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Todd Nibert

Usa bien la palabra de verdad - Parte 3

2 Timothy 2:15
Todd Nibert January, 17 2012 Audio
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Preachers Class 2012

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Charles Spurgeon dijo una vez
una historia. A él estaba predicando y alguien
se durmió. Saben, es difícil predicarle
a personas cuando alguien está durmiendo. Y eso sucede cada
vez que yo vaya a predicar. Yo adormezco a alguien. Pero mientras estaba predicando,
Spurgeon, él dijo a ese hombre que estaba sentado al lado del
hombre que estaba durmiendo, Él dijo, oye tú, despierta a
ese hombre. Y el hombre le respondió, tú
lo adormeciste. Tú despiértalo. Primera Corintios
capítulo uno. Primera Corintios uno, veintiuno.
Por después, en la sabiduría de Dios, Pues ya que en la sabiduría de
Dios, el mundo no conoció a Dios mediante
la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes
por la locura de la predicación. Eso está hablando de la locura
acerca de lo que se predica. Es decir, lo que el hombre natural
piensa que es locura. El contenido del mensaje. Y el mismo acto de predicar. ¿Cómo van a oír sin haber quien
les predique? ¿Para qué es este asunto de predicar? es comunicar. Estamos comunicando
el mensaje más maravilloso que haya sido dado. El Evangelio
son las buenas nuevas de Dios, del Señor Jesucristo, y hemos de procurar no ser estorbos o de no ser distracciones
del mensaje en nuestra manera de presentarlo. Quiero darles un ejemplo de lo
que estoy diciendo. Scott Richardson dio esta ilustración. Tal vez algunos de ustedes lo
hayan visto. Él ha estado aquí anteriormente.
De ahora, él ya falleció. Pero yo nunca olvidaré esto. Él dijo, un campesino tenía maíz. Y había gallinas. gallinas allá en el patio. Y si él tira allá el maíz, y
las gallinas todas se acercan para comer ese maíz. Pero qué tal si él toma ese mismo
maíz y se los tira a las gallinas. Y todas las gallinas se van esparciendo. Se asustan. Es el mismo hombre,
la misma comida, pero la manera en que fue presentado, por un
lado hizo que escabullen unos, pero cuando él era más tierno
con ello, más sentido, las gallinas se acercaron a comer el maíz. Pueden ver ahí entonces qué importante
es la manera en que entregamos el mensaje. Si yo les estuviera
hablando en este momento, si yo estuviera hablando y yo tuviera
un traje de payaso, Would you be able to hear what I was saying?
¿Acaso podrían ustedes oír lo que estoy diciendo? What if I
dressed like a woman? ¿Qué tal si yo estuviera vestido
como una mujer? Had a dress on, high heels. Si
yo tuviera un vestido con tacones. Would you hear what I was saying?
¿Pudieran acaso oír lo que estoy diciendo? You wouldn't hear a
word I said. No oirían palabra una que yo no decía. Because
you'd be looking at me. Porque me estarían viendo a mí. You'd think,
what's wrong with that fool? Estarían diciendo, ¿qué le pasa
a ese loco? And everything I say might be
true. Todo lo que yo diga puede ser verdad, pero no lo vas a
oír. Así que vemos que la presentación
del mensaje es muy importante. Debe ser entonces el mensaje
del Evangelio predicado de una manera monótona, de una manera
roma, así muy seca, de tal manera que Todos los que nos oyen se
están durmiendo. ¡No! ¡No! Ese es el mensaje más maravilloso
que se ha oído. Por otro lado, debiera el predicador
ser muy dramático. De tal manera que parece que
es un actor de teatro. está actuando todo en su momento.
Eso parecería ser insincero, que no sea sincero. Pero en ambos de esos casos, la gente está mirando al que
está predicando, la manera que lo está diciendo, ya sea de una
manera muy Roma, ya una manera muy... Roma significa sin interés,
sin filo. O por otro lado, mucho teatro. Eso roba, le roba al mensaje,
porque te están mirando a ti, en vez de en realidad oír lo
que estás diciendo. El idioma de nuestro cuerpo es
importante. Si un hombre llega y está todo
así con los hombros caídos, tiene una actitud de todo derrotado,
así es como debemos nosotros predicar el Evangelio de la gloria
de Dios. Queremos predicar el Evangelio
de tal manera que nosotros no seamos estorbos en que la gente
nos oiga. Y esa es la razón por la que
es tan importante. Ahora, yo entiendo y reconozco
que el Espíritu Santo Es el que bendice el mensaje. A pesar de
nosotros mismos. No das gracias a Dios por eso.
Yo no sé cuántas veces he predicado donde yo he sentido que he sido
un completo fracaso. Pero el Señor lo utilizó para
bendecir a alguien. Pero, aún así, debemos dar atención
a todo detalle. No hay nada que no sea de importancia
en esta cosa de predicar el Evangelio. ¿Qué tal si el sumo sacerdote,
en el Antiguo Testamento, si él dijera, no importa cómo
yo viste, Yo no necesito utilizar estos mantos de sacerdote. Yo quiero entrar ahí como me
dé la gana. ¿Qué le hubiera pasado a ese
sacerdote? Dios lo hubiera matado. ¿Se acuerdan
de Nadab y Abiud? Lo único que hicieron es ofrecer
incienso con otro fuego. ¿Y qué le pasó? El fuego descendió del cielo
y los consumió. Todo es importante en la comunicación
del Evangelio. Quiero que vean allá en Isaías
capítulo cuarenta. Habla al corazón de Jerusalén.
En la predicación nosotros estamos hablando al corazón. ¿Qué significa
eso? El corazón Es el hombre entero, el ser entero,
el hombre entero. Estamos predicando al intelecto. Por lo tanto, el contenido de
nuestro mensaje tiene que ser veraz. Tiene que ser verdad, la verdad.
Dios nunca utiliza la mentira. Pero también estamos predicando
a la voluntad. Estamos persuadiendo a los hombres
a que crean. Yo quiero que tú creas lo que
yo estoy diciendo. Y te estoy persuadiendo de ello. Si solamente estoy hablando la
verdad, y no estoy procurando o tratando
de persuadirte a ti a que tú creas esto, Eso no es predicar. Eso es lo que hace un maestro
de escuela. El corazón es el intelecto, la voluntad y el afecto. Nosotros amamos lo que predicamos,
porque amamos a QUIEN estamos predicando. y estamos predicando a las emociones
de los hombres. La fe no es un sentimiento, pero
odiaría tener una fe sin sentimiento. El creer el Evangelio produce
gozo. Produce celo para la gloria de
Dios. Produce el arrepentimiento, el
dolor por el pecado. Así es que estamos hablando al
corazón. Aquí está un ejemplo. Romanos 10, 9 dice, Con el corazón el hombre cree
para justicia. ¿Qué significa eso? Justicia. Yo entiendo que Cristo Jesús
es mi justicia delante de Dios. Pero no solamente lo entiendo. Con mi voluntad, si se me da
a mí la elección de escoger entre ser salvo por la justicia de
Cristo o ser salvo por mi propia justicia, yo sé cuál escogería
yo. Yo quiero ser salvo por la justicia
de Cristo. Y yo amo ser salvo por la justicia
de Cristo. Ven, todo el corazón está involucrado
en ello. Y los afectos, el afecto. Así
es que cuando estamos predicando a las personas, Estamos hablándoles al corazón. Y le estamos diciendo una historia. Cuando estamos hablando en las
Escrituras, estamos hablando la historia de las Escrituras.
No te gusta oír a una persona que sabe decir una buena historia. A mí
me gusta oír a una persona que puede decir una historia. Donde
yo puedo mirar en mi mente lo que está pasando. Estamos hablando
la historia de las Escrituras. Aquí hay un ejemplo. Allá en
Marcos capítulo 5. Hablamos del demoniaco de Galara. Ahí no tiene nada, ropa. Él ha roto cadenas. Él no puede
ser domado. Y esto lo mostramos como figura
del hombre natural. No puede ser controlado por la
religión natural. Pero lo que vemos, el punto es
que esas historias que vemos en las escrituras, queremos ser
buenos relatadores de historias y de contar lo que está sucediendo
de tal manera que la gente lo puede ver en su mente. Ahora,
anoten allá en Isaías capítulo 40. Dice en versículo dos, hablar
al corazón de Jerusalén. Luego dice, decirle a voces,
es decir, clamar. Donde dice ya versículo 5, porque
la boca de Jehová ha hablado, ahí está nuestra autoridad. Verso 6 dice, la voz dice clama
o da voces. ¿Ven estas diferentes descripciones
de lo que se da de hablar? Esto siempre está involucrado
en nuestra comunicación del Evangelio. El dar voces, hablar al corazón.
Son diferentes términos que se utilizan. No es simplemente todo
así monótono. Alguien dijo alguna vez, la predicación, el predicar,
es entregar el mensaje de Dios a través de una personalidad.
Cuando predicas, estás trayendo el mensaje de Dios a través de
tu personalidad. Esa es la razón por la cual nunca
es bueno copiar a otra persona. La predicación tuya ha de salir
de ti. Ahora, hay dos cosas que tienen
que ser involucradas en la entrega de la predicación. el denuedo en meekness y también
la humildad, boldness, el denuedo. Pedimos disculpas por lo que
estamos diciendo. Y no pedimos disculpas sobre
que nosotros estemos allá. Estamos trayendo el mensaje de
Dios. Y de ahí entonces viene nuestro
denuedo, nuestro valor. Pablo dijo en 2 Corintios capítulo
3 versículo 12, viendo que tenemos tal esperanza, usamos de gran
denuedo. Somos embajadores de Cristo. Por lo tanto, hablamos con denuedo,
con autoridad. Yo no quiero oír a una persona
que no hable con autoridad. No solamente hablamos con denuedo,
con autoridad. Hablamos con humildad. Siempre estando listos, dice
el apóstol Pedro, de dar respuesta a cada hombre
que te pide la razón por la esperanza que está en ti con humildad,
con amor y humildad. Es decir, No predicamos hacia abajo a las
personas. Eso sería arrogancia. Eso sería
jactancia. No predicamos de esa manera.
Yo no quiero predicar de esa manera. Yo quiero predicar con
humildad. Ahora, todo el hombre, todo el
ser está involucrado en la predicación. Tu personalidad. Tus expresiones. y su lenguaje del cuerpo. Hay lenguaje que no es hablado
en el cuerpo, pero es lenguaje muy recio. La postura del hombre y los gestos
del hombre son una parte muy importante de su hablar. Ahora,
si alguien se da cuenta del lenguaje de tu cuerpo, eso
es lo que están viendo, están pensando. Eso significa o era demasiado
romo o mucho teatro. No debemos dejar a las personas
que nos estén viendo a nosotros. Ahora quiero darles once cosas
que siempre deben estar involucradas en nuestra predicación. En el
hecho o en el predicar mismo. Hablamos con autoridad. Este
es el mensaje de Dios. No pedimos disculpas por esto. Segundo, hablamos con contacto
visual. corriendo los ojos. Es decir,
estamos mirando, estamos predicando a personas. Estamos mirando en
sus almas. Y nos están escuchando a nosotros. Es personal. Por ejemplo, no estamos mirando
a la pared allá atrás, hablando, dando un discurso. Cuando hablamos,
Estamos hablando a las personas y la persona sabe a quien estás
viendo, ¿verdad? Puedo mirar a las personas en
los ojos y ellos saben con quien estoy hablando. Yo puedo darles
la dirección. No significa que todo lo estoy
hablando solamente. No tengo que apuntar con el dedo,
¿verdad? Pero saben con quien estoy hablando. Eso es comunicación.
Pero si solamente estoy mirando la pared, nadie sabe a quien
estoy viendo. La tercera, hablamos con libertad.
¿Ahora qué quiero dar a entender con eso? Es decir, no estamos amarrados
a nuestras notas, a nuestros bosqueos. Estamos abiertos a
la inspiración. Puede ser que mientras estamos
hablando que la parte más importante que el Señor nos da en ese mismo
momento y ni siquiera está en nuestros apuntes. Nunca debíamos
entonces estar nosotros atados de tal manera y no abiertos a
la inspiración. Y la cuarta cosa es esto. Somos
personas serias. No somos personas superficiales,
personas ligeras. Somos serios. ¿Has oído a un predicador alguna
vez que no lo puedes tomar en serio? lo que está diciendo por
la manera que lo está diciendo no crees que él es una persona
seria y no estás hablando seriamente estaba simplemente yendo por
las emociones y eso roba todo lo que está diciendo la quinta
cosa el predicador no debe ser una persona que aburre una persona que aburre, una persona
que es roma, romo sino vivo en su presentación del evangelio
si, este es el mensaje mas glorioso que existe y nunca debe ser presentado de
una manera monótona, que no cambia así muy una manera aburrida. La sexta es, el predicador debe
ser sencillo. Si alguien, después de haberte
oído predicar, dice, es tan inteligente, pero no sé de qué estaba hablando. Lo único que prueba eso es que
es muy estúpido. Cada sermón debe ser sencillo. Ahora, ¿qué significa sencillo? Cuando alguien me oye predicar. Deben decir, ¿por qué no lo vi
yo antes? Es obvio esto, ahí están las
Escrituras. Un hombre ciego lo pudiera ver. Eso es sencillez. Si es complicado, es estúpido. Es la única manera de hacerlo. Debe ser sencillo. Séptimo, el predicador debe ser
una persona celosa. Si mi corazón, para ilustrar
esto, si mi corazón no está agarrado de esto, si no está mi corazón
en esto, Entonces no le voy a llegar el corazón a las personas que
les estoy hablando también. Si mi corazón no le llega a mi
corazón, tampoco le va a llegar el corazón de los que me oyen. La octava cosa es que debemos
hablar con reverencia. Una persona que es irreverente, O una persona que es muy... leve. O una persona que... ¿Quién
está dando chistes? No, no es seria. No es reverente. Nosotros tememos a Dios. Y porque nosotros tememos a Dios,
somos reverentes en la predicación de la Palabra. La novena cosa es esta. Predicamos
con compasión. Así es como predicó el Señor
Jesucristo. Él fue movido con compasión.
Amamos a las personas a las que estamos predicando. Queremos
que ellos crean. No somos personas que no nos
importa acerca de esto. Algunas personas, algunos hombres
aman predicar. Y algunos aman a aquel a quien
están predicando. Y aman a las personas a las que están predicando. Hay una gran diferencia entre
aquella persona que simplemente ama predicar y hay una gran diferencia
en esa persona que ama al que predica, es decir, ama a Dios
y ama también a los que predica. Es una gran diferencia. Y la décima cosa es el predicador
predica con un sentido de urgencia. Esos son asuntos de vida y muerte. Y la última cosa es esto, predicamos
buscando un veredicto. Estamos llamando a las personas
que crean ahora mismo, que vengan a Cristo Jesús ahora mismo. Es
un veredicto. Siempre predico buscando un veredicto,
es decir, que la persona venga a Cristo ahora mismo. Si eso
no está ahí, entonces no es verdadera predicación. Ahora, yo quiero
predicar de tal manera donde yo no me interpongo en el camino
del mensaje. Siempre debemos ser celosos de ser mejores comunicadores
del Evangelio. Y es mi oración al Señor que
Él nos haga esto.
Todd Nibert
About Todd Nibert
Todd Nibert is pastor of Todd's Road Grace Church in Lexington, Kentucky.

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Joshua

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