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Paul Mahan

Un sermon de dos palabras

Paul Mahan February, 24 2013 Video & Audio
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Buenas noches, hermano. Mi esposa Mindy y yo estamos
muy contentos de estar aquí esta noche. Damos gracias a Dios por
la iglesia. Damos gracias a Dios por mis
hermanos Ruber, Cody, Walter, hermanas Gwen y Betty. Gracias
por todo. Abran sus Biblias conmigo a Mateo
capítulo nueve. Y yo les mando saludos a mis
hermanos allá en Virginia, si me están
viendo saludan a mis hermanos, saludos Estuvimos grandemente bendecidos
en esta mañana de escuchar el evangelio que trajo nuestro hermano
David. Este mensaje va a sonar algo
semejante, porque es el mismo mensaje. Me preguntó si estoy contento
de eso. Yo digo sí. Amén. Tenemos solamente un mensaje,
la salvación del Señor. La salvación es del Señor de
Jehová. Cómo Cristo vino a este mundo
para salvar a pecadores. Es el mensaje de este libro. Cómo el gran pastor vino para
llamar a sus ovejas perdidas para dar su vida por sus ovejas. y de llamarlos y sacarlos de
este mundo para conocerle a sí mismo. Yo llamo a este mensaje
un sermón de dos palabras. Nuestro Señor le dijo a este
hombre dos palabras en inglés. Sígueme. En versículo nueve tenemos esto.
Pasando Jesús de ahí, vio un hombre llamado Mateo que estaba
sentado al banco de los tributos públicos y le dijo, sígueme. Nos dice ya que Jesús pasando
ya. ¿Quién es Jesús? Su nombre significa Josué en
el Antiguo Testamento. El Señor envió a Josué para tomar
lo que era suyo. Este es el Josué del Nuevo Testamento. Jehová Salvador. Él vino a la
tierra. Él vino aquí al mundo. Él no
se le pidió que venga. Él fue enviado. Nadie clamó o
pidió que él venga. Pero Él vino para llamar. Dijo, llamará a su nombre Jesús,
porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Él estaba sobre una misión. Él
tenía un propósito al venir. Un pueblo particular. Él vino
para salvarlos a todos. Y Él hizo precisamente eso. Y dice, pasando de ahí. Él estaba en Capernaum. No te
vayas en versículo uno. Vamos a leer versículo uno. Entonces,
entrando Jesús en la barca, pasó a otro lado y vino a su ciudad. Dice aquí, su ciudad, su ciudad. Ahora, ese no era el lugar donde
Él nació. No era el lugar donde Él había
sido criado. Pero seguía siendo su ciudad.
La tierra es del Señor y la plenitud de ella. Él estaba allá en Capernaum antes
de eso. Y Él dijo a Sus discípulos, Entren
en el barco. Este es el Capitán. Está dando
órdenes. Él dice, Entren ustedes en el
barco. Y pasaron el mar. para encontrar
a un hombre, para encontrarse con un hombre, un hombre poseído
de demonios, era este uno de sus escogidos, y Él salvó a este
hombre, y luego les dijo a ellos, entren en la barca, y pasaron
otra vez al mar para encontrar a otro hombre. El Señor Lying on the bed. Estaba acostado en una cama. Era paralítico. Cuatro hombres lo trajeron a
él. Pero era el Señor que lo trajo. Y el Señor lo salvó a él. Él vino para hacer una obra.
Para salvar a su pueblo. Y allí colgando en la cruz. Él dijo, consumado es. La obra ha sido terminada. el
pueblo está salvo. Él pasó de allí y él pasa por
muchos lugares. Él pasa y no presta atención
a muchas personas para salvar aquellos sus pocos. Y nos dice ya en versículo nueve
que vio a un hombre. Él vio a un hombre que se llamaba
Mateo. Así como esta mujer que vimos
en esta mañana que tenía esta enfermedad. Es el mismo Señor. Es el mismo llamamiento. Él vio
a este hombre. Mateo no lo vio a él. El Señor
vio a Mateo. Mateo no lo vio que venía. No lo vio que venía, no lo esperaba.
Si Mateo hubiese visto al Señor, él no sabía que era el Señor. Si lo hubiera visto, no habría
visto ninguna diferencia en él que en ningún otro hombre. que a cualquier otro hombre. Algunos dirían, bueno, ahí está
Jesús de Nazaret. Y él hubiera dicho, bueno, yo
he oído de él. Es ese rabino. Es un buen hombre,
¿no es así? Yo he oído de él, pero no estaba
interesado en él. Las Escrituras nos dicen que
cuando nosotros lo vemos a él, no hay hermosura en él para que
le decimos. I don't know how long I heard
the gospel, message after message, and I didn't see anything in
Christ. I didn't see my need of Him. I didn't see that I was
in His hands. I didn't see the need to bow
my knee. Yo no veía mis pecados. Yo no veía necesidad de arrepentirme. No, si Mateo lo hubiese visto,
no lo hubiera visto nada en él. Pero más tarde, Mateo diría esto. Gracias sean dadas a Dios que
Él me vio a mí. Gracias sean dadas a Dios que
Él me miró a mí. Ven, el Señor Jesucristo
puso su mirada sobre este hombre. entre una gran multitud. Había
muchos publicanos allá. Pero el Señor escogió a ese hombre. Él puso su mente sobre ese hombre. Él puso su corazón sobre ese
hombre. Él puso su amor y su misericordia
y su gracia sobre ese hombre. Esta es una de sus ovejas perdidas.
que Él vino a salvar, y Él lo va a tener. La salvación es de
Jehová. Es Su elección. Es Su voluntad. Es Su poder. Es Su vida. Es Su
muerte. Es Su justicia. Es Su sangre. Es su poder. Le pertenece a Él. Y Él lo da a nosotros. Es Suyo para dar. Él vio. Mateo no lo vio a Él. Nos dice allá que Él vio a un
hombre. ¿Qué es lo que el Señor ve cuando
ve a un hombre? Cuando el Señor mira y ve al
hombre, ¿qué es lo que él ve? Les voy a decir lo que dice la
Escritura. El Señor miró desde el cielo
sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido
que hubiera uno que fuera entendido de que Él es Dios. De alguno
que entendiera que Él es el creador de todo. De alguno que entienda
que Él es el que le da el alimento y Él es el que los viste. Pero dice, no hay uno que entienda. No hay ninguno que buscara a
Dios. Todos a una se volvieron inmundos. Él miró sobre toda la humanidad.
Él dijo, no hay ninguno bueno. No hay ni siquiera uno. Nosotros miramos a este hombre
o a este otro. Y decimos, hay un hombre grande.
O hay un hombre guapo. O una mujer hermosa. Hay un hombre inteligente. Hay un hombre rico. No es así
como el Señor mira al hombre. nosotros somos nada. Las escrituras
nos dicen que los habitantes de la tierra son delante de él
como langostos. Somos miserables, ciegos, desnudos,
mendigos. Le dije a los hermanos allá en Cancún, una historia acerca de gusanos.
Y ellos pensaron que yo estaba loco, y tal vez usted también
piense que yo estoy loco. Pero yo compre unos gusanos.
Yo pedí... Me están mirando como que estoy
loco. Yo pedí unos gusanos. Yo oí que los gusanos son buenos
para el jardín. Bueno, me enviaron estos gusanos
por correo. Yo pagué dinero por gusanos. Cuando yo abrí esa bolsa de gusanos,
por poco me enfermo. ¿Has visto alguna vez dos mil
gusanos? ¿Has visto? Son feos. Dios mira
a este mundo, la masa de la humanidad, Y de, y dice, todos son inmundos. Bueno, ¿acaso Mateo es mejor
que cualquier otro? Es un publicano. Cuando el Señor habló de pecadores,
Él habló de los publicanos como los peores de ellos. Y Él miró
a este hombre. su nombre era llamado Mateo el
nombre Mateo en hebreo es Matataya Matatías significa el don de
Dios cuando este pequeño bebé varón nació. Ellos dijeron, Dios nos ha dado
un don. Y lo llamaron entonces Mateo,
el don de Dios. Pero a poco sabían que ese hijo ya había sido dado
a alguien más mucho antes de que hubiera nacido. Dios el Padre
había escogido a Mateo antes que el mundo. y había predestinado todas las
cosas acerca de Él. ¿Quién iban a ser Sus padres? Se lo dio al Señor Jesucristo,
quien dijo que Él vendría aquí a este mundo para salvar a Mateo. Y si tú perteneces al Señor,
Dios te dio al Señor Jesucristo. Y Cristo vino a salvarte. Y salvarte, eso hará. Puedes
contar con ello. Noticia era que veo que estaba
sentado al banco de los tributos públicos. Estaba sentado donde
todo el tiempo estaba sentado. En el lugar de su costumbre. haciendo lo que siempre hacía,
día tras día, la misma cosa, sentado allí con un montón de
publicanos y pecadores, contando su dinero. Muy pronto va a estar
sentado con los santos, contando sus bendiciones. contando sus bendiciones. Si el Señor no hubiese venido,
hubiera sentado allá en ese banco de tributos hasta el día que
muera, contando su dinero, y luego ese dinero lo juzgaría
Él en el juicio. Pero Dios, que es rico en misericordia,
vino para llamarlo. y nosotros nos sentamos, haciendo
lo que nos gusta, haciendo lo que amamos hacer, haciendo lo
que nosotros vivimos para hacer en este mundo. Y luego un día
Dios viene, el Señor viene por medio del Evangelio y nos llama
para venir y seguir tras Él. Ahora, quiero que figuren esto,
porque esto es la salvación. Esto es lo que el Señor hace
por todos aquellos que Él salva. Aquí está este republicano y
es un hombre que es codicioso. Él vivía para el dinero. Era un hombre rico. Una gran
casa, iba yo a decir coche, pero no tiene coche. Tenía caballos.
Tenía ropa bonita. He has lots of monies in savings.
He's not thinking about God. He's not thinking about eternal
life. He has no interest in religion. And he has no idea somebody is
looking at him. Y no tiene ninguna idea que alguien
lo está mirando. No tiene ninguna idea que el
Dios de la gloria, en ese momento en particular, tiene su ojo puesto
sobre él. Este es su día. No es su día
de suerte. Este es su día de bendición. Tal vez él pensó, bueno, este
es el día que voy a ganar mucho dinero. Tal vez pensó, este es el día
que voy a hacerme rico. Alguien va a venir y yo voy a
sacarle mucho dinero. Pero poco sabía él. Pero alguien
va a venir. Y le va a quitar todo su dinero.
Pero él sí va a ser rico. rey con fe. Él va a heredar vida
eterna. Coherederos con el Hijo de Dios. Viene un tiempo para todos los
escogidos de Dios cuando van a encontrarse con el Señor Espíritu. No físicamente. No vamos a oír
una voz audible. No vamos a ver una visión, pero
sí vamos a oír Su voz. Sí vamos a oírle a Él llamándonos
por medio de la predicación de la Palabra. Hay un día, viene un día que
Él se da a conocer a cada uno de su cuerpo, un día cuando sus
ojos son abiertos, cuando sus oídos sordos son abiertos, para
oír su voz. Un día cuando su corazón es quebrantado
por su pecado, un día cuando por fin empiezan a desear al
Señor Jesucristo, un nuevo hombre, una nueva creatura. Ese es el
Nuevo Nacimiento. Y esto es el Señor. Y lo hace por medio de Su Palabra. Somos nacidos de nuevo, no por
simiente corruptible, sino incorruptible. La Palabra de Dios. Y esta es
la Palabra. que por el Evangelio os es anunciado. Y nos dice que él vio a un hombre
que estaba sentado y él le dijo. El Señor le dijo algo a él. El Señor le habló a Mateo. Mateo oyó su voz. Mateo le oyó hablar a él. El Señor tiene que hablar a un
hombre. El Señor tiene que hablar a una
mujer. El Señor tiene que hablar a un
niño. o no se van a mover. No van a
venir. No van a clamar. No se van a
arrepentir. No van a clamar al Señor. Dice todo aquel que invocar el
nombre del Señor será salvo. Pero a menos que el Señor los
llame a ellos, ellos no van a llamar. ¿Has tratado de hablar con personas
a quienes tú amas el Evangelio? Puedes hablar con ellos todo
lo que tú quieras, pero no puedes hacer que ellos crean. No puedes hacer que ellos vean
su necesidad. El Señor es necesario que Él
haga eso. Nunca me olvidaré cuando primero
oí al Señor. Yo era como Mateo, sentado. Yo me senté en la casa del Señor. Y yo oí mensaje tras mensaje
tras mensaje. Ben, yo soy hijo de un predicador. A mí se me forzó que yo escuchara
la predicación. Yo también. Mensaje tras mensaje
tras mensaje. Y luego cuando llegué a cierta
edad, yo me salí de la casa. Yo ya no quiero oír eso. Y yo era como el hijo pródigo. Y yo salí y andaba vagando por
el mundo. Pero de alguna manera, de alguna
manera, ahora yo sé. Pero yo regresé. Yo regresé. Y regresé a la casa del Señor
y me senté y un día oí su voz. Nunca me volveré a olvidar. ¿Sabe qué pensaba? Había oído esta cosa mensaje
tras mensaje. Había oído todo mi vida. Había oído la palabra de Dios
desde que era un niño. La palabra es hábil para hacernos
sabios para la salvación. Pero no es simplemente saber
doctrina que te salva. Tienes que conocerlo a Él. Y
Él tiene que hablarte a ti. Y me acuerdo cuando primero oí
la verdad. Es decir, cuando verdaderamente
lo oí. Y yo pensé, Él está hablando
a mí. Nunca lo había oído antes, pero ahora... Me está hablando
a mí. El príncipe, el principal de
los pecadores. Yo soy ese hijo proto. Yo soy
esa mujer con la enfermedad de Alzheimer. Y yo soy Mateo. Solamente
interesado en el mundo. Pero el Señor me dijo a mí. Me dijo a mí lo que le dijo a
Mateo. Le dijo a Mateo lo mismo que
le dice a cada uno de sus cuerpos. Cada una de sus ovejas perdidas
a quienes él le cuenta. Este mensaje es de dos palabras.
Sígueme. No se lo pidió. Le dijo. Sígueme. No le invitó. Él le mandó. Hay una escritura que dice, has
dado mandamiento. No das gracias a Dios que la
salvación es por mandamiento. Nosotros no llamaríamos. No vendríamos si Él no mandaría. No estaríamos dispuestos si Él
no nos da la voluntad. La falsa religión, el evangelio
falso, habla de un Dios que está tratando de salvarme. Ese no es el Dios de la Biblia. Un Dios habla de un Dios que
me está tratando de decir algo. Ese no es el Dios de la Biblia. Dios no trata de decirle nada
a nadie. Él les dice. Él dijo al sol, ¡brilla! Él dijo
a la luna que brille y brilló. Él habla y nosotros le oímos. Ven, hay solamente una esperanza
de nuestro llamamiento. Que Él nos va a llamar en poder. Ven, esa es nuestra esperanza
para nuestros seres queridos que están perdidos. Tienes familiares que no conocen
al Señor. Y tú no puedes hacer que ellos
crean. Pero la esperanza de ellos es
la misma esperanza tuya. Y es una buena esperanza. Él sigue llamando a algunos.
Y ellos están oyendo su voz. Yo tengo un hermano que oyó este mismo evangelio
toda su vida, así como yo, así como Jacob y Esaú. Y él no cree
este evangelio. Bueno, yo no soy nada mejor que
él. El Señor me escogió a mí y me
llamó a mí. Pero hay todavía esperanza para
Él. Puede que todavía lo llame. Y
yo espero que lo llame. Ven, éste es el Señor del cielo
y de la tierra. Él vino para tomar aquello que
le pertenecía a Él. En la tierra del Señor y la plenitud
de ella. Y los habitantes del mundo, toda alma le pertenece al Señor. Él dijo, todas las almas son
mías. Pero su pueblo, sus escogidos,
son especialmente su pueblo. Esos son ellos por los que Cristo
redimió. Y Él tiene que retener aquello
por lo cual Él pagó. ¿Has alguna vez comprado algo?
pagaste tu dinero que con duras penas lo ganaste por tu trabajo,
lo pediste y luego llegó ese pedimento y fuiste allá a recogerlo. Y luego, ¿qué tal si te dicen
que no lo puedes tener? Tú dirías, bueno, yo pagué por
eso. Eso me pertenece a mí. Yo lo
voy a llevar. Bueno, el Señor pagó por los
suyos. Y le pertenecen a Él. Todos aquellos
por los cuales Cristo Jesús murió, Él los va a salvar. Él los va a tener. Y Él envía
al Espíritu Santo para traerlos. ¿Y cómo lo hace? Por esto que
estamos. La predicación del Evangelio. Y para escuchar Su voz. Ellos vienen. La historia de
Simón Pedro es una historia maravillosa. Es una historia hermosa, maravillosa. Simón Pedro era un hombre orgulloso. Era un hombre que se hizo a sí
mismo. Era un hombre independiente.
Era un hombre rudo. Y nadie le iba a decir a él qué
hacer. Nadie le iba a dar órdenes a
él. Él está acostumbrado a dar las
órdenes. Pero un día él estaba lavando
sus redes. Y ahí viene aquí un rabí. Y le dijo a Simón Pedro, entra
en tu barco, vamos a salir a pescar. Brother Greg Elmquist and I one
day Brother Greg has a boat He has a new boat now, no holes
in it His old boat had holes in it Brother Greg and I were
washing his nets El hermano Greg y yo estamos
lavando sus redes. Tenía sus redes para pescar sardinas. Era ocarralla. Estamos lavando sus redes. Y yo pensé en esta historia.
Le dije al hermano Greg, ¿Qué tal si un hombre pasa por
aquí y te dijera a ti, entra tú en este barco, vamos a ir
a pescar? ¿No te pidió permiso? ¿No te
pidió? Te dijo. ¿Qué harías tú, hermano Gregorio?
Más vale que sea el Señor. Bueno, este era el Señor. Este es el Señor de Gloria. Este era su barco. No le pertenecía a Pedro. El Señor le dio ese barco. Ese
es su barco. Ese es su mar. Son sus peces
en ese mar. Ese es uno de sus pescadores.
Y Él vino a tomar lo que le pertenece. y lo vino a tomar otra vez. El Dios de este mundo lo tiene,
pero uno más fuerte que Él lo va a tomar por fuerza. El reino de los cielos sufre
violencia, y los violentos lo arrebatan. ¿Quién es Él? el capitán de nuestra salvación. Es más fuerte que el Dios de
este mundo. Él dijo, yo voy a tomar lo que
es mío. Pedro, tú vas a venir conmigo. Y también Andrés. Y Juan. Y Santiago. Y Pablo. Y Juan. Teresa. Él toma lo que es suyo. Y yo estoy tan contento. El Señor vino no para hacerle
una pregunta o preguntarle a Mateo cosa alguna. Él vino para decirle algo a Mateo. Él vino para anunciarle a Mateo
que yo soy tu Señor y tú vas a seguirme. Yo soy tu Señor. yo soy tu señor ahora me perteneces
no te perteneces tu no eres tu dueño ha sido comprado con precios
ahora yo soy tu señor Mateo el Señor le dijo a él que era
el Señor. Ahora soy tu Salvador. Ahora
soy tu profeta. Te voy a decir todo lo que necesites
saber. Yo soy tu sacerdote. Confiesa
todos tus pecados a mí. Y yo los voy a perdonar. Yo los voy a quitar. Ningún otro
hombre puede hacer eso. Yo soy tu Rey. Ostra tu rodilla,
dobla la rodilla delante de mí. Honrame a mí, y yo te voy a honrar
a ti. Y vas a sentarte junto a mí,
como uno de los hijos del Rey, en la gloria. ¿Y saben qué dice
la Escritura? Nos dice aquí que se levantó
y le siguió. Donde está la palabra del rey,
ahí hay poder. Se requiere de gran poder para
poder hacer que un hombre ciego vea. Se requiere de gran poder para
hacer que un hombre sordo pueda oír. Se requiere de gran poder hacer
que un leproso sea limpio. Se requiere de gran poder hacer
que un pródigo regrese. Se requiere de gran poder para
levantar a un pecador muerto. Cristo es el poder de Dios. El Evangelio es el poder de Dios. Esta es la palabra de su poder. Ahora Mateo sabe quien es Él. Ahora Mateo sabe que es Él. Ahora Mateo sabe que este mundo
es nada. En el Evangelio según San Lucas
nos dice que Él dejó todo. Había una mesa allá y estaba
llena de dinero. Y se levantó y le dio la espalda y siguió al Señor Jesucristo. Como si ese dinero fuera papel
de baño. ¿Qué pudiera hacer que un hombre
deje dinero para que sea un hombre pobre siguiendo a Cristo? El poder de Dios. Y ahora Mateo
sabe que este mundo no es nada, pero Cristo es todo. Mateo sabe ahora que esto no
es la vida, Cristo es la vida. Ahora Mateo sabe que Cristo es
el camino, la verdad y la vida. Y ahora él sabe porque el Señor
lo conoció a él, porque el Señor lo escogió a él, porque el Señor
lo llamó a él, porque el Señor lo salvó a él, porque el Señor
lo trajo a él. Por eso cantamos a Dios sea la
gloria. Grandes cosas Él ha hecho.
Paul Mahan
About Paul Mahan
Paul Mahan has been pastor of Central Baptist Church in Rocky Mount, Virginia since 1989; preaching the Gospel of God's Sovereign Grace.

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Joshua

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