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Jesus Conoce Todo Hombre

Joel Coyoc May, 24 2020 Video & Audio
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Joel Coyoc May, 24 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about Jesus' omniscience?

The Bible affirms that Jesus knows all things and understands the hearts of men, illustrating his divine omniscience.

The omniscience of Jesus is a profound theme in the Scriptures, particularly exemplified in John 2:23-25 where it is stated that Jesus did not entrust Himself to those who believed in Him merely based on signs, for He knew all men. This reflects His divine nature and knowledge, which aligns with attributes of God revealed in the Old Testament. Psalm 139 beautifully depicts this omniscience, stating that God understands our thoughts from afar and knows our every action. Jesus, being fully God and fully man, embodies this omniscient quality, knowing not only the lives of those around Him but also the innermost thoughts and intentions of their hearts.

John 2:23-25, Psalm 139:1-4

How do we know Jesus is the Son of God?

We know Jesus is the Son of God through the signs He performed and the prophecies He fulfilled, confirmed by the testimony of those who witnessed His life and resurrection.

The identity of Jesus as the Son of God is confirmed through both His actions and the testimony of Scripture. In John 20:30-31, the Apostle John explains that the signs recorded in his Gospel were intentionally chosen to demonstrate that Jesus is the Christ, the Son of God, with the objective that by believing, we might have life in His name. Furthermore, the signs Jesus performed, such as turning water into wine and the subsequent acknowledgment of His glory by His disciples, serve to reinforce His divine identity. Importantly, the fulfillment of Old Testament prophecies, His virgin birth, and the resurrection serve as the ultimate attestation of His status as the Son of God, affirming that He is indeed God in human flesh.

John 20:30-31, John 2:11

Why is understanding Jesus' knowledge of the heart important for Christians?

Understanding Jesus' knowledge of the heart reassures Christians of His intimate awareness of their lives and encourages them to live authentically before Him.

Jesus' comprehensive knowledge of human hearts serves as both a comfort and a challenge for believers. In John 2:25, it states that Jesus did not need anyone to testify about humanity because He knew what was in people. This emphasizes the idea that there is nothing hidden from His sight; He sees our motivations, struggles, and sins. This truth should lead Christians to approach Him without fear, recognizing that He understands our deepest needs and the condition of our hearts. As a result, this knowledge should inspire authenticity in our relationship with Him, encouraging us to confess our sins and shortcomings, as we are assured of His grace and mercy. Knowing that our lives are fully known by Christ invites us to trust Him completely and fosters a deeper dependence on His leading and wisdom.

John 2:25, Psalm 139

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Buenos días, hermanos. Damos
gracias a Dios por la bendición que nos concede de poder reunirnos,
de poder celebrar el que un día como hoy Cristo resucitó de los
muertos y Cristo vive y es nuestra nuestra esperanza. Vamos a abrir
nuestra Biblia en Evangelio según San Juan en su
capítulo dos dice la palabra de Dios al tercer día se hicieron
unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús
y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos
y faltando el vino la madre de Jesús le dijo no tienen vino
Jesús le dijo que tienes conmigo mujer Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían,
Hacé todo lo que os dijere. Y estaban allí seis tinajas de
piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los
judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús
les dijo, Llenad estas tinajas de agua, y las llenaron hasta
arriba. Entonces les dijo, Sacad ahora
y llevadlo al maestre Sala. y se lo llevaron. Cuando el mestre
Sala probó el agua hecha vino, sin saber el de dónde era, aunque
lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó
al esposo y le dijo, Todo hombre sirve primero el buen vino, cuando
ya han bebido mucho entonces el inferior, mas tú has reservado
el buen vino hasta ahora. Este principio de señales hizo
Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron
en él. Después de esto descendieron
a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos, y
estuvieron allí no muchos días. Estaba cerca la Pascua, de los
judíos, y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que
vendían bueyes, ovejas y palomas, a los cambistas allí sentados. y haciendo un azote de cuerdas,
echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes, y
esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas, y dijo a los
que vendían palomas, quita de aquí esto, y no hagáis de la
casa de mi padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos
que está escrito, el celo de tu casa me consume. Y los judíos
respondieron y le dijeron, ¿qué señal nos muestras ya que haces
esto? Respondió Jesús y les dijo, destruid este templo y en tres
días lo levantaré. Dijeron luego los judíos, ¿en
cuarenta y seis años fue edificado este templo y tú en tres días
lo levantarás? Mas él hablaba del templo de
su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de
entre los muertos, Sus discípulos se acordaron que había dicho
esto, y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había
dicho. Estando en Jerusalén en la fiesta
de la Pascua, muchos creyeron en Su nombre, viendo las señales
que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba
de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie
le diese testimonio del hombre, pues Él sabía lo que había en
el hombre. Amén. Quisiera que podamos recordar
el propósito de la epístola del del evangelio de Juan que estamos
estudiando. No olvidemos Juan capítulo veinte, versículo treinta
y treinta y uno. Ahí el apóstol Juan nos expresa
guiado por el Espíritu Santo, la razón por la cual él estaba
escribiendo. Y él dice ahí que hizo Jesús
muchas otras señales, las cuales no están escritas en este libro,
pero las que se han escrito, dice, se han escrito para que
sepáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre. Es probable que Bueno, es un
hecho el que el evangelio de Juan fue el último de los evangelios
en escribirse, y Juan estaba con vida alrededor del año 80-85,
y Dios había permitido a él ver como falsos hermanos, falsos
predicadores habían empezado a negar la deidad del Señor Jesucristo. Habían empezado a enseñar que
incluso Cristo no tenía propiamente un cuerpo, sino solo simuló tener
un cuerpo. Cosas las cuales, inspirado por
el Espíritu Santo, Él proclama la verdad de que efectivamente
Cristo es Dios hecho carne. y de que efectivamente él tenía
realmente un cuerpo. Por eso él dice lo que hemos
visto y oído, lo que palparon nuestras manos, tocante al verbo
de vida, eso os anunciamos. Y aquí él deja clara esa razón
y guiado por el Espíritu Santo, él va dedicando todo su esfuerzo
y no perdiendo ni una oportunidad para mostrar que el Señor Jesucristo
verdaderamente es el hijo de Dios, que es uno con el padre,
que es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que
es Dios hecho hombre, Dios en forma humana que habitó entre
nosotros. Y él va desarrollando el como dice en capítulo uno dice
aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria
gloria como del unigénito del padre lleno de gracia y de verdad
vimos su gloria y él narra por lo menos siete señales y cuida
mucho de usar el término señales señales que muestran el carácter
sobrenatural de Cristo, pero él va utilizando algunos detalles
para mostrar el carácter sobrenatural de Cristo. Él nos va mostrando
la gloria del Padre en la faz del Señor Jesucristo. Vimos su
gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. ¿Y qué es el aspecto de su gloria
que nos muestra Juan en el versículo veintitrés al veinticinco del
capítulo dos que vamos a meditar hoy? Y lo que él nos muestra
es la gloriosa y maravillosa omnipresencia del Señor Jesucristo. Omnisciencia. Omnisciencia. La gloriosa y maravillosa omnisciencia
del Señor Jesucristo. Y el tema es Jesús conoce lo
que hay en todo hombre. Jesús conoce lo que hay en todo
hombre. ¿Sabe? Él se toma el tiempo aquí
de hacer énfasis en algo que es maravilloso y que la Escritura
lo enseña así como algo sumamente maravilloso, el hecho de que
Dios es omnisciente, de que Dios sabe todas las cosas. Es interesante
que el corazón humano que justamente hablando de esa omnisciencia
del Señor que se muestra en el Antiguo Testamento con Jehová
que es Cristo mismo se hizo hombre, es uno con el Padre, es el mismo
Dios del Antiguo Testamento que se ha hecho hombre y se ha manifestado.
Y allá en el Antiguo Testamento, por ejemplo, dice, engañoso y
perverso es el corazón del hombre más que todas las cosas. Y dice,
¿quién lo conocerá? Dice, yo Jehová. Y sabe, el Señor
Jesucristo está aquí mostrando el hecho de que Él es el Jehová
del Antiguo Testamento, Jehová el Salvador. Él es igual omnisciente. Y dice, engañoso y perverso es
el corazón del hombre. Y algo que podemos mirar aquí
es el engaño y la perversión del hombre es tal que aún aquellas
cosas asombrosas y maravillosas dejan de asombrar. Al corazón
engañoso y perverso aún los milagros lo fastidian. Comer maná en el
desierto era un milagro todos los días. Y sale el pueblo de
Israel a decir, como muchas veces nosotros hemos dicho, fastidio
tiene nuestra alma. del maná, y el maná no era cualquier
cosa, no era algo ordinario, era una manera maravillosa, milagrosa,
pero el corazón engañoso y perverso aún del mismo milagro tiene fastidio.
El corazón engañoso y perverso está fascinado con ver cosas
nuevas, novedosas y asombrosas, que se pierde de ver las que
verdaderamente son asombrosas. En este pasaje vemos Si nosotros
recordamos en el capítulo anterior, el Señor le mostró de su omnisciencia
y su omnipresencia a Felipe. Y Felipe fue maravillado, perdón
a Natanael, cuando le dijo, antes que Felipe te llamara, cuando
estabas debajo de la higuera, te vi. Y él dice, Radí, tú eres
el rey de Israel. Dios le dio ojos espirituales.
A ese corazón engañoso y perverso, y ese corazón pudo ver lo que
verdaderamente es asombroso y maravilloso, el hecho de que Dios, el hecho
de que el Señor Jesucristo, hecho carne, hecho hombre, caminando
entre nosotros, estaba mostrando su gloriosa omnisciencia, asombró
a Natanael. El Salmo ciento treinta y nueve
nos muestra que es algo verdaderamente asombroso el hecho de tener un
dios y el salmista se maravillaba y se asombraba ante la omnisciencia
del señor y es el mismo señor que estuvo entre nosotros y que
vimos su gloriosa omnisciencia y dice oh Jehová tú me has examinado
y conocido tú has conocido mi sentarme y mi levantarme has
entendido desde lejos mis pensamientos has escudriñado mi andar y mi
reposo Pues aún no está la palabra en
mi lengua, y aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante
me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Y dice el salmista aquí,
tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí. Alto es,
no lo puedo comprender. tal conocimiento es demasiado
maravilloso para mí, alto es, no lo puedo comprender. ¿Y sabe
por qué pudo ver esto como una maravilla y se regocijaba? Porque
Dios había obrado en él y a ese corazón engañoso y perverso,
a ese corazón ciego con ceguera espiritual, Dios le había dado
vida y le había dado ojos para ver que tener un Dios omnisciente
que conoce todo, absolutamente todo acerca del hombre, es algo
maravilloso. Fue lo mismo que sucedió con
Nathanael, por eso él pudo exclamar y decir Raví, tú eres el rey
de Israel, tú eres el hijo de Dios, tú eres el cumplimiento
de las promesas del Antiguo Testamento, tú eres el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo. ¿Sabe? Es una maravilla cuando
Dios da vida a corazones engañosos y perversos, cuando Dios da vista
a los ciegos y muestra quién es el glorioso Señor Jesucristo. ¿Y sabe? Aquí está mostrando
una una verdad maravillosa dice el señor Jesús había hecho señales están en Jerusalén en la fiesta
dice el versículo veintitrés de la pascua muchos creyeron
en su nombre viendo las señales y aquí hay muchas otras señales
aparte de las siete que nos narra de manera clara el apóstol Juan
las cuales no menciona cuáles fueron pero da a entender que
el señor hizo ahí señales y muchos creyeron en él Pero aquí hay algo, el señor
no estaba precisamente feliz del hecho de que esa gente creyera
en su nombre. Y dice la razón aquí en la escritura,
dice, muchos creyeron en su nombre viendo las señales que hacía,
pero Jesús mismo no se fiaba de ellos porque conocía a todos. Jesús conoce de esa manera profunda,
como dice el Salmo 139. de esa manera tan profunda que
no me conoce ni mi esposa, ni mis padres, ni nadie me conoce
de esa manera que él me conoce. Las cosas todas están desnudas
a sus ojos. El hombre mira lo que está delante
de sus ojos, pero Dios mira el corazón. No hay nada oculto ni
secreto. Él conoce mi sentarme, mi levantarme,
mi andar, mi reposo. Aún no está la palabra en mi
boca y aquí que va tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste. Quizá puedo tener éxito en esconder
algunas cosas de las personas, pero jamás tendré éxito en esconder
absolutamente nada. al Señor. Sus ojos ven en lo
más profundo. Y Él conoce eso desde antes de
la fundación del mundo. Dice, porque conocía a todos. Y eso
trae una consecuencia. Jesús no tiene necesidad de que
nadie le cuente nada de mí. dice, y él no tenía necesidad
de que nadie le diese testimonio del hombre. Y dice, pues él sabía
lo que había en el hombre. Y qué maravilloso es el hecho
de que Dios sabía, y sabe, y sabrá. Porque es el mismo de ayer, de
hoy, y por los siglos. Porque él es el alfa y la omega.
Porque es el principio y el fin. Y sabe, él sigue sabiendo, sigue
conociendo. Él no necesita que nadie le cuente.
Él no necesita hacer investigación. Él sabe todo acerca de nosotros. Y eso es maravilloso el poder
pensar que ese no hay nada que a él le tome por sorpresa desde
el principio él ya sabía todas las cosas él hablando con los
discípulos les dijo no les elegía a vosotros los 12 y uno de vosotros
es diablo y antes él les dijo antes se les dijo que él sabía
quiénes son los que el padre le había dado y él sabía quiénes
creían y él sabía de Judas Iscariote que le iba a entregar para él
no fue sorpresa él conocía absolutamente todas las cosas todas las cosas
él las conoce a profundidad y sabe es maravilloso y nos regocija
como creyentes a pesar de que él conoce todo de mí A pesar
de que él conoce todo lo indigno que soy, él me amó con amor eterno. ¿Sabe? Soy objeto de su pura
gracia. Él no me amó porque vio algo
en mí. Él me amó porque así, de acuerdo al que hace las cosas,
según el designio de su voluntad, para el avance de la gloria de
su gracia, quiso amarme. Con razón, muchos hombres de
Dios que Él les ha dado entendimiento han escrito himnos con frases
de asombro, como preguntando, ¿por qué me elegiste a mí entre
millones, sabiendo el mal que hice yo? ¿Y cómo pudiste perdonar
toda mi maldad y darme en Jesús salvación? ¿Sabe? No hay nada
en mí por lo cual Él me amó. Él conoce toda mi maldad, conoce
todos mis pensamientos, conoce las veces en que mi corazón se
revela y se desvía, pero Él me amó con amor eterno y me prolongó
su misericordia, me extendió su gracia, me dio vida cuando
estaba muerto en delitos y pecados. Él se reveló a mí por pura gracia,
abrió mis ojos y concedió que pueda ver qué es lo único que
en verdad merezco de Dios. Y lo único que en verdad merezco
de Dios es su justa condenación. El Señor sabe todo acerca de
todos. Sus discípulos dicen, ahora creemos,
porque no tienes necesidad que nadie te diga. Porque la gente
murmuraba entre ellos y el Señor les decía, no murmuréis. Porque
él sabía cuáles eran las murmuraciones y las preguntas en su corazón.
El Señor sabía que sus discípulos habían tenido cierto conflicto
cuando él les dijo que tenían que comer su carne y su sangre,
y dijeron, esta palabra es dura. Y después el Señor les dijo,
ustedes también quieren irse. ¿Sabe? Dios omnisciente les había
mostrado a ellos quiénes eran. Les había mostrado su verdadera
necesidad. Y por eso es que Pedro pudo clamar
y dijo, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. No hay otro lugar a dónde ir.
¿Sabe este pasaje? Este pasaje que estamos meditando
después de mostrar esa maravillosa omnisciencia de Dios. Esa maravillosa
omnisciencia de Dios que al creyente le llena de regocijo. Nos muestra algo que puede causar
cierta tensión Pero al mirar la enseñanza de la escritura,
al creyente le trae paz, al creyente le trae consuelo, al creyente
lo hace examinar su fe cada día. Y es que dice, estando en Jerusalén
en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre viendo
las señales que hacía. Creyeron en su nombre. Juan capítulo
uno, versículo doce, más a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos
de Dios. No hay ninguna contradicción. Lo que está mostrando aquí la
escritura es que hay un tipo de fe que no es fe salvadora. Hay un tipo de creer en su nombre
que no es el creer en su nombre que hace a sus elegidos ser hechos
hijos de Dios. Hay un tipo de fe que mucha gente
a lo largo de la historia ha profesado. Muchos de aquellos
falsos maestros por los cuales Dios guió al apóstol a escribir
esta epístola, que tenían cierta fe en el Señor Jesucristo, pero
negaban su deidad. Hoy día hay muchas religiones
que dicen tener fe en el Señor Jesucristo y muchas personas
que dicen tener fe en el Señor Jesucristo. fe en él y que evidentemente
ven que la mano de Dios está allí, pero no ven al Señor Jesucristo
como quien realmente él es. Es interesante que estos versículos
están como introducción a un encuentro de una persona que
en ese momento no había nacido de nuevo, que en ese momento
no había creído en su nombre para ser hecho hijo de Dios.
Dios estaba obrando en él, trayendo luz, Dios tiene sus propuestos distintos
para cada una de sus ovejas. Al final vamos a ver que Dios
le dio nuevo nacimiento. En ese momento él tenía un problema.
Y en ese momento tenía un problema de que hay una fe que no es la
fe salvadora porque la fe salvadora es una fe humilde. Una fe que
Dios le muestra quién es y le muestra qué es lo que necesita.
¿Sabe? Hay gente que estaba creyendo
porque veía las señales y creía en su nombre. pero no lograban
ver su verdadera necesidad. Hoy día hay muchos movimientos
y justo uno de los ídolos más grandes es el hecho, dice la
Biblia, que en los últimos tiempos habrá hombres amadores de sí
mismos. Y una característica del hombre sin Cristo es que
es amador de sí mismo. Y sabe, el hombre amador de sí
mismo, una de las cosas que extremas que le puede suceder a un hombre
amador de sí mismo es quitarse la vida, suicidarse. Y el mundo
engañado piensa que la persona que se suicida lo hace porque
tiene baja autoestima. La verdad es que el hombre que
se suicida se estima demasiado a sí mismo, se ama demasiado
a sí mismo. Lo que una persona que se suicida,
lo que desea no es precisamente morir. ¿Sabe? Lo que desea es
lo que el nombre de una secta fuerte hoy día para de sufrir. Lo que la gente que se suicida
quiere es no sufrir más. Uno de los ídolos favoritos de
la gente hoy es desear una buena salud o temer a la enfermedad. Y sabe, cuando no vemos nuestra
verdadera situación espiritual, creemos merecer algo de Dios
y reclamamos cosas de Dios. Y es interesante que muchos veían
la señal, y sí le veían como el que venía a dar libertad a
los cautivos, pero entendían por no ver su necesidad, por
estimarse demasiado bien a sí mismos, se creían no merecedores
de estar bajo el yugo del imperio romano, y pensaban que su mayor
necesidad era una libertad política, y pensaban que Cristo venía a
darles una libertad política. Pero, ¿sabe? No es la necesidad
del hombre una libertad política. El hombre necesita una libertad
espiritual, una libertad del pecado. Si elijas libertades,
seréis verdaderamente libres, y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres. Todo aquel que practica pecado,
esclavo es del pecado. Y sabe, la verdadera libertad
es bonito, es agradable, es deseable tener libertad financiera, política
y la que usted quiera. Pero sabe, no es su mayor necesidad. Su mayor necesidad es ser libre
de la esclavitud del pecado. Y sabe, La fe salvadora, en contraste,
es una fe humilde, que reconoce que no merece de Dios nada. Reconoce que puede ser terrible
tener una esclavitud de opresión por otro país, pero que eso no
se compara con lo que se merece. Se merece la ira de Dios. Sabe,
cuando yo puedo mirar puede ser doloroso y triste y terrible
estar enfermo, pero eso no es lo que yo merezco. Lo que merezco
es la justa ira de Dios. Eso es lo que merezco. Sabe,
cuando Dios empieza a mostrarme, yo no voy a llegar con reclamos.
Voy a venir con un corazón humilde. Y algo triste es, el corazón
engañoso y perverso está fascinado con ver cosas espectaculares,
con no sufrir más, y va corriendo detrás de gente que lo puede
engañar, incluso haciendo señales verdaderas. O sea, verdaderas
señales, pero mentirosas. dijo el Señor Jesús que en los
últimos días va a haber quienes van a ser prodigios, engañosos,
y van a engañar, si fuere posible, a uno de los escogidos. Y no
quiere decir que todo lo que hagan va a ser de traer un palero
para que hagan un milagro así engañándolo. Pueden hacer verdaderos
milagros, pero ¿sabe qué? la señal y el milagro más importante
es aquel que Dios hace en el corazón al darnos ojos para ver
que su omnisciencia es gloriosa. Es el milagro más grande, aquel
que nos quita de amar la gloria de este mundo, la gloria a los
unos de los otros. El señor en Juan dijo que no
creían en él porque amaban más la gloria de los hombres. Es
interesante que los mismos hermanos del señor Jesús, sus hermanos
en la carne, No creían en Él como el Hijo de Dios. No creían
en Él como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Sí creían en Él como alguien que tenía poder para hacer milagros.
¿Sabe? Amaban el poder, amaban la gloria
de este mundo y por eso le decían a Jesús, si estas cosas haces,
pues anda y muéstrate en Judea. Y ellos pensaban, bueno, pues
es espectacular que él haga señales. Y se iban solo tras las señales,
dejando de ver las verdaderas señales. Es maravilloso que el
señor levante a un paralítico, por supuesto, pero un día va
a morir. Tener un cuerpo físico saludable
no es para toda la eternidad. Eso un día va a terminar. No
es lo más grandioso que el Señor Jesucristo vino a hacer. ¿Sabe
lo más grandioso que puede hacer? Más que levantar a un paralítico
sobre sus pies y que nos maravillemos es dar vida a alguien muerto
en delitos y pecados. Hacer que alguien que por naturaleza
es enemigo de Dios puede venir a la amistad con Dios y puede
ser justificado por la fe. Lo más maravilloso que puede
hacer es abrir sus ojos y hacerle ver a un Dios que es omnisciente
y que sabe todo acerca de mí. Lo más maravilloso es hacer al
pecador ver que en él no hay mérito, que él es un miserable
y que lo único que puede venir es clamando como un mendigo para
ser objeto de misericordia y Dios le extiende misericordia y gracia. Es lo más maravilloso no es interesante
que Nicodemo le dice a Jesús cuando él viene, le dice, maestro,
sabemos que nadie puede hacer los milagros que tú haces si
no está Dios con él. Veía la mano de Dios, pero no
estaba teniendo esa fe de que Cristo es el cumplimiento de
toda la profecía del Antiguo Testamento, de que Cristo es
ese mismo Dios omnisciente que maravilló a David, de que Cristo
es ese mismo Dios omnisciente que por obra del Espíritu Santo
maravilló a Natanael y le hizo ver que era todo el cumplimiento
de la ley de los profetas y que era el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Gracias a Dios, posteriormente,
él venció el temor al hombre. Dejó de buscar la gloria de los
unos de los otros y fue y pidió el cuerpo del maestro para sepultar
dando testimonio público de su fe en el Señor Jesucristo. ¿Sabe? Esos son verdaderos milagros. es maravilloso el hecho de que
Dios sabe y sabía lo que hay en el hombre, porque él sabe
si mi fe es fe verdadera, es la fe que es don del Espíritu
Santo, es la fe que viene por el oír y por oír la palabra de
Dios. Y sabe, es importante que clamemos
al Señor y oremos al Señor con las palabras del mismo salmista,
al final del Salmo 139, Versículos veintitrés y veinticuatro. Examíname, oh Dios, y conoce
mi corazón. Después de haber hablado de la
omnisciencia de Dios, luego él habla de la omnipresencia de
Dios, pero al final él dice, examíname, oh Dios, y conoce
mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos, y ve si hay
en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. ¡Examíname, oh Dios! Ante el
hecho de que Dios conoce todo acerca de mí y sabe lo que hay
en mí y cuál es el tipo de fe que hay en mí, mi clamor a Dios
debe ser, ¡Examíname, oh Dios! ¡Examíname, oh Señor Jesucristo!
Y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos. Y
si hay en mí camino de perversidad, guíame en el camino eterno. Y
el camino eterno es el Señor Jesucristo. Yo soy el camino,
soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al Padre si no es
por mí. Clamemos a Dios que nos permita ver como la más grande
señal, el más grande milagro, el que ocurrió en la cruz del
Calvario. Ese milagro que, cuando ocurrió,
sus discípulos creyeron en él. Cuando se acordaron que él dijo,
destruíte este templo y en tres días lo levantaré. ¿Sabe? Las
ovejas de Cristo tuvieron ojos. La más grande y maravillosa señal
que el Señor Jesucristo, el Dios hecho carne, puede hacer es abrir
nuestros ojos y ver como lo más maravilloso al cordero y molado
que derramó su sangre por mis pecados y verle como el único
medio de salvación y verle como el Cristo que satisfizo la justicia
y la demanda del padre, la demanda de la ley, y que trajo complacencia
al padre y el padre al tercer día le levantó de los muertos
y hoy está sentado a su diestra y su presencia intercede por
los suyos. el cordero de Dios que quita
el pecado del mundo. Ese cordero que es omnisciente.
Ese cordero que no necesita que le cuenten nada de ti porque
te conoce. Y sabes, si él te está llamando,
si él está hablando a tu corazón, ven a él. Si él está hablando
a tu corazón, no te detengas. Porque son sus ovejas las que
oyen su voz. Y él las conoce y le siguen.
Y él les da vida eterna y no perecerán jamás. Amén.

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Joshua

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