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JC

Una Lección Objetiva

John 5:1-18
Joel Coyoc June, 21 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 21 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about the healing of the paralytic at Bethesda?

The healing of the paralytic at Bethesda illustrates Jesus' authority and His desire to offer spiritual healing over mere physical restoration.

In John 5, the healing of the paralytic at Bethesda serves as a demonstration of Jesus' divine authority and purpose. When Jesus encounters the man who had been ill for 38 years, He asks, 'Do you want to be made well?' This question signifies more than a physical healing; it points to the deeper need for spiritual restoration. Jesus’ prioritization of the man's spiritual condition over his physical ailment underscores the theme of the Gospel—Jesus came to seek and save the lost, offering life and healing that transcends physical ailments.

In historical context, the pool at Bethesda is noted as a place of mercy, filled with the sick and needy, which reflects humanity's fallen condition. The text makes it clear that healing at the pool was not universally guaranteed, as seen in the man's response, indicating his lack of expectation for healing. However, Christ's intervention illustrates that He is sovereign over illness and death, emphasizing that while He can heal physically, His primary concern is the spiritual well-being of a person. The subsequent admonition to the healed man, 'Sin no more, lest a worse thing come upon you,' reveals His intention to address the man's spiritual health, highlighting that spiritual healing is of paramount importance.

John 5:1-18

How do we know that Jesus is the Son of God?

Jesus' claims, His miraculous works, and the fulfillment of Scripture confirm His divine sonship.

In John 5, Jesus explicitly identifies Himself as the Son of God, stating that His works are a reflection of the Father's will and power. He declares, 'My Father has been working until now, and I have been working.' This statement is foundational to understanding His divine nature and authority, asserting that He operates in complete unity and harmony with God the Father. The miraculous healing He performs at the pool of Bethesda serves as tangible evidence of His divine identity, as it is not mere tradition or ritual but a direct intervention by God Himself through His Son.

The Gospel of John aims to present Jesus as the Messiah, the Son of God, so that those who read might believe in Him and obtain eternal life (John 20:31). The numerous signs, including turning water into wine, healing the sick, and ultimately His resurrection, collectively support His deity. Additionally, the fulfillment of Old Testament prophecies regarding the coming Messiah corroborates His identity. As such, the question of Jesus' divine nature is not one of speculation but is bolstered through His teachings, actions, and the prophetic witness of Scripture, encouraging believers to place their faith in Him as the Son of God and Savior.

John 5:17-23, John 20:31

Why is understanding Jesus' authority important for Christians?

Understanding Jesus' authority assures believers of His sovereignty over life and death, providing comfort and hope.

Jesus' authority is a central theme throughout the New Testament, particularly emphasized in John 5 where He speaks about His unique relationship with the Father and His power over life and death. He claims, 'The Father judges no one, but has committed all judgment to the Son.' This assertion not only establishes Jesus as the ultimate authority but also reassures believers that He governs all circumstances, including personal trials, suffering, and even death. For Christians, recognizing Jesus' authority signifies that their lives are under His lordship, granting them assurance in their prayers and confidence in His plans.

This understanding also fosters a sense of peace among Christians as they navigate difficulties; knowing that Jesus has power over their struggles enables them to confront challenges without fear. His command over every aspect of existence reinforces the belief that no situation is beyond His control. Moreover, this authority provides hope for the future, assuring Christians that Jesus has triumphed over the grave and promises eternal life to those who believe in Him. Therefore, a robust understanding of Jesus' authority frames the entire Christian experience, nurturing faith, strengthening resolve, and guiding through life's uncertainties.

John 5:22-29, Romans 8:38-39

Sermon Transcript

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en el Evangelio de San Juan, vamos a abrir en el capítulo Dice la Palabra de Dios, después
de estas cosas había una fiesta de los judíos y subió Jesús a
Jerusalén. Y hay en Jerusalén cerca de la
Puerta de las Ovejas un estanque llamado en hebreo Bethesda, el
cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cocos y paralíticos que esperaban el movimiento del
agua porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque
y agitaba el agua, y el primero que descendía al estanque después
del movimiento del agua quedaba sano de cualquier enfermedad
que tuviese. Y había allí un hombre que hacía
treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio
acostado, supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo, ¿Quieres
ser sano? Señor le respondió al enfermo,
No tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua.
Y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús
le dijo, levántate, toma tu lecho y anda. Y al instante aquel hombre
fue sanado y tomó su lecho y anduvo. Y era día de reposo aquel día.
Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado, es día
de reposo. no te es lícito llevar tu lecho. Él les respondió, el que me sanó,
él mismo me dijo, toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron,
¿quién es el que te dijo, toma tu lecho y anda? Y el que había
sido sanado, no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado
de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús
en el templo y le dijo, Mira, has sido sanado. No peques más
para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue y yo aviso
a los judíos que Jesús era el que la había sanado. Y por esta
causa los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarle porque hacía
estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió, mi padre
hasta ahora trabaja y yo trabajo. Por esto los judíos aún más procuraban
matarle. porque no sólo quebrantaba el
día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio
Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió Jesús y les dijo, De
cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por
sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, porque todo Lo que
el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el
Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él hace.
Y mayores obras que éstas le mostrará, de modo que vosotros
os maravilléis. Porque como el Padre levanta
a los muertos y les da vida, así también el Hijo al que quiere
da vida. Porque el Padre a nadie juzga,
sino que todo el juicio dio al Hijo. para que todos honren al
Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra
al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo,
el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna,
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo,
Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del
Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre
tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida
en sí mismo, y también le dio autoridad de hacer juicio por
cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto, porque
vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz, y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección
de vida, mas los que hicieron lo malo a resurrección de condenación. No puedo yo hacer nada por mí
mismo, según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque
no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la
del Padre. Si yo doy testimonio acerca de
mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da
testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí
es verdadero. Vosotros enviasteis mensajeros
a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Pero yo no recibo
testimonio de hombre alguno, mas digo esto para que vosotros
seáis salvos. Él era la antorcha que ardía
y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en
su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque las obras
que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que
yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. También
el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis
oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra
morando en vosotros, porque a quien él envió vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras, porque
a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas
son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para
que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo,
Mas yo os conozco que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo
he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís. Si otro viniera
en su propio nombre, a ese recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer,
pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la
gloria que viene del Dios único? No penséis que yo voy a acusaros
delante del Padre. Hay quien os acusa. Moisés es
en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés,
me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis
a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? Amén. Vamos a meditar los versículos
del 1 al versículo 18. Y el tema es una lección objetiva. Algunas lecciones objetivas que
el Señor Jesús dio a sus discípulos son conocidas como parábolas.
Ésta no es una parábola, éste es un hecho real, pero es muy
ilustrativo, es una especie de actuación en la cual el Señor
está mostrando aspectos muy importantes de en qué consistía su obra. Y es importante que podamos escuchar
de la Escritura de esta escena en la cual se está narrando de
una manera actuada, en un hecho histórico, aspectos muy importantes
de la obra de Cristo, sobre todo en tiempos cuando personas toman
la Escritura y quieren justificar diferentes cosas, malinterpretando
qué es lo que verdaderamente el Señor estaba enseñando, tanto
por por precepto, por mandato, como por ejemplo. Y en este pasaje se nos narra el
hecho de que Jesús, después de lo narrado en el capítulo anterior,
ahí en Galilea, regresa a la región de Judea y específicamente
a la ciudad de Jerusalén. Se nos narra un acontecimiento
histórico en el cual el Señor Jesús hace otra señal que, como
ya hemos visto en este Evangelio, tiene como propósito mostrar
la divinidad del Señor Jesucristo, mostrar que el Señor Jesucristo
efectivamente es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Y este pasaje ocurre, la ciudad
de Jerusalén estaba amurallada y tenía 12 puertas, y ocurre
específicamente en una puerta que se nos narra que es la puerta
de las ovejas, cerca de la cual había un estanque. Vamos a tratar de considerar
algunos puntos y son cinco, todos empiezan con la letra P para
que podamos hacer fácil memoria y poder recordar. Lo primero
que se nos presenta en la descripción es el escenario, el lugar geográfico
a donde ocurre este hecho histórico, y el lugar geográfico es la ciudad
de Jerusalén, y empezamos a ver la descripción y primeramente
se nos menciona la puerta, la puerta de las ovejas, la puerta
de las ovejas, dice el versículo 2, y hay en Jerusalén cerca de
la puerta de las ovejas, la puerta de las ovejas, Cuando miramos algún aspecto
importante acerca de la Puerta de las Ovejas, históricamente
esa era una puerta que recibía ese nombre porque era el lugar
donde entraban los rebaños de ovejas específicamente para el
sacrificio del templo, esa puerta estaba cerca también del templo. Un hecho importante que se narra
en Nemiás capítulo 3, que después usted lo puede estudiar en su
casa, es que después del cautiverio Nemiás regresa y empieza a dirigir
la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén, y la primer puerta
que se menciona en capítulo 3 en la restauración es la puerta,
la puerta de las ovejas que fue reparada o rehabilitada o restaurada
por el sumo sacerdote. Tiene relación con el hecho de
que por ahí entraban las ovejas para el sacrificio. Muy probablemente
el Señor Jesús entró por esa puerta. Y eso hace alusión a
algo que desde el principio se ha venido declarando en este
Evangelio con voz fuerte. Gritaba Juan el Bautista, he
aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Todas aquellas
ovejas que antes habían pasado para sacrificio eran solamente
sombras de aquel verdadero Cordero que venía para hacer la propiciación
de nuestros pecados. para poder quitar en verdad los
pecados, porque todos esos ríos de sangre, de todas esas ovejas
que habían atravesado esa puerta, no habían quitado un solo pecado. Solamente apuntaban a aquel verdadero
Cordero, aquel Cordero que estaba destinado desde antes de la fundación
del mundo, pero que fue manifestado, dice la Escritura, en los postreros
tiempos por amor de vosotros. Un asunto interesante en la restauración
es, si usted va leyendo las diferentes puertas que se fueron restaurando,
cuando se describe la puerta y lo que se restauraba, y se
hace mención siempre de los cerrojos en todas las otras puertas. Sin
embargo, cuando usted lee la restauración de la puerta de
las ovejas, no hay, no se menciona cerrojos ni cerraduras. Y eso
apunta a que Cristo es el Cordero de Dios que entró por esa puerta,
pero Cristo también es la puerta. Él mismo declaró, yo soy la puerta
de las ovejas. Aquella puerta donde las ovejas
no se topan con obstáculos como las cerraduras o los cerrojos,
sino la puerta está franca y abierta para aquellos que son sus ovejas,
para aquellos que dijo Jesús, mis ovejas oyen mi voz, yo las
conozco y me siguen. Y el que yo soy la puerta de
las ovejas, el que por mí entra, entrará y saldrá y hallará pastos. La puerta de las ovejas. Después
de esa mención de la puerta, en el escenario donde ocurre
esto, se nos menciona que cerca de allí estaba una piscina. Bueno, la Biblia
dice estanque, pero prácticamente era una super piscina. Y el nombre de esa piscina es
Bethesda. Bethesda, que es puede ser traducido
como la Casa de la Misericordia. La Casa de la Misericordia. ¿Y
qué nombre más apropiado para hablar, para usar como escenario
para lo que el Señor Jesús va a hacer en este hecho histórico? La Casa de la Misericordia. Dice
la Biblia que en ese lugar había multitud de enfermos. había multitud
de enfermos, de cojos, de ciegos, de paralíticos, y la ley ceremonial, en algunos
casos de enfermedad, esa ley les prohibía el acceso al templo,
y a ese lugar, en la Casa de la Misericordia, allí llegó el
Señor de Misericordia. En la Casa de Misericordia se
presentó el Cordero de Dios, se presentó aquel que es rico
en misericordia, y en verdad hay una descripción de gente
miserable, la casa de misericordia estaba llena de gente miserable,
el hombre específico que es uno de los personajes centrales de
la historia, el personaje central es el Señor Jesucristo, Pero
uno de ellos es un paralítico, y dice la Biblia que estaba acostado,
pero hay algunas traducciones de la Biblia que dicen que estaba
tirado. Y literalmente es como uno ve
lugares donde hay gente indigente, enferma, y donde es notoriamente
visible la miseria. La miseria en la condición física.
que es una figura de algo que muchas veces pasamos por alto
y que no es menos triste, deprimente y desagradable, la miseria espiritual. Que hay gente que puede pensar
que no conoce la miseria. Alguien dijo que si en esta vida
no tienes dinero eres pobre, pero si lo único que tienes en
esta vida es dinero, entonces eres más pobre, eres miserable. Y sabe, todos los nacidos de
Adán nacemos en un estado de miseria, que estoy hablando de
una lección objetiva o de una dramatización. Fue un hecho histórico
que dramatiza y refleja muy bien realidades espirituales. Esa
es la situación de miseria del nacido de Adán. Enfermo, ciego,
ciego a su propia ceguera, ciego a su condición, ciego a ver la
realidad espiritual y ver verdaderamente quién es Dios. Paralítico, inútil,
incapaz, totalmente incapaz, totalmente incapaz de tener alguna
ayuda de ninguna clase. Y así estaba esa multitud. Una
multitud, dice la Biblia ahí, Versículo 3, después de dar el
nombre de la piscina, del estanque, dice, el cual tiene cinco pórticos,
y en estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos,
que esperaban el movimiento del agua. La Biblia menciona ahí que la
gente iba allí porque esperaban que el agua fuera movida. y el
primero que tenía acceso al agua pues era sanado. La Biblia no
ahonda en ese detalle de si eso es real o no era real. Algunas
traducciones de la escritura no incluyen el versículo 4 porque
en algunos manuscritos más antiguos no aparece. Sin embargo, eso
no afecta la veracidad y la realidad del relato bíblico. Es muy probable
que ante la dureza del corazón del hombre en muchos lugares
de culto, de diferentes tipos y lugares en el mundo, siempre
se suelen hacer historias de cosas milagrosas que sanan a
la gente, y ahí siempre va gente pensando que su mayor problema
es el problema físico que traen en el cuerpo. Pero, sea como
sea, había una concentración ahí de personas que es una ilustración
de este mundo caído. Este mundo caído en pecado, este
mundo que padece y todas esas aflicciones son recordatorios
de lo que la Escritura dice cuando dice que el Señor está todos
los días enojado contra el impío. Cada cosa de mal situacional,
como enfermedad, como epidemias, como inundaciones, como terremotos,
como guerras, como situaciones de crisis financiera, nos recuerdan
algo. El Señor está airado todos los
días contra el impío, contra los que hacen iniquidad. Y ahí,
en esta condición, mostrando la miseria, mostrando la miseria
Se presenta en la casa de misericordia el Señor de misericordia. Por
la puerta de las ovejas entra el Cordero de Dios. La otra cosa
que se nos muestra aquí es cuál es la prioridad de Cristo. Ya
vimos la puerta, la piscina. Empieza la actuación del Señor
Jesucristo y en su actuación Él nos va a mostrar con toda
claridad cuál es la prioridad del Señor Jesucristo. La Biblia,
cuando habla de que el Señor Jesucristo venía en Isaías, dice
que Él llevó nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores, el castigo
de nuestra paz fue sobre Él y por su llaga fuimos nosotros curados.
Mucha gente, tomando este pasaje, pretenden decir que como Cristo
vino para llevar nuestras enfermedades, entonces los creyentes en Cristo,
la gente no debe estar enferma. pretenden hacer reuniones de
sanidades y levantar a todo el que esté paralítico, y sanar
a todo el que esté enfermo, e intentan decir cosas como si estás enfermo
es porque no tienes fe, o porque estás en pecado. El Señor Jesús,
a través del Evangelio de Juan, va dejando claro algunos, y dejando
mucha luz sobre equivocaciones que la gente tiene. Más adelante,
Los discípulos le preguntaron a Jesús por un ciego, que la
situación es similar aquí. Y le preguntaron, ¿quién pecó,
éste o sus padres? Y la respuesta de Jesús no es
que pecó éste ni que pecó sus padres, sino para que sean manifiestas
las obras de Dios, para mostrar la gloria de Dios. Y sabe, la
razón de lo que sucedió aquí y de este paralítico que estuvo
ahí 38 años, y que si es verdad que el primero que entraba sanaba,
pues Dios tuvo que ver en que él no entrara y sanara, porque
Dios quería y tenía un momento específico en que Cristo iba
a mostrar su gloria. Su prioridad era mostrar su gloriosa
deidad. Si fuera la prioridad de Cristo
sanar toda enfermedad física, pues esa era la oportunidad.
Había una multitud de enfermos, dice la Escritura. Pero Cristo
mostró su prioridad, y su prioridad, como le dijo a sus discípulos,
su deleite es hacer la voluntad de su Padre y terminar la obra
que Él le dio. Y evidentemente la obra que Él
le dio no era sanar a todos los enfermos físicos, porque de lo
contrario, ahí estaba la ocasión. Jesús pudo haber allí dicho una
palabra y haber sanado a toda la gente que estaba allí. Sin
embargo, La prioridad de Cristo era hacer la voluntad de su padre,
mostrar su gloria, mostrar su deidad. Y entre tantos que estaban
allí, entre esa multitud, específicamente él se fijó en uno. Que la Biblia
no dice que fue por causa de su fe, la Biblia no dice que
fue por algo en él, no tuvo nada que ver con ese paralítico. Dios preparó ese tiempo, esa
persona, ese lugar, el paralítico quizá nunca imaginó, lo más seguro
es que no imaginó. Y podemos saber que no imaginó
porque ante la pregunta del Señor Jesús sus respuestas reflejan
que Él no esperaba en lo absoluto ser sano ese día. Le hacen una
pregunta y Él contesta con respuestas que no eran precisamente la respuesta
a lo que se le estaba preguntando. no fue por causa de esa persona,
fue a pesar de la persona, no fue por causa nuestra, nuestra
salvación, fue a pesar de nosotros. Miserables igual que los demás,
en un estado triste, lamentable, trágico, pero Él se fijó en nosotros
por causa del que hace todas las cosas, dice la escritura,
conforme al designio de su voluntad, para alabanza de la gloria de
su gracia. Es porque él quiso, para alabanza
de la gloria de su gracia. Él quiso mostrar su gloria, quiso
mostrar su gracia, su misericordia, quiso aliviar el sufrimiento
de este hombre que estaba ahí postrado, en una ilustración
de la situación en que el nacido de Adán se encuentra. Y el Señor
no sólo nos muestra allí cuál era su prioridad, a pesar de
que le devuelve la salud física a este hombre, versículos más
adelante, se nos muestra que la prioridad del Señor no era
darle salud física. Dice, versículo 14, Después le
halló Jesús en el templo y le dijo, mira, has sido sanado,
no peques más para que no te venga alguna cosa peor. La Biblia
no dice si este hombre creyó o no creyó en Cristo como el
Señor y el Salvador. La Biblia dice que Jesús ni siquiera
le preguntó si crees. Jesús le dijo, quieres ser sano?
Y él respondió cualquier cosa que no era respuesta de lo que
le preguntaron. Y Jesús dijo, levántate. toma tu lecho y anda. Y él se levantó, tomó su lecho
y fue caminando. Ahora Jesús le encuentra y le
dice, mira, no hay una conexión directa entre pecado y enfermedad,
pero evidentemente la enfermedad es un recordatorio de que hemos
pecado. Es un recordatorio de que hemos
caído en Adán. Es un recordatorio de que hay
un estado de maldición por causa de haber pecado contra Dios.
No hay esa conexión de que porque hizo cierto pecado, él quedó
paralítico. Pero sí hay una conexión con
el hecho de que estamos en un mundo caído por causa del pecado
del hombre. Y Jesús muestra su prioridad
aquí y le dice, mira, ha sido sanado. Pero ese no es tu mayor
problema. Tu mayor problema no es que has
estado tirado ahí sin poder levantarte 38 años y que nadie te podía
ayudar. El hecho de que ya camines no quiere decir que se resolvió
lo peor que te puede pasar. El peor problema que te puede
pasar es que sigas tu vida en pecado y llega el momento en
que tengas que presentarte ante Dios y no estés vestido de la
justicia del Señor Jesucristo, y el Cordero de Dios no haya
lavado tus pecados con su sangre. Esa es la más grande y la más
triste tragedia que puede ocurrirte. Es lo que le está diciendo Jesús
aquí. Y está mostrando la prioridad de Jesús no es dar solución a
los problemas físicos de la gente. El Señor lo hace cuando así le
place y cuando eso le trae mayor gloria. Pero esa no es la prioridad
principal del Señor. El Señor está haciendo y llevando
a cabo su plan, y sin duda, Él llevó nuestras enfermedades.
Sin duda, cualquier creyente que ha venido a Cristo, y Cristo
le ha dado vida eterna, Y Cristo no ha querido aquí en la tierra
levantarlo de la silla de ruedas o curarlo de su cáncer o de cualquier
enfermedad que pueda tener. Sin duda en el cielo no va a
tener una silla de ruedas que sea de oro y con incrustaciones
de piedras preciosas. Allí en la gloria va a estar
con un cuerpo semejante al de la gloria del Señor Jesucristo,
donde no habrá más enfermedad, no habrá más llanto. Isaías es
verdad, llevó nuestras enfermedades. El problema es que su agenda
no coincide con la agenda caprichosa de los hombres. Su agenda es
distinta y en la gloria no habrá ningún enfermo. En la gloria
no habrá más lágrimas, ni más tristeza, ni dolor, porque las
primeras cosas pasaron. Porque el Señor dice, yo hago
nuevas todas las cosas. Porque la creación está esperando
la redención gloriosa de los hijos de Dios. Y el Señor va
a revertir toda esa maldición. Su prioridad es mostrar su gloria,
para que puedas ver que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,
y para que creyendo tengas vida en su nombre. Su prioridad es
mostrarte cuál es el mayor peligro. El mayor peligro no es que tu
vida física termine. El mayor peligro no es que tu
vida física Se la pase aquí año tras año de enfermedad en enfermedad
o de una enfermedad que no puede ser superada y tengas que pasar
todos los días de tu vida postrado. El mayor problema es que te llegue
la muerte física y no hayas nacido de nuevo. Aquellos a quienes
Cristo ha querido dar vida, la segunda muerte no tiene potestad
sobre ellos. Después de mostrar su prioridad,
el Señor hace una pregunta, la pregunta de Cristo, y la pregunta
es, ¿quiere ser sano? Y el hombre responde, versículo
7, el Señor respondió al enfermo, no tengo quien me meta en el
estanque cuando se agite el agua, y entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo. En realidad estaba describiendo
la realidad de su situación. imposible que él por sí mismo
pudiera llegar al agua, imposible que alguien humano pudiera ayudarlo
a llegar al agua, es verdad, esa era su situación, y ante
la pregunta de ¿quieres ser sano? pues él responde, uno pudiera
pensar que la respuesta debió de haber sido, quiero ser sano,
o no quiero ser sano, Sin embargo, él describe la realidad de su
situación y es una descripción de la realidad del hombre nacido
de Adán. Señor, estoy imposibilitado,
yo no puedo hacer nada para salvarme, yo no puedo, nadie me puede ayudar,
Tus papás no te pueden ayudar con respecto a la salud de tu
alma. Aquí el Señor habló de la salud
física, pero Él ha dicho que lo más grave no es la salud de
tu cuerpo, sino la salud de tu alma. Y ante la salud de tu alma,
el Señor dice, quieres ser sano. Y la realidad es, no hay nadie
humano que pueda ayudarte para tener salud en tu alma. Tus padres
no te pueden ayudar. el pastor de la iglesia, el sacerdote,
los ritos, las ceremonias, todo eso es en verdad inútil. No te pueden ayudar. Y si Jesús
pregunta, ¿quieres ser sano? Que Dios te dé el poder responder. Quiero ser sano. Quiero ser sano. Damos gracias a Dios porque el
Señor no espera precisamente, en el sentido espiritual, tampoco
espera la mejor respuesta de nuestra parte. Porque estamos
muertos y estamos imposibilitados de responder bien. Seguramente,
muchas veces ante esa pregunta del Señor, respondimos también
disparates peores que éste. Todavía éste hablaba de lo que
era una realidad. Pero de pronto podemos responder
cosas como, ¿salvo de qué? pues yo tengo mi religión, pues
yo cumplo, yo no necesito ser salvo de nada, yo estoy bien
con el prójimo, yo no le hago mal a nadie, yo todos los domingos
voy al culto, yo ya me bauticé, yo doy mi ofrenda o yo ayudo
a los pobres, soy una buena persona. Está de moda hoy que la gente
dice, no importa cuál sea tu religión, lo importante es que
seas buena persona. No hay buenas personas. Y contestar
de esa manera es un verdadero disparate. Pero damos gracias
a Dios, porque el Señor no espera que respondamos correctamente.
El Señor le dijo, levántate, toma tu lecho y anda. El Señor
se apareció a Pablo, que físicamente no parecía estar en la miseria.
Pero espiritualmente estaba igual que esa multitud, muerto en delitos
y pecados, ciego a la realidad. Y el Señor no esperó que él tuviera
un pensamiento más correcto. El Señor le dijo, tú me eres
instrumento elegido. El Señor lo tiró en el camino. El Señor, la puerta de las ovejas
se puso delante de él. El Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo le abrió sus ojos, le hizo verle como
aquel que es la propiciación por nuestros pecados. Y ahí él
dijo, ¿Quién eres, Señor? Y la respuesta es, yo soy Jesús
a quien tú persigues. ¿Y sabe qué? Pablo se levantó
de allí y no fue más Saulo de Tarso, fue el apóstol Pablo. De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es. No depende de tu respuesta. Tal
vez tu respuesta no es la más adecuada. Pero si el Señor ha
puesto en ti sus ojos, Él va a hacer una obra de salvación. Dice, después... Después de la pregunta, lo último
es la potestad de Cristo. El Señor dijo toda potestad me
es dada en el cielo y en la tierra. La Biblia dice todas las cosas
por Él fueron hechas y sin Él nada de lo que ha sido hecho
fue hecho. El poder de Cristo es tal que
creó todas las cosas. El poder de Cristo es tal que
le dijo a los sirvientes llenen las tinajas. Y cuando fueron
a sacarlo, en lugar de ver 600 litros de agua, había 600 litros
del mejor vino que jamás habían probado. El poder de Cristo es
tal que puede ver a Natanael y le puede ver hasta dentro del
corazón. El poder de Cristo es tal que
sabe todo lo que la mujer samaritana ha hecho. El poder de Cristo
es tal que le puede decir al oficial del rey ándate, tu hijo
vive. Y es tal que le puedes decir
a este hombre de 38 años de estar enfermo, levántate, toma tu lecho
y anda. Y es tal que después él dice
en versículos más adelante, viene la hora cuando los que están
los muertos escucharán su voz y él les va a dar vida y le va
a dar vida a aquellos que él quiere. Así como él, dentro de
esa multitud, quiso ir específicamente por ese paralítico, a pesar de
quién era. Es como él ha venido dentro de
la multitud y ha querido darnos vida. Tiene el poder para dar
vida a quien él quiere. Él es no sólo el que da salud
física. Eso fue asombroso. Fue más asombroso
cuando dijo a Lázaro, ven fuera. Pero, ¿sabe? Es más asombroso
cuando a un muerto en delitos y pecados, cuando a un aborrecedor
de Dios, él se le revela y le da vida espiritual. Y ese es
un milagro que va a perdurar por toda la eternidad. Si usted
recibe salud física, si usted recibe prosperidad económica,
eso no va a durar para siempre. Eso es de corta duración. La
prioridad del Señor Jesucristo es dar salud a su alma. La prioridad del Señor Jesucristo
es darle salvación. La prioridad del Señor Jesucristo
es mostrarle su estado de miseria y mirar que usted necesita desesperadamente
que Él le salve, que Él le dé salud a su alma, porque no hay
cosa que usted pueda hacer por sí mismo, ni nadie humano que
pueda ayudarle. Dice la Escritura con toda claridad,
no hay otro nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos,
sino solamente en el nombre del Señor Jesucristo. Jesús dice,
yo soy el camino, soy la verdad, soy la vida. Nadie viene al Padre
si no es por mí. y poder recordar constantemente,
hermanos, que Dios nos haga mirar constantemente a Cristo a través
de la Escritura, en medio de nuestras circunstancias, poder
mirar a Cristo, poder mirar quién es Él en las circunstancias difíciles
que nosotros podemos enfrentar, poder mirar a través de la Escritura
qué es lo que Él dice, qué es lo que Él hace, que podamos pasar
de las mentiras de nuestro corazón engañoso, de las mentiras del
diablo. pasando por la cruz de Cristo,
a creer en las verdades de quién es Cristo. Él es la resurrección
y la vida. Él es tu sustentador. Él es tu
salvador. Él es tu sanador. El poder recordar
las aflicciones del tiempo presente no son comparables a las glorias
venideras que nosotros han de manifestarse. El poder recordar
en el mundo tendréis aflicciones, pero confiar, yo he vencido al
mundo. ¿Sabe? Él es la puerta. Él es
el Dios de la casa de misericordia, Él es el que tiene el poder de
sanar si Él quiere hacerlo y un día Él va a sanar toda aflicción
de su pueblo, pero Él tiene el poder de dar vida espiritual,
Él tiene el poder de decir tus pecados son perdonados. no solamente
de sanar enfermedades, sino de decir, tus pecados te son perdonados
porque es la propiciación por nuestros pecados, dice la Escritura. Ven al Señor Jesucristo, mira
al Señor Jesucristo. No sabemos si ese hombre llegó
a creer en el Señor, pero el Señor sí le advirtió. Lo más
grandioso no es que has podido caminar. Y lo peor que te puede
pasar no fueron esos 38 años. Lo peor que te puede pasar es
una eternidad sin Dios, una eternidad experimentando la ira de Dios. Ven al Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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