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3 bendiciones practicas de conocer a Cristo

Ephesians 1:15-23
Joel Coyoc January, 11 2017 Video & Audio
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Joel Coyoc January, 11 2017

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Vamos a abrir nuestras vidas
otra vez en Efesios. El capítulo uno de Efesios, le
vamos a dar lectura al versículo quince al versículo veintitrés. Dice la Palabra de Dios. Por
esta causa, también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor
Jesús y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso
de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros
en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,
el Padre de Gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación
en el conocimiento de Él. alumbrando los ojos de vuestro
entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que Él
los ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia
en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con
nosotros, los que creemos, según la operación del poder de su
fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos,
y sentándole a su diestra en los lugares celestiales. sobre
todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre
que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. Y sometió todas las cosas bajo
sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en
todo. Oramos. Señor rogamos que nos concedas
verte a través de la palabra. Cuando miramos a través de ella
vemos que no podemos llegar a decir cuán importante es conocerte
y rogamos Señor que por tu gracia y tu misericordia nos concedas
verte para poder conocerte. Te rogamos abre nuestros ojos
en nombre de Jesús. Amén. La semana pasada hablamos acerca
de la gloria de Dios, de la responsabilidad tan grande que tenemos por ser
imagen de Dios, de reflejar la gloria de Dios, la gravedad de
no hacerlo al punto de que el Señor Jesucristo vino y lo hizo
perfectamente, pagó el castigo por nuestra incapacidad. La Biblia
dice, por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria
de Dios. Pensando en esto de la gloria
de Dios y de conocer a Cristo, porque Cristo es la imagen misma
del Padre, no hay manera de poder llegar a enfatizar lo importante
que es conocer a Cristo. El Señor Jesús dijo, y esta es
la vida eterna, dice que te conozcan a ti, el único Dios verdadero
y a Jesucristo tu Hijo a quien has enviado. El apóstol Pablo
escribió en la epístola de los filipenses, en el capítulo 3. Si vamos leyendo, él va hablando
de qué importante era para él conocer a Cristo. Dice, aunque
yo tengo, versículo 4, también de qué confiar en la carne, ser
uno piensa que tiene de qué confiar en la carne yo más, Circuncidado
al octavo día del linaje de Israel de la tribu de Benjamín, hebreo
de hebreos en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a celo perseguidor
de la iglesia, en cuanto a la justicia que es en la ley irreprensible. Pero cuantas cosas eran para
mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
Y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor
del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a
Cristo. Versículo 10 dice, a fin de conocerle
y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos. Conocer todo lo tenía por basura
con tal de conocer a Cristo. Y cuando miramos ahí los versículos
desde el 15 hasta el 20 donde Pablo está orando por los hermanos
de Éfeso, podemos encontrar tres bendiciones prácticas de conocer
a Cristo. ¿Cómo podemos hacer para conocer
a Cristo? Bueno, la semana pasada estábamos viendo que la Biblia
enseña que Dios hizo todo para darse a conocer y Él se ha dado
a conocer a través de la creación. Las cosas invisibles de Dios,
su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la
creación del mundo. Dios se ha dado a conocer a través
de la palabra escrita. que es la palabra profética más
segura en la cual dice la escritura, hacemos bien en estar atentos. Pero Dios se ha dado a conocer
a través de Cristo. Él es la palabra viva. Él es,
dice la Biblia, que habitó entre nosotros y vimos su gloria como
del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad. Felipe
dijo, muéstranos al Padre y nos basta. Y Jesús dijo, hace tiempo
que estoy contigo y no me has visto. El que me ha visto a mí,
ha visto al Padre. Cuando pensamos acerca de conocer
a Cristo, una de las cosas, si bien implica una responsabilidad práctica,
la gente tiene responsabilidad por no conocer a Cristo. Sin
embargo, la gente está imposibilitada de conocer a Cristo a menos que
el Señor se dé a conocer. Y justo el apóstol Pablo está,
uno de sus motivos de oración, y que haríamos bien en orar por
nosotros mismos y los unos por los otros, es por esos motivos
de oración que él está teniendo aquí. Y él da gracias a Dios,
habiendo oído de la fe y del conocimiento, del amor que tenían
hacia los santos. Y da gracias a Dios porque Porque
todo esto que se refleja en la vida del creyente no es algo
que el creyente hace por sí mismo, no es una obra que se hace en
la carne, sino es una obra de la gracia de Dios en la vida
del creyente. Y lo que a nosotros nos queda
es clamar al Señor para que el Señor abra nuestros ojos, para
que el Señor nos conceda a mirarle. Porque nosotros podemos agarrar
y podemos estudiar. Los fariseos se sabían la Escritura
y se la sabían ...exageradamente bien. Sin embargo, la Escritura desde
Génesis, la Escritura que ellos tenían en su totalidad, hablaba
de Cristo. Porque cuando... El Señor Jesús
encontró a aquellos que estaban tristes camino a Emaús. Dice
la Biblia que Él les abrió la Escritura y les empezó a mostrar
lo que de Él decía. Y dice de Moisés, los Salmos
y los profetas que era la totalidad de la Escritura que aún el mismo
apóstol Pablo conocía pero que no había visto a Cristo hasta
que Cristo se dio a conocer a Él porque Dios lo había predestinado
así por el puro afecto de su voluntad. Y es nuestra responsabilidad
clamar al Señor, que Él abra nuestros ojos cuando leemos la
Escritura, clamar al Señor, que el Espíritu Santo nos enseñe
que en su gracia pueda permitirnos ver a Cristo. Porque estas personas,
teniendo la Escritura, crucificaron al Señor de la gloria. Y la Biblia
dice ahí que Dios mismo les cegó sus ojos para que no vieran,
y bueno, crucificaron al Señor como parte del cumplimiento del
plan. Una de las enormes responsabilidades
de predicar es dar a conocer la gloria de Dios, es mostrar
a Cristo. Cuando empezamos a mirar las
bendiciones que tenemos en conocer a Cristo, el apóstol Pablo en
el versículo 18 dice, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento
para que sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado. Una primera
bendición práctica de conocer a Cristo es Que los ojos de nuestro entendimiento
sean alumbrados para saber cuál es la esperanza a que Él nos
haya amado. Somos muy de aquí, de la tierra,
que muchas veces ponemos nuestra esperanza en nuestro trabajo,
debemos de trabajar. La Biblia dice que el que no
trabaja, que no coma, y el que no provee para los escasos es
peor que un incrédulo y ha negado la fe. Sin embargo, Esa no es
nuestra esperanza, es un medio a través del cual Dios provee
para nuestras necesidades físicas. Somos muy de aquí que a veces
pensamos que nuestra esperanza pareciera que está aquí en las
cosas tangibles. Sin embargo, la Escritura nos
recuerda que si hemos resucitado con Cristo, pongamos nuestra
mira en las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la
diestra de Dios. Y es bien importante que nosotros
podamos orar unos por otros para que Dios alumbre los ojos de
nuestro entendimiento y podamos tener claridad, saber cuál es
la esperanza a que Él nos ha llamado. Las dos primeras bendiciones
están directamente relacionadas una con la otra. Dice, igual
las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Si vienes a mirar el futuro,
Es mirar el futuro, que es glorioso, lo que nos va a fortalecer para
poder caminar hasta, como Pablo decía, prosigo a la meta, al
premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Y el
poder caminar ese camino reflejando la gloria de Dios. La gloria de Dios, decíamos la
semana pasada, es su carácter manifestándose. Y cuando pensamos
en el fruto del Espíritu Santo es el carácter de Dios también
manifestándose. Amor, gozo, paz, paciencia, todo
eso es el fruto del Espíritu Santo manifestándose. Y algo
importante para que eso se pueda manifestar en nuestra vida es
que el Señor alumbre nuestro entendimiento y podamos conocer
cuál es la esperanza. Somos un pueblo con esperanza. Uno mira alrededor y uno se mira,
la gente está carente de esperanza. Uno mira puras noticias de desesperación. Pero el pueblo de Dios es un
pueblo lleno, lleno de esperanza. El apóstol Pablo dice, no quiero
que se entristezcan como los otros que no tienen esperanza.
Nosotros tenemos esperanza porque Cristo resucitó de los muertos. El Apóstol Pedro escribiendo
al respecto dice, bendito el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, dice que nos hizo renacer para una esperanza viva. La esperanza del creyente es
una esperanza viva porque Cristo vive. Cristo mismo es nuestra
esperanza. El Apóstol Pablo escribió y dice,
las aflicciones del tiempo presente no son comparables a las glorias
venideras que en nosotros han de manifestarse. Y la esperanza
y las riquezas de la gloria de la herencia en los santos están
íntimamente relacionadas. Quizá usted escuchó, y es bíblico,
la Biblia habla en Apocalipsis cuando describe la ciudad celestial
y dice que tiene calles de oro, tiene un mar de cristal, y los
cimientos se van describiendo en palabras que nos pueden ayudar
a entender lo magnífico que es la ciudad celestial. Sin embargo,
si todo eso hubiera en la ciudad celestial, pero no tuviera la
presencia de Dios, no sería una rica esperanza, ni gloriosa. ¿Qué es lo que hace que la ciudad
celestial sea lo que es Dios mismo, Cristo? Por eso el apóstol
Pablo tenía todo por pérdida con tal de conocer a Cristo. El Salmo 16.11 dice en tu presencia,
hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre. Esa es nuestra esperanza, la
presencia del Señor, el poder. Hablando de esa esperanza, en
1ª de Juan, capítulo 3, versículo 2, dice, Amados, ahora somos
hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que debemos de
ser. Dice, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes
a Él porque le veremos tal como Él es. Y el gozo del cielo no
es no es las calles de oro, no es, si bien va a haber gozo de
que podamos ver a personas que hemos amado, no es ese el gozo
y lo más impresionante del cielo, sino lo más impresionante del
cielo es el poder ver a aquel que nos amó y nos limpió de nuestros
pecados con su sangre, a aquel que nos vistió de su justicia,
ese es la riqueza de la esperanza viva que tenemos en Cristo, una
herencia que no es corruptible, no se contamina. Cualquier cosa
que nosotros podamos tener acá se va a echar a perder, nos la
pueden robar. Nuestro gozo no depende de nada,
nuestro gozo verdadero está en el Señor. El versículo 19 dice, y cuál
la super eminente grandeza de su poder para con nosotros los
que creemos según la operación del poder de su fuerza. La super
eminente. El Apóstol Pablo utiliza palabras
que creo que las palabras jamás van a poder llegar a decir lo
que realmente él, pero nos dan una idea. La super eminente grandeza
de su poder para con nosotros. La bendición de conocer a Cristo
es también poder conocer la superminente grandeza de su poder para con
nosotros. ¿Y para qué es ese poder? No es un poder que nosotros podemos
manipular a nuestro antojo o para hacer cosas impresionantes como
muchas personas han pensado. El conocer a Cristo está mucho
más allá de cosas que el hombre ha dicho y que no tienen nada
que ver con una realidad. Hay gente que dice que el que
conoce a Cristo sus problemas todos se van a resolver. Esa
no es la verdad de la escritura. Si no, no tendría sentido lo
que el apóstol Pablo dijera que las aflicciones del tiempo presente
no son comparables a las glorias venideras que en nosotros han
de manifestarse. Vamos a tener el Señor Jesucristo
en el mundo, tendréis aflicciones. Nunca se nos prometió de parte
del Señor el no tener aflicciones. Pero ese poder es para luchar y tener victoria sobre el pecado. Y es el mismo poder que levantó
al Señor Jesucristo de entre los muertos. Hablando de ese mismo poder,
dice, versículo 3, capítulo 1, dice, como todas las cosas que
pertenecen a la vida y a la piedad, nos han sido dadas por su divino
poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su
gloria y excelencia, por medio de las cuales nos han dado preciosas
y grandísimas promesas para que por ellas llegaseis a ser participantes
de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay
en el mundo a causa de la concupiscencia. y está relacionado justamente
con conocer a Cristo, el poder para participar de la naturaleza
divina, y la naturaleza divina es santidad. Ya los que están
en Cristo son santos en Cristo Jesús, no podemos ser más santos
de lo que ya somos en Cristo, pero podemos ser victoriosos
sobre aquellos hábitos que aquejan muchas veces nuestra vida, o
de aquellas cosas que nos desvían a poner nuestra esperanza fuera
de lugar o a buscar nuestro gozo adonde no está el gozo. Somos
muy fáciles de complacer y muy fáciles de ser engañados que
pensamos muchas veces necesitar tantas cosas o pensar que el
gozo está en cierta circunstancia ideal que puede haber en nuestra
vida. Pero el apóstol Pablo pudo decir en todo y para todo estoy
enseñado así para tener abundancia como para padecer necesidad.
Y qué importante es que podamos mirar los versículos en el contexto. Porque hay gente que usa el versículo
que sigue para decir que para el cristiano no hay imposible.
Siempre dicen todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Pero
el apóstol Pablo antes dice en todo y para todo estoy enseñado.
Así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece. el poder de Cristo, la supereminente
grandeza de su poder era lo que hacía el apóstol Pablo poder
decir en todo y para todo estoy enseñado así para tener abundancia
como para padecer necesidad y es interesante el poder pensar que
muchas veces como creyentes oramos y pedimos a Dios que nos prepare
a responder piadosamente ante situaciones adversas Pero creo
que muy pocas veces le pedimos que nos prepare para responder
también bien ante la abundancia. Porque a veces pensamos que eso
no es peligroso, pero también lo es. El Señor dijo al pueblo
de Israel, no sea que cuando entres a poseer la tierra y estás
disfrutando de pozos que no cavaste y cosechando viñas que no sembraste,
entonces digas, ¿quién es Jehová? y digas, bueno, esto me lo dio
el poder de mi mano. Y somos muy fáciles de ser desviados. Y las cosas, tanto la adversidad
como la abundancia, son circunstancias que muestran los necesitados
que estamos de la gracia de Dios para poder ser guardados de la
idolatría y poder amar al Señor, así como dice en el último versículo
de Efesios, los que aman al Señor con amor inalterable. Solamente
la gracia de Dios nos puede librar de la idolatría y llevar a lo
que dice Primera de Juan, hijitos guardados de los ídolos. Entonces
la bendición es la primera bendición es el poder
entender cuál es la esperanza el poder entender cuál es la
riqueza de esa esperanza la riqueza de esa esperanza está mucho más
allí de un lugar glorioso Es glorioso porque la Biblia lo
dice. Pero lo que lo hace ser un lugar de plenitud es la misma
presencia de Dios. Y es el hecho de que en ese momento
el Apóstol Pablo dijo, ahora vemos oscuramente como a través
de un espejo. Bueno, los espejos que el Apóstol
Pablo conocía no son como los que conocemos nosotros. Porque
usted se para frente a un espejo y es al revés, pero se ve este... Los espejos que él conocía eran
de metal que se pulía y no... pues quizá la gente nunca llegaba
a verse tal como... Y él dice, ahora vemos oscuramente
como a través de un espejo, pero cuando Cristo sea manifestado
vamos a ver claramente. Y ese ver claramente a Cristo
nos va a transformar. Es lo que dice Primera de Juan,
dice, ahora somos hijos de Dios, aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser, Pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos
semejantes a Él y es porque le veremos tal como Él es. Y la necesidad de clamar que
Dios nos conceda ver a Cristo, porque en ver a Cristo nuestra
vida se va transformando. La vida del cristiano no es una
vida de muchas prohibiciones, es una vida de conocer a Cristo
y Cristo en nosotros es la esperanza de gloria y su vida se va haciendo
manifiesta. cuál es la esperanza y cuál la
riqueza de la gloria de la herencia de los santos y conocer cuál
es el poder, el poder que tenemos para poder vivir sobre el pecado. Él nos ha librado, nos ha librado
del castigo, del pecado, Él nos libra del poder y cuando seamos
como Él es estaremos libres de la presencia del pecado. Antes
de De Cristo sólo una cosa podemos hacer. El Señor Jesús dijo separados
de mí nada podéis hacer. Bueno, la única cosa que podemos
hacer separados de Él es una sola, pecar. Pero cuando le hayamos
visto, vamos a ser como Él es y no vamos a poder pecar. y damos
gracias a Dios por ello y oremos unos por otros por nuestros hijos
que Dios en su gracia y su misericordia nos conceda poder conocerle y
crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

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