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David Eddmenson

Predicando el evangelio del reino de Dios

David Eddmenson February, 25 2013 Audio
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Preachers Class 2013

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Si me convertirías en el Evangelio
de Marcos, capítulo uno. Y mientras estás convirtiéndose,
déjame decirte qué privilegio es para mí, esta mañana, ser
capaz de hablar contigo, quien ha sentido la llamada A ustedes que han sentido un
llamamiento de Dios para predicar el Evangelio de la gloria de
Cristo. He aprendido por gracia que no
hay honor más grande, no hay llamamiento más alto, y nada que lleva más respeto
a la responsabilidad que de ser un predicador de las inescrutables
riquezas del Señor Jesucristo. Yo me acuerdo como si fuera ayer,
hace 26 años, yo oí el único y verdadero Evangelio. Lo oí
por primera vez. Y yo supe que finalmente que
un predicador me había dicho la verdad acerca de Dios. Yo había sido criado en iglesias,
había sido criado en religión. Yo tenía mucho celo, como un
niño, como un joven, que muchos de los dirigentes religiosos
en nuestra iglesia, tomaron nota de ello. Pero mi celo, y el celo
de ellos, no era según el conocimiento y la ciencia. Yo era tan religioso, que la
iglesia me entrenó a mí, casi como un perro de show, para
ganar almas para un Dios fácil, que requería nada menos o nada
más que una a decisión del libre albedrío,
de la libre voluntad del hombre para ser salvo. Era nada más que una artimaña
religiosa. Cuando yo tenía 11 años, esta
religión falsa me tuvo a mí delante o parado, enfrente de cientos
de personas, centenas de personas, así como un perro entrenado. Para repetir eso que me habían
enseñado, para que ellos puedan anunciarme o comercializarme como esta criatura de 11 años.
En 1967, todos los bautistas de Libra de Rio, en el pueblo
donde yo vivía, llamaron a un evangelista bien conocido, para
venir a nuestro pueblo para tener una reunión una reunión que se hacía en tiendas
como los circos, tiendas de campaña en el país, una campaña y mi iglesia me votó, me escogió
a mí a un niño de 11 años y me enviaron
a una reunión especial para enseñarme más a los Para hacer sus trucos religiosos. Para ganar, así como decían ellos,
almas a Dios. Durante esa reunión que tardó
una semana en esa tienda, en esa campaña, yo convencí a trece
jóvenes, mujeres y hombres, de hacer una profesión falsa a un
Dios falso. Yo les preguntaba a estos jóvenes
mujeres y hombres que eran de mi propiedad, de mi madera, que
si querían ir al infierno. Nadie quiere ir al infierno.
Y ellos meneaban la cabeza diciendo, su pequeña cabeza diciendo, Y luego les preguntaba, ¿Quieres
ir al cielo? Pues claro, todos quieren ir
al cielo. Y sacudían o meneaban la calle,
decían así. Y después de que la reunión se había acabado o
que el predicador había terminado de predicar, Yo los caminaba y los acercaba
al frente de la iglesia. Lo que llamamos un llamamiento
al altar. Y ellos repetían algunas palabras
y eran declarados salvos. Y tomaron mi foto con el evangelista
y me pusieron allá en su revista nacional contando mi historia
de cómo yo traje almas a Cristo. Y hermanos, a menudo hoy día
tengo pesadillas acerca de cuantos de esos jóvenes mujeres y hombres Todavía se aferran a esa profesión
falsa, a la que yo les conduje, hace unos cuarenta y seis años
atrás. Algunos, tal vez ya estallan muertos, aferrándose a esa idea
errónea de la salvación. Pero Dios... que es rico en misericordia,
hace unos veinte años de allí, más adelante, en su providencia,
Él cruzó mi camino con el Evangelio verdadero, predicado por un verdadero
predicador, un verdadero siervo. Y me salvó por su gracia maravillosa
y soberana. La religión falsa está enviando
a hombres y a mujeres al infierno por los miles. Porque los hombres no están praticando
la verdad acerca de Dios y del Señor Jesucristo. Habiendo dicho esto, Marcos capítulo
uno, tenemos la primera aparición de Cristo públicamente, viniendo
a Juan para ser bautizado. Y se nos dice en este pasaje, inmediatamente después de humillarse,
a ser humillado, a ser bautizado por Juan, Él es conducido por
el Espíritu al desierto. para ser tentado de Satanás por
cuarenta días y cuarenta noches. Y cuando nuestro Señor regresó, regresó con un solo objetivo. Él tenía solamente un propósito
sobre su corazón. de predicar el Evangelio del
Reino de Dios. Tiene que ser lo mismo para nosotros. Después que Juan fue encarcelado,
Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio del Reino de Dios. El Evangelio de Dios es lo único
que puede salvar a pecadores muertos. Quiero decirlo de esta
manera. El Evangelio de Dios, que es
el Señor Jesucristo, Quien es el Señor Jesucristo es el único que puede salvar
a pecadores. La salvación es del Señor. Y la salvación es el Señor. Y dos de las preguntas más grandes
que fueron hechas por Nuestro Señor fueron estas dos preguntas. Uno,
¿Qué pensáis de Cristo? ¿Hijo de quién es? La predicación verdadera es siempre tratando de mostrar la palabra
de Dios en la palabra de quien es Cristo y que es lo que Él
ha hecho para pecadores escogidos. En verso catorce nos dice que Nuestro
Señor vino predicando el Evangelio del Reino de Dios. Esto significa sencillamente
que Él se predicó a Sí mismo. Él predicó las buenas nuevas
las buenas nuevas del reino del Mesías que no está en la grandiosidad
del mundo o la esplendidez de las observaciones rituales externas No hay buenas nuevas en costumbres
legales y ceremonias de la ley. La buena nueva se encuentra en
la predicación de justicia, paz y gozo. perdón por la sangre del Señor
Jesucristo. Nuestra justificación y nuestra
santificación y nuestra salvación libre está en Él y únicamente
en Él. Diciendo, el tiempo se ha cumplido
y el reino de Dios se ha acercado, arrepentidos y creer en el Evangelio. El Evangelio que nuestro Señor
predicó es una Es un mandato muy claro, de dos
mandatos muy claros. Arrepéntete, arrepentidos y cree
el Evangelio. Por todo el Antiguo Testamento,
las Escrituras del Antiguo Testamento, los profetas y los salvos, se
dijo que uno estaba viniendo, y ahora el tiempo se ha cumplido. Y el Reino de Dios está cerca.
Cuando Cristo vino, el Reino de Dios estaba cerca. Cristo es el Reino de Dios. Y
Él es el Evangelio. No tenemos otro mensaje. No hay nada más que sea digno
de predicar. Oh, que Dios nos permita a nosotros,
nos habilite a nosotros, que nosotros señalemos a pecadores, Es verdad que Dios no haya placer
en la muerte de los impíos, y Él en Su gracia razona Come, let us reason together.
Diciendo, venid, consultemos. Estemos de acuerdo, aunque tus
pecados sean como el escarlata, serán blancos como la nieve. Sí, Él definitivamente en amor trae a sus escogidos, les hace que ellos sean sabios
y vengan a Él. Pero su mandato es arrepentirse
y creer en el Evangelio. Dios no es un mendigo, no está
mendigando. Esto es lo que tantos que se
dicen ser predicadores Eso es lo que hacen que Dios sea un
mendigo Pero no es así Sus siervos que Él Nosotros,
si, rogamos a los hombres Que vengan al Señor para tener
vida. Pero Dios no se bendiga. Y si yo he aprendido algo por su gracia acerca de la predicación,
es que la predicación es sembrar
la semilla de la palabra de Dios. regando esa semilla y rogándole
a Dios en la oración que Él haga esto eficaz. Primera que del
incremento. Pablo en su primera carta a la
iglesia de Corinto, instruye y corrige a aquellos
que causaban división en la iglesia, cuando ellos decían, algunos
de ustedes dicen, yo soy de Pablo, y otros decían, yo soy de Apolo, Y el apóstol Pablo les dijo a
ellos que no estaban siendo nada más que carnales. Y les hizo
esta pregunta. ¿Quién es Pablo? ¿Quién es Apóstol? Somos ministros, siervos, mensajeros
por quienes ustedes han creído. Y Pablo dijo, yo he sembrado,
Apolos pregó, pero si alguna vez ha habido un alma salvada, Fue Dios quien dio el incremento.
Que los predicadores entiendan que ni el que riega siembra es
algo, y el que riega es nada tampoco, sino Dios que da el
crecimiento. Y la causa de la redención. ¿Qué
es el Evangelio? Yo sé esto. Es buenas nuevas a pecadores. Es buenas nuevas que Cristo únicamente
vino al mundo, Él vivió, Él murió y resucitó nuevamente para salvar
a pecadores. Ese es nuestro mensaje. Es las buenas nuevas que el Hijo
de Dios, quien las Escrituras nos dicen
Él no conoció pecado, fue hecho, fue hecho, fue hecho, fue hecho
pecado por nosotros. para que nosotros seamos hechos
la justicia de Dios en el mundo. Hermanos, que Dios nos habilite
a nosotros predicar a Cristo. Ahora quiero hacerles una pregunta
muy sencilla. Si usted y yo no fuéramos pecadores, ¿Nos mandaría Cristo que nos
arrepintiéramos? No. No. Tenemos que arrepentirnos
por lo que somos. Somos sucios. Somos buenos para
nada. Nuestros corazones son engañosos,
más que todas las cosas, y perversos. No hay nada más engañoso que
nuestro corazón sin conversión. ¿Tenemos un derecho de creer?
¿Se nos permite confiar en Cristo? Oh hermanos y siervos, los siervos
en la causa de Cristo, somos mandados a hacer esto. Cada criatura
debajo del cielo es comandada a creer. se les manda que crean en el
Señor Jesucristo, y se postran o doblan la rodilla ante su nombre. Donde quiera que el Evangelio
llegue, donde la verdad es practicada, el mandato es dado. Es dado en ese momento y allí,
para creer el Evangelio. Sólo Dios puede permitir el arrepentimiento,
conceder el arrepentimiento. Pero el arrepentimiento significa
más que solamente un cambio. E involucra un cambio que contiene
el dolor. En arrepentimiento verdadero
va a haber un dolor por el pecado, un odio por el pecado. El arrepentirse si significa
un cambio de mente, pero es un cambio profundo del entendimiento
y todo lo que está en la mente. Así que incluye una iluminación,
una luz, del Espíritu Santo. Y esta iluminación trae un descubrimiento verdadero, un entendimiento de nuestro pecado,
acompañado de un verdadero odio de ello. Yo odio mi pecado. Sin esto no puede haber un arrepentimiento
genuino. Nunca estimemos menos o menospreciamos
o pongamos menos valor. Los predicadores falsos, hay
muchos de estos, que no tienen una verdadera preocupación
acerca de la condición eterna de los almas de las personas.
Sólo quieren recibir profesiones rápidas. para que puedan añadir a su membresía
y puedan recibir su dinero. Seamos honestos. Usted lo ve,
yo lo veo. Pero cuando los pecadores ven
que el Hijo Amado Precioso de Dios tuvo que morir para pagar
por sus pecados, van a ver algo de la verdadera
maldad del pecado. Y es ahí donde creer el Evangelio
entra. Porque en la predicación del
Evangelio se declara porque de que Cristo murió por
los pecados de los peores, el principal de los pecadores. No
dijo que el apóstol Pablo Él escribió a Timoteo, le dijo,
le dijo, Palabra fiel, palabra fiel, y le dijo de toda aceptación,
que Cristo Jesús vino al mundo. para salvar a los pecadores.
Pero no se detuvo allá. El Dios de los cuales yo soy
el primero. Yo supongo que si hay alguna
cosa que nosotros estuviéramos en desacuerdo serían esto. ¿Quién es el jefe de los pecadores?
Yo diría que tú eres. Porque nosotros vivimos con nosotros
mismos. Y Dios ha revelado nuestro pecado
a nosotros. La sangre de Cristo atones por todo
pecado. Es la expiación por todo el pecado. Y no hay pecado, no importa que tan horrible sea,
que la sangre de Cristo no puede limpiar. Este es nuestro mensaje. Esta es la buena nueva a pecadores,
que Cristo, que Dios murió, que la sangre de Dios fue derramada
para que nosotros seamos redimidos. Usted predica eso. Usted predica
entonces el Evangelio. Estas son las buenas nuevas que
tenemos que predicar. Con razón las Escrituras dicen.
Cuán hermosos son los fieles de aquellos que predican el Evangelio
que traen las buenas nuevas. Las Buenas Nuevas. Arrepiente y cree en el Evangelio. Es lo que predicó nuestro Señor.
Ahora, quiero preguntar, ¿creer, creer? ¿Es una cosa fuera de
razón eso? ¿Pedirle a estas personas a quienes
predicamos? para que una criatura crea y
confía en su Creador, es su deber. Dios tiene un derecho de demandar
esto de sus criaturas, de sus criaturas que Él ha creado, que
esta criatura crea lo que Dios le diga. ¿Y qué es lo que Él
manda que ellos creen? Él les manda que ellos crean
en Su Hijo Amado, en quien Él tiene contentamiento. Si yo estoy
en Cristo, y Dios está agradado con Él, Él está agradado conmigo.
Esas son buenas nuevas. Ese es el Evangelio. Esta es la manera que Dios puede
ser justo y justificar al impío. Él manda que confiemos en Cristo. ¿En verdad pensamos o esperamos que Dios va a salvar
a pecadores, si los pecadores no van a confiar en Él, para
ser obedientes a Sus mandatos? Cristo manda a todos los hombres
y mujeres de arrepentirse y creer. Y aún
así nadie lo va a hacer a menos a que Dios les habilite por su
soberana misericordia y su gracia. Dios recibe toda la gloria. Y ésta es la vida eterna. Ésta es la vida eterna. Que te conozcan a ti, al único
Dios que revelas, a quien tú has enviado. Hebreos 12, 2 nos
dice, puestos lo somos en Jesús, el autor y el consumador de nuestra
fe. quien por el gozo que fue puesto
delante de Él, sufrió la cruz, menospreciando el oprógeno, y
está sentado ahora a la diestra de la Majestad de Nuestro Dios. para entender la urgencia de
nuestro llamamiento. Este es un llamamiento. Si quieren ir conmigo a 1 Corintios,
capítulo nueve. Vamos a ver versículo dieciséis.
Pues si anuncio el Evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque
me es impuesta necesidad. Hay de mí sino anunciar el Evangelio. Predicar el Evangelio es exaltar
al Señor Jesucristo. Y aunque Dios nos permite o nos
habilite a nosotros a hacer esto mismo, no tenemos nada que gloriar, Dios ha puesto esta necesidad
sobre nuestros corazones. Y si Él no ha hecho esto, quiero
decir, entonces necesitamos hacer otra cosa. Tenemos necesidad. Y dice, ay, dice el apóstol,
nada sino solamente hay expuesto sobre nosotros, si no predicamos
las inescrutables riquezas del Señor Jesucristo. Qué bendición es para usted,
y yo sé que ustedes saben esto, que tener un lugar como éste,
con hombres como éstos, para ayudarles, para enseñarles, para
entrenarles, Cómo ser un verdadero ministro
del Evangelio de Dios y del Señor Jesucristo. Es un gran honor
de ser una pequeña parte de esa gran bendición. Quiero agradecerles las gracias
de lo más profundo de mi corazón en permitirme a mí compartir
con ustedes lo que Dios ha puesto sobre mí.
David Eddmenson
About David Eddmenson
David Eddmenson is the pastor of Bible Baptist Church in Madisonville, KY.

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Joshua

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