, la redención gloriosa de los hijos de Dios,
para que sea libre de esa vanidad a que fue sujeta. Y sabe, cuando
el Señor haga eso, el señor va a aliviar toda enfermedad, pero
no es como nosotros pensamos. Su agenda no es como la gente
anhela con un corazón duro de tener un cielo aquí en la tierra,
de tener todos los bienes en la tierra sin importar a Dios,
porque sabe cuando uno le pregunta a la gente si quieren ir al cielo,
todos quieren ir al cielo. El problema es que la mayoría
de la gente lo que no quiere es que Dios esté en el cielo.
Y la triste realidad es que el cielo no es cielo, sino está
la presencia de Dios. Y la gente que aún aborrece a
Dios no sabe qué es encontrarse con la presencia desfavorable
de Dios. Porque busquen o no busquen a
Dios, o se comporten con un corazón endurecido, de todos modos están
recibiendo bendición de Dios. Están recibiendo alimento material,
alimento físico, a algunos Dios les ha querido dar incluso riqueza
material a pesar de su actitud hacia Él. Quizá es probablemente
todo lo que tendrán en su vida, pero sabe El Señor Jesús por
eso llama fuertemente la atención y les dice, hicieron todo lo
posible. Se dieron cuenta de que Jesús
no se fue con los discípulos y buscaron barcas y buscaron,
hicieron todo lo posible para llegar a donde Jesús estaba.
Y viene Jesús con una pregunta, ¿cuándo llegaste aquí? Pero el
señor veía el corazón duro, que sólo estaba interesado y estaba
totalmente equivocado. Corazones duros que pensaban
que su problema más grave era enfermedad en el cuerpo. Personas
que pensaban que su problema más grave era dificultad para
tener de comer. y el Señor Jesús les habla con
toda claridad y les dice, ustedes no me están buscando porque vieron
la señal y creyeron, ustedes me están buscando porque comieron
y se llenaron su estómago. Y el Señor les dice, trabajen
no por la comida que perece, sino por la que a vida eterna
permanece. Y es bien importante que podamos
pensar, el Señor ve el corazón y poder pensar en este momento
¿Cuál es la razón por la que yo busco a Dios? Estoy buscando
a Dios simplemente para que haga mi vida aquí y ahora más cómoda.
Suele ser que la gran multitud está muy interesada en un Dios
que le haga la vida aquí y ahora más cómoda, más llevadera. Es
la razón por la que en lugares donde se dice que pare de sufrir,
mucha gente va y lleva y da dinero con tal de obtener algo de Dios.
Pero ¿sabe? El verdadero propósito de Dios
no es necesariamente resolver tus problemas aquí y ahora porque
no son tus problemas más graves. tu problema más grave es estar
muerto en delitos y pecados, tu problema más grave es no ver
más allá de la señal y ver a Cristo, al Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo, porque el problema más grave es el corazón,
el pecado en el corazón del hombre, por cuanto todos pecaron, están
destituidos de la gloria de Dios. Si tu vida física termina aquí
y podemos hablar de una verdadera
tragedia, una verdadera tragedia, no es una tragedia el que alguna
enfermedad, algún accidente, te prive de la vida, el que alguna
persona pueda matarte, asesinarte, no es la peor tragedia, la peor
tragedia es morir y no haber visto al cordero de Dios que
quita el pecado del mundo, es morir y no haber visto que Dios
vino hecho hombre, y habitó entre nosotros, y que vino a salvar
a su pueblo de sus pecados, y que él es la única vía, el único
camino para llegar al Padre, que él es el camino, él es la
verdad, él es la vida, y que nadie puede llegar al Padre si
no es a través del Señor Jesucristo. Esa es la razón por la que Cristo
vino, vino a dar vida, vino, él es el pan que da vida, y fuera
de él no hay vida. El propósito es ver todos sus
milagros, fue mostrar su carácter, para que puedas ver que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida
en su nombre. El mayor problema es el pecado
en el corazón, y la única manera de resolverlo es viniendo al
Señor Jesucristo en arrepentimiento y fe. Y aquellos que ya hemos
venido a Cristo, clamemos al Señor para que haga que nuestros
ojos sigan, sigan viéndole. Que no nos olvidemos, el Señor
Jesucristo en su amor sabe que necesitamos ser probados y nos
mete en la prueba. Y recuerda algo, el Señor ya
sabe qué tiene que hacer. No importa si ves que humanamente
no se puede resolver, el Señor sabe qué es lo que va a hacer.
No importa si ves que tus recursos son muy pobrecitos, preséntalos
al Señor y confía que Él sabe lo que tiene que hacer. Mira
al Señor Jesucristo. Mira al Señor Jesucristo para
crecer en gracia. Mira al Señor Jesucristo para
ser salvo. Amén.

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Joshua

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