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Marvin Stalnaker

Sobre que base encontrarĂ­as el poder estar en el cielo?

Revelation 21:24-27
Marvin Stalnaker • November, 1 2009 • Audio
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On what grounds...
What does the Bible say about entering heaven?

Only those whose names are written in the Lamb's Book of Life will enter heaven.

The Bible makes it clear that access to heaven is restricted to those who have been granted mercy by God. Revelation 21:27 states that nothing impure will enter heaven, and only those whose names are inscribed in the Book of Life will be admitted. This signifies that God's sovereign choice determines who receives mercy and grace for eternal life.

Revelation 21:27

How do we know salvation is by grace alone?

Salvation is by grace as it is solely the work of God, not determined by human will or effort.

The doctrine of salvation by grace alone is rooted in scriptures like Ephesians 1:4-5, which affirm that God chose us before the foundation of the world. Our ability to believe is also a result of God's mercy, not our free will. John 6:44 states that no one can come to Christ unless the Father draws them, emphasizing that salvation is entirely God's initiative and grace.

Ephesians 1:4-5, John 6:44

Why is it important to believe in the predestination of the elect?

Believing in predestination provides assurance that our salvation rests in God's sovereignty, not our efforts.

The belief in predestination assures us that our salvation is secure in Christ and is not based on our works or merits. Romans 8:29-30 reveals God's foreknowledge and predestination of those who will be conformed to the image of His Son. This doctrine cultivates humility, as it clarifies that we are saved by God's mercy and not our righteousness, reminding us that salvation originates from God's eternal purpose.

Romans 8:29-30

What does it mean that Jesus is the only way to the Father?

Jesus declared Himself as the exclusive way to God, emphasizing the necessity of faith in Him for salvation.

In John 14:6, Jesus states, 'I am the way, the truth, and the life; no one comes to the Father except through Me.' This assertion underscores the uniqueness of Christ as the sole mediator between God and mankind. The gates of heaven symbolize access to God through Christ alone, confirming that salvation cannot be attained through any other means—be it religious institutions or personal merit.

John 14:6

Sermon Transcript

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Es un gran privilegio para mĂ­
poder estar aquí con ustedes en esta mañana. Reconozco que
hay una barrera entre nuestros dos idiomas. Pero no hay barrera en el Evangelio
a aquellos que Dios ha llamado por el Evangelio. Ustedes aquĂ­
son un pueblo muy bendecido. No hay muchas ciudades aquĂ­ en YucatĂ¡n
donde pueden escuchar el Evangelio. Pero que el Señor haya levantado
a un pastor fiel es una bendiciĂ³n que no debe ser tomada a la ligera.
Abramos nuestras Biblias, Apocalipsis capĂ­tulo 21. Quiero hacerles una pregunta
en esta mañana. ¿CuĂ¡ntos de ustedes se han hecho
esta pregunta? Bueno, cuando yo muera, me pregunto
si yo estarĂ© en el cielo. Les harĂ­a yo esta pregunta. ¿Sobre quĂ© base encontrarĂ­as
el poder estar en el cielo? Ahora, segĂºn el mundo, es decir,
segĂºn el mundo religioso, ellos automĂ¡ticamente suponen que ellos van a estar
en el cielo. Yo no creo que haya hablado con
alguna persona en una ocasiĂ³n cuando ellos me estĂ¡n hablando
de alguien que ha muerto, cuando no me dijeron a mĂ­, Bueno, estĂ¡
en un mejor lugar. Siempre suponen que todos van
al cielo. Bueno, mi pregunta entonces es
Ă©sta. ¿QuĂ© tiene que decir la palabra
de Dios acerca de aquellos que van a
ser hallados en el cielo? En este lado del sepulcro, ¿quiĂ©n
puede ver la gloria de la comunidad en la comuniĂ³n de Dios? Ahora,
todos sabemos que va a llegar el momento cuando el tiempo ya
no sea. Todas las ovejas del Señor Jesucristo
para siempre estarĂ¡n con Él, y todos aquellos a quienes el
Señor los ha dejado por sĂ­ mismos, serĂ¡n echados de su presencia
para siempre. Ahora, el Señor Jesucristo dijo
en Juan 17, 24, Padre, yo quiero que aquellos también, que me
diste, estén conmigo, para que vean mi gloria, que
me has dado, porque me has amado desde antes de la fundaciĂ³n del
mundo. El Señor Jesucristo ha sido denombrado, decretado
el heredero de todas las cosas. Ahora, esto es real, verdadero. El creyente realmente o verdaderamente
conoce que el Señor Dios mismo es verdaderamente su Dios. Esta es la vida eterna. El Señor Jesucristo dijo que
se conozca a ti, el Ăºnico Dios verdadero, y a Jesucristo a quien
has enviado. Ahora, quiero que veamos tres
versĂ­culos de las Escrituras, comenzando en el versĂ­culo veinticinco
de capĂ­tulo veintiuno de Apocalipsis. Vamos a saber lo que dice la
palabra de Dios acerca de aquellos que van a ser hallados en el
cielo. AquĂ­ estĂ¡ la primera cosa que
podemos saber. Sus puertas nunca serĂ¡n cerradas
de dĂ­a, pues allĂ­ no habrĂ¡ noche. Ahora, cuando nosotros hablamos
de la puerta del cielo, no estamos hablando de una puerta, asĂ­ como
nosotros vemos aquí. Estamos hablando de Él, de Aquel
que es la puerta. El Señor Jesucristo es la puerta. Él es la puerta al Padre. Él
siempre ha sido la puerta. Solamente hay un camino a Dios
Todopoderoso. No es por medio de la iglesia
bautista. No es por la iglesia catĂ³lica. No es por medio de ninguna creaciĂ³n
que haya hecho el hombre. Es por medio de una persona,
el Señor JesĂºs Cristo. Y aparte de Él, Él dice que nadie
puede venir al Padre sino por mĂ­. Ahora, sabemos esto. Las puertas del cielo nunca serĂ¡n
cerradas. Si Él es el camino para ti, a
Dios el Padre, ahora, Él siempre va a ser el camino a Dios el
Padre para ti. En ese sentido, Nada va a cambiar nunca. AsĂ­
es que entendemos que Él es nuestro acceso del trono de Dios. Y también
allĂ¡ en el cielo. Dicen, no habrĂ¡ noche allĂ¡. Usted y yo conocemos
noche y dĂ­a. Veamos afuera y decimos, es de
dĂ­a. Y luego, al pasar de unas horas,
serĂ¡ lo que nosotros decimos es noche. Pero aquĂ­ hay una diferente insinuaciĂ³n
acerca de lo que es noche. La noche, en este versĂ­culo,
estĂ¡ hablando de tinieblas, de oscuridad, ignorancia. Ahora, en ese dĂ­a, toda la ignorancia y toda la
oscuridad y todas las piñeras de esta vida, ya no va a haber.
Piense por un momento quĂ© tanto no sabemos en este momento. Podemos hablar de la crucifixiĂ³n
de nuestros señores cristianos. Podemos hablar de que Él fue
hecho pecado. Podemos hablar de la justicia
de Dios imputada a nosotros, y aquellos que tienen corazĂ³n
para creer esto, creemos esto. Pero también no es cierto que
tenemos que admitir que aunque lo vemos espiritualmente,
lo vemos como por un vidrio opaco. ¿CuĂ¡nto es que no sabemos? Pero en ese dĂ­a, en esa ciudad,
no va a haber noche allĂ¡. Vamos a conocerle a Él asĂ­ como
Él nos conoce. Vamos a verle tal como Él es.
Y escuchen esto, Vamos a ser semejantes. ¿Puedes imaginarte eso? En Primero de Juan, capĂ­tulo
tres, versĂ­culo dos, dice, Amados, ahora somos los hijos de Dios,
y no aparece lo que seremos. Pero sabemos que cuando Él se
manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como
Él es. Piensen en esto. Seremos semejantes a Él. Romanos 8, 29 dice, Porque los que antes conociĂ³, tambiĂ©n los predestinĂ³ para ser
conformes a la imagen de su Hijo. Hermano, Joseph es mĂ¡s que yo
puedo recibir eso. ¿CĂ³mo puedo yo adentrar en esta
gloria que Dios estĂ¡ declarando que yo serĂ©? Y tambiĂ©n en esa ciudad, en versĂ­culo 26,
dice, y llevarĂ¡n la gloria y la honra de las naciones a ella. Ahora, de todas las cosas que
van a ser halladas en esa ciudad, esta Escritura aquĂ­, declara lo que nosotros vamos
a llevar. Dice, ¿nosotros vamos acaso a
llevar algo a esa ciudad? Dice las Escrituras que llevarĂ¡n
la gloria y la honra de las naciones. ¿QuĂ© naciones son estas? de toda naciĂ³n, lengua, linaje
y pueblo, la Escritura dice que Dios Todopoderoso tiene un pueblo
que Él ha amado con amor eterno y Él ha escogido a estos para
mostrar misericordia a ellos. La salvaciĂ³n es de JehovĂ¡. Dios Todopoderoso escoge a quienes
va a mostrar misericordia. El Dios tendrĂ¡ misericordia sobre
quien tendrĂ¡ misericordia. AsĂ­ es que si Dios Todopoderoso
ha mostrado a ti o ha tenido misericordia de ti, No es porque tĂº lo escogiste
a Él. Él dijo, yo te escogĂ­ a ti. Si tĂº crees al Señor Jesucristo
en esta mañana, si tĂº crees que Él es el Cristo, el MesĂ­as, el
Enviado, y te ha dado aquĂ­ un corazĂ³n
para creerle a Él. Eso es por la gracia de Dios. Hay gente por todo este pueblo que no tiene un corazĂ³n para
estar aquĂ­ en esta mañana. No tiene corazĂ³n para oĂ­r la
gloria del Hijo de Dios, asĂ­ como estĂ¡ declarado aquĂ­ en las
Escrituras. proclamado por los labios de
un hombre, declarando las inexplotables riquezas de la gracia de Dios. Pero si tĂº tienes corazĂ³n, Dios
Almighty te ha mostrado compasiĂ³n. Dios Todopoderoso ha tenido compasiĂ³n
de ti. AquĂ­ estĂ¡n las naciones, entonces,
de las que se habla. Él llamĂ³ a algunos de Katy en
Virginia del Oeste. Él llama a algunos de Seguí. diferentes países, diferentes
lugares, un solo Dios que tiene misericordia del que tiene misericordia. ¿Acaso no podemos nosotros dar
gracias a Él por Su gracia indescribible? De afuera, o de estas naciones, dice que llevarĂ¡n la gloria y
la honra. Ahora, nosotros sabemos eso. Si hay alguna gloria que se ha
de tener, es la gloria de Dios mismo. Ahora, una de las cosas
maravillosas para entender sobre esta palabra, gloria, Es lo que significa verdaderamente
esa palabra gloria. Ahora, cuando usted piensa la
palabra gloria, en nuestra mente pensamos En nuestra mente nosotros
pensamos... Nosotros pensamos, bueno, algo
brillante, algo que estĂ¡ reluciente. No es lo que piensa usted. Eso
es lo que yo pienso. Yo pienso en gloria, algo brilloso,
algo... Pero esta palabra, gloria, significa
en realidad la opiniĂ³n, de pensar. AsĂ­ es que cuando Dios Todopoderoso
dice, cuando MoisĂ©s le preguntĂ³ a Él, la respuesta que Dios dio
a Moisés es ésta. Tendré misericordia del que tendré
misericordia. Me compasaré del que me comparezca.
Así es que cuando miramos la gloria de Dios, estamos mirando qué es lo que
piensa Dios. AsĂ­ es que cuando las Escrituras
dicen aquĂ­ que llevarĂ¡n la gloria, Ellos estĂ¡n trayendo lo que Dios
Todopoderoso ha pensado para darles. Es la gloria de Dios
de mostrarte a ti misericordia. Y piensas en ti mismo. ¿QuĂ© tengo
yo de quĂ© gloriarme? Si no en Aquel que mostrĂ³ misericordia
a mĂ­. ¿Tenemos acaso algo nosotros
de que jacarnos en nosotros mismos? Absolutamente no. Dice, yo tendré misericordia.
Y piensen tambiĂ©n en esto. It is not of him that willeth. No depende del que quiere. Saben, el mundo, la religiĂ³n, dice,
lo Ăºnico que tienes que hacer es ejercer tu libre albedrĂ­o.
¿CĂ³mo puedes hacer que un hombre ejerza su libre albedrĂ­o cuando
estĂ¡ muerto? ¿CĂ³mo puedes hablarle a un cuerpo
muerto y decirle al muerto? Si abres tus ojos y sales de
ese féretro y caminas, dirías, bueno, eso es imposible. Absolutamente. Y el problema es que el hombre no tiene habilidades
en sĂ­ mismo. AsĂ­ es que no depende del que
quiere, ni del que corre. sino de Dios que tiene misericordia. AsĂ­ es que si uno es hallado
en el cielo, estoy hablando de uno dentro de las naciones, serĂ¡
porque Dios ha tenido la opiniĂ³n de mostrarle misericordia. Y
quiero también que noten esto, aquellos que van a traer o llevar
algo al cielo, van a llevar honra. Ahora, todo esto de la palabra
honra, un buen entendimiento de esa palabra, también va a
sentar nuestros corazones. Esta palabra honra aquĂ­ significa
que vale el precio. ¿Piensas tĂº acaso que tienes
alguna honra en ti mismo? AquĂ­ estĂ¡ la honra que posee
el creyente. que Dios Todopoderoso lo escogiĂ³
a él para ser vaso de honra. Dios Todopoderoso se dijo a sí
mismo, yo elijo mostrarte a ti misericordia, y tĂº vales el precio. ¿CuĂ¡l es el precio? Es la sangre del Señor Jesucristo,
el honor, que vale el precio. AsĂ­ es que cuando encontremos
allĂ¡ a aquellos que estĂ¡n en el cielo, y ellos llevarĂ¡n la
gloria y el honor de las naciones a ellas, aquĂ­ es lo que se estĂ¡
diciendo en este versĂ­culo. Ellos estĂ¡n trayendo la opiniĂ³n
de Dios de mostrar misericordia en ellos, porque Él mirĂ³ sobre
mĂ­ y dijo, tĂº vales el precio. Cuando el Señor Jesucristo dijo,
cuando Él volviĂ³ allĂ¡ en la cruz, Dios mĂ­o, Dios mĂ­o, ¿por quĂ©
me has desamparado? Es porque Dios Todopoderoso no
desampararĂ­a a Sus escogidos. El pecado va a ser pagado. Y si tĂº estĂ¡s aquĂ­ sentado en
esta mañana, y Dios Todopoderoso ha quitado tu culpa, es porque
Él escogiĂ³ quitar tu culpa. No es porque tĂº hiciste algo
en ti mismo que merezca que Él te perdone. No es por un... de justicia, sino por Su misericordia
que Él nos salve. Y luego, por Ăºltimo, en versĂ­culo
veintisiete, dice, no entrar en ella ninguna cosa inmunda. Ahora,
aquĂ­ hay unas excepciones divinas. Dice aquĂ­, ninguna, ninguna variedad,
ningĂºn tipo. Dice, ninguna cosa inmunda, ninguna
cosa que no sea santa. No habrĂ¡ ninguna injusticia en
el cielo. Saben, el apĂ³stol Pablo dijo, en que hablaba de sĂ­ mismo, Él dijo, hay de mĂ­, miserable
de mĂ­, usted que cree. Usted sabe que hay en usted mismo,
ahora mismo, un viejo hombre. Yo digo un viejo hombre. Estoy hablando de la carne, es
decir, la naturaleza carnal. Ese hombre viejo y ese nuevo
hombre batallan entre sí mismos. Yo creo en Dios. Yo le amo a él, pero hay una
naturaleza en mĂ­, esa vieja naturaleza en la cual nacĂ­, que todavĂ­a
tiene un deseo de rebelarse en contra de Dios, y yo odio eso. Paul, el apĂ³stol, dijo, el apĂ³stol
Pablo dijo, ¡Oh, pobre hombre que soy! ¿QuiĂ©n me liberarĂ¡ de
este cuerpo de muerte? Pero va a llegar el dĂ­a cuando
este viejo hombre serĂ¡ quitado. y lo Ăºnico que va a permanecer
es aquello que Dios ha creado en Cristo JesĂºs. En Efesios 1,
4 dice, segĂºn nos escogiĂ³ en Él antes de la fundaciĂ³n del
mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha del arte del amor. Así es que sé que en el cielo
no va a haber allĂ¡ ninguna cosa que que sea inmunda. Este viejo hombre tiene que ser
quitado. La segunda cosa que no va a haber
allĂ¡, dice, tampoco va a haber allĂ¡ que hace abominaciĂ³n. No
va a haber ninguna cosa allĂ¡ que produzca idolatrĂ­a. AcĂ¡ hay una cosa difĂ­cil de entender,
pero es verdad. AĂºn cuando hombres estĂ©n delante
de Dios en el gran trono blanco, en el juicio, aquellos que Dios ha dejado a
su propia cuenta, todavĂ­a van a estar proclamando su justicia
delante de Dios en aquel dĂ­a. Vean lo que dice Mateo capĂ­tulo
siete. Escuchen las palabras de aquellos
que estĂ¡n de pie delante de Dios, pensando que ellos han hecho algo para
merecer la salvaciĂ³n. Usted sabe que ahora mismo hay
personas en todo este pueblo de Sayyid, así como también hay
gente allĂ¡ en Fairmont, en Virginia del Oeste, y ellos piensan, suponen
que por sus buenas obras, seguramente voy a estar en el cielo. Pero escuchen lo que dicen las
palabras de nuestro Señor en Mateo 7, 21. Not everyone that saith unto
me, Lord, Lord, shall enter into the kingdom of heaven, but he
that doeth the will of my Father which is heaven. Many will say
to me in that day, Lord, Lord, have we not prophesied in thy
name? y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros, entonces les
declararé, nunca os conocí. apartados de mí hacedores de
maldad. AquĂ­ ellos estĂ¡n parados de pie
delante de Dios Todopoderoso. Ellos estĂ¡n hablando de su propio
valor delante de Dios. Y pensarĂ­a usted tal vez a sĂ­
mismo, Seguramente en ese momento un hombre se caerĂ­a delante de
Dios sobre su rostro y pedirĂ­a misericordia. Pero el corazĂ³n
es engañoso. Es engañoso mĂ¡s que todas las cosas. ¿QuiĂ©n puede conocerlo? ¿Puede usted imaginarse estar
de pie delante de Dios y hablar de su propio valor de usted,
y escuchar que Él le diga en ese aquel dĂ­a, Las Escrituras declaran, allĂ¡
otra vez en Apocalipsis capĂ­tulo veintiuno, ninguna cosa que hace
abominaciĂ³n, dice. SĂ³lo hay uno. el que serĂ¡ acepto su obra, y
es por la obediencia del Señor Jesucristo. ¿Se acuerdan cuando
el Señor Jesucristo fue bautizado? Hubo una voz que se oyĂ³ del cielo
que decĂ­a, Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia. EscĂºchela a Ă©l. ¿Quieres estar
ante Dios en tu propio valor? SĂ³lo un creyente dirĂ­a entonces. Dios, ten misericordia de mĂ­. Ahora, tambiĂ©n encontramos en
la Ăºltima parte del versĂ­culo veintisĂ©is, eso que no va a ser
hallado en el cielo, dice, tampoco ninguna cosa que hace mentira. Ninguno va a entrar en el cielo
que miente sobre Dios. Un predicador anciano dijo alguna
vez, Dios nunca envĂ­a a un hombre verĂ¡s al infierno. NingĂºn hombre
es enviado al infierno a quien Dios le ha mostrado la verdad,
porque sĂ³lo hay Uno que es la verdad, y es el Señor Jesucristo. todos los demĂ¡s son mentirosos. Si yo estoy aquĂ­ en esta mañana,
si yo no hablo segĂºn estas Escrituras, no soy nada menos que un mentiroso. No hay ningĂºn hombre, no importa
cuĂ¡l sea su tĂ­tulo. Puedes decir que es un reverendo. Puedes llamarle un sacerdote.
Puedes llamarle el mismo papa. Pero si él no habla conforme
a esta palabra, él no es enviado de Dios. Dice, ninguno que hace mentira
entrarĂ¡ en ella. Aquellos que Dios le da un corazĂ³n
nuevo, una nueva mente, Dios hace que esa persona sea honesta
delante de Dios. ¿Saben quĂ© es la primera cosa que yo reconozco
en una persona que es honesta? Esa persona no haya nada bueno
en sĂ­ misma. Si preguntas a un hombre honesto, Estoy hablando de un hombre espiritualmente
honesto. Dime, a ver, dime de ti mismo. Él diría, seguro, hablando de
mĂ­ mismo, del Ă¡ngel de Dios, yo no tengo nada en mĂ­ mismo
de qué actuar. Alguien diría, bueno, pero seguro,
entonces, tienes algo porque vas a la iglesia todo el tiempo. Pero escuchen, cualquiera puede
venir aquĂ­ a sentarse. Pero que Dios abre el corazĂ³n,
asĂ­ como Él abriĂ³ el corazĂ³n de Lidia. Eso requiere el poder de Dios. Mi pregunta, entonces, para ustedes. ¿Te ha hecho Dios honesto acerca
de ti mismo y acerca de Dios? AquĂ­ estĂ¡ un dicho honesto. Yo soy el que estĂ¡ desesperadamente
en necesidad de la misericordia de Dios, y Él es el Ăºnico que
muestra misericordia. Ahora, para terminar, vamos a
ver la Ăºltima cosa. en la Ăºltima parte del versĂ­culo
27, estos son los que van a estar en el cielo, sino solamente los
que estĂ¡n inscritos en el libro de la vida del Cordero. Yo oĂ­
un hombre que estaba hablando el otro día, y él estaba dando
una invitaciĂ³n, Y Él estaba diciendo entonces
a los que lo oĂ­an, ¿por quĂ© no descienden o bajan aquĂ­ al frente? Y dĂ©nle su corazĂ³n a JesĂºs. Él dijo, este hombre dijo, bueno,
el Señor quiere salvarte si tĂº le permites. Y yo pensĂ© en mĂ­ mismo. ¿QuiĂ©n
soy yo para permitir a Dios que haga algo? Este hombre, que estaba hoy escuchando,
le dijo a la mente que venga, y que le dĂ© tu corazĂ³n a JesĂºs. Entonces el Señor te va a perdonar, y entonces va a escribir tu nombre
en el Libro del Cordero de los LĂ­deres. Ahora quiero hacerles esta pregunta.
¿CuĂ¡ndo fue escrito el libro de vida del Cordero? Vean lo
que dice Apocalipsis 17, versĂ­culo 8. Vamos a ver lo que dice la
Palabra de Dios acerca de cuĂ¡ndo fue escrito este libro de vida
del Cordero. CapĂ­tulo 17, versĂ­culo 8. La
bestia que has visto era y no es, y estaba para subir del abismo
e ir a perdiciĂ³n, y los moradores de la tierra, aquellos cuyos
nombres no estĂ¡n inscritos desde la fundaciĂ³n del mundo en el
libro de vida, se asombrarĂ¡n viendo la bestia que era, no
es y serĂ¡. La Escritura nos estĂ¡ diciendo
en este versĂ­culo que el Libro de Vida del Cordero fue escrito
desde la fundaciĂ³n o antes de la fundaciĂ³n del mundo. Todas
las entradas en ese Libro, y Cristo es ese Libro, antes de la fundaciĂ³n del mundo.
Dios mirĂ³ a Su pueblo, a aquellos que Él habĂ­a amado desde la eternidad,
y los mirĂ³ a ellos en Cristo, y escogiĂ³ a quien ser nos trarĂ­a
misericordia. Y ahora, en tiempo, nosotros
estamos viendo la voluntad de Dios Todopoderoso abriéndose
o desplegĂ¡ndose una vez y otra vez una a la altura. Cada vez. La evidencia que Dios siempre
ha amado a su pueblo, es que en el tiempo ellos le creen.
Y aquĂ­ es lo que dice la palabra de Dios. Antes de la fundaciĂ³n
del mundo, Dios Todopoderoso, el Señor es Cristo, Estuvo allĂ¡ como el aval, el
seguro. Usted sabe lo que es un aval. Un fiador es alguien que va a
contestar en tu lugar. Él siempre ha sido tu aval o
tu fiador. Si Dios ha amado eternamente
a una persona, si Él los escogiĂ³ en Cristo, Sobre la Escritura de Dios, aquel
que Dios escogiĂ³, va a venir a Cristo. No hay ninguna posibilidad
de que Dios no llame a Sí mismo. a todos aquellos que Él ha amado
eternamente. AsĂ­ es que mi pregunta para concluir
es Ă©sta. ¿QuiĂ©n va a ser hallado en el
cielo? La respuesta a esa pregunta se responde en una manera Ăºnicamente. Dios Todopoderoso dice, ¿TendrĂ©
misericordia o que tenga misericordia? Quiero hacerles esta pregunta
en esta mañana. ¿Necesita usted que Él muestre
misericordia a usted? Yo pienso en ese hombre MartĂ­neo,
el ciego. AhĂ­ estĂ¡ este hombre viejo que
estĂ¡ sentado sobre la orilla del camino. La Escritura dice que Ă©l oyĂ³
que JesĂºs de Nazaret estaba pasando por el camino. Recuerden, este
hombre estaba ciego. Pero la fe viene por el oĂ­r.
Él podía oír. Usted escucha en esta mañana,
si el Señor le ha dado oídos para oír, hayas en ti clamar
a Dios pidiéndole misericordia. Si es esto la verdad, entonces
esto no es de vosotros. Ese hombre viejo, partimero,
ciego, Ă©l clamĂ³, Dice la Escritura, JesĂºs, Hijo
de David, ten misericordia de mĂ­. Y yo quiero decirles esto. Ninguna mujer, ningĂºn hombre,
que ha buscado misericordia en el corazĂ³n, un corazĂ³n nuevo que Dios dice
que él da. Él dijo, de ninguna manera lo
he hecho fuera. Que el Señor añade su bendiciĂ³n
en la predicaciĂ³n de su palabra. AmĂ©n.
Marvin Stalnaker
About Marvin Stalnaker
Marvin Stalnaker is pastor of Katy Baptist Church of Fairmont, WV. He can be contacted by mail at P.O. Box 185, Farmington, WV 26571, by church telephone: (681) 758-4021 by cell phone: (615) 405-7069 or by email at marvindstalnaker@gmail.com.

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