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JC

Conozcamos a Cristo

Judges 7:10-14
Joel Coyoc August, 9 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc August, 9 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about knowing Christ?

The Bible emphasizes that knowing Christ is a vital privilege and mandate for believers.

Knowing Christ is an invitation to believers, as underscored in the Scriptures. The Apostle Peter writes in 1 Peter 2:2 that believers are to long for the pure spiritual milk, which allows them to grow up into salvation through knowing the graciousness of the Lord. Furthermore, Paul expresses in Philippians 3:8, that he considers everything else as loss compared to the surpassing worth of knowing Christ Jesus. Therefore, to know Christ is to grow in grace and knowledge of Him, a vital and enriching process for every Christian.

1 Peter 2:2, Philippians 3:8

How do we know that Christ has His own agenda?

The Bible reveals that Christ operates according to His own divine agenda, not human expectations.

In John 7:10-14, we see that Jesus did not ascend to the feast openly, despite the urging of His brothers, because His time had not yet come. This illustrates that Christ has a sovereign agenda, one that determines the timing and manner of His actions. Jesus' refusal to adhere to the expectations of others shows that He operates from a place of divine authority and purpose. He waits until the appropriate time to act in ways that align with His mission, which is ultimately to glorify the Father and transform believers into His likeness, as referenced in Romans 8:28-29.

John 7:10-14, Romans 8:28-29

Why is it important for Christians to understand Christ's sovereignty?

Understanding Christ's sovereignty is crucial for Christians, as it assures them of His divine purpose and plan.

Christ's sovereignty assures believers that He is in control of all things, including their lives and circumstances. The sermon emphasizes that while people often have conflicting agendas with Christ's, His purpose is to transform hearts rather than simply altering situations for comfort. This understanding fosters trust and reliance on Him, allowing believers to seek God's will above their own, as expressed in Matthew 6:10, 'Your kingdom come, Your will be done.' Recognizing His sovereignty encourages Christians to deepen their relationship with Him, knowing that He is working for their good and His glory.

Matthew 6:10, Romans 8:28

What does Jesus teach about fear of man?

Jesus teaches that fear of man is a sign of misplaced priorities and reveals the heart's beliefs.

In the sermon, it is highlighted that fear of man can hinder one's boldness in professing faith. As shown in John 7:13, many would not speak openly about Jesus due to fear of the Jewish leaders. This reflects a heart that values human acceptance over divine truth. Jesus instructs that the true danger lies in disrespecting God, who has authority over eternal consequences (Luke 12:4-5). Thus, to know Christ is to be liberated from the fear of man and the approval of others, empowering believers to stand firm in their faith irrespective of societal pressures.

John 7:13, Luke 12:4-5

Sermon Transcript

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Buenos días, hermanos. Vamos
a abrir nuestras Biblias en el Evangelio de San Juan. Evangelio de San Juan, en su
capítulo 7. Dice la palabra de Dios. Después
de estas cosas, andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar
en Judea porque los judíos procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta
de los judíos, la de los tabernáculos, y le dijeron sus hermanos, sal
de aquí y vete a Judea para que también tus discípulos vean las
obras que haces. porque ninguno que procura darse
a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate
al mundo. Porque ni aún sus hermanos creían
en él. Entonces Jesús les dijo, Mi tiempo
aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. No
puede el mundo aborreceros a vosotros, mas a mí me aborrece, porque
yo testifico de él que sus obras son malas. Subid vosotros a la
fiesta, yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún
no se ha cumplido." Habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. Pero después que sus hermanos
habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente,
sino como en secreto. Y le buscaban los judíos en la
fiesta y decían, ¿dónde está aquel? Y había gran murmullo
acerca de él entre la multitud, pues unos decían, es bueno, pero
otros decían, no, sino que engaña al pueblo. pero ninguno hablaba
abiertamente de él por miedo a los judíos. Mas a la mitad
de la fiesta subió Jesús al templo y enseñaba. Y se maravillaban
los judíos diciendo, ¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo, Mi
doctrina no es mía, sino de Aquel que me envió. El que quiera hacer
la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si
yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta,
su propia gloria busca, pero el que busca la gloria del que
le envió, éste es verdadero y no hay en él injusticia. ¿No os
dio Moisés la ley y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por
qué procuráis matarme? Respondió la multitud y dijo,
¡Demonio tienes! ¿Quién procura matarte? Jesús
respondió y les dijo, una obra hice, y todos os maravilláis. Por cierto, Moisés os dio la
circuncisión, no porque sea de Moisés, sino de los padres. y
en el día de reposo circuncidáis al hombre, si recibe el hombre
la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés
no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo
sané completamente a un hombre? No juzguéis según las apariencias,
sino juzgad con justo juicio. Decían entonces unos de Jerusalén,
¿no es éste a quien buscan para matarle? Pues mirad, habla abierta
públicamente y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad
los gobernantes que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de
dónde es, mas cuando venga el Cristo nadie sabrá de dónde sea. Jesús entonces, enseñando en
el templo a la sola voz y dijo, a mí me conocéis y sabéis de
dónde soy? Y no he venido de mí mismo, pero
el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis.
Pero yo le conozco, porque de él procedo y él me envió. Entonces
procuraban prenderle, pero ninguno le echó mano, porque aún no había
llegado su hora. Y muchos de la multitud creyeron
en él y decían, el Cristo cuando venga hará más señales que las
que éste hace. Los fariseos oyeron a la gente
que murmuraba de él estas cosas, y los principales sacerdotes
y los fariseos enviaron algo a Siles para que le prendiesen.
Entonces Jesús dijo, Todavía un poco de tiempo estaré con
vosotros, e iré al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis. Adonde yo estaré, vosotros no
podréis venir. Entonces los judíos dijeron entre
sí, ¿a dónde se irá éste que no le hallemos? ¿Se irá a los
dispersos entre los griegos y enseñará a los griegos? ¿Qué significa
esto que dijo, me buscaréis y no me hallaréis, y a donde yo estaré
vosotros no podréis venir? En el último y gran día de la
fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo, Si alguno
tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice
la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto
dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en
él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús
no había sido aún glorificado. Entonces algunos de la multitud,
oyendo estas palabras, decían, verdaderamente este es el profeta. Otros decían, éste es el Cristo,
pero algunos decían, ¿de Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice
la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Belén,
de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión
entre la gente a causa de él, y algunos de ellos querían prenderle,
pero ninguno le echó mano. Los salguaciles vinieron a los
principales sacerdotes y a los fariseos, y éstos les dijeron,
¿por qué no le habéis traído? Los salguaciles respondieron,
jamás hombre alguno ha hablado como este hombre. Entonces los
fariseos les respondieron, ¿también vosotros habéis sido engañados?
¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos?
Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es. Les dijo Nicodemo,
el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos, juzga
acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye y sabe lo
que ha hecho? Respondieron y le dijeron, eres
tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea
nunca se ha levantado profeta. Vamos a meditar los versículos
del 10 al 14. Y nuestro tema hoy es, Conozcamos
a Cristo. Versículos 10 al 14. Dice, Pero después que sus hermanos
habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente,
sino como en secreto. Y le buscaban los judíos en la
fiesta y decían, ¿dónde está aquel? Y había gran murmullo
acerca de él entre la multitud, pues unos decían, es bueno, pero
otros decían, no, sino que engaña al pueblo. Pero ninguno hablaba
abiertamente de él por miedo a los judíos. Mas a la mitad
de la fiesta subió Jesús al templo y enseñaba. Conozcamos a Cristo. Conozcamos
a Cristo es un privilegio de los creyentes. Conozcamos a Cristo
es también un mandato de aquellos que estamos en Cristo. El apóstol
Pedro escribió y dijo, desead como niños recién nacidos la
leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para
salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Y también
Pedro escribió y dijo, antes bien, creced en la gracia y el
conocimiento de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Conocer
a Dios Es un privilegio. Conocer a Dios es la necesidad
de todo ser humano. Pero es un privilegio de los
creyentes. Conocer a Dios es algo que es distinto a conocer
cualquier otra cosa. Cualquier otra cosa estamos por
encima para estudiarlo. Pero conocer a Dios en el Señor
Jesucristo es necesario que Él se revele. Es necesario que Él
abra nuestros ojos. En nuestra oración a Dios esta
mañana, y cada vez que abrimos la Escritura es, abre mis ojos
para ver al Señor Jesucristo. Conozcamos al Señor Jesucristo
es una invitación jubilosa. El apóstol Pablo con júbilo,
con entusiasmo, con injundia dice, todo lo tengo como pérdida
con tal de conocer a Cristo Jesús mi Señor. Todo pierde valor,
cuando podemos ver a Cristo y cuando Dios nos revela que lo más preciado
que hay es conocer al Señor Jesucristo, que Cristo es nuestro tesoro. Hay muchas figuras en la Escritura
que hablan, y para ilustrar esta realidad, de aquel hombre que
fue y encontró un tesoro en medio de un campo y vendió todo lo
que tenía. Y la Biblia dice, donde está su tesoro, ahí está
su corazón. Que Dios nos haga que nuestro
tesoro, que podamos valorar y ver y crecer cada día en conocer
al Señor Jesucristo y dejemos de ser gente fácil de complacer.
Nuestro gran problema es que somos fáciles de complacer. Pero
no hay nada que pueda verdaderamente complacer el alma. No hay nada
que verdaderamente pueda darnos el gozo que conocer al Señor
Jesucristo. Y nuestro pasaje nos muestra
Nos muestra tres cosas, cuatro cosas que el Señor Jesucristo
son importantes que nosotros conozcamos de él, son importantes
que si ya las hemos conocido las recordemos, porque somos
olvidadizos y es necesario que recordemos y recordemos y veamos
cómo es el Señor Jesucristo y crezcamos cada vez en conocerle. La primera
verdad que nos enseña este pasaje es que Cristo Conocer a Cristo
es conocer que Cristo hace las cosas de acuerdo a su propia
agenda. Cristo tiene una agenda. Este
pasaje muchas veces habla de su agenda, porque habla de que
su tiempo no ha llegado. No le prendieron porque su hora
no había llegado. La Biblia dice que venido el
tiempo, vino el cumplimiento. Hay un tiempo, el Señor tiene
una agenda y está haciendo las cosas conforme a su agenda. Esto
es importante que nosotros podamos recordar. Los hermanos del Señor
Jesús tenían una agenda distinta. Nosotros tenemos también una
agenda y normalmente la agenda muestra dónde está nuestro tesoro. Y mayormente nuestra agenda muestra
que nuestro tesoro es llegar a tener una vida más feliz y
más cómoda. Porque muchas veces en nuestra
agenda la prioridad es que Dios cambie a mi esposa, que Dios
transforme a mi esposo, que Dios cambie a mis hijos, que Dios
cambie a los hermanos de la iglesia. Pero la prioridad en la agenda
del Señor Jesucristo es transformarme a mí, hacerme a mí Crecer a la
semejanza del Señor Jesucristo. Esa es la prioridad del Señor
Jesucristo. Cristo hace las cosas. Conozcamos
y recordemos, Cristo hace las cosas de acuerdo a su propia
agenda. Podemos mirar cómo nos dice esto
el pasaje. nos lo dice cuando dice que él
no subió cuando sus hermanos le dijeron sus hermanos le dijeron
sus hermanos tenían una agenda y según la agenda de sus hermanos
él debía subir a la fiesta cuando ellos fueran él debía ir porque
ahí se iba a concentrar mucha gente y ellos querían que él
fuera dice en el versículo 8 subid vosotros a la fiesta yo no subo
todavía a esa fiesta porque mi tiempo aún no se ha cumplido
Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. Pero después
que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la
fiesta, no abiertamente, sino como en secreto. Él tenía un
tiempo. Él sabía cuándo tenía que subir,
no cuándo sus hermanos le dijeran. Nadie, ni un ser humano, tiene
la capacidad o puede asumir la prerrogativa de decirle a Dios
Cristo es Dios hecho hombre y decirle qué tiene que hacer y cuándo
lo tiene que hacer. Él es soberano y Él tiene una
agenda y hacemos bien en conocer a Cristo que tiene una agenda
y que Él va a obrar de acuerdo a su agenda y que un asunto importante
en su agenda es y sabemos que a los que aman a Dios todas las
cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito
son llamados. porque a los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la semejanza
de su Hijo. La prioridad número uno del Señor
Jesucristo soy yo, el primer pecador, y su prioridad es hacerme
conforme a la imagen de su Hijo. No es que yo me beneficie de
su fama, no es que yo tenga comida gratis, no es que yo no me enferme,
no es que mi vida sea más feliz y cómoda, no es que mis hijos
hagan siempre las cosas como a mí me gustan, o que mi esposa
haga siempre lo que a mí me gusta y como yo quiero, sino la prioridad
del Señor es que no importa cómo ellos hagan las cosas, que yo
pueda venir a Cristo para que en medio de las circunstancias
yo pueda crecer a la semejanza del Señor Jesucristo. Esto lo podemos ver en algún
otro pasaje de la Escritura y vamos a ver que no sólo somos nosotros
los que tenemos una agenda que muchas veces está en conflicto
con la del Señor, pero que nos es bueno recordar esta cualidad,
esta característica, este aspecto del carácter del Señor y lo podemos
ver en un pasaje que está en San Juan 11, 1 al 6, Este pasaje nos dice que Él no
fue a Betania cuando le dijeron que Lázaro estaba enfermo. Marta
y María tenían una agenda. Lázaro está enfermo, Jesús tiene
que venir y Jesús tiene que sanarlo. Dice el pasaje, estaba entonces
enfermo uno llamado Lázaro de Betania, la aldea de María y
de Marta, su hermana. María, cuyo hermano estaba enfermo,
fue la que huyó al Señor con perfume y le enjugó los pies
con sus cabellos. Enviaron, pues, las hermanas
para decir a Jesús, Señor, he aquí que el que amas está enfermo.
Oyéndolo, Jesús dijo, esta enfermedad no es para muerte, sino para
la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado
por ella. Y amaba a Jesús, a Marta, a su hermana y a Lázaro. Versículos
más adelante dice, cuando yo pues que estaba enfermo, se quedó
dos días más en el lugar donde estaba. Y después Jesús llegó
a ese lugar y nos damos cuenta como aún los que amamos a Jesús
muchas veces tenemos una agenda en conflicto con su agenda. Porque
Marta le reprochó al Señor que su agenda era distinta. En el
versículo 21 le dice Marta, y Marta dijo a Jesús, Señor si hubieses
estado aquí, mi hermano no habría muerto. reclamándole. ¿Y cuántas veces hacemos como
Marta? Reclamarle al Señor porque su agenda no es como la nuestra,
porque no se apura en cambiar las circunstancias. El Señor
no tiene ni un apuro en cambiar nuestras circunstancias. El Señor
quiere transformar nuestro corazón. El Señor, su prioridad no es
hacernos la vida más feliz y cómoda, sino hacernos más parecidos al
Señor Jesucristo. Y cuando le conocemos, es que
somos transformados. Cuando le vemos, vemos oscuramente
como a través de un espejo y somos transformados de gloria en gloria
hasta que llegue aquel momento en que le veamos tal como él
es. Conozcamos a Cristo y conozcamos
a Cristo el que hace las cosas a su manera. Cristo hace las
cosas a su manera. ¿Cómo nos enseña este pasaje
que Cristo hace las cosas a su manera? Bueno, los hermanos del
Señor Jesucristo tenían una manera en que pensaban que Jesús debía
hacer las cosas. Ahí en el versículo 3 al 4 le
dice, y le dijeron sus hermanos, sal de aquí y vete a Judea para
que también tus discípulos vean las obras que haces. porque ninguno
que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas
haces, manifiéstate al mundo. ¿Y cómo subió Jesús? Versículo
10 dice, pero después que sus hermanos habían subido, entonces
él también subió a la fiesta. Le dijeron, manifiéstate al mundo,
date a conocer. Pero Jesús subió y dice, no abiertamente,
sino como en secreto. Conozcamos a Jesús que hace las
cosas a su manera, no a la nuestra. Porque sus pensamientos no son
como nuestros pensamientos. Porque como son más altos los
cielos que la tierra, sí son más altos sus pensamientos que
nuestros pensamientos. Él es todo sabiduría y él sabe
mejor que nadie la mejor manera de hacer las cosas para el bien
de su pueblo. Muchas veces aún nosotros como
su pueblo pensamos, suponemos saber qué es lo mejor, pero no
hay nada más lejos de la realidad. Marta, María, tenían una idea
de cómo Jesús debía hacer las cosas. Ellos pensaban que le
avisaban y Jesús debía venir lo más rápido posible y debía
sanar a su hermano. Y aún la gente dice, pues, no
que le amaba tanto, no podía haber evitado que muera. La gente
tiene sus ideas de cómo Dios debe hacer las cosas, pero conozcamos
a Cristo. Cristo tiene su manera y su manera
es la mejor manera. No hay otra mejor manera de que
las cosas puedan ocurrir, sino como el Señor las hace. Y su
manera mejor es cambiar nuestro corazón, transformar nuestro
corazón. Su mejor manera es rebelarse
a nosotros en medio de nuestras circunstancias difíciles para
conocerle y mostrar su verdad y nuestro corazón pueda creer
su verdad. que podamos experimentar un cambio
de corazón, no un cambio de circunstancias, un cambio de corazón al poder
escuchar su voz que es verdad, al poder conocerle a él quién
es él en medio de mis circunstancias difíciles, qué hace y qué dice
Cristo cuando las circunstancias queman, cuando las circunstancias
duelen. ese es la manera del señor, la
manera del señor es que deliberadamente muchas veces hace que las cosas
salgan diferente a como nosotros esperamos, muchas veces el señor
hace que las cosas no salgan como las hemos planeado, para
que podamos mirar que el gozo no está en que las cosas funcionen
como nosotros queremos, sino que es en su presencia. Él quiere
que podamos hallar satisfacción en él, no en que las cosas nos
funcionen tal y como nosotros las planeamos. Él quiere que
hallemos el gozo no en que tengamos todo lo que soñamos, sino en
tenerle a él. Cuando le tenemos a él, podemos
decir con Pablo, todo lo demás es pérdida, todo lo demás es
basura. Cuando le tenemos a él y aprendemos
que en él está el gozo, cuando le conocemos a él, podemos decirle
con el salmista en tu presencia, hay plenitud de gozo y delicia
hasta tu diestra para siempre. La otra cosa que dice este pasaje
es que llegó un momento y esto confirma que el señor no estaba
actuando por temor sino de acuerdo a una agenda. Le dijeron primero
que él se mostrara al mundo y fue como en secreto pero después
él se mostró y sus hermanos le dijeron en su manera que pensaban
sus hermanos era muéstrate al mundo y haz las cosas que haces
para que todos lo vean. Pero el Señor Jesús cuando se
mostró en público, no se mostró en público para hacer señales.
Él hizo las cosas a su manera. Sus hermanos le dijeron que hiciera
señales en público y Él lo hizo a su manera. Se presentó públicamente
diciendo a los religiosos la verdad acerca de Él y acerca
de ellos. En el versículo 14 dice, más
a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo y enseñaba. ¿Y
qué les enseñaba? Les enseñaba quién es Él. ¿Y
quiénes eran ellos? Gente que no cumplía la ley.
Gente que quería matarle. Gente que estaba esclava del
pecado. Él no se puso a hacer lo que
sus hermanos esperaban. No se puso ahí en público a convertir
agua en vino. No se puso en público a darles
comida gratis. No se puso en público a levantar
paralíticos. Pero Él se puso a proclamar la
verdad, a enseñar públicamente la realidad de quién es Él. Él
es el Hijo del Dios viviente. Él es Cristo, Dios hecho carne. Él es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Él es el que si vienes a Él y
bebes, nunca jamás tendrás sed. Si crees en Él, de tu interior
correrán ríos de agua viva. Eso es lo que Él se puso a hacer
en público. Él hace las cosas a su manera. No se puso a hacer
milagros como la gente espera. La gente está esperando cosas
espectaculares. Pero Cristo está enseñando y
está mostrándose. Porque nuestra necesidad es que
le veamos. Nuestra necesidad es el Evangelio. Esa es nuestra verdadera necesidad. Y eso es lo que Jesús hizo y
sigue haciendo. Conozcamos a Cristo. Conozcamos
a Cristo, aquel que es buscado por los religiosos, no para seguirle,
no para venir a Él. Sabe, Cristo fue como secretamente,
y los religiosos, cuando dicen los judíos, los líderes, los
religiosos, estaban preguntando dónde está aquel. Y sabe, Cristo,
el Cristo verdadero, Conozcámosle, el Cristo verdadero es buscado
por los religiosos para rechazarle, para destruirle. Es buscado por
los religiosos para menospreciarle. Algunas traducciones de la escritura
ponen esta pregunta ¿dónde está aquel? o ¿dónde está ese? en
un tono como preguntando despectivamente. no de la manera correcta que
referirse a aquel que es el señor de la gloria, no la manera correcta
de referirse a aquel que es el verbo que se hizo carne y que
habitó entre nosotros y que vimos su gloria, gloria como del unicénito
del padre. ¿Sabe? El mismo apóstol Pablo
antes de que Cristo le abriera sus ojos, que Cristo le diera
vida, le buscaba y le buscaba de ciudad en ciudad y le perseguía
para destruirle. Pero ¿sabe? Cristo se le reveló
y Cristo le dijo, ¿por qué me persigues? Cristo no le dijo,
¿por qué persigues a mi iglesia? Sabe, los religiosos buscan a
Cristo para destruirle, para rechazarle, para menospreciarle
al verdadero Cristo, al Cristo que descendió del cielo, al Cristo
que se revela en la Escritura. Conozcamos a Cristo. Conozcamos
a Cristo, el que revela las creencias del corazón. Cristo revela las
creencias del corazón. Versículo 12 dice, y había gran
murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían, es
bueno, pero otros decían, no, sino que engaña al pueblo. Hay
algunas traducciones que traducen esta frase, es bueno, como La
gente estaba diciendo, es buena persona. Y muchas frases posteriores
en el pasaje nos ayudan a entender que en verdad eso era lo que
quería decir la gente. Es bueno, pero al final humano. Algunos creyeron en él y decían,
pero el Cristo cuando venga va a hacer muchas más cosas que
las que éste hace. O sea, sí es bueno y es profeta,
pero pues es humano. O sea, es buena persona. Nos recuerda a aquel joven que
vino y le dijo, maestro bueno, qué bien haré para heredar la
vida eterna. Si al final le veía como un maestro
bueno pero humano, pues para qué seguir consultar a buenos
maestros humanos. Pensar que Cristo es buena persona. Cristo está mostrando la creencia
del corazón de la gente. En ese tiempo había gente que
creía, ah, es buena persona. Hoy sigue habiendo gente que
piensa que él es buena persona, que él fue un buen hombre, un
hombre que enseñó a amar al prójimo, un hombre que dejó un ejemplo
para seguir. Y hay tanta gente que habla cosas bonitas de Cristo,
pero lo hablan de él desde una perspectiva de que fue un buen
hombre o una buena persona. ¿Sabe? Ante Cristo se revela
la creencia del corazón. Y si estás creyendo que él es
bueno, pero al fin y al cabo, simple y sencillamente, un buen
maestro humano, déjame decirte, es triste, es lamentable. Él
no es simplemente buena persona. Él es el Cristo, el Hijo del
Dios viviente. Él es el Cristo aquel que puede
dar vida y vida eterna. Él es el Cristo a quien se le
ha encomendado todo juicio. es el Cristo que no es simplemente
humano sino que Él es igual que el Padre y se le ha dado el juicio
para que todos honren al Hijo como honran al Padre. Ante Cristo
se revela esto y mucha gente cuando escucha la proclamación
dice pues pueden escuchar la predicación y dice si está bonito,
tiene razón, pero Cristo fue una buena persona, Cristo es
más que una buena persona, mucho, mucho más que una buena persona.
Cristo es todo para el creyente. Cristo es todo lo que la humanidad
necesita, aunque la humanidad no lo reconoce. Cristo es todo
lo que el Padre demanda Cristo es la provisión necesaria, absoluta
y suficiente para su pueblo. Cristo ha provisto de justicia,
ha provisto de perdón, ha provisto de santidad, de perfección, de
sabiduría. Cristo es todo para el creyente.
No es simplemente buena persona. Otros mostraban que había en
su corazón. De la abundancia del corazón
habla la boca. y otros decían, engaña al pueblo, engaña al pueblo. Y sabe, esto ha sido así a lo
largo del tiempo, siempre hay gente que ha pensado que él engaña
al pueblo, de hecho Tratar de decir que él fue un buen hombre
o una buena persona es decir que él es mentiroso y decir que
él murió por sostener una mentira. No hay lugar para decir que simplemente
es un buen hombre, que simplemente fue un hombre con una buena moral.
Si usted no reconoce quién es Cristo, usted le hace mentiroso
y usted está diciendo que él engañó. O sea, el que dice que
es buena persona, está también diciendo que Cristo es mentiroso. Porque Cristo sostuvo en todo
tiempo ser hijo de Dios, igual a Dios, y era la razón por la
que la gente agarraba piedras para tirarle. Porque entendían
que Él se hacía igual a Dios. Y si usted dice que Él es buena
persona, está también diciendo, su corazón está revelándose,
se está mostrando como un corazón que cree que Jesús es mentiroso. Hay gente, filosofías, a lo largo
del mundo que atacan diciendo cosas como, y refiriéndose justamente
al Evangelio, de que la religión es el opio de los pueblos, o
que Cristo es una muletilla para engañar a personas débiles. Eso
es llamar a Cristo mentiroso. Pero sabe, Cristo es la verdad. Él dijo, yo soy el camino, yo
soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Cristo, conozcamos a Cristo que
revela y que revela las creencias del corazón. Y una última cosa
que se revela de las creencias del corazón es, dice el versículo
13, pero ninguno hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos. Ninguno hablaba abiertamente
de él por miedo a los judíos. ¿Sabe qué estaba revelando del
corazón el Señor Jesucristo? La gente común del pueblo. Aún la gente dentro de los mismos
líderes judíos estaba... Cristo estaba mostrando que ellos
creían, los judíos son grandes, Dios es pequeño. Los judíos son
grandes, Dios es pequeño. ¿Por qué? Cristo estaba revelando
dónde estaba su temor. ¿Saben? Nadie se atrevía a hablar
abiertamente de Cristo porque temían a los judíos. Dios estaba
obrando en Nicodemo y al final de este pasaje en Nicodemo tímidamente
se anima a decir algo y lo callan con menosprecio. Pero, ¿sabe? Nadie se atrevía a hablar abiertamente
porque no estaban creyendo en verdad en Cristo como Cristo
es revelado en la Escritura. No estaban creyendo en verdad
Como el apóstolo Juan escribe en el capítulo 20, 30 al 31 cuando
dice cuál era el propósito de las señales que hacía. Hizo además
Jesús muchas señales que no están escritas en este libro. Pero
las que se han escrito, se han escrito para que sepáis que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios y para que creyendo tengáis vida
en su nombre. ¿Saben? No estaban creyendo así.
Creían que era buena persona, creían que que creían en él pero
creían que pues Cristo iba a venir después ellos decían bueno nosotros
sabemos de dónde es y no estaban creyendo Dios no Dios estaba
haciendo su obra y había quienes gradualmente como Nicodemo iban
avanzando en el crecimiento hasta llegar el momento en que Dios
les daría vida pero ¿sabe cuándo? Cuando no hay conocimiento del
Señor Jesucristo, tememos a todo, menos a quien debemos de temer.
No hablaban abiertamente de Jesús por temor a los judíos. Les parecía
más amenazante los judíos que el Dios que es santo, santo,
santo. Les parecía más amenazante los
judíos que el Dios que fuera del Señor Jesucristo fue un consumidor. Y el Señor Jesucristo dijo así,
12 4 al 5 mas os digo amigos míos
no temáis a los que matan el cuerpo y después nada más pueden
hacer pero os enseñaré a quien debéis temer temeta aquel que
después de haber quitado la vida tiene poder de echar en el infierno
si os digo a este temet y sabe este es dios a quien hay que
temer El principio de la sabiduría es el temor del Señor. Y el principio
de la sabiduría es Cristo Jesús. Fuera de Cristo Jesús tememos
hasta nuestra sombra. Pero, ¿sabe? Si no temes a Dios,
vas a temer a todo. Y esta gente no estaba creyendo. Sus corazones estaban... Cristo
estaba revelando que sus corazones no tenían la creencia correcta.
A su tiempo, la luz resplandeció en el corazón de Nicodemo y dejó
de tenerles miedo. Y Nicodemo fue y se presentó
abiertamente y pidió el cuerpo del Señor Jesús para sepultarlo,
sin temor más a ser rechazado, sin temor más a ser ridiculizado,
sin temor incluso a ser muerto. Sabe, sólo conociendo a Cristo
podemos tener victoria y ser libres del temor al hombre. Hay
un pasaje Hay un pasaje que es muy usado cuando se predica el
Evangelio y tristemente es un pasaje que se compara con algo
que no tiene nada que ver con el significado real del pasaje.
El pasaje está en Romanos 10, 9 que dice que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que
Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Y antes de explicar
el pasaje, El conocimiento de Cristo. Conocer
a Cristo. Cristo es el Evangelio. Cristo
es la sabiduría. Cristo no sólo revela las creencias
del corazón, sino Cristo cambia las creencias del corazón. Cristo
nos lleva de creer en mentiras y de seguir deseos engañosos
a creer la verdad de su palabra. Pasando a través de la cruz de
Cristo, empezar a creer en el Señor Jesucristo y Él nos da
fe para creer en la verdad y eso nos lleva a ser libres del temor
al hombre. Pedro se asustó porque una chica
le dijo, también tú eres, no era un soldado que lo estaba
amenazando, era una sirvienta que le dijo que él era de los
discípulos de Cristo y él negó al Señor Jesucristo. Sin embargo,
el Señor lo restauró, le perdonó, el Señor se siguió manifestando
a él, el Señor siguió revelándose a él y él fue creciendo en el
conocimiento del Señor Jesucristo. Y después él pudo decir, juzguen
a quien tenemos que obedecer. Aunque estaba amenazado de muerte,
él pudo declarar públicamente su fe en el Señor Jesucristo.
cuando pensamos en que si confesaras con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos
serás salvo, es la obra del Evangelio que te hace hacer eso y que no
tiene nada que ver con el hecho de que tú repites una oración
y vengas al frente y ya estás confesando y testificando que
Cristo es el Señor. Tampoco tiene nada que ver con
que después de una semana del campamento te hagan pasar y te
pares delante de 100 gentes y digas supuestamente lo que Cristo dice
en ti y te den un pañito para que cegues tus lágrimas. Eso
no significa lo que dice el pasaje. En el contexto del tiempo en
que se escribió la epístola lo que eso significaba, significaba
que cuando venía, imagínate que estamos en la hora del almuerzo
en el trabajo, Y de pronto se escuchan los tambores del ejército
romano que están viniendo. Y cuando llegan los soldados
romanos, entonces empiezan a hacer pasar a todos, dejan de almorzar
y nos enfilan para que cada uno venga a ofrecer sacrificio a
César. Y cada uno venga y diga, César es Señor. Y entonces está
ahí aquel que ha creído en su corazón que Jesús es el Señor.
Y entonces cuando a él le toca el turno, él dice, Cristo es
Señor, y le cortan la cabeza. Eso es el significado de ese
pasaje, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor
y creyeras en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,
serás salvo. Ese es el significado. No es
que te pares en un salón con aire acondicionado a decir que
has creído en Cristo. es que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor, en lugar de decir César es el Señor y
negarte a ofrecer el sacrificio al César, ¿sabes? Sólo el Evangelio
puede llevarnos, sólo conocer a Cristo nos puede dar victoria
sobre el temor al hombre, hacernos libres del temor al hombre y
crecer en lo que es el principio de la sabiduría que es el temor
del Señor. que si confesares con tu boca, que si creyeras
en tu corazón, que Dios levantó de los muertos al Señor Jesucristo.
Si crees en tu corazón que Cristo no es simplemente humano y sabe,
nos es necesario, nos es necesario a los que se nos ha dado luz
el poder anhelar cada día conocer a Cristo, cada día venir y verle,
cada día recordar Cristo tiene una agenda y que nuestra oración
sea Señor, No se haga lo que yo quiero. Hágase tu voluntad.
Que nuestra oración a Dios sea, Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu nombre. Venga a tu reino, sea hecha tu
voluntad. El propósito de la oración es
alinear nuestro corazón a la voluntad de Dios. No es doblarle
el brazo al Señor para que haga lo que nosotros queremos. Porque
la Biblia nos muestra a un Cristo que tiene una agenda. Y nuestra
agenda muchas veces está en conflicto con su agenda. Clamemos a Dios
que nos dé corazones humildes para ver que Él tiene su tiempo,
que Él tiene su manera, y su manera de Él es, a su tiempo
Él está obrando, y está obrando para hacer las cosas cuando Él
quiere, para hacerlas como Él quiere, para el bien de aquellos
que son Suyos, para transformarnos a Su imagen. Que Él revela las
creencias de nuestro corazón y que Él muestre a quién es nuestro
temor. Temer al Señor. No temas a aquel
que puede matar tu cuerpo y después nada más puede hacer. Teme a
aquel que no solo puede matar el cuerpo, sino echarte al infierno. Y ese es el Señor. Y sabe, para
presentarse ante él, es necesario presentarse estando en el Señor
Jesucristo. Fuera del Señor Jesucristo, Dios
es fuego consumidor. Sabe, no es tan amenazante el
judío o el religioso que te quiera matar. No es tan amenazante aquel
que te quiera despreciar o te quiera ridiculizar por tu fe.
Sabe, es amenazante estar delante del Señor de la gloria y no estar
vestido de la perfección, de la santidad y la justicia del
Señor Jesucristo. La única manera de poder presentarse
en calma, en paz y poder ver en esa presencia y experimentar
no temor, sino gozo, es estando en el Señor Jesucristo. Ven al
Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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