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JC

De La Mayor Importancia

John 5:19-23
Joel Coyoc June, 28 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 28 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about the relationship between the Father and the Son?

The Bible teaches that the Father and the Son are one, emphasizing their unity in purpose, action, and essence.

In John 5:19-23, Jesus explains that He can do nothing by Himself but only what He sees the Father doing, articulating a profound unity in action between the two. This passage highlights that the Father loves the Son and has shared all judgment with Him, confirming the divine nature of both. As one entity, the Father and Son's actions reflect the same divine will and authority, illuminating Jesus's role as God incarnate, fully sharing in the essence and power of God.

John 5:19-23, Colossians 2:9, Hebrews 1:1-3

Why is the doctrine of the Trinity important for Christians?

The Trinity is vital as it underscores the unity and co-equality of the Father, Son, and Holy Spirit in the work of salvation.

Understanding the Trinity is crucial for grasping the fullness of God's nature and His plan for redemption. The Father, Son, and Holy Spirit work cooperatively—each playing a distinct role yet united in essence—highlighting the relational aspect of God. The unity of the Father and the Son, as expressed in John 5, demonstrates not only their equal divinity but also their integral collaboration in salvation. This foundational belief reassures believers of a comprehensive and sovereign plan orchestrated by God Himself.

Matthew 28:19, John 5:22-23, Hebrews 1:3

How do we know Jesus is God?

Jesus is identified as God through His works, unity with the Father, and the testimonies of Scripture.

John 5:19-23 asserts that the Son can do nothing by Himself, which emphasizes His dependence and unity with the Father. Furthermore, Scripture testifies that Jesus performs divine acts, such as granting eternal life and judging humanity. Colossians 2:9 affirms that all the fullness of the Deity dwells in Him bodily, making it clear that Jesus is not merely a teacher or prophet but God incarnate. This truth is foundational for the Christian faith as it supports the understanding of salvation stemming from a divine Savior.

John 5:19-23, Colossians 2:9, John 1:1-14

Why should Christians honor Jesus as they honor the Father?

Jesus should be honored as the Father because He holds the same divine authority and nature.

John 5:23 instructs believers to honor the Son as they honor the Father, drawing a parallel in their divine status. This honor is not merely respect but a recognition of Jesus’s equality with God. The Father has entrusted all judgment to the Son, underscoring the necessity for reverence in one's belief and worship. Understanding this equality reinforces the foundational belief in the Trinity, where each Person deserves the utmost honor. Failure to recognize this truth diminishes the work of Christ and the authority given to Him by the Father.

John 5:23, Philippians 2:9-11, Revelation 5:12-13

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio de San Juan. Evangelio según San Juan, en
su capítulo cinco. Dice la palabra de Dios, después
de estas cosas había una fiesta de los judíos y subió Jesús a
Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de
la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Bethesda, el
cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, y esperaban el movimiento del
agua, porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque,
y agitaba el agua Y el primero que descendía al estanque después
del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviese. Y estaba allí un hombre que hacía
38 años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado
y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo, ¿Quieres ser sano? Señor le respondió el enfermo,
no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua,
y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús
le dijo, levántate, toma tu lecho y anda. Y al instante aquel hombre
fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo, y era día de reposo
aquel día. Entonces los judíos dijeron a
aquel que había sido sanado, es día de reposo, no te es lícito
llevar tu lecho. Él les respondió, el que me sanó,
él mismo me dijo, toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron,
¿quién es el que te dijo, toma tu lecho y anda? Y el que había
sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado
de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús
en el templo y le dijo, mira, has sido sanado, no peques más
para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue y dio
aviso a los judíos que Jesús era el que le había sanado. Y
por esta causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle,
porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió,
mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto los judíos
aún más procuraban matarle. porque no solo quebrantaba el
día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio
Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús y les
dijo, de cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer
nada por sí mismo, sino lo que vea hacer al Padre, porque todo
lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo y
le muestra todas las cosas que Él hace, y mayores obras que
éstas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque
como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el
Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al
Hijo como honran al Padre, el que no honra al hijo, no honra
al padre que le envió. De cierto, de cierto os digo,
el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De
cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es, cuando los
muertos oirán la voz del hijo de Dios y los que la oyeren vivirán. porque como el padre tiene vida
en sí mismo, así también ha dado al hijo el tener vida en sí mismo,
y también le dio autoridad de hacer juicio por cuanto es el
hijo del hombre. No os maravilléis de esto, porque
vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz, y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección
de vida, más los que hicieron lo malo a resurrección de condenación. No puedo yo hacer nada por mí
mismo. Según oigo, así juzgo. Y mi juicio es justo, porque
no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la
del Padre. Si yo doy testimonio acerca de
mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da
testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da
de mí es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros
a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo
testimonio de hombre alguno, mas digo esto para que vosotros
seáis salvos. Él era la antorcha que ardía,
y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en
su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan, Porque las obras
que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que
yo hago dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado. También
el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis
oído Su voz, ni habéis visto Su aspecto, ni tenéis Su palabra
morando en vosotros, porque a quien Él envió vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras, porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas
son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para
que tengáis vida, Gloria de los hombres no recibo, mas yo conozco
que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido en nombre
de mi Padre y no me recibís. Si otro viniera en su propio
nombre, a ese recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer,
pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la
gloria que viene del Dios único? No penséis que yo voy a acusaros
delante del Padre. Hay quien os acusa. Moisés en
quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeses a Moisés,
me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis
a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? Damos gracias a Dios por esta
nueva oportunidad de poder abrir su palabra y de poder escuchar
la voz de Dios. Vamos a meditar los versículos
del diecinueve al veintitrés y el tema es de la mayor importancia
de la mayor importancia se ha estado desarrollando en
los versículos anteriores un diálogo entre Jesús y y los judíos
religiosos que cuestionaban el hecho de que un hombre en que
se había hecho una obra de Dios, una obra poderosa que daba testimonio
en favor de quien es el Señor Jesucristo, una obra que Juan
describe porque Es una obra que tiene por el propósito mostrar
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Sin embargo, estos hombres sólo
notaban a una persona que según la falta de entendimiento, según
su necio corazón, según la dureza de su corazón, lejos de ver una
obra maravillosa de Dios, sólo veían a un hombre que según ellos
estaba quebrantando la ley de Dios. Ellos captaban algo muy claro
cuando hablaban con el Señor Jesucristo. Ellos estaban captando
justo que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, igual a Dios,
y lo captaban con claridad al punto de que se enojaban, al
punto de que estaban airados, al punto de que querían matarle. Versículo 16, dice, por esta
causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle, porque
hacía estas cosas en el día de reposo, y Jesús les respondió,
mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto aún los
judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el
día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio
padre, haciéndose igual a Dios. Y en el versículo 19, el Señor Jesucristo les responde,
y empieza su respuesta diciendo, respondió entonces Jesús y les
dijo, de cierto, de cierto, os digo. La la escritura, la sagrada
escritura, en Mateo cuatro, en Lucas cuatro cuatro, y en Deuteronomio
ocho tres, nos enseña que no solo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Esto para el hombre es importante,
todo lo que Dios hable para el hombre debe ser de la mayor importancia. Es importante ya que las palabras
de Jesús, Cristo mismo dijo que sus palabras son espíritu y son
vida. Pedro, cuando el Señor Jesús
dijo, si ustedes se quieren ir, también pueden irse, y él dijo,
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Por la gracia de Dios le había quedado claro que toda palabra
de Dios es importante, sin embargo toda palabra de Dios es importante,
y son palabras que son espíritu y son vida. Pero el mismo Señor
Jesucristo, cuando estaba hablando, se tomaba el tiempo de hacer
énfasis y decir, todo lo que estoy diciendo es importante,
pero lo que ahora te voy a decir es de suma importancia, es de
la mayor importancia. Por eso él dice ahí, de cierto,
de cierto, os digo. Estaba diciendo, amén, amén. y no antes, no al finalizar una
oración, sino antes de algo que él iba a decir, haciendo énfasis
lo que vas a escuchar ahora, es de suma importancia, es de
la mayor importancia, dentro de todo lo importante que yo
digo, lo que ahora vas a escuchar de mí, es de la mayor importancia. Y nuestra oración a Dios es que
nos permita escuchar y valorar su palabra como de importancia,
pero aquellas cosas que él dice que son de la mayor importancia,
que nos dé oídos para poder oírlas con atención y poder creerlas
en nuestro corazón. ¿Y qué es lo que el Señor está
diciendo? Dado que ellos no estaban equivocados,
ellos estaban entendiendo lo que el Señor estaba diciendo
y el Señor quiere dejarlo mucho más claro. el Señor quiere dejarles
claro, no están entendiendo mal, están enojados y no están entendiendo
mal, pero lo que les voy a decir es de la mayor importancia para
que les quede bien, bien, bien claro, sin temor a dudas, ¿qué
es lo que les estoy diciendo? Y lo que el Señor Jesús les está
diciendo, podemos ver ahí en el versículo diecinueve es, el
padre y el hijo son uno. Y podemos ver tres cosas en cuanto
a que el padre y el hijo son uno. Primero, el Señor Jesús
dice así, no puede hacer el hijo, no puede el hijo hacer nada por
sí mismo. Refiriéndose a que el padre y
el hijo son uno, lo primero que el Señor Jesús les dice es que
el hijo no puede hacer nada por cuenta propia, no hace nada por
sí mismo. El segundo Adán en contraste
del primer Adán, que no se sometió a la voluntad del Padre. Este
segundo Adán no vino a hacer las cosas por cuenta propia,
sino deleitando su corazón en hacer la voluntad del Padre. El hacer tu voluntad, Dios mío,
me ha agradado. y tu ley está en medio de mi
corazón. Era el deleite de su corazón hacer la voluntad del
padre. Y la medida que él hacía la voluntad del padre, estaba
manifestando el carácter del padre. Estaba manifestando la
gloria de Dios. Y ese, eso era porque el hijo, el padre y el hijo son
uno solo. Y él estaba perfectamente sometido
a la voluntad del padre. Él enseñó a orar a sus discípulos
padre nuestro que estás en los cielos dice hágase tu voluntad como
en los cielos así también en la tierra cuando el señor Jesucristo
se sometió de una manera perfecta y se deleitó en hacer la voluntad
del padre y él hace este tipo de obra en el corazón de su pueblo
redimido de de tal forma que no impongamos
nuestra voluntad a Dios como mucha gente cree a través de
la oración, sino para que nuestro corazón se alinee con su voluntad. Cuando el Señor Jesucristo estaba
ahí en agonía en el huerto, en su oración, Él expresó cuál era
el deseo de su corazón, pero Él dijo, no se haga lo que yo
quiero, hágase tu voluntad. Y es la manera en que los creyentes
claman a Dios, recordando que Dios el Padre y Dios el Hijo
son uno. recordando que el hijo vino y vino en una sujeción perfecta
y deleitosa, alegre a la voluntad del padre, oramos y expresamos
nuestro deseo, también diciéndole, señor, sin embargo, no se haga
lo que yo quiero, sino hágase tu voluntad. La otra cosa respecto a que Dios
el qué es lo que hace el hijo. Y
dice ahí que el hijo hace lo que ve hacer al padre. Dice, el hijo no hace nada por
sí mismo, sino lo que ve hacer al padre. Lo que ve hacer al
padre es lo que el hijo hace. Y la última cosa es, el actuar
de ellos es igual. Dice, al final, Porque todo lo que el padre hace,
porque todo lo que el padre hace, también lo hace el hijo igualmente. Ellos tienen una misma manera
de actuar y la razón es son uno. Esto, el señor no está dando
aquí lecciones de paternidad. Hay cosas que son importantes
que prestemos atención aquellos que somos padres. Pero hay algo
mucho más profundo que simplemente dar lecciones de paternidad.
nos debe ser un llamado a los que somos padres, a recordar
que en verdad muchas cosas que nuestros hijos hacen, las hacen
porque nos la ven hacer, pero el Señor está hablando aquí de
algo más profundo, usando esta figura en términos que nosotros
podemos entender para ilustrar el hecho de que Él y el Padre
son uno. Nos debe hacer pensar en primer
lugar que somos llamados a ser padres porque hay un verdadero
Padre. Nuestro llamado es a ejemplificar ante nuestros hijos al Padre
Celestial. Y eso nos debe hacer mirar nuestra necesidad del Evangelio
porque nadie de nosotros es capaz de ejemplificar para mostrar
al padre celestial, nos queda demasiado infinitamente grande,
y eso debe hacernos temblar porque necesitamos algo más que simplemente
buenas intenciones, que simplemente ser buenas personas, necesitamos
venir corriendo al señor Jesucristo, porque no hay manera de poder
mostrar al padre celestial ante nuestros hijos Pero el Señor está aquí diciendo
que su actuar es igual al de su Padre, que tiene un sometimiento
al de su Padre y que Él mira el actuar de su Padre, pero que
hace las cosas exactamente igual. Y eso lo podemos mirar en muchos
pasajes de la Escritura. Dice Juan al principio, Él es
la luz verdadera que alumbra a todo hombre, hablando del Señor
Jesucristo. Y así como Él alumbra a todo
hombre, igualmente los santos del Antiguo Testamento, que no
tenían la misma intensidad de luz que ahora tenemos, podían
decir con toda claridad y exactitud, inspirados por el Espíritu Santo,
el Señor, Jehová, el Padre, es mi luz y mi salvación. Porque
el Padre y el Hijo alumbran a todos los hombres de manera igual,
porque son uno solo. El Señor Jesús puede decir, yo
soy el buen pastor, el buen pastor su vida da por las ovejas. Y
los santos del Antiguo Testamento, guiados por el Espíritu Santo,
podrían decir con toda claridad y sin equivocación también, el
Señor es mi pastor, porque el Padre y el Hijo hacen lo mismo
de una manera igual, porque son uno solo. y aquí el el el señor
Jesús está dejando es de suma importancia es de la mayor importancia
que sepas que me estás entendiendo bien aunque te molesta soy Dios
igual que mi padre me hago uno con mi padre mi padre hasta ahora
trabaja porque él es el que es la luz y la salvación que fue
revelado a los santos del antiguo testamento pero yo soy Jehová
el salvador y con tantas cosas que podía él decir con nombres
y títulos que se le dio al Mesías, como llamará su nombre Emanuel. Y Emanuel es Dios con nosotros.
Llamará su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus
pecados, que es Jehová el Salvador. Y podemos mirar extensamente
en la Escritura que ellos actúan igualmente. el apóstol Juan guiado
por el Espíritu Santo al iniciar el evangelio de Juan dice en
el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo
era Dios todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada
de lo que ha sido hecho fue hecho y cuando empieza Moisés a escribir
el génesis dice en el principio creó quien Dios los cielos y
la tierra actúan de manera igual igualmente lo que hace el padre
hace el hijo de la misma manera igual dice ¿por qué? porque no
me estás entendiendo mal, el padre y el hijo son uno solo
y no lo trates de explicar porque no podemos, no cometamos el error
que a lo largo de la historia mucha gente ha cometido, gente
ha intentado explicar algo que no podemos explicar. Dios infinito
no podemos explicarlo con nuestras mentes finitas. Mi mente finita
no entiende muchas cosas de aquí de la tierra que son finitas.
¿Cómo puedo pensar que yo puedo entender todo acerca de Dios?
pero damos gracias a Dios porque nos capacita para aceptar y creer
por la fe lo que Él dice. El Padre y el Hijo son uno, y
aunque te enoje escucharlo como se estaban enojando, se los voy
a dejar con más claridad, dice Jesús. Te lo estoy diciendo así
con todas sus letras, ya lo entendiste, pero te lo voy a decir más claro.
Moisés, que dices que es tu padre, de mí habló cuando dijo en el
principio que era Dios los cielos y la tierra. David a quien admiras,
habló de mí cuando dijo que era Jehová su luz y su salvación,
cuando dijo el Señor es mi pastor, yo y el Padre uno somos. Estas
cosas se han escrito para que sepas que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre. No
importa cuántas vueltas le trates de dar y trates de explicar,
no hay manera No hay manera de negar algo que está en todas
las páginas de la Escritura. Dios, Cristo es Dios hecho hombre. Dios y el Padre son uno solo,
de la misma esencia del Padre. Él es Dios verdadero. Es verdadero hombre, pero es
verdadero Dios. Y eso enoja a mucha gente. Y
el día de hoy todavía hay gente que se afana en salir en las
calles y de casa en casa a tratar de demostrar a la gente lo que
no se puede negar, que la Biblia está llena de algo. Y que algunas
veces se enojan igual que esta gente se enojó con el mismo Señor.
Pero el Señor se tomó el tiempo para decirles, amén, amén. es de vital importancia, es de
total importancia, de suma importancia, de la importancia más alta, que
te quede claro, que el Padre y el Hijo son uno solo, y que
el Hijo es Dios hecho hombre. Cuando termina el Señor diciendo
allí, que actúa igualmente que el padre. Nos quedaría una pregunta
que a todas luces la escritura responde con mucha claridad y
es en muchos lugares que la escritura responde. ¿Por qué es que el
padre actúa igualmente que el hijo? Porque hay gente que pretende
agarrar la figura humana a nuestro alcance que el Señor Jesús está
tomando para tratar de explicar que sí, un hijo actúa como su
padre, pero de ninguna manera son la misma persona. Y el gran
error es un hijo actúa muchas cosas en similitud con su padre,
pero no exactamente igual. Pero la Escritura demuestra por
todos lugares que ellos actúan exactamente igual, perfectamente
igual, porque son Dios. y la respuesta está clara cuando
dice, por ejemplo, la escritura en Colosenses, capítulo dos,
versículo nueve, hablando del Señor Jesucristo, dice, porque
en él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad, más
clara no puede estar la respuesta, en él, y él es el Señor Jesucristo,
si usted revisa el contexto en que está hablando Pablo esto,
guiado por el Espíritu Santo, está hablando del Señor Jesucristo,
y en ese Señor Jesucristo que era cien por ciento hombre, habita
corporalmente toda la plenitud de la Deidad, en otras palabras
es 100% Dios. En Hebreos, el Espíritu Santo
guió al escritor a escribir, Dios habiendo hablado muchas
veces, Hebreos 1, 1 al 3, dice, de muchas maneras en otro tiempo
a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha
hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo,
y por quien asimismo hizo el universo, el cual, siendo el
resplandor de su gloria y la imagen misma de su substancia,
de la misma substancia del Padre, y quien sustenta todas las cosas
con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de
nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra
de la majestad en las alturas, Todas estas cosas que está diciendo
después de decir que es la imagen de su misma sustancia, son cosas
atribuibles solamente a Dios. Sólo Dios puede sostener todas
las cosas. Cristo es Dios y creer eso, escuchar
eso, es de total importancia. Dentro de todo lo que Dios ha
dicho, esto es altamente importante. después el señor Jesucristo dice
en el versículo veintiuno versículo veinte dice porque
el padre ama al hijo y la segunda cosa ahí es es de suma importancia
que podamos escuchar el padre ama al hijo muchas veces nos
hemos concentrado demasiado, y es verdad, de tal manera amó
Dios al mundo. Pero es interesante que allí
alrededor de ese pasaje, de ese versículo, no existe ni un de
verdad, de verdad te digo, de cierto, de cierto te digo, o
un amén, amén, amén. Pero antes de que diga que el
padre ama al hijo, hay un, esto es de total importancia, el padre
ama al hijo. ¿Y cómo es que muestra el padre
su amor al hijo? Dice ahí, el padre ama al hijo
y le muestra su amor mostrándole todo lo que hace. No hay ni una
relación de secreto, de algo que está oculto al hijo. Todo
lo que el padre hace. Y la razón es, ellos son El amor
del padre al hijo es una prueba de que son uno, de que está hablando
ese gran amor acerca de la unidad del padre y el hijo. Después dice que él no solo lo
ama y le muestra lo que hace, sino le va a seguir amando y
le va a mostrar cosas mayores. Y aquí hay algo muy importante.
El Señor Jesús va a mostrar, dice, y mayores obras que estas le
mostrará de modo que vosotros os maravilléis. Mayores obras
que estas. ¿Cuáles son estas obras? Estas
obras, son estas obras que en Juan 20, 31, Juan escribió y
dijo, hizo el Señor muchas señales que no están escritas en este
libro, pero las que se han escrito, se han escrito para que sepan
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. El propósito de estas señales
no son las más grandes obras de Dios, pero el corazón duro. El corazón rebelde, aborrecedor
de Dios, cree que estas son las más grandes obras y que la iglesia
se debe pasar haciendo estas cosas como levantar a todo paralítico
que entra a la iglesia o sanar a todo enfermo y nadie debe estar
enfermo. No son estas las mayores obras.
las mayores obras está relacionado con lo que dice después es dar
vida a muertos y ni siquiera es esa mayor obra cuando Cristo
le dio vida física a Lázaro le dijo ven fuera porque después
él de todos modos murió físicamente no está hablando de levantar
un muerto físico las más grandes obras que muestran la unión de
Dios con su hijo y que son uno solo, es la salvación de pecadores,
es el dar vida a muertos en delitos y pecados. Dios ama al hijo y
su amor para con el hijo es un amor que no podemos llegar a
comprender ni entender, porque es amor de Dios. Y el amor de
Dios, Dios es infinito y su amor es infinito. La tercera cosa que el pasaje
nos enseña y que es de total importancia es, está en el versículo
veintiuno, y el versículo veintiuno dice, porque como el padre levanta
a los muertos y les da vida, así también el hijo a los que
quiere da vida. Y lo que nos enseña ya es, el
padre y el hijo, dado que son uno, el padre y el hijo son soberanos
en dar vida a muertos en delitos y pecados. el padre da vida a
los muertos, así también el hijo da vida a los muertos, pero dice
una palabra importante y dice ahí, así también el hijo a los
que quiere, da vida, y es la razón porque cuando cantamos
algunos himnos cantamos y dice que quisiste rescatar no que
pudiste el señor Jesús no no rescata a los que pudo rescata
a los que quiso rescatar él quiso salvar a su pueblo de sus pecados
y lo va a salvar ninguno porque él quiso morir va a ser condenado
porque él es un salvador victorioso es un salvador que consumó la
obra de salvación y Es importante cómo aún en la
salvación de pecadores, aún en dar vida a muertos sin delitos
y pecados, se está enfatizando el Padre y el Hijo son uno. es importante que el padre y
el hijo son uno es importante y de total importancia que el
hijo es Dios hecho hombre que puedas creer que Jesús es el
Cristo el hijo de Dios y creyendo tengáis vida en su nombre que
es hijo de Dios igual a Dios y que le daba ganas por eso a
los judíos de matarlo y al final por eso le mataron que maravilloso es poder mirar
que en cuestión de la salvación está la soberanía del padre,
está la soberanía del hijo, y está también la soberanía del Espíritu
Santo. Los tres son uno. Sin embargo, aquí el Señor está
enfatizando en cuanto a él y su padre. Y la Biblia enseña mucho
al respecto y damos gracias a Dios porque porque no hay injusticia
en Dios. Dice la Biblia así, en Romanos
capítulo 9, versículo 13 al 16, dice, como está escrito, a Jacob
amé, mas a Esaú aborrecí. La pregunta es, ¿a quién debió
amar? A ninguno. Debió aborrecer a
los dos. Nos gozamos que debiendo aborrecernos
a todos, nos amó con amor eterno. dice que pues diremos que hay
injusticia en Dios en ninguna manera pues a Moisés dice tendré
misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré
del que yo me compadezca así que no depende del que quiere
ni del que corre sino de Dios que tiene misericordia no depende
del que quiere ni del que corre sino de Dios que tiene misericordia y damos gracias a Dios porque
aquí el Señor está haciendo énfasis en su unidad, en su unidad de
propósito, en su unidad de acción, en su unidad en soberanía. Él es Dios, Él da vida a los
que Él quiere y nos hace volvernos en adoración a Él, nos hace ser
humildes delante de Él, nos deja claro que no debiendo amar a
nadie, debió aborrecer a todos como a Esaú aborreció. No hay
injusticia en Dios. Si nosotros hablamos de justicia,
entonces sencillamente debió descargar su ira sobre Jacob,
sobre Esaú y sobre toda la humanidad. Pero él quiso mostrar la riqueza
de su misericordia y entonces ha sido rico en misericordia,
dando vida a pecadores que estaban muertos en delitos y pecados.
Aquí está hablando no de una resurrección física, no de dar
vida física, está hablando de lo que se hace cuando se predica
el evangelio y por su palabra él da vida a aquellos que él
amó, a aquellos que él quiso dar vida para la alabanza de
la gloria de su gracia. La cuarta cosa que nos muestra
aquí que es de suma importancia dejando claro dejando claro que
Cristo es Dios y que es uno con su padre y es que es de total
importancia que el padre ha entregado todo juicio al hijo dice versículo
veintidós porque el padre a nadie juzga sino que todo el juicio
dio al hijo todo el juicio dio al hijo y
uno pudiera pensar ¿Cuál es el propósito del Padre
para hacer esto? Hay mucha gente que pretende amar al Padre. Hay
mucha gente que se apura y se ponen nombres con referencia
solo al Padre. Hay gente que dicen que ellos
son los testigos de Jehová. Niegan lo que Cristo está diciendo
que es de la total importancia. Y pretenden decir que ellos aman
al Padre. Y no es nuevo. Los judíos decían
un montón de mentiras igual, porque todo hombre es mentiroso.
Y decían, por ejemplo, que ellos creían a Moisés, pero eso era
mentira. Y hay gente que dice que cree la Biblia y salen y
pueden citar un montón de versículos fuera del contexto y decir que
ellos son los testigos de Jehová. Hay gente que tiene nombres en
sus iglesias como que son la Iglesia de Cristo o que son del
Evangelio completo. Y tristemente, muchas de esas
cosas son a la luz de la escritura. Mentiras. No es nuevo. Siempre
ha habido gente que toma temas en la escritura y pretende hacer,
mostrar a todos que ellos son los meros meros. Pero qué triste. Sin embargo, el Señor, el Padre,
Dios, la Trinidad, en su sabiduría dio el Padre todo el juicio al
Hijo. Y el propósito es para que todos
honren al hijo, y dice, ¿cómo? No con un tipo de honra distinta.
Dice, para que todos honren al hijo, ¿como qué? Como honran
al padre. Y ¿cómo se honra al padre? Como
Dios Todopoderoso, como el gran yo soy. Entonces, ¿cómo se honra
al hijo? como el gran yo soy, como el
que dijo, yo soy el que soy, soy el que tiene existencia por
sí mismo, es Dios todopoderoso, es el que vive y estuvo muerto,
y ha estado muerto, pero que vive por los siglos de los siglos,
amén. Él es el rey de reyes, él es
el señor de los señores, él es aquel que el padre le dio un
nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús
se doble toda rodilla, como se y El apóstol se quiso arrodillar
ante el ángel. ¿Y qué hizo el ángel? No lo aceptó,
sino le dijo que adorara al Señor Jesucristo. Yo soy consiervo
tuyo. La honra al hijo es como la honra
al padre. Y no importa cuánto te pases
diciendo cosas bonitas del hijo, pero no que es Dios mismo hecho
hombre, estás perdido. Estás perdido. Porque esto es
de total importancia. Al final de cuentas, dado que
son uno, dado que su amor prueba que son uno, su actuar prueba
que son uno, Dios le ha dado todo juicio al Hijo, para que
todos honren al Hijo como honran al Padre. Dice la Escritura, el apóstol Pablo dice, Hablando
del pueblo de Israel, dice, de quienes son los patriarcas, de
los cuales según la carne vino Cristo, el cual es Dios sobre
todas las cosas, bendito por los siglos. es Dios sobre todas
las cosas. Cristo es Dios sobre todas las
cosas, el cual es bendito por los siglos. Por eso Él se le
ha entregado el juicio. Él requiere ser adorado y honrado. Él es digno de recibir la gloria,
la honra y el honor. Así como dice allá en Crónicas,
hablando del Padre, de Dios, de Jehová, dicen Apocalipsis,
que el que está sentado en el trono y el cordero es digno de
lo mismo, de recibir toda la gloria, la honra y el honor. Y quisiera que pudiéramos terminar
leyendo el Salmo 2. El Salmo 2 dice, ¿por qué se
amotinan las gentes y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán
los reyes de la tierra y príncipes consultarán unidos contra Jehová
y contra su ungido, Cristo. Cristo es la forma griega de
hablar del ungido de Dios, el Mesías, el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. Dice, diciendo, rompamos sus
ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los
cielos se reirá. El Señor se burlará de ellos.
Luego hablará a ellos en su furor y los turbará con su ira. pero
yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte, yo publicaré
el decreto, Jehová me ha dicho, mi hijo eres tú, Cristo es el
hijo de Dios, Dios ha publicado el decreto, mi hijo eres tú,
yo te engendré hoy, pídeme y te daré por herencia las naciones,
y con posesión tuya los confines de la tierra, los quebrantarás
con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás,
Ahora pues, oh reyes, sed prudentes. Admitid a monestación jueces
de la tierra. Servid a Jehová con temor, y
alegraos con temblor. Honrad al Hijo. ¿Cómo hay que
honrar al Hijo? Como se honra al Padre. como
se honra al padre. El padre ha dado todo juicio
al hijo para que se honre al hijo como se honra al padre.
Y el Salmo dice ahí con todas sus letras, dice, honrad al hijo
para que no se enoje. Honrad al hijo para que no se
enoje. Hablar de Cristo y decir, es
un gran maestro, no es honrarle. Y eso le causa enojo. hablar de cristo pero decir que
es maría es corredentor juntamente con él eso no es honrarle y eso
le enoja al señor jesucristo hablar de cristo pero decir es
necesario que te bautices necesario que hagas esta cosa que des dinero
para esto eso no es honrar al hijo hablar de Cristo y decir
Él es un ejemplo, Él es la primera creación de Dios, pero Él no
es Dios ni es igual a Dios, eso no es honrar al Hijo como se
honra al Padre. La Escritura dice honrar al Hijo
para que no se enoje y después dice y perezcáis en el camino,
pues se inflama de pronto su ira, pues se inflama de pronto
su ira. Y sabe, antes el Salmo ha dicho
que el Señor los va a pisotear como se pisa el lagar, los va
a regir con vara de hierro, y está hablando de la venganza contra
sus enemigos, contra aquellos que persisten en no honrarle
como se honra al Padre, en aquellos que pretenden hablar bien de
él, pero que no le honran como honran al padre, que no están
aceptando que es de la total importancia, que él es cien por
ciento hombre, pero él es cien por ciento Dios, que él es el
cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Aquellos que
demeritan su obra y piensan que hay algo que ellos tienen que
hacer para completar, que están confiando en algo más que solo
en lo que Cristo ha hecho, sabe un día, un día se va a y va a pisotear a sus enemigos.
La Biblia dice que va a salpicar sus vestidos porque los va a
pisar como se pisa las uvas en el lagar. ¿Sabe? La ira de Dios
es algo terrible. Pero termina el salvo diciendo
algo que dice, bienaventurados todos los que en él confían. bienaventurados, todos los que
en él confían. Saben, Dios es amor en Cristo
Jesús, pero fuera de Cristo Jesús, Dios es fuego consumidor. Cristo
tiene en sus manos la ejecución del juicio y es necesario honrarle
como se honra al Padre, pues se inflama de pronto su ira.
y se inflama su ira, con toda seguridad hay algo que no te
puedes equivocar, vas a perecer en el camino, porque su palabra
lo dice, pero qué bendición es poder concluir este salmo y concluir
este tema pensando es de la vital importancia que confíes en el
Hijo porque son bienaventurados los que en Él confían. Confía
en que Él es uno con el Padre. Confía en que Él es Dios. Confía
en que esas obras, que no son las más grandes obras, pero que
se han dado a conocer para que sepas que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida en su nombre. Confía
en el Hijo. Confía en el Hijo como el único
medio de salvación, como el camino, la verdad y la vida. Confía en
el Hijo como el buen pastor. Confía en el Hijo como el pan
de vida. ven al Señor Jesucristo, ven
al Señor Jesucristo, y que cuando llegue el fin del tiempo, cuando
el Señor cumpla todo su propósito, y se cumpla la totalidad de su
escritura, puedas ser bienaventurado, porque confiaste en él, y no
seas de los que experimenten su ira, no seas de los que doblen
su rodilla para decir, Cristo es el Señor, pero solo para la
gloria de Dios Padre, y después no habrá más esperanza. Hoy es
tiempo de salvación. Hoy es tiempo de poder confiar
en el Hijo, en el Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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