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Peter L. Meney

Solace y Consuelo de el Creyente

Peter L. Meney December, 10 2008 Audio
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Sermon to the students of the Merida, Mexico (Yucatan), Preachers School.

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Abran sus Biblias conmigo por
favor a Apocalipsis capítulo 21. Versículo 1. Y vi un cielo nuevo y una tierra
nueva. Porque el primer cielo y la primera
tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo, Juan, vi la Santa Ciudad,
la Nueva Jerusalén, descender del Cielo y de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que
decía, He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él
morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos, como su Dios. y Dios limpiará todas las lágrimas
de sus ojos, y no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, Porque las primeras cosas pasaron.
Y el que estaba sentado en el trono dijo, de aquí yo hago todo
nuevo. nuevas todas las cosas. Y me
dijo, escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me
dijo, hecho está. Yo soy el alfa y la omega, el
principio y el fin. Yo le daré gratis la fuente del
agua de la vida. El que venziera heredará todas
las cosas, y Yo seré su Dios, y Él será mi Hijo. Amén. Quiero primero agradecerles su
cálida recepción. Es un placer y también un privilegio
para mí poder venir a ustedes y hablarles. Quiero traerles saludos de una
congregación muy semejante a esta en el norte de Inglaterra. Somos una pequeña comunión, así
como ustedes. Pero somos consolados y animados
en el Evangelio del Señor Jesucristo. Y yo quiero traerles una palabra
de consuelo a ustedes en esta noche, según contemplamos la
palabra de Dios. Abran sus Biblias conmigo a Isaías
capítulo 26. Vamos a ver unos versículos al
principio de este capítulo 26. Quiero leerles estos versículos. Capítulo 26, versículo 1. En aquel día cantarán este cántico
en tierra de Judá. Fuerte ciudad tenemos. Salvación
puso Dios por muros y ante muros. Abrid las puertas, y entrará la gente justa guardadora
de verdades. Tú guardarás en completa paz
aquel cuyo pensamiento en ti persevera. Porque en ti ha confiado
Confiado en Jehová Perpetuamente Porque en Jehová el Señor Está
la fortaleza de los hijos Estos versículos que tenemos delante
de nosotros en esta tarde Nos muestran como Isaías, el
profeta, estaba mirando adelante aquel día cuando el Señor Jesucristo
sería revelado para la salvación de hombres y mujeres. En el Antiguo Testamento hay
muchos profetas que están mirando hacia adelante
a la venida de Cristo. Y en el Nuevo Testamento tenemos el relato de ese advenimiento. El Antiguo Testamento miraba
hacia adelante, y el Nuevo Testamento testifica
de lo que ha ocurrido, de lo que ha pasado. Entre los profetas del Antiguo
Testamento, Isaías tuvo un gran entendimiento. Él podía ver muy claramente. Él entendió el hecho de que el
Cristo, el Mesías, vendría. Y el mensaje que él tenía para
su pueblo en ese momento era de ser animados. De ser consolados. Confía en Jehová. Porque Él seguramente va a mostrar
su gloria. Es decir, la salvación de Dios
está a la mano. Cuando venimos a considerar estas
palabras, tenemos que pensar con Isaías, del Señor Jesucristo. Porque aunque el nombre de Cristo
no es mencionado explícitamente, No hay ninguna duda de que Cristo
es el sujeto de la profecía. Y es el tema de nuestro mensaje
de esta noche. Se nos dice en el primer versículo,
en aquel día, Isaías estaba mirando en el futuro aquel día. Y cuando miramos el Evangelio
de Según San Lucas, vemos allá a las personas que estaban esperando
la venida de Cristo, se regocijaron en que vieron su día. Isaías
dijo, en aquel día, Y se nos dice en Lucas, capítulo
2, y en el versículo 29, que Simeón, un hombre de Dios, él
dijo, Ahora Señor despides a tu siervo
en paz, conforme a tu palabra, porque mis ojos han visto, han
visto mis ojos tu salvación. Ahora podemos estar seguros. que el de aquel que profetizó
Isaías, es el mismo en el cual se regocijó
Simeón en su día. Y ese día, el día de la venida
del Señor Jesucristo, cambió todos los días, porque trajo
una nueva comprensión porque introdujo un nuevo entendimiento
de la salvación de Dios para su
pueblo. Isaías miró hacia adelante a
ello. Simeón testificó de que eso había
llegado Y nosotros somos el fruto de
la obra que Cristo Jesús ha hecho. Así es que Isaías, en que él
mira adelante hacia ese día de gozo, del cumplimiento, sería más plenamente revelado. Él dijo, Cantarán un canto. El pueblo de Dios se va a regocijar. Va a haber un canto. Y en Judah, que es una figura
de la iglesia, esta es la canción que se cantará. Fuerte ciudad
tenemos. Y nosotros somos una ciudad fuerte,
y Isaías está aquí mirando adelante a este tiempo, cuando la Iglesia
del Señor Jesucristo se regocijaría en la revelación de su Salvador. Ahora aquí, cuando pensamos en
esta ciudad fuerte, podemos acordarnos de uno que él mismo buscaba una ciudad, y como este
Abraham, habrán buscado una ciudad, que tenía fundamentos o cimientos,
cuyo hacedor era Dios. Una ciudad edificada o hecha
por Dios, una ciudad gloriosa, una ciudad
bendita, y los habitantes de esa ciudad se regocijaron en
la salvación que ellos han recibido. Ahora, mientras yo miro alrededor
en esta noche, no puedo ver que la fuerza de esta ciudad Yo no puedo ver la fuerza de
esta ciudad. No puedo ver que la fortaleza
o la fuerza de esta ciudad consiste en el número de personas que
habitan en ella. Porque el pueblo de Dios porque son pocos en número. Yo no puedo ver que la fuerza
de esta ciudad consiste en la riqueza que posee, porque el
pueblo de Dios son un pueblo pobre. Yo no puedo ver que el poder de esta ciudad y
la fuerza de esta ciudad consiste en nuestras habilidades. Pero lo que yo veo, que la fuerza
de esta ciudad, consiste en los muros y ante muros que ha construido
Dios. La salvación que puso Dios, que puso Dios para la liberación
de su pueblo. Y yo pienso que al considerar
esos versículos delante de nosotros en esta noche, que nosotros debiéramos
regocijarnos y de cantar este canto con Isaías. que en verdad fuerte ciudad tenemos,
que somos una ciudad fuerte, porque Cristo mismo, Él nos ha
hecho fuertes. Ahora, esta salvación que puso
Dios, este muro y este antemuro que Dios ha puesto, nos enseña que Dios mismo es
el edificador de esta ciudad y Él ha puesto Él ha señalado los medios para
entrar en esta ciudad. No entramos a esta ciudad porque
somos buenos. No entramos porque somos mejores
que otros. No entramos por algo que nosotros
podemos ofrecerle a Dios. Tenemos sobre la base de la salvación
que Él ha hecho, y Él ha puesto que esta es la manera que debemos
entrar. Así es que se nos dice, el Señor
Jesucristo dice, yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene
al Padre sino por mí. Así es que la salvación que tenemos
es en Cristo Jesús. Aquí en versículo dos, vemos
que Isaías cambia a quien está hablando
previamente está hablando a la gente parece que ahora Su hablar es dirigida al Señor
Jesucristo mismo, y Él declara, Abrir las puertas, Abrir las
puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. El Señor Jesucristo es el que
ha abierto la puerta de esta ciudad que Dios ha construido,
ha hecho. Si nosotros debiéramos regocijarnos,
que no depende de los esfuerzos del hombre. No depende
de nuestras buenas obras. No depende de ninguna otra persona,
únicamente del Señor Jesucristo. No es la iglesia que abre estas
puertas. No es el sacerdote que abre estas No es el Papa quien abre estas
puertas. Es Cristo quien abre estas puertas. Él ha abierto
las puertas por el derramamiento de su sangre, por el dar su vida,
por pagar la deuda por el pecado. pecadores, así como tú y como
yo. El Señor Jesucristo ha abierto
las puertas por su muerte, y Él ha honrado a Su Padre en cumplir
Su propósito de establecer esta fuerte ciudad, este pueblo de
Dios, por su sangre preciosa. Ahora hay un propósito, hay un
propósito por el cual se abren estas puertas, y esas puertas
nos dice Isaías, Es que la gente justa, guardadora
de verdades, para que ellos puedan entrar. Ahora, a mí me gusta
esto. Miren cuidadosamente. ¿Quién
es el que va a entrar? Gente justa. Esto me dice a mí que no somos hechos justos por
el hecho de que entramos. No es el hecho de que nosotros
vamos. No es el hecho de que nosotros
venimos. Ni siquiera nuestra conversión
y nuestra fe. sino el cumplimiento del propósito
eterno de Dios. De ese pueblo que Él ha declarado
ser justo desde la eternidad entran en ese pacto En ese estado del pacto con Él,
por plan eterno de la salvación, que el Señor Jesucristo ha cumplido
en el tiempo. Él es el Dios hombre. Él ha venido
en esa capacidad de mediador para asegurar y para traer el
pueblo eterno de Dios en esa relación consigo mismo para toda
la eternidad. Y aquí encontramos que esta gente
son llamados a people which keepeth the truth. Son gente que se les
llama o dice de ellos que ellos son guardadora de verdades. Ahora,
aquí hay una cosa. Ahora si tu guardas algo, entonces
si tu guardas algo, esto significa que de eso ya se te dio. Y aquí esta gente se dice de ellos
que ellos guardan la verdad. ¿Y qué es lo que dice Isaías?
En aquel día el pueblo cantará este canto. Cantarán de fuerte
ciudad tenemos. Ellos encontrarán su salvación
en esa ciudad. Ellos encontrarán su salvación
en Cristo. Y no lo van a soltar. Ellos van
a guardarlo. Ellos van a sostenerlo. Ellos
van a depender de ello. ¿Ven cuando una persona viene
a Cristo? Cuando una persona haya que tiene
la paz de Dios en Cristo Jesús, entonces nunca lo va a soltar. No lo puede soltar. En realidad
hallamos que es una salvación eterna. que nos es dada por la gracia
de Dios, a un pueblo que lo anhela, que lo desea más que la vida
misma, y que no lo van a soltar. Dios los sostiene a ellos, y
también nosotros los sostenemos a Él. Aquí vemos que Él guarda la verdad. El Señor Jesucristo dijo, yo
soy la verdad. Él es aquel a quien regresamos.
Una y otra vez. Para todo lo que necesitamos.
Para nuestra salvación y nuestra paz con Dios. Díganme, cuando encontramos en
las dificultades de la vida, cuando somos turbados, cuando
viene la gente a nosotros con doctrina falsa, cuando Satanás
nos tienta, ¿Cuándo sentimos que no estamos
viviendo correctamente? ¿Qué vamos a hacer para hallar
paz con Dios? ¿Regresaremos acaso a la ley? ¿Vamos a regresar a nuestras
obras? ¿Vamos a regresar a nuestros
esfuerzos? ¿O vamos a guardar a Cristo?
Esta nación justa, esta gente justa, son aquellos que guardan la verdad
en que entran a esta ciudad santa y entran en esta relación con
Dios y aquí continúa Isaías en versículo 3 y dice Esto es lo que hará el Señor. Tú guardarás en completa paz
aquel cuyo pensamiento en ti persevera. ¿No es precioso esto? ¿Dónde vamos a hallar la paz
en este mundo? No en las demandas de la iglesia. No en buscar la manifestación
externa de la religión. sino en confiar en Cristo. Y esta completa paz, perfecta
paz que tenemos, esta reconciliación entre Dios y hombre, este mediador
que ha venido por nosotros, nuestro pensamiento está en Él completamente, perseverando
en Él. Volvamos al Señor Jesucristo. Que nuestros pensamientos sean
sobre Él. Veámosle a Él como la fuente
de nuestra paz. Entendiendo que Su sangre nos
ha limpiado del pecado. que su justicia nos ha preparado
para la presencia de Dios el Padre. Que tenemos una santidad,
no de obras, sino por la gracia. Que Él nos ha hecho lo que nunca
podríamos ser. Y ponemos nuestra confianza en
Él. No es esto cómodo y nos da consuelo. No nos anima a nuestras almas
en días difíciles. Nos volvemos a Él. Confiamos
en Él. Luego Isaías nos trae al versículo
4. Y es como si volviera una vez
más al pueblo, habiendo hablado a Cristo el Señor. Y ahora se
vuelve a las personas que están alrededor. Y Él les anima a ellos. Confiar en Jehová perpetuamente. Porque en Jehová el Señor está
la fortaleza de los siglos. Te sientes a menudo débil. Sientes como si las pesares de
este mundo se amontonan sobre ti. Tal vez te preguntes si hay
otra manera. Tal vez hayas sido muy rápido. en perseguir a Cristo. Pero recuerden lo que dijo Pedro. Cuando el Señor le dijo a él,
ustedes también se volverán atrás. Pedro dijo, a quien iremos? Tú tienes las palabras de vida
eterna. Así es que volvemos a Cristo. Isaías nos anima a confiar en
el Señor Jehová. Porque eres fortaleza de los
siglos. Yo estaba muy animado para saber que otra traducción
de esta fortaleza de los siglos es la roca de la eternidad. Y yo creo que este es el lugar
donde mi amigo el señor Toplady, un escritor de himnos de Inglaterra,
hace ya muchos años atrás, de ahí sacó la inspiración para
ese himno tan precioso. Roca de la eternidad, sea mi
escondedero fiel. Confía en el Señor Jehová. Él
es la roca sólida. Él es quien la sangre puede para los pecadores. La justicia de Él es lo único
que vamos a necesitar. Esta tarde es bueno poder compartir
en la comunión del Evangelio, de ser recordados una vez más,
que esta ciudad fuerte, que Cristo ha asegurado, que Cristo ha abierto, Y aquí a quienes, cuya gente
justa ha entrado, enter in. han entrado a un pueblo que son
eternamente aseguros sobre el fundamento de la roca de la eternidad.
Y yo confío que usted también hallará esa piedra que sea su
solaz y su consuelo todos los días
de tu vida. Que el Señor sea alabado. Amén.
Peter L. Meney
About Peter L. Meney
Peter L. Meney is Pastor of New Focus Church Online (http://www.newfocus.church); Editor of New Focus Magazine (http://www.go-newfocus.co.uk); and Publisher of Go Publications which includes titles by Don Fortner and George M. Ella. You may reach Peter via email at peter@go-newfocus.co.uk or from the New Focus Church website. Complete church services are broadcast weekly on YouTube @NewFocusChurchOnline.
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Joshua

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