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JC

La Falsa Religion

John 5:9-18
Joel Coyoc June, 24 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 24 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about true and false religion?

The Bible teaches that there are fundamentally two religions: true religion, which is salvation by grace through faith in Christ, and false religion, which is salvation through human effort and works.

The Bible clearly illustrates that there are only two types of religion—true and false. True religion revolves around salvation by grace alone, through faith alone, in Christ alone. This is evidenced in passages where Jesus interacts with those who adhere to false religions, such as the Jews in John 5, who were focused on the law rather than on the grace and power of God manifested in Christ. Conversely, false religion emphasizes salvation based on human works and compliance with man-made rules, thus leading to spiritual blindness and judgment of those who obey God’s Word. In this context, true believers are those who have been given life by the Spirit of God and who witness His glory rather than adhering to dead rituals.

John 5:9-18

How do we know salvation through grace is true?

Salvation through grace is affirmed in Scripture and exemplified by Christ's work and teachings.

Salvation through grace is a core tenet of Scripture, particularly underscored in passages that speak of Christ's role as the sole means of salvation. Jesus declares that He and the Father are one, highlighting the divine authority underlying His claims and works. For example, in John 5, Christ performs miracles, signifying that He is indeed the Messiah and affirming that salvation cannot be earned through human effort but is a divine gift presented to those whom He chooses. The doctrine of grace emphasizes that no one can boast about their salvation, as it is entirely the work of God from beginning to end. This understanding is further reinforced in passages such as Ephesians 2:8-9, which states that it is by grace we have been saved through faith, not by works.

Ephesians 2:8-9, John 5:9-18

Why is understanding false religion important for Christians?

Understanding false religion is crucial for Christians to discern the truth of the Gospel and to avoid spiritual blindness.

Recognizing the characteristics of false religion is vital for Christians as it allows believers to carefully distinguish between true faith in Christ and the dead works of religion that focus on human effort. As illustrated in John 5, the Jewish leaders were spiritually blind, unable to see the miraculous work of God through Jesus because they were enamored with their own interpretations of the law rather than the substance of grace. This kind of spiritual blindness is common in many today who adhere to rituals and traditions without genuine faith. Consequently, comprehending the nature of false religion helps protect believers from becoming trapped in legalism and encourages them to pursue a heartfelt relationship with God that is rooted in the Gospel of grace.

John 5:9-18

Sermon Transcript

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vamos a abrir nuestra biblia
en el evangelio de san juan en su capítulo 5 la palabra de dios dice así después
de estas cosas había una fiesta de los judíos y subió jesús a
jerusalén y hay en jerusalén cerca de la puerta de las ovejas
un estanque llamado en hebreo Bethesda, el cual tiene cinco
pórticos. En estos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del
agua porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque
y agitaba el agua y el que primero descendía al estanque después
del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviese. Y había allí un hombre que hacía
38 años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado
y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo, ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo,
no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua.
Y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús
le dijo, levántate. Toma tu lecho y anda. Y al instante
aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho y anduvo, y era día
de reposo aquel día. Entonces los judíos dijeron a
aquel que había sido sanado, es día de reposo, no te es lícito
llevar tu lecho. Él les respondió, el que me sanó,
él mismo me dijo, toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron,
¿Quién es el que te dijo, toma tu lecho y anda? Y el que había
sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado
de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús
en el templo y le dijo, mira, has sido sanado, no peques más
para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue y dio
aviso a los judíos que era Jesús el que le había sanado. Y por
esta causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle,
porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió,
mi padre hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto los judíos
aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de
reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre,
haciéndose igual a Dios. Respondió entonces Jesús y les
dijo, De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer
nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Porque todo
lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque
el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él hace,
y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros
os maravilléis. Porque como el Padre levanta
a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al
Hijo como honran al Padre. el que honra al hijo, el que
no honra al hijo, no honra al padre que le envió. De cierto,
de cierto os digo, el que oye mi palabra y cree al que me envió,
tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado
de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo,
viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán. Como el Padre tiene
vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida
en sí mismo, y también le dio autoridad de hacer juicio por
cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto, porque
vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz. Los que hicieron lo bueno saldrán
a resurrección de vida, mas los que hicieron lo malo a resurrección
de condenación. No puedo yo hacer nada por mí
mismo, Según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque
no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la
del Padre. Si yo doy testimonio acerca de
mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da
testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí
es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros
a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo
testimonio de hombre alguno, mas digo esto para que vosotros
seáis salvos. Él era la antorcha que ardía
y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en
su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque las obras
que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que
yo hago dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado. También
el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis
oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra
morando en vosotros. Porque a quien él envió, vosotros
no creéis. Escudriñad las Escrituras, porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas
son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para
que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo.
Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo
he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís. Si otro viniera
en su propio nombre, a ese recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer,
pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la
gloria que viene del Dios único? No penséis que yo voy a acusaros
delante del Padre, hay quien os acusa, Moisés en quien tenéis
vuestra esperanza, porque si creyerais a Moisés, a mí me creeríais
a mí, porque de mí escribió él, pero si no creéis a sus escritos,
¿cómo creeréis a mis palabras? Vamos a meditar los versículos
del 9 al 18. y el tema es la falsa religión,
la falsa religión. La Biblia nos muestra que existe
solamente dos religiones, no importa que en el mundo haya
muchos grupos religiosos con diferentes nombres, sólo existen
dos religiones y una es la religión verdadera que es salvación sólo por gracia, que
es salvación sólo por fe, salvación sólo por fe en la obra del Señor
Jesucristo, y la falsa religión que es básicamente salvación
por el esfuerzo humano, salvación por las obras, Uno puede estar en algún lugar
incluso donde se predique el Evangelio correcto y no significa
que estés en tal o cual iglesia, significa estar en la verdadera
religión, el hecho de que Dios ha hablado a tu corazón y que
Dios por su Espíritu te ha dado, te ha dado vida. En este pasaje
podemos ver como la Escritura nos enseña ciertas características
muy claras de qué es lo que la falsa religión hace con aquellos
que la practican, y a lo largo de los tiempos siempre ha sido
así, siempre es posible identificar la verdadera religión y la falsa
religión. La primera cosa que nos deja
muy clara la escritura aquí es que la falsa religión ciega a
quienes la practican. Si uno mira el versículo 10,
se va a dar cuenta que dice el versículo así, entonces
los judíos dijeron a aquel que había sido sanado, es día de
reposo, no te es lícito llevar tu lecho. Los judíos religiosos
a todas luces eran ciegos que no podían ver ni sorprenderse
de esta gran manifestación de la gloriosa soberanía de Dios
al sanar a un hombre que sin duda ellos lo conocían. El lugar
adonde por muchos años, no sabemos si de sus 38 años de enfermedad
él había estado allá, pero seguramente muchos años él había estado allí,
cerca del templo donde solían ir los religiosos. a todas luces
es claro que este hombre no era un perfecto desconocido para
ellos, ellos lo habían visto más de una vez y sin embargo
no les sorprende el que un hombre después de 38 años estuviera
cargando su lecho y estuviera bien parado sobre sus pies, lo
que a ellos les causa sorpresa, su ceguera les hace ver simplemente
a un hombre que está cargando el lecho y eso es todo lo que
ellos pueden ver, ellos pueden ver un hombre que está parado
allí Y al parecer ellos lo que han visto es como si en 38 años
este hombre estuviera haciendo eso todos los días de reposo.
Todos los días de reposo cargando el lecho. El efecto de la religión falsa
es cegar los ojos. hacer ciego de tal forma que
no resplandezca la gloria de Dios en la faz del Señor Jesucristo. El Señor Jesucristo dijo al final
de este capítulo que las obras que Él hacía eran testimonio
de que en verdad el Padre le había enviado. Eran testimonio
de que Él era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Eran testimonio de que Él era la luz verdadera que alumbra
a todo hombre. eran testimonio de que aquel
verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y vimos su gloria,
gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Esas obras estaban testificando acerca de que era el Hijo de
Dios que tomó forma humana. Y como dice el apóstolo Juan
al escribir este Evangelio, que él no escribió todo lo que hizo
Jesús. Pero este milagro, al igual que otros milagros que
él narra, los narra con el propósito de que podamos creer que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y creyendo tengáis vida en su
nombre. Pero a pesar de haber visto a
ese hombre tirado ahí por mucho tiempo, esperando que el agua
fuera quitada para ser sanado y sabiendo la imposibilidad de
él verle de pronto de pie con su lecho lo único que ellos ven
es un hombre que según ellos en su ceguera estaba quebrantando
la ley de Dios. Eso es lo que la falsa religión
hace y hemos de clamar a Dios que nos ayude como creyentes
Como creyentes, Dios nos ha traído de la ceguera espiritual, de
esa ceguera que es causada porque el Dios de este siglo ha cegado
el entendimiento. Pero clamar a Dios que nos mantenga
viendo, ya tenemos luz, seguir viniendo a la luz y seguir regocijándonos
en la luz, porque tenemos el riesgo, como dice el apóstol
Pablo, temo que como la serpiente con su astucia engañó a la mujer,
vuestros sentidos sean desviados de la sincera fidelidad a Cristo
y que Dios nos permita ver su gloria en sus obras. y no salgamos
con prejuicios como esta gente que nos llevan incluso a decir
cosas sumamente tristes porque actuamos con ligereza porque
hay ciertos momentos en que seguimos aún batallando con ceguera porque
Dios está trayendo luz y que Dios siga haciendo esa obra de
traer luz en nosotros como dice la escritura la luz de los justos
va en aumento hasta que el día es perfecto. Y es una característica
de la falsa religión, el no poder ver la gloria de Dios, en las
obras de Dios, identificar las obras de Dios y regocijarse,
ver a ese hombre que tú lo conocías, era para poder alabar a Dios,
para poder reconocer al Señor Jesucristo, para poder reconocer
a aquel que habían dado testimonio a los profetas, y que esas mismas
obras estaban dando testimonio, y era para alabarle, pero ellos
no hubo alabanza, hubo frustración, hubo enojo, hubo indignación,
hubo todo, menos, asombro ante la maravillosa gloria de Dios,
ante Cristo que es la imagen misma de la substancia de Dios.
Aquel que le dijo a Felipe, el que me ha visto a mí, ha visto
al Padre, estaba reflejado en esa obra, pero la falsa religión
les estaba privando, porque la falsa religión hace ciego a quienes
las practican. Otra cosa que hace la falsa religión
es que lleva a juzgar a quienes en verdad obedecen la palabra
de Dios. Lleva a que te constituyas en
un juez de aquellos que verdaderamente obedecen la palabra de Dios.
Ellos le dicen a este hombre, no te es lícito llevar tu lecho". Se constituyen a sí mismo en
jueces y dan un veredicto. Este hombre contesta en el versículo
11 y 12, dice, una pregunta que podemos hacer es, cuando esta
gente dice, no te es lícito llevar tu lecho porque es día de reposo,
la pregunta es, ¿quién le había ordenado llevar el lecho? Y vemos
que la escritura dice ahí, Él les respondió, el que me sanó,
él mismo me dijo, toma tu lecho y anda. Y el que había sido sanado
no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la
gente que estaba en aquel lugar. El que le había sanado le dijo,
toma tu lecho y anda. Toma tu lecho y anda es palabra
de Dios, la palabra de Jesucristo, la palabra de Dios una palabra
que es palabra de poder, y este hombre, aunque no sabía quién
era, estaba haciendo una cosa. Este hombre estaba obedeciendo
la palabra de Dios, y los falsos religiosos le estaban juzgando
y le estaban dando un veredicto. Estás haciendo algo que no es
lícito. Y, ¿sabe? Así es para la falsa religión.
Para la falsa religión es Siempre hay un juicio para aquellos
que en verdad obedecen la palabra de Dios. La falsa religión se
atreve a decirle a los verdaderos creyentes que no bautizan a sus
hijos recién nacidos, está mal lo que estás haciendo. Pero el
creyente, el creyente tiene claro que un niño no necesita ser bautizado. El creyente tiene claro que Jesús
ha dicho el que creyere y fuere bautizado. será salvo. Y el creyente sabe que lo que
hay que hacer es exponer al niño al evangelio. Y cuando Dios quiera
salvarle, entonces Dios va a poner en el corazón de ese niño, si
le salva, el deseo también de obedecer y ser bautizado. Pero
la falsa religión hace que el creyente sea, sea juzgado. ¿Y
qué está haciendo el creyente? ¿Quién le ha dicho al creyente
qué tiene que hacer con sus hijos? Dios le ha dicho que el que se
bautiza es el que ha creído. Y podemos pensar en muchas otras
cosas que llevan a la falsa religión a emitir juicios. Cuando el creyente
sabemos que la escritura dice que todos los alimentos son limpios
y que el reino de Dios no consiste de comida o de bebida. Pero hay
gente que se atreve a juzgar porque comemos ciertos alimentos
en ciertas épocas, y se atreven a decirnos, no está bien lo que
haces. Pero esa no es palabra de Dios. La palabra de Dios,
la palabra de Dios es la regla de autoridad. Y sabe, la palabra
de Dios es importante ser obedecida. Y cuidado, con emitir cuestiones
de juicio, que no son, muchas veces son cuestiones de una mala
interpretación de la escritura, o muchas veces son cuestiones
más de nuestros gustos personales que queremos imponer como si
fueran palabra de Dios y emitimos juicio contra otras personas.
Pero es importante, la religión verdadera puede escuchar la voz
de Dios y porque Dios le ha dado vida, aquel que está por la gracia
de Dios en la religión verdadera, obedece la palabra de Dios, a
pesar de que la multitud, porque casi siempre la falsa religión
es multitud, emita juicio y a veces se tenga que pagar incluso con
la vida, porque muchos creyentes han tenido que pagar con su vida
por causa de obedecer lo que con claridad les ha sido revelado
es palabra de Dios. La falsa religión nos enseña
este pasaje es busca, solo busca la forma exterior
de la ley, cumplir la ley de una manera externa. Esta situación
que se da con estos judíos aquí en algunos otros evangelios se
detalla mucho más y al final sabemos que fue un tema recurrente
el tener un disgusto contra el mismo dador de la ley. Y el disgusto
era porque, según ellos, pues no era lícito hacer las cosas
que se hacían en el día de reposo. Ahora, ¿cuál era el propósito
de que el Señor había mandado que se guardara el día de reposo?
El propósito era porque el pueblo debía tener un tiempo dedicado
a la adoración, pero también significaba el hecho de poder
depender y confiar en Dios, sabiendo que dedicar ese día para dejar
de procurar sustento, el pueblo estaba confiando en que de todos
modos Dios iba a proveer, porque no sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Y el hecho
de que un hombre paralítico se levantara y cargar a su lecho
no estaba considerado dentro del espíritu de la ley porque
ese hombre no estaba cargando el lecho para cobrar un jornal
después por haber llevado el lecho. Además, fue una instrucción
misma del Señor Jesús que él sabía que la ley no sólo se tenía
que guardar externamente, sino había un espíritu de la ley.
Sin embargo, la falsa religión siempre lleva a querer aparentar,
a querer mostrar cuán buena la gente es, y pone en peligro muchas
veces incluso de juzgar a Dios mismo. Y vamos a mirar Lucas
13, 10 al 17. Dice el pasaje, enseñaba Jesús en
una sinagoga en el día de reposo y había allí una mujer que desde
hacía 18 años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada
y de ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio,
la llamó y le dijo, Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso
las manos sobre ella, y ella se enderezó. Luego, y glorificaba
a Dios, pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús
hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente, Seis días hay
en que se debe trabajar, en estos pues venid y sed sanados, y no
en día de reposo. Entonces el Señor le respondió
y dijo, Hipócrita, ¿cada uno de vosotros no desata en el día
de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? ¿Y
a esta hija de Abram que Satanás había atado dieciocho años, no
se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir
estas cosas se avergonzaban todos sus adversarios, pero todo el
pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por
él. Al final, ellos sabían que sólo
buscaban aparentar externamente, porque también ellos desataban
su buey o su asmo y le daban de beber. En Lucas 14, 1 al 6,
el Señor Tuvo otra situación similar, y dice, aconteció un
día de reposo, que habían entrado para comer en casa de un gobernante
que era fariseo. Estos le acechaban, y aquí estaba
delante de él un hombre hidrópico. Entonces Jesús habló a los intérpretes
de la ley y a los fariseos diciendo, ¿es lícito sanar en el día de
reposo? Mas ellos callaron, y él tomándole, le sanó y le despidió. Y dirigiéndose a ellos dijo,
¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo,
no lo sacará inmediatamente, aunque sea día de reposo? Y no
le podían replicar estas cosas. Sabe, ellos podían impresionar
a la gente. Pero aquel que dio la ley, y
que sabía el espíritu de la ley, pero que además conoce el corazón,
los conocía. y no podían resistir su palabra
y se avergonzaban. Pero es tal la dureza del corazón
y la ceguera que produce la falsa religión que de avergonzarse
y de callar no pasaba. Y damos gracias a Dios que nos
ha rescatado y clamemos a Dios que nos guarde de caer en cosas.
Uno puede ver de pronto gente que muchas veces al idéntico
a estas personas que tomaban la Escritura y también tenían
sus versículos favoritos, que tristemente Dios no les había
dado entendimiento, no discernían de manera espiritual la Escritura
y torcían la Escritura para su propia perdición, que Dios nos
guarde de un corazón legalista que se atreve a juzgar a otras
personas porque hacen ciertas cosas que nos hacen sentir mejor
porque nosotros no las hacemos, y emitir juicios duros contra
personas. Y sabe, esa es una cualidad de
la falsa religión. Sin embargo, la Escritura nos
llama a estar delante de los ojos de aquel que ve lo más profundo
de nuestro corazón, de aquel ante el cual nosotros no podemos
intentar impresionarle. El hombre mira lo que está delante
de sus ojos, pero Dios mira el corazón. Y uno de estos problemas
que produce esto es un error en ubicar el lugar donde está
el mal. Muchas veces El ser humano, y
en especial esto es alentado por la falsa religión, se cree
que el mal no está dentro de la persona, sino el mal está
fuera de la persona, el mal está en las cosas. Y se pretende empezar
a prohibir las cosas como si en las cosas estuviera el mal.
Pero el Señor fue bien claro cuando dijo, En el corazón es
donde está el mal, porque nada que entra en el hombre contamina
al hombre, es en lo que sale del corazón del hombre. Engañoso
y perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas. El verdadero problema no se arregla
con prohibiciones, el verdadero problema se arregla cuando Cristo
cambia el corazón. El problema se arregla cuando
ves a Cristo y entonces empiezas a ver que no eres tan bueno como
pensabas. Y cuando empiezas a darte cuenta
que el mal no está en las cosas. Y cuando empiezas a darte cuenta
que tú puedes mostrar a los demás que no haces ciertas cosas cuando
ellos te ven, pero que cuando no te ven las haces. Seguramente
mucha gente de ese tiempo pensaba que esos señores, si se le caía
el caballo o el buey en el pozo, ahí lo iban a dejar. O que ellos
nunca le daban de beber a su caballo en el día de reposo.
Pero cuando el Señor Jesús se los dijo, no pudieron hacer otra
cosa que avergonzarse. porque quizá las demás gente
del pueblo podía creer que ellos lo hacían así o que habían inventado
alguna forma que el caballo bebiera sin que ellos hicieran nada.
Pero Jesús los expuso porque Jesús conocía su corazón. La última cosa es, bueno, la
última que nos muestra este pasaje es el versículo 15 al 18 dice, Bueno, desde el versículo catorce,
dice, Después le halló Jesús en el templo y le dijo, mira,
has sido sanado, no peques más para que no te venga alguna cosa
peor. El hombre se fue y dio aviso a los judíos que Jesús
era el que le había sanado, y por esta causa los judíos perseguían
a Jesús y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el
día de reposo. Y Jesús le respondió, mi padre
hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por eso los judíos aún más procuraban
matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino también
decía que Dios era su propio padre, haciéndose igual a Dios. La falsa religión te mantiene
como aborrecedor del Dios verdadero, como aborrecedor de la luz verdadera. Este hombre no sabía que Jesús
la había sanado, pero apenas lo supo hizo algo. Fue a dar
testimonio, y cuando escucharon el testimonio, entonces se encendieron
contra el Señor Jesucristo igual que se habían encendido en las
otras ocasiones que leímos en Lucas. Ahí estaban las obras
que daban testimonio, que él era el verbo que se hizo carne.
Ahí estaba la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, pero
la religión falsa le cegaba sus ojos y les decía mantenerse como
aborrecedores del Dios verdadero, prefiriendo tener un Dios en
que ellos como ellos querían, un Dios como a ellos les gustaba.
Ellos querían tener un Dios legalista igual, un Dios que ellos pudieran
manipular, un Dios que no les declarara la verdadera realidad
de su corazón. Esa es la clase de Dios que ellos
querían seguir teniendo. No podían soportar el hecho de
que Cristo estuviera declarando con todas sus letras que Él y
el Padre eran uno, o sea, que Él era Dios hecho carne. y se
mantenían en aborrecer a Dios. Y sabes, las cosas son parecidas
hoy. Cristo se revela y nuestro corazón, de por sí aborrecedor
de Dios, se mantiene ciego por ideas falsas de una religión
falsa. de que no nos gusta el Dios que
se revela, no nos gusta el Dios que dice que tus buenas obras
son trapo de inmundicia, no nos gusta el Dios que dice tú no
eres bueno, tú eres depravación total, tú estás descarriado desde
la matriz, los pensamientos de tu corazón son de continuo solamente
el mal y no nos gusta esa clase de Dios, no nos gusta un Dios
que llama a simplemente confiar totalmente en lo que Cristo ha
hecho. Un Dios que dice, no hay más nada que hacer porque la
obra de salvación está completa. Un Dios que dice que él ha elegido
un pueblo para salvación y que ha enviado a su hijo y se llamará
su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Un
Dios que dice que la salvación es de pura gracia. queremos un
Dios que diga que nosotros hay mérito, queremos una salvación
que dependa de nuestra decisión o de nuestra inteligencia, pero
la verdad es que no tenemos nada de inteligencia, la verdad es
no tenemos nada de mérito, si alguien cree no es porque fue
muy listo y entendido, es porque Dios misericordiosamente quiso
darle vida, y después de darle vida quiso darle el don de la
fe, y es por eso que él puede creer. La gente quiere un Dios
que pide ciertas cosas que traer o dinero que dar. Pero, ¿sabes? El Dios de la Escritura dice,
vení y bebé de las aguas de la vida gratuitamente. El Dios de
la Escritura dice que Él vino no a buscar a justos, sino a
pecadores al arrepentimiento. Y tenía que ser así porque no
hay justo ni a un uno. El Dios de la Escritura es un
Dios que es santo, santo, santo. Es un Dios que está airado todos
los días contra el pecador, pero es un Dios que, rico en misericordia
y en gracia, ha elegido a una multitud que éramos igual que
los demás, y que la diferencia lo hace lo rico de su misericordia. Dice, pero Dios que es rico en
misericordia por el gran amor con que nos amó, nos dio vida
juntamente con Cristo. Ese es el Dios de la Escritura. Nuestra oración a Dios es que
puedas escuchar al Dios de la Escritura, que puedas dar valor
a la Palabra de Dios, que clames a Dios que te permite escuchar
por sobre todas las otras voces la Palabra de Dios. Cuídate de
no escuchar la voz de la tradición, cuídate de no escuchar la voz
de tus padres, de tus vecinos, o de la mayoría de los grupos
donde estás, sino que Dios te permita escuchar su voz. solamente
la palabra de Dios es verdadera. Que Dios te lleve como a este
paralítico, a quien no sabía en ese momento quién le había
dicho, pero él estaba obedeciendo la voz de Dios. que Dios abra
tus ojos, que Dios te permita desechar la falsa religión, que
Dios te permita ver lo inútil que es la falsa religión, y que
Dios te permita poner, venir corriendo, desesperado, a los
pies del Señor Jesucristo, y clamar a Él por salvación, clamar a
Él por el perdón de tus pecados. Él es, Él es el camino, la verdad
y la vida. Y nadie puede venir al Padre
si no es por Él. Él es Dios hecho carne que habitó
entre nosotros. Ven al Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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