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JC

El Pueblo Victorioso

John 3:1-7
Joel Coyoc May, 24 2020 Video & Audio
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JC
Joel Coyoc May, 24 2020
Estudio del Evangelio de Juan
What does the Bible say about being born again?

The Bible states that one must be born again to see the kingdom of God (John 3:3).

In John 3:3, Jesus tells Nicodemus that 'unless one is born again, he cannot see the kingdom of God.' This new birth is essential for a relationship with God and is a work of the Holy Spirit. It signifies a transformation from a state of spiritual deadness to new life in Christ, emphasizing that external observance of religion is insufficient for salvation. The necessity of being born again indicates the radical change required in the life of an individual to enter the kingdom of God.

John 3:3-5

How do we know the necessity of the new birth is true?

Jesus emphasizes the necessity of new birth as a prerequisite for entering God's kingdom (John 3:5).

The doctrine of new birth is affirmed by Jesus himself in His conversation with Nicodemus. In John 3:5, Jesus states, 'Unless one is born of water and the Spirit, he cannot enter the kingdom of God.' This clearly presents the new birth as an essential condition for salvation and encapsulates the ultimate work of the Spirit in transforming the heart. The apostle Paul echoes this in 2 Corinthians 5:17, where he describes those in Christ as new creations. This transformative act confirms the unchanging truth of God’s plan for redemption.

John 3:5, 2 Corinthians 5:17

Why is the new birth important for Christians?

The new birth is crucial as it signifies a believer's transformation into a new creation in Christ (2 Corinthians 5:17).

The importance of the new birth for Christians cannot be overstated. It signifies the moment when an individual transitions from spiritual death to new life through the work of the Holy Spirit. As stated in 2 Corinthians 5:17, 'If anyone is in Christ, he is a new creation. The old has passed away; behold, the new has come.' This transformation indicates that the believer is no longer bound by sin and is empowered to live a life that honors God. The new birth is foundational for all spiritual growth and a necessary work for entering the kingdom of God.

2 Corinthians 5:17, John 3:6-8

What does it mean to be a part of the victorious people?

Being part of the victorious people means overcoming sin and fear through faith in Christ (1 John 5:4).

The term 'victorious people' refers to believers who have triumphed over sin and the fear of man through their faith in Jesus Christ. This victory is not due to human merit but is a gift derived from God's grace. As stated in 1 John 5:4, 'For everyone who has been born of God overcomes the world. And this is the victory that has overcome the world—our faith.' This victory allows believers to live confidently and boldly for Christ, knowing they are secured in His promises and grace. Faith in Christ ensures that they belong to the people who have been made victorious over spiritual darkness.

1 John 5:4, John 3:16-21

How does the new birth connect to the love of God?

The new birth is a manifestation of God's love, as seen in John 3:16, which emphasizes salvation through faith in Christ.

The connection between the new birth and God's love is central to understanding the gospel. In John 3:16, we see that 'For God so loved the world, that he gave his only Son, that whoever believes in him should not perish but have eternal life.' This act of love is the motivation behind the offer of salvation, which is received through the new birth. It is through the new birth that individuals can access the relationship and eternal life that God offers. This love is not just an emotional sentiment, but a profound divine action that leads to redemption and transformation in the believer's life.

John 3:16-17, Romans 5:8

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en el Evangelio de San Juan capítulo
3 dice la palabra de Dios había
un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo un principal
entre los judíos Este vino a Jesús de noche y le dijo, Rabí, sabemos
que has venido de Dios como maestro, ¿por qué nadie puede hacer estas
señales que tú haces si no está Dios con él? Respondió Jesús
y le dijo, de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere
de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo, ¿cómo
puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por
segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús,
de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua
y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es
nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del espíritu,
espíritu es. No te maravilles que te dije,
os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere
y oye su sonido, mas ni sabes de donde viene ni a donde va.
Así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo
y le dijo, ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo,
¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto? De cierto, de cierto
te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos,
y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales
y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie
subió del cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo
del Hombre que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna. Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. porque
no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado,
pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído
en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación,
que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas
que la luz, porque sus obras eran malas. porque todo aquel
que hace lo malo aborrece la luz y no viene a la luz para
que sus obras no sean reprendidas, mas el que practica la verdad
viene a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Después de esto vino Jesús con sus discípulos a la tierra de
Judea y estuvo allí con ellos y bautizaba. Juan bautizaba también
en Enón junto a Salim porque había allí muchas aguas y venían
y eran bautizados, porque Juan no había sido aún encarcelado.
Entonces hubo una discusión entre los discípulos de Juan y los
judíos acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron,
Raví, mira, que el que estaba contigo al otro lado del Jordán,
de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. Respondió Juan y dijo, no puede
el hombre recibir nada, si no le fuera heredado del cielo.
Vosotros mismos sois testigos de que dije yo no soy el Cristo,
sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa
es el esposo, mas el amigo del esposo que está a su lado y le
oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así pues, este
mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero
que yo me engúe. El que de arriba viene es sobre
todos. El que es de la tierra es terrenal, y cosas terrenales
habla. El que viene del cielo es sobre
todos, y lo que vio y oyó esto testifica, y nadie recibe su
testimonio. El que recibe su testimonio,
este atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las
palabras de Dios habla, pues Dios no da el espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas
las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el Hijo
tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá
la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Damos gracias a Dios por su palabra. Damos gracias a Dios porque su
palabra es viva, es eficaz, es más cortante que toda espada
de dos filos. Damos gracias a Dios porque su
palabra no es como un manual, sino nuestra historia está en
la gran historia de la redención y es la historia de la redención
que le da sentido a nuestras historias. y esta noche vamos
a meditar acerca de una persona y el tema es Nicodemo, el pueblo victorioso
el nombre Nicodemo significa el pueblo victorioso y damos
gracias a Dios porque somos muy parecidos a las personas que
vivieron en otro tiempo. Y aquellas formas en que Dios
se manifestó y en que Dios obró y Dios trató con ellos, se han
escrito para dejarnos ejemplo, para infundir esperanza de aquello
que Dios hizo en su pueblo en el pasado y Dios hace en su pueblo
en el presente. El capítulo 3 empieza Juan diciendo,
había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal
entre los judíos. Es interesante que su nombre
significa pueblo victorioso. Y lo primero que hace el apóstol
Juan aquí es describir a este hombre, y en primer lugar lo
describe como un fariseo y un principal, un gobernante, un
miembro del Sanedrín. Y en la escritura, en muchas
ocasiones se nos muestra qué clase de persona era un fariseo.
y un fariseo pues era una persona sumamente religiosa, era una
persona sumamente estricta en cumplir con su religión, no era
un tibio en su religión, sino era alguien que procuraba cumplir
cabalmente con su religión. Era una persona que tenía un
elevado concepto de sí mismo. Recuerde que el Señor Jesús dijo
una una historia cerca del fariseo y el publicano. Y Jesús contó esto por causa
de aquellos que se miraban mejor que los demás y menospreciaban
a los demás. Aquellos que creían tener cierta
justicia en sí mismos. Nicodemo era de esta clase de
personas. personas que se atrevieron a
confrontar a un hombre que el Señor Jesucristo había le había
devuelto la vista cuestionaron a los padres de este hombre y
este hombre tuvo temor sus padres tuvieron temor de de de bueno
ellos dijeron nosotros sabemos que es nuestro hijo y que nació
ciego pero si quieren saber pregúntenle a él que ya está grandecito y
él puede decir y dice el apóstol Juan ahí guiado por el Espíritu
Santo que sus padres contestaron así porque tenían algo que yo
he experimentado muchas veces, y yo creo que cada uno de nosotros
también, y es algo que es característico en la vida de Nicodemo. Tenían temor de los judíos, porque
los judíos habían dicho que si alguien confesaba su fe en el
Señor Jesucristo, le iban a expulsar de la sinagoga. y traen al ciego
y el ciego les cuenta qué fue lo que Jesús hizo y se lo vuelven
a preguntar y él dice bueno ya se los dije una vez quieren volverlo
a escuchar es que ustedes también quieren ser sus discípulos y
ellos dicen nosotros discípulos de Moisés somos y tú que naciste
del todo en pecado y aquí hay un asunto importante un fariseo
no se consideraba haber nacido del todo en pecado ver pecado
en su vida no era algo que le quitara el sueño cuando debería.
Ellos creían que cumplían cabalmente la ley. El joven rico que algunos
piensan que probablemente fue el apóstol Pablo. Él dijo que
él había cumplido desde muy joven había cumplido con toda la ley
y muchos de ellos creían que ellos, de hecho el apóstol Pablo
dice que pues él había tenido ya como pérdida la justicia que
es por la ley, con tal de hallarse en la justicia que es por la
fe del Señor Jesucristo. Pero el fariseo se sentía superior,
se sentía que su necesidad principal no
era precisamente espiritual. Ellos tenían una preocupación
con respecto al Señor Jesucristo. Y la preocupación que ellos tenían
es que la gente estaba creyendo en él y a ellos les preocupaba
su posición política, más que su situación espiritual. Ellos
decían, van a venir los romanos y van a destruir nuestro templo
y se nos va a acabar la posición política. Era su gran preocupación. Espiritualmente ellos creían
estar bien, ellos creían cumplir cabalmente con la ley, ellos
creían no haber nacido en pecado. Ellos le dijeron al ciego, tú
naciste de todo en pecado. de esa clase de gente, de ese
grupo de gente, era Nicodemo. Era, pues tenía una posición
importante. Y una de las cosas que caracteriza, y caracterizaba en ese tiempo
a Nicodemo y a varias personas más, es justamente el temor que
tenía de ser expulsado. En Juan capítulo 12, Versículo 37 en adelante dice,
pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos,
no creían en él. Y específicamente está hablando
aquí de los judíos, de los fariseos, de los gobernantes. Dice, Para
que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo Señor
quien ha creído a nuestro anuncio y a quien se ha revelado el brazo
del Señor? Por esto no podían creer porque también dijo Isaías
cegó los ojos de ellos y endureció su corazón para que no vean con
los ojos y entiendan con el corazón y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su
gloria y habló acerca de él. Con todo eso, aún de los gobernantes
muchos creyeron en él, pero a causa de los fariseos no lo confesaban
para no ser expulsados de la sinagoga porque amaban más la
gloria de los hombres que la gloria de Dios. ¿Sabe? Temían
al hombre. La escritura dice, el temor al
hombre pondrá lazo, pero el que confía en Jehová será exaltado. Y es una batalla de nuestras
vidas, el experimentar temor al hombre. Es interesante que
cada vez que el apóstol Juan menciona a Nicodemo, va a mencionar
algo. Y menciona, Nicodemo, el que
vino a Jesús de noche. El que vino, cada vez que él
lo menciona, no deja de mencionar Un detalle importante, Nicodemo
vino a Jesús de noche, y la razón que vino a Jesús de noche es,
había temor, había una amenaza, era un grupo sumamente, la gente
diría ahora que había una fuerte presión de grupo. En realidad
ellos empiezan en una discusión acerca del Señor Jesús, ellos mostrando sus prejuicios,
lo bien que se sentían consigo mismo, el concepto más alto que
tenían de sí, que el que deberían de tener, y ellos dicen justamente
a Nicodemo, le dicen escudriña, que de Galilea nunca ha salido
profeta, y en modo de burla y menospreciando, porque ellos se sentían casi
como si fueran, alguien diría la casta divina, le dicen, también
tú eres galileo, escudriña y beque de Galilea no ha salido profeta.
Ese era el tipo de gente. Y es interesante que en esa narración
los fariseos habían enviado alguaciles para prender al Señor Jesús.
Y los alguaciles llegan y escuchan hablar al Señor Jesús y no se
atreven a detenerle. Y regresan y los cuestionan.
¿Y qué pasó? No lo trajeron. y ellos dicen
algo que era la verdad. Nunca ha hablado hombre así,
y se llevan el regaño de su vida. Y es interesante, los fariseos
se sentían que ellos eran la medida, ellos eran el modelo,
ellos eran la norma. Dicen, ¿ustedes han visto que
uno de nosotros, alguien de los fariseos o de los gobernantes
ha creído en él? como diciendo, lo que nosotros hacemos es lo
que está bien hecho y es lo que todos ustedes tienen que hacer,
y el que hace algo diferente está mal. Y era tal el atrevimiento
que en varias ocasiones ellos tuvieron discusiones donde cuestionaban,
ponían a prueba al mismo Hijo de Dios. También se sentían consigo
mismos que ponían, se ponían a discutir y trataban de hacer
tropezar al Señor de la Gloria. Ciegos espiritualmente, corazón
endurecido. Y es interesante poder notar
que Nicodemo, si bien es verdad, vino a Jesús de noche. No olvidemos
algo. A pesar de que vino de noche,
varias veces en este Evangelio se dice, nadie viene a mí si
el padre no le trae. A pesar de dentro de los cuales,
y que varias veces cuando lo nombra, el apóstolo Juan dice,
hablando de esos fariseos, dice, y Nicodemo, el que vino a Jesús
de noche, era uno de ellos. Y a pesar de que era uno de ellos,
las ovejas de Cristo pueden estar perdidas en el vicio, pueden
estar perdidas en la falsa religión, perdidas, pero siendo ovejas
de Cristo, vienen a Él. Y aunque de noche vino a Jesús
porque el Padre le trajo, porque Dios lo hizo objeto de su misericordia,
porque Dios lo eligió en Cristo desde antes de la fundación del
mundo, y él viene al señor Jesús con una con una fe que no era
precisamente una fe salvadora y aquí hay lecciones importantes
uno como creyentes muchas veces somos dados a cuestionar el crecimiento
espiritual la obra de Dios en la vida de nuestros hermanos
pero no se olvide que Dios hace su obra y Dios tiene una agenda
en el corazón de cada uno de su pueblo no no Él no tiene prisa,
él tiene toda la eternidad para hacer a los suyos, a la semejanza
del Señor Jesucristo. Y él va obrando y... Dice la
Escritura, yo sembré, Apolos regó, pero el crecimiento lo
da el Señor. El crecimiento es asunto del
Señor. Y es interesante que este hombre
viene de noche. La otra cosa importante es la
manera en que el Señor Jesús trata con él. Él viene y él le
expone la clase de fe que él traía. Pero no hacía falta que
él lo dijera. Versículos antes que estudiamos
en la mañana, Jesús sabía lo que había en su corazón. Y él
expone y le dice, maestro, sabemos que has venido de Dios, porque
nadie puede hacer las señales que tú haces si no está Dios
con él. Y sabe, ellos veían las señales,
dice lo que leímos en capítulo 12. Pero a pesar de que veían
las señales, esas señales que Dios utilizaba, abriendo sus
ojos a sus ovejas para que vieran su gloria. Esas mismas señales
hacían a esta gente responder con un corazón duro, mostrando
su naturaleza, la naturaleza pecaminosa del hombre que nace
caído en Adán, aborrecedor de Dios, aborreciendo a Dios, cuestionando
a Dios, el puño levantado, no queriendo que él reine sobre
sobre ellos. Él Después de decir a Jesús lo
que él creía de Jesús, Jesús va directo al grano. Y el Señor
le dice, de cierto, de cierto te digo, te es necesario nacer
de nuevo. Te es necesario nacer de nuevo. No importa si conoces todo el
Antiguo Testamento. Te es necesario nacer de nuevo.
No importa si tienes una religión y cumples al pie de la letra
con la religión. Te es necesario nacer de nuevo. No importa si en tu opinión crees
que eres merecedor de algo de parte de Dios. te es necesario
nacer de nuevo. No importa si tú puedes trazar
tu línea genealógica hasta llegar a Abraham y demostrar que eres
del linaje de Abraham, te es necesario nacer de nuevo. No
importa si eres maestro de Israel, Te es necesario nacer de nuevo. No importa si eres de la secta
más destacada o si eres de la clase gobernante, el Señor Jesús
dice, te es necesario nacer de nuevo. No importa si ves al Señor
Jesucristo como un maestro que viene de Dios, por las señales
que hace, te es necesario nacer de nuevo. Y el Señor enfatiza
y dice, de cierto, de cierto. Y lo que Jesús está remarcando
acá es, es como hacemos en español de poner letras más negras cuando
escribimos, o de poner entre comillas. El Señor está diciendo,
lo que te voy a decir es de suma importancia. no importa quién
tú seas, no importa a qué grupo pertenezcas, una cosa es necesaria
y muy necesaria, y es, tienes que nacer de nuevo. El Señor
le dice, después, ¿sabes qué? Le dice, lo que es, le dice,
versículo cinco, de cierto de cierto te digo que el que no
naciere de agua y del espíritu no puede entrar en el reino de
Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es
nacido del espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te
dije, os es necesario nacer de nuevo. Y el Señor enfatizando,
sabes, es necesario nacer de nuevo. El apóstol Pablo, escribiendo
después en las epístolas, dice, de modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es. Y el nuevo nacimiento es la obra
del Espíritu Santo. Es cuando Dios, por la predicación
de Cristo, da vida a sus elegidos. Interesantemente, podemos ver
que él platica y el Señor le presenta el Evangelio. En ni
un momento esta sesión con el Señor Jesús termina con Jesús
haciéndolo repetir una oración. no termina con nada de decirle
que él tiene que abrir el corazón a Cristo. Se le expone la verdad
y el Señor Jesús le llama la atención hacia lo más, la señal
más asombrosa y más milagrosa, y es como Moisés levantó la serpiente
en el desierto. Así es necesario que el hijo
del hombre sea levantado. Y le dice, porque de tal manera
amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.
Y dice, porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar
al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Y el Señor
Jesús está llamando toda la atención, no soy simplemente un maestro
bueno, soy el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Tengo que ser levantado como Moisés levantó la serpiente en
el desierto. el Señor no se apresura a hacerlo
tomar una decisión, el Señor predica el evangelio, predica
el evangelio, y el Señor le está atrayendo, y durante todo el
tiempo del ministerio del Señor Jesús, el Señor le está atrayendo
con lazos de amor. Él expone un punto ahí cuando
están cuestionando, y él dice, juzga acaso nuestra ley a un
hombre sin escucharle, y lo desprecian, Y él sigue siendo de aquellos
que por temor al hombre no hacía una profesión pública de su fe.
Pero es interesante que Dios le hace a él del pueblo victorioso. Dios le hace a él de ese pueblo
que vence el temor al hombre. Dios, partiendo de esa fe que
no era una fe salvadora, le hace venir a Cristo de noche. Pero,
¿sabe? La predicación que Cristo ha
hecho a él llega al momento en que el Espíritu Santo abre sus
ojos y él puede ver que en la cruz del Calvario, Cristo es
aquel que no nació en pecado. no él como fariseo, sino Cristo
es aquel que nació sin pecado, que es el cordero justo de Dios,
que es el justo por los injustos, que está muriendo en esa cruz
por causa de que él, aunque pensaba que había guardado la ley, Dios
le muestra lo que has hecho todos los días de tu vida, es quebrantar
mi santa ley. Y el cordero que cumplió perfectamente
mi voluntad, que cumplió mi ley está dando su vida. Ese cordero
que está clamando en la cruz y está diciendo, padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen. Ese cordero que está clamando
en la cruz y está diciendo, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? Porque Cristo estaba cargando
todo el pecado de su pueblo victorioso, de Nicodemo, aquel que vino a
Jesús de noche, pero de Nicodemo, todo el pueblo victorioso que
en Cristo ha sido hecho victorioso porque su victoria es nuestra
victoria. Y la prueba de que Dios le dio
vida es que viene con José de Arimatea y hacen algo que uno
no pensaría que normalmente él hubiera hecho. Él temía ser expulsado
de la sinagoga. Él tenía momentos en su vida
en que amaba más la gloria de los hombres que la gloria de
Dios. Pero viene con José de Arimatea
que dice la Biblia que también era discípulo de Jesús, pero
secreto por causa de los judíos. Y sabe, el Señor les da fe salvadora,
les da la fe que vence al mundo, les da victoria en Cristo, nace
de nuevo, En Cristo él es una nueva criatura. Aquel temeroso
hombre va, junto con José de Arimatea, dos hombres temerosos,
ahora son nuevas criaturas en Cristo, y van y piden el cuerpo
del Señor Jesús para sepultarlo. Y él lleva lo necesario para
hacer una sepultura conforme a la costumbre de los judíos,
dando un testimonio público de que él había visto la gloria
de Dios, de que él había visto al Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo, que ese Cordero le había mostrado a él
qué es lo que en verdad importa, nacer de nuevo, estar en Cristo,
que todo lo demás es vano, que todo lo demás no tiene ningún
valor. como dijera otro fariseo, el apóstol Pablo, las cosas que
para mí eran ganancia ahora los tengo como pérdida, con tal de
conocer a Cristo Jesús mi Señor, y ser hallado en él no teniendo
mi propia justicia que es por la ley, sino la justicia que
es por la fe de Jesucristo. Y sabe la victoria sobre el temor
al hombre. El Señor lo hizo poner su confianza
en el Señor Jesucristo. Pudo mostrarle lo que verdaderamente
es de valor y de valor eterno. Y él dio un testimonio público
de su fe en el Señor Jesucristo. Dios lo hizo ser victorioso. La victoria sobre el pecado,
sobre el verdadero problema. El verdadero problema que ellos
tenían no era político. El verdadero problema que ellos
tenían era espiritual. Y sabe, Dios lo hizo libre de
las ataduras de pecado. Temer al hombre es pecado. El
Señor Jesús dijo, les voy a enseñar a quién tienen que temer. No
teman al que puede matar el cuerpo y después nada más pueden hacer.
Más bien deben temer al que puede matar el cuerpo y el espíritu
en el infierno. Y ese es el Señor, el Rey de
Reyes, el Señor de la Gloria. Pero podemos venir a Él con un
temor reverente, atraídos por Él mismo. Él vino de noche, pero
Él vino porque el Padre le trajo. Si Dios está hablando a tu corazón
y Dios está mostrando cosas en que confías, pero la voz del
Señor Jesús te dice, oye, todo eso en que confías no es importante. De cierto, de cierto te digo,
es necesario nacer de nuevo. No importa tu posición como hombre,
no importa tu religión, no importa solo importa una cosa, nacer
de nuevo. Y se nace de nuevo cuando se
está en Cristo, cuando se confía en Cristo, cuando el Espíritu
Santo clama al Señor que abra tus ojos y puedas ver al Cordero
de Dios. Clama al Señor que te dé fe salvadora,
que te dé arrepentimiento y ven al Señor Jesucristo. Amén.

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Joshua

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