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(3) Gloriate en Dios

Psalm 18:40-42
Joel Coyoc • November, 26 2025 • Video & Audio
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Joel Coyoc • November, 26 2025
Salmo 18

The preacher addresses the theological topic of divine sovereignty and victory in Christ through a detailed exegesis of Psalm 18:40-42. The key arguments include the necessity of attributing all success and triumphs to God's sovereign action, as demonstrated by David's reflections on his life. He emphasizes that true victory comes when believers recognize their reliance on God's power, using Scripture references such as Romans 16:20, which states that God will crush Satan under the feet of the church, to illustrate the assurance of victory over the spiritual enemies of sin, the world, and Satan. The practical significance lies in the call for believers to glorify God for their victories and to strive for holiness as evidence of their faith, thereby underscoring the Reformed doctrine of total dependency on God's grace for both salvation and sanctification.

Key Quotes

“Reconocer que toda obra que nosotros podemos realizar es en primer lugar por la obra misma del Señor.”

“El reconocimiento, el saber que una victoria es verdadera victoria es solamente si en tu corazón siempre está el reconocerlo plenamente que es la obra del Señor que lo ha hecho.”

“La esperanza de tener salvación de Jehová es confiando en el Hijo de Jehová.”

“Bienaventurados todos los que en él confían.”

What does the Bible say about glorifying God?

The Bible emphasizes that we should attribute all victories and achievements to the Lord, recognizing His sovereignty in our lives.

The psalmist David, in Psalm 18, consistently emphasizes the importance of giving glory to God for all his victories. He acknowledges that it is not by his own strength that he has triumphed, but by the Lord's intervention and support. In moments of distress, David pleads to God, who responds and demonstrates His power by causing enemies to retreat. This reflects the central scriptural theme that all good things come from God, affirming the doctrine of divine sovereignty in our achievements. As believers, we are called to recognize and publicly confess that God is the source of our strength and success, which ultimately leads us to glorify Him in every aspect of our lives. Thus, glorifying God is not merely an act of worship; it is a recognition of His active role in our victories and an expression of our gratitude for His grace.

Psalm 18:1-2, Psalm 18:39-42

How do we know God is sovereign in our battles?

The sovereignty of God is demonstrated through His consistent intervention and victory over our enemies as seen in Scripture.

Scripture provides ample evidence of God's sovereignty in the midst of conflict and trials. In Psalm 18, David recounts how the Lord delivered him from powerful enemies, attributing his victories directly to God’s hand. For example, when David states that God caused his enemies to turn their backs, it reflects the notion of divine intervention. Furthermore, the New Testament confirms that Christ has defeated our ultimate enemy, Satan, ensuring our victory through His sacrifice and resurrection. Thus, the consistent theme throughout the Bible is that God's sovereignty reigns in every battle faced by His people, whether spiritual or physical. Believers can find assurance in recognizing that their struggles are not faced alone but rather under the protective and sovereign hand of God, who uses every circumstance for His glory and our good.

Psalm 18:39-42, Romans 16:20, Ephesians 6:12

Why is faith important for overcoming the world?

Faith is essential as it is the means through which believers achieve victory over the world by trusting in Jesus Christ.

The Bible teaches that faith is the victory that overcomes the world (1 John 5:4). For believers, faith is more than intellectual agreement; it is a deep-seated trust in the person and work of Jesus Christ. This faith is not merely a passive belief but an active reliance on Christ to empower and guide us in our daily lives. As believers, we face three primary enemies: the world, the flesh, and the devil. Our victory over these adversities hinges upon our faith, which connects us to the power of God through the Holy Spirit. It is essential to cultivate a genuine faith that glorifies God, acknowledges His sovereignty, and leads us to live in a way that reflects our confidence in Christ. This transformative faith enables us to view challenges as opportunities for God's power to be revealed, emphasizing the importance of trusting in Him alone rather than in our abilities or resources.

1 John 5:4-5, Romans 6:14, Ephesians 6:16

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuevamente nuestra Biblia en el Salmo número 18. dice la palabra del señor te amo oh Jehová fortaleza mía Jehová roca mía y castillo mío y mi libertador Dios mío fortaleza mía en él confiaré mi escudo y la fuerza de mi salvación mi alto refugio invocaré a Jehová quien es digno de ser Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. La tierra fue conmovida y tembló, se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron porque se indignó él. Humo salió de su nariz, subió de su nariz y de su boca fuego consumidor. Carbones fueron por él encendidos.

Inclinó los cielos y descendió, y había densas tinieblas debajo de sus pies. Cabalgó sobre un querubín y voló, voló sobre las alas del viento. Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí. Oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron.

Granizo y carbones ardientes, tronó en los cielos Jehová y el Altísimo dio su voz. Granizo y carbones de fuego, envió sus aetas y los dispersó, lanzó relámpagos y los destruyó. Entonces aparecieron los abismos de las aguas y quedaron al descubierto los cimientos del mundo. a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz.

Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas, me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó al lugar espacioso, me libró porque se agradó de mí, Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado, porque yo he guardado los caminos de Jehová y no me aparté impiamente de mi Dios. pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.

Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos. Tú encenderás mi lámpara.

Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan, porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová, y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder y quien hace perfecto mi camino, quien hace mis pies como de siervas y me hace estar firme sobre mis alturas, quien adiestra mis manos para la batalla, para empezar con mis brazos el arco de bronce.

Me diste a sí mismo el escudo de tu salvación, tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguí a mis enemigos y los alcancé, y no volví hasta cavarlos. Los herí, de modo que no se levantasen. Cayeron debajo de mis pies, pues me ceñiste de fuerza para la pelea. ¿Has humillado a mis enemigos debajo de mí? ¿Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas para que yo destruya a los que me aborrecen?

Clamaron y no hubo quien salvase. Aún a Jehová, pero no lo soy yo. Y los molí como polvo delante del viento. Los eché fuera como el lodo de las calles. Me has librado de las contiendas del pueblo. Me has hecho cabeza de las naciones. Pueblo que yo no conocía me sirvió. Al oír de mí me obedecieron. Los hijos de extraños se sometieron a mí. Los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros.

Viva Jehová, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación, el Dios que venga mis agravios, y somete pueblos debajo de mí, el que me libra de mis enemigos, y aún me eleva sobre los que se levantan contra mí. me libraste de varón violento. Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre.

Grandes triunfos da su rey y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia para siempre. Amén.

Bueno, hermanos, hemos estado meditando ya por muchas semanas este salmo. y estamos sobre un tema general que es gloríate en Dios y es bueno recordar que que es un salmo que David escribió al final al final de su vida y pues es una gran bondad de Dios que nos conceda tener el registro de de este salmo de aquello que fue acumulando como parte de su crecimiento en el conocimiento de Dios la Biblia nos revela diferentes momentos de David pero el poder tener pues bosquejado todo lo que significa el conocimiento que él tenía de Dios y también algunas realidades que tienen mejor cumplimiento en el Señor Jesucristo que propiamente en él y la semana pasada estábamos meditando el versículo treinta y nueve y en los versículos que hemos estado meditando siempre le está atribuyendo todos sus triunfos al Señor y vamos a meditar el 40 pero nunca yo creo que nunca va a ser suficiente o nunca vamos a excedernos de realmente al contrario creo que lo que va a ser siempre deficiente es de que demos toda la gloria y todo el mérito al Señor y qué gran bendición es que que un hombre ya en su edad avanzada está platicando y de diferentes formas está contándonos y siempre está atribuyendo al Señor y su gozo está pues no exactamente en lo que él hizo sino lo que el Señor ha hecho por él y por medio de él y siempre resaltando pues cuando empezamos el el versículo cuarenta dice has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas como como un tipo David un tipo del señor Jesucristo pero como pues un instrumento que Dios utilizó para para el cumplimiento de promesas que había hecho al pueblo de Israel pues pensemos que que las cosas que Dios hace pues es ver no ver y atribuirlas totalmente al Señor dice has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas ya la rendición de los enemigos pero reconocer que es Dios quien lo ha hecho has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas Y hermanos, una de las cosas importantes que estos pasajes nos

enseñan, no solamente al hecho de reconocer que toda obra que nosotros podemos realizar es en primer lugar es por la por la obra misma del señor el recordar que nada nosotros tenemos ni podemos hacer sino es por el señor mismo recuerde que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto del padre de las luces en que no hay mudanza ni sombra de variación es es evidente que cuando David puede pensar por ejemplo en la batalla con Goliat pues Goliat fue derrotado Y damos gracias a Dios porque desde edad temprana Dios estaba revelando a David. y David cuando él vino dijo pues yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos tú vienes a mí con espada lanza y jabalina pero yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos y al pasar el tiempo pues escuchamos a alguien que no está contando de cómo él pues derrotó a Goliat sino está diciendo has humillado a mis enemigos debajo de mí y me hace recordar una una situación en el en el Nuevo Testamento cuando el Señor envió a sus discípulos y regresaron y estaban gozosos de que los demonios se sometían y qué qué fácil nos es de pronto estar gozosos de la manera en que Dios nos usa y pensar que el gozo está en algo que nosotros podemos hacer, pero el Señor Jesús les corrige y les llama a gozarse de que sus nombres están en el libro de la vida del Cordero, o sea, gozarse en el Señor, dar toda gloria al Señor, dice, tú Señor has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas.

Y esto nos haría hacer una pregunta, el hecho de que los enemigos vuelvan las espaldas habla de de victoria, de hecho, David ha estado hablando de victoria, En el versículo treinta y nueve dijo, pues me ceñiste de fuerza para la pelea, has humillado a mis enemigos debajo de mí.

Estábamos mirando como la semana pasada, como en la carta a los romanos, el apóstol Pablo dice que en breve el el dios de paz va a aplastar la cabeza de Satanás bajo los pies de la iglesia, porque en otras escrituras dice que la cabeza de Satanás ha sido aplastada por el señor Jesucristo. y está hablando de victoria. Y hay mucha gente a la que le gusta hablar de victoria, pero una pregunta importante es, ¿estamos siendo en verdad victoriosos? Una evidencia de que en verdad estamos siendo victoriosos es que vamos a dar toda la gloria a Dios por la victoria. Si tú, pues, te das cierta gloria por tu victoria, Si en tu corazón hay cierto orgullo por tu victoria, pues es preocupante y deberías examinar, porque lo que vemos en la Escritura es que aquel que en verdad es victorioso, aquel que en verdad es victorioso, sabe que es solamente porque el Señor ha humillado a los enemigos debajo de mí, es sólo porque Él ha hecho a nuestros, que nuestros enemigos nos vuelvan las espaldas.

Recuerde que estábamos meditando que en tres frentes de batalla o tres enemigos y Satanás y sus mentiras, el mundo y sus atractivos y la carne y sus deseos. Y tan solo si nosotros pensamos en en Satanás, pues ciertamente Satanás es un ser creado y no es todo poderoso, pero seguramente sí es más poderoso que cualquiera de nosotros. él no va a volver las espaldas porque nosotros nos paremos, él vuelve las espaldas porque porque Cristo ha lo ha derrotado, porque estamos en Cristo, es que él vuelve las espaldas, porque podemos decir con el apóstol Pablo, todo lo puedo en Cristo que me fortalece, de lo contrario, pues ni esperanza de que él vuelva las espaldas. has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, el reconocimiento, el saber que una victoria es verdadera victoria es solamente si en tu corazón siempre está el reconocerlo plenamente que es la obra del Señor que lo ha hecho.

Es cuando por la gracia de Dios podemos, alguien decía una de un pájaro carpintero que de pronto se estaba acercando a un árbol y en ese momento cayó un rayo y se partió y él salió a contarle a todos los animales del campo lo poderoso que era su pico. Hermanos, que Dios nos guarde de vivir de ilusiones. La verdad es que nuestro pico no es nada poderoso. Si el Señor no hace que los enemigos vuelvan la espalda, pues sencillamente seríamos devorados por los enemigos.

Después, otra de las cosas que podemos mirar ahí es que ciertamente está la obra del Señor y está la soberanía divina. Dice, Él ha hecho que nuestros enemigos vuelvan a espalda. Y no importa cuán fuertes sean los enemigos, el Señor es todopoderoso. El Señor está gobernando sobre los enemigos. Pero hay algo importante que es el Señor hace que los enemigos vuelvan la espalda. Y hay algo que corresponde a la responsabilidad del creyente. Los enemigos dieron la espalda.

¿Y David qué hizo? dice, para que yo destruya a los que me aborrecen, para que yo destruya a los que me aborrecen. Una de las cosas que es segura es, por la obra del Señor Jesucristo, los enemigos vuelven la espalda y somos llamados a destruir a los que me aborrecen.

Y hermanos, una de las cosas que tenemos que prestar atención es los enemigos nos aborrecen, los enemigos nos aborrecen, a veces nos cuesta pensar que de veras nos aborrecen, nuestra carne, nuestra naturaleza vieja nos aborrece, el mundo, el sistema del mundo nos aborrece y Satanás pues nos odia, Satanás quiere destruir la raza humana porque él es homicida pero en especial él quiere destruir a los creyentes porque pues los que no son creyentes son son imágenes distorsionadas de Dios pero los que son creyentes están siendo conformados a la imagen del Señor Jesucristo y no hay cosa que él odie más que alguien que se está pareciendo cada vez más al Señor Jesucristo y él nos aborrece dice primera de Juan capítulo tres versículo trece hermanos míos no os extrañéis si el mundo os aborrece y hermanos por supuesto que de pronto nos cuesta cuando somos aborrecidos por el mundo en especial nos cuesta cuando algunas veces aborrecimiento viene de de gente que es pues nuestra familia en la carne pero que Dios pues no los ha salvado y pues pues no se pueden alegrar de lo que Dios hace en nosotros si no nos soportan muchas veces y nos aborrecen y hermanos puede ser doloroso pero recordar que esa es la realidad, el mundo nos aborrece, el sistema de valores de este mundo nos aborrece, cada vez va avanzando hacia, hacia legislaciones que van contra lo que nosotros creemos que es correcto, porque el mundo nos aborrece, son nuestros enemigos, son una generación maligna y perversa, Satanás el padre de mentira también nos aborrece y nos odia y está airado y enojado, pero Pero no obstante el Señor ha hecho que esos enemigos vuelvan la espalda y el Señor no solamente nos llama a lo que David hizo. sino que él nos capacita para hacer lo que David hizo.

La semana pasada estábamos viendo también cuando dice pues me ceñiste de fuerza para la pelea en el treinta y nueve y estábamos mirando en el Nuevo Testamento que ciertamente el Señor nos ciñe para la pelea pero en el Nuevo Testamento se nos llama a nosotros a ceñir toda la armadura del Señor de la armadura de Dios y En realidad podemos por la gracia de Dios combatir a aquellos que nos aborrecen porque el Señor produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad porque el Señor nos está enseñando dice Tito capítulo dos Tito dos versículo once dice porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres. Lo que hemos estado estudiando en el capítulo dos de de Tito, pues es justamente destruir a los que nos aborrecen, y dice, porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos a que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa, y piedosamente, y esto es, pues, combatir a los enemigos, combatir a la carne, y el Señor Jesucristo, si nos ha Y Pedro dice que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder para que participemos de la naturaleza divina.

Todo nos ha sido dado para que nosotros fortalecidos en el señor por su gracia, ceñidos con la armadura del señor y recuerde algo importante que estábamos mirando la semana pasada que no debemos olvidar es cuando dice tú me ceñiste para la pelea pero hablaba de de los pies dice En Sanchása y Mispat, versículo 36, mis pasos debajo de mí y mis pies no han resbalado. recuerde que estábamos mirando allí la importancia de del evangelio porque en Efesios dice que debemos ceñir los pies con el apresto del evangelio de la paz y dice bueno todo lo que nosotros necesitamos el señor lo ha provisto y somos llamados a destruir a aquellos que están que son enemigos que nos aborrecen El versículo cuarenta y dos, ahorita vamos a mirar el cuarenta y uno, pero el cuarenta y dos dice, y los molí como polvo delante del viento, los eché fuera como lodo de las calles, los molí como polvo delante del viento, los eché fuera como lodo de las calles. Hermanos, por por la gracia de Dios por la obra del Señor Jesucristo, podemos fortalecidos por el señor hacer lo que está aquí me has dice los molí como polvo delante del viento dice los eché fuera como el lodo de las calles dice el el señor Jesús en Mateo cinco veintinueve al treinta Si leemos desde el 27 dice el Señor Jesús explicando el sentido espiritual de la ley dice oíste que fue dicho no cometerás adulterio Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su corazón.

Y el Señor Jesús va a decir, por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado en el infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y lo que el Señor Jesús está diciendo aquí es que por su gracia, el creyente, aquel que se deleita en el Señor Jesucristo, pues puede ser drástico con el pecado. O sea, no significa que literalmente te cortes la mano, pero el hecho de ser drástico con el pecado.

Y David está diciendo los molí como el polvo. ¿Qué valor tiene? Uno habla de la fuerza de hacerlo, y la otra dice, los eché como el lodo de las calles. Nadie está preocupado por el lodo, al contrario, salimos a limpiar la calle y queremos que desaparezca el lodo, porque la gente que está limpiando los lugares que se inundaron, pues está tirando el lodo lejos, porque no es algo atractivo. hermanos una de las cosas que hemos de saber es que si estamos en Cristo y si estamos dando toda gloria a Dios pues el pecado ya no es atractivo y por la obra del Señor estamos dispuestos a ser drásticos con el pecado primera de Juan capítulo cinco En todo esto de la batalla, como vimos en la semana pasada, la importancia del evangelio, de saber que estamos creyendo el evangelio tal y como ha sido revelado.

Ese evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Y ese evangelio que no solo es poderoso para librarnos del castigo del pecado, sino es poderoso para librarnos del poder del pecado. Y justamente de eso está hablando aquí bueno, es poderoso para librarnos de la presencia del pecado.

Y Romanos capítulo seis es una descripción de lo que es el bautismo. Y hermanos, en en cierto modo, el bautismo es una predicación del evangelio para ver. Es una una una manera ilustrativa, una una manera visible del evangelio que Pablo nos está explicando en Romanos 6 cuando dice que pues diremos perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde de ninguna manera porque los que hemos muerto al pecado cómo viviremos aún en él o no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en su muerte porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Y el bautismo ilustra lo que ha sucedido previamente en el creyente.

El creyente ha muerto juntamente con Cristo y lo que representa el hecho de la inmersión en el agua es la sepultura con Cristo y salir para dar la resurrección a vida nueva, para vivir una vida nueva. Dice versículo cinco, porque fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección. Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él para que el cuerpo del pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él. Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere, la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió al pecado, murió una vez por todas, mas en cuanto vive, para Dios vive.

Así también vosotros, consideraos muertos al pecado. Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumento de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos entre los muertos. y vuestros miembros a Dios como instrumento de justicia, porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. el versículo veintidós dice más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios tenéis por vuestro fruto la santificación y como fin la vida eterna más ahora que habéis sido libertados del pecado y es lo que está diciendo aquí de ser libertados del pecado es lo que dice David hiciste que mis enemigos has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas ahora versículo primera de Juan capítulo cinco versículo cuatro primera de Juan cinco cuatro cinco Y dice, porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo.

Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el hijo de Dios? Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Una estábamos pensando el otro día un poco en la cuestión de de la centralidad del corazón y la importancia que el Señor da al corazón y cómo de pronto nos es fácil enfocarnos nosotros en lo externo y Cuando pensamos en eso, el Señor dice en Proverbios que sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él fluyen los asuntos de la vida.

Y el Señor Jesucristo habló constantemente a los fariseos. Estoy diciendo esto porque porque los fariseos parecían personas que habían vencido a los enemigos. Parecían personas que habían vencido la carne y podían engañar a cualquier persona, pero no al Señor Jesucristo. De hecho, el Señor Jesús les dijo a ellos, les estaba explicando el sentido espiritual de la ley, porque, pues, muchos de ellos, pues, se ufanaban de no cometer adulterio.

Y el Señor, ¿qué es lo que sucede? hermano la la cuando Dios nos da su ley y el sentido no sólo de la letra de la ley sino el espíritu de la ley pues es algo que el Señor da para que nosotros podamos ver por supuesto si el Señor en su misericordia obra en nosotros, de lo contrario nunca vamos a ver, pero lo que el Señor tiene como propósito en su pueblo escogido es que esa ley los haga entrar en desesperación y ver que no hay ninguna capacidad para cumplirla aparte del Señor Jesucristo. El propósito de la ley es que grites que necesitas ser salvo y cuando Cuando Dios nos da la ley y tomamos la ley, y como los escribas y los fariseos, Dios nos deja en nuestro estado natural, pues una de las cosas que va a suceder es que nunca vamos a decir, el Señor hizo que los enemigos den la espalda. Lo que vamos a decir, yo, mira cómo soy, mira, mira qué bien hago, mira, yo cumplo la ley, yo doy diezmo de todo lo que gano. Y nos vamos a volver arrogantes.

Hermano, la fe, esa fe que es aparentemente fe en la palabra de Dios y obediencia, si simplemente no hay toda la gloria a Dios y simplemente es un acuerdo intelectual con cosas que son ciertas, no es la fe auténtica. La fe auténtica es la fe que Dios le dio a David y que Dios da a su pueblo. Es esa fe de la que estaba hablando aquí cuando dice porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y hermanos, esa fe es una fe que hemos de clamar al Señor para que en su misericordia Él nos conceda ese don de la fe auténtica, esa fe milagrosa. Esa fe que, aunque está llena de huecos, pero está clamando cada día, Señor, ayuda mi incredulidad, es esa fe que vence al mundo, dice, porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo, y esa es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Hermanos, es no simplemente la sentir intelectualmente que Jesús es el Hijo de Dios, sino creer en nuestro corazón, clamar al Señor para que nos conceda esa fe auténtica, para que por la obra del Espíritu Santo en verdad haya una nueva naturaleza, nacer de nuevo. porque simplemente, simplemente teniendo conceptos correctos, pues, y una gran medida de esto es que siempre reflexionar qué tan fácil me es hablar mal de otros, qué tan fácil me es sentirme mejor que otros, es una medida y un indicativo que nos, que nos lleve a realmente examinar la obra del señor en nuestra vida, ¿en qué estamos descansando?

El apóstol Pablo fue también un fariseo y alguien ha dicho que todos tenemos un fariseo adentro. Hermano, una de las cosas que él nos muestra en Filipenses es, hay un capítulo que él dedica en Filipenses donde él dice, si alguien tiene de que confiar en la carne, pues yo más, Y Pablo suena en ese pasaje como lo que Jesús contó del fariseo, que estaba diciendo que yo no soy como los otros hombres.

Pero después de que Dios le da a Pablo una fe auténtica, hay una transformación total. El apóstol Pablo ya no es más una persona que el fariseo sentía que él lo había logrado. El fariseo no iba a poder cantar con David que el Señor había hecho que los enemigos den la espalda. Pero Nosotros vemos al apóstol Pablo diciendo, no que lo haya logrado ya, ni que sea perfecto, pero una cosa hago, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Dios hizo un milagro, lo hizo renacer por la palabra de verdad.

Cuando vemos al apóstol Pablo, el pariseo decía, no soy como esos otros hombres pecadores, pero el apóstol Pablo, por la obra del Señor Jesucristo en su corazón, él puede pasar el tiempo y decir, yo soy un miserable. Yo encuentro que tengo un enemigo en mí mismo, en Romanos capítulo 7, y cuando él termina, termina con desesperación, pero termina con alabanza y con esperanza. Dice, ¿Quién me va a librar de este cuerpo de pecado? Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo. El apóstol Pablo se mira y lejos de mirar a los otros como los pecadores.

Él dice yo soy el principal de los pecadores hermanos esa es la victoria que vence al mundo todo lo que es nacido de Dios vence al mundo y esa es la victoria que ha vencido al mundo nuestra fe Hermanos, una indicación de fe es que nos gloriamos siempre en el Señor Jesucristo, que no queremos ser hallados teniendo ninguna confianza en la carne y que estamos atribuyendo siempre al Señor la gloria. Si hoy entiendo la escritura, pues no es porque soy más inteligente, es porque el Señor tuvo misericordia de mí. Si yo he venido a Cristo, no olvidar, es porque el Padre me trajo al Señor Jesucristo. Si hoy puedo oír, es porque Él me dio una nueva naturaleza.

Hermano, y aún en el sentido, en el sentido material y físico, pues no hay duda de que Dios le dio, tenía pues David adquirió ciertas habilidades físicas como guerrero para pelear pero él tenía bien en claro que era el señor que lo había hecho hábil para la batalla y saltamos el versículo cuarenta y uno y lo y vamos a regresar al versículo cuarenta y uno que dice está hablando de los enemigos y dice que sus enemigos dice clamaron y no hubo quien salvase clamaron y no hubo quien salvase hermanos algunas cosas importantes aquí acerca de los enemigos y de Dios también es clamaron y no hubo quien salvase Hermanos en ni un otro hay salvación porque no hay otro nombre dado a los hombres bajo el cielo en que podamos ser salvos. No es suficiente con simplemente clamar a cualquier divinidad o a cualquier deidad o tener cualquier fe sino es necesario clamar para que haya salvación al único que es salvador. dice el profeta dice clamad dice mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra y fuera de Dios fuera del Señor Jesucristo no hay salvación clamaron y no hubo quien salvase dice aún a Jehová pero no lo soy yo aún a Jehová pero no lo soy yo y hermanos una de las cosas importantes de todo esto es la misericordia y la soberanía de Dios también en la salvación.

Hubo gente que que fueron enemigos de de David que clamaron al Señor y no lo salvó y si recordamos que este pasaje es un es un pasaje ah bueno uno uno de los en la historia hay un enemigo del pueblo de Israel que fue Epifanes Antíoco Y él fue un hombre que pues se llevó cosas del templo y ofreció cerdos en el templo y que odiaba tremendamente al pueblo judío.

Y pues él tenía mucho odio hacia los judíos y él tenía toda la determinación de ya terminar por completo con el pueblo judío. regresando para hacerlo, pues fue herido de una enfermedad y murió comido por gusanos. Pero antes de morirse, él empezó a clamar al Señor y decía que él se iba a volver un judío y que él iba a proclamar a todo el mundo. Y Dios, pues no le quitó la enfermedad que él tenía. Él murió en esa situación.

Y una de las cosas que nosotros podemos mirar es Hay otro hombre, bueno, Antioco fue un instrumento de Dios para disciplinar a Israel. Los judíos entendían que Dios lo tenía como un instrumento para disciplinarlos porque ellos habían pecado contra Dios. Y cada uno de los reyes que Dios utilizó como Anabucodonosor, pues también fue un rey que Dios utilizó.

Y aquí, una de las cosas que nosotros podemos dejar claro de la Escritura es, no es simplemente clamar por clamar, es necesario clamar al Señor. Y otra de las cosas claras es, Dios es soberano a quien salvara. Y Dios dice, tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.

Y hermanos, una de las cosas es clara, a lo largo de la historia, los enemigos, los enemigos del pueblo de Dios, los enemigos de David, los que aborrecen a David y en un sentido los que aborrecen al Señor Jesucristo. Pues hay momentos en que pueden pretender que claman al Señor. Pero si aborrecen a David, y en este salmo es mesiánico, si aborrecen al Señor Jesucristo, no importa que clamen al Dios del cielo, la única manera de ser escuchado es clamar en el nombre del Señor Jesucristo. Solamente puedes tener el favor de Dios por la obra del Señor Jesucristo. y los que aborrecen al pueblo del Señor no importa si oran al Señor, si aborrecen al pueblo del Señor, pues aborrecen al Señor Jesucristo.

Y recuerde que Dios se toma siempre personal. El Señor Jesucristo le dijo a Pablo en el camino a Damasco le dijo ¿Por qué me persigues? No le dijo ¿Por qué persigues a mi iglesia? Pero Dios quiso tener misericordia y le abrió los ojos a a Pablo para que pudiera recibir salvación por la obra del Señor Jesucristo.

Y quisiera terminar con unos versículos del Salmo 2 El último versículo, el bueno, versículo once y doce dice, servid a que va con temblor, con temor y alegraos con temblor, honrad al hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues se inflama de pronto su ira, bienaventurados todos los que en él confían, bienaventurados todos los que en él confían. La esperanza de tener salvación de Jehová es confiando en el Hijo de Jehová, en Jehová el Hijo, en aquel que llamará su nombre Jesús porque salvará a su pueblo de sus pecados. Si se pretende clamar al Señor sin los méritos del Señor Jesucristo, pues No hay esperanza. Honrad al hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían. Amén. Oramos.

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Joshua

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