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JC

(1) Una bendición excepcional

Psalm 19:11
Joel Coyoc March, 4 2026 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 4 2026
Salmo 19

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Salmo 19 dice la palabra de Dios. Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol, y este, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos, y nada hay que se esconda de su calor.

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma. El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón. El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre. Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado, y dulces más que miel que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos. En guardarlos hay grande galardón. ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré limpio de gran rebelión.

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía y redentor mío.

Amén. Bueno, la última vez que estuvimos meditando en el versículo 10, dice deseables son más que el oro y más que mucho oro afinado y estamos viendo ahí no solo una característica de la palabra de Dios sino también su efecto en aquel que Dios obra por su palabra y por su espíritu de por sí la palabra es deseable pero aquel que ha probado la benignidad del señor anhela la palabra más que millares de oro y plata más que la miel ahora en el versículo once dice tu siervo es además amonestado tu siervo es además amonestado y estaba pensando en el tema para esta noche y es pues es un un beneficio extra y excepcional el hecho de que esa frase que en algunas traducciones aparece primero en aunque en nuestra traducción 1960 aparece después es además tu siervo es además amonestado además del deseo además de que miro la escritura como un tesoro además tu siervo es amonestado con ellos y cuando pensamos en el en el beneficio adicional y excepcional no es a partir de que él es amonestado sino el primer beneficio es por la palabra del Señor, es por la revelación del Señor, aquel de quien Dios ha querido tener misericordia. No sólo capta la revelación que Dios ha hecho en el primer libro, que es el de la creación y de la providencia, no sólo el Espíritu Santo obra en él para que pueda ver la revelación que está en la palabra escrita, Y el efecto es que, recuerde que caídos en Adán queríamos una cosa.

Lo que se ofreció es seréis como Dios. Nada de ser siervo, sino ser, estar al mando. Como dicen ahora, se repite mucho, estar empoderados. no es nada nuevo eso de estar empoderado. Eso le ofrecieron a Eva en el jardín del Edén, estar empoderada.

Y la rebelión, la rebelión es la característica del ser humano caído. Ya lo he mencionado otras veces cómo se refleja totalmente en nuestra, desde nuestra infancia y en nuestra cultura. Como aquellos que Dios nos ha dado la bendición de ser padres, podemos decir que se batalla para enseñar a un hijo a obedecer. No hay que enseñar a un hijo a desobedecer, eso es natural. Nacemos queriendo hacer nuestra propia voluntad. Jóvenes están esperando llegar a los 18 años porque así ya nadie les va a decir nada. Así ya pueden hacer su vida y la cultura canta.

Hay frases que se repiten como cada quien es el arquitecto de su propio destino. Hay canciones que se cantan como con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero, pero qué bendición excepcional de la revelación de Dios que nos muestra quién es el Señor. y esa bendición excepcional es cuando un hombre puede llegar a decir, como está diciendo el salmista, de una manera gustosa, de una manera como la escritura dice que en el día de su poder, su pueblo se lo va a ofrecer al señor voluntariamente. Y el salmista ya no está pensando en ser como Dios, no dice tu siervo. Yo soy tu siervo.

Hermanos, qué bendición aquella de que pues estaba Tomás durante el ministerio terrenal del Señor Jesucristo. Dios le dio la bendición de ver las señales, por lo menos el evangelio de Juan nos habla de diez señales que apuntaban al carácter sobrenatural a la deidad del Señor Jesucristo.

El apóstol Juan comienza desde el versículo uno a recordarnos Cristo es Dios mismo. Se le atribuye ahí la creación. Él es el que ha manifestado a Dios. Es el verbo que se hizo carne y va pasando el tiempo y pues las cosas no eran claras hasta que Dios decide hacerlas claras.

Y es que, pues Tomás dice, si no veo la señal de los clavos y acerco mi mano y la meto en su costado, no voy a creer. Pero cuando sus ojos son abiertos y Cristo se presenta delante de él, y lo primero que es, es Señor mío. qué bendición excepcional de poder ver en la revelación lo que Tomás estaba viendo es el tema de la revelación de la Escritura. Desde Moisés los salmos, los profetas, el tema es Cristo. Y ahí estaba él mirando, y como el salmista había experimentado, está diciendo, soy tu siervo, Señor mío y Dios mío. Reconociendo que Cristo es el Señor, recuerde que la Escritura dice también, con claridad dice que sí, confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Hermano, que esto no es algo que el hombre hace por sí mismo, esto es un milagro.

El apóstol Pablo nos recuerda que cuando aún éramos débiles, Cristo murió por nosotros. Cuando aún éramos enemigos a su tiempo, Cristo murió por nosotros. Cristo murió por aquellos que en su misericordia Dios quiso atraerlos hacia el Señor Jesucristo con lazos de amor. Aquellos que cuando la luz de Cristo, cuando se les abrió sus ojos por la obra del Espíritu Santo, Cristo fue revelado a ellos como al apóstol Pablo que salió pues con una actitud rebelde pensando destruir la iglesia y el Señor Jesucristo se le aparece y la pregunta es ¿Quién eres Señor? Y después de la respuesta soy yo Jesús a quien tú persigues. el Señor lo salvó y qué bendición excepcional el apóstol Pablo gusta después de eso de presentarse en sus cartas como el esclavo del Señor Jesucristo, el siervo del Señor Jesucristo.

Hermanos que cuando pensamos en esta bendición excepcional recuerde que cuando Dios le concedió el reino a Salomón que es un tipo del Señor Jesucristo Y una mujer, una reina, escuchó de Salomón y escuchaba cosas que se contaban admirables. Y la reina quiso venir a ver con sus propios ojos. Y ella dijo que lo que vio no era ni la mitad de lo que le habían contado. Y una de las primeras cosas que dijo esa reina fue, bienaventurados son tus siervos. Y cuando el Señor Jesús vino, el Señor habló de ese hecho histórico. de esa reina que vino desde lejos para ver a Salomón y él dijo, he aquí alguien mayor que Salomón. Hermanos, si la reina podía decir, bienaventurados los siervos de Salomón, qué bendición excepcional es que un pecador rebelde pueda decir, por la gracia de Dios, soy esclavo del Señor Jesucristo. Tu siervo, tu siervo, soy tu siervo. tu siervo es además amonestado.

Bueno, alguien recuerde que la libertad, la gente piensa que la libertad es hacer lo que a uno se le viene en ganas, pero la verdadera libertad, alguien dijo que es vivir sujeto a los designios de Dios. Pero caídos en Adán es imposible vivir en los designios de Dios porque El hombre fue creado a la imagen de Dios para mostrar el carácter de Dios y el hombre hallaba deleite en reflejar el carácter de Dios, pero la Biblia dice claramente en Romanos 3, 23, por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, incapaces de mostrar cómo es Dios.

Esa es la razón por la cual usted sabe. Que pues de pronto nos es fácil responder a irados. ¿Por qué? Porque estamos destituidos de la gloria de Dios y Dios es lento para la ira, pero nosotros somos muy rápidos de enojar. Dios es rico en misericordia y a nosotros de pronto se nos hace fácil dictar sentencia. La verdad es que lo que se narra en la Escritura no son cosas ajenas a nosotros. Recuerde que los discípulos le dijeron al Señor si pedían fuego del cielo.

¿Por qué? Porque Dios es misericordioso y rico en misericordia, pero el hombre no es misericordioso. Por la gracia de Dios, los que hemos sido objetos de misericordia, Dios está obrando para hacerlos como Cristo. hermano en verdad que es excepcional el que por su revelación Dios haga un hombre mirar eres el señor lo mejor que me puede suceder es creer que tú eres el señor confiar que tú eres el señor es aceptar el hecho de que en verdad tú estás al mando tú eres el rey de reyes eres el señor de los señores yo soy tu siervo y qué bendición más grande porque o somos siervos de Dios o somos siervos del pecado, pero como siervos del pecado, pues el fin es la muerte, porque la paga del pecado es muerte, pero como siervos de Dios pues qué bendición de ser siervos de Dios y espero hermanos que por la gracia de Dios podemos disfrutar con cada uno de aquellos que Dios salvó de decir tú eres el Señor yo soy tu siervo siervos del Señor Jesucristo y cuando pensamos en ese hecho es que Dios tiene por creación Dios tiene todo el derecho pero también En el caso de los creyentes por redención, él no solamente nos creó, él nos redimió.

Estábamos vendidos al pecado, esclavos del pecado, muertos en delitos y pecados. Pero el Señor Jesucristo vino y vino para dar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel. El Señor Jesucristo dijo claramente todo aquel que practica pecado es esclavo de su pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre, el hijo queda para siempre.

Así que si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Hermanos, él es el Señor. Él es la verdad. Él es nuestro libertador. Él nos ha libertado de la esclavitud del pecado. Él venció al pecado haciéndose carne como nosotros. y Dios condenó el pecado en la carne del Señor Jesucristo. Recuerde que Él nos redimió del pecado.

Siempre me gusta recordar, hace un rato platicando con el hermano, a veces, bueno, nuestra traducción usa ahí siervo. En realidad es mucho más adecuado hablar de esclavo. porque a veces en nuestra mentalidad de ahorita pensamos como en un servicio doméstico, eso de siervo, pero la idea no era precisamente de un servicio doméstico, sino de gente que estaba ahí para servir, de la cual se tenía incluso pues una escritura, se hacía una escritura, un título de propiedad y una ilustración de lo que, de la gran bendición que excepcional que tenemos cuando vemos a aquel que es el propósito de la revelación que es Cristo y es experimentar la redención y hay una ilustración de algo que algunas veces ocurría en aquel tiempo en el imperio romano y es que había personas que iban al mercado de esclavos y les mostraban los esclavos, sus capacidades, lo que sabían hacer y algunos de ellos compraban esclavos y se les daba un título de propiedad y había algunas personas que salían del mercado y rompían el título de propiedad y decían te compré para que seas libre y normalmente lo que ocurría es que esos esclavos no se iban sino se quedaban para servir a aquellos que les dieron libertad por gratitud. Hermanos, el Señor nos ha hecho libres, nos ha hecho libres del pecado, del poder de la pena del pecado.

Recuerde que como siervos de Dios, porque le reconocemos como Señor, porque Él abre nuestros ojos, porque Él nos da vida, porque Él nos da el don de la fe y le reconocemos como Señor y en ese momento somos libres de la pena del pecado. La esclavitud al pecado tiene una pena y la pena es la muerte. pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Y esa dádiva es vida eterna porque es importante que nosotros podamos siempre recordar, no es que el Señor volteó a otro lado, no es que el Señor metió debajo de los muebles nuestro pecado.

En realidad, la ley fue satisfecha. Dios El padre cargó el pecado, dice la Biblia, al que no conoció pecado por nosotros, lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hecho la justicia de Dios en él. Una de las cosas que tenemos que saber es, hermano, ningún pecado va a quedar sin castigo.

Aquellos que Cristo salvó, aquellos por los cuales Cristo vino a cumplir la palabra que dice llamará su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Sus pecados han sido ya juzgados y castigados en la cruz del Señor Jesucristo. Y aquellos que persistan en rebelión contra Dios, en seguir con el puño levantado, que quieran seguir confiando en su filosofía, en su religión, en su manera de pensar, Aquellos, dice la Biblia, que rehúsan creer en el Hijo de Dios no verán la vida, sino la ira de Dios está sobre ellos y toda la eternidad no será suficiente para satisfacer la demanda de la justicia. Sólo Cristo es suficiente para dar satisfacción a la demanda de la justicia y cuando Dios da fe a un pecador y confía en Cristo y deja de confiar en sus esfuerzos y confía en Cristo entonces la justicia del señor Jesucristo les da el vestido de la justicia de Cristo el castigo que Cristo llevó es el castigo por mis pecados y él el cumplimiento perfecto que él hizo de la ley es abonado a mi cuenta y entonces me gozo de decir soy siervo del señor y de decir tu siervo, tu siervo, decir sin pena, con gozo, con deleite, tu siervo.

Después dice es además amonestado. El otro beneficio aquí excepcional es el ser amonestado. Normalmente nosotros tenemos la idea de que amonestar es regañar. Alguien decía que si el domingo te dice el pastor hermano voy a ir a su casa el miércoles para amonestarlo o para exhortarlo. Normalmente los hermanos no se ponen muy contentos porque tristemente tenemos la idea de que exhortar o amonestar es regañar. Pero esa palabra que la escritura nos presenta aquí como amonestar se puede traducir como advertir, como iluminar.

Hermanos, qué bendición es que por la palabra y por su espíritu, el Señor amonesta, ilumina, advierte a su pueblo. Hermanos, es una bendición excepcional el hecho de que no estamos en un mundo de tinieblas, pero el creyente no está en tinieblas. El creyente le resplandece la luz de Cristo, la luz de la palabra escrita, que tiene como propósito dirigirnos a la palabra viviente, que es el Señor Jesucristo. En bastantes lugares de la Escritura se nos recuerda la exposición de tu palabra, dice el Salmo 119, alumbra. El Salmo 119, 105 dice, lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera mi camino. en el Nuevo Testamento el apóstol Pablo Pedro dice que que tenemos la palabra profética más segura la cual hacemos bien en estar atentos y es interesante hermano oye la importancia de que Dios nos haya dejado su palabra y cuando comprendemos que esa palabra apunta a la palabra viviente del Señor Jesucristo porque No creo que sea de esta época, yo creo que es de todas las épocas, si no, no hubiera escrito el apóstol Pedro. Pero la palabra de Dios siempre es actual.

Hoy está de moda gente que quiere poner como la norma su experiencia. Y cuando el apóstol Pedro nos dice que prestemos atención a la palabra profética más segura, el apóstol Pedro habla de una experiencia, la experiencia que él tuvo en el monte de la transfiguración, Sin embargo, él va a dejar algo. Tenemos la palabra profética más segura, más allá de la experiencia. Es la palabra profética más segura que alumbra como en un lugar oscuro hasta que la luz resplandezca en nuestros corazones. Lámpara es a mis pies palabra.

Por ser no solamente por causa de la entrada del pecado, sino sencillamente por ser seres creados necesitamos del consejo de Dios, necesitamos de la palabra de Dios, necesitamos ser amolestados. Bueno, dado que el pecado ha entrado, pues con mucha más razón necesitamos y el Señor conoce exactamente cómo somos. Una de las cosas que tenemos como pecadores redimidos es que si hay algo que nos caracteriza es somos olvidadizos. Por eso la palabra dice varias veces, el apóstol Pablo dice, a mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas y para vosotros es seguro. Y el apóstol Pedro también dice que entre tanto que esté en el cuerpo, él quiere recordarles.

¿Por qué? Porque somos olvidadizos y requerimos que se nos recuerde. Y hermano, la verdad es que en toda la escritura, pues al final no vamos a encontrar nada nuevo, pero siempre es nuevo. Porque al final, más que nuevo, el Evangelio es eterno y es lo que nosotros necesitamos recordar.

Qué bendición es que nosotros podemos ir a Génesis y encontrar a Cristo y predicar a Cristo. Que podemos estar en Lucas y predicar a Cristo. Que podemos estar en los Salmos y ver a Cristo. Y podemos estar en Ésteras o en Neemías. Y ahí está Cristo, porque Cristo es el tema de la revelación. El propósito de la revelación es Cristo.

Así que qué bendición el que tengamos lo que necesitamos. Hermano, necesitamos amonestación. La escritura nos amonesta. Necesitamos exhortación que va más allá del regaño. Es ánimo. Algunas veces es necesario un poco de regaño. ¿Por qué no? Lo necesitamos. pero la Biblia no solo da regaños, nos da ánimo, nos da aliento, la palabra nos da luz, es la lámpara.

Y después dice el pasaje, dice tu siervo es además amonestado con ellos, en guardarlos hay grande galardón. Hermanos, una de las cosas que tenemos que orar y pedirle a señores que podamos recordar que todo es por gracia y la gracia es para todo porque de pronto leemos cosas así y estamos formados de una manera en que recordando lo que nos compartió el pastor el domingo a la mañana dice el pariseo lo primero que dijo que no es es lo que justamente estaba haciendo dice no soy ladrón dice fue lo primero que dijo y lo que él estaba haciendo es robar, robar la gloria a Dios. Y como caídos en Adán, con la inclinación a ser ladrones de gloria, de pronto leemos cosas como de esto de grande galardón y empezamos a pensar con nuestro corazón idólatra en galardón, en cosas. Y la otra es pensamos en guardarlos y pensamos en algo que nosotros podemos hacer en nosotros mismos.

Llamarlos aquí es necesaria la obra de la gracia de Dios y el hecho de hay una traducción de este versículo que dice Por medio de ellos, tu siervo es advertido que en obedecerlos hay una gran recompensa. En obedecerlos hay una gran recompensa. Hermanos, más allá de pensar en algo adicional que ganar, porque a veces por ahí se va la mente, es la recompensa en sí mismo, es la advertencia de la escritura, es que te advierten que guardarlos hay recompensa. Hermanos, la recompensa no es no es precisamente cosas sino es cuando nosotros miramos lo que ha ocurrido en la vida de la gente que Dios ha salvado nosotros vamos a mirar la recompensa es Cristo es la recompensa Cristo es la recompensa. Y hermanos, la esperanza de poder guardar los mandamientos es que hayas experimentado el amor de Dios.

Esa es la esperanza. Cuando Dios dio la ley, dijo que él es Éxodo capítulo 20. En el versículo cinco dice, no te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos. Hago misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Y hermanos, una de las cosas que tenemos que recordar es que El mejor intérprete de la Escritura es la Escritura misma. ¿Por qué? ¿Quién ama al Señor? Y el Nuevo Testamento dice claramente, nosotros le amamos a Él. ¿Por qué? Porque Él nos amó primero. El Señor hace misericordia a millares, a los que me aman. Hermanos, el Señor hace misericordia a quien quiera hacer misericordia, se compadece de quien quiere compadecerse. y aquellos de los cuales el Señor tiene misericordia y se compadece de ellos son aquellos a los cuales Él les ha amado primero porque les amó en Cristo desde antes de la fundación del mundo y ellos responden en amor dicen nosotros le amamos a Él ¿por qué? porque Él nos amó primero Siempre está allí la gracia de Dios, aparte de la gracia de Dios, aparte de la obra del Señor Jesucristo, porque recuerde la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.

Hermanos, la ley nadie aparte del Señor Jesucristo la ha cumplido de manera perfecta. Pero qué bendición es que Dios está obrando. en el creyente, y el creyente gustoso se considera un siervo del Señor Jesucristo. Y por supuesto, dado que somos pecadores, pues no tenemos un cumplimiento perfecto de la ley, pero hemos sido vestidos de la justicia del Señor Jesucristo. Y en ese sentido, el creyente ha cumplido la ley. El creyente ha cumplido la ley porque Cristo cumplió la ley en favor de su pueblo.

Y hermanos, cuando pensamos en el galardón, el galardón. Si usted mira al apóstol Pablo. Él tenía un propósito y una meta y esa meta era Cristo. Él dice todo lo que para mí era ganancia, ahora es pérdida, y lo que yo quiero es conocer a Cristo. Dice, no que lo haya logrado ya, ni que sea perfecto, pero esto hago, olvidando ciertamente lo que está detrás, prosigo. Cuando miramos al apóstolo Juan, el apóstolo Juan nos habla de cuál es el punto. El apóstolo Juan dice, ahora amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él. ¿Por qué? Porque le veremos tal como Él es.

Hermano, la meta es Dios mismo. perdón, la recompensa, la recompensa es Dios mismo, es el conocimiento pleno de Dios, es lo vemos no solo en el Nuevo Testamento, también en el Antiguo Testamento, dice el salmista, dice en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien, he puesto en Jehová el Señor mi esperanza para contar todas sus obras, y lo vemos en salmos que ya hemos estudiado como en el 16 donde hablan mi porción es Jehová, él es mi parte y hermanos al final la recompensa es en sí mismo el hecho de por la gracia de Dios que está obrando y está enseñándonos y capacitándonos a poder reflejar, recuerde que lo que Dios está haciendo es conformarnos a la imagen de su Hijo. Y por supuesto, desde el lado de la gloria no lo vamos a lograr hasta que veamos al Señor Jesucristo.

Pero una de las cosas que Dios está obrando en todo eso es la recompensa de que aprendamos a mirar que Cristo es todo lo que necesitamos. Cristo es, como dice Primera de Corintios, capítulo uno, versículo treinta y treinta y uno que dice más por él estáis vosotros en Cristo Jesús el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría hermanos Cristo es todo Él es la recompensa porque Él es nuestra sabiduría, Él es nuestra justificación, Él es nuestra santificación, Él es nuestra redención. Si pensamos en la conclusión del Salmo 16, en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias, deleite a tu diestra. La diestra de Dios es Cristo y ahí hay hermano quieres deleite, en Cristo es deleite. Cristo es deleite, Cristo es sabiduría, es justificación, es santificación, es redención. Hermanos, el gozo del cielo es Cristo. Y por eso Juan nos dice, amados, la expectativa es que Cristo venga otra vez. El anhelo del creyente es ver al Señor Jesucristo. Amados, ahora somos hijos de Dios. Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él. ¿Por qué? Porque le veremos tal como Él es.

Mi hermano, quiere el Señor que lo que nosotros encontramos, la amonestación más fuerte que encontremos es la de ver a Cristo. La amonestación más fuerte sea Pueste los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Que nosotros vengamos a la escritura. Y más allá hay gente que a veces nos dice que cuando leas la escritura busques si hay una promesa para reclamar, un mandamiento para obedecer.

Está bien, todo eso está bien, pero si te quedas en mandamientos que obedecer y promesas que reclamar, habrás perdido el punto. porque la escritura se nos dio para revelar a Cristo y que las preguntas más importantes sean ¿Quién es Cristo en este pasaje? ¿Quién es Dios en este pasaje? ¿Qué aspecto de su carácter es relevante en este pasaje? ¿Qué emoción del corazón de Dios se está manifestando en este pasaje?

Porque tu necesidad y necesidad es conocer a Dios en el rostro del Señor Jesucristo. No se olvide que incluso el apóstol Juan escribió, esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo, tu hijo, a quien has enviado. Hermano, que sea la pasión de nuestro corazón no conocer de Dios, sino conocer a Dios en el rostro del Señor Jesucristo. Esa es nuestra necesidad. Esa era el anhelo del corazón del apóstol Pablo. todo es basura y solo quiero una cosa, conocer a Cristo.

Y dice Pablo, ahora conocemos oscuramente como a través de un espejo. Ahora vamos a la escritura y estamos viendo pues como un espejo de aquellos que el apóstol Pablo conocía, porque él no conoció espejos como los nuestros. eran pedazos de metal pulidos donde pues no se lograba ver lo que usted ve cuando va al baño y se ve en el espejo pero dice pero un día vamos a conocer cómo fuimos conocidos y ese día es el mismo día que habla el apóstol Juan cuando dice que le vamos a ver cara a cara y hermanos qué bendición él es el señor él está obrando todo para nuestro bien el mayor bien que se le puede hacer a un hijo de Dios es hacerlo conforme a la imagen de su hijo y estamos esperando ese momento cuando no vamos a recuperar lo que perdió Adán sino más allí de lo que perdió Adán porque Adán recuerde que Adán podía pecar o no pecar caídos en Adán solo podemos pecar pero en Cristo estamos yendo a no poder pecar nunca más vamos a ahora

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Joshua

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