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JC

Ciertamente, Te Aseguro

John 5:24
Joel Coyoc June, 28 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 28 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about hearing the word of Christ?

The Bible emphasizes that hearing the word of Christ is essential for faith and salvation.

In John 5:24, Jesus underscores the importance of hearing His word as a prerequisite for eternal life. The passage reveals that true hearing involves recognizing Christ's voice, which only His sheep can do. Hearing the word of Christ is not mere auditory reception; it requires a deep spiritual understanding and acceptance of Christ as the Son of God. The assurance given by Jesus is clear: those who hear His words and believe in the one who sent Him possess eternal life and will not face judgment, evidencing the transformative power of the gospel in the believer's life.

John 5:24, Romans 10:17

How do we know we have eternal life according to the Bible?

We know we have eternal life by hearing Christ's word and believing in the one who sent Him.

The assurance of eternal life is rooted in a genuine response to the gospel, as articulated in John 5:24. Jesus promises that those who hear His word and believe in God, who sent Him, have passed from death to life. This passage illustrates that faith is not merely intellectual acknowledgment but involves trust in Christ's redemptive work. The certainty of eternal life is important because it transforms a believer's present hope and future outlook, providing peace in the knowledge that they are secure in Christ. Furthermore, this certainty is grounded in God's sovereignty, as He provides the faith necessary to believe.

John 5:24, Romans 8:1

Why is believing in Jesus as the sent one crucial for Christians?

Believing in Jesus as the sent one is crucial because it directly relates to our salvation and eternal life.

Believing in Jesus as the one whom God has sent is foundational to the Christian faith, as articulated in John 5:24. Jesus emphasizes that not only must we hear His words, but we also need to believe in the one who sent Him—God the Father. This belief implies acceptance of Christ’s divine authority and the redemptive significance of His mission. It's through faith in Christ that believers are granted life eternal and escape condemnation. Such belief shapes the entire Christian life, affirming that salvation is a gracious gift from God rather than human achievement, echoing the Reformed understanding of grace and faith.

John 5:24, Ephesians 2:8-9

Sermon Transcript

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100%
vamos a abrir nuestra biblia
en el evangelio de San Juan en su capítulo cinco damos gracias a Dios por el evangelio,
el himno dice, proclamemos siempre el evangelio, el evangelio de
la cruz, proclamemos capítulo cinco del evangelio
de San Juan la palabra de Dios dice después de estas cosas había
una fiesta de los judíos y subió Jesús a Jerusalén y hay en Jerusalén
cerca de la puerta de las ovejas un estanque llamado en hebreo
Betesda el cual tiene cinco pórticos en estos yacía una multitud de
enfermos ciegos cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del
agua porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque
y agitaba el agua. Y el primero que descendía al
estanque después del movimiento del agua quedaba sano de cualquier
enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía
38 años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado
y supo que llevaba ya mucho tiempo así, Le dijo, ¿quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo,
no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua. Y entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo. Jesús le dijo, levántate, toma
tu lecho y anda. Y al instante aquel hombre fue
sanado. Y tomó su lecho y anduvo. Y era
día de reposo aquel día. Entonces los judíos dijeron a
aquel que había sido sanado, es día de reposo, no te es lícito
llevar tu lecho. Él les respondió, ¿el que me
sanó? Él mismo me dijo, toma tu lecho
y anda. Entonces le preguntaron, ¿quién
es el que te dijo, toma tu lecho y anda? Y el que había sido sanado
no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la
gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el
templo y le dijo, mira ha sido sanado, no peques más para que
no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue y dio aviso
a los judíos que Jesús era el que le había sanado. Y por esta
causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle porque hacía
estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió, mi padre
hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto los judíos aún más procuraban
matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también
decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús y les
dijo, De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer
nada por sí mismo, sino lo que ve a hacer al Padre, porque todo
lo que el Padre hace, también lo hace igual el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo y
le muestra todas las cosas que Él hace, y mayores obras que
ésta le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque
como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el
Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al
Hijo como honran al Padre. el que no honra al hijo, no honra
al padre que le envió. De cierto, de cierto os digo,
el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna,
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo,
viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del
hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre
tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida
en sí mismo, y también le dio autoridad de hacer juicio por
cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto, porque
vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz. Y los que hicieron lo bueno saldrán
a resurrección de vida, mas los que hicieron lo malo a resurrección
de condenación. No puedo yo hacer nada por mí
mismo. Según oigo, así juzgo. Y mi juicio
es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió, la del Padre. Si yo doy testimonio acerca de
mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da
testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí
es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros
a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo
testimonio de hombre alguno, mas digo esto para que vosotros
seáis salvos. Él era antorcha cardía y alumbraba,
y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Mas
yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque las obras
que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que
yo hago, dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado. También
el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis
oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra
morando en vosotros, porque a quien él envió vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras, porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas
son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para
que tengáis vida, Gloria de los hombres no recibo, mas yo os
conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido
en nombre de mi Padre, y no me recibís. Si otro viniere en su
propio nombre, a ese recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer,
pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la
gloria que viene del Dios único? no penséis que yo voy a acusaros
delanto del padre hay quien os acusa Moisés en quien tenéis
vuestra esperanza porque si creyeses a Moisés me creeríais a mí porque
de mí escribió él pero si no creéis a sus escritos ¿Cómo creeréis
a mis palabras? Vamos a meditar esta tarde en
el versículo veinticuatro que dice de cierto de cierto os digo
el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna
y no vendrá a condenación más ha pasado de muerte a vida. Quisiera leer el pasaje en una
en otra traducción que dice ciertamente les aseguro que el que oye mi
palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no será
juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. Ciertamente
les aseguro. Y el tema de esta noche es, Jesús
hablando dice, ciertamente te aseguro. Ciertamente te aseguro. Le explicaba en la mañana, cuando
él decía, de verdad, de verdad, o de cierto, de cierto, o amén,
amén, o es algo similar a lo que Pablo dice cuando dice, palabra
fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. Jesús está
llamando la atención dentro de todo lo que dice que es importante.
Él llama la atención a aquello que es muy importante, a aquello
que es ciertamente seguro y él está asegurando ciertamente te
aseguro y aquí en este versículo él nos presenta que él asegura
con la plena certidumbre de que hay un requisito hay un requisito
para la vida eterna Y damos gracias a Dios porque la Escritura nos
enseña que aquello que Dios requiere, Dios lo provee. Siempre ha sido
así. Dios requiere del hombre un cordero,
Dios provee el cordero porque no hay cordero perfecto, no hay
sacrificio perfecto que el hombre pueda proveer. Dios requiere
del hombre fe y dice la Escritura que la fe es don de Dios. Todo lo que Dios requiere, él
lo provee y aquí el señor está diciendo te aseguro que hay un
requisito dice ciertamente te aseguro o de cierto de cierto
te digo el que oye mi palabra Y un requisito bien importante
ahí es oír la palabra, pero oír la palabra de Cristo, oír la
palabra de Dios. No oír simplemente a un hombre
hablando, sino clamar a Dios que tú puedas escuchar verdaderamente
la voz del Señor Jesucristo, poder escuchar la voz de Dios. El Señor Jesucristo dijo que
sus palabras Él dijo, el espíritu es el que da vida, la carne para
nada aprovecha, las palabras que yo os he hablado son espíritu
y son vida. Y es necesario oír sus palabras
porque sus palabras son espíritu y son vida. Esto es algo que por la gracia
de Dios para Pedro había quedado claro. Y él dio testimonio y
dijo, señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras. de vida eterna. La escritura nos habla acerca
de la importancia de esa palabra, porque la escritura dice, así
que la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. La fe es don de Dios, pero Dios,
para dar ese don, usa como medio su palabra. Es por su palabra
que él creó todas las cosas. Es por su palabra que él da vida
a los muertos. es su palabra la que da vida
porque sus palabras son espíritu y son vida. Un primer asunto
es oír la palabra de Cristo. Ciertamente te aseguro hay un
requisito y ese requisito es oír la palabra de Cristo. Y dice el que oye mi palabra
y cree al que me envió. Y antes de pensar en lo que es
creer, No olvidemos que la escritura
también dice quiénes son los que oyen. Dice el Señor Jesús,
mis ovejas oyen mi voz. Mucha gente en aquel entonces
oía. Pero no pasaban más ahí de oír
y pensar que estaban oyendo a alguien que era simplemente un buen maestro
o un hombre. Se puede ver en los comentarios
que ellos hacían. Quedaban sorprendidos, pero después
terminaban diciendo, pues, ¿no es este el hijo del carpintero? ¿No están sus hermanos entre
nosotros? No escuchaban la voz de Dios en el Señor Jesucristo,
que es 100% hombre, pero es 100% Dios. Y es necesario oír la voz
de Dios, pero esa voz la oyen sus ovejas. Cuando el señor narró
la historia de la oveja perdida, él dijo que dejó 99 ovejas y
salió a buscar una oveja perdida. Él dijo, tengo otras ovejas que
aún no están en este redil que me es necesario traer. Nunca
hay una evidencia en la escritura que diga que los cabritos se
convierten en ovejas. ovejas perdidas que el señor
va a buscar. Él vino a buscar y a salvar lo
que se había perdido, sus ovejas. El buen pastor su vida da por
sus ovejas, y sus ovejas son las que oyen su voz. Creer y
cree al que me envió. Dice, de ciertos, de ciertos
digo el que oye mi palabra y cree al que me envió. Aquí el Señor
Jesucristo no está hablando de creer en Dios. La gente cree
en Dios y qué bien, es bueno, es deseable que la gente crea
en Dios. De hecho, es una necedad no creer
en Dios. La gente dice que hay ateos,
pero Dios dice que hay necios. En la Escritura no existe esa
categoría de ateos. En la Escritura existe la categoría
de necios. Dice la Escritura con todas sus
letras, dice, el necio en su corazón no hay Dios. Dada la
evidencia que es tan grande, que deja al hombre sin excusa,
a la gente que niega la existencia de Dios no se le llama ateo.
porque él niega la existencia de Dios, porque aborrece a Dios,
porque sabe que hay Dios, porque ha conocido a Dios, dice la escritura. Sin embargo, no quiere glorificar
a Dios y por eso niega la existencia de Dios. Y Dios dice, no crees
en mí, eres necio. El que dice que no hay Dios es
necio. Ahora, si bien es cierto, es
bueno creer en Dios. La Biblia dice, santiago capítulo
dos versículo diecinueve, tú crees que Dios es uno, bien haces,
también los demonios creen y tiemblan, haces bien en creer en Dios,
si te la pasas gritando que no hay Dios, pues, haces muy mal,
eres necio, pero no es suficiente creer que hay Dios la escritura dice y acá en este y cree al que me envió. Una cosa es creer en Dios y otra
muy diferente es creer a Dios, creer a Dios. Los judíos de aquel
tiempo sostenían creer en Dios. Los judíos en aquel tiempo sostenían
creer la escritura, la palabra escrita. Es más, el Señor Jesucristo
les dice a ellos, ustedes escudriñan las escrituras porque ustedes
creen que en ellas se haya la vida eterna. Y aunque ustedes
las escudriñan, ustedes no quieren venir a mí. O sea, ustedes no
creen en verdad a Moisés, porque si creyeran a Moisés, me creerían.
Si creyeran a Moisés, creerían a Dios. Si creen a Dios, creerían
mis palabras. Pero estaban enojados y querían
matarle. Es necesario escuchar, oír la
voz de Cristo, y creer a Dios. Creer el testimonio que Dios
ha dado acerca de su hijo dice la escritura versículos más adelante del de
este mismo capítulo, versículo treinta y siete al treinta y
ocho, dice, también el padre que me envió ha dado ni habéis visto su aspecto, ni
tenéis su palabra morando en vosotros, porque a quien él envió
vosotros no creéis. Creer a Dios no tiene nada que
ver con que sepas de la escritura. Esta gente sabía de la escritura.
Esta gente se aplicaba en la escritura. Sabían cuántas veces
se mencionaba el nombre de Dios porque las habían contado. Sin
embargo, no creían a Dios. y no aceptaban el testimonio
que Dios había dado acerca de su hijo. Y aunque tenían palabras
memorizadas de la escritura porque era parte de la formación de
los judíos, su palabra, dice Jesús, no la tienen ustedes morando
en vosotros. El hecho de poder repetir porciones
de la escritura de memoria es bueno, es correcto, es aceptable,
pero no significa que la palabra de Dios esté morando en uno. Ellos eran capaces de poder citar
profecías eran capaces de poder recitar salmos sin embargo Jesús
con toda la autoridad y conociendo el corazón les dice a ustedes
no tienen la palabra de Dios morando en sus corazones y dice
después la escritura En Romanos capítulo cuatro, versículo tres,
dice, porque dice la escritura, creyó Abraham a Dios y le fue
contado por justicia. Creyó Abraham a Dios. Creer a Dios es creer lo que
él ha dicho acerca del Señor Jesucristo. Creer a Dios es creer
lo que él dice acerca del hombre. Eso es creer a Dios. Creer a
Dios es hacer a un lado lo que yo pienso acerca de él. No importa
si me gusta o no me gusta lo que él dice, creerle es aceptar,
es desechar mis creencias y mis opiniones y aceptar lo que él
dice acerca de sí mismo. Es creer y aceptar lo que él
dice acerca del Señor Jesucristo. Es creer y aceptar lo que él
dice acerca de mí mismo. Y sólo Dios puede hacer una obra
de tal tamaño, de tal magnitud. Sólo Dios puede hacernos caer
al piso, humillarnos, como experimentó todo aquel que ha venido al Señor
Jesucristo. Y como el salmista lo expresa
cuando dice, bueno mes haber sido humillado. Antes que fuera
humillado, descarriado andaba. Que sabe, con mucho orgullo sostenemos
conceptos equivocados acerca de Dios. Un Dios que hemos definido
como nosotros nos gusta que sea Dios. Opiniones acerca del Señor
Jesucristo como a nosotros nos gusta que Él sea. Y opiniones
acerca de nosotros como personas buenas, que de vez en cuando
hacemos cosas malas. Conceptos tan equivocados como
que hay gente que dice, mi vecino es tan bella persona, que lo
único que le falta es creer en Cristo, como si creer en Cristo
fuera un adornito. ese vecino no es ninguna buena
persona como no hay buena persona en este mundo. ¿Sabe? Cristo
es todo, yo soy depravación total. Aunque no esté manifestando todo
lo que soy capaz, Dios dice que soy depravación total, que todos
los designios de los pensamientos de mi corazón son de continuo
solamente el mal. Eso es lo que Dios dice acerca
de mí. Dios dice que mis buenas obras son como trapo de inmundicia.
Eso es lo que Dios dice. ¿Y sabe? es duro antes que Dios
nos humille. No lo aceptamos. Levantamos el
puño y queremos mostrarnos como gente que tiene algo que aportar.
Queremos pararnos delante de Dios como merecedores de algo
y exigiéndole como que Dios nos debiera algo. Hay una sola cosa
que Dios nos debe y es condenación, es descargar su ira sobre nosotros. Eso es lo que Dios nos debe. claro que el requisito es oír
la voz de Cristo. Es claro que el requisito es
creer a Dios. Creer a Dios. Dice después ciertamente te aseguro
hay un resultado. Ciertamente te aseguro que hay
un requisito, pero ciertamente te aseguro que si Dios provee
del requisito para ti, hay un resultado. Y el resultado Dice
el Señor Jesús que el resultado es, primeramente, dice, y crea al que me envió, dice,
tiene vida eterna. Tiene vida eterna. El resultado
es de oír la voz de Cristo y creer al Padre que le envió. El resultado
es tiene vida eterna. y es interesante que el Señor
está hablando en tiempo presente. No es como mucha gente cree,
bueno, haré mi mejor esfuerzo y Dios sabrá qué hacer conmigo.
Seguramente tomará en cuenta mis obras. Y se queda todo en
una incertidumbre. No es pues Dios sabrá qué va
a hacer al final. Por supuesto, Dios sabe qué hacer
al final. Y lo sabe ya desde ahora. Pero
siempre que el Señor Jesús habló a sus escogidos, a sus ovejas,
habló para darles una seguridad, y habló para darles una seguridad
en tiempo presente. Y aquí está diciendo él, el resultado
de que sea provisto el requisito para ti es que ahora tienes vida
eterna. Y lo podemos ver en la misma
cruz del Calvario, ahí cuando estaba el ladrón muriendo. Y el ladrón que alcanzó misericordia
y gracia de Dios que pudo mirar al Señor Jesucristo como quien
Dios dice que es. Pudo oír el testimonio del Padre
acerca del Señor Jesucristo. Creyó lo que Dios dice acerca
de sí mismo. Allá en la cruz, él creyó lo
que el Padre dice acerca de Cristo. Allá en la cruz, él creyó lo
que la Escritura dice acerca de él. Y allá en la cruz, él
clamó y dijo, Señor, acuérdate de mí. cuando vengas en tu reino. Y la respuesta de Jesús es totalmente
de acuerdo a lo que dice en ese pasaje. En ese momento, el Señor
le dijo, de cierto, de cierto te digo que hoy estarás conmigo
en el paraíso. El Señor no le dijo, pues, tendrás
que pasar unos años en el purgatorio. Y si tu familia hace lo que tiene
que hacer y algunas oraciones y pagar algunos rituales, entonces,
pues, después que purgues tus pecados, paraíso. Vas a estar
en el paraíso. La respuesta fue, de cierto te
digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. El que oye mi
palabra y cree al que me envió, no necesita de ninguna oración
después de morir. El que oye mi palabra y cree
al que me envió, no necesita hacer absolutamente nada más.
El señor le asegura, ciertamente te aseguro, y ha pasado de muerte, dice,
tiene vida eterna y no vendrá a condenación. En tiempo presente
el Señor asegura, tiene vida eterna. Y eso es una bendita
esperanza. Pero por si fuera poco, el Señor
habla hacia el futuro y dice, no vendrá a condenación. cuando
Dios provee el requisito para su pueblo, el resultado es, puedes
tener paz, porque en un futuro, dice la escritura, está establecido
para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el
juicio. Pero qué consolación que dice el Señor Jesucristo,
no vendrá condenación. ¿Y quién lo está diciendo? Lo
está diciendo aquel a quien el Padre le ha dado el juicio. el juez justo, a quien se le
ha delegado, juzgar para que todos le honren a él como honran
al padre, está diciendo, si oyes mi palabra y crees al padre que
me envió, no vendrás a condenación en un futuro. Porque yo soy tu
abogado, porque yo soy tu justicia, porque yo he pagado ya, el juicio
tuyo ha sido realizado en la cruz. La demanda de la justicia
ha sido pagada por mí. Él es nuestro abogado, y Él está
diciendo, no vendrá condenación porque yo soy su abogado. Dice
la Escritura, si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para
con el Padre a Jesucristo el justo, y Él es la propiciación
por nuestros pecados. Y no solo por nuestros pecados,
sino por los de todo el mundo. Y no está implicando una salvación
universal. Está hablando de aquellos escogidos
de todo linaje, lengua, pueblo y nación. que van a ser de todo
el mundo. No hay condenación. Y la Biblia
enfatiza eso en diferentes lugares. Romanos capítulo ocho, versículo
uno dice, ahora pues, ninguna condenación hay para los que
están en Cristo Jesús. No hay condenación. No hay condenación,
y eso nos llena de esperanza. Por el contrario, esperamos esperamos
su venida sin temor, esperamos aquel tiempo venturoso cuando
el señor dará fin a toda injusticia, porque él es nuestra justicia,
porque ya no hay condenación para aquellos que están en él,
porque él ha hecho provisión, porque él ha recibido el castigo
de su pueblo, porque nuestros pecados han sido ya juzgados,
y damos gracias a Dios porque ni un de Cristo el pueblo escogido
de Dios dice la Biblia que el padre dice Jehová cargó en él
el pecado de todos nosotros el castigo de nuestra paz fue sobre
él y por su llaga fuimos nosotros curados por eso el Señor Jesucristo
puede decir el que oye mi palabra y crea al que me envió no vendrá
a condenación hay una condenación pero no para los escogidos de
Dios, no para aquellos que han oído la voz del buen pastor,
para ellos no hay condenación, no para aquellos él ha vestido
con su justicia, no para aquellos que él ha provisto la sangre
que quita su pecado, no para aquellos que han visto al Cordero
de Dios que quita el pecado del mundo. y la última expresión del señor
Jesús ahí diciendo te aseguro que hay un resultado y es ha
pasado de muerte a vida, ha pasado de muerte a vida. Damos gracias a Dios porque llegamos
a este mundo muertos espiritualmente. nacidos de hombre, nacidos de
mujer, descendientes de Adán, muertos espiritualmente. El hombre
natural no percibe las cosas del espíritu. Nacimos como hombres
naturales. El Señor Jesús dijo a Nicodemo,
te es necesario nacer de nuevo, lo que es nacido de la carne,
carne es. Nacimos simplemente carne, pero muertos espiritualmente,
muertos en delitos y pecados. Estábamos como aquella figura,
aquella figura del profeta Ezequiel predicando en el valle de los
huesos secos. Y el señor le preguntaba si ellos
iban a vivir y el profeta contestaba, señor, tú lo sabes. Y en medio
de ese campo de muerte, el profeta predicando, y conforme él iba
predicando, los huesos iban uniendo cada hueso con su hueso. Y después
el Señor volvía a preguntarle, ¿vivirán? Y ya era asombroso
el que se hubieran unido huesos con sus huesos. Y el profeta
volvió a contestar de la misma forma, Señor, Tú lo sabes. Y
él siguió profetizando porque Dios le mandó a seguir profetizando.
Y dice en la Escritura que empezaron a subir los tendones y a cubrirse
el sistema de huesos. Y el Señor preguntaba otra vez
si iban a vivir Y él decía, señor, tú lo sabes. Y el señor le decía,
profetiza. Y vivieron esos muertos. Y esa
es la ilustración de en medio de un mundo lleno de huesos secos.
Ese valle de los huesos secos es una ilustración del mundo.
Y ahí estaba todo hueso secos, humanamente sin esperanza de
que hubiera vida. Pero en medio de ese mundo, a
lo largo de los tiempos, Dios ha levantado gente que proclame
el evangelio, gente que proclame su palabra, aquella palabra que
pueden oír sus ovejas, y él por su gracia, él por su misericordia,
les ha dado vida. Dice la Biblia, en Efesios, vamos
a buscar el versículo, Efesios capítulo 2, versículo cuatro vamos a empezar a leer desde
el versículo uno dice y él nos dio vida a vosotros cuando estabais
muertos en vuestros delitos y pecados en los cuales anduvisteis en
otro tiempo siguiendo la corriente de este mundo conforme al príncipe
de la potestad del aire el espíritu que ahora opera en los hijos
de desobediencia entre los cuales también todos nosotros vivimos
en otro tiempo en los deseos de nuestra carne haciendo la
voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza
hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico
en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Por gracia sois salvos. y juntamente
con él nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con
nosotros en Cristo Jesús qué maravilloso qué bendición
el hecho de que mereciendo una sola cosa mereciendo condenación
Dios nos dio oídos para oír. Estábamos igual de muertos que
todos los demás. Pero Dios proveyó para darnos
vida. Dios proveyó para darnos oídos. Dios nos dio el don de la fe.
Si hemos oído y hemos creído, no tiene nada que ver con nosotros. Lo que tiene que ver con nosotros
es que nos ha hecho poder decir, bueno mes haber sido humillado.
Antes que fuera humillado, descarreado andaba. Caminábamos en camino
que parecía un camino bueno, que al fin Dios nos hizo ver
que era un camino de muerte. Y Dios proveyó. Dios proveyó
de fe para nosotros. Dios nos dio el don de la fe
para creer. Y qué maravilloso es que mereciendo
condenación, Dios nos dijo cuando escuchamos, y la primera cosa
que escuchamos después, tienes vida eterna. Porque le has creído
a mi padre, lo que él ha dicho acerca de él, acerca de Cristo
y acerca de ti. Y por lo tanto tienes vida eterna.
Y después, el Señor escucharle diciendo, no tienes que preocuparte
del futuro. El futuro puede ser incierto,
puede ser terrible, pero el futuro es glorioso. Las aflicciones
del tiempo presente no son comparables a las glorias venideras que nosotros
han de manifestarse, porque para el creyente no hay condenación.
Puede ser terrible y dificultoso, puede ser que tengamos que pagar
con la vida. pero el final es glorioso, el
final es con Cristo. Las aflicciones del tiempo presente
no son comparables a las glorias venideras que en nosotros han
de manifestarse. Y cuando miramos hacia el pasado,
podemos decir, gracias Señor, porque me has hecho pasar de
la muerte a la vida. Estaba muerto en delitos y pecados.
Estaba muerto espiritualmente y la muerte segunda tenía toda
potestad sobre mí. Pero me has librado y la muerte
segunda no puede tocarnos. Y esta es la confianza que tenemos
en Él. Y este es el testimonio que Dios
nos ha dado vida eterna. Y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene al Hijo
de Dios, no tiene la vida. El que cree en el Hijo tiene
vida eterna. El que rehúsa creer en el Hijo
de Dios no verá la vida, sino la ira de Dios está sobre él. Si Dios te está dando oídos,
ven al Señor Jesucristo. Si estás oyendo y el Señor está
trayendo claridad, Si está empezando a hacerte comprender tu error
acerca de lo que pensabas del Señor, de lo que pensabas acerca
de Cristo y de lo que pensabas acerca de ti, ven al Señor Jesucristo. Si tú vienes a Cristo, si tú
oyes, es porque eres oveja. Y si tú vienes a Cristo, no vas
a ser rechazado. Dice, nadie viene a mí si el
Padre no le trae. Y al que a mí viene, no le echo
fuera. Puedes venir confiadamente al
Señor Jesucristo. Él es la propiciación, Él es
su trono, es un trono de gracia. Puedes acercarte confiadamente
al trono de la gracia para alcanzar oportuno socorro. Amén.

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