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JC

Quien Es Cristo

John 12:44-50
Joel Coyoc January, 10 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 10 2021
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about who Christ is?

The Bible teaches that Christ is the Son of God, one with the Father, and the light of the world.

Throughout Scripture, particularly in the Gospel of John, it is revealed that Christ is both fully divine and fully human. He is described as the Word made flesh (John 1:14) and the light that shines in the darkness (John 1:5). This dual nature of Christ is essential for understanding His role in the salvation of humanity. Furthermore, Jesus states explicitly that believing in Him is equivalent to believing in the Father who sent Him, emphasizing their unity (John 12:44-45). Thus, knowing Christ is crucial, as He provides access to God the Father.

John 1:14, John 1:5, John 12:44-45

How do we know the doctrine of Christ's divinity is true?

The doctrine of Christ's divinity is validated by His own words and the fulfillment of Old Testament prophecies.

The truth of Christ's divinity is affirmed through His claims, such as referring to Himself as one with the Father (John 10:30) and proclaiming that whoever has seen Him has seen the Father (John 14:9). Additionally, the fulfillment of numerous Old Testament prophecies concerning the Messiah, as observed in the Gospels, confirms His identity. For example, Jesus' birth in Bethlehem and His role as the suffering servant (Isaiah 53) exemplify how He fulfills biblical expectations. This evidence builds a solid foundation for the belief in His divine nature.

John 10:30, John 14:9, Isaiah 53

Why is knowing Christ important for Christians?

Knowing Christ is essential for salvation and spiritual growth as He is the source of eternal life.

Knowing Christ is foundational for a believer's faith, as it directly correlates to one's salvation. Jesus states in John 12:50 that the commandments from the Father lead to eternal life, meaning that understanding who Christ is enables believers to respond appropriately through faith. Moreover, the knowledge of Christ fosters spiritual growth and maturity, as believers grasp the breadth of His grace and love. By seeing Christ as the light in a world of darkness, Christians find guidance and hope amid trials and confusion in life, allowing them to navigate their emotions and circumstances through a Christ-centered perspective.

John 12:50, John 3:36

Sermon Transcript

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Buenas tardes, hermanos. Vamos
a abrir la escritura en el Evangelio según San Juan en su capítulo
doce. Dice la palabra de Dios. Seis
días antes de la Pascua vino Jesús a Betania, donde estaba
Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de
los muertos. Y le hicieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno
de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó
una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y unció
los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos, y la casa se
llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos,
Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar,
¿por qué no fue vendido este, por qué no fue este perfume vendido
por 300 denarios y dado a los pobres? Pero dijo esto no porque
se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo
la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús
dijo, Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los
tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis. Gran
multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí,
y vinieron no solamente por causa de Jesús, sino también para ver
a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. Pero los principales
sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa
de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. El siguiente día, grandes multitudes
que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,
tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban, Osana,
bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel. Y halló Jesús un asnillo, y montó
sobre él, como está escrito, No temas, hija de Sion, he aquí
tu rey viene montado sobre un pollino de asna. Estas cosas
no las entendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús
fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas
estaban escritas acerca de él y de que se las habían hecho.
y daba testimonio a la gente que estaba con él cuando llamó
a Lázaro del sepulcro y le resucitó de los muertos, por lo cual también
había venido la gente a recibirle. porque habían oído que él había
hecho esta señal. Pero los fariseos dijeron entre
sí, ya veis que no conseguís nada, mirad, el mundo se va tras
él. Había ciertos griegos entre los
que habían subido a adorar en la fiesta. Estos pues se acercaron
a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y le rogaron diciendo,
Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés,
entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió
diciendo, ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea
glorificado. De cierto, de cierto os digo,
que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo. Pero si muere, lleva mucho fruto.
El que ama su vida la perderá, y el que aborrece su vida en
este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve,
sígame. Y donde yo estuviere, allí también
estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi padre
le honrará. Ahora está turbada mi alma. ¿Y
qué diré? Padre, sálvame de esta hora.
Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo.
Lo he glorificado y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba
allí y había oído la voz decía que había sido un trueno. Otros
decían, un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo, no ha
venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora
es el juicio de este mundo. Ahora el príncipe de este mundo
será echado fuera, y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos
atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender
de qué muerte iba a morir. Le respondió la gente, nosotros
hemos oído de la ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo
pues dices tú que es necesario que el hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este hijo del hombre?
Entonces Jesús les dijo, aún por un poco está la luz entre
vosotros, andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan
las tinieblas, porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde
va. Entre tanto que tenéis la luz,
creed en la luz para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús y se
fue y se ocultó de ellos. Pero a pesar de que había hecho
tantas señales delante de ellos, no creían en Él. Para que se
cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo, Señor, ¿quién
ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el
brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque
también dijo Isaías, cegó los ojos de ellos y endureció su
corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón
y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria y habló acerca de él. Con todo eso, a un de los gobernantes
muchos creyeron en él Pero a causa de los fariseos no lo confesaban
para no ser expulsados de la sinagoga, porque amaban más la
gloria de los hombres que la gloria de Dios. Jesús clamó y
dijo, el que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió. Yo la luz he venido al
mundo para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras y no
las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo,
sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe
mis palabras, tiene quien le juzgue. La palabra que he hablado,
ella le juzgará en el día postrero, porque yo no he hablado por mi
propia cuenta. El padre que me envió, Él me
dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.
Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo,
lo hablo como el Padre me lo ha dicho. Amén. Vamos a meditar los versículos
del 44 al 50. La necesidad del hombre y en
especial la necesidad del cristiano es conocer a Dios y solo conocemos
a Dios en Cristo. La necesidad, cuando pensamos
que es conocer a Dios y que es posible conocer a Dios en Cristo,
necesariamente está el Evangelio. Cristo es el Evangelio mismo. A lo largo del evangelio de Juan,
Juan va repitiendo y el mismo Señor Jesucristo a lo largo de
su ministerio va repitiendo y va repitiendo aquello que es esencial. Y hay algo que es esencial y
que responde a una pregunta, que es la pregunta que lleva
al apóstol Juan a escribir este evangelio. ¿Quién es Cristo? El apóstol Juan tiene como objetivo,
guiado por el Espíritu Santo, escribir y hacer énfasis en señales. Y Él dice que no escribió todas
las señales, y Él dice, éstas se han escrito para que sepáis
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Y la verdad es que Cuando pensamos
en el evangelio, el evangelio es nuestra necesidad. Hay un
solo mensaje que proclamar y ese evangelio es Cristo. ¿Y sabe
cuando no hay cosas nuevas que decir? Porque el problema del
hombre desde su caída es el pecado, es su corazón engañó a su perverso. Y ese problema tiene una sola
solución y esa única solución es el Señor Jesucristo. Y sabe,
la necesidad es conocer a Dios en Cristo Jesús, la necesidad
es tener claridad en que cuando respondemos a la pregunta ¿Quién
es Cristo? la respuesta sea precisa, sea
conforme a la verdad revelada. Que nuestra respuesta a ¿Quién
es Cristo? no sea producto de nuestra imaginación,
incluso no sea producto de nuestra imaginación respaldada con uno
que otro versículo que tomamos muchas veces fuera del contexto
y hagamos una respuesta de quién es Cristo. Responder a quién
es Cristo es de suma importancia. La vida y la muerte están en
juego, el destino eterno está en juego en la respuesta de quién
es el Señor Jesucristo. En verdad estás viendo a Cristo,
estás creyendo en Cristo, en el Cristo que se ha revelado.
tal y como Dios lo ha revelado, o tienes quizá una distorsión,
o has hecho en tu cabeza la idea de que conoces a Cristo, pero
en realidad no es Cristo. El Señor mismo se toma el tiempo,
después de todo lo que ha ocurrido hasta este punto de su ministerio,
y lo que ha ocurrido en este pasaje, el Señor va a hacer énfasis
en resumir una respuesta a quién es el Señor Jesucristo. Y el
Señor Jesucristo, dice el apóstol Juan, clamó y dijo, el que cree
en mí, no cree en mí, sino en el que me envió. Y el que me
ve, ve al que me envió. En dos ocasiones en la escritura,
dos distintos escritores bíblicos dicen, con palabras que varían
un poco entre sí, que somos olvidadizos. y que
por guía del Espíritu Santo ellos iban a repetir lo mismo. Dice,
a mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas y para vosotros
es seguro. Y sabe, quizá estamos repitiendo
y estamos repitiendo, pero sabe, es dulce, es de entusiasmo, es de expectativa,
es de deseo en el corazón del creyente volver a escuchar y
volver a escuchar quién es Cristo. lo que está en juego no solo
es la salvación eterna, también es nuestro crecimiento en la
gracia y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Y es un mandato para aquellos que hemos creído antes bien crecer
en la gracia y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo. Y el Señor Jesucristo en este
pasaje nos va a decir algunas cosas que ya ha dicho pero que
nunca se pueden enfatizar lo suficiente acerca de quién es
el Señor Jesucristo. Y lo primero que en el pasaje
el Señor Jesús dice es que Él es uno con el Padre. El Señor
está enfatizando otra vez, de nuevo, está haciendo énfasis
en decir, yo soy uno con el Padre. Porque Él dice, el que cree en
mí, no cree en mí. El que cree en mí, cree en el
que me envió. Y por si eso no es suficiente,
él dice, el que me ve, el que me ve no me ve a mí, el que me
ve, ve al que me envió. Ya en el Evangelio, Juan ha dicho,
y aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos
su gloria, gloria como del unigénito del padre lleno de gracia y de
verdad. Ya el evangelio comenzó diciendo
que el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el
verbo era Dios. Todas las cosas por él fueron hechas y sin él
nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida
y la vida era la luz de los hombres. Todas las cosas por él fueron
hechas. O sea, está diciendo, Cristo es Dios. ¿Quién es Cristo? Cristo es Dios.
¿Quién es Cristo? Cristo es uno con el Padre. Y
sabe, le enojaba a las personas que escuchaban. Y en verdad que
los judíos estaban entendiendo bien lo que Jesús estaba diciendo. No estaban malinterpretando sus
palabras. Pero ellos estaban llenos de
prejuicio y de una dureza de corazón. Y en lugar de creer
la realidad de que Cristo es uno con su Padre, se atrevían
a decir, estás blasfemando porque te haces uno con el Padre. Pero
Jesús sigue haciendo énfasis. Al llegar a este punto de su
ministerio, Él sigue repitiendo y diciendo que Él es uno con
el Padre. Y esto es de suma importancia,
el poder mirar que el Señor Jesucristo no es un gran maestro. El Señor Jesucristo no es simplemente
un ejemplo para seguir. El Señor Jesucristo es uno con
el Padre. El Señor Jesucristo es Dios que
ha tomado forma humana. Lejos de pensar lo que esa gente
pensaba que era un hombre con pretensiones de ser Dios, en
verdad él era Dios que se había hecho hombre. Él era Dios que
se había hecho pobre para que por su pobreza su pueblo fuese
enriquecido. Ese es Cristo. Cristo es el tesoro
del creyente. Cristo es aquel que dejó su gloria
siendo uno con el Padre. Es aquel que no estimó el ser
igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó de su gloria
y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Ese
es el Señor Jesucristo. Él es Dios que tomó forma humana. Él es el Hijo de Dios. El Señor
Jesucristo después dice Estaba pensando un poco en cómo Dios
va guiando todas las cosas. Los himnos que cantamos empatizan
las verdades que estamos meditando y que el Señor Jesús dijo. Cantamos
acerca de la luz del mundo, cantamos de la salvación. Y después de
que el Señor Jesucristo está dejando aquí claro y repitiendo
otra vez este asunto de que Él es uno con el Padre, de que ver
a Cristo es ver al Padre. Recuerde que nunca es suficiente. El Señor ya lo ha dicho, se ha
dicho. Felipe ha estado allí. Y Felipe en un futuro todavía
va a volver a decir, Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Y eso es
por eso que volvemos a decir lo mismo y Jesús vuelve a decir
lo mismo, porque no somos mejores que Felipe, porque somos muy
parecidos a Felipe. Y aún podemos volver a preguntar,
y el Señor dice el que me ha visto a mí ha visto al Padre
y Felipe ya lo escuchó aquí y Felipe va a pedir que se lo digan otra
vez y Jesús se lo va a volver a decir y le va a decir no crees
que el Padre y yo somos uno el que me ha visto a mí ha visto
al Padre Cuando la otra cosa que Jesús
está diciendo aquí acerca, en respuesta a quién es el Señor
Jesucristo, es, dice, yo la luz he venido al mundo para que todo
aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. El que oye mis
palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido
a juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. ¿Y sabe? El Señor Jesús está diciendo
aquí, ¿Quién es Cristo? Y Él está diciendo, yo soy la
luz del mundo, yo soy la salvación del mundo de mis escogidos. Y
todo en conformidad con el Antiguo Testamento cuando dice en el
Salmo 27, Jehová es mi luz y mi salvación. Y haciendo otra vez
énfasis acerca de que sí, Él es, Jesús es la luz del mundo,
Jesús es la salvación del mundo de sus escogidos. haciendo énfasis
de nuevo en que él es uno con el Padre. Porque el Padre en
los Salmos se dice del Señor, Él es mi luz y mi salvación.
Y aquí el Señor Jesús está diciendo algo que ya dijo anteriormente.
Ya se ha puesto de pie un día en una fiesta y ha clamado a
gran voz, yo soy la luz del mundo. Ya el apóstol Juan ha escrito
y ha dicho, aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre vino
a este mundo. Y esta es la condenación, que la luz vino al mundo y los
hombres amaron más las tinieblas que la luz. ¿Sabe? Cristo es
la luz. Y necesitamos escuchar otra vez
que Él es nuestra luz. Para el creyente es de ánimo
el saber que Estamos en la luz. Que la luz es el Señor Jesucristo.
Y qué bendición de estar en la luz, hermanos, en medio de un
mundo de tinieblas. Un mundo que se está haciendo
pedazos en tinieblas. En un mundo donde mucha gente
con la escritura está creyendo en políticos y pensando que la
solución al problema de este mundo es político. En un mundo
donde políticos usan la escritura para jugar con la gente y gente
se olvida de que Jesús, que es la luz, dijo, mi reino no es
de este mundo. El reino del Señor Jesús no tiene
absolutamente nada que ver con este mundo. Y en verdad Dios
puede utilizar a algunos políticos, hasta a los más perversos, porque
Dios es el Señor, Él es el que quita, Él es el que pone reyes.
Pero sabe, en un mundo lleno de tinieblas, en un mundo donde
la Biblia dice que la noche está avanzada, Cuando hablamos de
tinieblas, hablamos está dentro de las tinieblas las mentiras,
está dentro de las tinieblas toda la confusión, el engaño.
Y, ¿sabe? Esa es la clase de mundo en que
estamos viviendo. En un mundo donde escuchamos
noticias y tenemos que ser muy cuidadosos porque la verdad es
que no sabemos en verdad qué es verdad de todo lo que la gente
dice. Porque la Biblia dice con claridad
No hay tal cosa como que estos dicen, estos son buenos, estos
son malos. ¿Sabe qué? La Biblia dice una
cosa nada más. Dice, sea Dios veraz y todo hombre
mentiroso. ¿Y sabe? Damos gracias a Dios
porque nosotros tenemos la verdad. Y la verdad es Cristo, la verdad
es su palabra. En medio de toda la confusión
es importante y de consuelo saber que estamos en la luz. Cristo
es la luz. Yo soy la luz del mundo. Y aunque
la noche esté avanzada, el creyente tiene luz. El creyente está en
Cristo y Cristo es su luz. Cuando pensamos en que Cristo
es la luz, el clamor de nuestro corazón debe ser tal. Hermanos,
la luz es una necesidad. Sería terrible estar aquí y dentro
de este salón y que estuviera oscuro. No es ni agradable. Y una cosa muy importante, hermanos,
nosotros estamos experimentando muchas cosas en nuestra vida. Y el clamor de nuestro corazón
debe ser, Señor, ayúdame a recordar que Tú eres la luz del mundo,
que el que te sigue no andará en tinieblas. Hermanos, clamemos
al Señor. que conozcamos cada vez más a
Cristo y que a la luz de Cristo pueda interpretar lo que siente
mi corazón, mis sentimientos, mis emociones, mis deseos, las
noticias y todo lo que está pasando pueda ser interpretado a la luz
de quién es el Señor Jesucristo. Porque no nos olvidemos que vivimos
en un mundo en un mundo donde hay un gran enemigo que es un
gran engañador, un maestro del engaño. No nos olvidemos que
aún nuestra naturaleza pecaminosa está allí con un corazón que
Dios está cada día siendo semejante a su hijo, pero que aún hay una
batalla con el remanente de pecado en nuestro corazón, y tenemos
un corazón engañoso y perverso, y sabe el mundo y sus atractivos,
Satanás y sus mentiras, la carne y sus deseos. pero que la luz
de Cristo nos alumbre y podamos interpretar todas las cosas y
poder mirar qué es lo que yo estoy creyendo. Lo que yo estoy
creyendo respecto a lo que está experimentando mi corazón en
cuanto a emociones, en cuanto a noticias, en cuanto a sucesos,
en cuanto a las relaciones con mis hermanos, con mi esposa,
con mi hijo, ¿cómo lo estoy interpretando? Yo estoy interpretando a la luz
de quién es Dios, de qué es lo que dice Dios, de cuál es la
verdad de Dios o estoy creyendo las mentiras del diablo, las
mentiras. Hay tantas voces contrarias a
la escritura. Que la palabra que es lámpara,
la palabra escrita y la palabra viva sean tales que alumbre nuestro
camino. Podamos decir con el salmista,
El Señor es mi luz y mi salvación. Podemos decir con el salmista,
lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera mi camino. ¿Sabe?
Jesús, somos bendecidos porque estamos en la luz. Hermano, hay
momentos en que podemos experimentar y parecer que todo es confusión
a nivel de lo que ocurre con mi trabajo, con mis emociones,
con mi cansancio, con mis relaciones. ¿Pero sabe qué? Jesús es mi luz,
Cristo es luz y no el que le sigue no andará en tinieblas
y poder detenernos cuando pensamos que hay tinieblas y mirar en
la palabra que es luz, clamar al que podamos disfrutar de su
luz, clamar que la luz vaya echando fuera las tinieblas de nuestro
corazón y nuestra confianza pueda estar en su verdad, en su verdad,
su verdad que dice No estás solo. A veces tu corazón dice que estás
solo. Pero eso no es cierto. Porque
el Señor, que es la luz, ha dicho, yo estoy contigo todos los días,
hasta el fin del mundo. El Señor ha dicho a su pueblo,
no temas, porque yo estoy contigo. No desmayes, porque yo soy tu
Dios. Hay momentos en la vida en que sentimos que vamos a tirar
la toalla. Pero eso es mentira. Recuerda, y yo cuando se los
digo, hermanos, me lo estoy diciendo porque necesito escucharlo. O
sea, yo tengo esas mismas batallas y peleo con esas mismas mentiras
de mi carne, de mi corazón, de mis deseos. Y sabe poder clamar
al Señor, que su voz pueda sonar fuerte en medio de todas las
voces, que su luz pueda brillar en medio de las tinieblas. Y
en medio de las tinieblas, podamos decir, Yo sé que mi redentor
vive. Yo sé que no estoy solo. Yo sé
que él me sostiene con su mano derecha. Yo sé que no importa
lo que hay gente que dice que están haciendo una demolición
controlada de la economía. Y es posible. En verdad que es
posible. En verdad que es posible tantas
cosas de las que escuchamos. Pero no temas. Yo estoy contigo. Yo soy tu sustentador. Yo soy
tu fuerza. Yo no te voy a dejar solo. y
poder recordar esa voz constantemente, Cristo es luz, Cristo es salvación. Dice No he venido para juzgar al mundo,
sino a salvar al mundo. ¿Sabe? En la primera venida del
Señor Jesucristo, el Señor Jesucristo vino y es luz de su pueblo y
es salvación de su pueblo. Él vino a salvar al mundo y no
está hablando de una salvación universal. Aquí está hablando
en el sentido de aquel mundo de sus escogidos, de aquella
multitud que está delante del trono del Cordero, que son de
todo linaje, de toda lengua, de todo pueblo y nación. Es el
cumplimiento de aquella promesa, en ti serán benditas todas las
familias de la tierra. Sabe de toda nación, de todo
linaje, de toda lengua, va a haber redimidos que han sido escogidos
en Cristo desde antes de la fundación del mundo y en su primera venida,
¿quién es el Señor Jesucristo? El Señor Jesucristo es luz, el
Señor Jesucristo es salvación. Llamará su nombre Jesús porque
Él salvará a su pueblo de sus pecados. El Señor es mi luz y
mi salvación. ¿De quién temeré? El Señor es
la fortaleza de mi vida. ¿Sabe No hay condenación para
los que están en Cristo. Él es luz y salvación. Él es
luz y salvación. Después dice el Señor Jesús El Señor Jesús empieza a hablar
en el versículo 47 y va hablando acerca de su hablar, de sus palabras. Dice, el que oye mis palabras
y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar
al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, de aquí en
adelante el énfasis va a ser en lo que él ha hablado. Dice,
el que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien le
juzgue. La palabra que he hablado, ella
le juzgará en el día postrero. Y otra vez hablando, dice, porque
yo no hablo por mi propia cuenta. El padre que me envió, él me
dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida
eterna, así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el padre me lo
ha dicho. En esto que está diciendo el
Señor Jesús, Él está respondiendo a la pregunta ¿Quién es Cristo? Cristo es la palabra viviente
del Padre. Cristo es la palabra viviente
del Padre. Él no habló nada por su propia
cuenta. Él habló siempre en conformidad
a su Padre. Siempre hizo énfasis en decir
lo que yo digo, no lo digo por mi propia cuenta. Lo que he oído
decir el Padre, eso es lo que digo. Y sabe, cuando empieza
el Evangelio, empieza en el principio era el verbo o la palabra. Y
el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Todas las cosas por
Él fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
Y aquel verbo, fue hecho carne, la palabra viviente de Dios.
Como tal, el Señor hace aquí también una división entre lo
que estaba haciendo en su primera venida y lo que va a hacer en
su segunda venida. En su primera venida ha venido
a salvar a su pueblo de sus pecados. En su primera venida ha venido
a salvar de este mundo a una multitud que nadie puede contar
de todo linaje, lengua, pueblo y nación, Pero sabe, como tal
palabra viviente, en su segunda venida dice que juzgará a sus
enemigos que rechazan su palabra. Dice, el que me rechace y no
recibe mis palabras tiene quien le juzgue. La palabra que he
hablado ella le juzgará en el día postrero. Sabe, en ese momento
él vino como el salvador del mundo, pero el mismo evangelio
dice que el padre ha dado todo juicio al hijo. para que todos
honren al hijo como honran al padre. Y cuando pensamos en el
juicio, en el día postrero, en el cual todo el juicio ha sido
dado al hijo, y el énfasis es sobre lo mismo. ¿Por qué el padre
le ha dado todo juicio al hijo? Porque el padre y el hijo son
uno. Y porque es necesario que nadie se engañe. Mucha gente
se engaña de pensar que honra al padre, y que se puede honrar
al Padre sin honrar al Señor Jesucristo. Mucha gente pretende
que se puede llegar al Padre sin venir a través del Señor
Jesucristo, pero eso es imposible. La Escritura dice de manera contundente,
yo soy el camino, dice Jesucristo, yo soy la verdad, yo soy la vida,
y dice nadie viene al Padre si no es por mí. Nadie. No hay otra
manera. ¿Sabe? No es posible honrar al
Padre sin honrar al Señor Jesucristo. Y por eso, en su segunda venida,
el Señor viene ya no para salvar, sino el Señor viene para juzgar
y para ejecutar venganza sobre sus enemigos, para ejercer juicio. va a ser una exhibición en su
primera venida hizo una exhibición de su gracia es una exhibición
de su misericordia para con su pueblo hizo una exhibición de
su amor también de su justicia porque cargó el pecado de su
pueblo en la cruz la ira del padre se descargó sobre él por
causa de nuestros pecados de mis pecados pero sabe que en
la segunda venida va a ser una exhibición de juicio de que Dios
es justo y que su justicia es también santa. Y sabe, en virtud
de que Él es la palabra viviente, se le ha encomendado el juicio. En cuestión de que él dice que
es la palabra viviente, también es el énfasis otra vez de que
todo lo que habla lo habla en perfecta conformidad con su padre. Pero dice algo además que es
bien importante. Siempre está hablando todo en
perfecta conformidad a lo que el padre le dice. Y el versículo
49 dice, porque yo no he hablado por mi propia cuenta, El padre
que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo
que he de hablar. Y después de decir todo ese énfasis
de hablar en conformidad con su padre, dice, y sé que su mandamiento
es vida eterna. Y sé que su mandamiento es vida
eterna. Y qué maravilloso es que su mandamiento
es vida eterna. Es interesante que es el mismo
apóstol Juan que, guiado por el Espíritu Santo, escribe después
en Primera de Juan y dice, Primera de Juan 3.23, y este es su mandamiento. que creamos en el nombre de su
Hijo Jesucristo. Su mandamiento es vida eterna,
porque todo aquel que ve al Hijo y cree en Él tiene vida eterna.
¿Su mandamiento cuál es? Ese su mandamiento que es vida
eterna es que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo. Y por
eso Jesús está haciendo énfasis en que puedas saber quién es
Cristo para que puedas creer en Él. Cristo es el Hijo de Dios. Estas señales se han escrito
para que sepas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para
que creyendo tengas vida en su nombre. Dice el Señor Jesucristo,
porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino
la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre
que me envió, que todo lo que me diere no pierda yo nada, sino
que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que
me ha enviado, que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él,
tenga vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero. Y es el énfasis. Él es uno con el padre. Esto
es muy importante. El hijo ha hablado siempre, al
ser uno con el padre, todo en perfecta armonía y conformidad
con lo que el padre le ha dicho. Y el centro del mensaje que el
padre le ha dicho es su mandamiento. Y su mandamiento es vida eterna. Y su mandamiento es que creas. Su mandamiento es que creas en
su Hijo Jesucristo. Y todo aquel que cree que Jesucristo
es el Hijo de Dios, tiene vida eterna. Ese es su mandamiento. Hay gente que dice, lo que hay
que hacer es la voluntad del Padre. Por supuesto, y es la
voluntad del Padre que todo aquel que vea al Hijo y cree en Él,
tenga vida eterna. ¿Sabe? Es un mandato creer en
el Señor Jesucristo. ¿Sabe? La naturaleza humana. La mente carnal está enemistada
contra Dios y no se somete ni quiere, pero es responsable de
no creer. El Señor manda a todos los hombres
que se arrepientan de la manera en que han pensado acerca del
Señor Jesucristo. Si tú has pensado cosas que pueden
ser bonitas y enloqueables del Señor Jesucristo, pero no has
creído que Él es el Hijo de Dios, déjame decirte que estás en condenación. Hay un mandato y una responsabilidad.
Dado que Él ha expuesto suficientes evidencias acerca de que Él es
el Hijo de Dios, que Él es el cumplimiento de las profecías
del Antiguo Testamento, que Él es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo, tienes una responsabilidad, y esa responsabilidad
es creer en el Señor Jesucristo. Su mandamiento es vida eterna,
y este es su mandamiento, que creas en su Hijo Jesucristo.
Y si no crees en su Hijo Jesucristo, la Biblia dice, el que cree en
el Hijo, tiene vida eterna. El que rehúsa creer en el Hijo
de Dios, no verá la vida. La ira de Dios está sobre él. ¿Sabe? Damos gracias a Dios porque
nos vuelve a recordar quién es Cristo. Y recordar quién es Cristo
no es algo simplemente teológico para llenar nuestras cabezas.
Recordar quién es Cristo es para la vida diaria. Recordar quién
es Cristo es para la eternidad, pero es para mi día a día. Recordar
que Cristo es mi luz y que yo puedo interpretar todo a la luz
de quién es Cristo, de qué ha hecho Cristo. de qué ha prometido
Cristo, de qué está haciendo Cristo en este momento. Sabe,
Cristo está ahora a la diestra del Padre, pero no nos ha dejado
huérfanos. Cristo está con nosotros, está
para darnos dirección, está para dirigirnos hasta llegar a aquel
destino que Él ha prometido. Él no nos va a dejar huérfanos. Y sabe, hay un mandamiento, seguir
creyendo que Cristo es el Hijo de Dios. Y a los que están escuchando,
por primera, por segunda, por tercera vez o no sé cuántas veces
Dios te haya permitido escuchar. Sabes, hay una responsabilidad
porque hay un mandamiento, su mandamiento es vida eterna y
su mandamiento es que creas en su Hijo Jesucristo, que creas
en su Hijo Jesucristo. ¿Y qué es lo que tienes que creer?
Que Él es uno con el Padre, que Él es Dios que tomó forma humana,
que Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,
que Él es la única manera de poder llegar al Padre, que es
necesario honrar al Hijo como se honra al Padre, que no hay
posibilidad de llegar al Padre si no es a través del Hijo. Si
lo intentas de otra manera, será un desastre. y será un fracaso
total. No hay otra manera, solamente
en el Señor Jesucristo, que es el Hijo de Dios y que es uno
con el Padre. Ven al Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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