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El Actuar de Cristo

John 7:1-9
Joel Coyoc August, 5 2020 Video & Audio
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Joel Coyoc August, 5 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about the motivation of Christ's actions?

Christ's actions were motivated by love for the Father, not by fear of death or the desire for fame.

The motivation behind Christ's actions is profoundly revealed in the Scriptures. Jesus stated that He acted out of love for His Father, declaring in John 10:17-18 that no one could take His life from Him; He laid it down willingly. This emphasizes that Christ's actions were not driven by fear, but by a divine plan shared with His Father. Rather than seeking fame, Jesus embodied humility and obedience, focused on fulfilling the will of God, as seen in John 7:6, where He indicated that His time had not yet come and thus refrained from public displays for personal glory. These truths highlight the importance of aligning our motivations with God's will, acting not from fear or selfish ambition, but from a heart desiring to glorify Him.

John 10:17-18, John 7:6

How do we know that Jesus acted without the fear of death?

Jesus demonstrated that He was not afraid of death by stating He had the power to lay down His life and take it up again.

In John 10:17-18, Jesus asserts His authority over life and death, illustrating that He was not motivated by fear of death. He explicitly claims that He lays down His life voluntarily and has the power to take it back again. This self-assuredness underlines the sovereignty of Christ and assures believers that He is the source of eternal life. When we see Jesus actively engaging with His mission even in the face of threats to His life, it teaches us to similarly trust in God's sovereignty over our lives and the assurance of resurrection, as found in John 11:25, where He affirms, 'I am the resurrection and the life'. His actions thus stand as a model for us, pointing us to rely not on our circumstances but on the promises of God.

John 10:17-18, John 11:25

Why is it important for Christians to understand Jesus's rejection by the world?

Understanding Jesus's rejection is crucial as it reveals the world's hostility towards the truth and the necessity of remaining steadfast in faith.

The account of Jesus’s rejection teaches Christians about the reality of living for Christ in a world that often opposes Him. In John 7:7, Jesus states that the world cannot hate His followers because they do not testify against its evil; rather, He is hated because He testifies that its deeds are evil. This confrontation with the world's values serves as a reminder for Christians to be bold in proclaiming the truth of the Gospel, remaining steadfast in their faith despite potential backlash. The rejection of Christ exemplifies the cost of discipleship and encourages believers to find their identity and purpose in Him rather than the acceptance of the world. Furthermore, it reassures them of their standing in God's redemptive plan, where they can rejoice in the suffering that comes from faithfully following Jesus.

John 7:7

Sermon Transcript

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Buenas tardes, hermanos. Vamos
a abrir nuestra Biblia en el Evangelio de San Juan, en su
capítulo 7. Evangelio de San Juan, capítulo
7. La Palabra de Dios dice, después
de estas cosas, andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar
en Judea, porque los judíos procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta
de los judíos, la de los tabernáculos. Y le dijeron sus hermanos, sal
de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean
las obras que haces, porque ninguno que procura darse a conocer hace
algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate
al mundo. Porque ni aún sus hermanos creían
en él. Entonces Jesús les dijo, Mi tiempo
aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. No
puede el mundo aborreceros a vosotros, mas a mí me aborrece, porque
yo testifico de él que sus obras son malas. Subid vosotros a la
fiesta, yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún
no se ha cumplido. Y habiéndoles dicho esto, se
quedó en Galilea. Pero después que sus hermanos
habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente,
sino como en secreto. Le buscaban los judíos en la
fiesta y decían, ¿dónde está aquel? Y había gran murmullo
acerca de él entre la multitud, pues unos decían, es bueno, pero
otros decían, no sino que engaña al pueblo. Pero ninguno hablaba
abiertamente de él por miedo a los judíos. Mas a la mitad
de la fiesta subió Jesús al templo y enseñaba. Y se maravillaban
los judíos diciendo, ¿cómo sabe éste letras sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo, mi
doctrina no es mía. sino de Aquel que me envió. El
que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina
es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla
por su propia cuenta, su propia gloria busca. Pero el que busca
la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él
injusticia. ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno
de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme? Respondió
la multitud y dijo, ¡Demonio tienes! ¿Quién procura matarte?
Jesús respondió y les dijo, Una obra hice, y todos os maravilláis. Por cierto, Moisés os dio la
circuncisión, no porque sea de Moisés, sino de los padres. Y
en el día de reposo circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre
la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés
no sea quebrantada, ¿Os enojáis conmigo porque en el día de reposo
sané completamente a un hombre? No juzguéis según las apariencias,
sino juzgad con justo juicio. Decían entonces unos de Jerusalén,
¿no es éste a quien buscan para matarle? Pues mirad, habla públicamente
y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad
los gobernantes que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de
dónde es. Mas cuando venga el Cristo, nadie
sabrá de dónde sea. Jesús entonces enseñando en el
templo, alzó la voz y dijo, A mí me conocéis y sabéis de dónde
soy, y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero,
a quien vosotros no conocéis. Pero yo le conozco porque de
él procedo y él me envió. Entonces procuraban prenderle,
pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.
Y muchos de la multitud creyeron en él y decían, el Cristo, cuando
venga, hará más señales que las que éste hace. Los fariseos oyeron
a la gente que murmuraba de él estas cosas. Y los principales
sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen.
Entonces Jesús dijo, Todavía un poco de tiempo estaré con
vosotros e iré al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis.
Adonde yo estaré, vosotros no podréis venir. Entonces los judíos
dijeron entre sí, ¿a dónde se irá éste que no le hallemos?
¿Se irá a los dispersos entre los griegos y enseñará a los
griegos? ¿Qué significa esto que dijo,
me buscaréis y no me hallaréis, y a donde yo estaré vosotros
no podréis venir? En el último y gran día de la
fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo, Si alguno
tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice
la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto
dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en
él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús
no había sido aún glorificado. Entonces, algunos de la multitud,
oyendo estas palabras, decían, verdaderamente este es el profeta. Otros decían, este es el Cristo.
Pero algunos decían, ¿de Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice
la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Belén,
de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión
entre la gente a causa de él, y algunos de ellos querían prenderle,
pero ninguno le echó mano. Los alguaciles vinieron a los
principales sacerdotes y a los fariseos, y estos les dijeron,
¿por qué no le habéis traído? Los algoaciles respondieron,
jamás hombre alguno ha hablado como este hombre. Entonces los
fariseos les respondieron, ¿también vosotros habéis sido engañados?
¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos?
Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es. Les dijo Nicodemo,
el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos, ¿juzga
acaso nuestra ley a un hombre, si primero no le oye? ¿Y sabe
lo que ha hecho? Respondieron y le dijeron, ¿Eres
tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea
nunca se ha levantado profeta. Vamos a meditar los versículos
del 7. 9. Después de estas cosas andaba
Jesús en Galilea, pues no quería andar en Judea, porque los judíos
procuraban matarle. Estaba cerca la fiesta de los
judíos, la de los tabernáculos, y le dijeron sus hermanos, sal
de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean
las obras que haces, porque ninguno que procura darse a conocer,
hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate
al mundo, porque ni aún sus hermanos creían en él. Entonces Jesús
les dijo, Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre
está presto. No puede el mundo aborreceros
a vosotros, mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él que
sus obras son malas. a esa fiesta porque mi tiempo
aún no se ha cumplido y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea. Vamos a meditar estos versículos
con el tema el actuar de Cristo, el actuar de Cristo. Damos gracias
a Dios porque Dios nos permite poder mirar al Señor Jesucristo
y nos es necesario mirarlo porque nos es necesario conocerle y
crecer en el conocimiento del Señor Jesucristo. El actuar de
Cristo nos es importante mirarlo porque el apóstol Pedro escribe
y dice que nos dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas. Nos
es importante mirarlo para seguir ejemplo, nos es importante mirarlo
porque cuando lo miramos le admiramos y podemos adorarle de una mejor
manera. El actuar de Cristo tiene una
motivación al igual que el actuar de cada persona. Nunca hacemos
nada Había alguien que decía, cuando le preguntaban por qué
hizo algo, y decían, na más. Pero nunca hacemos nada na más. Siempre hay un motivo. Nuestro
actuar siempre está motivado por algo. Y es interesante el
poder mirar cómo la Escritura nos muestra cuál es el motivo,
cuál es el actuar, qué motivaba el actuar de nuestro Señor Jesucristo.
Y lo primero que nos enseña este pasaje con respecto al actuar
del Señor Jesucristo es que Jesús no actuaba ni por temor a la
muerte, ni por temor al hombre. Él no actuaba ni por temor a
la muerte, ni por temor al hombre. El primer versículo dice, después
de estas cosas, andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar
en Judea, porque los judíos procuraban matarle. Cuando estudiamos todo
el capítulo 6, Jesús no está en Judea, Jesús está en Galilea,
adonde sigue estando. Y en el capítulo 5, Jesús estaba
en Judea, estaba en Jerusalén. Ahí estaba el estanque de Siloé,
donde había sanado a aquel paralítico. Y en el versículo 18, el apóstolo
Juan registra y dice, después de que dijo en el 17, Jesús les
respondió, mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo. Y versículo
18 dice, por esto los judíos aún más procuraban matarle. Porque
no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía
que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Jesús
dice aquí que no iba a Galilea. Se estaba acercando una fiesta
y era importante que la gente de todo Israel fuera a la fiesta
a Jerusalén, pero Jesús decide no ir y no mostraba interés ni
estaba motivado en ir porque los judíos procuraban matarle.
Y uno pudiera pensar que el Señor estaba actuando por temor a la
muerte, pero no es así. La Biblia nos dice cosas muy
interesantes en cuanto a qué es lo que motivaba a Jesús a
actuar. En Juan capítulo 10, versículo 17 al 18, se nos muestra
que lejos de actuar por temor a la muerte, actuaba por amor
a su padre. Dice, por eso me ama el padre,
porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la
quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla
y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi
padre. y él estaba obedeciendo al Padre.
Él no estaba yendo a Jerusalén, no porque temiera que le mataran
los judíos. Él no tenía temor de la muerte
porque él tenía poder para poner su vida y para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo
de mí mismo la pongo. Además, no hay sentido que Jesús
tuviera temor a la muerte. Juan 11, 25 nos dice, le dijo
Jesús, yo soy la resurrección y la vida. Juan 14.6 el Señor Jesús dijo
yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre
si no es por mí. Jesús no tenía miedo a la muerte.
Él es la vida. Jesús no tenía miedo a los judíos. Nadie le quitaba su vida. Él
de sí mismo la pone. Jesús Lejos de actuar por temor
a la muerte o por temor al hombre, Jesús actuaba de acuerdo a un
plan. Jesús actuaba de acuerdo a un plan juntamente con su Padre
y no por temor al hombre. Esto lo dejó claro en el versículos
6 y 8 del capítulo 7. Jesús le contesta a sus hermanos
que Le dice Jesús, entonces Jesús les dijo, mi tiempo aún no ha
llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. Subid vosotros a
la fiesta, yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo
aún no se ha cumplido. Jesús sabía que había un momento
en que él iba a ser levantado, como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, pero aún no era el tiempo. Y por eso él no estaba
yendo a Jerusalén, porque no era el tiempo. Orando, el Señor
Jesús dijo, cuando ya había llegado el tiempo, la hora ha llegado. Glorifica a tu Hijo con aquella
gloria que tuvo al lado tuyo. Jesús no estaba yendo allí porque
Él tenía un plan que estaba siguiendo. Él estaba actuando de acuerdo
a una agenda que estaba trazada desde la eternidad y esa era
la razón por la cual Él no estaba yendo a Jerusalén. ni por temor
a la muerte, ni iba a Jerusalén por temor a sus hermanos que
estaban presionando para que él fuera a Jerusalén. Y él tuvo
un actuar con firmeza. Dice el versículo 9, habiéndoles
dicho esto, se quedó en Jerusalén. Eso es lo que actuaba al Señor
Jesucristo. Y esto es bien importante que
nosotros miremos, porque también somos tentados Podemos ser tentados
por temer a la muerte y somos débiles, pero nos alienta el
poder saber que nuestro Salvador, el Señor Jesucristo, es la resurrección
y la vida, y que no hemos de temer a los que pueden matar
nuestro cuerpo. Hemos de temer al Señor. Y nos
gozamos de poder saber de que el Señor Jesús es la resurrección
y la vida. Que el que come su carne y bebe
su sangre, Él le va a resucitar en el día postrero. Y no va a
morir aquel que come de su carne y bebe su sangre. Damos gracias
a Dios porque hemos creído. Y eso nos da seguridad. Quizá
la muerte pueda acechar, pero la muerte es un enemigo ya derrotado. El Señor es la resurrección y
la vida. El Señor, nosotros podemos ser
tentados por presión del hombre. Sus hermanos lo estaban presionando. Que el Señor nos ayude a poder
mirar cómo Jesús actuaba por amor a su Padre. Y podamos actuar
por amor al Padre. En respuesta a aquel amor que
dice Juan, mirad cuál amor nos ha dado el Padre. Que seamos
llamados hijos de Dios. que el Señor obra en nuestros
corazones y nos ayuda a recordar que si comemos o bebemos o hacemos
cualquier otra cosa, lo hagamos todo para la gloria de Dios.
De acuerdo a la voluntad de Dios, por amor al Padre, por amor al
Señor Jesucristo, en la confianza de que el hombre no puede dañarnos,
la muerte no puede dañarnos, al creyente La muerte lo que
le hace es llevarlo al hogar celestial. Lo que la muerte le
hace al creyente es llevarlo al descanso, llevarlo a contemplar
la gloria de su Salvador. La otra cosa que nos enseña es
que Jesús no actuaba por buscar fama. Sus hermanos sus hermanos
no habían entendido y sus hermanos lo empiezan a incitar a buscar
fama le dice estaba cerca la fiesta de los judíos la de los
tabernáculos y le dijeron sus hermanos sal de aquí y vete a
Judea para que también tus discípulos vean las obras que haces porque
ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto si estas
cosas haces manifiestate al mundo ellos sabían que Toda la gente,
aún los judíos en el extranjero, procuraban venir a la fiesta.
Y si alguien, ellos captaban, veían las señales, pero no entendían,
porque Dios no les había dado aún entendimiento. Y estaban
como las otras gentes, que unos querían comida gratis, otros
querían sanar gratis, sin mayor esfuerzo, tener la vida feliz
y cómoda. Quizá ellos pensaban, bueno,
si él hace esto y se vuelve famoso, pues, Nos va a tocar un poco
de su fama. Eso es todo lo que ellos lograban
ver. Lograban ver solamente lo temporal, lo material. Porque
la escritura dice claramente que el hombre natural no percibe
las cosas del espíritu. Porque se han de discernir espiritualmente. Por eso Jesús dijo, os es necesario
nacer de nuevo. Ahora, no fue la primera vez
que Jesús fue tentado al respecto. Mateo 4, 8 al 10 dice, otra vez
le llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los
reinos del mundo y la gloria de ellos y le dijo, todo esto
te daré si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo, vete
Satanás, porque escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a
él solo servirás. Y en ese sentido podemos ser
tentados por el mundo y sus atractivos. Pero el Señor venció al mundo
y esta es la victoria que vence al mundo nuestra fe. Y damos
gracias a Dios porque ¿qué es lo que motivaba al Señor a actuar
si no era la fama? Lo que motivaba al señor actual
es que él vino a buscar, él no vino a buscar fama, él vino a
buscar y a salvar a su pueblo escogido, revelándoles su gloria
por medio de sus señales. Él no vino a hacer señales para
ser famoso, como sus hermanos estaban interpretando, él vino
a hacer señales para mostrar su gloria a su pueblo escogido
al cual él vino a salvar. Lucas 19, 10, la escritura nos
dice, porque el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que
se había perdido. Es interesante cuando Jesús dijo
esto, fue en casa de Zaqueo, y él dijo que también Zaqueo
era descendiente de Abraham, y sabemos quiénes son los descendientes
de Abraham, los verdaderos hijos de Abraham son los que los son
por la fe, por la fe en el Señor Jesucristo. Mateo 1.21 dice,
Y dará a luz un hijo y llamará a su nombre Jesús, porque él
salvará a su pueblo de sus pecados. Esto es lo que Cristo Jesús vino
a hacer. Él no vino a buscar fama. Su
actuar no estaba motivado por fama. Sus señales, como dice
Juan 20.30 al 31, tenían un propósito bien definido. Y este propósito,
dice la Escritura, hizo además Jesús muchas otras señales en
presencia de sus discípulos. las cuales no están escritas
en este libro, pero éstas se han escrito para que creáis que
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis
vida en su nombre. El Señor Jesús vino a mostrar
su gloria a sus escogidos. En las bodas de Caná sus discípulos
vieron su gloria y creyeron en él. Felipe, Nicodemo, algunos
en un momento como el apóstol Pablo en el camino a Damasco,
otros gradualmente fueron viniendo a luz, como dice la luz de los
justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el
día es perfecto y podían ver su gloria, viendo sus señales
veían su gloria, pero aquellos que no se les había dado vida
espiritual pues sólo veían las señales y unos pensaban que era
para que tuvieran la vida más cómoda. Otros pensaban beneficiarse
de la fama del Señor Jesús, pero Él tenía bien claro algo. Él
vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Él vino a mostrar
Su gloria a Sus escogidos. Lo otro que nos enseña nuestro
pasaje acerca del actuar del Señor Jesús es lo que Él decía
acerca del mundo. Dice el versículo 7. No puede el mundo aborreceros
a vosotros, mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él que
sus obras son malas. No puede el mundo aborreceros,
le dijo a sus hermanos. Y él dijo, a mí me aborrece,
porque yo testifico del mundo que sus obras son malas. Y sabe,
el actuar del Señor Jesucristo estaba caracterizado por hablar
siempre la verdad, y no podía ser de otra manera. porque Él
es el camino, Él es la verdad y Él es la vida. Y Él siempre
dijo la verdad acerca de este mundo. Él dijo algo que es contundente,
que es rotundo, que es las obras del mundo son malas. Con justa razón, la Biblia dice
con toda claridad, porque por gracia sois salvos por medio
de la fe. Y esto no es de vosotros, pues
es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Porque
las obras del mundo, las obras del mundo sin Cristo, las obras
del mundo perdido, las obras de los descendientes de Abraham,
las obras de los más religiosos, son malas y el Señor lo dice
con todas sus letras. Tus obras, si no estás en Cristo,
tus obras, si no has nacido de nuevo, tus obras, si solo ves
a Dios para hacerte la vida más cómoda y más feliz, dice el Señor
Jesucristo, son malas tus obras. Por eso no puede ser la salvación
por obras, porque son malas. Solamente puede hacer buenas
obras aquel que ha sido traído por el Padre al Señor Jesucristo.
Por eso en Efesios, después de decir que no es por obras, después
dice de aquellos que han sido traídos a Cristo por el Padre,
dice... porque somos hechuras suyas, o sea, han nacido de nuevo
en Cristo, dice, porque somos hechuras suyas, creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas. ¿Sabe? Sólo puede hacer buenas
obras aquel que ya ha sido traído por el Padre al Señor Jesucristo. Pero Jesús dice con toda claridad,
dice, El mundo me aborrece porque yo le digo al mundo la verdad.
Sus obras son malas. Su religión es mala. El hecho
de que seas linaje de Adán es malo porque has caído en Adán
en pecado. Por cuanto todos pecaron, están
destituidos de la gloria de Dios. Y Jesús le dice a la gente, a
la más religiosa, aquellos que creían que cumplían la ley, aquellos
que se referían a otros diciendo que eran malditos porque no sabían
la ley. Jesús les dice con todas sus letras en el versículo 19,
no os dio Moisés la ley y ninguno de vosotros cumple la ley. Si
piensas que es por obras, no es por obras, tus obras son malas.
Si a los fariseos que eran los que más se esforzaban por cumplir
la ley, Jesús les dijo, ninguno de vosotros la cumple. ¿Qué podemos
esperar? Cristo habla verdad. Cristo dice
que las obras del mundo son malas. Él testifica y Jesús testifica
que los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus
obras son malas. Él es la luz verdadera que alumbra
a todo hombre. Pero el mundo no le conoció.
Y sabe, no han cambiado las cosas. El mundo sigue aborreciendo al
Señor Jesucristo, pero el Señor Jesucristo sigue dando el mismo
testimonio. El Señor Jesucristo sigue diciendo
que Él es el camino, Él es la verdad y Él es la vida, y que
nadie viene al Padre si no es a través del Señor Jesucristo.
El Señor Jesucristo sigue diciendo Y sigue diciendo que toda obra
que el hombre intente hacer es inútil porque es mala obra. Como el Antiguo Testamento dice
que las obras del hombre son como trapo de inmundicia. Como
Dios dijo a través de los profetas que desde la cabeza hasta la
planta de los pies, la forma en que Dios ve al hombre es como
hinchazón y podrida llaga. No pretendas acercarte a Dios
de esa manera. No pretendas acercarte a Dios
sin escuchar lo que Cristo dice acerca del mundo. Y Cristo dice,
tus obras son malas. La obra de Dios es que creas
en el que Él ha enviado. La obra de Dios es que veas la
gloria de Dios en las obras que el Señor Jesucristo hizo. El
Señor sigue haciendo obras. El Señor sigue levantando muertos. El milagro más grande que hace
el Señor es dar vida a los muertos en delitos y pecados. Pero sigue
haciendo otra clase de obras. Él sigue sosteniendo la vida
de su pueblo. Él sigue sanando enfermos con medicina, sin medicina,
como a Él le traiga mayor gloria. Pero lo más grande que Él vino
a hacer es, Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Sabe, la única manera de poder tener vida eterna, la única manera
de poder tener, ser justificado en el Señor Jesucristo, de poder
acercarse a Dios es a través del Señor Jesucristo. Fuera de
eso, lo que hagas, si te bautizas sin haber creído en el Señor
Jesucristo, si te bautizas sin haber confiado totalmente en
la obra de Cristo y estás confiando algo en tu bautizo, Cristo dice,
ese bautizo es mala obra. Si vienes a la iglesia, que qué
bueno que vengas a la iglesia, es bueno venir a la iglesia,
pero si estás confiando en eso, Cristo dice eso es mala obra. Si es porque tú ayudas a personas,
es bueno que ayudes a personas, pero Cristo dice eso es mala
obra. Y puedes pensar en qué cosas
estás poniendo tu confianza, pero sabes, sólo se puede venir
a través del Señor Jesucristo. No hay otra manera. El mismo
Señor Jesucristo lo dice con todas sus letras. El mundo me
aborrece porque yo le digo que sus obras son malas. Clamamos al Señor para que así
como en un momento nos ha humillado pueda causar humillación en tu
corazón y atraerte con lazos de amor. El salmista dijo, bueno,
me es haber sido humillado. Antes que fuera humillado, descarreado
andaba. ¿Sabe? Aborrecemos a Cristo hasta
que nos humilla. Y cuando nos humilla y vemos
que es verdad lo que Él dice, dejamos nuestra arrogancia, dejamos
de pensar que tenemos buena obra y aceptamos lo que Él dice, porque
Él obra nuestro corazón vemos que en verdad no hay ninguna
buena obra, sino mala obra, entonces venimos corriendo al Señor Jesucristo
buscando que Él nos cubra del cumplimiento de la ley que Él
hizo a favor de su pueblo, que Él nos cubra de su justicia,
esa justicia que consistió en cumplir perfectamente la voluntad
de su Padre, el hecho de que Él siempre vivió motivado en
hacer la voluntad de su padre. El ser lavados con la sangre
del Cordero Perfecto. Él es el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. El poder venir a Cristo para
poder... como Cristo actuó solo por imitación. No puedes, no puedo. Necesito
venir a Cristo y mirar y reconocer delante de Él cuán inútil soy,
reconocer delante de Él cuán necesitado estoy de Él, confiar
totalmente en lo que Él hizo y dejar de esforzarme, sino solamente
confiar totalmente en Él y clamar por la limpieza que sólo Él puede
dar. Dice la Biblia Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel
y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda
maldad. La sangre de Jesucristo, Su Hijo,
nos limpia de todo pecado. Todo lo que el Padre demanda
de Su pueblo, lo provee en Cristo. Y todo aquello que Cristo declara
puede parecer ofensivo, pero es necesario. Es la verdad. Y sabe, cuando Cristo nos da
vida, entendemos, nos da entendimiento, nos da fe, y entonces deja de
ser ofensivo y venimos al Señor Jesucristo. Él sigue diciendo,
si no estás confiando en mí, tus obras son malas. Solamente
en Cristo puedes ser capaz de hacer buenas obras. Ven al Señor
Jesucristo. Amén.

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Joshua

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