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David Eddmenson

Doblado Encorvado y Enderezado

David Eddmenson February, 24 2013 Video & Audio
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Las palabras no pueden expresar el privilegio y el honor de poder estar aquí con ustedes. Una de las cosas que ha sido
de más gozo es también poder oír el Evangelio. El hermano Pablo ha sido una
gran bendición para mí y para mi esposa Teresa con los mensajes
que él ha traído. Y damos gracias a Dios por ello. Con esto pues, pido que abran
sus Biblias conmigo al Evangelio según San Lucas. Enseñaba Jesús
en una sinagoga en el día de reposo, y había allí una mujer
que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad
y andaba encorvada. y en ninguna manera se podía
enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó,
y le dijo, Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las
manos sobre ella, y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. A lo largo de las narraciones
del Evangelio, of Matthew, Mark, Luke and John, the physical infirmities
that our Lord healed, picture very accurately our spiritual
infirmities. I see my spiritual condition condición espiritual en las enfermedades
de muchos en las Escrituras. Hablando espiritualmente, yo soy el ciego mendigo que fue
hallado mendigando junto al camino. Yo soy ese hombre cojo e impotente
que estaba allá junto al pozo de Bethesda, la fuente de Bethesda. Yo soy también ese hombre muerto que el Señor Jesucristo levantó
allá a las puertas de la ciudad de Nain. I am the man that the
Lord healed who was full of leprosy, and I am that man with the withered
hand who could not work or do anything for himself. Y yo también, como aquella mujer
que tocó el borde del manto de nuestro Señor, tengo una enfermedad horrenda
de la sangre que se llama el pecado. Hablando espiritualmente,
Yo soy el hombre sordo y mudo que se echaba en el fuego y en
las aguas profundas, y yo me veo a mí mismo como aquel
hombre que estaba poseído, que vivía entre las tumbas, que tenía
una legión de demonios. And before us this morning, in
our text, we find a woman with a physical condition that very well describes and pictures nuestra condición espiritual antes que Dios nos conceda la
gracia. En la apariencia externa de su
cuerpo físico representa muy bien mi condición torcida, encorvada y un corazón desesperadamente
malo. Su postura de ella nos ilustra entonces una figura
muy clara de mi corazón que es engañoso más que todas las cosas. que siempre está inclinado hacia
el mal. Ahora, imagínese por un momento, si hoy día en este momento pudiéramos
verdaderamente ver, si pudiéramos vernos interiormente, así como
nos vemos en lo exterior. Definitivamente veríamos cosas
horrendas. Bueno, aquí había un hombre ciego,
y allí uno que era cojo. twisted with some awful deformity. Veríamos a otros que están torcidos
con una horrenda deformidad. Well, there's one with leprosy.
Ah, y hay uno que tiene lepra. And another with oozing sores.
Y otro con heridas que están putrefactas o están demandando
putrefacción. That have not been treated. Que
no han sido tratadas. Espiritualmente, veníamos a muchos
cojos, ciegos, y aún hombres muertos, así como aquellos que
estaban congregados allá alrededor de la fuente de Bethesda. Verdaderamente, si nuestra carne
fuera manifestada, como nuestras almas sin Cristo. Este edificio sería mejor utilizado
como un hospital para las enfermedades incurables. Y no solamente correríamos del
que está sentado a nuestro lado, o el que está detrás de nosotros
o el que está alante de nosotros, desearíamos correr de nosotros
mismos. Ahora, porque esta mujer tenía
esta condición física de estar encorvada, Habría sido ella una mujer de
baja estatura. Y más probable, la mitad de su
tamaño original, de su estatura original. Y probablemente nadie
la notaría, nadie la notaría estando parado entre una multitud. y nuestra condición, inwardly,
en lo interior, no pasa desapercibido a menos
a que Dios nos lo haga saber. Ahora vean otra vez versículo
once conmigo. Dice ahí, había ahí una mujer Había una mujer que tenía un
espíritu de enfermedad 18 años. Dice que tenía 18 años este espíritu
de enfermedad. ¡Qué cosa tan triste! Ella había
estado en esta condición por 18 años. Y yo sé que aparentemente el
tiempo vuela, pero con una aflicción como la suya, habría parecido
como una vida eterna. Y amigos, por más de treinta
años yo viví en un estado triste de aflicción espiritual,
y ni siquiera lo sabía, hasta que Dios en gracia y misericordia
me lo mostró. Y aunque por la gracia de Dios,
ahora estoy redimido en Cristo Jesús, perfectamente santo y
justo, delante de un Dios santo. Mientras tanto que yo viva en
este cuerpo, este cuerpo de carne, sigo mostrando las señas de mi
aflicción y mi enfermedad de pecado. Ven, yo no puedo ver claramente,
no oigo muy bien, no camino bien, y a menudo pierdo mi apetito por el alimento sano que debo
tener y tristemente a menudo me olvido quien es mi gran medico y lo que el ha hecho por mi.
Ahora en versículo 11 nos dice que esta mujer estaba encorvada,
en ninguna manera se podía enderezar. Yo estoy seguro que en algún
tiempo ella estuvo joven, activa, una joven hermosa, llena de vida, Pero gradualmente, a través de
los años, su enfermedad la había arrastrado más bajo, y estaba
doblada y encordada más y más hacia sí misma. y hacia la tierra a través de
que pasaron los años. Y otra vez les pido que consideren
qué figura es esta del hombre caído y mujeres caídas. Estamos
tan torcidos y doblados que solamente podemos mirar hacia
abajo, hacia nosotros mismos. Por naturaleza los hombres y
las mujeres miran hacia adentro, tratando de encontrar salvación
por sus propias obras y su propia justicia. Pero amados, los pecadores no pueden en ninguna
manera, en ninguna condición, en ninguna manera, mirar arriba
hacia Dios. En ninguna manera podemos enderezarnos. Caminamos o andamos encorvados,
como si estuviéramos buscando un sepulcro. Pero regócijense.
La esperanza no está perdida. Cristo puede levantar aquellos
que están y que no puede en ninguna manera
levantarse a sí mismo. Ahora vean las siguientes palabras
gloriosas que están en el versículo 12. Cuando Jesús la vio, Esta es la única esperanza que
tenemos como pecadores, aunque escogidos antes de la fundación
del mundo. Un día, en el tiempo señalado de Dios,
el tiempo de amor, mi Señor me vio a mí. Nuestro Señor la vio
a ella. Oh, qué gracia y misericordia hubo en su mirada para ustedes
que no conocen a Cristo. ¡Qué día tan glorioso cuando Él oye tu clamor y te
mira a ti! Él oyó al ciego barquimeo cuando
él clamó. Esto se agarró la atención del
Señor. Él oyó súplica de un ciego mendigo. Jesús, Hijo de David, ten misericordia
de mí. Y nos dice que el Señor se detuvo,
el Hijo se detuvo. Y Él dijo, traedmelo. El Señor
Jesucristo lo vio. ¿Se acuerdan aquel pobre leproso? Que él pasó por en medio de la
multitud y clamaba inmundo. Pero sus ojos estaban fijados
en Cristo, y se cayó y se postró ante los pies de su Señor. Y
él le dijo, Señor, si Tú quieres, yo sé que Tú puedes, Tú puedes
hacerme limpio. Oigan las palabras de nuestro
Salvador. Él extendió la mano. Lo tocó. Y dijo, sí, quiero. Sé limpio.
La lepra se fue de él. Ven, amigos queridos, Cristo va a tener misericordia,
y no sacrificio. Porque Él no vino para llamar
a los justos, sino a pecadores a arrepentimiento. ¿Te ha mostrado Dios que tú eres
pecador? Así es que les pregunto sencillamente,
y tan sinceramente como puedo, ¿te ha mostrado Dios que estás
encorvado y que estás quebrado? Y cuando Jesús la vio, Él había visto a ella antes de
la fundación del mundo, antes de que el mundo lo creara, cuando
nuestro Padre Celestial le dio a Su Hijo. Y estoy recordado
de la historia de Zacchaeus. Él saltó a ver a Jesús. procuró, buscó mirar o ver a
Jesús. Las Escrituras nos dicen quién
era Él. Pero porque Él era pequeño en
estatura y por la gran multitud que estaba
allí. Quiero decir esto. Usted y yo también somos de poca
estatura. Nosotros somos nadie. Pero Cristo hace algo para aquellos
que son pecadores. Él vino al mundo para salvar
a pecadores. Y este bendito libro de Dios
nos dice que cuando Jesús vino a aquel lugar donde estaba Saqueo,
Él miró arriba y lo vio a Saqueo. La salvación está o se encuentra
en que Él me mire a mí. Y nuestro Señor le dijo a Zaqueo,
Apresúrate. Desciende. Porque hoy es necesario. Tengo que reposar en tu casa. Amigos, tenemos que descender,
descender de nuestro orgullo, descender de nuestra justicia
propia, y postrarnos ante Sus pies. Él tenía que reposar en casa
de saqueo. Porque todo lo que el Padre le
dio, Él no va a perder ninguno. Nos dice la palabra que era necesario
que Él pase por Samaria. ¿Por qué? Porque había hijos de Dios escogidos
allá. Y aquí vemos otra verdad bendita. Porque cuando nuestro Señor vio
a esta pobre mujer y en su condición triste, las Escrituras nos dicen,
la llamó a sí misma. En el Evangelio en Romanos, capítulo
ocho, Verso 30 nos dice, Al que predestinó, y al que predestinó,
a estos también llamó, y a los que llamó, a estos también justificó,
y a los que justificó, A estos también glorificó. Ahora
escuche. Si Cristo te llama por Su gracia
soberana, es porque te escogió. Y te predestinó aquí para llamarte
en Su tiempo señalado, el tiempo de amor. y Él va a justificarte. No puedes resistir Su voluntad
soberana. Ahora, veamos versículo 12, Lucas
13, 12. Y cuando Jesús la vio, le llamó La llamó, la llamó asimismo. La salvación es venir a Cristo. Aquí es donde se encuentra la
salvación. Y noten las palabras del Señor
a ella. Allí al final del versículo doce. Le dijo mujer, eres libre. de tu enfermedad. Eres libre de tu pecado. Lo he tomado sobre mí mismo.
Oh, venid, pecadores pobres y necesitados. Vengan a Él y a Él únicamente. Él puede salvarte. Vengan, salgan los prisioneros,
los presos. Brinquen, salten los cautivos. Porque Cristo ha venido para
librar y hacer que seas libre. ¿Vas a confiar en Él? ¿Vas a
confiar en Él únicamente? ¿Tienes el deseo de ser libre
de tu pecado? Esta mujer tenía el deseo de
ser librada. Y ella vino a Él. Verso trece. Y puso las manos sobre ella. Y ella se enderezó luego, o inmediatamente. Ella fue enderezada. Y glorificaba a Dios. El Señor
Jesucristo derramó Su vida en ella. Él dio Su vida para que nosotros
tengamos vida y la tengamos en abundancia. Y en ese momento, inmediatamente, ella se fue enderezada y ahora
ella podía mirar al gran médico que la curó. Ahora ya no se estaba mirando
a sí mismo cuando estaba encorvada. Ahora ella estaba mirándole a
Él. Yo les diría a ustedes que todavía
están perdidos. Mírenlo a Él. Si Él te da el
poder, para venir, puedes estar entonces
seguro que Sus manos santas te van a
tocar. Esas manos que fueron holladas que te compraron, Esas
manos poderosas que gobiernan el cielo y la tierra
a favor tuyo. Esas manos benditas que fueron
extendidas allá en la cruz del Calvario. Esas manos que llevan las llagas
de los clavos te van a sostener para siempre. y inmediatamente
serás curado. Quiero terminar mirando al versículo
trece. Después que nuestro Señor puso
sus manos sobre ella, ¿qué es lo que ella hizo? glorificó a Dios. Todo el pueblo de Dios va a glorificar
al Señor que ha hecho grandes cosas para ellos. No hay ninguna
enfermedad que Él no pueda curar. No hay ningún pecado que Él no
pueda perdonar. más solamente uno, la incredulidad. Que el Señor te conceda a ti
la gracia en este momento, en este día, para creer y de confiar
y de sostenerte o abrazar al Hijo amado de Dios, en quien
Él está agradado, contentado. Y si yo estoy en Él, y Dios está
agradado de Él, entonces, gloria a Dios, Él está contento conmigo. Él es el único, queridos amigos, que pueden derezar a pecadores
encorvados y chuecos. Y nunca, nunca olvidemos que
la salvación está en la persona y en la obra del Señor Jesucristo. El apóstol Pablo escribió en
Efesios 1 Versículo 7 En QUIEN tenemos
REDENCIÓN. La salvación está en una persona
por medio de su sangre. La sangre de Dios fue derramada. El perdón de pecados, según las riquezas de su gracia
David Eddmenson
About David Eddmenson
David Eddmenson is the pastor of Bible Baptist Church in Madisonville, KY.

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Joshua

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