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JC

La Salvación de Felipe

John 1:43-46
Joel Coyoc May, 13 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 13 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about God's sovereignty in salvation?

The Bible teaches that God is sovereign over salvation, choosing those who will be saved before the foundation of the world.

The doctrine of God's sovereignty in salvation is rooted in passages such as Ephesians 1:4-5, which states that God chose us in Christ before the creation of the world to be holy and blameless in His sight. This sovereign choice underscores that salvation is entirely the work of God, and not based on human merit or decision. Scriptures affirm that God orchestrates all events toward this end, displaying His authority and purpose in every believer's life.

The sermon emphasizes that the salvation of a sinner, like that of Felipe, is the confidential and intimate work of the Lord, illuminating how God uses various means—including scripture and the testimony of others—to bring the Elect to Himself. The narrative highlights the personal and irresistible calling of Jesus to His followers, exemplifying how He desires to save those whom He has chosen. As the preacher states, "No one comes to the Father except through me," reinforcing the exclusive nature of Christ’s role as the Savior.
How do we know we are chosen by God for salvation?

Assurance of being chosen by God comes through faith in Christ and an inner desire to follow Him.

In the context of salvation, many wrestle with the question of being chosen by God. The sermon elucidates that while the doctrine of election can seem elusive, the presence of a desire to seek Christ is often an indication of God's working in one’s heart. John 10:27 states, "My sheep hear my voice, and I know them, and they follow me." This suggests that those who truly seek and follow Jesus may have been given ears to hear as a result of divine election.

The preacher encourages individuals to engage with Scripture and to persistently seek spiritual understanding. The unfolding of God's revelation can bring about a profound realization of one's salvation, often occurring at unexpected moments. The relationship between seeking God and being chosen is beautifully intertwined, reflecting both God's sovereignty and human responsibility.
Why is the doctrine of irresistible grace important for Christians?

Irresistible grace affirms that when God extends His saving grace, it cannot be ultimately resisted by those He has chosen.

The doctrine of irresistible grace is vital within the framework of Reformed theology, highlighting that God's grace effectively brings His elect to salvation. This truth is grounded in the affirmation that when God chooses to save, He overcomes all resistance within a sinner's heart. As seen in the encounter between Jesus and Felipe, God's calling is personal and transformative, showing how grace illuminates the heart of the believer.

Irresistible grace means that when God calls His chosen ones to Himself, they will respond positively, not because of their strength but due to God's powerful working in their lives. This assurance offers believers confidence in their salvation, understanding that it is not dependent on their own efforts but entirely on God's sovereign will and grace, aligning with passages such as Romans 8:30, where it states that those He predestined, He also called.

Sermon Transcript

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a tener una música especial y… No. Vamos a abrir nuestra Biblia
en el Evangelio de San Juan. en su capítulo uno evangelio de San Juan capítulo
uno dice la palabra de Dios en el
principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios
este era en el principio con Dios Todas las cosas por él fueron
hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz
en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron
contra ella. Hubo un hombre enviado de Dios
el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio para
que diese testimonio de la luz. a fin de que todos creyesen por
él. No era él la luz, sino para que
diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera que alumbra
a todo hombre venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo
por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino,
y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron,
a los que creen en su nombre. les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel
verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y
clamó diciendo, Este es de quien yo decía, el que viene después
de mí es antes de mí porque era primero que yo. Porque de su
plenitud tomamos todos y gracia sobre gracia. Pues la ley por
medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron
por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás. El
unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado
a conocer. Este es el testimonio de Juan
cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas
para que le preguntasen, ¿tú quién eres? Confesó y no negó,
sino confesó, yo no soy el Cristo. Y le preguntaron, ¿qué pues?
¿Eres tú Elías? Dijo, no soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió, no. Le dijeron,
pues ¿quién eres? Para que demos respuesta a los
que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo,
yo soy la voz de uno que clama en el desierto. Enderezad el
camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Y los que habían
sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron y le dijeron,
¿por qué pues bautizas si no eres el Cristo, ni Elías, ni
el profeta? Juan les respondió diciendo,
yo bautizo con agua. más en medio de vosotros está
uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después
de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar
la correa del calzado." Estas cosas sucedieron en Betábara,
al otro lado del Jordán donde Juan estaba bautizando. Al siguiente
día vio Juan a Jesús que venía a él y dijo, He aquí el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien
yo dije, después de mí viene un varón, el cual es antes de
mí porque era primero que yo. Y yo no le conocía, mas para
que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con
agua. También dio Juan testimonio diciendo,
vi al espíritu que descendía del cielo como paloma y permaneció
sobre él. Y yo no le conocía, pero el que
me envió a bautizar con agua, Aquel me dijo, Sobre quien veas
descender el Espíritu y que permaneces sobre él, éste es el que bautiza
con el Espíritu Santo, y yo le vi y he dado testimonio de que
éste es el Hijo de Dios. El siguiente día otra vez estaba
Juan y dos de sus discípulos, y mirando a Jesús que andaba
por allí, dijo, He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los
dos discípulos y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús y viendo
que les seguían, les dijo, ¿qué buscáis? Ellos le dijeron, Rabí,
que traducido es maestro, ¿dónde moras? Les dijo, venid y ved. Fueron y vieron dónde moraba.
Y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían
oído a Juan y habían seguido a Jesús. Este halló primero a
su hermano Simón, y le dijo, Hemos hallado al Mesías, que
traducido es el Cristo, y le trajo a Jesús. Y mirándole a
Jesús, dijo, Tú eres Simón, hijo de Jonás. Tú serás llamado Cephas,
que quiere decir Pedro. El siguiente día quiso Jesús
ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo, Sígueme. Y Felipe
era de Bethsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Y Felipe halló
a Natanael y le dijo, Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés
en la ley, así como los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret. Natanael le dijo, ¿De Nazaret
puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe, ven y ve. Cuando
Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él, He aquí
un verdadero israelita en quien no hay engaño. Le dijo a Natanael,
¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo, antes
que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera
te vi. Respondió Natán a él y le dijo,
Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Respondió
Jesús y le dijo, porque te dije, te vi debajo de la higuera, ¿crees?
cosas mayores que estas verás y le dijo de cierto de cierto
os digo de aquí en adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles
de Dios que suben y descienden sobre el hijo del hombre. Versículos
cuarenta y tres al cuarenta y seis dice el siguiente día quiso Jesús
ir a Galilea y halló a Felipe y le dijo sígueme y Felipe era
de Betsaida la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael
y le dijo, hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la
ley, así como los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret. Natanael
le dijo, ¿de Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe,
ven y ve. Quisiera que pudiéramos meditar
estos versículos con el tema, la salvación de Felipe. La salvación de Felipe. La salvación de un pecador es
obra de Dios de principio a fin. Y toda la gloria en la salvación
de un pecador es para Dios. No hay lugar para el mérito humano. Y este pasaje que narra el encuentro
del Señor Jesús con Felipe deja algunas cosas muy claras con
respecto Bueno, todos esos pasajes están narrando obra de salvación
de diferentes personas. Ya vimos ahí la obra que Dios
hizo de salvación en Andrés, en Juan, que no se menciona,
pero es Juan el que estaba ahí, Andrés y Juan, de Pedro y ahora
Felipe. Y Dios obra de diferentes maneras
en la salvación de pecadores. Dios utiliza el testimonio que
él ha dado de sí mismo a través de la creación, a través de la
palabra escrita, a través de la revelación que él ha dado
en la escritura del Antiguo Testamento. Y Dios estaba también utilizando
en ese caso a Juan el Bautista, que era un hombre enviado por
él, un testigo que Dios había enviado para proclamar y preparar
el camino del Señor. Es interesante que Felipe es
un hombre que era de la misma ciudad de Andrés y de Pedro,
y de Juan, y esa ciudad es Bethsaida, Y es interesante que ocurren
ciertas cosas que dejan bien claro que es Dios quien está
soberanamente salvando a sus ovejas, a sus elegidos, a aquellos
por los que Cristo vino a morir. En toda la narración del Evangelio
está claro cómo Dios es el soberano que gobierna todos los asuntos
de esta tierra. Cuando pensamos en cómo fue la
profecía había dicho, por ejemplo, que Jesús debía de nacer en Belén
y soberanamente Dios, dice la Biblia, Dios inclina el corazón
del rey a donde quiere. Y un rey del imperio romano dicta
un edicto que era necesario que la gente se fuera a empadronar
en el lugar donde eran originarios. Y ahí está la soberanía de Dios,
porque María estaba en Nazaret. Y Dios pone en el corazón de
este rey, que ni sabía de la profecía ni nada, el que publicara
este dicto. Y el Señor Jesús, por ese dicto,
nace en donde la profecía había dicho, en Belén de Judea. los magos llegan y se le prende
un foco muy rojo al que estaba gobernando en Judea Herodes había
comprado su lugar como como rey y los magos le dicen que vinieron
a ver al rey de Israel que ha nacido y entonces él se entera
que hay un rey prometido y que es de la descendencia de David
y Herodes no tenía nada que ver con la línea real entonces pues
él dice pues hay que matarlo porque peligra el trono y se
va cumpliendo la profecía y se tenía que cumplir cuando Dios
dijo de Egipto llamé a mi hijo entonces huyen a Egipto y estando
allí muere Herodes y José tenía intención de regresar a Judea
pero le da miedo al saber quién ocupó el lugar de Herodes y el
Espíritu Santo Dios le va guiando y él va a Nazaret Y así como
Dios obró soberanamente en eso, hay mucha gente que no tiene
ni un problema en ver la soberanía de Dios en esas cosas, pero le
hace mucho problema la soberanía de Dios en la salvación de su
pueblo. Y en eso Dios también es soberano. ¿Sabe? Dios estaba obrando. Y es interesante que la Biblia
dice que lo vil y lo menospreciado es lo que Dios escogió para avergonzar
a lo sabio y a lo que la gente admira de este mundo. Y es interesante
que Dios siempre ha hecho eso. Dios siempre ha elegido lo que
aparentemente es de menos valor. Y es interesante que vienen a
cuestionar a Juan la gente de Jerusalén, la gente más culta,
más letrada, más estudiada, y que al final estudiaban también el
Antiguo Testamento. interesantemente Dios obrando
en el corazón de su pueblo por la escritura. Dios había puesto
un interés en la escritura en gente que no era de la más culta.
Dentro de las regiones de Israel había una región despreciada
y esa región era la región de Galilea y unos hombres galileos
dejan su negocio que era la pesca y se van al desierto a escuchar
a un predicador que está predicando porque ellos habían visto en
el Antiguo Testamento y esperaban la promesa del Cordero de Dios,
del Mesías Prometido, de Aquel que venía a salvar a su pueblo
de sus pecados. Y sabe, movidos por lo que ellos
habían leído a la Escritura y escuchando acerca de Juan el Bautista, salen
y viajan aproximadamente 120 kilómetros a pie, porque no había
otra manera de hacerlo, para ir a escuchar a ese predicador
que está predicando. Y Dios tiene su momento, y Dios
tiene formas en que salva a sus ovejas. Sus ovejas, si son ovejas,
están perdidas, ya sea en el mundo, en la falsa religión,
perdidas. Y sabe, en estos días, en este
pasaje que estamos estudiando, pues Dios usa a Juan, quizá mucha
gente escuchó el Cordero de Dios, y quizá lo escucharon desde la
primera vez, he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo. Y al siguiente día, dentro de toda la gente que lo escuchó,
hay dos que escuchan el Cordero de Dios, y ven a Jesús, y siguen
a Jesús. Y es muy probable que Felipe
ya había escuchado, él había leído el Antiguo Testamento y
él estaba escuchando, y escuchando. Y en esta narración de cómo Dios,
cómo el Señor Jesús salva a Felipe, el pasaje deja algunas cosas
muy claras, dice por ejemplo, el siguiente día quiso Jesús
ir a Galilea, El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea y halló
a Felipe. El siguiente día hay una traducción
de la Biblia que dice Jesús determinó ir a Galilea. Pero ¿sabe? hay algo que Jesús no quiso hacer.
Jesús no quiso irse a Galilea sin salvar a Felipe. Dios ya
estaba obrando en el corazón de Felipe. Él dice, cuando habla
con Natanael, dice, hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés
en la ley, así como los profetas, ¿sabe? Dios ya estaba obrando
en su corazón. Por alguna razón especial, algunas
veces hay personas que preguntan, ¿cómo puedo saber si Dios me
ha elegido? algunas personas a veces piensan
que hay algo que tiene que suceder en su salvación y quisieran,
quizá a veces quisiéramos que hubiera como, como que Dios hiciera
las cosas siempre igualito, pero Dios no hace las cosas siempre
igual, pero Dios salva a los suyos. Es interesante que los
primeros dos escucharon a Juan el Bautista, igual que miles
escucharon pero hubo un llamado particular aparte Dios utilizó
a Juan el Bautista pero Dios habló a su corazón y ellos escucharon
la voz de Dios y Dios les dio vida y siguieron y sabe Quizá
ahí también Felipe había escuchado porque era de la misma ciudad
y estaba por allí porque Dios ponía algo en sus corazones.
Es evidente que Dios estaba obrando. Hay cosas que por la clase de
persona que Felipe era no habría hecho sino por una obra sobrenatural
de que Dios lo estaba atrayendo. Felipe era una persona de esas
que no dan, dicen los mexicanos, no da paso sin huarache, o sea,
él tiene que analizar todo. Recuerde que le dice Jesús para
probarle en la alimentación de los cinco mil, ¿cómo les vamos
a dar de comer? Y él era de esos que tienen que
hacer sus cálculos y él empezó a hacer el cálculo y dijo, bueno,
doscientos denarios, o sea, que este hombre dejara su tierra,
su negocio, su trabajo, y viniera, no era algo que casaba con su
manera natural de proceder, sino era Dios obrando. Dios estaba
obrando en él. Quizá ese día que los dos siguieron
a Jesús, quizá ese día él solo escuchó
a Juan y quizá había luchas en su corazón, pero él era una oveja
de Cristo. Quizá Cristo quiso hacer algo
diferente con él. Sin embargo, También hizo lo
mismo que hizo con los dos anteriores. También les habló directamente.
Por eso siguieron a Jesús. Porque en el mensaje que proclamó
Juan, escucharon a Cristo y le siguieron. Jesús dijo, mis ovejas
oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. Ellos no escucharon
simplemente a Juan el Bautista. Ellos también escucharon a Jesús.
Pero aquí Jesús quiso ir. Y antes de irse, no se quiso
ir sin hallar a Felipe. Dice la Biblia, y halló a Felipe. Y cuando pensamos en que Jesús
no se quiso ir sin salvarlo, no se quiso ir sin llamarlo.
Jesús llama por la escritura, llama por sus enviados. Jesús llama a todos al final
de cuenta de una manera personal, y ese llamamiento es irresistible. Cuando llega ese momento en que
Dios ha determinado que la luz resplandezca en el corazón de
un pecador, en ese momento le salva, en ese momento le da vida,
en ese momento despeja toda duda, en ese momento da paz. ¿Y sabe? No es algo que nosotros podamos
apurar, un hombre dice, un predicador dice que él estaba a una ocasión
predicando, cuando él se dio cuenta que entró un hombre y
se paró en la parte de atrás, un hombre muy grande y se veía
muy triste y traía un sobre grande en su mano y él predicó, terminó
de predicar y todos se fueron y ese hombre se quedó en ese
lugar y Dice que él nunca había visto
una persona tan triste. Y cuando él se acercó a hablar
con él, este hombre le dijo, sabe, le dice, en este sobre
estoy saliendo del doctor y yo he vivido toda mi vida en un
rancho. Yo nunca he ido a una iglesia, pero yo sé que existe
un Dios, pero en este sobre el doctor me acaba de decir que
estoy muriendo y sabe, estoy preocupado porque yo no estoy
listo. y voy a morir. Y eso me preocupa. Y este predicador le preguntó,
¿Escuchó usted lo que prediqué? Sí, escuché, dijo. Y este predicador dice, quizá
muchos le hubieran dicho, bueno, si escuchó, pues entonces vamos
a hacer una oración. Pero ¿sabe qué? Él le dijo, escuchó,
sí, escuché. Entendió, entendí. Pero todo
era, bueno, entendió, escuchó el mensaje. Entonces, dice que
él se sentó y empezó a estudiar el libro de Juan con este hombre,
y estudiaban y leían los pasajes. Y el hombre, después de varias
horas, pues se despidieron, pero él le dijo, ¿sabe qué? Yo no
soy listo para morir. Y dice que él canceló su viaje
porque él debía irse de esa ciudad. Se volvió a encontrar con él
y empezaron a estudiar, dice. Y le presentaba yo el evangelio
y preguntaba, y el hombre decía, sí entendí. Hasta que dice que después de
varias horas y hablando de quién es Dios, quién es el hombre,
y de pronto leyendo un versículo de la Biblia, el hombre empezó
a llorar y le dijo, soy salvo. Dice, ese versículo lo habíamos
leído como cien veces. Dice, hasta que llegó el momento
específico, dicen que Dios dio vida a este hombre. Dice, y temblaba
así algo, la obra de Dios, dice. Dice, soy salvo. Dice, ha quedado
claro. Dice, Cristo murió por mí. Cristo
ha pagado mis pecados. Dios obra de manera distinta
en la salvación de los pecadores. Y en este caso, él había escuchado,
había leído, pero Dios quiso oír Cristo de una manera distinta
porque Él estaba aquí en el cuerpo, quiso hablarlo directamente.
Y es interesante que le dice, Jesús lo halló, dice después,
y halló a Felipe y le dijo, sígueme. Halló a Felipe y le dijo, sígueme. Cuando Felipe habla después con
Natanael, Felipe dice, hemos hallado. Y yo estaba pensando
en algunos, algunos himnos o algunas canciones
que hemos cantado, que no son del todo equivocadas. En verdad,
no estaba mintiendo Felipe cuando le dijo a Natanael, lo hemos
hallado. Pero no olvidemos que la elección determinante no es
la elección humana. La elección determinante es la
elección divina. Jesús dijo, no me elegisteis
vosotros a mí, sino yo les elegí a vosotros. ¿Y sabe? No está,
no es mentira cuando cantamos ayer un buen amigo, pero lo determinante
es el hecho de que en verdad él nos halló. No olvidemos algo,
estábamos muertos, ¿cómo lo íbamos a hallar nosotros? Estábamos
ciegos, ¿cómo lo íbamos a hallar? es verdad, le hemos hallado,
pero le hemos hallado porque él nos halló, le hemos hallado
porque él nos atrajo hacia sí, le hemos hallado porque nos dio
vida, nos dio ojos para ver, ¿sabe? No hay una sola forma
en que Dios hace su obra de salvación. Si la inquietud de tu corazón
es porque tienes duda, ya escuchaste y tú tienes y dices que te ha
quedado claro el evangelio, no esperes una forma específica,
pero si Dios está obrando en ti y está poniendo esa inquietud,
¿sabe? Hay cosas que no son naturales
de usted. Algo natural de usted es suelo
decirle a la gente, a veces en el trabajo personas me preguntan
acerca de Cristo y algo que suelo decirle a la gente es compartirles
de Cristo y recomendarles si tienes una biblia clama a dios
que ponga en tu corazón el deseo por leerla porque sabe que mayormente
no hallamos tiempo o se nos olvida o hay gente que dice cuando lo
empiezo a hacer me duele la cabeza o me duermo y sabe es que no
es natural en nosotros pero sabes si tú dios pone el deseo y estás
empezando escuchar y de pronto te encuentras leyendo la escritura
o de pronto Dios inquieta tu corazón en cuanto a buscarle, no hay una forma específica,
Dios está obrando, estás haciendo cosas que no son normales en
ti y sabes seguir buscándole, cantábamos
el himno que dice Tal vez mañana no habrá lugar. ¿Y por qué cantamos
ese himno? Y no es incorrecto el himno,
es urgente el llamado. La Escritura dice, hoy es el
día de salvación. Sin embargo, algo que es bien
claro es, ninguna oveja de Cristo se perderá. Y sabes, si Dios
te está exponiendo al Evangelio, clama que te dé oídos para oír.
si has venido a cristo sigue viniendo a cristo y clama y dios
confirmará y dios una de las cosas importantes no es la pregunta
la pregunta no es si soy elegido o no soy elegido alguien lo ha
ilustrado como una puerta cerrada donde dice salvo sólo por fe
en el Señor Jesucristo. Y al abrir la puerta y entrar
ves otro letrero que dice elegido en Cristo desde antes de la fundación
del mundo. ¿Y sabe? Si hay esa inquietud
en tu corazón, Dios lo está poniendo. Ven confiadamente. Dice el Señor
aquí a yo, a Felipe, y es interesante que cuando pensamos, por ejemplo,
en el pasaje en la más adelante vamos a estudiar cuando sana
al ciego, los discípulos preguntaban, ¿quién pecó este a sus padres?
Jesús dijo para que sea revelada las obras de Dios y Jesús le
sana y después todo un diálogo con los fariseos y lo expulsan
y Jesús cuando se entera que lo han expulsado dice lo halló
Jesús al ciego y Jesús se reveló a él y le salvó. Y es interesante
que cuando Jesús narra la historia de la oveja perdida, es Jesús
quien sale en la historia y dice, va en busca de la oveja que se
había perdido, deja las 99 y va y la halla. Y dice la escritura
con claridad, dice, que él vino a buscar y a salvar lo que se
había perdido. Llamará su nombre Jesús porque
él salvará a su pueblo de sus pecados. ¿Sabe? Él ha elegido
a sus ovejas. Y dice la Escritura con claridad,
dice, mis ovejas oyen mi voz. Y saben, Jesús lo halló porque
él era una de sus ovejas y estaba perdida. Y Jesús lo halló. Y después Jesús le dice, sígueme. ¿Y qué es lo que hace Felipe? Lo sigue. ¿Por qué? Porque dice,
mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. y yo les
doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará
de mi mano. Mi Padre que me les dio es mayor
que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre, uno somos. Jesús le dijo, sígueme, y él
le siguió. Él le siguió, y sabe, hay algo
que es evidente aquí, es Felipe, se dio cuenta que una búsqueda
que Dios había puesto en su corazón había terminado. Y sabe, Dios
utilizó la escritura que él conocía, porque él va y da testimonio
a Natanael y dice, hemos hallado aquel de quien, dice, hemos hallado
aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas,
a Jesús, el hijo de José de Nazaret. Y sabe, es interesante poder
ver cómo Dios le dio fe, Dios le dio una fe inquebrantable
y le llenó su corazón de un gozo desbordante. Cristo, el Cordero
de Dios, se reveló a sus ojos y, ¿sabes?, salió corriendo y
se acordó de alguien, de su mejor amigo, que también había venido
de esa región y lo fue a buscar y le dijo, ¿sabes qué?, ya lo
hemos hallado. Si Dios quiere, el domingo vamos
a estudiar de Natanael, pero, ¿sabes?, viene una objeción llena
de prejuicio, pero no Felipe no titubea. Felipe no
se pone a tratar de convencer a Nathanael con esa seguridad
que el Señor le había dado y ese gozo de haber hallado al Cordero,
al Mesías prometido, aquel que Dios había puesto el deseo en
su corazón de esperar, aquel que era la esperanza de Israel.
Él le dice, ven y ve. No se puso a discutir con él
y a tratar de convencerlo. ¿Sabe? Había un gozo desbordante. Dios, Cristo, le salvó y llenó
su corazón del gozo de la salvación. Cristo le convirtió en un testigo,
salió y fue a ver a su amigo. ¿Y sabe? Eso es lo que sucede,
eso sucedió con Andrés. El apóstolo Juan, cuando escribe
en primera de Juan, dice, lo que hemos visto y oído, lo que
han palpado en nuestras manos, tocante al verbo de vida, eso
os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con
nosotros y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo
Jesucristo. ¿Sabe? es importante el poder mirar
un asunto, y es el asunto de la misma escritura que estudiaba
la gente vulgar, la gente despreciada humanamente. Recuerde que una
vez le dijeron a Nicodemo, los fariseos, los estudiados, también
tú eres galileo, escudriñe y vas a ver que de Nazaret nunca ha
salido profeta. Era la misma escritura. La diferencia
es Dios ha elegido lo vil y lo menospreciado de este mundo.
Y al final de cuentas, el mérito no está en aquellos de esa región.
El mérito está en Dios que quiso tener de ellos misericordia.
en Dios que los eligió en Cristo desde antes de la fundación del
mundo. Sabe clamar a Dios que nos dé un corazón humilde ante
la Escritura. Un corazón clamar a Dios que
cuando vamos a la Escritura nos guarde de llenar la cabeza de
información y de impresionar a las personas con las cosas
que podemos saber de la Escritura. Y que Dios abra nuestros ojos
y nos haga ver al Cordero. que podamos ver al Cordero. Y
sabe que el Señor nos atraiga como atrajo a Felipe. Sabe, es
evidente en esa conversión la ternura del Señor Jesucristo.
En la otra también, decidieron, el Señor vio que le seguían y
no hubo algo cortante. El Señor les dijo, vengan y vean,
y se quedaron con él. Y sabe, Cristo no se quiso ir
de donde estaba. y antes de ir, Cristo sabía que
era el momento que el padre había determinado desde antes de la
fundación del mundo para salvarle. Cristo quiso con su voz, quizá
en el corazón de él aún había luchas y dudas, pero Cristo quiso
ya terminar con ello y atraerlo con lazos de amor. y lo halló,
y le dijo, sígueme, y se cumplió mis ovejas, oyen mi voz, y yo
las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna. Y sabe,
si usted ha escuchado, si usted tiene sus dudas, pues sigamos,
seguiremos orando por usted, y yo le invito, venga a Cristo.
Nadie en quien Dios ha sembrado inquietud en su corazón va a
venir a Cristo y va a ser rechazado. y no hay una forma exclusiva
de hacerlo. Dios tiene formas diversas de
hacerlo. Si está escuchando y Dios ha
puesto en su corazón deseo de escuchar, yo lo animo y oraremos
que siga escuchando y oraremos para que Dios le atraiga y calme
todas sus dudas y pueda ser revelado el Cordero de Dios y pueda experimentar
ese gozo de la salvación que da el Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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