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JC

Cristo Paciente con Ignorantes y Extraviados I

John 4:10-42
Joel Coyoc June, 14 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc June, 14 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about Jesus being patient with sinners?

The Bible demonstrates Jesus' patience with sinners, showing His desire to save the lost and reveal their true needs.

Throughout Scripture, Jesus is depicted as being patient with sinners and those who are lost. For example, in John 4, we see Jesus engaging with the Samaritan woman at the well, exhibiting patience and understanding despite her ignorance and questions. He reveals to her that her true need is not physical water but spiritual life—something only He can provide (John 4:10-14). This incident exemplifies how Christ, through His patience, desires to lead individuals to recognize their need for salvation and eternal life in Him. Jesus' ministry is characterized by His compassion for those who are lost, reminding us that He 'came to seek and to save the lost' (Luke 19:10), and that He is gentle and lowly in heart, offering rest to those who come to Him (Matthew 11:28-30).

John 4:10-14, Luke 19:10, Matthew 11:28-30

How do we know that Christ is patient with the ignorant?

Christ's patience is evident in His interactions with sinners, as He gently guides them toward the truth.

The patience of Christ is most clearly observed in His interactions with individuals who are ignorant of their spiritual needs. In John 4, when Jesus speaks to the Samaritan woman, He responds kindly to her questions, despite her misunderstandings and mistakes, indicating His willingness to reveal truth progressively (John 4:17-18). He addresses her ignorance not with frustration but with compassion, showing that His purpose is to lead her to a deeper understanding of the living water that gives eternal life (John 4:14). This reflects God’s grace, as stated in 2 Peter 3:9, where it is written that the Lord is patient, not wishing that any should perish but that all should reach repentance. This patience provides a model for how we should interact with those around us who also may not yet understand their true needs in relation to God.

John 4:17-18, 2 Peter 3:9

Why is it important for Christians to understand their true need for Christ?

Understanding our true need for Christ helps us to appreciate His grace and the salvation He offers.

Recognizing our true need for Christ is crucial for every believer, as it shapes our understanding of the gospel and our relationship with God. The sermon highlights that our primary need is not for material or societal improvement, but rather a relational restoration with God through Jesus Christ (John 17:3). This need reflects the reality of our condition as born of Adam—spiritually dead in sin and in need of the life that only Christ can provide. The Samaritan woman initially sought physical satisfaction, but Jesus redirected her attention to her spiritual need, emphasizing that true fulfillment comes from knowing God as revealed in Christ (John 4:10). Thus, understanding our deep spiritual need fosters a sense of gratitude, humility, and dependence on Christ, ultimately leading to a more profound experience of His grace and love.

John 17:3, John 4:10

Sermon Transcript

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Buenos días, hermanos. Damos
gracias a Dios por la bendición de poder tener este tiempo de
abrir su palabra, de poder adorarle, de poder recordar que la razón
por la que adoramos hoy es porque un día como hoy Cristo se levantó
de entre los muertos y eso es lo que la iglesia celebra, el
hecho de que Cristo se levantó victorioso de la tumba. Vamos
a abrir nuestra Biblia allá en el evangelio de Juan en su capítulo
cuatro dice la palabra de Dios cuando
pues el Señor entendió que los fariseos habían oído decir Jesús
hace y bautiza más discípulos que Juan, aunque Jesús no bautizaba
sino sus discípulos. Salió de Judea y se fue otra
vez a Galilea, y le era necesario pasar por Samaria. Vino pues
a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que
Jacob dio a su hijo José, y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces
Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era
como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar
agua, y Jesús le dijo, dame de beber, pues sus discípulos habían
ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le
dijo, ¿cómo tú siendo judío me pides a mí de beber, que soy
mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no
se tratan entre sí. Respondió Jesús, y le dijo, Si
conocieras el don de Dios, ¿y quién es el que te dice, Dame
de beber? Tú le pedirías, y él te daría
agua viva. La mujer le dijo, Señor, no tienes
con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes
el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro
padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus
hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo, Cualquiera
que bebiere de esta agua volverá a tener sed. Mas el que bebiere
del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que
yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo, Señor, dame
esa agua, para que no tenga yo sed ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo, ve, llama a tu
marido y ven acá. Respondió la mujer y dijo, no
tengo marido. Jesús le dijo, bien has dicho
no tengo marido, porque cinco maridos has tenido y el que ahora
tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad. Le
dijo la mujer, Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros
padres adoraron este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el
lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo, mujer, créeme
que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis
al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis. Nosotros adoramos lo que sabemos
porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene,
y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre
en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores
busca que le adoren. Dios es espíritu, y los que le
adoran en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. Le
dijo la mujer, sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo,
Cuando Él venga, nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo,
yo soy el que habla contigo. En esto vinieron sus discípulos
y se maravillaron de que hablaba con una mujer. Sin embargo, ninguno
dijo, ¿qué preguntas o qué hablas con ella? Entonces la mujer dejó
su cántaro y fue a la ciudad y dijo a los hombres, venid,
ve a un hombre que me ha dicho, todo cuanto he hecho, ¿no será
este el Cristo? Entonces salieron de la ciudad
y vinieron a él. Entre tanto los discípulos le
rogaban diciendo, Rabí, come. Él les dijo, yo tengo una comida
que comer que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían
unos a otros, ¿le habrá traído alguien de comer? Jesús les dijo, mi comida es
que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra. ¿No decís vosotros, aún faltan
cuatro meses para que llegue la ciega? He aquí os digo, alzad
vuestros ojos y mirad los campos porque ya están blancos para
la ciega. Y el que ciega recibe salario y recoge fruto para vida
eterna, para que el que siembra se goce juntamente con el que
ciega. Porque en esto es verdadero el dicho, uno es el que siembra
y otro es el que ciega. Yo os he enviado a cegar lo que
vosotros no labrasteis. Otros labraron y vosotros habéis
entrado en sus labores. Y muchos de los samaritanos de
aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer que
daba testimonio diciendo, me dijo todo lo que he hecho. Entonces
vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con
ellos. y se quedó allí dos días, y creyeron muchos más por la
palabra de él. Y decían a la mujer, ya no creemos
solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y
sabemos que verdaderamente es el Salvador del mundo, el Cristo. Dos días después, salió de allí
y fue a Galilea, porque Jesús mismo dio testimonio de que el
profeta no tiene honra en su propia tierra. Cuando vino a
Galilea, los gentiles le recibieron, habiendo visto todas las cosas
que había hecho en Jerusalén, en la fiesta, porque también
ellos habían ido a la fiesta. Vino, pues, Jesús otra vez a
Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y
había en Capernaúm un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Éste, cuando oyó que Jesús había
llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese
y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. Entonces Jesús
le dijo, Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El
oficial del rey le dijo, Señor, desciende antes que mi hijo muera.
Jesús le dijo, ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra
que Jesús le dijo y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos
salieron a recibirle y le dieron las nuevas diciendo, tu hijo
vive. Entonces él les preguntó a qué
hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron, ayer a las
siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que
aquella era la hora en que Jesús le había dicho, tu hijo vive,
y creyó él con toda su casa. Esta segunda señal hizo Jesús
cuando fue de Judea a Galilea. Vamos a meditar en los versículos
del paciente con ignorantes y extraviados. Cristo, paciente con ignorantes
y extraviados. Damos gracias a Dios de que Cristo
sea paciente con ignorantes y extraviados. El Señor dijo que él vino a buscar
y a salvar historia acerca de una oveja
perdida y del pastor que deja cien y va a buscar a aquella
que está perdida. Él dijo mis ovejas oyen mi voz
y las conozco y me siguen y yo les doy vida eterna. Y aquellos
que Dios en su misericordia y por su voluntad soberana nos ha querido
elegir en Cristo desde antes de la fundación del mundo. Y
que nacimos en este mundo como ovejas extraviadas. Nos gozamos
de poder ver que tenemos a Cristo el buen pastor, a Cristo el sumo
sacerdote, paciente con ignorantes y extraviados. Porque una característica
propia de las ovejas es justamente ser muchas veces muy ignorantes
y fáciles de extraviar. Y a pesar de que él nos ha traído
hacia él, y a pesar de que le seguimos, vivimos en un mundo
donde muchas veces, como ovejas, con facilidad perdemos el rumbo,
pero el buen pastor, Cristo, paciente con ignorantes y extraviados,
alienta nuestro corazón, alienta nuestro corazón el poder saber
que él es paciente porque fue tentado en todo, según nuestra
debilidad, pero sin pecado. Este pasaje nos va a mostrar
por lo menos seis probablemente vamos a estudiar esta mañana
tres, pero seis cosas muy claras que muestran la ignorancia y
el extravío y cómo Dios es paciente con sus ovejas, cómo Dios es
paciente con sus ovejas que son ignorantes y extraviadas. Cuando Comenzamos en el versículo
diez, escuchamos una declaración del Señor Jesucristo. Después
de que ya hemos estudiado acerca de de que Juan está teniendo
como propósito en este capítulo lo que es el propósito de toda
la carta, de todo el evangelio, que es para que sepáis que Jesús
es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida
en su nombre. y Juan en particularmente en
este capítulo está mostrando con fuerza lo humano del señor
Jesucristo, su humanidad, pero también está mostrando con fuerza
su divinidad. Ambas cosas que gente a lo largo
de la historia ha querido poner en duda. Hay quienes han querido
poner en duda su humanidad, hay quienes han querido poner en
duda su no les es revelado el hecho de
que él es cien por ciento humano, pero él es cien por ciento divino. Y aquí el apóstol Juan en versículo
diez y en versículo catorce nos muestra algunas cosas interesantes
de esta mujer que no es única. Esta mujer es una representación
de lo que cada uno de nosotros hemos sido, y a veces seguimos
siendo en diferentes momentos de nuestra vida, y cómo Dios,
el Señor Jesucristo, el buen pastor, el sumo sacerdote, el
cordero, muestra paciencia con nuestra ignorancia y nuestro
extravío. Dice Jesús así, si conocieras
el don de Dios, ¿y quién es el que te dice dame de beber? tú
le pedirías y él te daría agua viva. Versículo catorce, más
el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás,
sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua
que salte para vida eterna. Algo que nos enseña aquí el el
el señor es que el señor está hablando y está hablando de la
verdadera necesidad del ser humano. Y el Señor se muestra aquí paciente
con ignorantes y extraviados a quienes Él les habla de su
verdadera necesidad y no lo entienden. La Escritura, en el capítulo
anterior, hablando con Nicodemo dos veces, dice en el capítulo
3, les hablo de las cosas terrenales y no le entienden. ¿Y cómo van
a entender si les hablo de las celestiales? La Escritura dice,
el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu,
de Dios, porque se han de discernir espiritualmente. Y el hombre
terrenal está pensando solamente en las cosas de la tierra. No
tiene vida espiritual. Es necesario que nazca de nuevo.
Y el Señor empieza a hablar y a hablar de la verdadera necesidad del
hombre. Del hombre que nace muerto en
delitos y pecados. Pero el hombre y la mujer no
captan, pero el Señor es paciente, paciente. Y la Biblia caracteriza
al Señor como paciente. Dice la Biblia, el Señor no retarda
su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que
es paciente. Dice que el Señor soporta con
paciencia los vasos de ira. El Señor es paciente y el Señor
aquí está hablando con toda claridad a la mujer acerca de la verdadera
necesidad. El Señor le pide agua física,
material, porque en su humanidad él sentía sed. La mujer responde
con una, hasta cierto punto, una falta de respeto, una majadería,
diciéndole, ¿cómo te atreves a pedirme agua? ¿No estás viendo
que yo soy samaritana y entre nosotros hay una rivalidad? ¿Cómo
se te ocurre semejante cosa? El señor responde diciéndole,
si conocieras el don de Dios, y supieras quién es, si tú conocieras
al que te está pidiendo agua tú le pedirías y él te daría
agua viva y después le dice que el que bebe de esta agua dice
va a tener sed pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá
sed jamás y el señor está haciendo cada vez más claro tu necesidad
tu necesidad es profunda y es necesidad de un agua de vida
un agua de vida eterna El Señor le dice claramente que va a ser
una fuente que salte para vida eterna. Y el Señor está hablando
de la verdadera necesidad de esa mujer y de la verdadera necesidad
de cada hombre y mujer que hemos nacido de Adán. Y esa necesidad
es vida eterna. ¿Y qué es la vida eterna? Juan
capítulo 17 versículo 3 dice, y esta es la vida eterna, que
te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien
has enviado. La verdadera necesidad del hombre
no es política, no es económica, no es psicológica, no es social,
no es muchas de las cosas que creemos y que hemos sido engañados
por el Dios de este siglo y pensamos que es lo que necesitamos. Nuestra
verdadera necesidad es conocer a Dios. conocemos a Dios en la
faz del Señor Jesucristo. La verdadera necesidad y la única
necesidad verdadera del hombre es conocer a Dios. Cuando vemos
a lo largo de la Escritura, dice que el pueblo de Dios padeció
y la razón por la que padeció fue por falta de conocimiento
de Dios. La Escritura dice, alábese en
esto el que hubiere de alabarse. Dice, no se alabe el rico en
su riqueza ni el fuerte en su fuerza, sino alaves en este el
que viera de alabarse en conocerme y entenderme que yo soy Jehová. La necesidad apremiante del hombre
y de la mujer es conocer al Señor Jesucristo porque conocerle a
él es la vida eterna. Esta es la vida eterna, que te
conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien
has enviado. ¿Sabe? En este lugar Dios nos
llama a predicar y a predicar a Cristo. No a predicar y a predicar
acerca de la protesta social o de la injusticia, nos llama
a predicar al Señor Jesucristo porque hay gente que allá afuera
está haciendo demasiado bien o a lo mejor mal, no lo sabemos,
las cosas que les han sido dadas para hacer. pero a la iglesia
se le ha llamado a hacer una cosa, a predicar la verdadera
necesidad del hombre, y la verdadera necesidad del hombre es conocer
al Señor Jesucristo, conocer a Dios en la faz de Jesucristo,
porque esa es la vida eterna. Y el Señor se muestra paciente
con esta mujer. El Señor no se harta de ella,
no se harta de su majadería de respuesta, tampoco se harta de
ella que le está diciendo ¿Cuál es su necesidad? Y ella no entiende. A todas luces es evidente que
no entiende porque le dice, señor, el pozo está hondo y ni siquiera
tienes con qué sacar agua. ¿Dónde vas a sacar agua viva?
Señor, este pozo nos los dio Jacob y aquí bebió él su ganado
y y después no entiende porque dice, señor, dame esa agua para
que yo no tenga sed ni vuelva aquí a tomar agua. no está captando
que su problema no es falta de infraestructura en su ciudad,
no está captando que su problema es muy grave, falta de conocer
a Dios. El Señor es paciente, nos muestra
aquí versículo once y doce, nos muestra que el Señor es paciente
con ignorantes, que no ven sino a un señor en términos humanos. Paciente con ignorantes que solo
ven a un señor en términos humanos. No le está diciendo señor como
cuando Pablo dijo ¿Quién eres señor? Él está diciéndole señor
porque probablemente le había impactado el hecho de que un
hombre de otra cultura con que había rivalidad la estaba tratando
con pues con dignidad, a pesar de que era de una sociedad rival,
a pesar de que era una mujer que en aquel tiempo algún religioso
era con la mujer que menos hubiera querido hablar. y probablemente
ella estaba mirando a un señor y le dice, y a todas luces es
evidente que ella está viéndole a él simplemente como un señor
en términos humanos, porque le dice la mujer, señor no tienes
con qué sacarla y el pozo es hondo, ¿de dónde pues tienes
el agua viva? Le dice, ¿acaso eres tú mayor
que nuestro padre Jacob que nos dio este pozo del cual bebieron
él sus hijos y sus ganados? La otra cosa que la mujer empieza
a ver, y Jesús es paciente con ella, y con muchos que hemos
visto a Jesús así, es que llega un momento en que Jesús le dice
lo que Jesús sabe acerca de su vida, cuando le dice que vaya
y traiga a su marido. ella responde y responde con
honestidad y el señor le dice bien has dicho no tengo marido
y le dice porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes
no es tu marido y en el versículo diecinueve ella dice algo le
dijo la mujer y otra vez refiriéndose señor pero no en el sentido de
reconocerle como el señor sino le dice me parece que tú eres
profeta pero al final algún otro profeta algún profeta como Elías,
algún profeta quizá como Isaías, como Jeremías, como Eliseo, humanos
al fin, profetas de verdad, pero humanos. Pero el Señor es paciente,
el Señor es paciente con esta mujer y con muchos de nosotros
que en mucho tiempo no hemos visto nada más que su humanidad
y hemos salido diciendo, pues es un buen maestro, pues es un
profeta. ¿Sabe? En su paciencia con los
ignorantes y extraviados, el señor es paciente, porque esta
mujer le está diciendo, no tienes con qué sacar el agua, el pozo
está hondo. ¿Qué era más difícil? Sacar agua de ese pozo hondo
sin tener una soga, o darle de beber agua a un pueblo en el
desierto. Y ese señor que estaba ahí sentado,
al cual ella solo lo veía como un señor humano, es ese señor
que le dio agua a su pueblo en pleno desierto, es ese señor
que le dijo a Moisés que tocara la peña con la vara, y la Biblia
después en en hebreos dice que la peña es Cristo, que da agua,
no esa agua que satisface la sed física, sino la sed un señor humano estaba viendo
un profeta humano pero pacientemente se mantiene delante de ella aquel
que es señor pero señor de señores rey de reyes, es aquel que creó
todas las cosas, todas las cosas por él fueron hechas y sin él
nada de lo que ha sido hecho fue hecho. ¿Cuál era el problema
de sacar agua de un pozo hondo sin tener una soga y un cántaro,
si todas las cosas por él subsisten? No había absolutamente ningún
problema. Después una pregunta, pues imagínese usted, chocante
la pregunta, pero el señor es paciente con ignorantes y extraviados. La pregunta, ¿eres tú mayor que
nuestro padre Jacob? Y la respuesta es, por supuesto que soy mayor
que tu padre Jacob. Tu padre Jacob luchó conmigo
y yo le desencaje la cadera y lo vencí. Tu padre Jacob, yo soy
el que soy dueño de la tierra y su plenitud del mundo y los
que en él habitan. Yo soy el que le di la tierra
a tu padre Jacob. Yo soy el que puse el agua dentro
del pozo donde bebió Jacob y sus hijos. Y ustedes siguen bebiendo.
Yo soy el Rey de Reyes. Soy el Señor de los Señores.
Soy el Creador del Universo. Soy Señor. paciente, parece que
eres profeta, claro que soy profeta, él es él, profeta con mayúscula,
él es Dios mismo, omnipresente, omnisciente, que sabe todas las
cosas, que diseñó la vida de las personas, dice el Salmo ciento
treinta y nueve, mi embrión, vieron tus ojos, y en tus libros
están escritas todas las cosas que fueron luego formadas. Es
aquel que dice que nos ha rodeado detrás y delante, y que nos da
la tal conocimiento, dice el salmista,
es demasiado maravilloso para mí, alto es. Dice, ¿a dónde me
voy a esconder de tu presencia? Claro que es profeta. Él es delante
de esta mujer, está sentado y la mujer no logra ver la totalidad,
pero el Señor es paciente. Y hablando del padre Jacob, está
delante de ella la escalera que el padre Jacob vio en su sueño.
Ahí está esa escalera que iba de la tierra al cielo y ángeles
que subían y bajaban. Cristo es la escalera de la tierra
al cielo. Él dijo, yo soy el camino, soy
la verdad, soy la vida. Nadie viene al padre si no es
por mí. Pero el Señor paciente, paciente con los ignorantes y
extraviados. Preguntas que nosotros, por la
gracia de Dios, ahora podemos entender que eran chocantes.
Imagínate, pero el Señor paciente. el señor mostrando toda su paciencia
y algunas veces en nuestra ignorancia hemos hecho esa clase de preguntas
hasta cierto punto retadoras, retóricas, pero el señor en lugar
de consumirnos nos ha soportado con paciencia y va soportando
con paciencia versículo quince La mujer le dijo, señor, dame
esta agua para que no tenga yo sed y venga aquí a sacarla. El señor es paciente, con idólatras. Aquí se hace presente el ídolo
favorito del ser humano. Hace algún tiempo Dios nos dio
la oportunidad de trabajar en una casa muy grande. donde tiene
un sistema de agua purificada y uno puede tomar agua en cualquier
parte de la casa porque hasta en la regadera sale agua purificada.
Y pues casi que esta mujer le estaba diciendo al señor, este,
yo quiero una casa así, así ya no voy a tener sed porque ni
tengo que venir al pozo ni esforzarme para sacar el agua. ¿Sabe? El
ídolo favorito del ser humano es la comodidad. la comodidad. Y sabe el señor paciente con
ignorantes y extraviados. Con ignorantes y extraviados
que sus ídolos le ciegan los ojos para no ver su verdadero
problema, la idolatría en su corazón. Ciega. Su verdadero problema no era
que tuviera que caminar todos los días bajo el sol y tener
que jalar el agua de un pozo hondo y sacarlo y tener que regresar
a su casa. Algunos piensan que El horario
en que esta mujer fue a sacar el agua era un horario que ella
utilizaba para evitar, porque seguramente era una mujer aún
despreciada dentro de su ciudad por su vida, y ella iba quizá
en el horario más crítico, era el mediodía, cuando el sol estaba
a todo lo que da, ella iba a buscar el agua quizá para evitar el
maltrato, el desprecio de las personas, y ella mira Y sale,
y creo que somos conscientes de que un ídolo que nos es favorito
es nuestra comodidad. Nuestra comodidad nos mete en
tantos conflictos con nuestro prójimo. Fallamos en amar a nuestro
prójimo como a nosotros mismos porque no amamos a Dios. con
todo nuestro corazón, porque adoramos, deseamos con intensidad
nuestra comodidad, y muchas veces nos hace ciegos no ver nuestro
verdadero problema. Nuestro verdadero problema no
es el que está en nuestra casa. El primer pecador de la casa
no es mi esposa, no es mi esposo, no son mis hijos. El primer pecador
de la casa soy yo, que veo a los demás como mis enemigos porque
constantemente atacan el ídolo de mi comodidad. Y es probable
que esa es la razón por qué esta mujer había tenido ya cinco maridos
y el que ahora tenía no era su marido. Porque somos muy dados
a pensar que el problema está fuera de nosotros. Pensamos que
lo que Dios tiene que cambiar es a los demás, nuestras circunstancias. Y fallamos en ver que el verdadero
problema que tenemos es nuestro corazón engañoso y perverso más
que todas las cosas. Y que el interés principal del
Señor no es cambiar a las demás personas, La agenda prioritaria
del Señor para conmigo es cambiar mi corazón. Dios no está interesado
en cambiar mis circunstancias. Dios no tiene el interés de darnos
una economía pujante en este país ni en el mundo. Dios no
está interesado en que no haya más huracanes, ni ciclones, ni
que vengan más virus y nos asusten. Ese no es el interés de Dios.
El interés de Dios está enfocado en quitar el corazón de piedra,
y darnos un corazón de carne, en quitarnos un corazón idólatra,
en quitarnos el ser almas adúlteras que nos postramos en adoración,
que ignoramos que la amistad del mundo es enemistad contra
Dios. Corazones que buscamos nuestro propio bienestar y fallamos
en mirar que el problema está en mi corazón. Estamos deseando
que Dios cambie a los demás, que Dios cambie las circunstancias.
Pero el verdadero problema del hombre es su corazón. Nacemos,
dice la Biblia, he aquí en maldad he sido formado y en pecado me
concibió mi madre. y el señor es paciente, porque
esta mujer no está mirando más que ver al señor como alguien
que puede mejorar mi vida, para hacer mi vida más cómoda, para
que yo ya no tenga que venir a buscar el agua hasta acá y
yo tenga el agua en mi casa, y yo ya no tenga sed jamás. no es extraño, hemos actuado
de maneras así, de maneras en que a veces estamos queriendo
manipular a un Dios que nos imaginamos, a un Dios que queremos que nos
dé un mejor trabajo, que nos mejore la vida, lo podemos ver
en formas en que la gente hace evangelismo, supuesto evangelismo,
cuando dicen Dios tiene un plan maravilloso para ti, o Dios puede
arreglar tu matrimonio, ¿sabe? El evangelismo que Dios está
haciendo aquí pone en el centro a Cristo, no al hombre y sus
necesidades. Apunta a la verdadera necesidad,
al verdadero problema. La verdadera necesidad es conocer
a Dios. El verdadero problema es un corazón que aborrece a
Dios, un corazón que se inclina ante el ídolo de su corazón.
Ese es el verdadero problema. Y el Señor es paciente. El Señor
pacientemente escucha a esta mujer y el Señor apunta a su
corazón y le dice, ve, llama trae a tu marido y ven acá y
aquí evidentemente Dios Cristo paciente con ignorantes y extraviados
y obrando en un corazón porque la mujer pudo haber contestado
otra majadería o pudo haber dicho intentado decir una mentira pero
ante la presencia del señor la mujer contesta y contesta la
verdad y dice no tengo marido Y el señor empieza a mostrar
su gloria, empieza a mostrar su omisiencia, empieza a mostrar
yo todo lo conozco acerca de ti. Tú no tienes que echarle
la culpa a otras personas. Tú tienes que decirme la verdad. Tú tienes que reconocer yo soy
el primer pecador. Dice el señor cinco maridos has
tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho
con verdad. el señor llevando el asunto pacientemente
hasta el corazón hasta el corazón de la mujer y es allí donde está
nuestro verdadero problema el poder pero el señor es paciente
el señor es paciente y está obrando con paciencia y aún cuando él
se ha mostrado en todo su esplendor aquí Dios ha ido llevando a la
mujer de menos luz a más luz Y de pronto ella, Señor, me parece
que eres profeta. Y en verdad Cristo es profeta,
es sacerdote, es rey, es cordero. Y Él nos lleva a mirar que nuestro
problema, hermanos y amigos, no es nada que esté fuera de
nosotros. Por mucho tiempo, Dios ha sido
paciente en soportar cuando culpamos a otros, en soportar cuando buscamos
huir y cambiar nuestras circunstancias. Paciente aún cuando a veces en
nuestra oración le estamos pidiendo a él que cambie nuestras circunstancias. Se está haciendo de moda en estos
días un versículo que dice, si mi pueblo se humillare. Y la
gente piensa que si el pueblo se humilla, Dios va a quitar
la amenaza de la salud que hay. Ese no es el problema. El problema
no es que nos mate un virus. Algo nos va a matar. Todo hombre
que ha nacido de Adán, nace y lentamente está muriendo. Porque Dios dijo,
el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y nacemos muertos espiritualmente
y nuestra vida física cada día está yendo a algo seguro que
va a ocurrir y está yendo seguramente a la muerte y sea que sea el
último virus o uno más antiguo o un accidente o lo que fuere
un día tu vida va a terminar y Dios pacientemente está soportando
aún esa clase de oraciones que están buscando cambiar circunstancias
Dios está interesado en cambiar tu corazón. Dios está pacientemente
hablando y mostrándote tu verdadera necesidad y mi verdadera necesidad
cada día es conocer a Dios en el rostro del Señor Jesucristo.
Es cada día entrar a la Escritura y clamar al Señor, hazme verte,
muéstrame qué aspecto de tu carácter es relevante en tu palabra cuando
yo la estoy leyendo. En esta circunstancia que estás
trayendo a mi vida, qué cosa es relevante, qué haces, qué
dices, qué expresión de emoción tuya se muestra. Quiero conocerte. Dios trae circunstancias a nuestra
vida para conocerle de nuevas maneras. Y muchas veces no son
quizás las que más nos gustaría, pero son las que requerimos para
poder mirar los ídolos de nuestro corazón y poder mirar que necesitamos
el Evangelio, que necesitamos venir corriendo al Señor Jesucristo,
que necesitamos mirar. Mi verdadero problema es no veo
a Cristo porque estoy inclinado en adoración a ídolos. mi verdadero
problema es no la gente que me rodea, es mi corazón que es engañoso
y perverso, y solo Cristo puede darte un corazón nuevo. Dice
la Escritura, de modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es, las cosas viejas pasaron, y aquí todas son hechas
nuevas. Sabe, Cristo con paciencia estaba
enseñando a esta mujer, el gozo no se encuentra en un cambio
de circunstancias. Sabes, no va a llegar... Había
tenido cinco maridos y ya estaba con uno que no era su marido.
El mejor marido no le va a dar gozo, hermana. Y hermano, la
mejor esposa no le va a dar el gozo. Lo que usted necesita no
lo tiene su esposa. Lo que usted necesita, hermana,
hermano, no, hermana no lo tiene su esposo. Lo que usted necesita
no lo tienen sus hijos. Lo que usted necesita no lo tienen
los líderes en la iglesia ni los hermanos en la iglesia. Lo
que usted necesita no lo tiene el gobierno. Lo que usted necesita
no lo tiene un cambio de la sociedad. Lo que usted necesita lo tiene
Dios. En tu presencia hay plenitud
de gozo. Delicias a tu diestra para siempre. Y sabe cómo llegamos ahí cuando
miramos. Yo soy el primer pecador. Por
eso Pablo, que había experimentado también pacientemente cómo Cristo
es paciente con extraviados, ignorantes y extraviados, Pablo
llegó a la conclusión, palabra fiel es esta y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores
de los cuales yo soy el primero. Y ese es el llamado para las
ovejas que están allá afuera. Pero es también el llamado para
las ovejas que Dios ya ha traído, porque somos fáciles de engañar,
porque somos fáciles de extraviar, porque muchas veces se nos olvida
el evangelio y nos es fácil culpar a la esposa, culpar a este, en
lugar de decir, Señor, yo he pecado. Yo he pecado contra mi
esposa porque no te he amado primero a ti. Yo he pecado contra
mi esposa porque atentó contra mi comodidad. Yo he pecado contra
mi hijo porque me hace más difícil la vida de lo que a mí me gusta.
y reconocer delante de Dios, y entonces poder venir a Cristo
y poder ayudar a mi esposa a venir a Cristo. Poder venir a Cristo
primero y encontrar su perdón, encontrar su gracia, y entonces
poder ayudar a mi hijo a venir a Cristo. Porque Cristo me hace
ver la viga en mi ojo, y entonces yo puedo ayudar a mi esposa a
sacar su paja. Porque Cristo me hace ver la
viga en mi ojo, entonces puedo ayudar a mi hijo a sacar su paja.
Nuestro problema, nuestro corazón. Nuestra necesidad, conocer a
Cristo. Nuestra necesidad, estar en Cristo. Cristo da nueva vida. Cristo da un nuevo corazón. De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas
viejas pasaron y aquí todas son hechas nuevas. Nos gozamos de
saber que tenemos a un Cristo que es paciente, con ignorantes
y extraviados.

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Joshua

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