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Greg Elmquist

Las heridas del Señor Jesucristo

Isaiah 53:4-7
Greg Elmquist June, 29 2017 Video & Audio
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Gracias. Por favor vaya en sus
Biblias a Isaías 53. Se acuerdan de Hechos capítulo
6, que el único etíope estaba leyendo de Isaías 53. Y le pidió
a Felipe, ¿Habla el profeta de sí mismo o habla de otro? Y Felipe desde allí empezó y
le predicó a Jesús. Ningún otro pasaje de la Escritura
es tan claro que explique todos los sufrimientos que el Señor
pasó. La Escritura dice que le agradó
a Dios azotarlo. Vamos a leer juntos en Isaías
53, el versículo 4. del 4 al 7 dice ciertamente llevó
en nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le
tuvimos por azotado por herido de Dios y abatido. Mas él herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.
El castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados. Dice más por sus azotes. Todos nosotros nos descarriamos
como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó
en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él y afligido, no
abrió su boca. como cordero fue llevado al matadero
y como oveja delante de sus trasquiladores embudeció y no abrió su boca. En el versículo 3 aclara, lo
hace más claro. Él fue Dios el Padre que hirió
al Señor Jesucristo, que hizo de su alma una ofrenda por el
pecado. Y luego en el versículo 11, Dice que el padre vio la angustia
de su alma y fue satisfecho. Yo quiero que pensemos esta noche
en las heridas, en los azotes del Señor Jesucristo. donde exactamente el Dios, el
Padre, golpeó al Señor Jesucristo. ¿Y por qué Él hizo esas heridas
donde lo hizo? La respuesta a esa pregunta fue
para mostrar su odio hacia el pecado. La segunda respuesta es para
satisfacer su justicia santa azotando o golpeando a su hijo
en aquellos lugares donde el pecado se manifiesta en nuestras
vidas. La primera herida que el Nuestro Señor sufrió. Fue la corona de espinas que
fue colocada en su cabeza. Tú y yo nunca hemos sido capaces
de tener un pensamiento santo. El Señor Jesucristo nunca pensó
nada sino pensamientos santos. La escritura dice que nosotros
tenemos nuestra cabeza completa está enferma. Desde el pie hasta
la cabeza no hay nada bueno. La escritura dice que hay una
forma que llega el pecado al hombre. pero que él parece de una forma,
pero esos caminos llevan a la muerte. Nuestros pensamientos
no son pensamientos santos. Ustedes pensaron que ustedes
eran como yo soy. El Señor Jesucristo fue herido
en su cabeza para mostrar la maldad de nuestro propio pensamiento y para satisfacer la justicia
de Dios con nuestros pensamientos y para mostrar la gloria de su
santidad en el pensamiento de Jesús. Él
vio el sufrimiento de su alma y estuvo satisfecho. El segundo lugar donde nuestro
Señor fue herido fue en sus pies. Ellos clavaron sus pies a la
cruz. Dice la Escritura que nuestros
pies apresuran para derramar sangre. Nuestros pies nos apartan
del camino. No somos capaces de permanecer
en la presencia de Dios. No somos capaces de caminar derecho. Así que los pies del Señor Jesucristo
eran pies santos y fueron afligidos con esa herida para mostrarnos
a nosotros la necesidad de sus pies. ¿Se acuerdan cuando los apóstoles
encontraron a un hombre sentado a la puerta que se llama la hermosa? Esa es una figura de cada pecador
que está incapacitado de entrar a las puertas del cielo. Él estaba
pidiendo limosnas. Plata y oro nosotros no tenemos.
Pero de lo que tenemos te damos a ti. En nombre de Jesús de Nazaret,
ponte de pie y camina. Y inmediatamente él se puso de
pie. Nuestro Señor fue herido en sus
pies. Para mostrar la pecaminosidad
de nuestros pecados. Y para mostrar nuestra necesidad
de sus pies. Y más importantemente, quitar
el pecado y mostrárnoslo de nuestros pies. ¿Se recuerdan de Mefibosheth? David quería saber si había alguno
que hubiese quedado de la casa para mostrarle misericordia por
amor a Jonathan. Había un hijo de Jonathan cuyo
nombre era Mephibosheth. Estaba aliciado de ambos pies.
Él cayó. y no podía para ponerse de pies. Y cuando David vio a Mefibosheth,
él vio a Jonathan, y él le dijo, oh, Mefibosheth, Mefibosheth,
siéntate aquí en la mesa del rey, esconde esos pies lisiados
debajo del mantel de la mesa del rey, vas a comer en la mesa del rey
todos los días de tu vida. Los pies de nuestro señor fueron
hermosos. Igual que los pies de aquellos
que traen buenas noticias. Nuestros pies están lisiados.
El Señor fue herido en sus pies. Para capacitarnos a nosotros
a permanecer, ponernos de pie delante de la presencia de Dios. Tenemos aceptación delante de
Dios en el Señor Jesucristo. El Señor fue herido en sus pies
para sanar nuestros pies. para que nosotros pudiésemos
caminar en pos de él. Mis ovejas oyen mi voz y me siguen. Sí, los pies del Señor siempre
los llevaron a donde Dios el Padre quería que él fuera. Cada
paso que él dio en este mundo fue en perfecta obediencia al
Padre. ¿Quién de nosotros puede clamar
algo así? Necesitamos que sus pies fueran
heridos para que nuestros pies fueran sanados. ¿Se acuerdan cuando María y Marta
tenían al Señor en su casa? Y Marta quería que el Señor amonestara
a María por no tenerla ayudándole en la cocina. Y el Señor le dijo,
Marta, Marta, tú estás muy ocupada en muchas cosas. María ha escogido lo que es necesario. ¿Dónde estaba ella? Estaba sentada
a los pies del Señor Jesucristo. Las heridas en los pies del Señor
Jesucristo los causa a nosotros sentarnos a sus pies. En tercer lugar, el Señor fue
herido en sus manos. Y él quería recordarles que él
fuese el padre que hizo esas heridas. La Escritura dice, ellos me provocaron
con las obras de sus propias manos. Cualquier cosa que nosotros
pongamos nuestras manos, la contaminamos. ¿Quién permanecerá en su presencia?
Aquellos que tienen un corazón puro y manos limpias. Las manos del Señor eran puras,
eran manos limpias. Cualquier cosa que toquemos,
nosotros lo contaminamos. Cualquier cosa, todo lo que Él
tocó, Él lo hizo santo. Y cuando Él toca a un pecador, Él imputa a ellos su santidad,
su justicia. Y las heridas en sus manos satisfizo
la justicia de Dios para quitar el pecado de nuestras manos. ¿Se acuerdan de la torre de Babel? El hombre estaba tratando de
construir una torre para llegar a Dios. Y la escritura dice que
tenían ladrillos en vez de piedra. Y tenían una brea en vez de un
mortar, un cemento. Era un cemento, una brea. Es la misma sustancia que Noe
usa para sellar, calefatear el arca. Eso trabaja muy bien la brea
o la alquitrán como un repelente al agua. Pero no trabaja muy bien como
el cemento. Esa figura de Dios tratando de
cubrir la obra del Señor Jesucristo. La Torre de Babel es conocida
por la confusión de lenguas. ¿Por qué? Porque el hombre estaba
tratando de tomar la obra de sus manos y ponerla junto con el sacrificio
de Cristo. La Torre de Babel es una figura
de lo que son las obras mezcladas con la gracia. Si la salvación es por gracia,
no podemos tener ninguna obra en ella. El Dios le dijo a los
hijos de Israel, cuando ustedes construyan un altar, no pongan sus manos. ¿Por qué?
Porque lo van a contaminar, lo van a dañar. En Romanos 10, Dice que el hombre trata de establecer
su propia justicia. Tienen un celo por Dios, pero
no de acuerdo a ciencia o conocimiento. Son ignorantes de la justicia
de Dios. Cristo es el fin de la ley para
todo aquel que cree. Sus manos eran perfectas. Las obras de sus manos complacieron
al Padre. Él no fue herido en sus manos,
no porque sus manos fueran pecadoras, sino por las nuestras. Aún así el hombre trata de hacer
un depósito a Dios para su propia justicia. Permítame ilustrarlo como esto. Un hombre pasó toda su vida trabajando, depositando su dinero al banco,
y un día se retira. Y va y se presenta al banco muy
orgulloso para sacar su dinero. Va y le dice a la cajera para
identificarse a él mismo. Le dice a la cajera, espere. Coge el teléfono y llama al presidente
del banco en el piso superior. Presidente, el banco desciende. Confirma la identificación del
hombre. Y el presidente del banco le dice
a la seguridad. Cierre las puertas. Engrilla a este hombre. Y llame
a la policía. Este es el hombre que nos ha
estado enviando dinero. Dice en la escritura que habrá
hombres que estarán en el día del juicio. Que le dirán Señor
hemos hecho muchas obras en tu nombre. confiando en su propia justicia
para su salvación, confiando en depósitos que ellos han hecho.
Y el Señor le dirá, apartado de mí, obradores de maldad, Las cosas que el hombre está
confiando para su salvación, las cosas que ellos hacen con
sus propias manos, Dios las considera como vanas. Las manos del Señor
Jesucristo fueron las únicas capaces de hacer una obra perfecta
delante de Dios. Él fue herido en sus manos para
quitar el pecado de nuestras manos. En cuarto lugar, después que el Señor entregó
al Espíritu, después que Él gritó, es consumado es. Padre, en tus
manos encomiendo mi espíritu. El soldado romano vino con una
espada. Estos hombres eran expertos ejecutadores. Ellos sabían entre
cuáles costillas entrar la lanza. Y ellos lo hicieron. Y de allí
salió sangre y agua. santificación. Nuestra santificación.
Nuestra santificación. Nuestra santificación. Nuestra santificación. Nuestra
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santificación. Nuestra santificación. Nuestra santificación. Nuestra santificación. Nuestra
santificación. Nuestra santificación. Nuestra santificación. Nuestra
santificación. Nuestra santific Son engañosos sobre todas las
cosas. Y perverso. ¿Quién lo puede entender? El hombre mira la apariencia
exterior. Dios mira el corazón. El hombre limpia lo externo en
su vida. Ustedes son como tumbas. blanqueadas, llenas de huesos
de muertos. Dios dice lo que yo requiero
de ustedes es que amen al Señor su Dios con todo tu corazón,
todo el tiempo. Nosotros no podemos. Él lo hizo. Él fue herido en su corazón para
quitar el pecado de nuestro corazón. Y finalmente el Señor fue herido
en su espalda. Ellos tomaron una cuerda. Sobre mis espaldas araron los
aradores, hicieron largos surcos. ¿Por qué el Señor fue herido
en su espalda? En Isaías 50, verso 6. En Isaías 56. Dice que yo le di mis espaldas
a los que me azotaban. Cuando una persona comete ciertos
crímenes, particularmente cuando asesina
a una persona, uno de los castigos que los romanos
iban a imponer, es que yo ataría un cuerpo de la persona que mató
a su espalda, y hacían que el cuerpo llevar a ese cuerpo por todas
las calles del pueblo, hasta que ese cuerpo empezaba
a descomponerse. Así es que son nuestras espaldas.
Dice, oh hombre que yo soy, ¿quién me liberará de ese cuerpo de
muerte? Nosotros cargamos la carga de
nuestra carne. Y está corrompiéndose. El Señor dice, vengan a mí todos
los que están cargados. Los que están bien cargados. Tomen mi yugo sobre ustedes.
Mi carga es ligera. Mi yugo es fácil. ¿Por qué? Porque mi padre me
ha infligido heridas en mi espalda por lo que tú estás llevando
en tu espalda. Le agradó al padre azotarlo. lo hirió en su espalda, en su
cabeza, en sus manos, en sus pies, en su corazón, quitando el pecado de su pueblo
de una vez y para siempre por el sacrificio de sí mismo. Nosotros miramos a Él ahora. Tenemos nuestra aceptación delante
de Dios en Él.
Greg Elmquist
About Greg Elmquist
Greg Elmquist is the pastor of Grace Gospel Church in Orlando, Florida.

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Joshua

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