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JC

La realidad de un creyente

Psalm 73:1-19
Joel Coyoc March, 22 2023 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc March, 22 2023

La predicación de Joel Coyoc sobre el Salmo 73 aborda la "realidad de un creyente", centrándose en la bondad de Dios y la lucha interna que enfrenta el salmista al contemplar la prosperidad de los impíos. El salmista comienza afirmando que Dios es bueno con Israel, pero experimenta envidia al observar a los arrogantes vivir sin sufrimiento. Coyoc sostiene que aunque los creyentes pueden sentirse tentados a dudar de la bondad divina en medio de sus propias tribulaciones, el regreso a la adoración y la presencia de Dios revela la verdad: que su sufrimiento no es en vano y que Dios mantiene a sus escogidos. Las referencias a las Escrituras incluyen Salmo 139 y otros pasajes que ilustran el carácter de Dios y la esperanza de los creyentes. La doctrina reformada de la perseverancia de los santos es destacada, enfatizando que, a pesar de las debilidades humanas, los verdaderos creyentes son sostenidos por Dios y se acercan a Él en fe y arrepentimiento.

Key Quotes

“Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.”

“El acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza.”

“El creyente verdadero no se puede alejar de ninguna manera... porque Él lo ha prometido.”

“Aún en nuestros momentos de rebelión, de insensatez, el Señor está allí, cerca.”

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Salmo número 73 dice, ciertamente
es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón,
en cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies, por poco resbalaron
mis pasos, porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la
prosperidad de los impíos, porque no tienen congojas por su muerte,
pues su vigor está entero. No pasan trabajos como los otros
mortales, ni son azotados como los demás hombres. Por tanto,
la soberbia los corona, se cubren de vestido de violencia, los
ojos se les saltan de gordura, logran con creces los antojos
del corazón, se mofan y hablan con maldad de hacer violencia.
hablan con altanería, ponen su boca contra el cielo y su lengua
pasea la tierra. Por eso Dios hará volver a su
pueblo aquí, y aguas en abundancia serán extraídas para ellos. Y
dicen, ¿cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo alcanzaron
riquezas, Verdaderamente, en vano he limpiado mi corazón y
lavado mis manos en inocencia, pues he sido azotado todo el
día y castigado todas las mañanas. Si dijera yo, hablaré como ellos,
y aquí a la generación de tus hijos engañaría. Cuando pensé
para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en
el santuario de Dios comprendí el fin de ellos. Ciertamente
los has puesto en deslizadero, en asolamiento los harás caer. Como han sido asolados de repente,
perecieron, se consumieron de terrores. Como sueño del que
despierta, así señor, cuando despertares menospreciarás su
apariencia. Se llenó de amargura mi alma,
y en mi corazón sentía punzadas. Tan torpe era yo que no entendía.
Era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve
contigo. Me tomaste de la mano derecha,
me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos
sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la
tierra. mi carne y mi corazón desfallecen
más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre
porque aquí los que se alejan de ti perecerán tú destruirás
a todo aquel que de ti se aparta pero en cuanto a mí el acercarme
a Dios es el bien he puesto en Jehová el Señor mi Vamos a meditar en este Salmo. Y nuestro tema es la realidad
de un creyente. La realidad de un creyente. Primero
que el Salmo nos muestra es que la realidad de un creyente es
que él tiene una profesión de fe. En este caso hay una profesión
de fe de dos puntos en el primer versículo. El creyente tiene
una profesión también de su realidad, y el creyente puede ver correctamente
hasta que vuelve a adorar al Señor. una profesión de fe, el creyente,
una realidad del creyente es que tiene una profesión de fe,
una profesión de fe que él ha profesado acerca de su Salvador,
acerca del Señor Jesucristo. Esto es realidad en los creyentes
de toda época. dijo de oídas te había oído ahora
mis ojos te ven por tanto me aborrezco y me arrepiento en
polvo y ceniza estaba él dijo yo sé que mi redentor vive y
podemos pensar en las personas que dios ha salvado todos con
una profesión de su fe creyendo en su corazón y profesando con
su boca El salmista dice, ciertamente es bueno Dios para con Israel.
Y el primer punto de su profesión de fe es que Dios es bueno. Esto es algo que el creyente
no aprende simplemente escuchándolo, sino es algo que el salmo va
a narrar como él aprendió esa profesión de su fe. Primeramente,
el creyente lo aprende porque Dios lo salva, y cuando Dios
lo salva, Dios le muestra cuán bueno es. ¿Cuán bueno es Dios? La Biblia dice que Dios es, de
él viene toda buena dádiva y todo don perfecto. Hay otro Salmo
que completamente el Salmo se dedica a decirnos a la vata que
va porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Una de las cosas que es real en un creyente verdadero es que
él profesa con su boca, pero él sabe en su corazón que Dios
es bueno. Pedro dice a los creyentes, dice,
desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada,
para que por ella crezcáis para la salvación, si es que habéis
probado que el Señor es bueno, si has probado la benignidad
del Señor. Y eso es una realidad en el creyente,
porque el creyente llega a ser creyente porque Dios le muestra
su realidad Porque Dios en su amor se muestra a él, y él mira
al Señor Jesucristo, y él puede mirar cuán incapaz, cuán horrible. Él puede mirar que lo único que
él merece del Señor es su justa ira. Pero él puede mirar la enorme
bondad de Dios, que debiendo condenarlo al infierno eternamente,
le da salvación. Que debiendo descargar toda su
ira por toda la eternidad sobre él, lo ha trasladado de las tinieblas
al reino de su amado Hijo. Que debiendo aborrecerlo, debiendo
tenerlo lejos de sí, lo ha traído hacia el Señor Jesucristo. que
siendo de un corazón totalmente incrédulo, le ha dado fe para
creer, que lo ha rescatado de las profundidades del infierno
y lo ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales
en Cristo. Y sabemos que Dios es bueno para
con Israel. Y sabemos también quién es Israel. El verdadero Israel es aquellos
de los cuales el Señor ha querido tener misericordia. que no necesariamente
son hijos descendientes físicos de Abraham o de Jacob, sino que
son aquellos que son de la fe de Abraham. Ese es el verdadero
Israel. Y en todo, el creyente sabe que
Dios es bueno porque nada hay que no haya recibido del Señor.
El creyente alaba al Señor por su bondad. El creyente declara
que Dios es bueno. dice después ciertamente Dios
es bueno con los limpios de corazón el señor Jesús dijo bienaventurados
los de limpio corazón porque ellos verán a Dios la confesión
de fe del creyente es que Dios es bueno con los limpios de corazón
y su bondad es que es en su bondad él les ha dado un corazón limpio
él ha limpiado sus corazones. El creyente sabe que no hay nada
que él puede hacer para limpiar su corazón. Antes de creer, uno
se esfuerza, se propone buenos propostos de año que a veces
duran una semana, a veces duran un mes. Algunas personas luchando
con adicciones después de un buen susto, aguantan seis meses
luchando contra su adicción y después vuelven otra vez al pecado. Porque
su corazón pues no es limpio. Porque del corazón es de donde
salen todas las malas cosas. Pero qué bondad de Dios para
Israel, para el creyente, que cuando Dios le da vida, le da
un nuevo corazón. De modo que si alguno está en
Cristo es nueva criatura. Las cosas viejas pasaron y aquí
todas son hechas nuevas. Y el creyente está regocijando
de saber que él tiene un corazón limpio, que él no pudo limpiar,
pero que Dios en su bondad le dio ese corazón limpio. Dios
en su bondad ha hecho provisión para que ese corazón se mantenga
limpio. Dice la Biblia, estas cosas les
escribo para que no pequéis, pero si alguno hubiere pecado,
abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo. el cual
es la propiciación por nuestros pecados. Dice, la sangre de Jesucristo,
su Hijo, nos limpia de todo pecado. Y hermanos, eso en sí mismo es
bondad de Dios. El saber que podemos tener un
corazón limpio en la sangre del Señor Jesucristo. El saber que
por la obra del Señor Jesucristo, en su bondad, Dios ha circuncidado
nuestro corazón. Él ha quitado ese corazón de
piedra. y ha dado un corazón de carne. En su bondad el Señor
está obrando y el creyente está deseando esa palabra y el Señor
está escribiendo cada día esa ley en el corazón del creyente.
El creyente ya no tiene la ley como algo que le oprime desde
fuera, sino el Señor está escribiendo su ley porque va a llegar aquel
tiempo en el que nadie más va a decir conoce a Dios porque
los redimidos conocerán a Dios y la gloria del Señor va a cubrir
como las aguas cubren la mar y será llena la tierra de su
gloria. Hermanos, todo eso es bondad de Dios. El creyente sabe
y el creyente profesa eso. El creyente lo profesa cuando
se dice en la iglesia, Dios es bueno, el pueblo del Señor dice,
amén. Pero no solo lo dice cuando se
dice en la iglesia. Y no sólo lo dice con su boca,
sino en toda su vida el creyente está profesando esa fe, de saber
que tiene un Dios que es en gran manera bueno. Un Dios del cual
procede toda buena dádiva y todo don perfecto. Dice, no erréis,
toda buena dádiva y todo don perfecto procede del padre de
las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.
Hermanos, es la profesión de fe del creyente, de saber que
Dios es bueno con Israel, con su pueblo escogido, de saber
que ese pueblo, Dios es bueno con él porque tiene un corazón
limpio, y parte de esa bondad es justamente ese corazón, ese
corazón nuevo que Dios le ha dado, y ese corazón para el cual
ha hecho una provisión para que siga siendo limpio. Ahora, el
salmista nos empieza a hacer una profesión también de realidad. El creyente vive una profesión
de realidad. ¿Cuál es esa profesión de realidad?
El creyente... Dios le enseña. Dios le enseña
a través de circunstancias en la vida quién es Él. El Señor
trae situaciones a nuestro corazón. Hay situaciones en general como
dificultades generales de la vida. Pero también hay situaciones
como el pecado de otras personas, que suele tentar nuestro propio
corazón, y ante el cual Dios hace que nosotros podamos ver
la realidad nuestra. En su profesión de realidad,
el salmista dice algunas cosas. Que el creyente es bien consciente
de eso y no tiene pena en profesarlo. El creyente se profesa torpe. el creyente se profesa débil,
el profeta, el creyente se profesa insensato. Vamos a mirar algunos
versículos en los cuales el, el apóstol, el, el salmista,
Asaf, va a hacer una profesión de ser torpe, de ser débil, de
ser insensato. Y qué bondad de Dios, que Dios
trae circunstancias que van obrando para que nosotros podamos conociendo
nuestro propio corazón. para que nosotros dejemos de
intentar taparnos con hojas de higuera y venir ante la provisión
de la bondad de Dios, esa que limpia todo pecado, esa que cubre
con su justicia. El poder mirar que él dice primeramente,
versículo dos, en cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies,
por poco resbalaron mis pasos. En cuanto a mí, casi se deslizaron
mis pies, por poco se resbalaron mis pasos. Hay algo que el salmista dice
más adelante, él está hablando de una situación bastante peligrosa,
porque dice el versículo dieciocho, ciertamente los has puesto en
deslizadero, en asolamiento los harás caer. Y él dice, el creyente
dice, en cuanto a mí, casi, casi resbalaron, se deslizaron mis
pies, por poco resbalaron mis pasos. Y hermanos, él va a empezar a narrar qué
fue la realidad de la lucha en su corazón. Una realidad que
probablemente yo creo que enfrentamos constantemente los creyentes.
Una realidad donde él dice, ¿por qué es que Sus pies casi se deslizaron y
sus pasos se resbalaron. Y él dice, porque tuve envidia
de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. porque
no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero. No
pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como
los demás hombres. Por tanto, la soberbia los corona,
se cubren de vestido de violencia, los ojos se les saltan de gordura,
logran con creces los antojos del corazón, se mofan y hablan
con maldad de hacer violencia, hablan con altanería, ponen su
boca contra el cielo y su lengua pasea la tierra. Ahí el salmista
hace un paréntesis, y lo que viene diciendo el altanero,
el orgulloso, se continúa en el versículo 11, dice, y dicen,
¿cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en el Altísimo?
Y aquí estos impíos sin ser turbados del mundo alcanzaron riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado
mi corazón. Hermano, algo que sucedió en
el corazón es que él experimentó envidia. Él experimentó un sentimiento
de molestia por el bien ajeno porque otro tenía algo que él
deseaba. La envidia es cuando nosotros
deseamos algo que otro posee. Él estaba sufriendo, porque el
sufrimiento es desear lo que no tenemos y tener lo que no
deseamos. Después él va a describir qué
es lo que él tenía, en contraste con aquello que él deseaba. Hermanos,
cuando pensamos en la envidia, la envidia es deseo, y en realidad
las cosas que desvían nuestro corazón son nuestros deseos y
nuestras creencias. El salmista dice, leímos ¿no? qué es lo que él experimentó
en su corazón, y él estaba mirando, mirando aquellos que no sólo
parece que todo sale de maravilla, parece que nada les es difícil,
sino que además se atreven a hablar contra el Señor, dice, que dicen,
¿cómo sabe Dios? Aquellos que no creen en la omnisciencia
de Dios, la omnipresencia de Dios. Aquellos que, en contraste
del salmista, del Salmo 139, que dice, Señor, Tú me has examinado
y conocido. Tú has examinado desde lejos
mis pensamientos. Esas personas, además, que están
abundantes de cosas, dicen, ¿cómo sabe Dios? Y hay conocimiento
en el Altísimo. Hermanos, él empezó a experimentar
envidia. Y aquí hay algo importante que
nosotros debemos mirar y es, vivimos en días en que está también
de moda gente que tiende a decirnos que prosperidad material es indicativo
de estar bien con Dios. Hay gente que promueve estos
asuntos. Hay gente que los mismos discípulos
del Señor preguntaron, ¿Quién pecó, éste o sus padres, para
que haya nacido ciego? Porque hay gente que cree que
algún problema de enfermedad o dificultades económicas necesariamente
son pecado, o estar en una mala relación con Dios. Y no necesariamente. Estas personas tenían prosperidad
material, lograban todo lo que se proponían. Sin embargo, sus
vidas estaban caracterizadas, dice, por incredulidad en cuanto
al Dios verdadero. El Dios verdadero sabe y sabe
todas las cosas. El Dios verdadero sus ojos son
como llama de fuego. Su mirada es penetrante, las
cosas están todas descubiertas ante sus ojos. El Dios verdadero
conoce nuestros pensamientos, conoce nuestro andar y nuestro
reposo. El Dios verdadero es ese que
vio a Natanael y le dijo, antes que te llamaran cuando estabas
debajo de la higuera, te vi. es el que le dijo a la mujer
samaritana bien has dicho no tengo marido porque cinco maridos
has tenido el que ahora tienes no es tu marido el señor sabe
no es una una de las cosas que debemos ser guardados delante
de dios es de pensar que cuando las cosas que nos proponemos
las vamos logrando no necesariamente significa que Dios está necesariamente
bendiciendo. Estar bien seguros que en verdad
Dios está dando su bendición. Ahora, esto llevó a él a mirar
no sólo, no sólo que era torpe, débil e insensato. Torpe porque
se estaba resbalando. Dice, también él pudo ver cuán
falto de entendimiento era. porque él estaba creyendo mentiras. Era evidente que estaba siguiendo
deseos de su corazón, era claro que él deseaba pues tener una
vida parecida de aquellos que le molestaba ver que todo les
iba bien, y estaba creyendo algunas mentiras en su corazón. Algunas de las mentiras que él
estaba creyendo están en el versículo 21. Él dijo al principio que
Dios es bueno para con los limpios de corazón, pero él dice Dice versículo veintiuno, se
llenó de amargura mi alma y mi corazón sentía punzadas, tan
torpe era yo que no entendía, era como una bestia delante de
ti, con todo yo siempre estuve contigo, me tomaste de la mano
derecha más guiado según tu consejo y después me recibirás en gloria. Versículo 13 dice verdaderamente
en vano he limpiado mi corazón y lavado mis manos en inocencia
pues he sido azotado todo el día y castigado todas las mañanas
y él estaba creyendo que pues que era en vano vivir una vida
con un corazón limpio él estaba hablando aquí de una persona
que había cuidado su vida interior, o sea, aquello que es delante
de Dios, pero también su conducta externa. Dice, he limpiado mi
corazón y he lavado mis manos. Y él estaba creyendo que eso
es en vano, de nada sirve, es por demás. Él estaba pensando
otra mentira. Él estaba pensando que los sufrimientos
que él estaba enfrentando son en vano. O sea, de nada sirve
estar sufriendo. Él fue tentado y dice que quiso
hablar como ellos hablaban. ¿Y cómo hablaban ellos? ¿Cómo
sabe Dios? Y hay conocimiento en el Altísimo.
Dice, versículo 15, dice, dijera, yo hablaré como ellos, y aquí
a la generación de tus hijos engañaría. Cuando pensé para
saber esto, fue duro trabajo para mí. Hermanos, algunas cosas
que él deja en claro es su torpeza, su falta de sabiduría, y la verdad
es que yo me miro reflejado en este pasaje. ¿Cuántas veces tenemos
un análisis equivocado de las cosas? ¿Cuántas veces olvidamos
las verdades del Señor? ¿Cuántas veces pensamos que lo
que importa es la vida temporal? y hay algo que suele suceder
y es que a veces nos nos revolcamos en la miseria y pasamos tiempo
porque dice él Versículo 16, cuando pensé para
saber esto, fue duro trabajo para mí. Y a veces estamos en
un duro trabajo, y en ese trabajo de pensar en esas cosas, ¿sabe
qué es lo que había? Lo que había en ese duro trabajo
de pensar esas cosas fue queja. Él se estaba quejando con el
Señor. El Salmo 77, versículo 4, versículo
3 dice, Me acordaba de Dios y me conmovía.
Hermanos, qué bendición es acordarnos de Dios. Pero dice la segunda
parte del versículo setenta y siete, tres, dice, me quejaba y desmayaba
mi espíritu. Y por eso él dice, fue duro trabajo
para mí. ¿Y cuántas veces no hemos estado
meditando en nuestra situación, en lo que nosotros deseamos,
en mirar la prosperidad de otros y darnos vueltas? Y es un duro
trabajo. Y el espíritu se debilita. Y en lugar, pues lo que hay que
hacer es acortarme de Dios para conmovernos, porque la falta
de contentamiento agobia el espíritu. La queja es falta de contentamiento. Cuando nos quejamos es que estamos
negando que Dios es bueno. Cuando me quejo, estoy olvidando
que sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas son para
bien. Estoy olvidando mi profesión
de fe, mi confesión de fe, y somos así. Tenemos momentos en que
solemos olvidar la fe que profesamos. cuando estoy envuelto en mis
quejas. Sin embargo, qué bendición, qué bendición es ver cómo es
que el salmista vuelve a su confesión de fe, cómo es que esa confesión
de fe se va haciendo cada vez más fuerte, porque este no es
un proceso de una vez en la vida. Yo creo que el creyente experimenta
esto varias veces en su vida. De pronto nos desviamos, nos
revolcamos en miseria, perdemos la perspectiva, dejamos de ver
bien, Y la razón que dejamos de ver bien es que dejamos de
adorar a quien debemos adorar. Dejamos de pensar en quien debemos
de pensar, dejamos de meditar en la grandeza del Señor y empezamos
a mirar sólo a nuestro alrededor y nos llenamos de queja. Olvidamos
su gran obra de salvación y empezamos a revolcarnos en comiseración.
Pero si somos hijos va a suceder algo. Si somos hijos, en ese
duro trabajo el Espíritu Santo va a obrar y nos va a traer de
vuelta a la verdadera adoración. El verdadero, la realidad de
un creyente es que vuelve a ver correctamente cuando vuelve a
adorar a Dios del cielo. Versículo 17 dice, hasta que
entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos. Mientras
estaba inclinado en adoración a sus deseos, se le olvidó su
confesión de fe. Mientras estaba allí deseando
y creyendo mentiras, olvidando que a los que aman a Dios todas
las cosas les ayudan a bien, él dice que él era azotado todo
el día, y él estaba olvidando que, hijo mío, no te fatigues
de la corrección de la disciplina del Señor, porque el Señor a
todo aquel que toma por hijo lo disciplina como el padre al
hijo a quien quiere. En lugar de creer esa verdad,
él estaba pensando en vano todo eso. Él estaba olvidando que
el Señor dice, en el mundo tendréis aflicciones, pero confiad, yo
he vencido al mundo. Él estaba olvidando que las aflicciones
del tiempo presente no se comparan a las glorias venideras. Y él
estaba creyendo la mentira de que Él estaba creyendo todo lo
contrario. Él estaba creyendo que pues lo
temporal no se compara a las glorias venideras. Estaba envuelto
allí en un problema de adoración hasta que el Espíritu Santo obra
en su corazón y lo trae otra vez a la correcta adoración,
a la confesión, a recordar, a recordar Dios es bueno con los de limpio
corazón. A hacer uso del bien de Dios
que ha provisto la sangre del Señor Jesucristo para limpiar
el corazón otra vez en confesión de pecados. Escuchar la promesa
de Dios que dice, si confesamos nuestros pecados, Él es fiel
y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda
maldad. Y la realidad en la vida del
creyente es que él vuelve a ver bien cuando adora al Señor. Porque no olvidemos La cuestión
de cómo vemos tiene que ver con la adoración. Cuando adoras a
un ídolo, vas a ser como él. El ídolo tiene ojos, no ve. Tiene
oídos, no oye. Tiene manos, no puede palpar.
Se vuelve un insensible. Está revolcándose ante su deseo
y lo único que quiere es lograr su deseo y no le importa nadie
más que su deseo. Y se va haciendo daño a sí mismo
y cada vez más parecido a su ídolo. Pero nuestro Dios está
en los cielos. Todo lo que quiso ha hecho. Y
dice la escritura, los que adoran ídolos son semejantes a sus ídolos. Semejantes a ellos son los que
las hacen y cualquiera que en ellos confía. Pero cuando él,
el creyente, vuelve al Señor en adoración, dice, Así que entrando
en el santuario de Dios comprendí el fin de ellos. Ciertamente
los has puesto en deslizadero. En asolamiento los harás caer.
Como han sido asolados de repente, perecieron, se consumieron de
terrores. Como sueño del que despierta,
Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. Y aquí lo que
está diciendo es, Señor, vi otra vez las cosas como son. Y vi
que, ¿qué es lo que vi? Que tengo que poner la mira en
las cosas que no se ven, porque esas cosas que no se ven son
eternas, pero las que se ven son temporales. Estoy viendo
que lo que estás haciendo es que tú les estás dando, y les
estás dando, porque esa es la única vida que van a tener, y
pues va a ser esta su mejor vida. Pero después los tienes para
deslizadero. ¿Qué es lo que yo vi? Yo vi que
el mundo pasa y sus deleites, pero el que hace la voluntad
de Dios permanece para siempre. Estoy viendo que tú eres eterno.
Estoy viendo que tú eres bueno conmigo. Estoy viendo que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables a las glorias
venideras. Estoy viendo que lo que estoy sufriendo en aflicción
es porque tú sabes que eso es lo que yo necesito. Porque Tú
dices en Tu Palabra que, si es necesario, tengáis que ser afligidos
en diversas pruebas, para que sometida prueba vuestra fe, mucho
más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero, se prueba
con fuego, y sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado
Jesucristo. Él vio, cuando adoró, Él vio
correctamente lo que Dios está haciendo con los arrogantes e
impíos. pudo ver con claridad y soy seguro que cuando él vio
con claridad él ya no quiso más él no quiso más desear lo que
estaba deseando dice él vio él se vio correctamente a sí mismo
después de adorar él vio correctamente quién era y él vio que en su
corazón a pesar de ser creyente había llenado su alma de amargura
dice versículo 21 se llenó de amargura mi alma y mi corazón
sentía punzadas Él pudo ver que no era tan sabio, sino que era
un torpe. Dice, tan torpe era yo que no
entendía. Y él dice, él no tiene vergüenza
de decir cómo era. Él está declarando su realidad.
Él no sólo declara que Dios es bueno, sino él dice, era como
una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve Con
todo, yo siempre estuve contigo. ¿Por qué? Porque el Señor lo
había salvado. No podía ser de otra manera. Aún en nuestros
momentos de rebelión, de insensatez, el Señor está allí, cerca. Y
Él está dando gloria a Dios. Él está adorando a Dios porque
aquí va a explicar por qué es que Él no se resbaló como esos
otros que están puestos para que cuando los suelta el Señor,
se deslicen. Él dice ahí, en cuanto a mí casi
deslizaron mis pies, por poco resbalaron mis pasos. Pero aquí
está la explicación por qué a Él no le pasó eso. Uno, porque Cristo
es su Salvador y porque Él es bueno con su pueblo. A pesar
de que su pueblo es torpe, es como una bestia, es rebelde, Charles Spurgeon decía, Dios,
dice, tiene la familia más difícil. Que si algún hombre de nosotros
tuviera esa familia que Dios tiene, hace tiempo que hubiera
matado a toda su familia. Porque tiene una familia de ingratos,
de rebeldes, de malagradecidos. Y esa es la verdad. Y él puede decir, dice, era como
una bestia delante de ti, con todo yo siempre estuve contigo.
¿Y por qué es que él estuvo siempre con el Señor? Porque el Señor
lo ha prometido. El mérito no está en él. Él dijo,
yo voy a estar contigo todos los días hasta el fin del mundo.
No te voy a desamparar, no te voy a dejar. No temas porque
yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo. Siempre te sustentaré con la
diestra de mi justicia. Y la razón por la que él no se
resbaló dice, me tomaste de la mano derecha, me tomaste de la
mano derecha. Y la razón por la que él no se
resbaló no es porque era mejor que esos otros arrogantes, la
razón es porque Dios lo había salvado y lo tenía tomado de
su mano derecha. y lo estaba sosteniendo. La razón
es porque él, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio
de su salvación y habiendo creído en él, fue sellado con el Espíritu
Santo. La razón por la cual él no se resbaló y no nos resbalamos
en nuestra rebelión es porque mis ovejas, hoy mi voz, dice
yo les doy vida eterna y no perecerán jamás ni nadie las arrebatará
de mi mano mi padre que me las dio es mayor que todos y nadie
las puede arrebatar de la mano de mi padre con todo nuestra
torpeza con todo que nos estamos resbalando porque somos necios
somos insensatos somos torpes somos como una bestia con todo
el creyente no se va a perder y el señor lo va atraer otra
vez hacia sí y va a volver a ver al señor y se va a ver realmente
como él es y va a dar mérito al señor él no tiene vergüenza
en decir que era como una bestia porque él quiere que ese dios
que es bueno sea el que sea reconocido como santo justo bueno misericordioso
clemente perseverante dice después me has guiado según tu consejo
y después me recibirás en gloria Y a pesar de su lucha, él era
un creyente, porque estaba allí el consejero, el Espíritu Santo,
el consolador, el que guía. Lo guió según su consejo. Por
eso es que él volvió otra vez a adorar. Por eso es que él sabía
que Dios es bueno, porque no hay mérito en él. Él, como nosotros,
si fuéramos dejados en nuestra tropeza, pues nos iríamos al
deslizadero como los otros. Pero la razón es el Señor. El Señor es la razón. Él nos
tiene de la mano derecha. Él no nos deja. Él tiene Su Espíritu
Santo que nos está aconsejando por Su palabra. Esa palabra que
los que han probado que Él es bueno, la están anhelando y cada
día están deseando y nutriendo su alma de esa bendita palabra. Y dice después, me has guiado
según tu consejo y después me recibirás en gloria hermanos
se le acordó vio otra vez bien y él vio pues esto es su mejor
vida pero las aflicciones del tiempo presente no se comparan
a las glorias venideras que en nosotros se han de manifestar
volvió a revivir su esperanza él estaba feliz de saber yo soy
un hijo de dios y aún no se ha manifestado lo que he de ser
Pero sabemos que cuando Él se manifieste, voy a ser semejante
a Él porque le voy a ver tal y como Él es. Hermano, qué bendición
más grande para el creyente. Después dice cómo vuelve a una
confesión de fe renovada, nutrida, una fe fortalecida por la obra
del Señor. Y Dios lo hizo haciéndolo atravesar
en la prueba. Dios le puso a esos que estaba
viendo Dios deliberadamente lo hizo ver esas cosas para que
él pudiera mirar lo que tenía en su corazón y él pudiera mirar
a Dios y Dios obrar en su corazón. Y dice después él, ¿a quién tengo
yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en
la tierra. Hace un rato estaba deseando
todo lo que tienen los otros. Pero él ya se dio cuenta que
todas esas cosas van a ser quemadas. El Señor va a venir y todos los
elementos serán desechos. Y él ha entendido y ha vuelto
a la sensatez y ha visto, tú eres precioso. Yo ya no deseo
nada. Él ya está otra vez como el apóstol
Pablo. Todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo Jesús,
mi Señor. El Señor ha hecho eso en su corazón. Él dice, ¿a quién tengo yo en
los cielos sino a ti? Él está viendo que el más digno
de ser atesorado es el Señor, dice, y fuera de ti nada deseo
en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen.
Sí, me siento débil, me siento agobiado, pero en lugar de empezar
a revolcarme otra vez, yo quiero pensar en ti, quiero pensar en
ti, tú eres mi roca. Dice, más la roca de mi corazón
y mi porción es Dios para siempre. Él es mi parte, Él es mi riqueza
que nadie puede quitar. aquellos se les dice que no ponga
su confianza en las riquezas las cuales son inciertas puede
haber crisis en el mundo pero el creyente fortalecido puede
tener momentos de lucha de debilidad de queja de temor pero fortalecido
por la obra del espíritu santo dice mi porción es el señor y
esa porción nadie la puede quitar él es mi herencia él es mi tesoro
él es mi gozo dice mi porción es dios y no por un tiempo, para
siempre, para siempre. Dice, ¿por qué aquí los que se
alejan de ti perecerán? Tú destruirás a todo aquel que
de ti se aparta. Y hermano, qué bendición es que
el creyente verdadero no se puede alejar. Él estaba a punto de
resbalar, pero el creyente verdadero no se puede alejar de ninguna
manera. Van a venir tiempos en que si
fuera posible van a engañar a los escogidos, pero no va a ser posible.
Porque Él los tiene de la mano derecha. Por torpes que seamos,
Él nos va a agarrar y no nos va a soltar porque Él lo ha prometido
así. Porque Él nos compró por Su propia sangre. Porque nadie
por quien Cristo derramó Su sangre jamás va a ser separado del amor
de Cristo. Sin embargo, Hay quienes pueden
parecer que estaban cerca y se alejan. Y para ellos dice, pero
hay aquí los que se alejan de ti, perecerán. Tú destruirás
a todo aquel que de ti se aparta. Hermanos, estos hombres que cuestionaban
al Señor y el Señor les estaba colmando de cosas hasta llegar
arriba para que el Señor lo destruya. Para que el Señor lo destruya
para siempre. Sé por qué aquí los que se alejan
de ti perecerán. Tú destruirás a todo aquel que
de a ti se aparta. a todo aquel que importante que
es todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida eterna
todo aquel que cree en el hijo tiene la vida el que rehúsa creer
en el hijo no verá la vida sino la ira de dios está sobre él
pero todo aquel que de él se aparta el señor lo va a destruir
porque recuerde que separados de él nada podemos hacer sino
sólo pecar Lo único que es nuestro, verdaderamente nuestro, es nuestro
pecado. Pero Él va a destruir a todo aquel que de Él se aparta. Pero damos gracias a Dios porque
el creyente verdadero nada lo puede separar del Señor. Ni lo
alto, ni lo profundo, ni lo presente, ni lo porvenir, ni ninguna otra
cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo
Jesús. Dice, pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien. hermano qué bendición después
de pensar que el bien era que te den todo lo que tienen otros
ahora poder ver el bien es que yo esté cerca de dios hermano
estamos cerca de dios estamos cerca de dios porque hemos confiado
en el señor jesucristo estamos cerca de dios porque hemos experimentado
que él es bueno y estamos cada día anhelando su palabra no para
llenar nuestra cabeza de información No para tenerlas como armas de
guerra, los versículos, sino para conocer al Señor, para ver
la gloria del Señor Jesucristo y ser transformados de gloria
en gloria, para poder adorar con verdadera adoración y ser
transformados cada vez más parecidos al Señor Jesucristo. Ese es el
bien. En cuanto a mí, el acercarme
a Dios es el bien. He puesto en Jehová el Señor
mi esperanza para contar todas tus obras. ¿A dónde está nuestra
esperanza? El creyente verdadero pasa momentos
difíciles, momentos de lucha, pero el Espíritu Santo obra y
el creyente verdadero se vuelve al Señor en arrepentimiento y
fe. buscando esa bondad de Dios, que es tener un corazón limpio,
y viene arrepentimiento y fe buscando el perdón de sus pecados,
viniendo a ese manantial de sangre carmesí que lava todos los pecados
de su pueblo, viene aquel que es la propiciación por sus pecados,
viene reconociendo que sin pena, diciendo, señor, soy torpe, soy
como una bestia, soy rebelde, soy necio, pero tú eres fuerte,
tú eres sabio, tú eres poderoso, tú eres sabiduría, tú eres justicia,
vísteme de tu justicia. Eso es tener la esperanza. He
puesto en Jehová el Señor mi esperanza. Que toda nuestra esperanza
esté en nada que nosotros hagamos, sino solamente en todo lo que
Dios el Padre ha provisto en Cristo Jesús, en su justicia,
en su salvación, en su sabiduría, en la dependencia de su Espíritu
Santo, que nos guía según el consejo del Señor. Y entonces,
allá lo que va a suceder, hermano, tal vez no escribamos como el
salmista un salmo pero es seguro que vamos a hacer algo él está
contando con este salmo sus obras todas tus obras le está contando
como el señor fue bueno con él como en medio de su necedad y
su locura lo volvió en sí como él logró mirar por la obra del
Señor que Él es el tesoro, que Él es el más digno de confianza,
y Él tiene toda su esperanza. Hermano, quizá no podamos escribir
un salmo, pero tal vez nos mueva a cantar un himno. Tal vez nos
mueva a una oración de acción de gracias, agradeciendo al Señor
su gran bondad, su gran misericordia, su gran paciencia, siendo quienes
somos. Yo me identifico mucho con el
salmista, ser tan torpe, sin entendimiento, como una bestia,
pero el Señor es bueno. Ciertamente es bueno Dios para
con Israel, para con los limpios de corazón. Y quiere al Señor
que nuestros corazones de todos sean limpios en la sangre. ¿Has
hallado en Cristo plena salvación por la sangre que Cristo vertió?
¿Es tu corazón más blanco que la nieve? O acude a la sangre
del Señor Jesucristo. solamente allí puede limpiarse
el pecador solamente allí su corazón puede ser limpio y él
puede experimentar y decir ciertamente es bueno Dios para con Israel
ciertamente es bueno para con los limpios de corazón quiera
el Señor que la bienaventuranza del Señor Jesús sea una realidad
para todos los que escuchamos bienaventurados los del limpio
corazón porque ellos verán a Dios vamos ahora

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Joshua

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