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Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos

Daniel 3
Bob Coffey • December, 18 2008 • Audio
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Bob Coffey • December, 18 2008
Our God whom we serve...
What does the Bible say about God's ability to deliver us?

The Bible affirms that God is able to deliver His people from perilous situations, as demonstrated in Daniel 3.

In Daniel 3, we see the account of Shadrach, Meshach, and Abednego, who declared their faith in God's ability to deliver them from the fiery furnace. They stated, 'Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno del fuego ardiendo' (Daniel 3:17), emphasizing a deep trust in God's sovereignty over life and death. This event illustrates not just God's power to save physically, but spiritually, affirming that He can save us from eternal judgment due to sin as well. The assurance that God can provide deliverance brings comfort and hope to believers.

Daniel 3:17

How do we know that Jesus is present with us in trials?

The presence of Jesus promises comfort and deliverance during our trials, as shown in the story of the fiery furnace.

The story of Shadrach, Meshach, and Abednego in Daniel 3 not only highlights their unwavering faith but also reveals a profound truth about God's presence in trials. As they were thrown into the fiery furnace, a fourth man appeared with them, described as 'semejante al hijo de los dioses' (Daniel 3:25), understood as the Lord Jesus Christ. This signifies that in our moments of trial and suffering, Christ is present with us, offering both protection and companionship. This biblical precedent assures believers that Jesus walks through the fires of our trials alongside us, ensuring we are not alone in our struggles.

Daniel 3:25

Why is the concept of God's glory important for Christians?

God's glory is central to the Christian faith, influencing how believers live and respond to challenges.

Understanding God's glory is paramount for Christians as it encapsulates His divine nature and attributes. In Daniel 3, after the miraculous deliverance of Shadrach, Meshach, and Abednego, King Nebuchadnezzar acknowledges God's glory, stating, 'No hay Dios que pueda librar como este' (Daniel 3:29). This recognition of God's sovereignty and glory affects how believers face persecution and trials. As followers of Christ, our actions should reflect a desire to glorify God, demonstrating faith in His plans and purposes, even amidst adversity. Ultimately, our highest goal as Christians is to live lives that reflect and honor God's glory in all circumstances.

Daniel 3:29

Sermon Transcript

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Fue hace treinta y un años atrás
cuando primero vine aquí a Yucatán, y luego hace veintiún años pude
regresar, y estoy tan contento cuando pude regresar en esta
ocasión, Para una vez más ver aquí a mi
hermano Gervasio. El don más grande que Dios le
puede dar a un pueblo es un pastor fiel. Le saludo, hermano. Es un gran privilegio para mí
estar aquí con ustedes y poder adorar con ustedes. Vamos a abrir nuestra Biblia
al libro de Daniel capítulo tres. Daniel capítulo tres. Vamos a leer aquí en este pasaje
que había un gran rey aquí en Babilonia. Su nombre de rey era
rey Nabucodonosor. Él era tan poderoso que él fue
y descendió y conquistó a todo Israel. y él se llevó cautivo a muchas
personas de regreso allá a Babilonia. Muchos fueron hechos esclavos.
Otros fueron dados posiciones de autoridad en su gobierno. Tres hombres tan importantes
eran Shadrach, Meshach y Abednego. Y vino el tiempo en que Nebuchadnezzar
decidió construir un ídolo de oro. Él era un hombre que se creía
tanto, se creía tan grande, que él creyó que él podía hacer un
Dios. Y la mayoría de las personas,
o los hombres por naturaleza, piensan que ellos son más inteligentes
que Dios. Así es que ya ellos se construyen
un Dios o escogen uno que ellos piensan que les gusta. Vamos
a leer aquí en el versículo uno del capítulo trece de Daniel.
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era
de sesenta cojos y su anchura de seis cojos. Le levantó en
el campo de Dura en la provincia de Babilonia. Nabucodonosor hizo
lo que él creía era un gran Dios. Ese estatua tenía siete niveles,
siete pisos de altura. Y él pensó que su Dios estaba
hecho de material muy precioso, todo era de oro. Así es que Él
mandó que toda la gente importante venga a la dedicación de su Dios.
Versículo 2 dice, y envió al Rey de Abuconazor
a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes,
oidores, tesoreros, consejeros, jueces y todos los gobernadores
de las provincias para que viniesen a la dedicación de la estatua
que el rey Nabucodonosor había levantado. Luego el rey Nabucodonosor hizo
una ley referente a este ídolo, a este Dios. Versículos 4 y 5. Y el pregonero
anunciaba en altavoz Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones
y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del
tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento
de justicia, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey
Naconozor ha levantado. Y después el rey Abucodonosor
decretó el castigo para aquellas personas que quebrantasen esta
ley. Y cualquiera que no se postre
y adorare inmediatamente será echado dentro de un horno de
fuego ardiendo. Un hombre que teme a otro hombre
siempre hace lo que ese hombre le dice que él haga. Así es que
éstos lo hicieron éstos hombres en el versículo siete, por lo
cual al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta,
del tamboril, del arco, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento
de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se apostaron
y adoraron el tapo de oro que el rey Nabucodonosor había levantado. Habían caldeos que ellos odiaban el pueblo de
Dios. Y estos vinieron y así hicieron
acusaciones en contra de Shadrach, Meshach y Abednego, le hicieron
acusaciones al Rey. Vean lo que dice el versículo
doce. Hay unos varones judíos los cuales
pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia, Sadrach,
Mesach y Abednego. Estos varones o rey no te han
respetado. no adoran tus dioses, ni adoran
la estatua de oro que has levantado. Entonces, ¿cómo es que reaccionó
el rey Nabucodonosor a estas noticias? Estas noticias que le llegaron
que había hombres que no iban a obedecer su ley. Vean cómo
dice, versículo trece. Entonces, Nabucodonosor dijo
con ira y con enojo que trajesen a Sadrach, Meshach y a Benego. Al instante fueron traídos estos
varones delante del rey. Cuando estos tres hombres fueron
traídos delante del rey, Nebuchadnezzar les dio una oportunidad más a
estos hombres para que ellos le obedezcan. ¿Y qué es lo que
dijeron estos hombres? Versículo 16. Sadrach, Mesach
y Abed-Nego respondieron al rey Nebuchadnezzar diciendo, No es
necesario que te respondamos sobre este asunto. Why were they
not careful to answer King Nebuchadnezzar? ¿Por qué no era necesario que
le respondan, que no tenían que tener cuidado cómo era su respuesta
al rey Nabucodonosor? He was the most powerful man
in all the world. Él era el hombre más poderoso
de todo el mundo. La vida de estos hombres dependía
de la respuesta que ellos dieran. La mayoría de los hombres estarían
muy cuidadosos de cómo responderían. La mayoría de los hombres inventaría
una mentira para salirse de este apuro. Dirían, por ejemplo, no
oímos la música. O dirían, tengo rodillas que
me duelen y no puedo adorar, no puedo postrarme. O dirían
alguna otra mentira. Y la mayoría de los hombres,
eso es lo que harían, ellos se postrarían. Pero estos tres hombres no lo
hicieron. ¿Por qué? Ellos temieron a Dios más que
al hombre. Dios manda, no tendrás dioses
ajenos delante de mí. Ellos obedecieron a Dios sin
importar lo que dicen los hombres, no importa cuáles eran las consecuencias. Verde dice versículo 17. Y aquí
nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno del
fuego ardiendo, y de tu mano, oh Rey, nos librará. Nuestro Dios puede salvar nuestras
vidas ahora mismo, de cualquier situación, y Él puede salvarnos eternamente. Pero aún así, si Él decide no
hacerlo, Un creyente no va a postrarse
delante de ningún ídolo. Y si no, es decir, si no nos
libras, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco
adoraremos la estatua que has levantado. El rey Nabucodonosor
entonces estaba muy enojado. Él determinó que él iba a castigar
a estos tres hombres por haber quebrantado su ley. Vamos a leer
el versículo 19 al versículo 21. Entonces la buconosor se llenó
de ira y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrach,
Mesach y Abednego y ordenó que el horno se calentase siete veces
más de lo acostumbrado y mandó a hombres muy vigorosos que tenía
en su ejército que atasen a Sadrach, Mesach y Abednego para echarlos
en el horno de fuego ardiendo. Entonces estos varones fueron
atados con sus manos sus calzas y sus turbantes y sus vestidos
y fueron echados dentro del horno del fuego ardiendo. Como veremos aquí, las llamas
en el horno no tienen ningún efecto sobre Shadrach, Meshach
y Abednego. Pero el fuego era real. Porque este fuego mató a los
hombres que llevaron a Sadrach, Meshach y Abednego al fuego para
echarlos. Él a ese fuego los quemó ahí.
Vean lo que dice el versículo 22 y 23. Y como la orden del
rey era premiante, y lo habían calentado mucho, la llama del
fuego mató a aquellos que habían alzado al Sadrach, Meshach y
Abednego. Y estos tres varones, Sadrach,
Meshach y Abednego, cayeron atados dentro del horno del fuego ardiendo. Entonces, entonces sucedió algo
muy asombroso. Vean lo que dice el versículo
24 y 25. Entonces el rey Nabucodonosor se espantó y se levantó apresuradamente
y dijo a los de su consejo, ¿no echaron a tres varones atados
dentro del pueblo? Ellos respondieron al rey, ¿es
verdad, oh rey? Y él dijo, he aquí yo veo cuatro
varones. Y el dijo, aquí veo cuatro varones
sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño. Y el aspecto del cuarto es semejante
al hijo de los dioses. Así es que tres hombres entraron
al horno. Pero ahora hay cuatro hombres
en el horno. Aquí hay una pregunta muy, muy
importante. ¿Quién es este cuarto hombre
que está en este horno ardiendo? Es el Señor Jesucristo mismo. ¿Cómo sabemos quién es este hombre
que está en el horno ardiendo? Cuando el Espíritu Santo revela a Dios a los hombres y a las
mujeres, siempre lo ven como nadie menos
sino el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Sabemos que el cuarto hombre
que está en el horno es el Señor Jesucristo, porque Sadrach, Meshach
y Abednego cayeron allá en el horno. Cayeron, se postraron,
en el versículo 23, nos dice, cayeron. El significado de esta palabra
cayeron no es como que tropezaron en el horno, o que sus pies estaban
atados y tropezaron. It means they bowed down. El
sentido de esta palabra, cayeron, es que ellos se postraron. Why
would they bow down now? ¿Por qué, por qué se postrarían
ahora? When just a few minutes before,
cuando unos momentos anterior a éste, they would not bow down
to Nebuchadnezzar's idol. Ellos no se postraron delante
del ídolo de Nabucodonosor. Why would they bow now? ¿Pero
por qué, entonces, se postran ahora? Ellos se postraron en el horno
por quien estaba allá en el horno con ellos, quien los esperaba
allá. Ellos se postraron ante su Dios,
quien es el Señor Jesucristo. Cristo descendió a este horno
ardiendo para salvar a estos tres hombres. Años después Él
descendería de Su Padre aquí y sufriría la muerte en el Calvario
para salvar a Su pueblo. Nosotros sabemos que el cuarto
hombre en el horno ardiendo es el Señor Jesucristo, por lo que
Él hizo. Él llevó todo el castigo que
estos tres hombres ellos merecían. Estos tres hombres quebrantaron
la ley del Rey. Nosotros, como pecadores, hemos
quebrantado la ley de Dios. Estos hombres recibieron lo que
venía a ellos. Ellos fueron echados al horno
ardiendo. Y Dios también va a castigar a aquellos que quebrantan su
ley. Left alone, es decir, dejamos
a sí mismos, todos los pecadores van a recibir
aquello que ellos merecen, lo que merecen. Muerte eterna, fuego eterno. Pero este hombre, el cuarto que
estaba en el horno harniendo, él llevó todo el calor en sí mismo, en lugar de sagrar
mensaje a Belnegro. Así como el Señor Jesucristo
llevó el castigo de todo su pueblo allá en el Calvario. Él llevó todo el castigo para
todo su pueblo. Estas son buenas nuevas. Este cuarto hombre que estaba
en el fuego ardiendo, él tomó en sí mismo lo que estos
tres hombres merecían. El Señor Jesucristo también tomó
sobre sí mismo todo lo que su pueblo merecía. Él tomó su muerte y les dio su
vida. Estos tres hombres entraron al
fuego ardiendo ya como muertos, y vamos a ver en un momento que
ellos salen vivos. El Señor Jesucristo tomó nuestra
muerte para que nosotros vivamos. Have you ever gotten too close
to a fire? ¿Te has acercado alguna vez demasiado
a un fuego? I know you have. Yo sé que, cada
uno de ustedes ha hecho. You reach too close and it singes
the hair on your arm. Acercas demasiado tu brazo y
se queman los vellos en tu brazo. Or you stand around the fire
and the smoke blows toward you. O te acercas al fuego y el humo
te impregna la ropa. te alejas del fuego y entras
a la casa y todavía tienes el olor del humo, el olor del fuego, y los cabellos de tu brazo están
todos arrugados, están todos quemados, chamuzcados. El cuarto
hombre que estaba en el horno ardiendo, Él restauró a estos
hombres como si nunca estuviesen en un fuego. Verbo dice, versículo
Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y
los consejeros del rey, para mirar a estos varones cómo el
fuego no había tenido el poder alguno sobre sus cuerpos, ni
aun el cabello de sus cabezas se había quemado, sus ropas estaban
intactas y ni siquiera olor de fuego tenían. Estos hombres entraron al fuego,
no quemó sus piernas, es como si nunca hubieran estado en un
fuego. El Señor Jesucristo no solamente quita nuestro pecado,
somos más que restaurados, porque Él nos da Su justicia. Nosotros estamos delante de Dios
en vestimenta royal, como si fuéramos muy importantes, porque
somos muy importantes. A Dios el Padre, a Dios el Espíritu
Santo y a Dios el Hijo. Nosotros tenemos la justicia
misma del Señor Jesucristo. Y ni siquiera hay la insinuación
del pecado sobre el pueblo de Dios. Ahora, este hombre que
estaba allá en el fuego ardiendo, el cuarto hombre, ¿por qué hizo
lo que hizo? Número uno, aquí tenemos la primera
razón, porque la gloria de Dios estaba en juego. Si nosotros
estamos por Dios como creyentes y no nos postramos a ningún ídolo
falso, Entonces, a raíz de eso va a
haber persecución. Va a haber un precio que hay
que pagar. Y es seguro que habrá una prueba muy ardiente, muy
calurosa. Así como los caldeos eran celosos
y odiaban a estos tres hombres, a menudo hay aquellos que están
alrededor de nosotros que también nos odian a nosotros, porque
nosotros no nos postramos a sus ídolos. Y cuando las cosas empeoran a
tal grado que no nos podemos resolver,
cuando no vemos ninguna esperanza en nosotros mismos, el Señor Él va a revelar que Él ha estado
con nosotros todo el tiempo, no importa qué tan severa sea
la prueba. Esa es una figura de la salvación. Cuando reconocemos que nuestro
pecado es muy grande, muy grave, y nosotros merecemos ser castigados,
pero no podemos ayudarnos en ninguna manera, entonces es cuando
Cristo se revela a nosotros como nuestra única esperanza. ¿Quién entonces recibe toda la
gloria? El Señor Jesucristo. Dios fue
glorificado por lo que hizo este cuarto hombre que estaba en el
fuego ardiendo. Vean lo que dice el versículo 28 y 29. Entonces
Nabucodonosor dijo, bendito sea el Dios de ellos. de Sadrach, de Misach, de Bethnego,
que envió a su ángel y libró a sus siervos que confiaron en
él, y que no confiaron en el dicto del rey, y entregaron sus
cuerpos antes de servir y adorar a otros dioses que su Dios. Por lo tanto, decreto que todo
el pueblo, nación o lengua, que digiere blasfemia contra el Dios
de Sadrach, Mesach y Abednego, sea descuartizado y su casa convertida
en muladar por cuanto no hay Dios que pueda librar como éste. ¿Por qué hizo este hombre, el
cuarto hombre que estaba en el horno ardiente, por qué hizo
lo que hizo? para la gloria de Dios y porque Él amó a estos
tres hombres. ¿Cuántos hombres han sido puestos
en ese horno a través de los años? Nosotros no sabemos, pero
es muy seguro que muchos, muchos, ¿Cuántos hombres fueron salvos
por este cuarto hombre? Solamente sabemos de tres. Así es que, ¿debemos entender
que Cristo murió por todos los hombres en todo lugar? ¿El cuarto hombre murió acaso
por todos los hombres que fueron echados en el horno de fuego? Él murió por aquellos que él
amó. Él libera a todos aquellos que
Él ama. Todos estos tres. Y nuestro Señor Jesucristo, Él
va a liberar también a todos aquellos que Él ama. ¿Qué pasó
al fin con Shadrach, Meshach y Abednego? Ellos fueron exaltados. Vean lo que... versículo 30.
Ellos fueron engrandecidos. Entonces el rey engrandeció a
Sadrach, Meshach y Abed-Nego en la provincia de Babilonia. Antes eran personas importantes. Pero ahora se hallaban siendo
mucho más que lo que eran anteriormente. y tesorero del reino. Todos aquellos
que conocen a este cuarto hombre que está en el horno de fuego,
un día también serán enaltecidos o engrandecidos. Él ya nos ha
hecho reyes y sacerdotes delante de nuestro Dios. Y tal vez tú pienses, bueno,
¿no será entonces que un día vamos a morir? Sí, vamos a morir. Y esa será la promoción más grande
de todos. Es entonces cuando podremos ir
a estar con el Señor Jesucristo para siempre. ¿Y dónde está Él ahora? Vean
lo que dice el capítulo uno de Apocalipsis. Juan, el que escribió el libro
de Apocalipsis, fue llevado al tercer cielo. Él vio cómo era
allá y él vio quién estaba allá. Quiero que veamos a quién vio
Juan allá. Versículo 12. Y me volví para ver la voz del
que hablaba conmigo. Y vuelto, vi siete candeleros
de oro. Y en medio de los siete candeleros,
uno semejante al hijo del hombre, vestido en una ropa que llegaba
hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca,
como nieve sus ojos, y como llamas de fuego. I'll write the fourteen. Okay. Este uno que vio Juan era
semejante al Hijo del Hombre. Nebuchadnezzar vio a uno en el
horno que era semejante al Hijo de Dios. Es la misma persona. Shadrach, Meshach y Abednego,
Shadrach, Meshach y Abednego, Ellos vieron al Señor Jesucristo
como el cuarto hombre. Era el Dios-Hombre. Y Juan, Él
vio un hombre que es Dios. El Dios-Hombre. Es ahí donde
Él está ahora. Pero quiero que noten allá en
versículo quince. y sus pies semejantes al bronce
brunido, repulgente como un horno, y su voz como estreno de muchas aguas. ¿Por qué es que los pies
de éste, en versículo quince, parece que sus pies estaban quemados
en un horno? La razón por la cual tienen esta
apariencia de bronce brunhido, quemado, es porque él estaba
en un horno. El fuego era real en este horno. El Señor Jesucristo recibió el
castigo por estos hombres. Usted y yo nunca iremos al fuego. El castigo del Señor Jesucristo
allá en el Calvario era real. Él fue castigado, Él fue molido
para que nosotros no tengamos que ser castigados. No por algo
que nosotros hayamos hecho o por algo que nosotros hagamos en
el futuro. Esta es salvación por la gracia. Porque Él ama a su pueblo. Y Él murió por ellos. Isaías
capítulo cuarenta y tres. Aquí hay una promesa muy preciosa
al pueblo de Dios. Vamos a leer versículo uno. y dos, Isaías cuarenta y tres,
Isaías cuarenta y tres, uno y dos. Ahora, así dice Jehová, creador
tuyo, o Jacob, formador tuyo, o Israel, no temas, porque yo
te redimí, te puse nombre, mío eres tú. Versículo 2 dice, Cuando pases
por las aguas, ¿Quién pasó por las aguas? Noé y aquellos que estaban con
él en el arca. ¿Quién estaba con ellos en el
arca? El Señor Jesucristo. Dice, Yo estaré contigo cuando
pases por las aguas. Y si por los ríos, yo también
voy a estar contigo. ¿Quién es ese que estuvo con
ellos cuando pasaron por los ríos? Israel, cuando estaba en
camino a la tierra prometida, ellos pasaron por el bordán,
y el río no los anegó. Versículo 2 dice, Cuando pases
por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti. ¿Quién caminó por el fuego y
sus piernas no se quemaron, no mostraron señales de quemadura? Shadrach, Meshach y Abednego. Puede usted decir, bueno, yo
no me veo a mí mismo aquí. ¿Cómo voy a reconocer yo al Señor
Jesucristo? Por las marcas en sus manos. por la llaga en su costado. Todos lo conocemos de esa manera,
¿no es así? Y nosotros le amamos a Él por
lo que Él hizo por nosotros. Y nosotros nos postramos delante
de Él por quien Él es. Él es Dios. Él ha hecho por nosotros todo
lo que nosotros necesitamos. El versículo 3 dice, Porque yo,
Jehová, el Santo de Israel, soy tu Salvador. Así es que cuando vienen las
pruebas, Y parece muy, muy difícil. Versículo cinco dice, Fear not,
no temas, for I am with thee. Porque yo estoy contigo. La promesa
de Dios a su pueblo es esta. En esta tierra, no importa cuál
sea la prueba, el Señor Jesucristo dice, Yo estaré
contigo. Aquí en Yucatán. Yo estaré contigo allá en los
Estados Unidos. Yo voy a estar contigo allá en
Tecó. Yo voy a estar contigo en México. Voy a estar contigo
en Mérida. Nuestro Señor es omnisciente
y es omnipresente. Él está con Su pueblo en todo
tiempo. Aquí está el resto de esta promesa. Cuando por fin seamos promovidos
o exaltados el pueblo de Dios, Nosotros de Tecó, de Yucatán,
de Estados Unidos, de Lexington, de Mérida, todos se nos permite
estar allá con Él. Cuando estamos aquí, Él está
con nosotros. Y cuando nosotros salgamos de
este lugar, vamos a ir donde Él está. ¿Qué mejor podría ser
eso? Ese es el gozo que está en el
Señor Jesucristo, a pesar de que nuestros días son cortos
y llenos de pruebas.

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