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Donnie Bell

La naturaleza de la Gracia

Romans 5:17-21
Donnie Bell January, 21 2015 Video & Audio
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Bueno, ahora tenemos al hermano
Donny Bell, pastor de la iglesia en Crossville, Tennessee, Lantana. Y es un placer, es un bien ministro
del evangelio y un muy buen amigo nuestro. Very happy to have you,
brother. 36 años ha sido el pastor allá y
él ha estado aquí muchas ocasiones, pero hace algún tiempo que no
ha estado con nosotros y estamos contentos de tenerlo con nosotros
en esta noche. Romanos capítulo 5. Es un gozo estar aquí. Y podemos decir nosotros amén a
lo que dijo Todd. Y podríamos ya ir a la casa y estar satisfechos. Pero voy a
tomar un poco de tiempo. En Romanos 5, 17 dice esto. Pues
si por la transgresión de uno, de uno solo reinó la muerte, mucho más recibirán
en vida Un pecado nos condenó, un pecado
morimos. Pero Dios nos da mucho más, una
abundancia de gracia y un don, un don de justicia. Y esta gracia
reinará en la vida por Cristo Jesús. Therefore, as by the offense,
the sin of one, versículo 18, así que como por la transgresión
de uno, judgment came upon all men to condemnation, vino la
condenación a todos los hombres, even so the righteousness of
one, de la misma manera por la justicia de uno, came as a free
gift, vino a todos, upon all men unto justification of life,
vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia
de un hombre, los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia
de uno, nuestro Señor Jesucristo, los muchos serán constituidos
justos. Pero la ley se introdujo Para
mostrarnos que tan malo es el pecado para que el pecado abundase. Y el pecado abundó. Pero donde abundó el pecado,
la gracia sobreabundó. Quiero hablar acerca de la naturaleza
de la gracia. La gracia. Qué palabra tan maravillosa.
Qué palabra tan hermosa. Qué palabra tan comprensiva,
la gracia. En los versículos que he leído,
tenemos un gran contraste. Tenemos el pecado abundando,
pero la gracia superabundando. Tenemos el juicio por el pecado, pero la justicia como un don
gratuito. El pecado reina a la muerte para
la muerte, pero la gracia reina para vida
por medio del Señor Jesucristo. Y dice en versículo 20, dice,
pero la ley se introdujo Para que el pecado abundase, mas cuando
el pecado abundó sobreabundó la gracia. Donde abundó el pecado,
la gracia sobreabundó. No importa cuánto pecado esté
presente, la gracia que viene por medio
de Dios, por medio de Cristo, no se puede medir. Es como tener
un cerillo, ese es el pecado, y Dios toma una cubeta llena
de agua para apagar un cerillo. Ahí está el pecado. Y la gracia sobreabundó. Yo amo la gracia. Y solamente tienes que mirar
a la gente en la Biblia. Así como María Magdalena. Oh,
cómo abundó el pecado en esa mujer. Ella tenía siete demonios. Eso significa que era una mujer
muy mala. Imagínate cómo es esa persona
que tiene siete demonios. Yo nunca, no sé si he encontrado
una mujer que tiene un demonio. Pero ella era ella era mala. Pero el Señor
Jesús tomo a esta mujer con siete demonios y la sacó
de ella y la puso a ella a sus pies y ella lavó los pies del
señor con las lágrimas y las secó con sus cabellos. Así es
que tienen muchas personas en la escritura. Saulo de Tarsa Este hombre odiaba a Cristo con
una pasión. Él entraba en un edificio así
como este y arrestaba a alguien como Todd. Y arrestaba a esta mujer así.
Arrestaba a algunos de los niños y se los llevaba. Porque él odiaba
a Cristo tanto que los metía a la casa. Y dio su consentimiento
a su muerte. Pero un día, donde abundó ese
pecado, había una luz, una luz más brillante que la luz del
sol, y esa luz descendió sobre él. Y lo puso él en el polvo. Y las primeras palabras que salieron
de su boca, Señor, ¿qué quieres que yo haga? El
pecado abundó, pero la gracia abundó mucho más. Simón Pedro, Él le dijo al Señor Jesús, si
tú mueres, yo voy a morir contigo. Tú vas a la cárcel, yo iré a
la cárcel contigo. ¿Qué pasó? El Señor le dijo, antes que cante
el gallo, me vas a negar tres veces. Pedro dijo, de ninguna manera
voy a hacer eso. Pero, ahí estaba él, ahí se estaba
calentando junto a la fogata del enemigo. Tres veces le preguntaron, ¿conoces
a ese hombre? Tú eres un Galileo, puedo ver
eso de la manera que hablas. Y él dijo, no, no, no, yo no
conozco a este hombre. Nuestro Señor Jesucristo se dio
la vuelta y le miró. Le miró a los ojos. Y salió, él nos dice la palabra
y él lloró amargamente. ¿Y sabe qué dijo nuestro Señor
Jesucristo? Satanás te ha deseado para zarrandearte
como eterno. El pecado abundó. Pero nuestro
Señor Jesucristo, yo he orado por ti para que tu fe no falte. Y cuando nuestro Señor estaba
allá pescando, y Simón Pedro estaba pescando
y Simón supo que era Cristo, él no pudo esperarse para llegar
ahí. Él se brincó de la lancha y vino
a Cristo. porque él conocía a su maestro. Aunque su pecado abundó grandemente,
la gracia de su maestro abundó sobre
mucho más. Bendito sea su nombre. Aún aquellos que clavaron a nuestro
Señor Jesucristo allá en el madero, ¿saben qué dijo el Señor? Padre,
perdónalos. No saben lo que hacen. Cuarenta días después, tres mil
almas fueron salvadas que estaban allá en esa cruz. El pecado hundió,
pero ahí viene la gracia. Bendito sea su nombre. El pecado
es horrible. El pecado es terrible. Pero donde
sea que abunda el pecado, la gracia sobreabunda. La gracia
fluye. Ahora quiero que hablemos de
la naturaleza de la gracia. La gracia es Dios actuando libremente. Dios, como él dijo, Dios actúa
según la naturaleza de su amor. Dios es amor. Y el amor tiene
que ser manifestado. El amor tiene que ser expresado. Tú y yo no somos libres de amar
a los que nosotros queremos. Tú buscas a una persona y amas
a esa persona y amas a tus hijos. No somos libres de amar a quien
quiera. Pero Cristo sí. Él puede amar al que Él quiere
y Él actúa libremente en Su amor. Así es que si Dios ama a alguno,
es un acto de la gracia libre y pura. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede
ser que Dios muera por mí? Que tú, aquel que te persiguió
a ti hasta la muerte. ¿Puedes tú amarme a mí? La persona tan menos amable que
hay, la gracia, es Dios amando a su pueblo como individuos. Cada uno que está aquí, que conoce
al Señor Jesucristo y que Él te ama, te ama individualmente,
como si eres la única persona que Él ama. Él te ama como si no hubiera
ninguna otra persona sino solamente tú y Él. Y Él lo hace sin ninguna promesa
de nosotros o sin ninguna obligación de nosotros. Así es que Él solamente quiere
hacerlo. Y una de las cosas más benditas
que entran en mi mente, cuando todos los santos lleguen allí
a la gloria, todos vamos a estar allá y Cristo va a amar a todos
como si solamente tu estuvieras allá. Si tú tienes una herencia, y
tú dejas una herencia a tus hijos, y vamos a decir, es un pie, tienes
que cortar ese pie en cuatro o cinco pedazos, y a cada uno
le tienes que dar un pedazo. Cuando tenemos a Cristo, y Él
nos ama a nosotros, Nosotros recibimos toda la herencia
como si nos perteneciese todo a nosotros. No se corta el país. Yo recibo la herencia como si
yo fuera el único hijo. Y tú vas a recibir la herencia
como si tú fueras el único hijo. Así de rico es nuestro Salvador. Así de lleno de gracia es nuestro
Salvador. La gracia no es causada en el
recipiente. La causa reside únicamente en
el dador, en Cristo Jesús. Él nos escogió a nosotros en Cristo
antes de la fundación del mundo. Yo ni siquiera existía, pero
Él me dio gracia en Cristo. antes de que él ponga el fundamento
de este mundo. Él me hizo santo y sin mancha,
en amor. Él me predestinó a mí para hacernos
aceptos en el amado. Gracias, gracias, gracias y más
gracias. Si tú buscas la razón de la gracia
en ti mismo, no vas a encontrar razón alguna. Esto es lo que hace que la gracia
sea maravillosa, porque es libre. Viene de Dios. Viene a los hombres tal cual
son. Y sobreabunda su pecado. Fluye más allá, más que su pecado. Porque la gracia. Por gracia
soy salvos. Por medio de la fe. Y esto no
de vosotros. No por obras. a menos que nosotros
no nos gloriemos. Dios no va a permitir que nosotros
nos jactemos. Tercer lugar, la gracia es soberana. Dios no tiene deudas que pagar. Él no le debe a hombre alguna,
cualquier cosa. No hay condiciones sobre el hombre. La gracia no espera que nosotros
lleguemos a ser dignos. Cuando yo era un hombre joven, yo tenía pelo largo y una barba. Yo y mi esposa éramos hippies. La gente me decía a mí, córtate
el pelo, rasúrate, únete a la iglesia, cambia tu vida, y luego
después que hagas eso, Dios te va a salvar, el Señor te va a
salvar. No, no. pelo corto, pelo largo no tiene
nada que ver con la salvación barba o sin barba no tiene nada
que ver con la salvación seas hippie o no seas hippie no tiene
nada que ver con eso Dios salva a hombres por gracia Él no dice prepárate para ser
salvo Él dice yo vengo para salvarte saqueo Yo voy a ir contigo a tu casa
hoy. Zaqueo no dijo, bueno pues espera
que yo te invite. No, no, Zaqueo. Yo voy a ir a
tu casa hoy. La salvación viene a tu casa
hoy. Y Él salvó a ese hombre ese día. Él dijo, no voy a intentarlo,
yo vengo a tu casa a salvarte. Él era un pecador y Él no tuvo
que esperar, no tenía que cambiar, Cristo vino a donde él estaba y Él habla con tanto poder y
en tanto amor Hay algo de Él cuando le vemos
y le oímos, y Él nos habla a nosotros, Él gana nuestro corazón, y estamos
nosotros encantados que Él diga, hoy voy a ir a tu
casa. Amén. Ven, Señor Jesucristo. Ven, la gracia puede actuar a
quien quiere, como quiere, donde quiere, bueno o malo, Lo puede hacer ya sea en una
iglesia. Puede ir a una prisión. Puede
ir a un palacio. Puede ir a un árbol. O puede
subirse a un barco. Y él puede venir a Mérida, México.
Puede ir a Crossville, Tennessee. Y cualquier lugar en medio. Y donde Él va, la gracia sobreabunda
donde el pecado en un día abundó. Bendito sea Su nombre. Bendito sea Su nombre. ¡Qué Salvador
es Cristo Jesús nuestro Señor! ¡Qué Salvador! Puede tomar las
personas más indignas, los que ofenden más y puede elevarlos
a los lugares más altos. ¿Con cuántos ha hecho él esto?
¿Saulo de Tarra? ¿María Magdalena? ¿Yo? ¿Tú? A mí se me permite sentarme aquí
con los santos de Dios. A mí se me permite adorar con
el pueblo de Dios. Yo soy nombrado entre los vivientes,
entre los redimientos. El que menos lo merece, a mí
se me permite estar aquí con ustedes. La gracia sobreabunda. La gracia sobreabunda. Y la gracia puede pasar de alto
a multitudes y salvar una persona. El Señor fue a esa mujer junto al
pozo solamente para salvarla a ella. Trató con saqueo un hombre,
el eunuco del que tú leíste hoy
en la noche, O él puede salvar una multitud
en un momento, tres mil, cinco mil. Y aquí es lo que es maravilloso. Ya sea que lo salve uno por uno
o tres mil a la vez, cada uno es salvo individualmente. Si son salvos 3,000 a la vez, todavía
sí tienen que ser salvos individualmente. Una cosa más a la gracia. La gracia no puede actuar donde
hay habilidad. Si hay habilidad, entonces no
va a haber gracia. La gracia no ayuda. La gracia
no coopera. La gracia es absoluta. Hace todo O sea, es todo de gracia o nada.
Es todo de gracia desde el momento que somos salvos hasta el momento
que entramos a la gloria. Amén. No habilidad. Ahora, Dios Dios me de la gracia. Hay personas
que dicen Dios me dio gracia porque. Nunca hay un porque. Dice la persona Dios me dio gracia
porque, pero la razón, la realidad es que nunca hay un porque. Si
hay un porque, entonces no es gracia. La gracia es libre. Solamente
viene. No es buscada. No es pedida. Y no estamos enterados que ocurre
hasta que ocurrió. La gracia produce humildad. Cuando tú entiendes que todo
lo que tienes, que todo lo que conoces, que todo lo que recibes, que Dios te lo da libremente,
cuando sabes que en ti mismo no hay ninguna cosa buena, Tú
sabes que en tu carne no mora el bien. Tú sabes que en ti mismo no hay
habilidad y no hay nada digno, no hay nada de dignidad. Y aún
así Dios viene ahí donde estamos y nos encuentra. Nos encuentra
en el pecado. Nos encuentra en la corrupción.
Nos encuentra sin habilidad. Nos encuentra en la miseria.
Y luego Él viene y nos salva. Y nuestro corazón desciende,
desciende, desciende. Se nos trae a entender, a ver
nuestra indignidad. ¿Somos acaso nosotros dignos
de que Cristo venga a este mundo? ¿Somos nosotros dignos de que
Cristo sea un varón de dolores experimentado en quebranto? ¿Somos nosotros dignos de que
Cristo Jesús sea quebrantado, golpeado colgado en la cruz? ¿Somos dignos nosotros de que
Él lleve nuestro pecado en la cruz? ¿De que su sangre sea derramada
hasta la muerte? ¿De que Él sea desamparado del
Padre? ¿Somos nosotros dignos de eso? ¿Somos dignos de cualquiera de
estas cosas? ¿Pero ustedes saben por qué vino? para que Dios pueda darnos a
nosotros libremente gracia por la vida y la muerte y la resurrección
y la obediencia de nuestro Señor Jesucristo. Señor, sálvame. Yo necesito ser
salvo hoy. Yo necesito gracia ahora mismo.
Y si Dios me permite vivir, yo lo voy a necesitar mañana. ¿Puede
usted imaginarse vivir sin gracia? Todo es hecho fuera de nosotros. No importa qué es lo que hace
el hombre natural. No entiende esta cosa que es
gracia. El hombre natural quiere algo
que hacer. Pero Dios no nos va a permitir nada de jactancia. No va a permitir que nosotros
nos gloriemos en esta carne. Yo ya les dije que Pablo dijo,
yo sé que en mí esto es en mi carne, no mora el bien. Esta es la razón por la cual
nos gozamos en la gracia de Dios. Aunque no hay nada bueno en mí,
aún así Dios ama, bendice, guarda, anima, fortalece, preserva y
perdona Y hace todo por nosotros a pesar
de lo que somos y hemos hecho. Y la gracia reina, dice que el
pecado abundó, el pecado reinó, pero la gracia
sobreabundó sobre el pecado. Quisiera cantar Maravillosa Gracia.
Quisiera cantar y todos cantar conmigo. Maravillosa gracia, que sonido
tan dulce que me salvó a mí. Una vez estaba ciego, pero ahora
veo. Una vez estaba yo perdido, pero
ahora soy hallado. Gracias sean dadas a Dios por
la gracia. Gracias a Dios por la gracia.
Donnie Bell
About Donnie Bell
Donnie Bell is the current pastor of Lantana Grace Church in Crossville, TN.

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Joshua

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