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Paul Mahan

La Bendición del Señor

Paul Mahan February, 23 2013 Audio
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Buenas noches hermanos. Es bueno
verles otra vez. Mi esposa Mindy y yo estamos
muy contentos de estar aquí con ustedes. Hemos conocido la iglesia
y su pastor Utilio hace muchos años. Damos gracias a Dios por
esta iglesia por ustedes. La Iglesia Central de Gracia
en Virginia les manda saludos. También mis padres, hermano Henry
y hermana Maurice Mahan, mandan saludos. Abra sus Biblias. al libro de Números, capítulo
seis. Números, capítulo seis. Números,
capítulo seis. Es mi esperanza y yo pido al
Señor que nos bendiga en esta noche. Lo que estamos haciendo en esta
noche es la bendición del Señor. Vamos a leer versículos 22 y
23. Jehová habló a Moisés diciendo,
Habla a Aarón y a sus hijos y diles, Así bendeciréis a los hijos de
Israel, diciéndoles, El Señor Jehová habló a Moisés. Y le dijo a Moisés que él hablase
a Arón. Y le dijo a Arón que él hablara
a sus hijos. Y le dijo a sus hijos que hablaran
al pueblo. La bendición de Jehová, la bendición
del Señor, es la palabra de Dios. Se llama la Palabra de Vida. Si el Señor nos habla a nosotros
a través de Su Palabra, por la predicación de Su Palabra, entonces
somos grandemente bendecidos. El Señor habla a través de Su
Palabra. En el Apocalipsis, capítulo uno,
usted no tiene que ir allá. Dice, Bienaventurados los que
leen las palabras de este libro, el libro que usted tiene, la
palabra de Dios, es una gran bendición tenerla. Pero va más
allá y dice la palabra, Bienaventurados los que oyen la palabra. Algunas
personas no oyen la palabra. Algunas personas no quieren oír
la palabra. Nuestro Señor dijo, bienaventurados
vuestros y oídos. Porque ellos oyen. Y luego dijo, bienaventurados
los que guardan las palabras. Lo guardan como aquello que no
quieren perder. Algo que usted ha encontrado
que es muy valioso, muy precioso para usted. Así es que la palabra
de Dios es una gran bendición. Es la bendición de Dios. Brother, Elio read in Psalm 133. Hermano, Elio leyó en Salmo 133. Dice, Jehová mandó bendición
del monte Sion. La bendición. No bendiciones. La bendición. Yo estoy muy contento
que leíste eso. Es una señal a mí. Ese es mi
mensaje. Él dijo, bendice al pueblo. Dice en versículo veintitrés,
bendice a los hijos de Israel. En Salmo tres, dice que la bendición
de Jehová es para su pueblo. ¿Quién va a oír la voz de Dios? Cristo dijo, mis ovejas, ¿quién
va a ser bendecido? El pueblo de Dios va a ser bendecido. Así es que es una gran bendición
el tener la palabra de Dios, el poder oír la palabra predicada,
para el recibir la palabra, el creer la palabra, de asirse o abrazar a Cristo
Jesús por la fe. Esa es la bendición. Esa es la una cosa necesaria. La palabra bendecir viene de
la palabra incarse a. Significa arrodillarse, doblar
la rodilla. Muchas veces nos dice que nosotros
bendecimos al Señor. Es decir, nosotros nos mostramos,
doblamos la rodilla hacia el Señor. Nosotros adoramos al Señor. Cuando el Señor nos bendice a
nosotros, Él desciende a nosotros. Él dobla su rodilla para llegar
a donde estamos nosotros. Y nos habla a nosotros. Tú no hablas a personas que no
te caen bien. Tú no hablas con tus enemigos. Tú hablas con tus amigos. El Señor Jesucristo dijo, Yo
le llamo a ustedes mis amigos. Dios habla a algunas personas
por medio de su palabra. Qué bendecidos somos si Dios
nos habla a nosotros. Un día el Señor estaba paseando
por un pueblo, Jerico. El pueblo se llamaba Jericho. Y pasó de alto por toda la ciudad. Pero un hombre, blind Bartimaeus, el mandíbulo barquineo. Él clamó, Jesús, Hijo de David,
ten misericordia de mí. Y nos dice que el Señor Jesucristo
se detuvo, paró. Él se detuvo por un hombre ciego
quien clamó a Él. ¿Por qué hizo eso? Porque esa es la razón por la
cual él vino. Está ciego. Nuestro Señor dijo
que si estás ciego, entonces no tienes pecado. Y luego nuestro Señor también
se humilló, se hincó, se arrodilló con una mujer, una mujer adultera,
y Él se bajó a ella. Así es que esto es la bendición
del Señor. desciende, él se inclina para
hablar con nosotros. Noten aquí cuidadosamente que
no dice bendiciones, dice bendiciones. No hay ninguna cosa material
de la cual se habla. Si tú le preguntas a la persona
en la calle, ¿Cuáles son las bendiciones?
Ellos van a decir dinero, un buen trabajo, buena salud, un
hogar y una familia. Estas si son bendiciones, pero
esta es la bendición principal. Todas estas otras cosas van a
tener su fin. Y esas no son las verdaderas
bendiciones. En Efesios capítulo uno, nos
dice que Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Así que este Evangelio,
la Palabra de Dios, el Evangelio, es la bendición de Dios. Si tú lo crees, si tú lo oyes,
si tú lo amas, si tú amas a Cristo, tú eres bendecido por Dios. Ahora, en versículo veinticuatro,
Jehová te bendiga. El hombre no puede bendecirnos. Millones de personas quieren
que el Papa los bendiga. Él no puede bendecir a nadie.
Su bendición es una maldición. Ningún hombre puede bendecirnos. Necesitamos que el Señor nos
bendiga. Aún en esta noche. Si nosotros
oímos la Palabra, el Señor tiene que darnos oídos para oír. Para que la Palabra pueda tocarnos
en el corazón, el Señor tiene que bendecir. O de otra manera,
serán solamente palabras, meras palabras. Será meramente un sermón. Pero si el Señor le agrada bendecir,
entonces vamos a ser bendecidos. Yo quiero que la Palabra me bendiga.
El Señor Jehová te bendiga. Que el Señor descienda y te bendiga. Dice ya, el Señor te bendiga
y te guarde. Es decir, no nos eches. No nos saques fuera. El Señor va a expulsar o a sacar
a muchas personas. El Señor nos dice la palabra que
Él va a doblar todo como una vestidura. Y lo va a tirar. Yo acabé con ello. Pero algunas personas Él los
va a guardar, aquellos que Él ha escogido, Sus escogidos. Ahora, no es que nosotros seamos
dignos de que nos guarden, pero Él guarda algunos porque Él es
misericordioso, porque le agradó a Él, no porque nosotros seamos
merecedero de que nos guarde. En los Estados Unidos se está
queriendo hablar de una... de una... viene a ser como una
cárcel para perros. Perros que no tienen dueños o
perros callejeros allá en los Estados Unidos los agarran y
los meten a unas jaulas. Y los ponen allá en las jaulas
para perros. A menos a que alguien venga y
adopte un perro o reconozca ese perro como suyo, esos perros
los matan. Yo fui allá a ese lugar un día
para agarrar un perro. Ahora había muchos perros allá.
Y yo escogí un perro. Los perros no me escogieron a
mí. Yo no necesité un perro. Este es para ti. Este mensaje
es para perros. El perro no me escogió a mí. El perro no sabía quién era yo. Ellos no sabían que iban a morir. Así que yo pasé revisando y mirando
a esos perros. No escogí el perro más grande. No escogí el perro más bonito. Yo escogí uno de los perros más
felos. Un perro pequeño. Yo la escogí. A ella, era una perra, yo la
escogí. Y me hicieron que yo pague dinero
por este perro. Dinero por ese perro. Ese perro iba a morir. Pero hicieron
que yo redima a ese perro. Entonces, bueno, yo saqué mi
dinero. Ese perro no vale el dinero. Hay perros de todos lados. Pero yo determiné tener ese perro. Entonces, yo pagué el precio. Yo pagué el dinero. Y ellos dijeron,
espérate. Pérate, tienes que firmar un
convenio, un pacto, que tú vas a cuidar de ese perro, que vas
a proveer para el perro, que no vas a echar a ese perro a
la calle, que vas a guardar a ese perro, un perro. Pero yo hice eso, firmé ese convenio,
y llevé a ese perro a la casa. Y le llamé Annie. Yo amaba a esa perra. Yo le enseñaba a esa perra. Yo la cuidé hasta el día que
ella murió. Nunca la eché. Eso es lo que el Señor Jesucristo
hace. Dios escogió un pueblo. Y son perros. No son más dignos que un perro.
David dijo, yo soy un perro muerto. Mateo José dijo, yo soy un perro
muerto. La mujer sirofenicia dijo, yo
soy una perra. Pero ella dijo, yo soy tu perra,
Señor. Y dijo, ¿Eres una perra? ¿Eres una perra? Entonces te
voy a guardar. Voy a tirar a sacar toda esa
gente que cree que es alguien. El Señor te guarda. Y de guardar significa proteger. Significa vigilar. De guardar
de cualquier peligro. De guardar para que no caigan. Somos guardados por el poder
de Dios. Somos guardados de Satanás. El Señor dijo a Pedro, Satanás
te ha deseado para zarrandear, pero tú eres mío. Él no puede
tenerte a ti. Satanás quería agarrar a Job.
Eso es lo que el Señor hace para todo su pueblo. Él guarda su
pueblo. Somos guardados por el Poder
de Dios. El Poder de Dios es la Palabra
de Dios. El Evangelio es el Poder de Dios. Cristo Jesús es el Poder de Dios. Y somos guardados en tanto que
estamos oyendo esta Palabra. Somos guardados en tanto que
somos Estamos mirando a Cristo Jesús. Luego, guardar significa también
proveer para ellos. Es de proveer todas las cosas,
toda necesidad. Fácil mantenimiento. Dice, se dice, algunas personas
son de fácil mantenimiento. Es decir, que no necesitan mucha
atención. Ustedes, esposos, quiero hacer
una pregunta. ¿Sus esposos requieren mucha
atención? o son fáciles de mantener. Ahora,
ustedes mujeres, sus esposos, son fáciles de mantener. Bueno, ninguno de los híbridos
de Dios son fáciles de mantener. Nosotros necesitamos todo. Somos
pobres y menesterosos necesitados. El Señor tiene que hacer todo
por nosotros. Hemos venido aquí a México. Hermano
David y Madre Teresa. Madre Teresa. Madre Teresa. Venimos aquí los hermanos Gruber.
Ellos nos tienen que mantener. No tenemos un coche para manejar. No hablamos el lenguaje. No nos
podemos dar comida alimentar. No podemos comunicar. Somos independes sin ellos. Así es con todos los hijos de
Dios. Son todos nosotros. el Señor
te guarda, provea por ti, no te saque, que te proteja y que
provea por ti. Si tú le perteneces a Él, Él
te va a guardar. Él te ha guardado. Él te guarda
ahora. Y Él te va a guardar. El Señor le dijo tú diles esto
a ellos. El Señor te va a guardar a ti. Son buenas nuevas esas. Luego dice allá en versículo
veinticinco. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de
ti misericordia. El Señor haga su rostro resplandecer. Ahora, mantenga su lugar y vaya
a 2 Corintios capítulo 4. Ahora bien, ningún hombre ha
visto a Dios. Ningún hombre ha visto la cara
de Dios. Dios es Espíritu. Mientras estamos aquí en la Tierra,
no vamos a ver a Dios. Pero el Señor Jesucristo dijo
eso. Dijo, esta es la voluntad del
Padre. Que todo aquel que ve al Hijo,
y cree en Él, tenga vida eterna, y Yo le resucitaré en el día
posterior." La gran bendición de Dios es
de ver al Señor Jesucristo. Y no es verlo con estos ojos,
carnal. No lo hemos visto con estos ojos,
carnal. Es de verlo con ojos de fe. De ver quién es Él. De ver tu necesidad de Él. de ver que Él es toda tu salvación. Vamos a leer versículos 6 de
2 Corintios 4. porque Dios que mandó que de
las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció
en nuestros corazones para la iluminación del conocimiento
de la gloria de Dios en la paz de Jesucristo. La bendición de
Dios es de abrir los ojos de un hombre ciego para ver quién
es Dios. Los cielos declaran su gloria. El firmamento muestra sus obras. Las cosas que son hechas claramente
revelan a Dios. Pero el hombre natural no lo
ve. La palabra de Dios revela a Dios. Pero el hombre natural
no lo puede ver. Pero si Dios te da ojos para
ver, usted ve a Dios en todas las cosas. Usted ve al Creador
en todas las cosas. Usted ve a Él quien es Él en
sus palabras. El carácter de Dios. Los caminos de Dios. de Dios,
la salvación de Jehová, el Hijo de Dios. Este libro es acerca del Hijo
de Dios, Quien conocer es tener vida. Oh, qué bienaventurado, qué bendito
es el hombre o aquella mujer que ve que es un pecador y que
ve que Jesucristo es el Salvador de pecadores. Y ve en Cristo Jesús que es todo
en su salvación. Ahora, regresamos ya a números
capítulo seis. Dice, el Señor haga su rostro
resplandecer sobre ti. Y tenga de ti misericordia. La salvación es por gracia. Por gracia soy salvo. Por medio
de la fe. Pero esto no es debo. Esto es
gracia. Es un don. Gracia es un don dado. No es una oferta. Gracia es un
acto de Dios. Un acto por nosotros. Algo que
Él tiene que hacer por nosotros. Algo que Él hace en nosotros. Es un nuevo nacimiento. El Señor Jesucristo es la gracia
de Dios. Las Escrituras nos dicen que
Él es el don inefable. Él es el don de vida. Él es el don de la justicia. Él es el don de la gracia y la
misericordia. Todo está en Cristo. El Señor sea misericordioso,
tenga gracia sobre vosotros. ¿Ve usted que Cristo Jesús es
todo? ¿Lo ve? El Señor te ha bendecido
a ti. Él ha tenido gracia, mostrado
gracia a ti. Luego nos dice en versículo veintiséis,
Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz. Dice Jehová,
alza sobre ti su rostro. Eso significa que sonríe. El
Señor sonríe. Dios no sonríe a este mundo.
Tiene airado, enojado. No dice la escritura que Dios
está irado con los impíos. Dice que la ira de Dios está
revelada desde el cielo. En Génesis capítulo seis. Dice que Dios
miró desde el cielo sobre los hijos de los hombres. Dijo que
todo el mundo había corrompido sus caminos. Estaba lleno de
violencia. Él dijo, yo voy a destruir al
hombre. Dios está irado, muestra enojo contra este mundo. El cual
su profeta dice a todos que Dios te ama. Eso no es verdad. Así como en los días de Noé,
nos dice la Palabra de Dios, así será en el día del Bebé Hijo
del Hombre. Dios estuvo enojado con ese mundo
entonces, y está enojado con este mundo ahora. Pero Noé, a Dios gracias ante los ojos
del Señor. El Señor sonrió a Noé. El Señor, Jehová, escogió a Noé. Cuando Él miró a Noé, Él se sonrió. ¿Era Noé acaso mejor que cualquier
otro? No, no es un pecador. No hay
bueno, no hay justo ni a uno. Pero el Señor escogió a Noé,
así como ese perro. Y puso su amor sobre Noé. Y hizo que Noé sea una nueva
criatura. Y sonrió. Y Dios sonrió sobre
Noé. Y Dios sonrió sobre su esposa
de Noé. Y sus hijos. Y los esposos de
sus hijos. Todos aquellos que estaban en
el arco. Dios sonrió sobre él. Y si tú
estás en Cristo Jesús, sonríe. Dios te ama. Es verdad. Hermanos,
Donnie Bell, ustedes lo conocen. Yo lo fui a ver un tiempo. Y
él tiene una nieta, una pequeña nieta. Se llama Riley. Y él ama a esa niña. Y él me
la quería presentar. Yo entré a la casa. Y él fue
a buscar a su nietecita. Y la trajo a mí. Y él está sonriendo. Esta es
mi nieta. Esta es Riley. Y yo sonreí, y
él sonrió a mí. Yo amé a su nieta, porque él
me amó a mí. Cristo dijo eso. Tú me amas a
mí, el Padre te ama a ti. Si alguien no ama al Señor Jesucristo, Dios está enojado. Tú no necesitas
a mi hijo. Yo envié a mi hijo aquí a este
mundo por pecadores. Y a ti no te importa. Te voy a exaltar. Yo no te necesito aquí. Tú no
necesitas a mi hijo. Yo tampoco te necesito aquí. Pero todos aquellos que aman
a su Hijo son ricos. Tú no amarías a su Hijo si Dios
no te amara a ti. No estarías interesado en su
Hijo si Dios no te amara. No estarías aquí escuchando esto
y gozando si no amarías. ¿Amas este Evangelio? ¿Amas la Palabra de Dios? Amas
oír que Dios te ha exaltado? Amas oír del Señor Jesucristo? Entonces sonríe. Dios te ama
a ti. No podrías amar esto si no fuera
porque Dios te ama a ti. Hermano David y hermano Cody
estaban predicando anoche. Y yo estaba excetándome allá. Y yo pensé, yo amo a estos hombres. Yo amo lo que están diciendo.
Yo amo lo que estoy haciendo. Había un tiempo que a mí no me
importaba. El hijo pródigo no le importaba. Me decían, vamos a adorar a Dios,
ven con nosotros. Y le decía, no estoy interesado
en eso. Pero Dios. que es rico en misericordia,
por Su gran amor con que nos amó, aun cuando estamos muertos
en delitos y pecados, nos dio vida, nos adivó. Él me abrió los ojos para ver
mi necesidad, para abrir mis oídos, para querer oír la Palabra. y abrió mi corazón, rompió mi
corazón para ver que yo vea mi necesidad de Cristo. La salvación es de Jehová. Jehová te bendiga. Dice ya, y ponga en ti paz. Nosotros no podemos hacer la
paz con Dios. Nosotros hemos pecado en contra
de Dios. Dios tiene que declarar la paz. Dios es santo. Nuestros pecados tienen que ser
castigados. El alma que pecare, esa alma
ciertamente morirá. Tenemos que pagar por nuestros
pecados. Pero las Escrituras nos dicen El castigo de nuestra paz, dice
Itaías, fue puesto sobre Cristo Jesús. Cristo Jesús llevó el castigo
por el pecado de su pueblo. No, no todos, sino por el pueblo
de Dios. Él derramó su sangre. Él murió para que ellos vivan. Eso es la sustitución. Voy a ilustrar esto. Hace años, en una pequeña aldea, en un pueblo,
había una escuelita. Y tenían allá una nueva maestra. No era maestra, era maestro.
Y cuando entró y dijo, vamos a tener que poner nuevas reglas. Y él dijo, ustedes díganme cuáles
tienen que ser las reglas. Y alguien levantó la mano y dijo,
no hay nadie puede robar. Alguien levantó la mano y dijo,
no se puede insultar. Alguien levantó la mano y dijo,
no se puede pelear. El maestro le dijo, entonces
está bien. Pero ahora tenemos que tener
castigo por violar esas reglas. Él dijo, ¿cuál es el castigo
por el robo? Y alguien dijo, la persona que
roba le van a dar tres golpes, diez golpes sobre la espalda. Y el maestro dijo, eso es muy
estricto. Pero todos estaban de acuerdo.
Bueno, había dos niños en esta escuela. Había un gran niño que se llamaba
Jesús. Y otro niño que se llamaba Pablo. One day, un día, Jesús's lunch
was stolen. La comida, el lunch de Jesús
le fue robado. Someone stole his lunch. Alguien
le robó su lunch, su comida. He told the teacher. Y entonces
él fue y acusó y dijo al maestro. And the teacher found out who
it was. Y entonces el maestro investigó
y averiguó quién fue el que lo robó. And it was little Pablo.
Y era el Pablito, él es Pablo. Entonces él dijo, Pablo, tú sabes
la regla. Tú robaste esto. Y el castigo son diez golpes
sobre la espalda con una regla. Así es que él hizo que Pablo
venga aquí al frente. Que se quite la camisa. Ahí está
ese pobre Pablito. Y el maestro levantó su mano. Y Jesús dijo, detente maestro. No le pegues a Pablo. Le dijo, pégame a mí. Yo voy a llevar su castigo. Y él tomó el castigo de Pablo. Y Jesús tenía grandes brazos. Y ese maestro le pegó diez veces. Y por fin esa regla se rompió. Y Pablito vino y abrazó a Jesús. Él dijo, yo te voy a amar para
siempre. por llevar mi castigo. El castigo de la paz del pueblo de Dios
cayó sobre Cristo Jesús. La ira de Dios cayó sobre Él. Y Él lo llevó todo. Ya no hay más ira para el pueblo
de Dios. Él es por gracias. Luego el último versículo, verso veintisiete. Y pongan mi
nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré. Las Escrituras dicen, he aquí,
qué clase de amor El Padre nos ha dado que seamos
llamados los hijos de Dios, cristianos. Que tengamos el nombre de Cristo
y nos bendiga a nosotros. Es como una esposa fea, como
un hombre hermoso escogiendo una esposa fea, una mujer de
mala reputación, y nos da su nombre, y nos da su herencia. Yo estuve grandemente bendecido
de tener al hermano Henry Mahan como mi padre. Usted habla al
hermano Henry Mahan, es así. Yo también. Es un honor ser Su
Hijo, pero es un honor mucho más grande de ser llamado Hijo
de Dios. Así es que el Señor te bendiga
y te guarde. Esa es mi oración. Dios bendiga
a la humanidad.
Paul Mahan
About Paul Mahan
Paul Mahan has been pastor of Central Baptist Church in Rocky Mount, Virginia since 1989; preaching the Gospel of God's Sovereign Grace.

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Joshua

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