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JC

No Creían En El

John 12:37-41
Joel Coyoc January, 6 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 6 2021
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about unbelief in Jesus?

The Bible emphasizes that many people witnessed Jesus' miracles yet did not believe in Him, illustrating the hardness of heart and spiritual blindness.

The Bible, particularly in John 12:37-41, highlights that despite witnessing numerous signs and miracles performed by Jesus, many did not believe in Him. This rejection fulfills the prophecy of Isaiah, which states, 'He has blinded their eyes and hardened their hearts' (John 12:40). It demonstrates the profound impact of the Fall and the natural state of humanity, which is inclined towards unbelief without the divine intervention of grace. Unbelief is seen as a direct consequence of inherited sin, revealing humans' reliance on their fallen nature rather than recognizing the truth of God's revelation through Christ.

John 12:37-41, Isaiah 6:9-10

How do we know that God's sovereignty includes salvation?

God's sovereignty in salvation is evidenced in Scripture, where it states that He chose those whom He will have mercy on, regardless of human merit.

The sovereignty of God in salvation is a central theme in Scripture. The Bible articulates that it is not dependent on human will or effort but on God's mercy—Romans 9:16 states, 'So then it depends not on human will or exertion, but on God, who has mercy.' This means that God's grace is the sole reason for anyone's salvation. Ephesians 1:4-5 affirms that believers are chosen in Christ before the foundation of the world to be holy and blameless before Him, emphasizing that salvation is planned by God rather than achieved by human actions. It is through God's sovereign choice that people come to faith, demonstrating His authority over all things, including the hearts of men.

Romans 9:16, Ephesians 1:4-5

Why is understanding God's grace important for Christians?

Understanding God's grace is essential for Christians as it highlights our reliance on Him for salvation and encourages a humble response to His mercy.

The significance of understanding God's grace cannot be overstated in the life of a Christian. Grace is the unmerited favor of God toward sinful humanity, allowing for salvation despite our unworthiness. Ephesians 2:8-9 clearly states that we are saved by grace through faith, indicating that it is not something we earn but a gift from God. Recognizing this truth leads to a posture of humility and gratitude, as we understand that the only thing we deserve is condemnation. Furthermore, comprehending God's grace empowers believers to extend grace to others, fostering a spirit of forgiveness and love, as we reflect Christ’s grace in our interactions within our communities.

Ephesians 2:8-9

What does it mean that many will not believe despite evidence?

Many will not believe despite evidence due to spiritual blindness and hardness of heart, as indicated in the Scriptures.

The fact that many do not believe in Jesus, despite overwhelming evidence of His divinity through miracles and teachings, highlights a critical aspect of human nature—spiritual blindness and hardness of heart. John 12:37-40 reveals that the rejection of Christ fulfills Isaiah's prophecy about God blinding the eyes and hardening hearts so that people do not see or understand. This illustrates that humans, left to their own devices, will often reject the truth of God’s revelations. It emphasizes the need for God's grace to open eyes and soften hearts, enabling people to respond positively to the Gospel's call. Without divine intervention, many will remain in their unbelief, demonstrating the need for a sovereign God who draws individuals to Himself.

John 12:37-40, Isaiah 6:9-10

Sermon Transcript

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San Juan capítulo doce vamos
a dar lectura al capítulo dice la palabra de Dios seis días
antes de la pascua vino Jesús a Betania donde estaba Lázaro
el que había estado muerto y a quien había resucitado de los muertos
le hicieron allí una cena Marta servía y Lázaro era uno de los
que estaban sentados a la mesa con él Entonces María tomó una
libra de perfume de nardo puro de mucho precio y unció los pies
de Jesús y los enjugó con sus cabellos y la casa se llenó del
olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos,
Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar,
¿por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios
y dado a los pobres? Pero dijo esto no porque se cuidara
de los pobres, sino porque era ladrón y teniendo la bolsa, sustraía
de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo, déjala,
para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres
siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis. Gran multitud de los judíos supieron
entonces que él estaba allí, y vinieron no solamente por causa
de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado
de los muertos. Pero los principales sacerdotes
acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él
muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. El siguiente
día, grandes multitudes habían venido a la fiesta. Al oír que
Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a
recibirle. Y clamaban, ¡Osana, bendito el
que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús
un asnillo. y montó sobre él como está escrito,
no temas, hija de Sion, he aquí tu rey viene, montado sobre un
pollino de asna. Estas cosas no las entendieron
sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado,
entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas
acerca de él y de que se las habían hecho. y daban testimonio
la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y
le resucitó de los muertos, por lo cual también había venido
la gente a recibirle porque habían oído que él había hecho esta
señal. Pero los fariseos dijeron entre
sí, ya ves que no conseguís nada, mirad, el mundo se va tras él.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en
la fiesta. Estos pues se acercaron a Felipe,
que era de Betsaida, de Galilea, y le rogaron diciendo, Señor,
quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés,
entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió
diciendo, ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea
glorificado. De cierto, de cierto os digo,
que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo,
pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida la perderá,
y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna
la guardará. Si alguno me sirve, sígame. Adonde
yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere,
mi padre le honrará. Ahora está turbada mi alma, ¿y
qué diré? Padre, sálvame de esta hora.
Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre,
entonces vino una voz del cielo, lo he glorificado y lo glorificaré
otra vez. Y la multitud que estaba allí
había oído la voz, decían que había sido un trueno, otros decían
un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo, no ha
venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora
es el juicio de este mundo. Ahora el príncipe de este mundo
será echado fuera. Y yo, si fuera levantado de la
tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender
de qué muerte iba a morir. Le respondió la gente, Nosotros
hemos oído de la ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo
pues dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado?
¿Quién es este Hijo del Hombre? Entonces Jesús les dijo, aún
por un poco está la luz entre vosotros. Andad entre tanto que
tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que
anda en tinieblas no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la
luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas
habló Jesús y se fue y se ocultó de ellos. Pero a pesar de que
había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él. Para
que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo, Señor,
¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el
brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque
también dijo Isaías, cegó los ojos de ellos y endureció su
corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón
y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria y habló acerca de él. Con todo eso, a un de los gobernantes
muchos creyeron en él, pero a causa de los fariseos no lo confesaban,
para no ser expulsados de la sinagoga, porque amaban más la
gloria de los hombres que la gloria de Dios. Jesús clamó y
dijo, El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió. Y el que me ve, ve al que me
envió. Yo, la luz, he venido al mundo
para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. El que oye mis palabras y no
las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo,
sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe
mis palabras tiene quien le juzgue. La palabra que he hablado, ella
le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi
propia cuenta. El Padre que me envió, Él me
dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida
eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo
hablo como el Padre me lo ha dicho. Amén. Versículos 37. hasta el versículo
cuarenta y uno dice pero a pesar de que había hecho tantas señales
delante de ellos no creían en él para que se cumpliese la palabra
del profeta isaías que dijo señor quien ha creído a nuestro anuncio
y a quien se ha revelado el brazo del señor Por esto no podían
creer porque también dijo Isaías, cegó los ojos de ellos y endureció
su corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón
y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria y habló acerca de él. Nuestro tema esta noche es, no creían. en él, no creían en
él. Damos gracias a Dios porque es
por su gracia que nosotros podemos creer, es solamente por su gracia
y cuando pensamos en la caída, pues justo la caída fue la consecuencia
de la incredulidad hacia la palabra de Dios. El diablo sembró la
duda en el corazón de Adán y Eva. Él no vino y negó abiertamente,
sino cuestionó la palabra de Dios. Y el hombre empezó a abrigar
una duda en su corazón y optó por no creer a Dios y creer,
no creer al gran orador que habla siempre verdad. Y prefirió el
hombre creer al gran engañador, al gran mentiroso, a Satanás,
Y de ahí en adelante nuestro problema es buscar en la criatura
lo que sólo Dios puede darnos y no creer a la palabra de Dios. Estar siempre en duda. Si nosotros
podemos examinar las veces en que caemos en pecado, las veces
en que perdemos comunión con Dios es justo porque la incredulidad
en nuestro corazón dudamos de Dios, dudamos de su promesa. Y es importante cuando pensamos
en un pasaje como este, es interesante que el evangelio de Juan es un
evangelio que presenta y presenta de una manera con una exclamación
de asombro porque el apóstol Juan lo hace no sólo en el evangelio
sino en sus epístolas cuando él llama la atención hacia el
amor de Dios y dice porque de tal manera amó Dios al mundo
y también dice mirad cuál amor nos ha dado el Padre y muchas veces para nuestra cultura
de este tiempo pues de pronto son versículos favoritos pensar
en de tal manera amo Dios al mundo porque es interesante que
uno de pronto está viendo fútbol o algún deporte en muchos lugares
del mundo y de pronto la televisión enfoca y aparece Juan 3.16 en
el estadio pero difícilmente vamos a ver esta sección de la
escritura del evangelio de Juan y Hay mucha gente que cree en la
soberanía de Dios y cree que Dios es soberano. Y cree que
Dios es soberano en todo y son capaces de entender e incluso
de pensar en que si alguna tragedia llega a su vida, bueno, Dios
es soberano. Sin embargo, cuando se trata
de pensar y ver que Dios es soberano en la salvación, la gente muchas
veces y en algún tiempo teníamos problemas con eso. Damos gracias
a Dios porque hoy podemos entender por qué teníamos problema. Y
teníamos problema, en primer lugar, por la arrogancia de nuestro
corazón. Teníamos problema porque Dios no nos había revelado su
persona y, por lo tanto, no habíamos visto quiénes somos. Y cuando
pensamos en un pasaje como este y qué es lo que dice, es bien
importante que podamos partir de quién es Dios y quién es el
hombre. Y la primera expresión que usa
el apóstol Juan dice, pero a pesar de que había hecho tantas señales
delante de ellos, no creían en él. A pesar de que había hecho
tantas señales delante de ellos, no creían en él. Salmista dice, los cielos cuentan
la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Dice, un día emite palabra, otro día y una noche a otra noche
declara sabiduría. Dice, no hay lenguaje ni palabra
ni es oída su voz, pero por toda la tierra salió su voz y hasta
el extremo del mundo sus palabras. El apóstol Pablo, guiado por
el Espíritu Santo, toma este mismo pasaje y dice, las cosas
invisibles de Dios, su eterno poder y deidad se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendido por medio
de las cosas hechas, de modo que los hombres no tienen excusa.
Los hombres no tienen excusa. Partiendo desde nuestro primer
padre, Adán no tenía excusa para dudar de Dios. Dudó de la persona
de Dios. Dudó de la palabra de Dios. y
él no tenía excusa para hacerlo. No importa quién llegara, porque
las cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad se hacen
claramente visibles desde la creación del mundo. La Biblia
no nos dice cuánto tiempo pasó desde que Dios le puso allí,
pero la Biblia sí nos da a entender que por algún tiempo él disfrutó
de plena comunión con Dios, de que Dios salía, se encontraba
con él en el huerto. porque después que él pecó, Dios
salió a encontrarse con él y él pues ya no vino como siempre,
sino se escondió. Y pues él le dijo a Dios por
qué se escondió. Ahora, en verdad, desde allí
estamos sin excusa. Habiendo experimentado todo ese
amor de Dios, toda esa revelación de su gloria en una naturaleza
que no es comparable, si aún la que nosotros vemos ahora nos
asombra, imagínese en una naturaleza que no estaba sujeta a vanidad,
nuestra, esa naturaleza que aún sigue asombrándonos y sigue aún
declarando las cosas invisibles de Dios, yo creo no podemos imaginar
lo que Adán pudo ver La naturaleza que mostraba las cosas invisibles
de Dios, pero el hecho de haber disfrutado también de una comunión
cercana con Dios, deja al hombre totalmente sin excusa. No había
excusa para escuchar la voz del engañador y caer en el pecado. Y a pesar de haber caído en el
pecado, el salmista escribe mucho tiempo después y él va diciendo
que no hay lenguaje ni palabra, pero por toda la tierra salió
su voz y hasta el extremo del mundo su palabra. Y saben, no
es audible, pero es poderoso. Hay una proclamación poderosa
de la gloria de Dios porque él ha creado todo para su gloria. Y su creación toda está proclamando
su gloria No importa el idioma que usted hable, su creación
está revelando las cosas invisibles de él. No importa si usted está
sordo o está ciego. El ciego no podrá ver la luz
del sol, pero sí que siente el sol y siente la creación de Dios. Y no importa qué limitación física
podamos tener, esa revelación deja al hombre sin excusa. Por
si fuera poco, de que Dios ha estado desde la eternidad dando
testimonio, Dios misericordiosa y pacientemente ha soportado
al hombre en su rebelión y ha dado una revelación especial,
ha enviado, dice la Biblia, Dios habiendo hablado muchas veces
y de muchas maneras, dice a los padres por los profetas, En estos
postreros tiempos nos ha hablado por el Hijo, por el Señor Jesucristo. Y ahora está el Señor Jesucristo
y a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos,
no creían en Él. El apóstol Juan ha dicho desde
que empezamos a estudiar, hemos estado varias veces repitiendo
qué movió el Espíritu Santo en su corazón para escribir. y el
Espíritu Santo movió en él para escribir y hacer énfasis en las
señales que el Señor Jesús hizo con el propósito de que podamos
creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que creyendo
podamos tener vida en su nombre. Y sabe, desde el principio y
desde el tiempo que el Señor Jesús estuvo acá, estuvo haciendo
tantas señales desde el hecho de haber nacido en el lugar que
había sido profetizado, de todos los eventos que fueron ocurriendo
desde su infancia. hasta su manifestación pública.
Hasta este momento, después de haber resucitado a Lázaro, el
Señor está haciendo tantas señales. El apóstol Juan dice que hizo,
además, muchas otras señales, aparte de las que él ha escrito,
las cuales, dice él, yo pienso que si se escribieran de uno
en uno, pues no cabrían los libros en el mundo. Evidentemente está
utilizando una figura de lenguaje, pero la idea es tal de que había
una cantidad abrumadora. Si bien seguía el testimonio
de la creación, había una cantidad abrumadora de obras que daban
testimonio de quién era el Señor Jesucristo. Y así como Adán no
tenía excusa, el hombre en ese momento y el hombre en este momento
no tiene excusa, porque Cristo resucitó de los muertos. Después
de la cruz hay una mayor responsabilidad. ¿Sabe? Después de la cruz hay
una gran responsabilidad, pero a pesar de eso, sigue sucediendo
lo mismo. A pesar de las tantas señales,
la gente no está creyendo en él. Cuando nosotros vemos, muchas
veces, después de que Dios nos ha dado vista, a veces solemos
decir cosas como está tan claro. no se nos olvide que está tan
claro por la gracia de Dios, porque en verdad que si Dios
nos hubiera dejado como estábamos, estaríamos exactamente igual
ante tantas señales, ante tanta evidencia, ante tanta razón de
no tener excusa para no creer y seguiríamos sin embargo no
creyendo. Y cuando pensamos aquí no creían
en él, a pesar de la abrumadora cantidad de evidencia de que
Cristo era el que había sido anunciado desde Génesis 3.15,
que Cristo es el que estaba una sombra en cada una de las ordenanzas
de culto de los judíos. A pesar de en cada fiesta, en
cada una de esas cosas, estábamos estudiando acerca de la fiesta
y en cada fiesta, pues, Cristo era el centro de la fiesta, Él
estaba en la fiesta y, ¿sabe?, todo estaba proclamando acerca
de Cristo. El Antiguo Testamento está tan
lleno de Cristo y, sin embargo, no creían en Él. Y, sin embargo,
el corazón lo podemos ver como un corazón que es muy parecido
al nuestro. igual agarraban la escritura y agarraban las partes
que les gustaba. A lo mejor estaban en sus lugares,
así como ponemos en los estadios Juan 3.16, probablemente estaban
versículos que a ellos les gustaban y eran quizá los que ponían en
su frente y todos, pero no les gustaba de un Isaías 53, por
ejemplo, que expone tan clara la gloria de Cristo en la cruz,
la gloria de Dios juzgando el pecado de su pueblo y cargando
el pecado de su pueblo sobre el cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Porque les era asombroso pensar,
nosotros hemos oído de la ley que el Cristo permanecerá para
siempre, pero tú estás diciendo que es necesario que sea levantado.
Y es interesante que aquí el apóstolo Juan, guiado por el
Espíritu Santo, está citando al profeta Isaías. y dice el
apóstol Juan que esto que está diciendo el profeta Isaías lo
dice cuando vio la gloria cuando vio su gloria y habló acerca
de él. Vio la gloria de quién? La gloria
de Cristo. Y es interesante que lo que está
mostrando Juan aquí tiene referencia a dos ocasiones en las cuales
él vio la gloria de Cristo. Uno es Isaías capítulo seis donde
dice que él vio al Señor sentado sobre un trono alto y sublime
y sus faldas llenaban el templo. Y dice que ahí los querubines
uno a otro daban voces y decían santo, santo, santo. Y este Ahora, ¿qué es lo que nos muestra? El
otro pasaje es el pasaje de Isaías 53. Isaías 53 es la gloria de Cristo. Si lee usted
Isaías 53, usted va a poder mirar que Isaías 53 es como si Isaías hubiera sido un
testigo. como Isaías hubiera estado viendo lo que el apóstol
Juan vio. Es tan descriptivo lo que está
diciendo el profeta Isaías acerca del Señor Jesucristo, cómo él
fue barón de dolores, experimentado en quebranto, cómo él fue quebrantado,
cómo Dios lo sometió a padecimiento, cómo él cargó nuestros pecados
en su cuerpo sobre el madero. Todo eso es tan claro y tan evidente
como si Zahías estuviera viendo y ¿sabe qué? Esa es la gloria,
la gloria de Cristo. Él vio la gloria de Cristo. Él vio la gloria de Cristo y
fue tan evidente que tanto es Isaías, la visión que él vio
en el templo, como también el poder mirar lo que el Padre le mostró acerca
de los padecimientos del Señor Jesucristo. Ahora, todo eso era tan claro era abrumadora
la evidencia y sin embargo, dice, no creían en él. Después dice,
¿por qué no podían creer en él? Y dice, no creían en él, dice,
porque cegó los ojos de ellos y endureció su corazón para que
no vean con los ojos y entiendan con el corazón y se conviertan
y yo los sane. Isaías, dice, dijo esto cuando
vio su gloria y habló acerca de él. Cuando pensamos en la
gente, cuando pensamos en nosotros como gente que merece algo acerca
de Dios, solemos actuar con molestia ante esto,
con reclamo, pero sabe las preguntas adecuadas, Dios las pone en nuestro
corazón cuando nosotros podemos, por su gracia, ver quién es Él
y aprender quiénes somos. ¿Sabe cuándo por gracia de Dios
puedo ver quién es Él? Y empiezo a hacer la pregunta
correcta. Y la pregunta correcta es, ¿por qué Dios, debiendo condenar
a todos, Dios está salvando a muchos? porque Dios, hay una sola cosa
que Dios debía hacer y la única cosa que Dios debía hacer es
condenar a toda la raza humana. Adam pecó y no tenía excusa para
hacerlo, ninguna excusa, ningún pretexto para hacerlo y sin embargo
pecó. Ya había una proclamación abrumadora
de la gloria de Dios, de que Dios es verdadero de que Dios
es digno de confianza y, sin embargo, él aceptó la voz del
engañador y pecó gravemente contra Dios. Y no había ni una razón para
ello. Y sabe que cuando pensamos en
todo lo que Dios está mostrando, qué es lo que Dios usó para salvar
a aquellos que ha salvado y qué es lo que Dios usó para aquellos
que no podían ni querían, porque la Biblia dice Que Dios conoce
el corazón del hombre y Dios dice que los designios de la
carne son enemistad contra Dios porque no se someten a la ley
de Dios ni tampoco quieren. Y sabe la misma cosa ha usado
Dios, la manifestación de su gloria. Y sabe aquellos que Él
nos ha humillado, podemos decir hoy. con gratitud y decir, bueno
me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarreado
andaba. ¿Sabe? Antes pensaba que no era
justo lo que Dios estaba haciendo, pero ¿sabe qué? Dios no sólo
está haciendo justicia, Dios está haciendo misericordia. ¿Sabe
lo justo que Dios debía hacer? Si usted piensa en que eso no
es justo, ¿sabe qué es lo justo? Lo justo es lo que la escritura
dice, porque la paga del pecado es muerte. Y Dios ya le había
dicho a Adán, el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y sabe, en verdad, él murió en
ese momento, espiritualmente murió. Y sabe, Dios debió en
ese momento, por su naturaleza, haberlo consumido. pero por la
misericordia de Dios no le consumió y por esa misma misericordia
no nos ha consumido hoy día. Su misericordia es nueva cada
mañana. Si algo merezco de Dios es su
ira, es su condenación. Y que Dios nos guarde y nos aleje
de pensar que otra cosa merecemos. Si tenemos cosas distintas de
Dios, no es por la justicia de Dios, sino es por la misericordia
de Dios. ¿Sabe? Dios, que es rico en misericordia,
nos dio vida juntamente con Cristo. Entonces, ver este pasaje no
debe nunca escandalizarnos. La Biblia dice claramente que
no depende del que quiere, sino de Dios que tiene misericordia.
Y Dios dice, tendré misericordia de quien yo tenga misericordia
y me compadeceré del que yo me compadezca. Y sabe, hoy damos
gracias a Dios porque se compadeció de nosotros, debiéndonos haber
dado su ira. Cuando leemos Isaías cincuenta
y tres, nos tiene que mover a adoración, nos tiene que mover a asombro,
pensar que todo lo que en verdad yo merecía lo cargó en su Hijo. Y sabe toda la justicia, toda
la santidad y toda la bendición que Cristo tiene por ser Hijo
y la clase de Hijo que Él es, nos ha sido dada. por gracia
y por misericordia. Dios no le debe nada al ser humano,
una sola cosa le debe, la paga del pecado es muerte, es condenación,
es que él descargue su ira, como efectivamente lo hizo sobre el
Señor Jesucristo, como está descrito tan... Me asombra la manera en
que Dios se lo mostró a Isaías. 500 años antes pareciera que
él estaba ahí parado, viendo. Y sabe, lo describe de una manera
tan gráfica y describe la actitud nuestra. Dice, todos nosotros
nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino,
mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Y sabe, este
pasaje lo cita Juan en este capítulo, este pasaje de Isaías, pero lo
cita también el apóstol Pablo en Hechos capítulo 28. Y algo que puedo mirar es cuando
mira y hace énfasis en la soberanía de Dios. Y cuando Pablo lo menciona
en Hechos, sigue haciendo énfasis en la soberanía de Dios, pero
también deja sentir la otra realidad, la responsabilidad humana. El hombre, al final de cuentas,
no es que Dios le ha obligado a actuar de esta manera. de hacer
a un lado y de rechazar toda la evidencia. ¿Sabe? Lo que Dios
ha hecho es dejarle actuar de acuerdo a su naturaleza. Dios
es soberano y en su soberanía Dios ha tenido misericordia del
que Él quiere tener misericordia, porque Él no está obligado a
tener misericordia de nadie. ¿Sabe? Sencillamente Dios está
proclamando El Evangelio de Juan nos muestra el gran amor de Dios.
El Evangelio de Juan nos muestra la gracia de Dios. Nos muestra
la paciencia de Dios. Nos muestra el juicio de Dios
sobre el pecado. nos muestra misericordia, gracia,
nos muestra soberanía. Dios es soberano. Dios cegó sus
ojos. Pero, ¿sabe? Ellos estaban actuando
de acuerdo a su propia naturaleza. Dios les estaba dejando en lo
que ellos más quieren. ¿Y sabe? Si Dios nos dejaba,
nosotros queríamos lo mismo que ellos. ¿Y sabe qué es lo que
queremos? Que no tener nada que ver con Dios, rechazar totalmente
a Dios. Y no tenemos conciencia de qué
es eso, porque a pesar de todo, mientras Dios nos tiene aquí
con vida, Dios está siendo misericordioso. He pensado que muchas veces,
a veces oramos y decimos por alguien que nos gustaría que
Dios salvara y decíamos que Dios tenga misericordia. Y yo creo
que una manera más adecuada de orar es, Señor, extiéndele, porque
el hecho de que él esté vivo es que Dios le está teniendo
misericordia. Y, por supuesto, hay una misericordia
especial y una gracia especial que esa es para aquellos que
Dios les va a abrir los oídos de su sordera espiritual, les
va a abrir sus ojos de su ceguera espiritual, aquellos que Dios
les va a dar vida, les va a dar fe, Y entonces vamos a decir,
está más claro, pero no nos olvidemos por qué está tan claro. Está
tan claro porque Dios ha querido tener misericordia de nosotros,
no por nada en nosotros. No porque Él vio que íbamos a
creer, como algunos dicen. Si es porque Él vio que íbamos
a creer, entonces tenemos mérito. pero sabe que éramos igual de
incrédulos que los demás. Éramos igual de rebeldes, igual
de aborrecedores de Dios que todos los demás. Y la única diferencia
que no nos debemos cansar de enfatizar siempre es, pero Dios
que es rico en misericordia por el gran amor con que nos amó.
Y cuando pensemos que está claro, recordemos, está claro porque
Dios ha querido dejarlo claro. De otra manera estaríamos en
la misma oscuridad que un tiempo estuvimos. Estaríamos todavía
enojados con versículos o pasajes como estos. ¿Sabe? Dios no tiene
que ser disculpado de lo que dice acá. Porque en muchos lugares
se habla bien claro de que Dios es soberano. y que es la figura
del alfarero que tiene potestad para hacer de una misma masa
un vaso para honra y Dios ha soportado con paciencia los vasos
de juicio. Dios es soberano en la salvación
y todo el mérito en la salvación de un pecador es de Dios, a Dios
sea la gloria. Y una de las manifestaciones
más grandes de la gloria de Dios es el sacrificio de Cristo en
la cruz. Es lo que dijo Isaías acerca
de eso que ocurrió en ese tiempo y que sigue ocurriendo en este
tiempo. En este tiempo no estamos como a veces solemos imaginarnos. A veces solemos imaginarnos que
los que vivieron en esos tiempos que ha sido sacrificado, nuestra
Pascua ha sido sacrificada, después de que Cristo ha estado en el
sepulcro pero se ha levantado de los muertos, después de que
Cristo ha ascendido al cielo y está en el trono de gloria,
somos ricamente bendecidos y somos enormemente responsables. En
ningún tiempo Dios ha dejado de hacer tantas señales. Cada día el Señor sigue haciendo
señales, sigue haciendo señales de salvación, sigue resucitando
muertos por el Evangelio, pero su palabra sigue cumpliéndose
al pie de la letra, así como se cumplió toda la profecía acerca
del Señor Jesucristo, que en el momento sus discípulos no
entendían, pero después se acordaron de que todo lo que le hicieron
estaba escrito. Seguimos viendo la precisión
con la cual la profecía de la escritura, la palabra del Señor,
se sigue cumpliendo exactamente. Dice aquí, para que se cumpliese,
dice la palabra del Señor, no sólo específicamente en cuanto
a lo que dice acerca exactamente de la proclamación del Evangelio
y lo que dice acerca de que cegó sus ojos, sino se cumple la palabra
del Señor en todos los aspectos. Se cumple la palabra del Señor
cuando describe cómo es el hombre. Y realmente el hombre es como
Dios lo describe, aborrecedor de Dios, enemigo de Dios, que
rechaza al señorío de Dios. El hombre, ante tanta muestra
de amor, sigue persistiendo en aborrecer y en rechazar al Señor.
¿Sabe? La palabra de Dios se cumple
en su totalidad. Y la palabra de Dios se cumple
en su totalidad. Dice la pregunta, ¿Quién ha creído
nuestro anuncio? Y la respuesta está en la escritura.
Cada vez que se ha predicado este evangelio, ¿Quién ha creído? Todos los que Dios ha ordenado
para salvación. Siempre han creído y van a creer. Y sabe, proclamamos esto porque
no estamos tratando de ensuadizar, sino estamos procurando hacer
lo que Dios hace. Todo lo que Dios hace es la salvación
completa de un pecador para su gloria. Él nos ha salvado para
alabanza de la gloria de su gracia. No para hacer que alguien piense
que o presentar algo más suave para que la gente crea. No es
eso lo que se necesita. ¿Sabe qué? Lo que se necesita
es proclamar el evangelio. ¿Y sabe? La gente que va a creer
es aquella que el Señor ha ordenado para salvación. Y lo va a hacer
a través de lo que la misma Biblia dice, cómo el hombre lo ve. La
predicación de Cristo, la predicación de la cruz es locura, no es razonable
para la gente. ¿Por qué? Si lo tratamos de recordar
cómo éramos antes, entendemos que no es razonable, pero gracias
a Dios que hoy está claro ¿Por qué no es razonable? Porque si
no ves quién eres, ¿cómo puede ser razonable? Si sigues pensando
que eres buena persona, ¿cómo va a ser razonable? Si sigues
pensando que todo lo tienes que conseguir por ti mismo, pues
no es razonable. Si te sigues viendo como alguien y pensando
que lo que te da valor es tu educación, tu cultura, no es
razonable. Pero cuando Dios te muestra que
todo eso que ves de valor es más que basura, entonces te da
una nueva mente y entonces todo tiene sentido. Pero solo es por
la obra de Dios. Hoy sigue siendo igual. La gente
no cree, pero oramos y proclamamos. Y si Dios te está hablando, ven
al Señor Jesucristo. Clama al Señor Jesucristo que
te dé fe para creer, que te dé arrepentimiento. Ven al Señor
Jesucristo. Porque no sólo es que Dios es
soberano, es que eres responsable. Dios manda a todos los hombres
que se arrepientan. Dios ha mandado que este Evangelio
se proclame hasta lo último de la tierra. Y la más grande muestra
de toda la gloria de Dios es la cruz, donde se mostró su amor
para su pueblo, su misericordia, se mostró su justicia sobre el
pecado. ¿Sabe? Es la más grande expresión y
muestra y claridad de la gloria de Dios. Y cada uno que Dios
está obrando para salvación es para seguir mostrando su gloria.
Aquellos que Él ha ordenado para salvación son para alabanza de
la gloria de su gracia. Y aquellos que rehusan creer
en el Hijo de Dios no verán la vida, sino la ira de Dios está
sobre ellos y son para alabanza de su gloriosa justicia. Clamamos
a Dios que siga salvando a su pueblo y nosotros no olvidemos
qué es lo que nos hace diferentes. Lo que nos hace diferentes es
su gracia y su misericordia. Está claro porque Dios nos lo
ha dejado claro. de otra manera seguiríamos estando
así, ciegos de ojos, duros de corazón, con ojos que no ven
y no nos convertiríamos y no experimentaríamos la salvación
del Señor. Amén.

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Joshua

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