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Cody Groover

La soberania de Dios y la responsabilidad del hombre

Acts 27:13-44
Cody Groover March, 20 2016 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover March, 20 2016

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En esta noche quiero hablar acerca
de la soberanía de Dios en la salvación y la responsabilidad de cada hombre,
responsabilidad de cada mujer, joven, niño o niña. Dios es soberano en la salvación. ¿Qué significa esto? Dios ha
determinado salvar algunos de la raza perdida de Adán. Él ha determinado salvar algunos
y estos que él ha determinado salvar. Él los escogió en la
eternidad y serán salvos. Serán salvos. Pero también el
hombre es responsable. El hombre es responsable de obedecer
a Dios. El hombre es responsable de creer
a Dios. Esto no niega, la soberanía de
Dios no niega la responsabilidad del hombre. Y la responsabilidad
del hombre no niega la soberanía de Dios. Estas cosas, la soberanía
de Dios y la responsabilidad del hombre es algo que nos enseña
la palabra de Dios. El Señor Jesucristo dijo, el
Evangelio, las Escrituras testifican de mí y ustedes no quieren venir
a mí. El hombre tiene la responsabilidad
de venir, pero no quiere. Y no puede, pero es responsable
de hacerlo. Cada uno de nosotros es responsable
de obedecer el mandato de Dios en el Evangelio. Cree en el Señor
Jesucristo y serás salvo. Nadie debe pensar, bueno, Dios
es soberano en la salvación, así es que me puedo cruzar de
brazos y si Dios ha determinado salvarme, él me va a salvar.
Eso es fatalismo. Eso es fatalismo. Dios ha determinado
salvar a su pueblo, pero él te manda. Ven, cree en el Señor
Jesucristo y serás salvo. Aquí en este texto que hemos
oído, que el hermano Joel leyó en Hechos capítulo 27, nos da una figura de esta verdad, estas
verdades de la soberanía de Dios, la determinación de Dios de un
asunto y la responsabilidad del hombre en ese asunto. La determinación
de Dios en la salvación del hombre, y la responsabilidad del hombre
en la salvación en versículo 24 podemos ver esto que Pablo
dijo a estas personas él dijo no temas es necesario que comparezcas
ante César le dijo el ángel a Pablo y aquí Dios te ha concedido todos
los que navegan contigo ese es el decreto de Dios esa es la
determinación de Dios te ha concedido a todos ¿De acuerdo en cuántos eran? 276 almas. Todos. Dios ha concedido
a todos. Tú, Pablo, y los 275 contigo. 276 en total. Esa es la determinación de Dios. Es necesario que tú compadezcas
ante César. No puedes morir. ¿Entienden eso? Es necesario
que compadezcas, no puedes morir, no importa qué es lo que te parezca,
no importa qué es lo que parezca cuando viene rugiendo el agua,
cuando entra el agua en la nave, cuando parece que todo parece
que se está rompiendo alrededor, es necesario que tú compadezcas
ante César. Es el decreto de Dios. Y Dios
te ha dado a todos los que están contigo. Pablo creyó. Pablo creyó lo que Dios le dijo
a él. Y porque él creyó lo que Dios
le dijo a él, él comenzó a animar a otros. Allá en versículo 22
dice. Pero ahora os exhorto a tener
buen ánimo. Pues no habrá ninguna pérdida
de vida entre vosotros, sino solamente la nave. tengan buen
ánimo. Tenemos nosotros buenas noticias
también, ¿verdad? Aunque este mundo, y este mundo
va a pasar, este mundo va a ser destruido, ten buen ánimo. Cree
en el Señor Jesucristo y serás salvo. Esa es palabra segura,
palabra fiel, palabra fidedigna. Digna de ser recibida por todos,
que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a pecadores, dijo el
apóstol Pablo, de los cuales yo soy el primero. Ahora, viendo esto de esta manera,
este es el decreto de Dios. Dios, el decreto de Dios inmutable,
el decreto de Dios soberano, el decreto de Dios veraz. ¿Puede
fallar Dios en su palabra? ¿Puede Dios mentir? ¿Puede algo
frustrar el propósito de Dios? En ninguna manera. Dios se ha
propuesto en sí mismo y así tenía que ser. Si ustedes ven en Isaías
capítulo 46, este es el Dios que se ha revelado a nosotros
en la palabra de Dios. No un Dios frustrado. No un Dios
que puede ser vencido por los diferentes situaciones que se
presenten. Él, por cierto, envió esta tormenta. El Señor envió esta tormenta.
Esta tormenta le está sirviendo a Él. Le está sirviendo. Todas las cosas sirven a nuestro
Señor Jesucristo. Él es el Señor del viento y de
las olas en el mar. Dice Isaías 46, 11, que llamo
desde el oriente al ave, dice Jehová, y de la tierra lejana
al varón de mi consejo. Yo hablé. Yo hablé en la eternidad. Yo hablé, Pablo, y dije que es
necesario que tú compadezcas ante César. Yo hablé, Pablo,
y dije que ninguno de ellos que están contigo va a perderse.
Yo hablé, Pablo, yo hablé, tú pecador, y dije si tú crees en
el Señor Jesucristo serás salvo. Yo hablé. Esa es la palabra de
Dios. Yo hablé. Lo haré venir. Haré que suceda. Yo lo hablé, lo haré que suceda. Lo he pensado, también lo haré. Este es el Dios soberano que
nosotros Si tú tienes un Dios que puede ser frustrado, déjalo. Es un ídolo. Es un ídolo. Si tu Dios puede ser frustrado
en su propósito, déjalo. Ese es un ídolo, una imaginación
tuya. No es el Dios vivo y verdadero. Ahora, porque Dios dijo esto,
que ningún alma se perderá, que tú vas a compadecer ante César,
eso no quita la responsabilidad de los hombres que estaban en
esa nave de obedecer a Dios con respecto a qué es lo que debían
hacer. El decreto de Dios no significaba
que se iban a salvar independientemente de lo que ellos hicieran. Dios
también había determinado que ellos se quedaran en la nave,
se querían. Dios determinó que se van a salvar,
entonces no importa qué es lo que haga. Como dije, eso es el
fatalismo. Dios ha determinado salvar a
su pueblo por la locura de la predicación, es decir, no la
predicación loca, sino que lo que los hombres piensan que es
locura. Pero es el poder de Dios. Y Dios va a llamar a su pueblo,
va a convencer a su pueblo y su pueblo va a obedecer y va a venir
a Cristo Jesús porque no hay otro nombre en que podamos ser
salvos. Cristo Jesús es esa arca de salvación. Ahora, el propósito de Dios significaba
que esos dos, esos doscientos setenta y seis personas iban
a estar, iban a ser salvos, pero no significaba que ellos no estaban
obligados a obedecerlo en ninguna manera. En versículo 31 de nuestro
texto, Pablo le dijo esto al centurión.
Pablo le dijo esto al centurión y a los soldados, si estos no
permanecen en la nave, vosotros no podéis ser salvos. Estos los
marineros, porque habían esclavos y entre ellos también habían
presos, estaban los presos, estaba Pablo el apóstol, estaban los
soldados y también estaban los marineros. ¿Quiénes eran los
que tenían experiencia en la nave? Los marineros. Y ellos
pensaron, estamos cerca de la tierra, vamos a huir y dejamos
a todos estos acá. Y Pablo les dijo al centurión,
a los soldados, si estos marineros no permanecen en la nave, vosotros
no podéis ser salvos. Hay una ilustración muy muy cierta
de la verdad que si no permanecemos en Cristo Jesús, no podemos ser
salvos. Ninguna persona que está en Cristo Jesús sale de Cristo
Jesús. La persona que cree en el Señor
Jesucristo sigue viniendo, sigue permaneciendo en Cristo Jesús.
Excepto que estos se permanecen en la nave, no podéis ser salvos.
Dios había ordenado su seguridad y su liberación de la tormenta,
pero tenía que pasar por esta tormenta. Sólo podían ser salvos
si se quedaban en el barco. Es la verdad del Evangelio. Dios ha determinado la salvación
de su pueblo. Estás aquí ¿Crees en el Señor Jesucristo?
¿Crees en el testimonio de Dios? Dios ha determinado que vas a
ser salvo, pero no aparte del Evangelio, no aparte del Señor
Jesucristo. Los que van a ser salvos, los
que van a estar en la gloria con el Señor Jesucristo, van
a estar allá creyendo en el Señor Jesucristo. Sin la fe en Él es
imposible agradar a Dios. Es imposible agradar a Dios.
Si estos hombres se hubieran abandonado, todo sería perdido. Si se quedaban en el barco, todos
serían salvos. ¿Qué es lo que estoy diciendo?
El lugar de seguridad estaba en el barco, y esta es una figura
muy fácil de ilustrar. Los que están en Cristo Jesús
están salvos. ¿Quiénes eran los que estaban
salvos cuando vino la tormenta, cuando vino el diluvio en los
días de Noé? los que estaban adentro del arca. Habían personas, estoy seguro
de esto, que quisieron estar encima del arca. ¿Por qué no? El arca está flotando. Algunos
se querían colgar del arca. Algunos simplemente querían estar
cerca del arca. como hoy día. Algunos solamente
quieren estar cerca de la religión, solamente quieren estar cerca
de Cristo, conocer cosas acerca de Cristo, pero esa no es la
salvación. Ser miembro de una iglesia no
es la salvación. Ser miembro de la iglesia bautista
o esta congregación no es la salvación. La salvación de tu
alma es estar en Cristo Jesús. Fuera de Cristo Jesús no puedes
ser salvo. Ahora, la responsabilidad cae
directamente sobre cada uno de nosotros que está aquí en esta
tarde. Responsabilidad de creer a Dios. Vamos a ser salvos si
venimos a Cristo Jesús. Si creemos a Dios y venimos al
Señor Jesucristo. Yo sé que si alguna persona es
salvo, es la obra de Dios. Damos gracias a Dios por haber
dado la fe Pero el hombre no se cruza de brazos y dice, bueno,
si Dios me va a salvar, entonces Dios me va a salvar, no importa
qué. La persona va a venir, va a clamar a Dios, va a creer.
¿Saben? Dios concede el arrepentimiento,
pero Él no se arrepiente de tu parte. Dios concede la fe, pero
Él no cree de tu parte. ¿Saben lo que hace la fe? Cuando
Dios te concede fe, ¿sabes qué es lo que haces tú? Crees a Dios. y vienes a Cristo Jesús. Es cuando
Dios te concede la fe en la regeneración, en el nuevo nacimiento. Dios
es el que da la fe y somos salvos por esa fe que Dios nos da, no
de nosotros. Pero esa fe es activa. Esa fe
crea a Dios. Esa fe viene al Señor Jesucristo. Si una persona es perdido al
oír este evangelio, si una persona por fin se pierde, se va al infierno,
¿quién tiene la culpa? Ustedes. Así es, esa es la verdad. Esa es la verdad. Bueno, por
fin vemos aquí en este pasaje que el propósito de Dios fue
cumplido. La nave se perdió por completo. Y qué figura de nuestra vida,
¿verdad? Todo en este mundo se va a quemar. La nave en la que estamos. Aún
este mismo cuerpo no puede heredar lo incorruptible. Si bien este
cuerpo va a irse a la tierra y va a volverse el polvo, el
alma, El Espíritu va a vivir para siempre y un día va a resucitar
porque el Señor Jesucristo resucitó de los muertos. Pero la nave
se perdió y este mundo va a ser destruido, pero Él va a sacar
a todo su pueblo de este mundo. El propósito de Dios será cumplido. La nave se perdió, el cargamento
se perdió, pero todo hombre a bordo de la nave se salvó según el
propósito inalterable de Dios. Aún cuando era el propósito de
los soldados de matar a todas esas personas, dijo, vamos a
matarlos para que no huya nadie. Dios obró en el corazón de este
centurión para que diga los que puedan nadar naden primero y
los demás vinieron en tablas. Bueno, lo que vemos aquí en estos
hechos, en Hechos capítulo 27, nos muestra entonces la soberanía
de Dios. La salvación se cumple enteramente,
completamente por el propósito de Dios soberano y eterno. Es lo que dice Efesios, si ustedes
quieren ver allá en Efesios capítulo 1. Aquí en Efesios capítulo 1
tenemos la obra de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu
Santo en la salvación. Nuestro Dios es un solo Dios
en tres personas. Dios el Padre, Dios el Hijo,
Dios el Espíritu Santo. Dice el versículo 3, bendito
sea el Dios y Padre. de Nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales
en Cristo, según nos escogió en Cristo antes de la fundación
del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de
Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo según el puro afecto de su voluntad
para el avance de la gloria de su gracia con la cual nos hizo
aceptos en el amado, la obra de Dios el Padre. La obra del
Hijo es así, en quien tenemos redención por su sangre. Nadie
es salvo a parte de la obra de la redención del Señor Jesucristo
allá en el Calvario. Tenemos redención por su sangre,
el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo
sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad según su beneplácito,
el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las
cosas en Cristo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos,
así las que están en los cielos como las que están en la tierra.
En él, en Cristo asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados
conforme el propósito de Dios que hace todas las cosas según
el designio de su voluntad, a fin de que seamos para la avanza
de su gloria, nosotros que primeramente esperamos en Cristo, la obra
del Hijo. la hora del Espíritu Santo, en
versículo 13, en Él, en Cristo, también vosotros, habiendo oído
la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y habiendo
creído en Él, fuiste sellado con el Espíritu Santo de la promesa,
que es las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión
adquirida para la alabanza de su gloria. Es completamente la
obra de Dios el Padre que escogió a su pueblo, la obra del Hijo
que redimió a su pueblo, y la obra del Espíritu Santo que regenera,
que vivifica a su pueblo. Así es que, aún así de todas
maneras el pecador es responsable de arrepentirse, el pecador es
responsable de creer el Evangelio. ¿Qué hay en esta palabra que
acabamos de leer que no es digno de ser recibido, de ser creído? Es la palabra de Dios. Es la
palabra de Dios, no puede mentir. Dios no puede mentir. ¿Qué hay en esta palabra que
no sea fidedigna? Y si es fidedigna, ¿por qué no
crees? Hablo a aquellas personas que
no han creído, ¿por qué no crees? Es tu responsabilidad creer. Cada pecador es responsable de
creer el Evangelio y confiar en el Señor Jesucristo. Dios
manda. Dios manda a todos en todo lugar
a arrepentirse. Dios manda. No es una sugerencia.
Dios manda. El que cree en el Hijo tiene
vida eterna. El que rehúsa creer no verá la
vida. La ira de Dios está sobre él. Ve lo que dice 1 Juan capítulo
3. 1 Juan capítulo 3, versículo 23. Este es su mandamiento. Dice, yo no sé si tengo derecho
de venir a Cristo Jesús. Alguien dirá eso. Yo no sé si
tengo derecho. tu derecho de venir a Cristo
Jesús tu derecho de venir a Cristo Jesús es que Dios te manda Dios te manda y este es su mandamiento
que creamos en el nombre de su hijo Jesucristo y nos amemos
unos a otros como nos los ha mandado es el mandamiento de
Dios cree cree en el señor serán salvos. Todos los que crean
a Dios, crean en el Señor Jesucristo serán salvos. Y todos los que
rehúsen creer, se nieguen a hacerlo serán condenados. El que creyere
será salvo. El que no creyere será condenado.
Entonces quiero que repasemos estas cosas. Quiero que piensen
estas cosas. Son cosas que claramente se revelan
en la palabra de Dios. Primeramente, Dios escogió un
pueblo. Esa es la razón por la cual hay
salvación. Dios escogió a un pueblo. Es
lo que nos dice la palabra de Dios. Acabamos de leer, bendito
el Dios y Padre nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con
toda bendición espiritual en lugares religiosos, según nos
escogió en él. Nos escogió en Cristo Jesús.
Dios escogió a su pueblo. Cuando una persona cree a Dios,
esto es evidencia de la elección que Dios hizo de él. Es decir,
cuando tú creas a Dios es porque Dios te dio la fe. Cuando tú
creas a Dios es porque Dios te dio, y Dios te dio la fe porque
determinó salvarte antes de la creación del mundo. Así es que
nadie está sorprendiendo a Dios con su fe o con su creer. Cuando tú vengas al Señor Jesucristo,
Él te ha estado esperando desde la eternidad, sabiendo que Él
está moviendo todas las cosas para traerte a Él. Pero tú vas
a venir. Pero tú vas a venir. Así es que
Dios escogió un pueblo a los que Él amó con amor eterno. Segundo,
Dios ha predestinado todo lo que va a acontecer. Dios ha ordenado
todos los eventos. No hay evento chico, no hay evento
grande. Dios ha ordenado todas las cosas
para que traiga a esa persona a la salvación. Eso es la predestinación. Dios
ha ordenado todas las cosas, cosas que piensas que son buenas
y cosas que piensas que son malas, cosas que piensas que no tienen
importancia. Todo lo ha ordenado Dios para
traer a su pueblo a sí mismo. Eso es lo que es la predestinación. Es por eso que nosotros tenemos
tanto consuelo en la palabra de Dios que nos dice y sabemos
que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.
Esto es a los que conforme su propósito son llamados. Está hablando únicamente a los
que aman a Dios. está hablando únicamente a aquellas
personas a quienes Dios amó con amor eterno a esas personas todas
las cosas les ayudan a bien porque es el propósito de Dios tenerlos
en la gloria con su Hijo el Señor Jesucristo Él los va a tener
en su presencia así es que no importa qué es lo que pasa en
esta vida no importa cuánto sufra su nave ellos van a estar en
la gloria Ese pobre que murió a Lázaro,
que murió afuera de las puertas de ese hombre rico. Todas las
cosas les ayudó bien a él. ¿Dónde está él ahora? Él está
con el Señor Jesucristo. No en cambio ese hombre rico
que hacía banquete todos los días. Él habrá pensado, todas
las cosas me ayudan a bien, mas no creyó a Dios. Y ahora está
en el infierno, ya ha estado en el infierno. ¿Le ayudó todas
las cosas a bien? No. No le ayudó a bien. Fue para
su mal. Pero la persona que es de Cristo
Jesús, que le fue dado por Dios el Padre, todas las cosas le
ayudan a bien. Dios ha predestinado todo lo
que acontecerá para llevar esta salvación a sus escogidos. Bueno, la tercera cosa Cristo
Jesús, el Hijo de Dios, murió para salvar a su pueblo. Cristo Jesús murió para salvar
a su pueblo. Él no vino para hacer el intento. El Señor Jesucristo no vino para
ofrecer su vida como para que tú le des de alta. para que tú
con tu decisión contribuyes a esa obra perfecta que Él hizo. El
Señor Jesucristo, Él vino y con su muerte, Él redimió a todos
aquellos que Dios el Padre le dio. ¿Qué significa? Él pagó
la deuda. Es una obra consumada. No falta
nada No falta nada en la salvación de su pueblo. Nos dice la palabra
de Dios, más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien por Dios
nos ha sido hecho sabiduría, justificación, santificación
y redención, para que como está escrito, el que se gloríe, gloríese
en él. Llamará su nombre Jesús porque
él salvará a su pueblo de sus pecados. La cuarta cosa es esto. El Espíritu Santo va a regenerar
a su pueblo. Estamos hablando de lo que Dios
ha determinado, lo que Dios va a hacer, lo que Dios ha hecho
y está haciendo. El Espíritu Santo es el que regenera,
da vida donde antes estaba muerte. Todos los hombres por naturaleza
entramos en este mundo con la naturaleza de nuestro padre Adán,
muertos hacia Dios. muertos en delitos y pecados. Nuestra mente es enemistad en
contra de Dios. Nuestras acciones son contrarias. Nuestros afectos son contrarios.
Todo contra Dios. No queremos que Cristo reine
sobre nosotros. Pero cuando el Espíritu Santo
viene en la predicación del Evangelio y misteriosamente, milagrosamente,
da vida, esa es una nueva creación. La palabra de Dios es la simiente,
la semilla. El evangelio predicado en el
poder del Espíritu Santo, la semilla es la palabra de Dios,
no la palabra del predicador, no la opinión del predicador,
el comentario del predicador, la palabra de Dios. El predicador
no tiene nada que ver con ello. El predicador no tiene nada que
gloriarse, pero cuando Dios en su palabra habla, el Espíritu
Santo pone esa semilla, entra por la oreja y baja, y Dios da
vida. Esa persona, como cuando en esta
primera creación, cuando hay lo que le llamamos nosotros concepción, Pasa un tiempo antes de que haya
un latido del corazón, ¿verdad? Pasa algún tiempo, algo misterioso,
algo secreto en el vientre de la mujer y de repente empieza
el corazón a laterr, ¿sí? Y decimos, hay vida. Y cuando
Dios da vida a su pueblo, es algo misterioso, la persona no
sabe y de repente su corazón comienza a laterr. Empieza a
querer las cosas de Cristo. Empieza a formarse un cuerpo,
empieza a crecer. Es un infante, es una criatura,
pero empieza a crecer. Empieza y por fin, nueve meses
después, sale y grita. Y decimos, uh, tiene vida, hay
evidencia, tiene vida. Y cuando una persona es nacido
del Espíritu Santo, estas cosas pasan misteriosamente en el alma
de la persona, esa persona nueva, esa nueva criatura. Y de repente
esa persona empieza a clamar a Dios. Oh Dios, ten misericordia
de mí. ¿Por qué? Porque Dios ya tuvo
misericordia de él. Dios ya lo salvó y por eso comienza
a clamar. El Espíritu Santo regenera a
todas aquellas personas que fueron escogidos de Dios. Todos aquellos
que fueron redimidos por el Señor Jesucristo. Y Dios gobierna soberanamente
en la vida, en todas las cosas, en la providencia, para hacer
que esa persona oiga el Evangelio. Por más improbable que una persona
piense, Dios está en control de todas las cosas. Y si una
persona, y personas quieren decir, bueno, y esa persona vive en
Timbuktu, ¿cómo va a oír el Evangelio? No te preocupes. Dios es más
amoroso que tú. Dios es más sabio que tú y más
poderoso que tú. Así es que si él tiene uno de
los suyos en Timbuktu, le va a dar vuelta a este mundo para
llevar a uno de sus mensajeros a Timbuktu o va a traer a esa
persona de Timbuktu a donde está el predicado. Él es el buen pastor,
ninguna de sus ovejas se va a perder. Este argumento no tiene, no tiene
validez. No eres más misericordioso que
Dios o más amoroso que el Señor Jesucristo. Él va a salvar a
su pueblo. Él es soberano. Gracias debemos
dar que el Evangelio ha venido a este lugar. Que el Evangelio
ha venido a nosotros. No nos ha dejado nuestra oscuridad
y nuestras tinieblas. Nos ha enviado un mensajero.
Nos ha enviado la verdad para oír y nos ha dado vida. Pero
Él opera en todas las cosas, todas las cosas. Todos los escogidos
de Dios, todos los verdaderos creyentes son seguros, están
seguros en Cristo Jesús. Ninguno se va a perder. Están
en las manos del Señor Jesucristo, en las manos de Dios el Padre.
Y nadie, dijo el Señor Jesucristo, las puede arrebatar de la mano
de mi Padre. Seguros, seguros en Cristo Jesús. Somos guardados por el poder
de Dios mediante la fe. Todo pecador que confía en Cristo
Jesús será salvo. Y todos los que desprecian este
evangelio, todos los que aman la muerte, aman la muerte. Bueno, esto es lo que nos enseña
la palabra de Dios. Ahora, podemos ver esto en el
texto, regresando al texto. Era el propósito de Dios salvar
a todas las personas que estaban en esa nave. Dios lo declaró. Entonces, cuando Dios ha declarado
que Él va a salvar a todas esas personas en el barco, el honor
de Dios está, por decir así, en juego, ¿no es así? Si uno
se pierde en ese barco, donde queda el honor de Dios. Lo mismo el Señor Jesucristo. Él ha determinado salvar a todos
aquellos que Dios, el Padre de Dios. Y el Señor Jesucristo dijo
esto. Venid a mí. Venid a mí. Todo lo que está trabajado y
cargado. Yo os haré descansar. El que a mí viene no lo echo
fuera. No son palabras fidedignas. Si
alguna persona muere, alguna persona que viene a Cristo
Jesús, que confía en Cristo Jesús pudiera morir. No sufriría el
Señor Jesucristo por esa pérdida. ¿Pueden ustedes de alguna manera
imaginar que el Señor Jesucristo estaría colgando la cabeza allá
en el cielo en vergüenza porque trató de salvar a uno y no pudo?
¡Tontería! ¡Fuera con esa idea! Es una blasfemia. El Señor Jesucristo va a tener
a todos los que el Padre le dio. Él tiene el poder para hacerlo.
Él tiene el poder para hacerlo. Ahora, para que sean salvos esas
personas que estaban en la nave, las personas que Dios determinó
salvar en ese barco, era necesario que ellos obedecieran la palabra. La palabra del apóstol Pablo
era la palabra de Dios a ellos, quédense aquí en el barco. Era
necesario que se obedezcan. Y es también necesario de la
misma manera que una persona obedezca el evangelio. No vas a ser salvo si vienes
a Buda, no vas a ser salvo si vienes a Confucius o Mohammed,
solamente si vienes a Cristo Jesús, solamente si obedeces
a Dios. Dios requiere que confiemos en
Cristo únicamente. no en Cristo y María. María no
es salvadora, no es redentora, no es corredentora, es Cristo
únicamente, solamente Cristo Jesús. Dios requiere que confiemos
en Él solamente. No hay ningún otro nombre dado
a los hombres en el que podemos ser salvos, solamente en Cristo. Pero todos los que confían en
Él estamos asegurados Tenemos la seguridad que seremos salvos. ¿Por qué? Porque el Señor Jesucristo
ahora mismo está en la gloria. El precursor. Él ha entrado y
tomado posesión del cielo por su pueblo. Tan seguro como Él
está allá, Él siendo la cabeza de su cuerpo, la iglesia, todos
aquellos que Dios el Padre le dio están con Él también en la
gloria. Bueno, y vemos entonces en las
palabras de aquí, últimas palabras del versículo cuarenta y cuatro,
y así aconteció que todos se salvaron, saliendo a tierra. Y así entonces acontecerá que
todos los que confían en el Señor Jesucristo serán salvos y llegarán
allá a la gloria. Saben, no importaba si la persona
estaba colgándose de una tabla, ¿verdad? Los que no podían nadar.
No importaba si se estaba colgando de una puerta o si se estaba
colgando, dice, esta puerta está firme. O si tal vez se estaba
colgando simplemente de un barril o de un remo, algo así. Todos fueron salvos. Todos fueron
salvos. Saben, no es la cantidad de fe
o la cantidad de fe, la persona que cree a Dios, la persona que
cree en el Señor Jesucristo es salvo. Porque su confianza está
en Él, en la palabra de Dios que no puede fallar. Ahí tenemos
la soberanía de Dios en la salvación y espero que puedan ver la responsabilidad
de cada uno de nosotros cree en el Señor Jesucristo. Sigue
viniendo, sigue creyendo. Que el Señor bendiga su palabra. Vamos a ser despedidos con una
oración y después de la oración tengo un aviso, así es que quédense
en su lugar. Voy a pedir, hermano Eduardo,
por favor, despídanos con una oración.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

Joshua

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