Bootstrap
JC

El amor cristiano

Romans 12:9-21
Joel Coyoc March, 19 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc March, 19 2023
Estudios en Romanos

El sermón "El amor cristiano" del predicador Joel Coyoc se centra en la naturaleza, expresión y deber del amor dentro de la comunidad de creyentes a través de la exposición de Romanos 12:9-21. Coyoc argumenta que el amor cristiano debe ser sincero y sin hipocresía, y que su verdadera esencia se encuentra en la obra redentora de Cristo. Utilizando este pasaje, el predicador destaca 25 exhortaciones de Pablo sobre cómo el amor debe manifestarse en la vida de los creyentes, enfatizando que este amor busca el bien del prójimo y refleja la gloria de Dios. Las referencias a las Escrituras, como 1 Pedro 1:22-23 y Romanos 13:8-10, se utilizan para fortalecer su argumentación sobre la importancia de aborrecer el mal y adherirse al bien como un aspecto esencial del amor cristiano. La implicación práctica de su enseñanza es que los creyentes están llamados a vivir un amor auténtico que abarca la unidad, la compasión y la búsqueda activa del bien común, superando la hipocresía y la búsqueda de aprobación humana.

Key Quotes

“El amor cristiano es único y verdadero amor porque nosotros sabemos por la escritura que el que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor.”

“El amor cristiano no es fingido, es sin hipocresía. Porque somos llamados a hacer lo que sabemos que debemos hacer.”

“La única manera que tenemos de poder amar sin hipocresía es cuando por la gracia de Dios nosotros podemos aborrecer lo malo.”

“El amor es aquella virtud que nos mueve a buscar nuestra felicidad en el bien del objeto amado, aún a costa del sacrificio personal.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
vamos a abrir nuestras biblias
en la carta del apóstol pablo a los romanos es capítulo 12 romanos capítulo 12 dice la palabra de dios así que
hermanos os ruego por las misericordias de dios que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro
culto racional. No os conforméis a este siglo,
sino transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento,
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta. Digo pues, por la gracia que
me es dada, cada cual que está entre vosotros, que no tenga
más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense
de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió
a cada uno. Porque de la manera que en un
cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen
la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo
en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. manera que
teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si
el de profecía úsese conforme a la medida de la fe, o si de
servicio en servir, o el que enseña en la enseñanza, el que
exhorta en la exhortación, el que reparte con liberalidad,
el que preside con solicitud, el que hace misericordia con Aborreced lo malo, seguid lo
bueno. Amaos los unos a los otros con
amor fraternal, en cuanto a honra, preferiéndoos los unos a los
otros, en lo que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu,
sirviendo al Señor. gozosos en la esperanza, sufridos
en la tribulación, constantes en la oración, compartiendo para
las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen. Bendecid y no maldigáis. Gozaos
con los que se gozan, llorad con los que lloran, unánimes
entre vosotros, no altivos, sino asociándoos con los humildes.
No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal
por mal, procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible,
en cuanto dependa de vosotros, estate en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos,
amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito
está, mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que,
si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer, si tuvieres sed,
dale de beber, pues haciendo esto, ascuas de fuego, amontonarás
sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino
vence con el bien el mal. Vamos a meditar los versículos
del 9 al 21. Dice el versículo 9, el amor
sea sin fingimiento, aborreced lo malo, seguid lo bueno. Nuestro tema es el amor cristiano,
el amor cristiano. El Apóstol Pablo está hablando
después de, como habíamos visto, once capítulos de dejar detallado
lo que es el Evangelio. Y ahora está hablando, por causa
de estar en Cristo, cómo es que el pueblo del Señor tiene que
vivir y cómo se tiene que ver el hecho de que ellos están en
la vida verdadera y el amor cristiano. El amor cristiano es único y
verdadero amor porque nosotros sabemos por la escritura que
el que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor. Sin Cristo no es posible amar. El amor es una gran bendición
y un un gran privilegio que le ha sido dado a aquellos que han
sido objetos de el amor más grande que es haber sido amados con
amor eterno el haber sido amados aunque no habían ellos ninguna
razón de que fueran amados y solamente los creyentes por su
conocimiento del Señor de Dios en la faz del Señor Jesucristo
pueden amar amor dice sea sin fingimiento
y lo primero que el apóstol Pablo hace con nosotros miramos estos
nueve a partir del versículo nueve hasta el veintiuno nos
vamos a encontrar que el apóstol Pablo va a dar veinticinco exhortaciones y lo que vamos a hacer es en
primer lugar mirar que las primeras tres tienen que ver con lo que
es el amor cristiano después, a partir del versículo diez hasta
el veintiuno, lo que el apóstol Pablo va a hacer es empezar a
mostrarnos cómo se manifiesta este amor cristiano. Algo importante
que el apóstol Pablo va a decir en primer lugar acerca del amor
cristiano es que el amor sea sin fingimiento, el amor cristiano
es un amor no fingido, el amor cristiano es un amor sincero,
El amor cristiano es sin hipocresía. Algo que es importante que nosotros,
el apóstol Pablo ha presentado algunas cosas que son como el
agua y el aceite. Las obras, la salvación es solamente
por la fe, no es fe y obras. Es solamente por la fe en la
obra del Señor Jesucristo. Es solamente por gracia. La salvación
es por fe, por lo tanto no hay lugar para la arrogancia o el
orgullo. Son mutuamente excluyentes. El
amor es también incompatible con la hipocresía. La hipocresía
y el amor son como el agua y el aceite. No pueden ser compatibles. Son totalmente contradictorios. Cuando nosotros pensamos en...
Hay una palabra que nosotros utilizamos en nuestro lenguaje
cotidiano. Y es, nosotros vamos al teatro
y vemos a personas que están haciendo una representación,
o sea, esas personas son actores. Y la manera en que los griegos
se referían a ellos era, pues, justamente hipócritas. El hipócrita
es alguien que está representando un acto. Es alguien que está
representando un papel, pues, que no se corresponde con la
realidad. No corresponde a la realidad de lo que hay en su
corazón. Podemos pensar que tres cosas en cuanto al hipócrita.
Es alguien que pretende ser lo que no es. Es alguien que pretende
sentir lo que no siente. Y es alguien que pretende tener
una motivación que no tiene. Es alguien que está representando
y está tratando de mostrar lo que realmente no es. Está intentando
mostrar que siente algo que en realidad no siente. Y está intentando
mostrar una motivación que tampoco tiene. El Señor Jesús dijo, cuando
des limosna, dice, no seas como los hipócritas, porque ellos
hacen tocar trompeta. Yo no imagino que el Señor estaba
siendo así totalmente literal, pero Él estaba trayendo una figura. No imagino que realmente iba
alguien con la trompeta tocando para que salieran a ver, pero
era la intención que había en el corazón, y es que el hipócrita,
que el Señor Jesús describe, es alguien que está procurando
hacer un espectáculo. Él no da limosna para saciar
al hambriento. Él no da limosna para ayudar
al pobre. Él da limosna para construirse
una reputación. Él quiere parecer delante de
las más personas como una persona sensible, como una persona generosa,
como una persona que es todo lo que realmente no es, porque
él está interesado pues en construir toda una actuación. Cuando pensamos
en eso, nosotros tenemos que orar al Señor que nos guarde,
porque sobre todo hay un peligro, porque podemos convertir también
la iglesia en un escenario en donde podamos representar un
papel de persona sensible, compasiva y generosa. Pero la escritura
dice que el amor no tiene que ser así. El amor cristiano no
es así. El amor cristiano es sin fingimiento,
o sea, es sin hipocresía. Porque somos llamados a hacer
lo que sabemos que debemos hacer. Y somos llamados a hacerlo en
favor de nuestros hermanos en Cristo. Y el único motivo que
tiene que haber en nuestra mente es uno solo. es ese que es el
fin por el cual Dios nos creó, y es el fin por el cual hemos
sido redimidos, porque fuimos creados pero caídos en Adán,
hemos perdido esa capacidad de mostrar el carácter de Dios,
su gloria, y ese fin único cuando hacemos lo que hacemos es el
bien de nuestros hermanos, el bien de las personas que amamos,
y como motivación es la gloria de Dios. Si comes o bebes o haces
cualquier otra cosa, hazlo todo, para la gloria de Dios y para
el bienestar de tu hermano en Cristo eso es lo que la Biblia nos enseña
que es amar sin hipocresía y hay un versículo en primera de Pedro
que usa palabras muy parecidas a la del apóstol Pablo primera
de Pedro capítulo uno versículo dos y tres perdón veintidós y veintitrés dice el apóstol Pablo habiendo
purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad mediante
el espíritu para el amor fraternal no fingido amados unos a otros
entrañablemente de corazón puro dice La misma expresión como el Apóstol
Pablo dice, para el amor fraternal no fingido, amados unos entrañablemente
de corazón puro. Hermanos, damos gracias a Dios,
porque hay algo que puede hacer que alguien tenga un corazón
puro. Y ese es el Señor Jesucristo. Él dice, si alguno está en Cristo,
nueva criatura es. La Escritura dice, la sangre
de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado. La Escritura
habla de que la única posibilidad de tener un cambio de corazón,
de poder tener un corazón puro, es por la persona y la obra del
Señor Jesucristo. Es cuando confiamos en el Señor
Jesucristo. Solo Él puede darnos un corazón
puro. Y entonces, nosotros vamos a
poder tener un corazón donde no hay lugar para la hipocresía,
donde no hay lugar para motivos ocultos, sino solamente el motivo
que es la gloria, la gloria del Señor. Ahora, ¿por qué es Yo
he dicho varias veces que todos tenemos algo de fariseos, todos
tenemos algo de hipócrita y, no obstante, ¿qué bendición es
el Evangelio? Es el único que puede librarnos
de esa tendencia y uno podría preguntar ¿por qué el hipócrita
pretende ser lo que no es? Y la respuesta es porque en la
mayoría de los casos anhelamos y digo anhelamos porque cuando
hablamos de hipocresía no estamos hablando de otra clase de gente
es algo con lo cual el creyente aún a pesar de ser redimido en
cristo de un nuevo corazón aún estamos en la tentación y en
la batalla aún quitamos nuestros ojos del señor jesucristo y queremos
volver a la antigua manera de vivir pero En la mayoría de los
casos es que vivimos anhelando la aprobación de los demás. Y
eso es justamente lo que nos hace ser hipócritas. El Señor
Jesús les dijo a la gente, a los líderes religiosos de su tiempo
cómo ellos amaban más la gloria de Dios que la gloria de los
hombres. Ellos estaban buscando más ser aprobados. Recuerden
que Nicodemo vino a Jesús de noche porque pues tenía miedo
que lo vieran venir y pues lo iban a desaprobar porque le gustaba
que lo aprobaran sus otros compañeros allá, este, fariseos. Hermanos, es el deseo de la aprobación
de los demás. En nuestro corazón hay un deseo,
un grito desesperado muchas veces de que aprecien lo que soy y
que aprecien lo que hago. Pero Hay algo que debe hacernos
exclamar de gratitud a Dios y decir Gloria a Dios. Qué precioso es
saber el creyente ha sido librado de eso. El creyente no necesita
eso. Necesitamos escucharlo una y
otra vez. Hermano, no necesitamos eso. No necesitamos eso. La hipocresía
era lo que estaban haciendo Adán y Eva cuando estaban intentando
taparse con hojas de higuera. Y el creyente no necesita eso. No necesitamos parecer delante
de los demás mejor de lo que realmente somos. Porque al final,
hermanos, lo que importa no es lo que ustedes puedan ver o pensar
de mí. Yo puedo impresionarles con lo
que hago, pero hay alguien que ve las cosas. las cosas están
desnudas delante de él. Hermanos, y esa es la mirada
que importa, pero, gloria a Dios, nosotros, el creyente ha sido
liberado de esa tiranía. El creyente no necesita la aprobación
de nadie más, porque el Señor Jesucristo ha comprado para el
creyente la aprobación de Dios a precio de su propia sangre.
Porque el Señor Jesucristo murió en la cruz, y él murió pagando
la deuda que nosotros teníamos. ese ser lo que somos, fracasados
para vivir como Dios nos llama, fracasados para ser los padres
que deberíamos de ser, fracasados para ser los esposos que deberíamos
de ser, fracasados para ser los trabajadores que deberíamos de
ser, fracasados para ser los hijos que deberíamos de ser,
pero Cristo fue exitoso en todo, Él fue el hijo que debía de ser,
Él fue y es el esposo que es todo lo que debe de ser un esposo.
hermanos, Él pagó por nuestro fracaso, pero Él abonó a nuestra
cuenta. Hay una ropa correcta que es
aprobada por el Padre. Hermano, no necesitamos que nos
apruebe la gente. Cristo ha comprado A precio de
Su sangre, la aprobación de Dios el Padre para Su pueblo. ¡Y qué
bendita consolación, qué gozo y qué liberador es saber! No
necesito mendigar la aprobación de nadie. Cristo ha comprado
para mí la aprobación de Su Padre. No necesito esforzarme por impresionar
a nadie. Y menos lo intentes a Dios, porque
entre más lo intentes, lo que estás haciendo es aumentar tu
condenación. Porque solo hay una persona en
la cual el Señor se complace. Y esa persona es el Señor Jesucristo. Y Él ha impresionado a su Padre. Y por causa de eso, nosotros
somos aceptos, aceptables, amados por el Padre. qué bendita liberación
hermano no necesitamos no necesitamos aparecer como actores tratando
de representar algo que no somos tratando de mostrar que sentimos
algo que no sentimos y tratando de mostrar una motivación que
no tenemos Cristo es nuestra justicia y hermano al final de
cuentas no se olvide Dios no mira lo que mira el hombre.
El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira nuestro
corazón. Al final de cuentas, recuerde,
el Salmo 139 es delicioso meditar en ese salvo y que nos lleve
a maravillarnos. Eso fue lo que maravilló a tanta
gente, al salmista, y a los que estamos en Cristo nos maravilla.
El poder saber que, por ejemplo, dice el salmista, tú me has examinado
y conocido. Y después llega un momento en
que Él dice, tal conocimiento es demasiado maravilloso para
mí, alto es, no lo puedo comprender. Y hermano, lo que yo voy a decir
entre una hora, yo no lo sé, pero el Señor ya sabe todo lo
que yo voy a decir. Y hermano, qué preocupado estamos
de que nos aprueben o nos desapruebe la gente, si la opinión de quien
importa, Él sabe todo de nosotros. Aún lo que hacemos en el lugar
más secreto, para Él, a sus ojos, está desnudo. Él sigue caminando
en medio de los siete candeleros de oro, y sus ojos son como llama
de fuego. Él es Cudriña lo más profundo. Él es quien en verdad nos conoce. Ni siquiera nos conocemos a nosotros
mismos. Y al final, terminar con esa
exclamación del Salmo, examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.
Y con la humildad de saber, hermanos, que ni siquiera nos damos cuenta
de muchas veces de nuestros pecados. El salmista dice, quien puede
reconocer sus propios errores, líbrame de los que me son ocultos.
Hermanos, esa conciencia de pecado que nos libra, nos libra de la
hipocresía, que nos da libertad bendita de saber somos aceptados
no por nuestra obra. No tengo que cansarme de vivir
intentando mostrar a la gente algo que no soy. no tengo que
vivir culpando a otros de lo que yo hago. Yo puedo venir y
reconocer por la gracia de Dios, no porque soy mejor, por la gracia
de Dios que me muestra mi pecado y que me muestra cómo he fracasado
en amar a Dios y por tanto peco contra mi esposa. y poder venir
y pedir perdón a Dios y pedir perdón a mi esposa porque he
pecado primero contra Dios. Hermanos, qué bendición que tenemos
los creyentes de estar libres, libres para poder vivir el amor
cristiano, un amor sin fingimiento, un amor sincero, un amor sin
hipocresía. También nos recuerda esto, que
no tenemos que buscar la aprobación de los hombres. porque ya aquel
que nos conoce hasta lo más profundo, aquel que nos conoce desde que
estábamos en el vientre de nuestra madre, aquel que incluso diseñó
todos nuestros días y ya sabe todo lo que pensamos, cuándo
entramos, cuándo nos sentamos, sabe lo más profundo de nosotros,
él ha tenido misericordia de nosotros. Entonces, no necesitamos
buscar ni mendigar la aprobación de nadie. Él ha tenido misericordia,
ya que éramos miserables. Y sin nada en nosotros digno
de alabanza o digno de aceptación. Nosotros solemos hablar de cosas
mías, pero sólo hay algo que en verdad es mío. Y lo único
que es mío, mío, de veras mío, originalmente mío, es mi pecado. Y fuera de eso, no hay más. No
hay más. Pero Dios el Padre puso en mi
cuenta la justicia perfecta de su Hijo para que yo no tenga
que mendicar la aprobación de nadie más. Ya somos libres de
la hipocresía. No se olvide que el hipócrita
es un actor que está representando un papel, pero el creyente procura
dar muerte a su egoísmo para la gloria de Dios y para beneficio
de sus hermanos. Y en ese mismo versículo, el
Apóstol Pablo va a presentar dos exhortaciones que nos van
a llevar a poder vivir amor sincero, amor sin hipocresía. Y el Apóstol
Pablo, en ese mismo versículo, en la segunda parte, nos dice, seguid lo bueno, aborreced lo
malo. La única manera que tenemos de
poder amar sin hipocresía es cuando por la gracia de Dios
nosotros podemos aborrecer lo malo. Esta palabra es una palabra
sumamente fuerte. Esta palabra es detestar, es
horrorizarse ante todo lo que Dios señala como malo. Todo aquello
que Dios señala como malo, el creyente, el creyente se horroriza
ante ello. El creyente detesta, aborrece,
odia. Algo importante, hermanos, si
queremos amar, sinceramente, tiene que haber odio. Para que
haya amor, tiene que haber odio. Tenemos que odiar todo lo que
Dios odia y amar lo que Dios ama. Y sólo de esa manera nosotros
podremos amar sinceramente, sin hipocresía. Tiene que ser el
clamor de nuestro corazón, el poder contemplar su santidad,
el poder aprender del Señor, qué es lo que Él aborrece. para
que eso pueda ser aborrecido, para que nos horroricemos de
aquello que Dios llama pecado, de aquello que Dios llama malo,
y es seguir lo bueno. En nuestra Biblia aparece ahí,
seguid lo bueno. La palabra es correcto, seguir
lo bueno, pero tiene muchas más implicaciones esa palabra y es
adherirse, pegarse, estar lo más posiblemente unido. Cuando
los albañiles tienen que pegar algunos materiales que son muy
lisos, pues no se usa cualquier adhesivo, se trata de comprar
uno que sea el más potente. Pero además, si es posible, el
material se le hace unas rayas en la parte de atrás, porque
lo que uno busca es que quede pero bien pegado. Y esa es la
idea en el pasaje. Hay que aborrecer lo malo, y
hay que clamar al Señor para estar bien adheridos a lo que
Dios dice que es bueno. Eso nos lleva a que el amor sincero,
o sea, el amor cristiano, está dedicado a buscar el bien del
objeto amado, al aborrecer todo lo malo y pecaminoso que pueda
dañar a la persona que ama. El amor odia, el amor aborrece
todo lo malo, y se aferra a todo lo que Dios ha declarado que
es bueno. Romanos capítulo 13, versículo
8 al 10 dice, no debáis a nadie nada, sino de amaros unos a otros,
porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley. Porque no
adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no
codicerás, y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume,
amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al
prójimo, así que el cumplimiento de la ley es el amor. Y qué bendición que el creyente,
por la obra del Señor Jesucristo, por la obra del Espíritu Santo,
él puede, está capacitado para amar, Y algo que el apóstol Pablo está
diciendo es que nosotros tenemos una deuda y esa deuda es la deuda
de amar porque hemos sido amados. O sea, un deber de amar porque
nosotros hemos sido amados. El amor de Cristo es la causa
de que nosotros debamos amar a nuestros hermanos. ¿Y cómo
podemos nosotros definir el amor? ¿Qué es el amor? Podemos decir que el amor es
aquella virtud que nos mueve a buscar nuestra felicidad en
el bien del objeto amado, aún a costa del sacrificio personal. El amor es aquella virtud que
nos mueve a buscar nuestra felicidad. Note que no queda fuera nuestra
felicidad. Es aquella virtud que nos mueve
a buscar nuestra felicidad en el bienestar o en el bien del
objeto amado, aún a costa del sacrificio personal. El bien. ¿Y qué es el bien? Desde una perspectiva bíblica,
el bien es, dice en el Salmo 73, dice, en cuanto a mí, el
acercarme a Dios es el bien. Hermanos, ¿qué es amarnos entre
creyentes? Es buscar aborrecer lo malo. Es amar y pegarnos a lo bueno.
Es buscar el bien de nuestros hermanos o de las personas que
nosotros amamos. Y dentro de esas cosas, algo
importante es buscar que la persona que nosotros decimos amar, nosotros
estemos haciendo todo lo posible en la gracia de Dios para que,
en el caso de mi esposa, ella pueda estar cerca de Dios. Yo debo hacer todo lo que esté
de mi parte para estimularla a estar cerca de Dios, porque
en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien. He puesto
en Jehová el Señor mi esperanza para contar todas sus obras.
Y hermano, nos da una pauta para evaluar qué es lo que estamos
haciendo. Muchas de las personas solemos decir cosas como te amo,
pero si analizas todo lo que haces por esa persona que le
dices te amo, ¿Estás haciendo todo lo posible para que contribuir
a que ella esté cerca de Dios? ¿O estás siendo un estorbo para
que esa persona esté cerca de Dios? Porque el bien es estar
cerca de Dios, dice. En cuanto a mí, el acercarme
a Dios es el bien. Hermano, una cosa importante
es que lo que hacemos por nuestros hijos sea hacerles bien. Bueno,
nosotros no podemos hacer en sí mismo que ellos estén cerca
de Dios, pero hay cosas que podemos hacer como exponerlos al Evangelio.
Hay cosas que podemos hacer como doblar nuestras rodillas y orar
por ellos. Hay cosas que podemos hacer como
criarlos en disciplina y amonestación del Señor, como no exasperar
a nuestros hijos. El caso de los que somos esposos,
pues cosas que también somos llamados a hacer para que nuestras
esposas, si estamos buscando su bien, y el bien es que estén
cerca de Dios, pues pensar en qué cosas la Biblia nos llama
a hacer. Dice la Biblia a los esposos que vivamos sabiamente
con nuestras esposas, dando honor a la mujer como a vaso más frágil,
como a coherederas de la gracia de la vida. Dice para que nuestras
oraciones no tengan estorbo. A veces los esposos piensan que
lo que hay que hacer es orar más, pero Pedro dice que lo que
hay que hacer es, sí hay que orar, pero no es orar sin... Nuestra oración va a ser estorbada
si yo no busco el bien de mi esposa. Y, hermanos, en cada
área de nuestra vida pensar, y cuando pensamos en el bien
tenemos que ir a los primeros versículos de Romanos, capítulo
12. Y ahí se nos habla, bien es la voluntad de Dios. La voluntad
de Dios es el bien. Y podríamos decir que el amor,
ya dijimos que el amor es la virtud. Es la virtud que nos
mueve a buscar nuestra felicidad en el bien del objeto amado aún
a costa del sacrificio personal, pero podríamos decir que es la
virtud que nos mueve a procurar que la voluntad de Dios se cumpla
activamente en la persona que nosotros amamos. El poder buscar
y saber para la persona que amamos cuál es la voluntad de Dios para
la persona que amamos. Si yo digo amar a una persona,
yo debo estar ocupado activamente en procurar que ella pueda vivir,
motivarle, animarle a que ella pueda vivir en la voluntad de
Dios. De lo contrario, lo que estamos haciendo, aunque parezca
muy romántico, no es amor, sino es aborrecimiento. Se aborrecen
los unos a los otros. Aquellos que no se estimulan
a estar cada vez más cerca de Dios, aquellos que no se estimulan
a vivir en la voluntad de Dios, no digan que se están amando.
Eso es aborrecimiento. Cuando pensamos a partir del
versículo diez, el apóstol Pablo va a empezar a a decir pues es
nuestro nuestro segundo punto es ¿Cómo se ve ese amor cristiano? ¿Cómo se manifiesta? ese amor cristiano que podemos
obedecer cuando por la gracia de Dios nosotros aborrecemos
lo que es malo y nos pegamos a lo que es bueno. ¿Cómo se ve
en la vida de la iglesia ese amor? El versículo diez dice,
amaos los unos a los otros con amor fraternal. Amaos los unos
a los otros con amor fraternal. Hermanos, una de las cosas que
nosotros tenemos que pensar Si estamos en Cristo es que nosotros
somos llamados a amarnos con amor fraternal, y eso es amor
de hermanos. Una de las cosas que tiene que
imperar en el corazón del creyente, y que Pablo ha estado explicando
en este pasaje, somos miembros los unos de los otros. Nosotros
tenemos un bautismo, un Dios y Padre. Nosotros somos una familia. Y aquí está dando la idea de
una familia. Hermanos, si estamos en Cristo,
usted es mi hermano de sangre. Somos hermanos de sangre por
la sangre del Señor Jesucristo. Hay algo más poderoso que simplemente
genes que nos une y es la sangre del Señor Jesucristo. Somos miembros
los unos de los otros. Y el llamado es ese amor sincero
que aborrece lo malo y que sigue lo bueno. Es un amor que se debe
mostrar porque nosotros somos hermanos de sangre. Por causa
de la sangre de Cristo nosotros somos una familia. No simplemente
es una manera bonita de hablar cuando nos saludamos y decimos
hermanos. Esa es toda la verdad si estamos en el Señor Jesucristo.
Después dice el apóstol Pablo, en cuanto a honra, prefiriéndoos
los unos a los otros. En cuanto a honra, prefiriéndoos
los unos a los otros. Hermanos, si alguien se va a
honrar, todos nosotros deberíamos estar buscando que se honre a
los hermanos. algo que nos puede ayudar a pensar
en eso es, recuerde que hay dones que son quizá más visibles, y no obstante, ninguno de los hermanos
con su don es más importante en la iglesia. Aquellos que parecen
ser menos, parecen ser menos, menos necesarios, son los más,
o sea, menos visibles, son los más necesarios,
dice el apóstol Pablo. Y hermano, una de las cosas es
que el Señor nos haga preferir la honra los unos a los otros.
Recuerden que buscar la propia gloria no es gloria. El poder
buscar la honra de los hermanos y que el Señor nos ayude Aclamar
para que Él nos muestre, nos involucremos en servicio y podamos
usar nuestros dones a Su servicio. Y recuerden que aunque hay dones
que son más visibles, no significa que esos dones son los únicos
necesarios. todos los dones que Dios ha dado son para bendición
del cuerpo de Cristo y para la gloria de Dios y algo que nos
puede ayudar es pensar si alguna vez hemos sentido envidia de
la honra de alguien que tiene un ministerio más visible y eso
es indicativo de que quizás estás queriendo la honra en lugar de
preferir la honra para otros como dice el apóstol Pablo en
el versículo 10. Después dice, en el versículo
16, lo que requiere de diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu,
sirviendo al Señor. Pareciera que estamos pensando
ya en otra cosa, pero no es así. Si bien es cierto que todo lo
que hagamos debemos hacerlo con entusiasmo para el Señor. El
Apóstol Pablo está aquí recordándonos algo en cuanto al amor fraternal
y el amor sincero. El amor sincero ama porque hace
todo para la gloria de Dios. Y a veces nosotros solemos desanimarnos
de algunas cosas. Y un ejemplo es, por ejemplo,
algunas veces pues algunas, alguien en la familia, generalmente a
veces las hermanas, pues tienen que lavar todos los días los
mismos platos en el mismo fregadero viendo la misma pared de enfrente.
Y resulta que parece que nadie en la casa suele decir gracias
porque lavaste los trastes. Y eso puede hacernos perder,
perder la diligencia, el empezar a perder el entusiasmo. Pero
algo que nos va a mantener es recordar lo hacemos para el Señor. Y el Señor aún Un vaso de agua
que se da en el nombre del Señor será tomado en cuenta. Así que,
si comemos, o bebemos, o lavamos platos, o hacemos un don que
tal vez nadie nota en la iglesia, no se desaliente, hermano. Sígalo
haciendo para el Señor. Siga con la motivación de recordar
que Él ha comprado para usted la aprobación del Padre con su
propia sangre, y que eso sea suficiente para que usted se
mantenga haciendo lo que tiene que hacer y haciéndolo con diligencia.
Y en verdad que hacer el ministerio es difícil. Yo decía el otro
día de un hombre que de ingeniero mejor se fue a ser ganadero.
Cuando le preguntaron por qué razón, y él dijo, no, es que
es más fácil arriar vacas que arriar gente. Y hermanos, en
el ministerio a veces hay gente que no agradece. Y a veces uno
duele en el corazón, pero Dios nos motiva. Dios anima nuestro
corazón a poder tener diligencia, porque Él es digno. No lo hacemos
para las personas, para el Señor. Él es digno, Él es precioso.
Él me compró con Su sangre. el amor de Cristo que nos constriña
pensando esto que uno murió por todos y por todos murió para
que ya no vivamos para nosotros ya no vivimos esperando que los
hermanos vengan y digan gracias sino estoy bendito con toda bendición
espiritual he sido aprobado porque Cristo me ha vestido de su justicia
y seguir sirviendo a los hermanos no importa si no dicen gracias
no importa si no dan una sonrisa Después dice la Escritura ahí,
bueno, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, haciendo
todo para el Señor. Gozosos en la esperanza, sufridos
en la tribulación, constantes en la oración. Gozosos en la
esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. Y primero
vamos a pensar que aquí ya no tiene nada que ver con el amor,
pero tiene todo que ver con el amor. Colosenses capítulo uno. versículo tres al cinco el apóstol
Pablo dice siempre orando por vosotros damos gracias a Dios
Padre de nuestro Señor Jesucristo habiendo oído de vuestra fe en
Cristo Jesús y dice y del amor que tenéis a todos los santos
a causa de que tenían amor a causa de la esperanza que os está guardada
en los cielos de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera
del evangelio y tiene todo que ver con el amor gozosos en la
esperanza podemos seguir amando y gozándonos porque tenemos esperanza
y podemos seguir amando a los hermanos porque tenemos esperanza
y podemos esa palabra, sufridos, puede ser traducida como persistir
en medio de la tribulación, mantenernos constantes, ¿por qué? Porque
tenemos esperanza y algo importante que nos recuerda aquí, hermanos,
esto es algo sobrenatural, eso es algo que solo es para los
que están en Cristo, eso es algo que no se puede, por eso nos
recuerda constantes en la oración, necesitamos algo más que simplemente
fuerzas de voluntad, necesitamos asegurarnos de que estamos en
la vida verdadera, y la dependencia en oración para poder ser gozosos
en la esperanza, sufridos en la tribulación y constantes en
la oración. Versículo 13 dice, compartiendo
para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad.
Compartiendo para las necesidades de los santos. Aquí nos está
hablando de ser compasivos y habla de algo que nosotros debemos
tener en común porque somos hermanos. Y quizá hay un hermano que tiene
una necesidad que yo no tengo. Pero aunque yo no la tengo, es
nuestra necesidad porque somos un solo cuerpo y somos miembros
los unos de los otros. La palabra que dice practicando
puede ser traducida como algo más fuerte que es persiguiendo,
persiguiendo la hospitalidad, el buscar la ocasión de ser hospitalarios,
el pedir primero al Señor y después pedir en la iglesia la posibilidad
de poder hacer esto y de poder que Dios nos utilice para suplir
necesidades de nuestros hermanos. necesidades verdaderas porque
recuerde que también dice la escritura el que no trabaja que
no coma pero necesidades verdaderas y uno pudiera pensar hermanos
que con nosotros estamos practicando todo esto pues toda la gente
nos va a querer y ya va a estar todo bien y porque de repente
en el versículo catorce dice Pablo bendecid a los que os persiguen
bendecid y no maldigáis hermanos cuando estemos practicando esto
hay algo que va a suceder. El mundo aborrece a Cristo. Y
no esperes que le van a aplaudir. Dice, si alguno quiere vivir
piadosamente en Cristo Jesús, padecerá persecución. Así que,
cuando llegue a este punto, el lugar que espere que empiece
a aplaudir la gente, Pablo dice, es probable que le empiecen a
perseguir. Y el amor cristiano se va a mostrar bendiciendo a
los que le persiguen. Bendiciendo y no maldiciendo. Después dice el apóstol Pablo,
gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran. Hermanos,
recuerden que somos un cuerpo. Y recuerde que un motivo de alegría
en el cuerpo debe ser un motivo de alegría para todos. Y un motivo
de tristeza debe ser un motivo de tristeza para todos. El clamar
al Señor que nos ayude a ponernos en el zapato del otro, en el
lugar de otro, el sentir el dolor de nuestros hermanos, el sentir
su aflicción, el poder orar por ellos. Hermanos, alguien ha dicho
que a veces es más fácil llorar con los que lloran que gozar
con los que gozan, pero que el Señor nos ayude a ser ambas,
a llorar con los que lloran y a gozar con los que se gozan. Unánimes
entre vosotros, no altivos, sino asociándoos con los humildes.
No seáis sabios en vuestra propia opinión. Y aquí Pablo nos está
llamando a lo que dice en Filipenses, capítulo 3, 2, versículo 3, no hagáis, nada
hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien con humildad estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo, no mirando cada uno
por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
unánimes entre vosotros, no altivos, unánimes. La unidad es un asunto
importante. Y damos gracias a Dios porque
Dios en sus hijos va a producir ese deseo. Dios va a obrar ese
deseo. Dice, si nos asociamos con los
humildes, no seáis sabios en vuestra propia opinión. Después,
no paguéis a nadie mal por mal. Procurad lo bueno delante de
todos los hombres. Está otra vez, en cuanto a la
unidad, dice, si es posible, en cuanto dependa de vosotros,
estate en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros, amados
míos, sino dejad lugar a la ira de Dios. Y, hermanos, no solo
se nos llama a no uno pudiera pensar y sentirse bien porque,
bueno, yo no me estoy vengando. Y pues uno pudiera pensar, por
ejemplo, pues un maniquí no se venga. Pero el Señor no quiere
que seamos maniquís. O sea, no simplemente sentir
bien porque, bueno, me maltrataron, pero no me estoy vengando. Sino
el Señor dice, así que si tu enemigo tuviera hambre, dale
de comer. Si tuvieras sed, dale de beber. Pues haciendo esto,
ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. Y recuerde que el
amor cristiano, que es sincero, se puede vivir cuando por la
gracia de Dios aborrecemos lo malo y nos pegamos a lo bueno.
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Hermanos, ¿qué hacer frente a
un pasaje como este? Yo creo que es inevitable que
frente a un pasaje como este tengamos que reconocer pecado,
venir al Señor en arrepentimiento y fe, pero gozarnos también de
saber que, por su gracia, es posible que nosotros, su pueblo,
pueda vivir así. todos los beneficios por los
cuales nosotros podemos amar con amor sincero, porque hemos
sido amados. Porque, hermanos, nosotros no
necesitamos más vivir tratando de impresionar a personas. Eso
es agobiante, es cansado. La gente que vive buscando la
aceptación de otras personas se cansa, incluso se enferma.
Es terrible, es una terrible esclavitud. Pero aquel que está
en el Señor Jesucristo, Dios le ha mostrado algo. Dios le
ha mostrado que él le conoce. Y él, porque Cristo se ha revelado
ante él, le está empezando a conocerse. Él sabe que es un peligro para
sí mismo. Y por supuesto es un peligro para sus semejantes.
Y por eso él está cada día más y más consciente de su necesidad
de venir al Señor Jesucristo. En una... una reunión hubo un hombre anciano
predicando durante una semana a hombres jóvenes y al final
hubo un tiempo de oración y a este hombre ya anciano casi cerca
de los 90 años le preguntaron por qué querían que orara y él
dijo yo quiero que oren para que Dios me ayude a terminar
bien la carrera y los jóvenes pensaron pues cómo no va a terminar
bien la carrera si tiene casi 90 años Hermanos, entre más conozcamos
a Cristo, vamos a ser conscientes de que los años, los años no
son garantía de nada. Entre más conocemos al Señor
Jesucristo, vamos, el que conoce a Cristo no se anda de santurrón. El que conoce a Cristo está bien
consciente de cuán propenso es a pecar, de cuánta maldad hay
en él, y es propenso de cuán desesperadamente necesita estar
en comunión con Cristo, de cuán consciente, cuán necesitado está
de seguir mirando a Cristo, de seguir viniendo constantemente
al Señor Jesucristo. Cuando los años pasan y estamos
conociendo a Cristo, eso, si Dios, si estamos en Cristo, nos
va a llevar cada vez a ser más humildes y vivir menos de apariencia,
sabiendo cada vez más que en verdad el Señor nos conoce a
profundidad, y que a pesar de lo que conoce de nosotros, Él
nos ha amado con amor eterno, y que está cada día nuevamente
ofreciéndonos su gracia, su perdón, y su misericordia, y podemos
exclamar y decir, tu misericordia es mejor que la vida. Hermanos, que el Señor nos ayude,
y que nosotros podamos clamar al Señor para tener formas, prácticas
de empezar a hacer esto esta semana, sabiendo que ya somos la aceptación del padre, sabiendo
que no necesito mendigar la aceptación de nadie, sabiendo que el amor
es buscar mi felicidad en el bien del objeto amado, que el
amor es el procurar que la voluntad de Dios se cumpla en aquella
persona que nosotros decimos amar. Vamos a orar.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

5
Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.