Bootstrap
JC

Bendito privilegio

Psalm 70
Joel Coyoc March, 15 2023 Video & Audio
0 Comments
JC
Joel Coyoc March, 15 2023

La predicación de Joel Coyoc sobre el tema "Bendito Privilegio" se centra en la importancia de la oración y la alegría en la vida del pueblo de Dios, utilizando principalmente el Salmo 70. A través de sus puntos clave, el autor sostiene que la salvación y el gozo que provienen de Cristo son los verdaderos privilegios del creyente. Las referencias a las Escrituras, como Mateo 7:15-29 y Salmo 5:11, refuerzan que la fe activa y la dependencia absoluta en Dios son esenciales para experimentar el gozo en Su salvación. El sermón subraya la importancia de comprender que el privilegio de gozarse en Dios es una respuesta a Su gracia; es a través de la obra redentora de Cristo que el pueblo de Dios tiene acceso a una alegría duradera y profunda, lo cual tiene implicaciones prácticas significativas para la vida cristiana.

Key Quotes

“Ese bendito privilegio está expresado en el versículo 4, en dos palabras. gocense y alegrense en Dios.”

“El gozo es el fruto del Espíritu Santo. Aunque la Biblia sí en algunos lugares ordena, como por ejemplo, Filipenses capítulo 4, versículo 4. Dice la Escritura ahí, regocijaos en el Señor siempre.”

“No hay otro lugar donde regocijarse y el regocijo del Señor nadie lo puede quitar.”

“El que posee esta salvación la ama por sobre todas las cosas.”

Sermon Transcript

Auto-generated transcript • May contain errors

100%
Vamos a buscar en nuestras Biblias,
en el Evangelio según San Mateo. Mateo capítulo siete. Del versículo quince hasta el
versículo veintinueve. La Palabra de Dios dice, guardaos
de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas,
pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así todo buen árbol da buenos
frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen
árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice Señor,
Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán
en aquel día, Señor, Señor, no profetizamos en tu nombre, y
en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros, y entonces les declararé, nunca os conocí, apartaos de
mí, hacedores de maldad. Cualquiera pues que me oye estas
palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó
su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron
ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa, y no cayó
porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me
oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato
que edificó su casa sobre la arena, y descendió la lluvia
y vinieron ríos, y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella
casa, y cayó y fue grande su ruina. Y cuando terminó Jesús
estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como los escribas. Amén. Vamos a abrir nuestra Biblia
en el Salmo setenta. dice la palabra de Dios, oh Dios
acude a librarme apresúrate oh Dios a socorrerme sean avergonzados
y confundidos los que buscan mi vida sean vueltos atrás y
avergonzados los que mi mal desean sean vueltos atrás en pago de
su gocense y alegrense en ti todos
los que te buscan y digan siempre los que aman tu salvación engrandecido
sea Dios yo estoy afligido y menesteroso apresúrate a mí oh Dios ayuda
mía y mi libertador eres tú oh Jehová no te detengas vamos a orar Señor, gracias por
tu palabra. Gracias porque ella es lámpara,
porque ella es como una espada. Y Señor, ruego tu ayuda para
exponer tu palabra. Ruego tu ayuda para hacerlo con
claridad. Y ruego, Señor, la bendición
de tu Santo Espíritu. Rogarte, Padre, que hables a
nuestros corazones. de los que estamos presentes,
de aquellos que siguen la transmisión, y que tú hables a cada uno conforme
a la necesidad. Danos corazones sensibles y oídos
para oírte. Te lo rogamos en nombre del Señor
Jesús. Amén. El versículo tres, cuatro,
dice, gocense y alegrense en ti todos los que te buscan. y digan siempre los que aman
tu salvación, engrandecido sea Dios Nuestro tema de esta noche
es bendito privilegio, bendito privilegio vamos a ir al salmo cuarenta versículo trece al diecisiete
dice Quieras, oh Jehová, librarme. Jehová, apresúrate a socorrerme. Sean avergonzados y confundidos
a una, los que buscan mi vida para destruirla. Vuelvan atrás
y avergüénsense los que mi mal desean. Sean asolados en pago
de su afrenta los que me dicen, ea, ea. Gócense y alegrense en
ti todos los que te buscan. Y digan siempre los que aman
tu salvación, Jehová sea enaltecido. Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres
tú, Dios mío, no te tardes. Este es un salmo que si bien
refleja la comunión de David con el Señor y las situaciones
que él enfrentaba en su vida, verdad que es un salmo que es
mesiánico y nuestro tema es bendito privilegio hay un bendito privilegio
y ese bendito privilegio lo puede tener el pueblo de dios porque
hay alguien que es digno de todos los privilegios y él se negó
a sus privilegios él no estimó el ser igual a dios como cosa
que aferrarse él se humilló tomó forma de hombre, vino a este
mundo, él vino a este mundo y vivió en este mundo, y él hizo siempre
lo que al Padre le agrada, aquello que Adán y su descendencia fueron
creados para hacer, que es hacer siempre lo que es conforme al
carácter de Dios, pero fracasamos, él vino y lo hizo de manera perfecta. siempre dependió de Dios, él
confió plenamente en su padre. Nunca hubo una sola sombra de
duda. Es importante que nosotros podamos
recordar que la fe que nos salva es la fe del Señor Jesucristo. No es que nosotros tenemos fe
en nuestra fe, sino es esa fe perfecta, de dependencia, y esa
fe está expresada en esta oración. Ese bendito privilegio del que
vamos a meditar esta noche es un privilegio que lo tenemos,
porque Dios contesta las oraciones, en especial la oración del Señor
Jesucristo. El Señor Jesús oró esta oración
y el Padre contestó esta oración. Él dijo, apresúrate, y el Señor
se apresuró. Había personas que lo burlaron
en la cruz, diciendo, ah, ah, se encomendó a Dios, pues que
Él es libre. Al final, en el último versículo
dice, yo estoy afligido y menesteroso, apresúrate a mí, oh Dios, ayuda
mía y mi libertador eres tú, oh Jehová, no te detengas. Él
fue afligido. Él es varón de dolores experimentado
en quebranto. Él fue menesteroso, que es un
término para describir a gente miserable. Él se hizo miserable
por causa de nuestra miseria. Nosotros, miserables, debíamos
haber atravesado esta situación y, en verdad, nadie tendría por
qué escucharnos, porque lo que iba a suceder con nosotros es
lo que justamente debía ocurrir. Sin embargo, él que es santo,
igual que su padre, tres veces santo, que es justo, que es perfecto,
él vino y enfrentó todo lo que nosotros tendríamos que enfrentar,
pero aparte fue avergonzado, fue crucificado por nosotros. Si bien no estábamos físicamente
ahí, si hubiéramos tenido la oportunidad de estar, habríamos
hecho exactamente lo mismo. Él vino y nosotros le vimos sin
atractivo para desearle. Nosotros le aborrecimos sin causa. Y él, como decía el Salmo 69,
él podía hablar de que sus enemigos eran más que los cabellos de
su cabeza, porque toda la humanidad éramos sus enemigos, aún nosotros. Cuando aún éramos sus enemigos,
él murió a su tiempo por nosotros. por causa de eso, y por causa
de que Él oró esta oración, y el Padre, que se complace en Él,
respondió a esta oración, es que el pueblo de Dios puede tener
un bendito, bendito privilegio. Ese bendito privilegio está expresado
en el versículo 4, en dos palabras. gocense y alegrense en Dios. Gocense y alegrense en Dios. El bendito privilegio del pueblo
de Dios es gozarse y alegrarse en Dios. Gozarse y alegrarse
en Dios es un bendito privilegio. Es un bendito privilegio grande privilegio porque podemos
por la obra del Señor Jesucristo nosotros donde hay plenitud de gozo y
delicias a su diestra para siempre. Y no sólo es ese lugar de su
presencia, sino es la misma persona de Dios. Tener a aquel que mora
en tres personas, aquel que es suficiente en sí mismo, aquel
que no le hace falta nada, nada de lo que él ha creado o creó
porque le faltara algo, sino porque estaba sobrado en sí mismo.
Aquel, aquella bendita triunidad que es una explosión de gozo,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. padre deleitándose en
su hijo, el hijo deleitándose en su padre, y el Espíritu Santo
deleitándose en ambos. Esa bendita explosión de gozo
que estaba desde la eternidad, y que Él quiso hacer todo lo
que hizo para expresar Su gloria. Y nosotros, hoy, podemos estar
explotando de gozo, de alegría. Gozo y alegría. y qué bendición
de gozo, porque la alegría es menor que el gozo, pero el gozo
es algo que sólo posee el pueblo de Dios por la obra del Señor
Jesucristo, que nos abrió el camino, el acceso, Él mismo es
el camino. Gozosos por estar bien con Dios. Qué bendición que después de
haber caído en desgracia, Después del pecar, Adán y Eva no tenían
ni una razón de tener gozo. Ellos escucharon la voz de Dios
y en lugar de salir gozosos de ese encuentro, pues estaban aterrados. Estaban escondiéndose. Pero qué
bendición más grande es el poder estar gozoso porque se está bien
con Dios. porque nos podemos acercar a
Él, sin temor, poder acercarnos a Él y hallar en Él refugio.
Y en verdad, pues, es motivo de gozo. El Salmo 5, versículo
11, dice, pero alégrense todos los que
en ti confían, den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes,
en ti se regocijen los que aman tu nombre. Hermanos, esa es característica
del pueblo de Dios, qué bendito privilegio de poder estar exultantes,
explotando de gozo. Alégrense todos los que en ti
confían. El simple hecho de saber que
confiamos en alguien que es totalmente digno de confianza debe ser motivo
de que nuestros corazones estén explotando de una alegría que
se hace manifiesta en el Hijo de Dios, que da voces de júbilo
porque sabe que tiene un defensor. La otra razón de ese gozo es
porque tenemos todo lo que Dios demanda. Qué terrible es pensar
que podemos acercarnos con algo que Dios no va a recibir. Caín
se acercó con algo que Dios no recibió, porque Dios no recibe
lo que Él no provee. Lo único que Dios recibe, Él
lo provee, y eso es causa de gozo, de total y el más grande
gozo. Isaías sesenta y uno, versículo
diez. Y note cómo hablan los pasajes. Gócense y alegrense. Salmo 5,
versículo 11, y ahora el profeta Isaías dice, en gran manera me
gozaré, en gran manera me gozaré, en Jehová mi alma se alegrará,
en mi Dios porque me vestió con vestiduras de salvación. No hay
nada que pueda ser más grande, que pueda quitar ese gozo de
saber, estoy vestido de salvación. Estoy vestido no sólo de salvación,
me ha rodeado, me ha envuelto en su manto de justicia. Hermanos,
qué cosa más preciosa y qué figuras que utiliza la Escritura para
ilustrar esto. Dice, me rodeó de manto de justicia
como a novio me atabió y como a novia adornada con sus joyas.
No sé si hay algo que pueda ser de mayor gozo que saber que estamos
en espera de las bodas del Cordero, y que estamos vestidos de salvación,
que estamos adornados y ataviados con las joyas de su justicia.
Encontraste a Adán y Eva tratando de taparse con pedacitos de hoja,
que no eran nada adecuados, que debió haber sido algo sumamente
preocupante para ellos. Pero qué gozo de saber Él, Él
ha provisto mi ropa, me ha vestido de salvación. Y eso hace un gran
gozo, dice la Escritura. En gran manera me gozaré, mi
alma se alegrará. Y es lo mismo que experimentó
María cuando dice, engrandece mi alma al Señor y mi espíritu
se regocija en Dios mi Salvador. para nosotros. Nosotros, al contrario, vamos
a estar expectantes, sabiendo que para nosotros no es un juicio,
es una fiesta de celebración de boda, donde nosotros somos
la novia, y donde Cristo ha provisto nuestra vestidura, nuestra limpieza,
Él nos ha limpiado con Su sangre. Él está cada día obrando en nosotros
para que cada día estemos como una novia que no tenga mancha,
ni arruga, ni cosa semejante. Y Él nos ha envuelto en un manto
de justicia. Estamos vestidos de su justicia.
A su novia se le ha concedido que se vista de lino fino, blanco,
puro y resplandeciente. Y esas son las buenas obras de
los santos. Si nosotros miramos Isaías 65,
13, vamos a notar un contraste. Ese contraste donde estábamos
antes. Ese contraste donde están aquellos que se burlan, aquellos
que dicen, ¡ea! Versículo trece dice sesenta
y cinco trece dice ahí, así dice, por tanto, así dijo Jehová el
Señor, he aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis
hambre. He aquí que mis siervos beberán,
y vosotros tendréis sed. He aquí que mis siervos se alegrarán,
y vosotros seréis avergonzados. Y ahí está el gozo, de saber
de que, aunque no haya comida material, el Señor ha provisto
para su pueblo, y poder saber que vamos a estar satisfechos
porque vamos a beber del agua de la vida, porque comemos del
pan de vida, y eso alegra el corazón. Qué contraste con aquellos
que no se van a saciar, aquellos que van a ser avergonzados en
lugar de alegría, pero qué gran gozo es el bendito privilegio
de aquellos que han sido salvados por el Señor. Y es un privilegio,
porque esta es una oración y no es precisamente un mandamiento.
Está describiendo y es parte del ruego del Señor Jesucristo.
Está rogando a su Padre que se gocen y que se alegren. Hermanos,
no hay razón para no estar así, porque el Padre contesta toda
oración de sus hijos. Y porque el gozo es el fruto
del Espíritu Santo. Aunque la Biblia sí en algunos
lugares ordena, como por ejemplo, Filipenses capítulo 4, versículo
4. Dice la Escritura ahí, regocijaos
en el Señor siempre. Otra vez digo regocijaos. Y ahí
es precisamente un mandamiento, pero esto es más que un mandamiento.
Aquí Pablo lo que está haciendo es recordarnos el privilegio.
Es tu privilegio. Porque Dios contestó la oración
del Señor Jesucristo. Porque Cristo ha padecido todo
lo que su pueblo tenía que padecer. porque el Padre se apresuró a
rescatarlo. Al tercer día, Él se levantó
triunfante entre los muertos. Es nuestro privilegio regocijarnos
en el Señor. Y note que es exactamente como
lo dice el Salmo. El Salmo dice, gócense en ti. Gócense en ti. Es gozo en Dios. Porque no hay otro gozo, sino
es en el Señor. Fuera del Señor no hay gozo.
Puede haber alegría, pero gozo no. El gozo es del Señor, el
Señor mismo es el gozo. Ahora, la otra cosa que nos dice
este pasaje es, este bendito privilegio es bendito privilegio
de los que buscan a Dios. Bendito privilegio de los que
buscan a Dios. Sin embargo, nosotros sabemos
que la Escritura dice algo muy claro. Romanos capítulo 3, Versículo diez al once. Dice, como está escrito, no hay
justo ni a un uno, no hay quien entienda, no hay quien busque
a Dios. No hay quien busque a Dios, pero
aquí hay un bendito privilegio, se gozan en ti, agócense y alegrense
en ti los que te buscan. Pero la Escritura dice que no
hay nadie que le busque. El Salmo catorce, versículo uno
al tres, Dice el necio, en su corazón
no hay Dios, se han corrompido, hacen obras abominables, no hay
quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos
sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido
que buscara a Dios. Todos se desviaron, a unas se
han corrompido, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera
uno. Hermanos, no hay quien busque a Dios, pero damos gracias a
Dios que Dios es rico en misericordia. Y damos gracias a Dios porque
en esa riqueza de su misericordia, Él quiso tener misericordia de
aquellos que Él quiso tener misericordia. Y por su gracia, Él los buscó.
Entonces, hay quienes ahora buscan a Dios porque Él los buscó primero. Porque Él les dio vida cuando
estaban muertos en sus delitos y pecados. es por misericordia
del Señor que ahora hay un pueblo que busca a Dios con intensidad,
que antes no le buscaba, pero que ahora porque está vivo, porque
ha probado que Él es bueno, porque ese pueblo ha probado que el
único lugar donde uno se puede gozar, y que el gran privilegio
es gozarse en Él, entonces ese pueblo le busca, así como dice
el Salmo 63, Dios, Dios mío eres tú. De madrugada te buscaré. Mi alma
tiene sed de ti, mi carne te anhela. En tierra seca y árida,
donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como
te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia
que la vida, mis labios te alabarán. hermano, la misericordia, aquí
está, ¿por qué este hombre está buscando? Porque Dios en su misericordia
lo ha buscado, porque Dios en su misericordia lo ha querido
salvar, porque Dios en su misericordia lo escogió en Cristo, aquel que
iba a venir a ocupar su lugar y a salvarle de sus pecados,
y ahora él está consciente de algo, él está consciente que
vive en un desierto, y que no hay nada que pueda satisfacer
en este desierto si no es Dios mismo, Dios mío, Dios mío eres
tú, de madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne
te anhela. ¡Qué gran bendición! de saber
que sí podemos buscar a Dios ahora, porque Él nos ha buscado.
Antes no podíamos. Antes no queríamos. Antes estábamos
con el puño levantado. No veíamos atractivo en Él para
desearle. Le aborrecíamos sin causa, porque
Él es el más digno de ser amado, y nosotros, enojados, pensando
que hay otro lugar, otras cosas que desear y que pueden llenar,
hasta que Dios, en su amor, nos cautivó, nos sedujo y nos trajo
hacia el Señor Jesucristo. Y hermanos, qué gran bendición
de poder ver este corazón, que puede ser nuestro corazón. Quizá
olvidamos y tenemos que escuchar el llamado del Apóstol Pablo
como mandamiento, pero más que un mandamiento es un privilegio.
Regocíjate en el Señor. Otra vez te digo, regocíjate.
Regocíjate en el Señor. no hay otro lugar donde regocijarse
y el regocijo del Señor nadie lo puede quitar y si no estás
gozoso en Dios es porque has dejado de buscar a Dios y el
llamado es arrepiéntete y busca al Señor porque fuera de ahí
jamás vas a hallar gozo ven al señor clama que tu corazón pueda
volver si en verdad le has probado a experimentar hambre y sed de
justicia que en verdad el señor obra en nuestros corazones y
nosotros podamos mirar que no hay otro lugar donde haya satisfacción
sino solamente es en el señor este bendito privilegio es posible
verlo en el que lo posee ¿Y cómo es que se ve en el que lo posee?
Vamos a nuestro pasaje ahí en el Salmo setenta. Dice, y digan siempre los que
aman tu salvación, engrandecido sea Dios. Y digan siempre los
que aman tu salvación, engrandecido sea Dios. En primer lugar, El que posee
este bendito privilegio, ama la salvación del Señor. Ama la
salvación del Señor. Por encima de cualquier otra
cosa, él ama la salvación del Señor. Porque esa salvación es
más que una cosa que se obtiene. Es una persona. Esa salvación
es el mismo Señor Jesucristo. El eterno Hijo de Dios. Y el
que posee esta salvación la ama por sobre todas las cosas. No
hay nada que sea más valioso. Lo ama más que la religión. Lo
ama más que las tradiciones. Lo ama más que su denominación. Lo ama más que cualquier otra
cosa. Ama la salvación. Y eso se puede ver en María cuando
dice, engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en
Dios mi Salvador. Eso se puede ver cuando dice
el profeta, aunque ligueras no florezcan ni en las vides haya
fruto, aunque las vacas sean quitadas de los corrales y las
ovejas de la majada. Con todo, yo me alegraré en el
Señor y en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. Amar
la salvación. Al punto de que se puede decir
con el apóstol Pablo, en todo y para todo estoy enseñado para
tener abundancia, para padecer necesidad. O sea, no es que estamos
con el Señor cuando hay abundancia. Así no hay abundancia. El creyente
siempre tendrá abundancia de lo que realmente necesita. Cuando
no hay pan, el Señor va a dar gracia abundante. Porque lo que
se necesita en ese momento, muy probablemente no es el pan. Algo
que es cierto es, el Señor es mi Pastor. ¡Nada me falta! no
como nosotros lo percibimos, pero el Señor en su sabiduría
sabe en verdad qué es lo que nosotros precisamos. Así que
aquellos que tienen este bendito privilegio se puede ver en sus
vidas porque ellos muestran con su vida que lo más valioso que
cualquier otra cosa es la salvación del Señor. Después dice el pasaje, y digan siempre, los que aman
tu salvación, engrandecido sea Dios. La otra manera en que se
ve este bendito privilegio es, aquellos que lo poseen, viven
diciendo siempre una cosa. ¿Y qué es lo que viven diciendo? Engrandecido sea Dios. Ellos
están diciendo siempre, no a nosotros oh Dios, no a nosotros, sino
a tu nombre, da gloria. Y lo dicen con su boca, pero
también lo dicen con su vida. Su boca y su vida están proclamando
algo. No a nosotros, oh Dios, no a
nosotros, sino a tu nombre da gloria. Ellos están buscando
siempre que el que brille, el que sobresalga en todo, aunque
nadie nos conozca, aunque nadie nos reconozca, que conozcan y
reconozcan al Señor. Él está como el apóstol Pablo
siempre diciendo, yo soy el más pequeño de todos los apóstoles.
Él está siempre diciendo, tenemos este tesoro en vasos de barro
para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.
Y lo dice con su boca, pero lo dice también con su vida. Como
dijo el Señor Jesucristo, vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros
sois la luz del mundo, y dice, así alumbre vuestra luz delante
de los hombres, ¿para qué? Para que sea engrandecido el
Señor. Engrandecido. Aquí dice, engrandecido, y el
Salmo cuarenta dice, enaltecido. El que está buscando, el que
tiene este bendito privilegio, es que Dios sea visto, que su
gloria brille. Hermano, esto es una sola cosa. Entre más me gozo en Dios, más
se va a mostrar su carácter. Entre más se muestra el carácter
del Señor, mi gozo va a ser más grande, y más grande, y cada
vez más grande. Por eso es que el Señor nos llama,
que si comemos, bebemos o hacemos cualquier otra cosa, hagamos
todo para la gloria del Señor. Y hermanos, qué gran bendición,
qué gran privilegio, el saber que somos benditos con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales. El saber que nada ni nadie puede
quitar el gozo que el Señor Jesús ganó con su propia sangre. cualquier
otra cosa se nos puede ir muy fácilmente cualquier otra cosa
se nos puede perder inmediatamente dice el salmista dice alegría
a mi corazón mayor que la de ellos cuando abunda su grano
y su mosto porque esos cuando no hay grano y no hay mosto pues
se acabó la alegría pero qué gran bendición de saber el grano
y el mosto no nos van a abrir la entrada al cielo o sea con
grano y mosto no puede sobornar al juez perfecto, justo y al
Juez glorioso. No hay nada que pueda pagar el
rescate de tu alma, sino solamente la sangre del Señor Jesucristo.
Y ese privilegio está para el pueblo que Él ganó con su propia
sangre. Si somos parte de ese pueblo, pues gocémonos en el
Señor. Si somos parte de ese pueblo
y estamos perdiendo el gozo, examinemos nuestro corazón cuál
es la razón. No hay ninguna razón para perder
ese gozo, porque Jesús oró para que lo tengamos. Y el Padre contesta
las oraciones de Su Hijo. Él sigue intercediendo por nosotros
ante Su Padre. No hay ni una razón que no tengamos
ese gozo si tenemos el Espíritu Santo, porque el fruto del Espíritu
es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre,
templanza, cosas contra las cuales no hay ley. Y no hay razón para
no tener ese gozo a menos que no estemos en el Señor Jesucristo
o que estemos desviados y en cualquier forma el Señor viene
y dice, ven y estemos a cuentas. Ven en arrepentimiento al Señor,
clama al Señor que te salve. Y si te has desviado, clama al
Señor que te dé perdón, el aprometido. Y Él dice, estas cosas les escribo
para que no pequéis, pero si alguno hubiere pecado, dice,
abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y Él es la propiciación por nuestros
pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los de todo el mundo.
Así que no hay razón. El Señor está hablando. Está
hablando a aquellos que están sin Cristo, sin esperanza en
el mundo. Y si eres oveja, el Señor te va a dar oídos y vas
a venir al Señor. Y si estás en Cristo y te has
desviado, el Señor está llamando y el Señor está invitando, ven,
ven en arrepentimiento. El Señor murió por los pecados
de su pueblo, por los pasados, por los presentes y por los futuros.
Así que en Cristo hay esperanza y no menospreciamos que este
es un bendito privilegio que costó la sangre del Señor Jesucristo. Oremos.

Comments

0 / 2000 characters
Comments are moderated before appearing.

Be the first to comment!

Joshua

Joshua

Shall we play a game? Ask me about articles, sermons, or theology from our library. I can also help you navigate the site.