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JC

El Temor Al Hombre

John 12:42-43
Joel Coyoc January, 10 2021 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc January, 10 2021
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about the fear of man?

The Bible teaches that the fear of man leads to a snare, while trusting in the Lord brings safety (Proverbs 29:25).

The fear of man is a common struggle for all humanity, often manifesting as a desire for approval or fear of disapproval. This reality is well articulated in Proverbs, which states that 'the fear of man brings a snare, but whoever trusts in the Lord shall be safe' (Proverbs 29:25). The scripture acknowledges our tendency to fear those in power or authority, which can lead to spiritual paralysis and a failure to live out our faith boldly. This fear can be particularly dangerous as it may prevent believers from confessing their faith openly, as seen with the leaders in John 12:42-43 who believed in Christ but did not confess Him due to their fear of the Pharisees.

Proverbs 29:25, John 12:42-43

How do we know that eternal life is knowing God?

Eternal life is defined in John 17:3 as knowing the only true God and Jesus Christ whom He has sent.

In John 17:3, Jesus defines eternal life as knowing the only true God and Jesus Christ whom He has sent. This understanding challenges the often simplistic view of eternal life as merely living forever in heaven. Instead, it emphasizes a relational knowledge of God that transforms the believer's life. To know God is to experience His character, grace, and mercy, which fundamentally alters how we relate to Him and to others. The more we understand who God is through Christ, the more we recognize that He is our ultimate good and the source of all joy and purpose in life. This knowledge leads to a profound love for God and a desire to please Him above all else.

John 17:3

Why is it important for Christians to overcome the fear of man?

Overcoming the fear of man is vital for Christians as it allows for true devotion to God without compromise (Matthew 10:28).

The importance of overcoming the fear of man is emphasized in the teachings of Jesus, particularly in Matthew 10:28, where He instructs His followers not to fear those who can kill the body but rather to fear Him who can destroy both body and soul in hell. For Christians, the fear of man can hinder our witness and lead us to compromise our convictions. It can cause us to seek the approval of others at the expense of our relationship with God. The antidote to this fear lies in a deepening knowledge of God and His love, which enables believers to boldly proclaim their faith and live according to God's truth, regardless of societal pressures or personal costs. Thus, the call is to become more enamored with the glory of God than the accolades of men.

Matthew 10:28

Sermon Transcript

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Buenos días, hermanos. Damos
gracias a Dios porque nos concede nuevamente la bendición de reunirnos,
de poder celebrar que un día como hoy, Cristo resucitó de
los muertos. Y ahí está la esperanza del creyente. Si Cristo no resucitó, entonces
nuestra fe es vana, pero Cristo resucitó. es nuestra esperanza gloriosa
de que Él viene otra vez por los suyos. Vamos a abrir la escritura
en el Evangelio según San Juan en el capítulo doce. Evangelio
según San Juan en su capítulo doce. La Palabra de Dios dice, seis
días antes de la Pascua vino Jesús a Betania, donde estaba
Lázaro, el que había estado muerto y a quien había resucitado de
los muertos. Y le hicieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno
de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó
una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió
los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos. Y la casa se
llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos,
Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar,
¿por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios
y dado a los pobres? Pero dijo esto no porque se cuidara
de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa,
sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo,
Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los
pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre
me tendréis. Gran multitud de los judíos supieron
entonces que él estaba allí, y vinieron no solamente por causa
de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado
de los muertos. Pero los principales sacerdotes
acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él
muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús. El siguiente
día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que
Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a
recibirle y clamaban, Osana, bendito el que viene en el nombre
del Señor, el rey de Israel. Y halló Jesús un asnillo y montó
sobre él, como está escrito, no temas, hija de Sion, he aquí
tu rey viene. montado sobre un pollino de asna.
Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio,
pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que
estas cosas estaban escritas acerca de él y de que se las
habían hecho. Y daba testimonio la gente que
estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y le resucitó de
los muertos, por lo cual también había venido la gente a recibirle
porque habían oído lo que él había hecho esta señal. Pero
los fariseos dijeron entre sí, ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él. Había ciertos griegos entre los
que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron
a Felipe que era de Betsaida de Galilea. Y le rogaron, diciendo,
Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés.
Entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió,
diciendo, ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea
glorificado. De cierto, de cierto os digo,
que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo. Pero si muere, lleva mucho fruto.
El que ama su vida la perderá, y el que aborrece su vida en
este mundo para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve,
sígame. Adonde yo estuviere, allí también
estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi padre
le honrará. Ahora está turbada mi alma, ¿y
qué diré? Padre, sálvame de esta hora.
Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo,
lo he glorificado y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba
allí y había oído la voz decía que había sido un trueno. Otros
decían un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo, no ha
venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora
es el juicio de este mundo. Ahora el príncipe de este mundo
será echado fuera. Y yo, si fuera levantado de la
tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender
de qué muerte iba a morir. Le respondió la gente, nosotros
hemos oído de la ley que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo
pues dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este hijo del hombre?
Entonces Jesús les dijo, aún por un poco está la luz entre
vosotros. Andad entre tanto que tenéis
luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que
anda en tinieblas no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis luz,
creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló
Jesús y se fue y se ocultó de ellos. Pero a pesar de que había
hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él. Para
que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo, Señor,
¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el
brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque
también dijo Isaías, cegó los ojos de ellos y endureció su
corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón
y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria y habló acerca de él. Con todo eso, aún de los gobernantes,
muchos creyeron en él, pero a causa de los fariseos no lo confesaban
para no ser expulsados de la sinagoga porque amaban más la
gloria de los hombres que la gloria de Dios. Jesús clamó y
dijo, el que cree en mí, no cree en mí sino en el que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido
al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca
en tinieblas. El que oye mis palabras y no
las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo,
sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe
mis palabras, tiene quien le juzgue. La palabra que he hablado,
ella le juzgará en el día postrero, porque yo no he hablado por mi
propia cuenta. El padre que me envió, Él me
dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.
Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo,
lo hablo como el Padre me lo ha dicho. Amen. Versículos 42 al 43 dice, con
todo esto a un de los gobernantes muchos creyeron en él, pero a
causa de los fariseos no lo confesaban para no ser expulsados de la
sinagoga porque amaban más la gloria de los hombres que la
gloria de Dios. Oramos. Padre, agradecemos por tu palabra,
agradecemos por tu misericordia. Señor, rogamos que te sigas dando
a conocer a tu pueblo. Rogamos, Señor, que podamos crecer
en la gracia y el conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo. Señor, rogamos que nos ayudes
a mirar atentamente en la perfecta ley de la libertad y a perseverar
en ella. Señor, rogamos para que cada
día el Evangelio sea claro a nuestros ojos. Rogamos para que cada día
nuestro corazón pueda tener claridad de que es la única esperanza
para ser salvo de la ira venidera, pero es la única esperanza para
crecer en gracia. Te rogamos en nombre de Cristo
Jesús. Amén. Nuestro tema hoy es el temor
al hombre, el temor al hombre. Cuando pensamos en el temor al
hombre, tenemos que pensar en que es como una moneda común a toda
la raza humana. Cuando pensamos en el temor al
hombre, tenemos que entender exactamente de qué es lo que
la escritura está hablando. El temor al hombre es mucho más
común de lo que nosotros muchas veces pensamos que es el temor
al hombre. Y el temor al hombre es algo que
es característico del hombre caído en Adán. pero es algo que
es característico de la batalla del creyente y es interesante
que en contraste la escritura constantemente nos llama desde
el libro de proverbios abunda las expresiones del principio
de la sabiduría es el temor de Jehová y el apartarse del mal
la inteligencia. He escuchado y creo que varios
de ustedes han escuchado muchas veces predicaciones que hablan
por ejemplo de José de Arimatea o de Nicodemo y a veces están
relacionados con que eran discípulos de la Secreta o cosas de ese
tipo. Y la verdad es que José de Arimatea, Nicodemo, probablemente
muchos otros, algunos son mencionados en forma clara en la escritura,
enfrentaron batalla con el temor al hombre. Y nuestro pasaje nos
muestra con claridad cómo poder identificar el temor al hombre. La escritura nos llama en varios
lugares con expresiones de no temas, porque yo estoy contigo. Sin embargo, nosotros sabemos
que nuestras vidas están llenas de temores. Y nuestras vidas
están llenas de temores porque nuestros corazones están llenos
de deseos. Casi todos nuestros temores son
la cara opuesta de nuestros deseos. Tememos a la enfermedad porque
deseamos tener buena salud. Tememos a la escasez porque deseamos
tener abundancia. y si usted va pensando en cada
una de las cosas que se expresan como un temor en nuestra vida,
pues es porque son el otro lado de algo que deseamos y podemos
pensar en algo que El apóstol Juan dice en este
evangelio que es las cosas, las señales que él escribió, las
escribió para que sepamos que Jesús es el Cristo y para que
creyendo que Él es el Cristo tengamos vida en su nombre. Y
cuando él dice vida en su nombre se está refiriendo a la vida
eterna. Pero también el apóstol Juan dice, y esta es la vida
eterna. Muchas veces la gente cuando
piensa en vida eterna, piensan en el cielo y a veces se suele
predicar un evangelio que algunas veces escuché preguntándole a
niños, ¿a cuántos les gusta Cancún? Y los niños dicen que les gusta
Cancún. Bueno, y la idea es hacer a los niños pensar en un lugar
bonito donde les gustaría. Y después empiezan a hablar de,
bueno, en el cielo es más bonito que en Cancún porque ahí las
calles son de oro. La verdad es que eso está lejos
de ser en verdad un llamado al evangelio. lo que hace la vida
eterna, dice Jesús, y esa es la vida eterna. La vida eterna
no es necesariamente estar en un lugar bonito con calles de
oro y mar de cristal. Dice Jesús, la vida eterna es
la vida eterna que te conozcan a ti el único Dios verdadero
y a Jesucristo a quien has enviado. La vida eterna es conocer a Dios. La mayor necesidad del ser humano
es conocer a Dios y la única manera de conocer a Dios es conocerlo
en Jesucristo. Dice, el que me ve a mí, no me
ve a mí, sino ve al que me envió. Felipe dice, muéstranos al Padre.
Y Jesús dice, hace tanto tiempo que estoy contigo y no me has
visto. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Nuestra única
esperanza de conocer a Dios es en Cristo y es nuestra mayor
necesidad conocer a Dios. ¿Sabe? No podemos crecer en temor
de alguien a quien no conocemos. La gran necesidad frente al temor
al hombre es el Evangelio, porque el Evangelio es Cristo, y Cristo
es, vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno
de gracia y de verdad. No se trata de simplemente proponernos
a no tener temor al hombre. Y cuando hablamos de temor al
hombre no quiere decir que estamos parados frente a alguien y estamos
temblando. Cuando hablamos del temor al
hombre, podemos pensar en desear la aprobación del hombre, temer
ser desaprobado por el hombre. Cuando pensamos en el temor al
hombre, podemos pensar desde… ¿cuántas veces, por ejemplo,
experimentamos ciertos resentimientos porque, por ejemplo, alguien
que nosotros queremos mucho hizo una fiesta y no nos invitó y
sentimos que no nos invitó? Y todas esas son cuestiones de
temor al hombre. El hecho de hablar a veces con
demasiadas justificaciones por algo que hacemos mal. Y hoy día
está de moda, tristemente aún dentro de lugares donde se supone
que se predica el evangelio, hablar en términos de, por ejemplo,
de tener baja autoestima. Desde una perspectiva bíblica,
eso no tiene lugar. Si el hombre tuviera un problema
de baja autoestima, la Bíblia no estaría llena de indicaciones
de que no pensemos más de nosotros mismos. Lejos de estimarnos poco,
el problema del ser humano es que se estima demasiado bien
a sí mismo. El hombre se estima más allá
de lo que realmente es. Por eso el Evangelio es ofensivo
para muchas personas. Porque el Evangelio pinta al
hombre como un ser en depravación total, como un ser cuyos pensamientos
son de continuo solamente el mal. Y, ¿sabe? Eso que muchas
veces se suele llamar baja autoestima no es otra cosa que desde una
perspectiva bíblica temor al hombre. Temor al hombre. Y la
pregunta es, ¿con qué estándares te estás evaluando? la mirada
de quién es importante. ¿Por qué es que te sientes mal
respecto a ti mismo? ¿Cuáles son los estándares con
los cuales tú te evalúas? ¿Son los estándares de Dios?
¿Son los estándares de tus compañeros? ¿Son los estándares de la iglesia,
de tus padres? ¿O son de Dios? Y cuando pensamos
en nuestro pasaje, nos va a enseñar nuestro pasaje algunas cosas
muy claras con respecto al temor al hombre. Dice el versículo
42, con todo eso a uno de los gobernantes muchos creyeron en
él. Yo quisiera leer esos dos versículos
antes que empecemos a mirar lo que enseñan. Aparte de la traducción
que nosotros tenemos que es la 62 traducciones del pasaje, una
dice sin embargo Muchos de ellos, incluso muchos de los jefes,
creyeron en él, pero no lo confesaban, porque temían que los fariseos
los expulsaran de la sinagoga. Preferían recibir honores de
los hombres más que de parte de Dios. Otra traducción de la
escritura dice, sin embargo, muchos judíos y algunos de sus
líderes creyeron en Jesús, pero no se lo decían a nadie porque
tenían miedo de que los fariseos los expulsaran de la sinagoga.
Ellos preferían quedar bien con la gente y no con Dios. Cuando pensamos en el temor al
hombre, lo primero que nos enseña este pasaje es que el temor al
hombre es algo que está presente. en creyentes y está presente
también en los no creyentes. El que no es creyente está lleno
del temor al hombre, totalmente, vive controlado por el temor
al hombre. aún aquella gente que uno piensa que no tiene temor.
Si ustedes se imaginan una de las escenas más terribles, imagínese
a una persona muy fuerte y parado frente a usted con un arma amenazándole.
Esas personas, por ejemplo, cuando están cometiendo un asalto, esas
personas están temblando porque están muriendo también de temor
al hombre. Hay momentos en que ellos se atreven incluso a matar
a su víctima porque la lucha es o lo mato a él o me mata me
mata a mí. Y está el temor al hombre, está
aún en aquellos que uno podría pensar que no está el temor al
hombre. Ahora, el pasaje dice ahí que hubo gente que creyó
en el Señor Jesús y hace una distinción entre líderes y gente
que no eran precisamente líderes. Muchos creyeron en Jesús. Y sabe,
no importa si se es líder, no importa si se tiene una cierta
preparación teológica o un cierto conocimiento de la escritura,
el temor al hombre es un asunto común en el hombre. Sabe, tanto
los que estaban entre los jefes, entre los líderes, no decían
que creían en Jesús porque tenían temor al hombre. Y cuando nosotros
pensamos, por ejemplo, hay un salmo que dice el rey David,
que fue un gran militar y un hombre de guerra, y uno pensaría
que él no tenía temor al hombre. Pero dice el salmo, en el día
que temo, yo en ti confío. Y eso quiere decir que David,
a pesar de ser un general, a pesar de ser valiente, experimentó
temor al hombre. En el día que temo, yo en ti
confío. Cuando pensamos, por ejemplo,
en el apóstol Pedro, que dijo, juzguen qué es lo que hay que
hacer, si obedecer al hombre antes que Dios. Y uno pensaría
que, pues, esta persona nunca tuvo temor al hombre. Pero hubo
un día que una sirvienta le dijo, tú también estabas con Jesús.
Y él negó al Señor Jesucristo porque estaba enfrentando temor,
no a un ejército, estaba enfrentando temor a una sirvientita del sumo sacerdote y él negó
al Señor Jesucristo. Y nosotros pudiéramos pensar
que esto es un asunto que nos confronta a todos y es un asunto
que nos hace ver necesidad. ¿Cómo es que es transformado
Pedro? Cuando pensamos, por ejemplo,
En lo que estamos recorriendo del Evangelio de Juan, pensamos
por ejemplo en Nicodemo. Recuerden que Nicodemo vino a
Jesús de noche. ¿Por qué será que vino a Jesús
de noche? Pues Nicodemo vino a Jesús de noche porque él temía,
él era parte de esos líderes y todos esos líderes estaban
abiertos a oposición y él vino a Jesús de noche. Avanzando en
los capítulos, vamos a llegar a un capítulo donde dice que
Nicodemo dijo juzga nuestra ley a un hombre sin antes pues que tenga oportunidad de
presentar evidencia en contra suya y la respuesta fue dura
de sus compañeros líderes fariseos eres tú también Galileo pero
sabe que ya había habido un avance ahora vamos a ir viendo qué es
lo que fue sucediendo en la vida de Nicodemo que hizo que haya
un avance Cuando vemos al final, vamos a mirar, cuando estemos
terminando de estudiar el Evangelio de Juan, que llega un momento
en que Nicodemo pide el cuerpo del Señor Jesús. Primero vino
de noche, después empezó a atrever a hablar un poco, llega un momento
en que él abiertamente pide el cuerpo del Señor Jesús identificándose
con el Señor Jesucristo. Y, ¿sabe?, es importante que
podamos mirar qué es el temor al hombre. Es importante que
podamos llamar al temor al hombre como la Biblia lo llama, porque
si no lo llamamos como la Biblia lo llama, entonces no hay esperanza. Si nosotros decimos que eso es
un problema que es elevar tu autoestima, entonces el Evangelio
no tiene nada para eso. Pero ¿sabe qué? Si nosotros miramos
que la escritura dice que eso es pecado, hay toda la esperanza. Porque palabra fiel es ésta y
digna de ser recibida por todos, que Cristo vino a salvar a los
pecadores de los cuales yo soy el primero. ¿Sabe? El temor al
hombre desde una perspectiva bíblica en verdad que es pecaminoso. Y vamos a mirar primero el pasaje
nos enseña que no es cuestión ni de tu edad, no es cuestión
de cuánto sabes de la escritura, no es cuestión de si eres un
líder religioso o eres un líder político, no importa cuál sea
tu condición, enfrentamos una lucha con el temor al hombre. Lo otro que nos dice la escritura
es cómo se expresa el temor al hombre, cómo se ve, cuál es la
manifestación externa del temor al hombre. En este caso hay una
manifestación externa y es ellos creían en Jesús, creyeron en
Él por toda la evidencia que hubo, que el Señor Jesucristo
manifestó y ellos creyeron en el Señor Jesús La Biblia no hace
una distinción aquí entre aquellos que abiertamente creyeron porque
el Señor les dio fe, les dio arrepentimiento para vida y les
dio la fe verdadera. Sin embargo, dentro de esos muchos,
con toda seguridad, había muchos que efectivamente Dios había
hecho ya una obra de salvación. Y uno de ellos seguramente en
esta lista es Nicodemo, que Dios está haciendo una obra. Y no
se olvide que la obra que Dios hace en los corazones de su pueblo
no es al mismo nivel de avance. Dice, yo sembré, Apolos regó,
pero el crecimiento lo da el Señor. Y el Señor se está revelando
como Él quiere, a la velocidad que Él quiere, transformando
a su pueblo a la velocidad que Él quiere. Él está transformándome
a mí y mi deseo debe ser conocerle para que Él me transforme. Y
debo recordar que Dios tiene una agenda distinta con mi hijo,
con mi esposa. ¿Cómo ellos Dios los va a cambiar
y en qué tiempo? Ese no es mi problema. Mi asunto es lo que Dios está
haciendo en mí. Y el deseo de mi corazón que
sea conocer más a Jesús para que Él me transforme a su gloria,
a su imagen, a la imagen del Señor Jesucristo. Ahora, la manera
en que se expresa esto es que ellos creían en Jesús, pero no
lo decían a nadie. O no dar un testimonio público
de su fe en el Señor Jesucristo. callar. En el caso de Pedro,
podemos pensar, él no solo se mantuvo en silencio, él fue un
paso más allá, él se atrevió a decir, pues no lo conozco,
incluso a insultar y a decir y tratar de mostrar que no tenía
nada que ver con el Señor Jesús. Y la manifestación externa del
temor al hombre es En este caso, no dar testimonio acerca del
Señor Jesucristo puede ser negar la fe, puede ser mentir. Hay muchas maneras externas en
que nosotros podemos expresar el temor al hombre. Sin embargo,
es bien importante clamar al Señor que nos ayude a mirar qué
es lo que hay detrás del temor al hombre, porque mentir está
mal. No dar testimonio público de
nuestra fe está mal. Hay muchas cosas que nosotros
podemos decir que están mal, pero no se olvide que nosotros
tenemos pecados que se expresan de manera externa. Pero esos
pecados, la Biblia enseña, tienen una raíz en el corazón. Cuando nosotros quebrantamos
el primer mandamiento, con toda seguridad quebrantamos el segundo
mandamiento. Y muchos de nuestros problemas
con el pecado es que frecuentemente estamos cortando los malos frutos. Y es necesario clamar al Señor,
como dice el salmista, examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.
Prueba si hay en mi camino de perversidad y guíame en el camino
eterno. Dice, examíname, oh Dios, y conoce
mi corazón. ¿Sabe el malo fruto? El mal fruto
es visible. Pero es importante que el Señor
nos enseñe a dónde está el camino de perversidad. ¿Qué es lo que
me está llevando a expresar mentira? ¿Qué es lo que me está llevando
a expresar enojo, frustración? Que el Señor muestre cuáles son
las raíces en mi corazón. Y básicamente este pasaje nos
muestra las dos cuestiones con las raíces del corazón. ¿Qué
hacía a estas personas no dar testimonio y no decir, Cristo
es el Señor? No decir, Cristo es el Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. No decir, Cristo es mi
Salvador, Cristo es el Mesías, es el cumplimiento de la profecía.
Y dice, Pero a causa de los fariseos no lo confesaban para no ser
expulsados de la sinagoga. A causa de los fariseos no lo
confesaban para no ser expulsados de la sinagoga. ¿Sabe? Tenían
miedo. Tenían temor al hombre. Tenían temor a los líderes, a
los fariseos. Porque hay algo que los fariseos
podían hacer con ellos. Y ese algo que ellos podían hacer
con ellos era que los podían expulsar de la sinagoga. había
temor, no necesariamente ellos veían al fariseo y estaban temblando,
pero ellos tenían temor de ser expulsados de la sinagoga. Y el temor es porque la persona
tiene algo que nosotros queremos tener y no queremos tener. En
ese caso, por ejemplo, la Biblia nos muestra después, dice, porque
amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Y ahí
está hablando de la aceptación, el poder recibir honores, el
ser reconocidos por la gente, por las personas, antes que ser
reconocidos por Dios. Cuando pensamos en esto, tenemos
que pensar en qué dice la escritura respecto a temer al hombre. ¿Qué
implica el hecho de que yo temo a la persona? La Biblia nos dice,
por ejemplo, el Señor Jesús dijo, les voy a enseñar a quien tienen
que temer. Dice la escritura así, el Señor Jesucristo enseñando
dijo, Mas os digo, amigos míos, no
temáis a los que matan el cuerpo y después nada pueden hacer.
Pero os enseñaré a quien debéis temer. Temed a aquel que después
de haber quitado la vida tiene poder para echar en el infierno,
si os digo a ese temed. Temed al que puede no solo quitar
la vida. La gente, los fariseos, los podían
expulsar de la sinagoga. En ese entonces, los fariseos
no los podían matar, porque legalmente no tenían autoridad. Pero ¿sabe
qué? Aunque ellos pudieran quitar
la vida, la Escritura llama y dice, no temas al que te puede quitar
la vida. sino teme más bien aquel que te puede quitar, matar tu
cuerpo y puede echarte en el infierno. Y sabe, ese es Dios. Cuando pensamos en la Escritura
y pensamos en las veces en que tememos al hombre, tenemos que
pensar que la Escritura dice solamente temed a Jehová y servidle
de verdad de todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes
cosas ha hecho con vosotros. Y yo no sé usted, pero cuando
yo escucho esos pasajes, yo tengo que reconocer algo. Si la Biblia
dice solamente temed a Jehová, yo tengo que reconocer que yo
estoy mal, no cumplo la norma. Yo no he temido solamente a Jehová. Yo he tenido momentos en que
he temido a algún cliente. Yo he tenido momentos en que
he temido a algún jefe. Yo no sé usted, pero eso me pone
en una situación grave, porque la Biblia no dice se da cuenta
del tamaño del llamado, dice solamente teme a Jehová. Dice Jesús te voy a enseñar a
quien tienes que temer. ¿Y sabe cuántas veces hemos tenido
temor y el temor nos ha llevado a pecar, nos ha llevado a mentir,
a ocultar un error, a si estás vendiendo, por ejemplo,
alguna cosa, decir que está mejor de lo que realmente está porque
deseas concretar la venta y no perder el cliente. Y por temor,
el temor en tu corazón se está llevando a expresar de maneras
externas. Dice solamente temed a Jehová y servidle de verdad
de todo vuestro corazón. Dice no temáis lo que ellos temen,
ni llaméis conspiración a los que ellos llaman conspiración.
Este pasaje está en Isaías y lo voy a leer. Dice, no llaméis
conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración.
Y sabe, tenemos que reconocer que en estos últimos tiempos
la gente ha hablado mucho de conspiración y hay momentos en
que de pronto nos da temor. Todo el mundo empieza a hablar
de una pandemia. Y no es que no tenemos que ser
prudentes y cuidarnos, pero hemos de reconocer que hay momentos
en que nuestro corazón se llena de temor y le dicen, no temáis,
no llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama
conspiración, ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. Aquebad de los ejércitos, a él
santificad. Y dice, sea él vuestro temor
y él sea vuestro miedo. Sea él vuestro temor. Y sabe,
estamos en graves problemas. Aquí nos dice, sea él tu temor
casi todos los días, o casi todas las veces, o 23 horas con 30
minutos de las 24 que tiene el día. Y si nos ponemos a analizar
cuánto tiempo en nuestro día hemos temido algo más o a alguien
más que a Dios, tenemos que admitir que que no estamos bien. Tenemos que admitir que hemos
pecado. Ahora, cuando pensamos en amor,
amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Dice la escritura, oye Israel,
Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, y dice, amarás a tu Dios
de todo tu corazón y de toda tu alma y con todas tus fuerzas. ¿Qué sucede cuando hay otros amores? Si yo amo a Dios con toda mi
alma, con toda mi mente, con todas mis fuerzas, ese es el
llamado de la ley. ¿Sabe? Muchas de esa gente que
se oponía al Señor Jesucristo y mucha gente hoy día De manera
a veces consciente y otras veces de manera no muy consciente,
estábamos intentando alcanzar el favor de Dios por el cumplimiento
de la ley. Un joven vino a Jesús y le dijo
que él había cumplido la ley desde niño. Le dijo, Señor Maestro,
¿qué bien debo hacer para heredar la vida eterna? y el Señor le
dijo, pues, los mandamientos. Le dice, ¿sabes cuáles? Y el
Señor le dijo, y él dijo, bueno, todo eso lo he guardado desde
mi juventud. ¿Usted cree que ese joven nunca había temido
más que solo a Dios? ¿Consistentemente todos los días
hasta ese momento que estaba parado frente al Señor Jesucristo? ¿Usted cree que ese joven había
amado a Dios de verdad, así consistentemente todos los días de su vida hasta
ese momento que estaba ahí parado? Aquí ellos amaban más la gloria
de los hombres que la gloria de Dios, el reconocimiento. ¿Sabe? Tenemos que reconocer que hay
momentos en nuestra vida en que muchos de nuestros problemas
giran porque deseamos reconocimiento de la gente cuántas veces tenemos
que reconocer con tristeza que hemos hecho cosas aún cosas correctas
y nuestro corazón la intención no es la gloria de dios sino
pues que alguien nos acepte, que a alguien le caigamos bien.
¿Cuántas veces estamos tan deseosos de caerle bien a alguien y terminamos
haciendo cosas que a veces ni nos gustan, en el peor de los
casos, en el mejor de los casos, cosas que atentan contra nuestro
gusto? No sé, comer algún cereal que
no nos gusta o algo así no tan grave por caer bien a alguien.
Pero en otros casos más graves a ofender al señor, a mentir,
a hablar lenguaje inapropiado con tal de ser aceptado por alguien,
con tal de caerle bien a alguien. Y, ¿sabe? Eso es temor al hombre,
eso es amar ya no a Dios con toda mi alma, con toda mi mente. Si yo amo a Dios con toda mi
alma, con toda mi mente, con todas mis fuerzas, no hay lugar
para amar más la aceptación del hombre que de Dios. ¿Sabe? Hay una cuestión de la ley y
del corazón que nos lleva a mirar necesidad, necesidad de ser rescatados
de nosotros mismos. ¿Sabe? Nicodemo salió y pidió
el cuerpo del Señor Jesucristo, no porque tuvo una fuerza de
voluntad. ¿Sabe qué fue el poder que transformó
a Nicodemo? El que Dios estaba revelando
a él y sus ojos fueron abiertos y él vio quien en verdad es Dios.
¿Sabe? Cuando yo escucho No temas porque
yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia. Cuando yo escucho,
¿qué es lo que en Jehová he confiado? ¿Qué es lo que me puede hacer
el hombre? Pero, ¿sabe? Hay una cosa que es fundamental
y es conocer a Dios en la persona del Señor Jesucristo. Si yo escucho,
no temas, pero yo no conozco a Dios, de todos modos voy a
temer. ¿Sabe? Pero cuando yo puedo mirar
que Dios es poderoso, que Dios es verdaderamente grande, que
Dios está sentado en su trono y que es soberano, y que Él gobierna
todas las cosas de la tierra, cuando yo conozco a Dios en verdad,
y por conocer a Dios mi corazón conoce, dice la Escritura, mejor
es tu misericordia que la vida. Solemos decir, cuando se habla
de huracanes o de cosas así, a la gente se le invita a que
salga, porque lo más valioso es la vida. Todo lo material
se puede recuperar, pero la Biblia dice, lo más valioso no es la
vida. Tu misericordia es mejor que
la vida. tu misericordia es mejor que
la vida. Y sabes, solo eso lo podemos
entender como es cuando conocemos a Dios. Cuando conoces a Dios
y puedes aprender su misericordia es mejor que la vida. ¿Sabes?
Esa es la razón porque los cristianos se podían parar y el león podía
salir y les decían César es Señor o Cristo es el Señor. Y ellos
decían Cristo es el Señor. Y el león los hacía pedazos.
¿Y sabe por qué lo podían hacer? Porque ellos habían aprendido
lo más valioso no es la vida. Tu misericordia es mejor que
la vida. Tu misericordia es mejor que
la vida. ¿Y sabe el clamor de nuestro
corazón que sea que en verdad la luz del Evangelio brille en
nuestros corazones? Que podamos mirar, temer a alguien
más que a Dios es pecado. Pero Cristo es el salvador de
pecadores. Amar a alguien más que a Dios
es pecado. Desear la aprobación de alguien
más que a Dios es pecado, que ofende al Señor. ¿Sabe? El poder
entender, muchas veces solemos pensar que pecado es solo decir
quizá malas palabras, o pensamos que pecado es borrachera, pero
¿sabe qué pecado es? Buscar deleite en cualquier otra
cosa que no sea Dios, no importa que la sociedad no lo vea como
algo escandaloso. Quizá la sociedad ve escandaloso
el que alguien esté con una, inhalando alguna substancia,
buscando placer en eso. Pero ¿sabe qué? Yo puedo buscar
placer y deleite en algo que no es Dios y eso es pecado. Hay
un himno que dice yo lamento el tiempo que he pasado, los
deleites que he probado sin incluirte a ti. Y aunque tu amor está conmigo,
tu amor no he preferido al pecado que hay en mí. El pecado es mucho
más amplio que lo que muchas veces la cultura dice que es
pecado. Pecado es buscar la aprobación
del hombre más que de Dios. Pecado es desear más caerle bien
a la gente que caerle bien a Dios. Y sabe, solo hay una manera de
caerle bien a Dios y es estar en Jesucristo. Solo hay una manera
de agradar a Dios y de vencer el temor al hombre y esa manera
es crecer en conocer a Dios. Crecer en conocer que el que
está contigo es un poderoso gigante. Crecer en conocer que no es la
vida lo más valioso, su misericordia es lo más valioso. Tu misericordia es mejor que
la vida. De nada sirve la vida si al final
esta vida se va a terminar y no fuiste objeto de su misericordia. La razón por la que los cristianos
que enfrentaron situaciones y que enfrentan situaciones son tan
parecidos a nosotros, son tan de batallar con el temor al hombre.
No es que son héroes de otra clase. No pongamos nuestros ojos
en nuestros hermanos que han sido trofeos de la gracia y la
misericordia de Dios, que son trofeos del Evangelio. No hablemos
de aquellos grandes cristianos del pasado o de grandes siervos
de Dios. Muchos de ellos no estarían de
acuerdo en cómo los llamamos. El apóstol Pablo no aceptaría
que dijéramos el gran apóstol Pablo. como solemos decirlo.
Él mismo nos llamaría la atención y diría que él es el más pequeño
de todos. Él siempre decía, no soy yo,
pero es la gracia de Dios conmigo y por la gracia de Dios soy lo
que soy. Existe tal cosa como pequeños
siervos de un gran Dios. Es la gracia y la misericordia
de Dios, es conocer a Dios. Podemos crecer en el temor a
Dios solamente si Dios se revela a nosotros. Y Dios se ha revelado
en el Evangelio. Dios se ha revelado en la persona
de Jesucristo. Dios se ha revelado para mostrarnos
cuán pecaminoso es el pecado. Al punto de no solamente estar
llamando pecado a aquellas cosas que por convención la gente le
llama pecados. La gente siente que ha pecado
si se dio una borrachera o si le pegó a su esposa, pero aunque
la hirió con palabras, como no lo ha sido capaz de tocarla con
el pétalo de una rosa, él cree que él cumple la ley. Y ¿sabe
qué? Temer al hombre. Desear más la
aprobación del hombre es haber quebrantado toda la ley. Es ser
un idólatra. Buscar el gozo adonde no está.
¿Sabe? No está el gozo en que el líder
religioso o el líder de la colonia te muestre aceptación. No está
el gozo en que tus amigos y tus cuates te muestren aceptación.
La Biblia dice, ¿dónde está el gozo? En tu presencia hay plenitud
de gozo. Delicias a tu diestra para siempre. ¿Sabe? No importa cuán aceptable
sea aquello que deseamos, si no es Dios y su gloria, es pecado. ¿Y sabe? Por eso, así de difícil
es cumplir la norma. Superficialmente, uno puede decir
como el joven rico. Yo he cumplido todo eso. Pero,
¿sabe qué? En el espíritu de la ley tenemos
que reconocer que no siempre, si dices solamente temeta que
va, yo tengo que reconocer que esta semana ha habido muchos
momentos en que mi temor no ha sido precisamente al Señor. Yo
tengo que reconocer que en esta semana ha habido muchos momentos
en que mi mayor deseo, mi mayor amor, no ha sido amor a Dios
con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente. Y
sabe que Dios les ayuda a mirarlo así porque es la única manera
de que si has venido a Cristo, sigas viniendo a Cristo. Entre
más conozcas a Cristo, más claridad va a dejar de cuánto sigues necesitando
a Cristo. Sabe, el Evangelio no es como
mucha gente cree. Mucha gente cree que el Evangelio
es lo que hay que ir a predicar al parque y es verdad, hay que
predicarlo en el parque. Hay que predicarlo en la calle,
en cualquier lugar que estés, hay que predicar el Evangelio.
Pero ¿sabe qué? El Evangelio es la necesidad
del creyente. No podemos crecer en gracia,
como se nos ha mandado. No podemos crecer en temor del
Señor si no es por el Evangelio. Si yo no sigo viendo el Evangelio
y sigo mirando el tamaño de la demanda de la ley y que la única
manera es venir a Cristo, que Cristo ha cumplido la ley por
mí. Sabe, Él ganó justicia para su pueblo. Él nunca temió al
hombre. Estábamos leyendo el Salmo 118
y quiero leer algunos versículos
del Salmo 118 otra vez. que dice alabate a jehová porque
él es bueno porque para siempre es su misericordia diga ahora
israel que para siempre es su misericordia diga ahora la casa
de harón que para siempre es su misericordia digan ahora los
que temen a jehová que para siempre es su misericordia desde la angustia
invoqué a jehová y me respondió poniéndome en lugar espacioso
jehová está conmigo no temeré lo que me pueda hacer el hombre
sabe Esto fue una expresión del salmista, pero esto es un salmo
mesiánico. ¿Y sabe quién es el que en verdad creyó esto y vivió
así, sin temer al hombre? El Señor Jesucristo lo hizo por
mí y lo hizo por su pueblo. Mi fracaso en temer siempre a
Dios está resuelto. Cristo temió siempre a su Padre.
¿Y sabe qué? Ese temor reverente que Él tuvo,
siempre, sin fallar nunca, como yo he fallado esta semana muchas
veces, Es lo que me da esperanza. Él lo ha hecho en favor de su
pueblo. Y dice, no temeré lo que me pueda
hacer el hombre. Jehová está conmigo entre los
que me ayudan. Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.
Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es
confiar en Jehová que confiar en príncipes. ¿Sabe? Jesús es
el único que puede decir que en ni un momento tuvo confianza
en ningún hombre. ¿Sabe qué? Él se enfrentó a todo
lo que se enfrentó y Él le dijo, le dijo a este Poncio Pilato,
ningún poder tendrías sobre mí si no te fuera dado por mi padre.
¿Sabe qué es la razón por la que él actuó de esa manera, que
él conocía perfectamente a su padre? ¿Sabe qué? Él ganó ese
temor de Dios, que siempre temió a su padre porque le conocía
perfectamente, pero mi clamor es que él me siga mostrando al
padre en él, que yo siga conociendo a Dios, solamente conociendo
a Dios. Y cuando yo conozca a Dios y
me quede claro algo, hermano es necesario, amigo, es necesario
que quede claro algo. Usted y yo no merecemos de Dios
más que una sola cosa. Y siempre que Dios me permita,
quiero repetir qué es lo que merecemos de Dios. Porque a veces,
aún dentro de los evangélicos, la gente ora y dice, señor, tú
siempre nos das más de lo que merecemos. Y siempre queda ahí
como que estamos creyendo que algo merecemos. Y que merecemos
algo. Por supuesto que merecemos algo.
Hay algo que Dios nos debe. Y, ¿sabe? Lo que Dios nos debe
es, la paga del pecado es muerte. Lo que Dios, lo que yo merezco
de Dios es una sola cosa, su ira. su furia, toda su indignación
y su enojo por causa de mi pecado. Eso es lo único que merezco de
Dios. Cuando yo puedo tener eso claro, por la gracia de Dios,
va a empezar a quedar claro que su misericordia es mejor que
la vida. Mientras yo piense que algo merezco
de Dios, no va a estar muy claro y voy a seguir creyendo como
los que dicen en los huracanes, gente, sálganse de su casa, váyanse,
lo material se puede recuperar, lo más valioso es la vida. Y
suena bonito, pero lo más valioso es la misericordia. Tu misericordia
es mejor que la vida. Tu misericordia es mejor que
la vida. clama al señor que te ayude a
poder decir con el salmista y con los retimidos tu misericordia
es mejor que la vida que puedas ser objeto de su misericordia
si dios está hablando a tu corazón si tú te das cuenta que no siempre
has temido a dios y eso es grave porque él dice solamente te meta
que va Si tú te das cuenta que no siempre has amado a Dios y
eso es terriblemente grave, porque dice con toda claridad, amarás
al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente, con
todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo. Y evidentemente
si no hemos amado a Dios así, es seguro que tampoco hemos amado
al prójimo. ¿Sabes? Cuando yo amo a Dios
de esa manera, yo voy a hacer todo lo que Dios me dice que
yo sienta, que yo piense, que yo haga a mi prójimo. Pero normalmente,
terminamos no amando al prójimo porque algo más que Dios me está
diciendo que sentir, que hacer, cómo hablar, de qué enojarme. Pero si Dios te está mostrando
esa realidad y esa gravedad porque es grave, ven al Señor Jesucristo. No hay manera que tú puedas vivir
temiendo siempre a Dios, como dice, solamente temed a Jehová
y servidle de verdad de todo vuestro corazón. No hay manera
que tú en ti mismo puedas decir yo amo a Dios con toda mi alma,
con toda mi mente, con todas mis fuerzas, sino solamente en
el Señor Jesucristo. Si alguien lo pudiera lograr
aparte, Jesús no hubiera venido. La razón por la que Cristo vino
es porque fuera de Cristo todos hemos fracasado. Pero ¿sabe qué? Cristo obtuvo la victoria. ¿Sabe? Dice el himno, ¿quieres ser salvo
de toda maldad? Tan solo hay poder en Jesús.
¿Quieres vivir y gozar santidad? Tan solo hay poder en Jesús.
Hay poder, poder, sin igual poder en la sangre que Él vertió. ¿Sabe? Nicodemo pudo salir y dar testimonio
del Señor Jesucristo porque hay poder en el Evangelio. El apóstol
Pedro no más lo asustó una criada, porque hay poder en el Evangelio,
porque él conoció al Señor Jesucristo, porque Cristo le enseñó que su
misericordia vale más que la vida. Y después él murió también
crucificado, dicen que de cabeza, porque dijo que no era digno
de morir como su Salvador. Pero ya no salió corriendo. No por mérito en él. Por lo que
Cristo ganó en la cruz. Porque él conoció a Dios en la
persona del Señor Jesucristo. Y eso es para todo aquel que
cree. es la vida eterna, la vida eterna
es conocer y esa es la vida eterna que te conocen a ti, el único
Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado. Hermanos,
los que ya hemos venido una vez a Cristo, sigamos viniendo a
Cristo. cada vez que venimos a Cristo
y nos vamos a dar cuenta cuan frecuentemente enfrentamos temor
al hombre y venir otra vez y poder experimentar lo que experimentó
Pedro, la mirada de Jesús y llorar amargamente y poder ser restaurado. El Señor sabe y el Señor ha hecho
provisión para esa falta de temor. Y en cuestión del testimonio,
el testimonio, el dar testimonio de que Cristo te ha salvado.
Y una manera de dar ese testimonio es, si has creído en el Señor
Jesucristo, una manera es dar testimonio en el bautismo. Y
si Él te ha salvado, la Biblia dice, que se predique el evangelio,
iti predicate el evangelio a toda criatura. Dice, el que creyere
y fuere bautizado será salvo, pero el que no creyere será condenado. Y si has creído, el llamado del
Señor es confiésale, confiésale. Si es temor al hombre, que el
Señor se te siga revelando y te dé victoria sobre el temor al
hombre y puedas hablar con los hermanos y pedir, dar testimonio
de que Cristo te ha salvado. manifestándolo en el bautismo.
El bautismo es una declaración pública, pero si no estás seguro
que el Señor te ha salvado, no te bautices, porque el bautismo
no va a hacer absolutamente nada si el Señor no ha hecho su obra
en tu corazón. El bautismo es, no nos bautizamos
para ser salvos, nos bautizamos porque el Señor nos ha salvado.
No hay que añadirle absolutamente nada a la obra de Cristo, la
obra de Cristo es completa. Si Cristo me ha salvado, entonces
pido ser bautizado para dar testimonio público de lo que Cristo ha hecho
en mi corazón. de poder entender que yo he fracasado
totalmente, pero que Cristo ha triunfado y su victoria es para
mí. Cuando yo puedo entender que
soy un miserable, que no tengo nada que traer más que venir
corriendo a aclamar por salvación, entonces yo puedo dar testimonio
a través del bautismo. y creer en el Señor Jesucristo. Cristo es la manera única de
conocer al Padre. Ven al Señor Jesucristo. Él es
el camino, Él es la verdad, Él es la vida. Nadie viene al Padre
si no es por el Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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