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Cody Groover

La Purificación por el Evangelio

Cody Groover June, 3 2012 Video & Audio
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What does the Bible say about purification of hearts?

The Bible teaches that hearts are purified through faith in Jesus Christ (Acts 15:8).

The purification of hearts is a central theme in the New Testament, as seen in Acts 15:8, where it states that God purifies hearts by faith. This speaks to the transformation that occurs in the believer's life when they trust in Jesus Christ. Traditionally, in the Old Testament, purification was enacted through ceremonial laws and rituals which ultimately pointed toward the reality of Christ's redemptive work. The true and lasting purification comes only through the blood of Christ, whereby He cleanses and renews the believer's spirit, offering a sincere and pure heart before God.

1 John 3:3 emphasizes the need for believers to purify themselves, reflecting the purity of Christ. This purification is not just a one-time event but an ongoing process as believers continually look to Jesus for forgiveness and cleansing. Our hearts, initially corrupt due to sin, are transformed through faith, enabling us to live lives that honor and reflect God’s holiness. It is a profound mystery that believers are made one in Christ, indicating that all who trust in Him are equally righteous before God, not justified by their deeds, but by their faith in Jesus.
How do we know faith in Christ is true and effective for purification?

Faith in Christ is true and effective for purification as it is through His obedience and sacrifice that believers are made clean (Romans 3:23-25).

The assurance of faith in Christ's efficacy for purification comes from the understanding of the nature of sin and the requirements of God's justice. Romans 3:23-25 illustrates that all have sinned and fall short of the glory of God, and that the only means of justification is through faith in Christ—His perfect obedience and sacrificial death. In Christ, God’s justice is satisfied, allowing believers to be considered righteous.

This purification is not merely about being declared innocent; it involves a complete moral and spiritual cleansing through the application of Christ's blood, as highlighted in Hebrews 9:22. The faith that believers possess is not of their own doing but is a gift from God (Ephesians 2:8-9). Thus, it is through the lens of grace that we know faith in Christ is effective for purification, enabling a transformative relationship with God that continues as believers are sanctified in their walk with Him.
Why is the concept of justification by faith important for Christians?

Justification by faith is crucial for Christians as it assures them of their acceptance before God, independent of works (Ephesians 2:8-9).

The doctrine of justification by faith is foundational to the Reformed understanding of salvation. It asserts that individuals are justified, or declared righteous, before God solely through faith in Jesus Christ and not by any works of the law. Ephesians 2:8-9 makes it clear that it is by grace we have been saved through faith, emphasizing that it is a gift from God and not a result of human effort.

This concept is vital because it liberates believers from the burdens of legalism and performance-based acceptance. It underscores the reality that salvation is entirely the work of God, who graciously chooses to justify sinners based on Christ's righteousness imputed to them. This understanding fosters a humble acceptance of one’s unworthiness, fostering gratitude, dependence on God, and a desire to live in obedience out of love rather than obligation. Justification by faith reassures believers of their security in Christ, grounding their hope in His finished work rather than in fluctuating personal righteousness.

Sermon Transcript

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Buenas tardes. Pido que abran
sus Biblias ahora conmigo al libro de Hechos. Hechos capítulo
15. La semana pasada vimos esto acerca
de esta conferencia, la primera conferencia que hubo en Jerusalén.
y quiero que visitemos este pasaje nuevamente en esta tarde. Y en particular quiero que consideremos
esta palabra que vemos aquí en Hechos capítulo 15, versículo
8. Nos dice, Y Dios que conoce los
corazones les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo
mismo que a nosotros, y ninguna diferencia hizo entre nosotros
y ellos, purificando por la fe sus corazones." Purificando por
la fe sus corazones. Esto es lo que quiero hablar
en esta noche, la purificación por el Evangelio, o la purificación
del Evangelio. Cada creyente verdadero en el
Señor Jesucristo quiere de todo corazón, quiere adorar a Dios
con corazón puro y sincero, honrar a Dios en su vida, quiere honrarlo
en pureza de vida. El apóstol San Juan dijo en 1
Juan capítulo 3, yo lo voy a leer, no tienen que mirar allá, pero
dice ya en Juan, San Juan, 1 Juan capítulo 3, versículo 3, Todo
aquel que tiene esta esperanza en él. Toda aquella persona que
tiene la esperanza que Dios ha dado, que es la esperanza en
el Señor Jesucristo. Todo aquel que tiene esta esperanza
de un día ver al Señor Jesucristo. De un día estar con el Señor
Jesucristo. Ser como Él. ¡Qué esperanza tan
gloriosa, verdad! Un día ser transformados a la
imagen del Señor Jesucristo. Cada uno que tiene esta esperanza,
y la esperanza está en él, se purifica a sí mismo así como
él es puro. Ahora, ¿cómo se hace esta purificación? ¿Cómo se hace esta purificación? Esto era el asunto del que estaban
tratando allá en Jerusalén en ese día. ¿Cómo es purificado
una persona? Vamos a ver esto en esta tarde. En el Antiguo Testamento, bajo los tipos y las sombras,
todo esto testificaba de Cristo Jesús, pero no era la realidad
misma. La ley que fue dada por Moisés,
había muchas formas de purificación ceremonial que los hijos de Israel
estaban obligados a obedecer meticulosamente, es decir, los
instrumentos que iban a ser utilizados en el servicio tenían que ser
purificados, el tabernáculo mismo tenía que ser purificado, para
que persona pueda servir en el servicio del Señor tenía que
ser purificado, tenía que ser limpiado, Y todas estas limpiezas
eran con agua o con sangre. Los sacerdotes y sus presas fueron
purificados por lavamientos ceremoniales. Y se requería también a las mujeres
que sean limpiadas, que sean purificadas en diferentes ceremonias
antes de contraer matrimonio, después de tener un parto, todos
tenían que ser purificados, y todo el pueblo debía ser purificado
antes de observar las fiestas solemnes, debían ser purificados
antes de entrar en el culto divino. Pero el primer medio de purificación
legal o sea ceremonial, el más importante de todos ellos, era
la circuncisión. Ninguno podía entrar en el tabernáculo,
o podía entrar en la ciudad, o podía entrar en Jerusalén,
en el tabernáculo, en lugar del templo, que no fuera circuncidado. Los varones tenían que ser circuncidados. Y esto era emblema o era figura
de la circuncisión verdadera que Dios hace, que no es hecha
con la mano de hombre. es la circuncisión del corazón,
la alabanza del cual es de Dios y no del hombre. Pero este en
el Antiguo Testamento era una figura, era una figura. Este sello del pacto de Dios
con Abrán representaba simbólicamente la purificación de los escogidos
de Dios por el Espíritu Santo en la regeneración. dice allá
el apóstol, es por eso que dice allá en el apóstol Pablo allá
en Filipenses capítulo 3 versículo 3 cuando habla de eso dicen nosotros
somos la circuncisión nosotros somos el pueblo de Dios los que
adoramos a Dios en espíritu nos regocijamos o gloriamos en Cristo
Jesús y no tenemos ninguna confianza no teniendo confianza en la carne
Esos son los que son circuncidados por Dios. Él hace la circuncisión. Vean lo que dice Colosenses capítulo
2, versículo 11. En Él, hablando de Cristo, en
Él también fuisteis. Cada persona que cree en el Señor
Jesucristo, la razón por la que crees a Dios es porque fuiste
circuncidado. Dios te quitó el corazón de piedra
el corazón duro, el corazón obstinado, el corazón que rehúsa obedecer
y creer a Dios y te dio un corazón sensible a Dios, un corazón de
carne. En él también fuiste circuncidados
con la circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros
el cuerpo pecaminoso, carnal, en la circuncisión de Cristo.
Cuando Cristo fue cortado, cuando Cristo fue a la cruz del Calvario,
Su pueblo Todo su pueblo que Él representó murió en ese instante. Esa es nuestra esperanza. Que
cuando Cristo murió, yo morí delante de la ley de Dios. La
ley que demandaba mi muerte porque yo soy pecador. Y tu única esperanza
es que esa ley que demanda tu muerte porque eres pecador. Cuando
Cristo murió, tú moriste. Él murió en tu lugar. Esa es
tu única esperanza. porque si Él no murió en tu lugar,
entonces tienes que dar cuenta por tus pecados delante de Dios.
Bueno, estas ceremonias del Antiguo Testamento de purificación eran
todas en lo exterior. Y dije esto en la mañana, la
religión siempre se ocupa de lo exterior. La religión siempre
se ocupa de lo exterior. Es decir, tratan de pintar el
sepulcro de blanco. Y puede estar muy bonito por
fuera, pero no llegan al corazón del hombre. No pueden afectar
un cambio en el corazón del hombre. Y todas estas ceremonias del
Antiguo Testamento eran solamente en el exterior y no hacían nada
para purificar el corazón. No hacían nada para purificar
el sólo era una figura de la purificación que Dios haría en
Cristo Jesús. Solamente era una figura. Por
la gracia de Dios, Él haría. Sin embargo, al final, cuando
vino el Señor Jesucristo, en el cumplimiento del tiempo, esta
ley que Dios había dado por Moisés, cuando apareció Cristo aquí en
la tierra, cuando Él vino aquí, La religión, los judíos habían
tomado esta ley que servía para predicar a Cristo, servía para
señalar quién era Cristo y qué es lo que Él haría, y habían
hecho que estas leyes, habían hecho de estas leyes, querían
hacerlo como que fuera la base misma de la justificación y la
base misma de la santificación de una persona delante de Dios. Había degenerado. La palabra de Dios la habían
torcido. La habían torcido de tal manera
que era ahora religión de autojusticia. Se confiaban en sí mismos de
ser justos porque cumplían estas cosas en lo exterior. El Señor
Jesucristo le dijo esto a estos hombres fariseos allá en Juan
capítulo 5. Juan capítulo 5, versículo 39,
el Señor Jesucristo les dijo a estos hombres fariseos, Él
les dijo, escudriñad las Escrituras. En otras palabras, ustedes están
escudriñando las Escrituras porque a vosotros os parece que en ellas,
es decir, en el cumplimiento de ellas, tienes vida eterna. Ustedes creen que por cumplir
leyes y mandamientos y reglas y requisitos y ceremonias, que
Dios va a estar agradado con ustedes y Dios les va a aceptar
porque hacen estas cosas. Pero estas cosas nunca fueron
dadas para salvar a una persona. No pueden. Dice el Señor Jesucristo,
ellas dan testimonio de mí. Dan testimonio de su persona
y su obra. y dice allá el Señor Jesucristo,
más vosotros no queréis y no queréis venir a mí para que tengáis
vida. La vida está en el Señor Jesucristo
y en lo que Él ha hecho, en lo que Él ha hecho en el cruz del
Calvario. Estas personas, estos fariseos y estos religiosos estaban
confiando en la mera observación. ¿Cuántas personas has oído que
diga, ya cumplí? voy al servicio y ya cumplí,
como si Dios pudiera estar agradado, como si eso pudiera pagar un
pecado. La muerte de todos los animales
en el Antiguo Testamento no quitó un pecado, y la muerte de un
pecador en el infierno por toda la eternidad no quita un pecado.
Asistir a un servicio no quita un pecado tampoco. Ellos miraban
y confiaban en la manera, en esta observación de ceremonias
como si esto los iba a purificar, iba a purificarlos, pensando
que sus servicios religiosos eran la base de aceptación delante
de Dios. Eso era lo que estaban tratando
de introducir. Estaban ellos tratando de introducir
en la iglesia, allá en Antioquía. Pero los apóstoles Pablo y Bernabé,
y los apóstoles en Jerusalén, y los ancianos, fueron reunidos
o se reunieron para esta conferencia. Noten lo que dice allá en Hechos
capítulo 15, versículo 1. Entonces algunos que venían de
Judea enseñaban a los hermanos, Si no circuncidáis conforme al
rito de Moisés, no podéis ser salvos. ellos se decían ser hermanos.
Es decir, ellos decían que habían creído en el Señor Jesucristo.
¿Pero era necesario que se pongan bajo la ley, que guarden los
diez mandamientos? ¿Has oído de personas que dicen
que tienes que guardar el sábado? Si no guardas el sábado no puedes
ser salvo. Cristo es el cumplimiento de
la ley para justicia para todo aquel que cree. Cristo es nuestro
reposo. Cristo es nuestro salvo. En el
Antiguo Testamento no lo cumplían, y nosotros no lo podemos cumplir
hoy día. La ley nunca fue dada para salvar
a nadie. Ellos pensaban que Dios los aceptaría
porque estaban exteriormente o ceremonialmente limpios, aunque
sus corazones estaban llenos de maldad. En Mateo capítulo
23 el Señor Jesucristo les dijo esto a estos hombres fariseos. Él les dijo hipócritas. En Mateo
capítulo 23 versículo 25. Hay de vosotros escribas y fariseos
hipócritas. porque limpiáis lo de afuera
del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo
y de injusticia. Ah, nadie podría culparlos de
robo por fuera. Ellos no eran ladrones, ellos
no eran aldúteros, extorsionistas, ellos no eran... ¿Se acuerdan
de ese hombre fariseo que fue a orar al templo y había un publicano
que fue a orar al templo también? Ese hombre fariseo que se paró
Fue allá al frente y comenzó a dar gracias a Dios. Te doy
gracias, Dios, porque yo ayuno dos veces. Doy diezmos de todo
lo que tengo. No soy como este hombre. Doy
gracias, Dios, porque no soy como este. Este sí es un pecador.
Pero yo no soy como él. Doy gracias. Dijo el Señor Jesucristo
esta parábola a personas que se confiaban en sí mismos de
ser justos y menospreciaban a otros. Siempre que una persona se compara
con otro, está menospreciando al otro. Es equivalente a un
gusano comparándose con otro gusano. Los dos son gusanos. Los dos son gusanos. Te doy gracias,
pero el publicano ni siquiera quería alzar los ojos al cielo,
pero golpeándose el pecho dijo, Dios, sé propicio a mí, pecador. Ten misericordia de mí, el pecador. El Señor Jesucristo, el Juez
de todo el universo, dijo, este hombre fue a su casa justificado,
pero el otro no fue a su casa justificado. Él se estaba justificando
a sí mismo, pero Dios dijo, no. No. Hay de vosotros escribas
y fariseos hipócritas, porque limpias lo de afuera del vaso. y del plato, pero por dentro
estáis llenos de robo, de injusticia. Fariseos ciegos, limpia primero
lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera
sea limpio. Hay de vosotros escribas y fariseos,
porque sois semejantes sepulcros blanqueados, que por fuera la
verdad se muestra hermosos, mas por dentro están llenos de huesos
de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera
la verdad os mostráis justos a los hombres, pero por dentro
estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. Dios mira el corazón. Dios mira las intenciones, los
pensamientos, las motivaciones del corazón.
Dios mira adentro. El hombre mira afuera y tiene
que decir es un buen hombre. pero Dios está mirando lo que
está adentro y dice, no hay justo ni a uno. No hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron a una, se
hicieron inútiles. Bueno, aunque esos rituales sólo
eran símbolos e imágenes temporales de la purificación que traería
el Evangelio, Habían muchos como vimos allá en Hechos capítulo
15. Habían muchos en la iglesia en
Jerusalén que se habían infiltrado. Y ellos insistían, querían obligar
a los creyentes que eran gentiles que nunca habían estado bajo
la ley. Los gentiles nunca habían estado
bajo la ley mosaica. Ellos querían insistir, ahora
tienes que someterte bajo este y hubo de la ley. Versículo 2 de capítulo 15 de
Hechos dice, Y como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda
no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé
a Jerusalén y algunos otros de ellos a los apóstolos y a los
ancianos para tratar esta cuestión. Ellos pues habiendo sido encaminados
por la iglesia pasaron por Fenicia, Samario, contando la conversión
de los gentiles, y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y
llegados a Jerusalén fueron recibidos por la iglesia, y los apóstoles
y los ancianos refirieron todas las cosas que Dios había hecho
con ellos. Pero algunos de la secta de los
fariseos que habían creído, ellos decían que habían creído. se levantaron diciendo es necesario
circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés. Suficiente la maldad de los que
están afuera persiguiendo a los creyentes. Ahora estaban adentro
estos que se decían ser hermanos. El apóstol Pablo dijo son falsos
hermanos. El Señor Jesucristo nos dijo
que habrían falsos hermanos, que se introducirían secretamente
lobos vestidos de ovejas. Y estos hombres pretenden hacer
que la santidad, pretenden hacer que la santidad y la pureza sean
un asunto de obediencia legal. Yo soy más santo que tú, yo estoy
cumpliendo, yo estoy haciendo esto, esto y lo otro. un asunto
legal en el exterior, en la ley de Moisés, o peor, que la santidad
sea por el cumplimiento de reglas de hombres. No fumes, no tomes,
no bailes. Yo soy más santo que tú porque
yo no fumo, no tomo, no bailo. ninguna de estas cosas puede
purificarte puedes dejar de hacer todas estas cosas y como dije
en la mañana una persona puede dejar de hacer todo e irse a
una cueva encerrarse en una cueva y estar allá solito y el pecado
lo acompañó el pecado lo acompañó porque está aquí adentro está
en el corazón y estos hombres pretenden hacer que la santidad
sea una cosa meramente externa. Este, esta enseñanza es el espíritu
del legalismo. Es el espíritu que enfrentó la
iglesia primitiva y la denunció en la conferencia en Jerusalén.
Este es un mal que no debe tolerarse. Son hierbas que salen en el plantio. Cuando sale el
agricultor y va a sembrar semilla, pone semilla buena, pero antes
de que salga a sembrar, va a recoger todas estas hierbas, las va a
sacar. Y qué bueno sería, qué bueno
sería, hermano William, que una vez que saques esa hierba, nunca
vuelva a esa hierba. ¿verdad? Llega la semana que siguiente
y dice me parece que había yo sacado esa hierba ¿qué hace esa
hierba otra vez allá? otra vez salió esa hierba esa
hierba mala ya la quité una vez voy a tener que quitarla otra
vez y otra vez y otra vez y es lo mismo que la iglesia tiene
que estar luchando una y otra vez para sacar esta mala hierba
esta mala enseñanza y no debe tolerarse en la iglesia. El apóstol Pedro declaró claramente
que aquellos que predican o enseñan esa doctrina de legalistas son
culpables de tentar a Dios. Dice, ¿por qué tentáis a Dios? Tentar a Dios. Están andando directamente contrario
a la voluntad revelada de Dios. y el apóstol Pablo dijo eso,
yo os digo, yo os testifico que si os circuncidais si ustedes
levantan un dedo para tratar de contribuir a la obra que Cristo
Jesús hizo eso es lo que equivale has oído que la salvación es
una cooperación entre Dios y el hombre es mentira de Satanás
la salvación es del todo de Jehová a él sea la honra y la gloria
por todos los siglos. El hombre no coopera en esto. La salvación es de Jehová desde
el principio, en medio y hasta el final. La salvación es de
Dios. Es de Dios en su origen. Él lo
originó. Él escogió a su pueblo. Es de
Dios en su ejecución. Dios envió a su Hijo al mundo
para dar su vida, el rescate por su pueblo. Es de Dios en
su aplicación. El Espíritu Santo viene y da
vida a los que Él quiere dar vida en el día de su poder. Es de Dios en su poder sustentador. Él es el que nos guarda por el
poder de Dios mediante la fe. Y es también de Dios en su consumación. De todo es de Dios. es de Dios. El apóstol Pablo, el apóstol,
perdón, reprueba a los judaizantes y los denuncia su doctrina recordando
a los que están presentes en la conferencia de la obra de
gracia que Dios hizo en Cornelio y lo pone como ejemplo, la obra
de Dios, la obra de gracia que Dios hizo en el corazón de Cornelio
y su familia y los pone como ejemplo. Y todos ellos, por cierto,
eran gentiles y no estaban circuncidados. Eran gentiles no circuncidados.
Y dice allá en el capítulo 15, versículo 7. Después de mucha
discusión, Pedro se levantó y les dijo, varones, hermanos, vosotros
sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles
oyesen por mi boca la palabra del Evangelio y creyesen. Dios
escogió que ellos oigan el Evangelio porque Dios los había escogido
a ellos para salvación. Nadie es salvo tomándole a Dios
por sorpresa. Nadie está tornando a Dios por
sorpresa. Algunos presentan el Evangelio
como si el Señor Jesucristo estuviera ya en la gloria, esperando que
alguien haga la decisión. Bueno, yo no sé qué es lo que
va a decidir. A ver si hace su voto por mí o no, pero de repente
ese hombre hace su decisión por Cristo y parece que va a tener
que escribir su nombre allá en el libro de vida del Cordero.
No, los que creen es porque Dios los escogió desde antes de la
fundación del mundo. Es lo que dice allá en Hechos
capítulo 13 versículo 48. y los gentiles oyendo esto se
regocijaban y glorificaban la Palabra del Señor, y creyeron,
tienes, todos los que estaban ordenados para vida eterna. Esa
es la razón por la que creyeron, porque Dios los escogió. Y Dios
escogió enviarles el Evangelio, porque ellos eran escogidos de
Dios. Y dice allá en versículo 8, Dios
que conoce los corazones, les dio testimonio dándoles al Espíritu
Santo lo mismo que a nosotros. Dios solamente puede pronunciar
justo a una persona si esa persona en verdad lo es. Cuando Dios dice que no hay pecado,
es porque no lo hay. Así es la sangre del Señor Jesucristo,
quita el pecado de su pueblo. No es como si Dios está diciendo,
yo sé que eres pecador, pero lo voy a barrer aquí debajo de
la alfombra y voy a pretender como si no eres. Cuando Dios
declara a un hombre justo, es porque él mira en el corazón
y dice, este hombre no tiene pecado. ¿Por qué? Porque Cristo
Jesús lo quitó. Cristo Jesús lo quitó. ha separado
los pecados de su pueblo tan lejos como el este es del oeste.
Eso es una infinidad. Los ha puesto en las espaldas,
en el mar del olvido. ¿Dónde está eso? Ni Dios sabe.
No lo puede encontrar. Dios no puede encontrar el pecado. Dios que ve todas las cosas no
puede encontrar el pecado de su pueblo porque han sido quitados.
por la sangre del Señor Jesucristo Dios conoce los corazones y porque
Él conoce los corazones Él les dio testimonio a ellos Dios estaba
dando testimonio de que ellos son verdaderamente creyentes
que ellos son hijos de Dios y porque son hijos de Dios les dio el
Espíritu Santo ¿Entienden eso? Dios no da el
Espíritu Santo para que seas hijo de Dios Dios da el Espíritu
Santo porque son hijos de Dios y todo aquel que no tiene el
Espíritu de Cristo no es de él. Dios que conoce los corazones
dio testimonio dándoles al Espíritu Santo lo mismo que a nosotros. Bueno, la primera cosa que quiero que
noten aquí, hablando de esto, cómo es que un hombre, cómo es
que el corazón es purificado. purificado los corazones. ¿Cómo es purificado el corazón? En primer lugar, en Cristo Jesús,
y aquí está, es una palabrita muy chica, pero muy importante,
en Cristo, en Cristo Jesús, es decir, todos los que están en
Cristo por la elección divina, todos los que están en Cristo
por su redención, todos los que están en Cristo por la regeneración,
todos los que están en Cristo por fe, todos los que están en
Cristo, Dios los puso allá. Pero oigan esto, en Cristo, todos
los que están en Cristo, los escogidos de Dios son uno. Uno. Y siendo uno en Cristo. Esto es un gran misterio. El
Señor Jesucristo dijo si quieren ver allá en Juan capítulo 17
esto es un gran misterio versículo 22 dice versículo 20 mas no ruego solamente
por estos sino también por los que han de creer en mi nombre
en mi por la palabra de ellos para que todos sean uno, como
Tú, oh Padre, en mí y yo en Ti, que también ellos sean uno en
nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. La gloria
que me diste yo les he dado para que sean uno, así como nosotros
somos uno. Uno. ¡Qué bendiciones! Ser partícipes de la naturaleza
divina. Cristo en ti es la esperanza
de gloria. Cristo en ti, el Espíritu Santo
moral es las arras de la herencia hasta la posesión adquirida.
Si Cristo está en ti, tienes la seguridad de que tienes vida
eterna. Dios te ha dado vida eterna,
la vida de Dios, la vida que no puede morir. Somos uno en
Cristo y siendo uno en Cristo todos los creyentes son iguales
ante el Señor. Está claro, somos iguales ante
el Señor. Es decir, no hay uno más santo
que el otro. Todos los creyentes en Cristo
Jesús son santos, santificados por el Señor Jesucristo. No hay
ni un ciudadano en ese reino celestial que sea de segunda
clase. Hay algunos que tratan de presentar
el cielo como si van a ver allá a unos que están en su mansión
y otros van a tener su cosita de paja. Todos los que están
en la gloria y todos los que van a estar en la gloria están
allá, son uno. No hay uno más que otro. Solamente
hay uno, solamente hay uno que es sobre todos y es el Señor
Jesucristo. Dios no puso ninguna diferencia entre estos gentiles
que nunca han tenido la ley y nunca han estado bajo la ley ceremonial. No puso ninguna diferencia entre
ellos y nosotros los judíos que toda nuestra vida estamos bajo
este yugo de la ley. No puso ninguna diferencia. Es
decir, no te va a añadir nada Dicen Gálatas, en Cristo esos
ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la
fe. Ah, la fe que Dios da, la fe
que obra por el amor. La fe que obra por el amor. Bueno,
no hay ningún ciudadano que sea de segunda clase, todos son uno
en Cristo. Nuestra posición y nuestra aceptación
con Dios están determinados solamente por nuestra relación con nuestro
Señor Jesucristo. Él es la cabeza, nosotros el
cuerpo. Donde está Cristo, ahí estamos
nosotros. Como es Cristo, así somos nosotros. Como es Cristo ahora mismo, así
somos nosotros en este mundo. ¿Dónde está Cristo? Está glorificado. Nosotros también estamos con
Él en la gloria. Estamos allá. Sólo que ahora
estás, no lo ves, pero estamos allá. Vean lo que dice allá en
Efesios. En Cristo estamos juntamente.
Dice allá en Efesios 2, 4. Pero Dios que es rico en misericordia
por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos
en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, por gracia sois salvos. y juntamente con Él, con Cristo,
nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales
con Cristo Jesús. Ahora mismo, cada creyente, es
por eso que el creyente tiene su mirada puesta en las cosas
de arriba y no en las de la tierra. Hace que más fácil tragar esa
pastilla de tribulación, Yo sé que estas pruebas son ligeras,
pasajeras, no van a estar para siempre. Me esperan un día abrir
los ojos y ver al Señor Jesucristo, el que me amó y se entregó por
mí. Todos en Cristo Jesús estamos
completos, no falta nada. En Cristo Jesús dice ya en Colosenses
2, vosotros estáis completos en Cristo Jesús. en él habita
toda la plenitud de la deidad corporalmente y vosotros estáis
completos en él no falta nada en Cristo Jesús tenemos la justificación
somos justos delante de Dios, Él nos ha justificado en Cristo
Jesús tenemos la santidad la santificación somos justos, somos
santos Él nos redimió con Su sangre preciosa pagó la deuda
de nuestro pecado tenemos sabiduría. Nuestras experiencias son tan
diversas como cada persona. Dicen cada cabeza es un mundo,
cada experiencia es un poco diferente también. Nuestras experiencias
pueden ser varias y nuestra comprensión de las cosas espirituales en
esta tierra puede haber algunas diferencias, pero en los que
están en Cristo Jesús no hay diferencia. A la vista de Dios
no hay diferencia. En Cristo Jesús todos los creyentes, recuerden, el que es creyente
es porque Dios le ha dado la fe. No estoy hablando de los
que pretenden ser creyentes o los que dicen que son creyentes y
no lo son. Estoy hablando de los que son creyentes, los que
Dios les ha dado la fe. pero en Cristo todos los creyentes
son amados con el mismo amor, el mismo amor. En Cristo Jesús todos los creyentes
son escogidos por la misma gracia de Dios. En Cristo Jesús todos
los creyentes son bendecidos con los mismos privilegios. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo que nos bendijo con toda bendición
espiritual en lugares celestiales. Toda bendición está en... todo
lo que Dios tiene para su pueblo está en Cristo Jesús. Nos ha
bendecido con todas las bendiciones. En Cristo Jesús todos los que
están creyendo en Cristo Jesús son redimidos con la misma sangre. Él pagó la misma sangre para
todo Su pueblo. Somos vivificados por el mismo
Espíritu. Somos vestidos con la misma vestimenta. Esa justicia, esa rectitud, esa
obediencia del Señor Jesucristo aquí en la tierra. Como hombre,
Él sí obedeció esta ley que tú y yo nunca podemos cumplir, los
diez mandamientos y toda la ley ceremonial. Él agradó a Dios. Dios el Padre dijo de Él, Este
es mi Hijo amado en quien tengo complacencia. Ahora, es la obediencia
del Señor Jesucristo. Esa es la justicia de Dios. Y
esa es la santidad y esa es la obediencia que tú y yo necesitamos
para poder estar enfrente de Dios, que es fuego consumidor
y no ser consumidos. Pero en Cristo Jesús, todos los
que están en Cristo Jesús están vestidos de la justicia del Señor
Jesucristo. El Señor Jesucristo su nombre
es Jehová, justicia nuestra. Él es nuestra justicia. Estamos
vestidos, todos somos participantes de la naturaleza, la misma naturaleza
divina. Somos adoptados en la misma familia. Tengo textos para todos estos,
pero por el tiempo no los estoy yendo a ver. Adoptados en la
misma familia, edificados sobre el mismo fundamento que es Cristo
Jesús. Todos somos hijos del mismo Padre
espiritual celestial, siervos del mismo Señor, poseedores de
la misma esperanza, partícipes de las mismas promesas, herederos
de la misma herencia. y beneficiario del mismo intercesor. Los que están en Cristo Jesús
no hay diferencia, somos uno, somos uno. En segundo lugar,
Dios purifica los corazones de su pueblo por la fe del Señor
Jesucristo. Nos vemos allá en, no hizo ninguna
diferencia, en versículo nueve, no hizo ninguna diferencia entre
nosotros ellos purificando por la fe sus corazones. Ahí está lo que purifica el corazón
de su pueblo, la fe del Señor Jesucristo, la fidelidad del
Señor Jesucristo. Él obedeció a Dios en todo punto,
todo ajota y tilde de la Él obedeció hasta la muerte y la muerte de
la cruz. Él fue, Él se hizo obediente
en todo precepto. Es por la fe del Señor. Por naturaleza
nuestros corazones están sucios. Por naturaleza el hombre, su
corazón es enemistad en contra de Dios. Es maldad. Eso es lo
que cada uno trae en su nacimiento recibimos esta naturaleza de
nuestro Padre, de nuestro Padre Adán, y así sucesivamente por
todas las edades yo recibí mi naturaleza de mi Padre, y mis
hijos recibieron su naturaleza corrupta de mí. Es así como pasa
esta corrupción. Está en el corazón. Esta suciedad
del corazón alcanza todos los miembros de nuestro cuerpo y
toda facultad del alma. Nos dice en Romanos capítulo
3, no hay justo ni a un uno, no hay quien entienda, no hay
quien busque a Dios, todos se desviaron, aún así hicieron inútiles. Voy a leerlo en Romanos capítulo
3. Esto es lo que está en el corazón
de cada uno de nosotros por naturaleza. ¿Qué pues somos mejores que ellos? En ninguna manera pues ya hemos
acusado a judíos y a gentiles que todos están bajo el pecado,
como está escrito, no hay justo ni a un uno. No hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, aun así se
hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no
hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto su garganta,
con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo
de sus labios. Su boca está llena de maldición
y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar
sangre. Quebranto y desventura hay en
sus caminos si no conocieron el camino de paz. No hay temor
de Dios delante de sus ojos. Esa es la condición del hombre
por naturaleza. necesitamos un corazón limpio,
que Dios haga, Dios purificando por fe sus corazones. Ahora,
esta obra nos dice ya, Dios no puso ninguna diferencia
entre nosotros y ellos, Dios purificó por la fe sus corazones. La obra de purificar el corazón
corresponde solamente a Dios. solamente Dios lo puede hacer
y lo hace sin ayuda lo hace sin mi ayuda o sin tu ayuda Pedro
no dijo Cornelio purificó su corazón eso no fue lo que dijo
Pedro sino que Dios purificó su corazón de ellos Dios purificó
la limpieza ceremonial escuchen la limpieza ceremonial las reformas
morales ha hablado de la religión, las reformas morales, voy a dejar
de hacer esto, es un vicio, es una maldad, voy a dejar de hacer
eso. Un arrepentimiento amargo, el bautismo, los servicios religiosos
nunca pueden purificar el corazón del hombre. sólo la aplicación
de la sangre del Señor Jesucristo puede limpiar al pecador. Sin el derramamiento de sangre
no hay remisión de pecados. ¿Saben por qué? Porque Dios es
justo. Dios es justo. Dios demanda en Su justicia que
el alma que pecara esa alma morirá. Y tú y yo tenemos que morir. Mi única esperanza es que Cristo
murió en mi lugar, y es así como Dios puede ser justo y justificarme
a mí. Solamente la sangre del Señor
Jesucristo puede satisfacer las demandas de la justicia divina
y permitir que Dios sea justo y que justifique a un pecador. El medio de purificación es la
fe que Dios da. La fe de Dios, la fe del Señor
Jesucristo para la fe en el Señor Jesucristo. La causa es la fe
del Señor Jesucristo. Es su obediencia. Pero escuchen
esto, nadie es salvo aparte de creer en Cristo. Nadie es salvo. Nosotros creemos en Cristo o
es decir, estamos confiando en Cristo para ser justificados
por la obediencia de Cristo, por la fe de Cristo. La fe que Dios da cambia, da
un nuevo sentido de dirección, un nuevo amor, un cambio de motivaciones,
impulsa Eso es lo que se entiende el
que purifica el corazón. Dios es el que produce en vosotros
el querer como el hacer por su buena voluntad. Este producir
en ti del hacer, Dios que lo hace. La fe en Cristo Jesús purifica
el corazón, librándonos de la culpa del pecado y el terror
o el temor de la ley. En Cristo Jesús la ley ha sido
honrada. Yo a la ley estoy muerto. La
ley no tiene nada que decirme. Yo ya morí. Saben, cuando aquí
en la tierra se sentencia una persona y dice, ¿cuál es el castigo
por ese delito? Muerte. Muerte. Dice el juez, tienes que morir.
¿Y qué tal si ese hombre lo llevan al día siguiente y lo matan allá en la plaza, lo
fusilan, queda fusilado. Ahí está allá su cuerpo. Lo llevan
y lo entierran. ¿Qué tal si al día siguiente
se levanta ese hombre? Puede andar en la calle, ¿verdad?
Puede ir a saludar a los que lo fusilaron. ¿Qué pasó? ¿Cómo
están? ¿Por qué? Porque su deuda ya
fue pagada. Ya me mataste, ¿no? ¿Qué más puedes pedir? La deuda
ya está satisfecha. Y la deuda que yo debía a la
santa ley de Dios ya fue satisfecha en Cristo Jesús. Nos purifica el corazón. Y nos
trae a una comunión íntima con Cristo Jesús. Nos gozamos en Cristo Jesús en
lo que Él ha hecho por nosotros y fijamos nuestros corazones
sobre Cristo Jesús. Una persona que tiene el corazón
limpio está mirando a Cristo Jesús, confiando únicamente en
Él. Y esta cosa de purificar los
corazones es una cosa de continua. No es una cosa en el pasado.
Cada uno de nosotros somos limpios, estoy hablando de nuestra posición
delante de Dios, somos justos, somos santos, no falta nada, pero reconocemos que todavía
estamos en la carne. Y en este mundo, al andar en
este mundo, seguimos ensuciándonos. El creyente no quiere pecar,
pero peca. El que niega que es pecador,
que comete pecado, está diciendo que Dios es mentiroso. El Señor
Jesucristo dio ese ejemplo de la necesidad de siempre venir
y ser lavados. Somos lavados con la Palabra.
El creyente está siendo lavado cuando escucha la Palabra de
Dios, cuando escucha el Evangelio del Señor Jesucristo, y nuevamente
viene al Señor Jesucristo. Señor, yo vengo ahora. ¿De qué
me sirve haber venido ayer? Yo necesito al Salvador ahora.
Ahora. Ahora lo necesito. Es un continuo
purificar. Continuo purificación. Vean lo
que dice, voy a terminar con este texto. Primera de Juan.
Primera de Juan capítulo uno. Primera de Juan capítulo uno.
Versículo nueve. Si confesamos nuestros pecados
Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad. Si confesamos nuestros pecados.
¿A quién? ¿A un hombre? No. ¿A un sacerdote? No. Confesamos nuestros pecados
al Señor Jesucristo, buscando el perdón de pecados. buscando
comunión con Él, buscando ser lavados, limpiados por Él. Esta obra es solamente de Él.
Nosotros venimos para ser limpiados, purificados los corazones por
la fe del Señor Jesucristo. Nosotros que creemos en el Señor
Jesucristo somos purificados por la obediencia, la justicia,
la santidad del Señor Jesucristo. Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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