Bootstrap
JC

Ama a tus enemigos

Romans 12:7-21
Joel Coyoc March, 26 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc March, 26 2023
Estudios en Romanos

El sermón de Joel Coyoc titulado "Ama a tus enemigos" se centra en la enseñanza de Romanos 12:7-21, abordando la doctrina del amor a los enemigos como una manifestación de la transformación que el Evangelio produce en los creyentes. Coyoc enfatiza que, a pesar de la naturaleza pecaminosa del ser humano, el amor debe prevalecer, como se expresa en la instrucción de no devolver mal por mal y de permanecer en paz con todos. Utiliza pasajes como Mateo 5:43-44 y 1 Pedro 4:12-14 para ilustrar cómo, a pesar de ser perseguidos por causa de Cristo, los creyentes están llamados a responder con amor y compasión, imitando la justicia divina. El sermón subraya la importancia de descansar en la misericordia de Dios, recordando que nadie puede ofender a un creyente más de lo que él mismo ha ofendido a Dios, lo que debería motivar a los cristianos a actuar con gracia hacia sus adversarios. La importancia práctica de esta enseñanza radica en su capacidad para reflejar el carácter de Cristo en una cultura que suele practicar la venganza.

Key Quotes

“La única respuesta coherente es que ame a mis enemigos, porque eso es lo que el Evangelio nos llama a hacer.”

“Nunca habrá un ser humano que peque contra nosotros más de lo que nosotros hemos pecado contra Dios.”

“Cuando nosotros damos rienda suelta a nuestro deseo de que el otro se sienta mal, estamos actuando en incredulidad.”

“La venganza no es mala en sí misma; lo que es malo es que nosotros tomemos la justicia por nuestra propia mano.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Romanos capítulo 12 dice la palabra de Dios así que
hermanos Os ruego, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro
culto racional. No os conforméis a este siglo,
sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta. Digo, pues, por la gracia que
me es dada a cada cual que está entre vosotros, que no tenga
más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense
de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. Porque de la manera que en un
cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen
la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo
en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera
que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada,
si el de profecía úsese conforme a la medida de la fe, o si de
servicio en servir, o el que enseña en la enseñanza, el que
exhorta en la exhortación, el que reparte con liberalidad,
el que preside con solicitud, el que hace misericordia con
alegría. El amor sea sin fingimiento,
aborreced lo malo, seguid lo bueno, amaos los unos a los otros
con amor fraternal, en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos
a los otros. en lo que requiere diligencia,
no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozosos en
la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la
oración, compartiendo para las necesidades de los santos, practicando
la hospitalidad, Bendecid a los que os persiguen. Bendecid y
no maldigáis. Gozaos con los que se gozan y
llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros, no altivos,
sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia
opinión. No paguéis a nadie mal por mal. Procurad lo bueno delante de
todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa
de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis
vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de
Dios. porque escrito está, mía es la
venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que si tu enemigo
tuviera hambre, dale de comer, si tuvieras sed, dale de beber,
pues haciendo esto, ascuas de fuego, amontonarás sobre su cabeza,
no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Vamos a meditar los versículos
del diecisiete hasta el veintiuno. No paguéis a nadie mal por mal,
procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible,
en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos,
amados míos. sino dejad lugar a la ira de
Dios, porque escrito está, mía es la venganza, yo pagaré, dice
el Señor. Así que si tu enemigo tuviera
hambre, dale de comer, si tuvieras sed, dale de beber, pues haciendo
esto, ascuas de fuego, amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido
de lo malo, sino vence con el bien el mal. Alguien ha dicho
que este es el sermón del monte del apóstol Pablo, por su similitud
con la enseñanza del Señor Jesucristo en Mateo. Y nuestro tema esta
tarde es, ama a tus enemigos, ama a tus enemigos. Vamos a mirar Mateo capítulo
5, versículos 43 y 44. Dice, oísteis que fue dicho,
amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo,
amad a vuestros enemigos. Bendecid a los que os maldicen.
Haced bien a los que os aborrecen. Y orad por los que os ultrajan
y os persiguen. Varias personas han escrito acerca
de, acerca de la, de la venganza. Alguien escribió y dijo que la
venganza es el macar más sabroso, condimentado en el infierno.
Otra persona escribió y dijo, los hombres son más dados a devolver
un agravio que a devolver un favor, porque la gratitud es
una carga y la venganza es un placer. Otra persona dijo que
la venganza es dulce y no engorda. Hermanos, tanto el Señor Jesucristo
como el apóstol Pablo y como el apóstol Pedro, en primera
de Pedro 4 capítulo 4 versículo 12 al 14 Amados, no os sorprendáis del
fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os
aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de
los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación
de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados
por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso
Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente de parte
de ellos Él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Hay algo que están asumiendo
estos tres pasajes. El Señor Jesús, Pedro y Pablo
están asumiendo que lo que Pablo escribió en otro lugar, si alguno
quiere vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerá persecución. Algo que es claro que el apóstol
Pablo ha dicho en el mismo capítulo 12, es que uno pensaría que entre
más nos parezcamos a Cristo, pues la gente nos va a amar,
pero la verdad es todo lo contrario, porque el mundo aborrece al Señor
Jesucristo y Como consecuencia, va a aborrecer todo aquello que
se parezca a Cristo. Y no nos debe parecer cosa extraña
el hecho de que nosotros tengamos enemigos. Ambos, todos esos tres
pasajes están asumiendo el que tendremos enemigos por causa
del Señor Jesucristo. Justamente por crecer a la imagen
del Señor Jesucristo seremos aborrecidos porque el mundo aborrece,
odia al Señor Jesucristo. Y la pregunta es, ¿cómo hemos
nosotros de responder ante el trato de nuestros enemigos? Y
el pasaje, el apóstol Pablo, podemos mirar que nos deja dos
puntos que son los que vamos a meditar esta noche. Uno es
qué hacer con los enemigos. Pues ama a tus enemigos. ¿Y cómo
vas a amar a tus enemigos? No pagando a nadie mal por mal. no ama a tus enemigos no pagando
a nadie mal por mal y ama a tus enemigos descansando en la justicia
de dios ama a tus enemigos no pagando mal por mal ama a tus
enemigos descansando en la justicia de dios hay algo que es una realidad
y es que el ser humano pues tiene un sentimiento por justicia porque
el ser humano es imagen de Dios y en verdad es que todos anhelamos
que haya justicia, anhelamos que el mal sea justamente retribuido,
sin embargo no debemos olvidar que Si bien eso es porque somos
imagen de Dios, también somos pecadores. Somos pecadores orgullosos,
con un corazón engañoso y perverso más que todas las cosas, y torcemos
la indignación que es correcta, y terminamos en cosas pecaminosas. Pero el Señor nos está llamando
y dice, ama a tus enemigos, no pagando a nadie mal por mal. ¿Cómo se ve el mal? Hermanos,
la verdad es que nosotros somos muy hábiles y muy diestros en
hacer en querer hacer sentir que las personas que nos causan
mal, se sientan mal. Y eso no necesariamente significa
golpear a la persona. Algunos lo podemos hacer con
miradas que matan, otros siendo sarcásticos, no respondiendo
quizás directamente, pero aprovechando cada ocasión de poder tener sarcasmo
hacia la persona. lo podemos hacer también con
esos silencios incómodos, lo podemos hacer mediante chisme
y murmuración, muecas de desprecio, y pues podemos llegar hasta golpear
a una persona. Esas son formas de hacer el mal.
Ahora, el llamado del Evangelio, el llamado del Señor es, ama
a tus enemigos, no haciendo, no pagando a nadie mal por mal. ¿Cómo hacemos para hacer eso?
Lo hacemos descansando y recordando las misericordias de Dios. No
se olvide que Pablo ha dedicado doce, once capítulos para describirnos
cómo es la misericordia de Dios, y cómo es que nosotros vamos
a lidiar con la indignación cuando alguien nos maltrata, y sobre
todo cuando parece que ese que nos maltrata, además que nos
maltrata, se está saliendo con la suya. Y en verdad que nosotros
vamos teniendo, pues, que lidiar con ese asunto. ¿Pero qué es
lo que nos va a ayudar con ese asunto? Y es descansar en la
misericordia de Dios, recordar el Evangelio. Y cuando nosotros
recordamos el Evangelio, hemos visto que todos hemos pecado
contra Dios. El apóstol Pablo empieza diciendo
que los hombres, sea que sean judíos o que sean gentiles, todos
han pecado contra Dios, todos han hecho lo malo delante de
Dios, y una de las cosas que nosotros tenemos que recordar
es que nunca, nunca hermano, nunca habrá un ser humano que
peque contra nosotros más de lo que nosotros hemos pecado
contra Dios. Lo voy a repetir, algo que no
debemos olvidar, no importa cuán grave parezca lo que nos están
haciendo, no importa que la persona que nos está haciendo lo que
está haciendo parece que sale con la suya, nunca un ser humano
podrá pecar contra nosotros más de lo que nosotros, de lo que
yo mismo he pecado contra Dios y poder mirar qué es lo que Dios
hizo ante todo mi pecado, que jamás nadie podrá pecar más de
lo que he pecado contra Él. Dice Romanos capítulo 5, versículos
6 al 8, dice, porque Cristo cuando aún éramos débiles, a su tiempo
murió por los impíos. Ciertamente apenas morirá alguno
por un justo, con todo pudiera ser que alguno osara morir por
el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que
siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Recuerde,
a pesar de que nadie va a poder pecar contra mí, más de lo que
he pecado contra Dios, Dios Pura gracia y misericordia decidió
amarme. Y cuando aún era su enemigo,
él envió al Señor Jesucristo para que muriera por nuestros
pecados. Y eso es algo que nosotros tenemos que reflexionar y debe
ser el deleite de nuestro corazón pensar constantemente en la persona
y en la obra del Señor Jesucristo. La única respuesta coherente,
lo único que en verdad da sentido para el creyente es, lo único
que es coherente y tiene sentido es la respuesta que doy hacia
mis enemigos ante tanta misericordia es amarlos. Cualquier otra cosa
distinta a esa es una contradicción al hecho de que Dios me ha amado. Y la única respuesta consistente,
coherente, es que ame a mis enemigos. Por eso dice el Señor que amemos
a nuestros enemigos. Y el llamado es amar a nuestros
enemigos no haciéndoles mal a nadie. A nadie, a ninguna persona, pagarle
mal por mal. Otra cosa que nosotros tenemos
que recordar es, hermanos, supongamos que alguien decía en la mañana
está calumniándonos, está hablando, mintiendo de nosotros, y nos
está doliendo lo que esa persona está diciendo. El Evangelio igual
nos guarda de la tentación de pagar mal por mal, cuando nosotros
podemos recordar que aunque esa persona puede estar mintiendo
en algo específico, hay algo en lo cual no se puede comparar
con lo que yo soy aparte de la gracia de Dios. Toda la mentira
que pueda decir acerca de mí, aunque es mentira respecto a
algo específico, jamás va a describirme como realmente soy aparte de
la gracia de Dios. Y eso, hermanos, es importante
recordarlo. Si yo no lo recuerdo, seguramente
yo voy a terminar respondiendo con mal al mal. pero recordar
que no importa cuánto nos calumnien, no importa qué es lo que se diga,
jamás nadie nos va a describir cómo verdaderamente somos, aparte
de la gracia de Dios, porque somos mucho peor que eso. Se dice que en una ocasión un
predicador estaba predicando el Evangelio y él dijo, nosotros,
dice, somos ratas inmundas, asquerosas ante los ojos de Dios. Después
de que él terminó de predicar, una persona se acercó y le dijo,
pastor, le dice, usted va a tener que ofrecer una disculpa pública,
porque hay una persona que le escuchó lo que usted dijo y se
ofendió. Y el pastor dijo, usted tiene razón, así que el siguiente
domingo el pastor se paró y dijo, la semana pasada predicando yo
dije que somos peores que ratas inmundas. Yo quiero hacer una
disculpa pública y quiero pedir perdón a las ratas, porque somos
peores que las ratas. Sin Cristo, aparte de la gracia
de Dios, somos peor que las ratas, y compararnos con las ratas,
pues es una ofensa a las ratas. Ahora, ama a tu enemigo, descansando
en la justicia de Dios. Dice el apóstol Pablo, después
de decir de no pagar a nadie mal por mal, él dice, Si es posible, en cuanto dependa
de vosotros, estad en paz con todos los hombres. Versículo
19. Nos vengáis vosotros mismos,
amados míos. Decía yo en la mañana que si
usted revisa toda la carta, es la única vez que en esta carta
el apóstol Pablo va a decir, amados míos. La idea es que el
apóstol Pablo está procurando como abrazar a los hermanos,
porque sabe que eso es Pues no es precisamente fácil, pero tenemos,
si somos creyentes, tenemos el Evangelio. Y el Evangelio describe
cómo es la justicia de Dios. Hermanos, una de las cosas importantes
es, la venganza no es mala en sí misma. La venganza no es mala
en sí misma. Lo que no es correcto es que
nosotros tomemos la justicia por nuestra propia mano. Dios
ha dejado, en cierto modo, algunas instituciones que se tienen que
hacer cargo de la justicia temporal, pero al final de cuentas, lo
malo no es la venganza en sí misma, sino que uno decida tomar
la justicia por su propia mano, queriendo hacer que la persona
que me ha hecho mal se sienta mal, y maltratándole y devolviéndole
mal por mal, eso es lo que está mal. Lo que está mal con la venganza
es que nosotros tomemos la venganza en nuestras manos, porque eso
es robar gloria de Dios, porque el Señor dice claramente de quién
es la venganza. La venganza no es nuestra, dice,
sino de cada lugar a la ira de Dios, porque escrito está, mía
es la venganza. Dios es, la venganza es de Dios. Dios es el vengador. Hermanos,
cuidado con que nosotros estemos robando algo que no nos pertenece. La venganza es del Señor. Cuando damos rienda suelta a
nuestra amargura, a nuestro deseo de que el otro se sienta mal
por lo que nos ha hecho, estamos actuando en incredulidad. No
estamos descansando ni confiando en la justicia de Dios. Estamos
siendo incrédulos a la palabra del Señor que dice que la venganza
es de Él y que Él hará justicia. no estamos creyendo que la justicia
es de Dios, no estamos confiando, el Señor dice, déjame, yo voy
a vengarme, pero nosotros decimos, no, yo no creo, creo que yo lo
tengo que hacer por mí mismo, y nos apuramos a hacerlo por
nosotros mismos, pero ahí es donde está el pecado, y es la
incredulidad, no confiar en que la justicia de Dios es suficiente,
y no confiar que en verdad, hermanos, Justicia. Habrá justicia. Ningún solo pecado quedará sin
castigo. Absolutamente ninguno. El Señor
dice, yo pagaré. Dios se encargará de la venganza
porque él es el único que puede ver la maldad en su totalidad
y es el que puede dar la paga justa por la maldad. dejar lugar a la venganza del
Señor, a actuar en fe confiando en que el Señor es el Señor que
hace venganza. El Señor es aquel que toma la
afrenta a su pueblo como algo personal. Recuerde cuando el
apóstol Pablo se encontró con el Señor Jesucristo Y él preguntó,
¿quién eres? Y él no le dijo, yo soy Jesús. Y no le dijo, y tú persigues
a mi iglesia. Él le dijo, yo soy Jesús a quien tú persigues. El Señor se toma las afrentas
a su pueblo como algo personal. Él es el único que puede hacer
justicia correctamente, porque él tiene no solo el poder para
hacerlo, sino la perspectiva completa de todo lo que sucede.
Nosotros podemos estar equivocados en cuanto a nuestra perspectiva.
Ahora, cuando nosotros pensamos por
la obra del Señor Jesucristo, por el Evangelio, nosotros podemos
descansar en la justicia de Dios, nosotros podemos saber que su
justicia jamás será quebrantada. Él perdonó nuestros pecados sin
quebrantar el principio más básico de la justicia, de justificar
al impío. Y mire que nuestros pecados no
fueron nada más puestos debajo de la alfombra. En realidad el
Señor hizo justicia. Nuestros pecados, los pecados
de su pueblo han sido castigados en el Señor Jesucristo. Y si bien puede ser una lucha,
y el apóstol Pablo dice, amados, como teniendo una consideración
algo que es una verdad es que el evangelio nos ha dado libertad
para nosotros poder mirar en verdad quiénes somos para nosotros
poder mirar lo que nosotros mismos hemos hecho lo que el señor ha
hecho con nosotros pero aparte de eso él nos ha dado de su espíritu
santo para poder para poder confiar en la justicia en la justicia
del señor Cuando pensamos en eso, nosotros
podríamos preguntar cómo... Yo creo que una de las cosas
que más duelen es lidiar con una situación donde uno ha procurado
todo el tiempo hacer bien a una persona. y resulta que al final
de cuentas esa persona termina haciendo todo el mal posible. Creo que esa es de las cosas
más difíciles de lidiar y sin embargo, ¿a dónde tenemos que
mirar cuando eso sucede? Porque puede sucedernos. Puede
sucedernos en nuestra familia, puede sucedernos en nuestro vecindario. El hecho de haber dado amor a
una persona y de pronto esa persona se vuelva con toda maldad. Y
recordar que El Señor Jesucristo enfrentó algo así. Él tuvo acudas,
que era su íntimo, su familiar, y después experimentar esa traición. Y hermanos, puede ser muy doloroso,
pero nuevamente lo único que nos puede ayudar es el Evangelio. Recuerde, antes que el Señor
nos diera vida, cuando éramos rebeldes contra Él con nuestro
puño levantado, allá lo que el Señor estaba haciendo siempre,
todos los días hacía salir su sol sobre nosotros, hacía caer
lluvia y nos llenaba de bendición, a pesar que nosotros éramos rebeldes
contra Él, a pesar de que Él estaba procurando siempre bien
para nosotros, estábamos nosotros como sus enemigos, haciendo todo
el mal posible, siendo ladrones de su gloria, Sin embargo, él
estaba dando toda buena edad y vaidón perfecto, dando bien
a pesar de que éramos sus enemigos. No se extrañe cuando una persona
haga eso, porque eso es lo que nosotros hicimos cuando estábamos
sin Cristo, y el Señor pacientemente nos soportó hasta que en su debido
tiempo, Su Espíritu obró y aplicó la verdad a nuestro corazón y
nos dio vida juntamente con Cristo. Pero no solo piense en eso del
tiempo pasado. Piense que nosotros ahora que
estamos en Cristo aún pecamos contra el Señor. ¿Y qué hace
el Señor? Él es bueno y perdonador. Él
es grande en misericordia. Él dice, les escribo esto para
que no pequen. Pero Él sigue diciendo, si alguno hubiere pecado,
abogado tenemos para con el Padre Jesucristo el justo. Hermano,
cuando nosotros como creyentes Respondemos pecaminosamente,
lo que estamos haciendo es pisotear la bondad de Dios. No nos extrañe
cuando alguien pisotea nuestra bondad, que es exactamente lo
que nosotros hacemos. Y la razón que nosotros aún podemos
mantenernos en pie no es por la multitud de nuestra bondad,
sino por la gran misericordia del Señor. Y eso, pensar en eso,
ver bíblicamente lo que somos, es lo que nos puede ayudar a
lidiar. ver bíblicamente quiénes somos es solamente a través del
evangelio. El evangelio es el que dice que
somos peor que ratas, pero él ha tenido misericordia de nosotros.
Es el evangelio el que nos muestra que es lo que hacíamos antes
era revelarnos y menospreciar su bondad, aunque él era bondadoso
y cuando ahora pecamos seguimos menospreciando su bondad y eso
nos puede ayudar a poder lidiar con esas situaciones tan dolorosas. Un hermano dice que él había
visitado muchas veces a creyentes en Cuba. y pues en verdad la
situación que la gente pasa ahí son situaciones difíciles en
tiempos cuando vivía un Fidel Castro y una vez los hermanos
estaban contando a él lo difícil de su situación y dice el hermano
a mí se me ocurrió decirle a los hermanos hermanos pues tenemos
que orar para que Dios salve a Fidel Castro y los hermanos
respondieron así como algo que salió de su corazón eso nunca
dice además todavía lo vamos a tener en el cielo hermanos en verdad que recordar
el evangelio con descansar en la justicia de dios y recordar
que porque el apóstol pablo no ha terminado con lo que nos está
diciendo el apóstol pablo va más allí él va a decir que no
solamente no paguemos mal por mal no solamente que no confiemos
y descansemos en la justicia de dios sino además él dice que
hagamos bien nuestros, dice versículo 20, así que si tu enemigo tuviera
hambre, dale de comer, y si tuvieras sed, dale de beber, pues haciendo
esto, ascos de fuego amontonarás sobre tu cabeza. Quizá esperáramos
que Pablo dijera, si tu enemigo tuviera hambre, pues ríete, porque
eso es lo que estamos esperando, que se muera de hambre. Pero
lo que él está diciendo es, la forma en que el Señor nos hace
no ser dominados por el mal. Como dice en el versículo 21,
no seas vencido de lo malo. No seas vencido, es un término
militar que significa estar dominado, sino vence con el bien el mal.
Y la manera es haciendo el bien. El Señor nos llama no simplemente
a ser como maniquís que no pueden hacer ni bien ni mal, sino a
hacer deliberadamente el bien. Y el bien empieza con lo primero
que podemos hacer por nuestros enemigos es orar por ellos y
bendecirles. Orar para que Dios en su misericordia,
si Él quiere, le salve. Y seguir descansando en la justicia
de Dios. Y seguir confiando en la obra
suficiente del Señor Jesucristo. Porque si Dios salvaba a Fidel
Castro, pues ciertamente los hermanos se iban a compartir
con él en el cielo. Y la verdad es que no iba a ser
que se quede sin justicia. Porque si él creía en el Señor
Jesucristo, toda la maldad que él ha hecho contra su pueblo,
en especial contra el pueblo del Señor, ha sido castigada
en la cruz del Señor Jesucristo. Y cuando uno piensa de esa manera,
a veces inconscientemente, y uno lucha para querer pagar, nosotros
estamos negando la suficiencia del sacrificio del Señor Jesucristo.
Y hermanos, que Dios nos guarde de eso. Porque es menospreciar
la obra del Señor Jesucristo. Porque yo estoy pensando que
lo que Cristo hizo en la cruz por el pecado no es suficiente,
entonces yo tengo que hacer algo más. Hermanos, una primera cosa
de hacer el bien es orar por nuestros enemigos. Y clamar al
Señor por si ya les conceda el don del arrepentimiento. Y que
ellos vengan a vida. En verdad que una mujer que estuvo en los campos
de concentración sufriendo durante la Segunda Guerra Mundial y ella
dice que ella vio cómo la salud de su hermana se deterioró después
de que un guardia le golpeó fuertemente. y pasaron los años y ella salió
en libertad y un día ella estaba en una iglesia allá en otro país
y de pronto cuando ella levantó la vista ella reconoció a una
persona dentro del auditorio y esa persona era el guardia
que había golpeado a su hermana y por causa de eso él había ella había muerto y dice que
hubo una lucha tremenda en su corazón y justo esa noche se
había predicado acerca del perdón y de amar a los enemigos y el hombre que estaba allí supo
que ella estaba porque pues a cierto punto pues se sabía su historia
porque ella había ayudado a muchos judíos y por causa de ayudar
a los judíos fue que toda su familia estuvo en prisión Y este
hombre después de escuchar la palabra, él se acercó a ella
para pedirle perdón. Y dice que en su corazón hubo
un momento de lucha. Pero ella dice, pude recordar
lo que el Señor Jesucristo hizo por mí. Y yo sabía que podía
quedar cautiva de mi amargura y mi resentimiento. Dice, pero
en ese momento pude clamar al Señor, dice, y el Señor, dice,
me hizo tenderle la mano y decirle que lo perdonaba. Y él, él dijo,
cuando lo hice estaba en ignorancia, pero el Señor me ha salvado.
Hermanos, ahí se hizo justicia. Esos pecados de ese hombre no
son pecados que se escondieron debajo de la alfombra, como tampoco
los nuestros. Si hemos creído en el Señor Jesucristo,
Él llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero. El
castigo de nuestra paz fue sobre Él y por Su llaga fuimos nosotros
curados. Hermanos, ¿Qué gran bendición
de saber que podemos orar? Y si Dios salva a nuestros enemigos,
aquellos que nos están causando cruel sufrimiento, no se quedará
sin justicia, sino se habrá hecho justicia. Y es una confirmación
para nosotros de que estamos creyendo que su sacrificio es
suficiente, que su sacrificio da satisfacción a la justicia
del Padre. Y hermanos, Alguien que tenemos que mirar
es al Señor Jesucristo. A veces nosotros pensamos, nadie
ha sufrido como yo. Es que tú no sabes lo que me
está haciendo mi enemigo. Y es posible que yo no sepa lo
que su enemigo le está haciendo. Es posible que yo no sepa ni
pueda entender lo que está sufriendo por causa de alguien que quizá
usted se ha dedicado a hacerle bien y él se ha dedicado a responder
con total maldad. deleitarse de su maldad, sin
embargo, mire al Señor Jesucristo, porque nunca habrá alguien que
haya sufrido tanto como el Señor Jesucristo, ni nunca habrá alguien
que haya sido tratado como lo fue el Señor Jesucristo. Y recordar
sobre todas las cosas que fue por causa del amor a su pueblo,
y poder mirar cómo es que él reaccionó. Primera de Pedro,
capítulo 2, Versículos 21 al 23. Vamos a empezar en el versículo
22, dice, el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca,
quien cuando le maldecían no respondía con maldición, cuando
padecía no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. Cómo el Señor pudo enfrentar
todo ese sufrimiento en manos de sus enemigos, confiando y
descansando en la justicia del Padre. confiando y descansando
en la justicia del Padre. Él, hermano, no importa cómo sea,
nosotros no somos inocentes. Puede que en cierta situación
estemos siendo tratados injustamente y en esa situación específica
seamos inocentes. pero en términos generales no
somos inocentes. Pero mire el único inocente,
el único sin pecado, el Señor Jesucristo, el que se dedicó
a hacer siempre la voluntad de su Padre, el que se dedicó a
vivir como nosotros hemos fracasado. Sin embargo, el que nunca se
halló engaño en su boca, sin embargo, cuando le maldecían,
no respondía con maldición. Él nunca se apuró en que se sientan
mal los que le estaban haciendo mal. Cuando padecía, no amenazaba. Hermano, él no le hacía falta
amenazar. Él podía terminar con sus enemigos
en el momento que quisiera, sin ninguna amenaza. Pero él confiaba
y descansaba en la justicia de su padre. Y tal vez digamos, bueno, pero
ese es el Señor Jesús. Pero hermanos, si estás en Cristo,
mira qué dice el versículo veintiuno, pues para esto fuisteis llamados,
porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo
para que sigáis sus pisadas. Así que no somos el Señor Jesucristo,
pero si estamos en Cristo, somos nuevas criaturas. Si estamos
en Cristo, tenemos el Espíritu Santo. Y Él, para esto, fuimos
llamados. Porque también Cristo padeció
por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigamos Sus pisadas. Hermanos, es el Evangelio el
que hace la diferencia. Mirar al Señor Jesucristo. Mirar
cómo Él vivió Su vida en la tierra, cómo Él descansó en la justicia
de Su Padre, y nosotros descansar en esa justicia, descansar en
la suficiencia de Su sacrificio. Eso nos va a hacer recordar,
yo no tengo que añadir nada, ni tengo que buscar que se sienta
mal. El Señor Jesús, lejos de buscar que se sientan mal, Él
dijo en la cruz, Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Y es muy posible que en respuesta a esa oración muchos se convirtieron
en el día de Pentecostés al escuchar el Evangelio. Hermanos, recuerde
una cosa importante. El apóstol Pablo empieza este
capítulo llamándonos a descansar y a vivir en base a las misericordias
de Dios al Evangelio. Y después nos llama a no conformarnos
a este siglo. Responder mal por mal es adaptarme,
es conformarme a este mundo. Mire Génesis capítulo 4 versículo
23 al 24. Dice, y dijo Lamec a sus mujeres,
Ada y Sila, oíd mi voz, mujeres de Lamec, escuchad mi dicho,
que un varón mataré por mi herida y un joven por mi golpe. Si siete
veces será vengado Caim, Lamec en verdad setenta veces lo será. Aquí vemos a los hijos de Caim,
personas que desean venganza. vengarse. Si siete veces va a
ser vengado, Caín dice, pues la Mec, setenta veces siete,
y está jactándose de cómo él se había vengado de un joven,
dice, un varón maté por mi herida y un joven por mi golpe. Era
un hombre que procuraba vengarse y devolver mal por mal, y eso
es conformarse a este siglo. Pero note Mateo capítulo 18, Versículo veintiuno y veintidós.
Entonces se le acercó Pedro y le dijo, señor, ¿cuántas veces perdonaré
a mi hermano que peque contra mí? Hasta siete. Jesús le dijo,
no te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete. Como los hijos de Caín se quieren
vengar setenta veces siete. Y el Señor Jesús dice, perdonar
hasta setenta veces siete. Y la pregunta es, ¿de quién eres
hijo? ¿Eres hijo de Dios o eres hijo de Caín? Los hijos de Dios
quieren perdonar 70 veces 7. Los hijos de Caín quieren vengarse
70 veces 7. Hacer sentir mal al que ellos
creen ha pecado contra él. Irmanos, eso nos lleva a pensar
en una cosa importante y escuchen lo que voy a decir. Una persona
dominada por la falta de perdón, que no está matando su deseo
de mal por mal, no ha entendido el Evangelio. Por supuesto que
El perdón es una lucha. Pero aquí estoy diciendo a una
persona dominada por la falta de perdón, que no está matando
su deseo de mal por mal, no ha entendido nada del Evangelio.
Una persona dominada por su deseo de venganza no es un cristiano. El Señor dice, por sus frutos
los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos o higos de los abrojos? Y vamos a mirar un pasaje en
Mateo 18, 23-25, que es 23 al 35. No lo vamos a leer porque está
largo, pero léalo en su casa. El Señor está hablando de un
hombre que tenía una deuda muy grande. una deuda tan grande
que no podía pagar y él pidió misericordia y después que le
perdonaron una deuda inmensa haga de cuenta unos cien mil
dólares él salió y se encontró con una persona que le debía
cien pesos y él agarró a esa persona que le debía cien pesos
y lo empezó a asfixiar hasta que le pagara y lo llevó a la
cárcel y las personas que lo vieron fueron y le dijeron al
señor lo que él había hecho Y lo que está el Señor explicando
aquí es justamente lo que estoy diciendo. Una persona dominada
por la falta de perdón no ha entendido el Evangelio. El cristiano
no tiene otra opción. El cristiano, su opción está
en Efesios capítulo 4 versículo 31 al 32. Dice, en capítulo cinco, versículo
uno, dice, quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo. Sed pues imitadores de Dios como
hijos amados, y andate en amor como también Cristo nos amó,
y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en
olor fragante. como un buque que va dejando
una estela, no de espuma, de amor. Esa es la opción para el
creyente. Esa es la opción para el que
está en el Señor Jesucristo. Y estamos pensando en enemigos
que no son creyentes. Y descansamos en la justicia
de Dios. Y la pregunta es, ¿y qué pasa
cuando es un hermano el que ha pecado contra mí? pues, también
descansamos en la justicia de Dios. También confiamos en que
la obra de Cristo es suficiente. Y también recordamos que el hermano
puede que peque contra mí, pero recordemos algo, con toda seguridad,
nosotros pecamos unos contra otros. Pero nuevamente es descansar
en la justicia del Señor Jesucristo. Si él es mi hermano en el Señor
Jesucristo, yo me gozo de saber algo. Cristo ha pagado por sus
pecados. Yo no tengo que procurar hacerlo
sentir mal. Y una cosa importante entre hermanos,
estemos seguros que en verdad han pecado contra mí. Porque
puede ser que lo que estoy interpretando como pecado no sea precisamente
un pecado. Quizá no me guste que me muestren
el amor haciéndome exhortación, y entonces me están procurando
hacer el bien, pero yo no estoy entendiendo y estoy malinterpretando
el hecho de que alguien en amor está haciendo correcciones a
mi vida. Y hermano, siempre es descansar en la justicia de Dios,
no negar la suficiencia del sacrificio de Cristo. Cuando yo creo que
hay que hacer algo más para que alguien se sienta mal, yo estoy
dejando de confiar en que lo que Cristo hizo es totalmente
suficiente. Y si alguien no está en el Señor
Jesucristo, el llamado es ven al Señor Jesucristo, porque el
Señor No es poesía cuando dicen, mía es la venganza. El Señor
ha vengado el pecado de su pueblo y lo vengó en la persona de su
hijo. El Señor trata severamente con el pecado. Él no escatimó
ni a su propio hijo. Él descargó su ira sobre su hijo
porque estaba cargando la maldición de su pueblo. Pero hoy es tiempo
de salvación. Hoy es tiempo en que en el Señor
Jesucristo puedes estar reconciliado con Dios por medio de la fe en
el Señor Jesucristo. Que Dios te guarde de que toda
tu vida se vaya y llegues hasta el último día en que tengas que
escuchar y experimentar la venganza del Señor. La palabra del Señor
es mía es la venganza y yo pagaré y el Señor va a pagar. Y la más
grande de las maldades es hallarnos persistentemente menospreciando
la obra del Señor Jesucristo. La Biblia dice con toda claridad,
el que cree en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsa creer
en el Hijo de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está
sobre él. Y en amor te invito, ven al Señor
Jesucristo, clama que Él te salve. porque mía es la venganza dice
el señor ahora es día de salvación va a llegar un día cuando sea
día de venganza y nada ni nadie podrá entonces librarnos de aquello
que dice la escritura horrenda cosa es caer en manos del dios
vivo un día cuando todo el mundo va a confesar que cristo es el
señor pero sólo va a ser para la gloria de dios padre hoy Si
crees en tu corazón y confiesas con tu boca que Jesús es el Señor,
hoy hay salvación. Clama al Señor Jesucristo que
te salve. Vamos a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.