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El caminar que honra nuestro llamamiento

Joel Coyoc April, 5 2017 Video & Audio
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Joel Coyoc April, 5 2017

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Buenas tardes. Vamos a abrir
nuevamente nuestra Biblia en la Epístola del Apóstol Pablo
a los Efesios. Efesios capítulo 4. Dice la Palabra de Dios, yo pues
preso en el Señor. os ruego que andéis como es digno
de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y
mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros
en amor, solicitos en guardar la unidad del espíritu en el
vínculo de la paz, un cuerpo y un espíritu como fuisteis también
llamados en una misma esperanza de vuestra vocación, un Señor
una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es
sobre todos y por todos y en todos. Pero a cada uno de nosotros
fue dada la gracia, conforme a la medida del don de Cristo.
Por lo cual dice, subiendo a lo alto llevó cautiva la cautividad
y dio dones a los hombres. ¿Y eso de que subió, qué es sino
que también había descendido primero a las partes más bajas
de la tierra? El que descendió es el mismo
que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo
todo. y Él mismo constituyó a unos
apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros
pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de
Cristo. Hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, para
que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera, por todo
viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean
con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la
verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,
esto es Cristo, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido
entre sí, Por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según
la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir
edificándose en amor. Esto pues digo, y requiero en
el Señor, que ya no andéis como los otros gentiles que andan
en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido,
ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay,
por la dureza de su corazón, los cuales después que perdieron
toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con
avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido
así a Cristo. Si en verdad le habéis oído y
habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está
en Jesús, en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del
viejo hombre que está viciado, conforme a los deseos engañosos,
y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del
nuevo hombre, creados según Dios, en la justicia y santidad de
la verdad. Por lo cual, desechando la mentira,
hablar verdad cada uno con su prójimo. porque somos miembros
los unos de los otros. Airaos, pero no pequeis. No se ponga el sol sobre vuestro
enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más,
sino trabaje haciendo con sus manos lo que es bueno, para que
tenga que compartir y con el que padece necesidad. Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para
la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención. Quítese de vosotros toda amargura,
enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. ante sed benignos
unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Damos gracias a Dios porque estamos
llegando a la segunda parte de la epístola,
capítulo cuatro. En los primeros tres capítulos
el apóstol Pablo ha hecho mucho énfasis en la realidad de aquella
persona que está en Cristo. Ha hablado acerca de nuestra
posición en Cristo y las bendiciones que tenemos en Cristo. En la
segunda parte de la epístola, el apóstol Pablo empieza a hablar
de cosas prácticas que los hermanos tienen que vivir. Cuando empieza el capítulo 4
dice, yo pues preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno
de la vocación con que fuisteis llamados. Y podemos pensar en este pasaje
con el siguiente pensamiento en nuestra mente que sería, caminar
que honra nuestro llamamiento, el caminar que honra nuestro
llamamiento. El apóstol dice, os ruego que
andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados. La
palabra vocación que aparece allí puede ser traducida también
como llamamiento. Bueno, nuestras Biblias muestran
la palabra vocación y la palabra llamados, porque si no iba a
ser muy repetitivo tener llamamiento y llamados. La vocación o el llamamiento
habla de aquello para lo cual una persona está destinado o
para lo cual muestra aptitudes. Aquellos que han sido elegidos
en Cristo Jesús tienen un llamamiento y antes de pensar sobre lo que es el caminar que
honra el llamamiento. Quisiera que pudiéramos recordar
cuál es ese llamamiento. En los capítulos que hemos estudiado
está claramente definido cuál es nuestro llamamiento. Si regresamos
al capítulo 1, versículo 4, dice, según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él. El primer aspecto de nuestro
llamamiento está descrito en este versículo y es que nuestro
llamamiento es hacer santos y sin mancha. Y algo importante es
que es hacer santos y sin mancha en Cristo Jesús. Versículo 5 del capítulo 1 dice,
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo. Nuestro llamamiento es hacer
hijos de Dios por medio de Jesucristo. El versículo 6 dice, para la
avanza de la gloria de su gracia con la cual nos hizo aceptos
en el amado. Nuestro llamamiento, nuestra
vocación es para la avanza de la gloria de su gracia con la
cual nos hizo aceptos en Cristo. El capítulo 2, no vamos a ver todos los versículos,
pero desde el versículo 11 al 22, va hablando de que ya no somos
extranjeros ni adbenedizos, sino conciudadanos de los santos y
miembros de la familia de Dios. Nuestra vocación, nuestro llamado
es hacer conciudadanos de los santos, miembros de la familia
de Dios. El versículo 22 del capítulo
2 dice, en quien vosotros también sois juntamente edificados, y
dice, para morada de Dios en el Espíritu. Nuestra vocación
o llamamiento es ser la morada de Dios en el Espíritu. El apóstol Pablo está diciendo
cuando empieza el capítulo 4, os ruego candéis como es digno
de este llamamiento. Nuestro llamamiento es hacer,
hacer santos, hacer para alabanza de la gloria de su gracia, hacer
con ciudadanos de los santos, hacer morada de Dios en el Espíritu.
Y el caminar que honra este llamamiento,
en primer lugar, es un caminar... en amor. Versículo 12 dice, con toda humildad
y mansedumbre, soportandos con paciencia los unos a los otros
en amor, solicitos en guardar la unidad del Espíritu en el
vínculo de la paz. Un cuerpo y un Espíritu, como
fuisteis también llamados, en una misma esperanza de vuestra
vocación. Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de
todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Un caminar que honra el llamamiento
es caminar en amor. El amor se manifiesta en el fruto
del espíritu. Y empieza el listado, dice, con
toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los
unos a los otros en amor. Y utiliza una palabra acá que
dice solicitos. Y me recuerda un versículo donde
el apóstol Pablo, también inspirado por el Espíritu, dice, en lo
que requiere diligencia, no perezosos, fervientes en espíritu. Y la
idea es la misma, la de ser solícitos, de ser fervientes. Si hay algo
que debe ser nuestra ocupación, si hay algo en lo cual hemos
de afanarnos, es en buscar la unidad de la Iglesia, en caminar
en amor. Cuando el Señor Jesús dijo, en esto
conocerán todos, dice que sois mis discípulos. Y no dijo por
cuantos versículos han de memoria. tampoco dijo por cuántos años
tienen asistiendo a alguna reunión de la iglesia dijo en esto conocerán
todos que sois mis discípulos si tuvierais amor los unos por
los otros en esto conocerán que sois mis discípulos si tuvierais
amor los unos por los otros cuando estábamos estudiando vimos que
él es nuestra paz y que él derribó la pared intermedia de separación
aboliendo la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, y quitó
las enemistades. Y por eso no hay lugar para lo
que es lo contrario del amor, que es la discordia o que es
el odio. El Señor Jesucristo, en la oración
intercesoria de Juan capítulo 17, En varias ocasiones el señor
en su oración pidió por la unidad de la iglesia. Dice Ahora han
conocido que todas las cosas que me has dado proceden de ti,
porque las palabras que me diste les he dado, y ellos las recibieron,
y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído
que tú me enviaste. Yo te ruego por ellos, no ruego
por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son, y
todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío, y he sido glorificado en
ellos. Ya no estoy en el mundo, mas
estos están en el mundo, y yo voy a ti Padre Santo, a los que
me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así
como nosotros. Cuando estaba con ellos en el
mundo, yo los guardaba en tu nombre. A los que me diste, yo
los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición,
para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti Y hablo esto
en el mundo para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo
les he dado tu palabra y el mundo los aborreció porque no son del
mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te ruego que los quites
del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como
tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad. Tu
palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo,
así yo los he enviado. Y por ello yo me santifico a
mí mismo. para que también ellos sean santificados
en la verdad. Mas no ruego solamente por estos,
sino también por los que han de creer en mí por la palabra
de ellos. Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí
y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que
el mundo crea que tú me enviaste. Era un motivo de la oración del
Señor Jesucristo, la unidad de su pueblo. El ser uno porque
glorifica a Dios, porque la Trinidad mora en perfecta unidad, no hay
ninguna discordia. Y el apóstol Pablo empieza a
decir, dice, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con
paciencia los unos a los otros en amor. Hay mucha gente que
de pronto se queja de ¿Qué es la iglesia? La iglesia
en realidad es una comunidad de pecadores que por la gracia
de Dios han sido redimidos. Si estás buscando una iglesia
perfecta, cuando la encuentres, no entres porque la vas a arruinar. Pero la iglesia perfecta ya está
en la gloria. Mientras estamos aquí no hay
iglesia perfecta. Ahora, es una comunidad de pecadores
redimidos donde entre hermanos lo más seguro es que alguna vez
vamos a pecar uno contra el otro y quizá más temprano que tarde
porque es de esperarse. Si bien el Señor está haciendo
una obra, no obstante Dios obra aún esas incidencias para hacer
su propósito en nosotros, que es conformarnos a la imagen de
Cristo. Y somos llamados, dice, con toda
humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los
otros en amor. Si vemos el fruto del Espíritu, dice, Versículo 19 de Gálatas 5 dice,
y manifiesta son las obras de la carne que son adulterio, fornicación,
inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería. Dice, enemistades,
pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías. envidias,
homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, acerca
de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que
los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Y dice más, el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas.
No hay ley. Y el apóstol Pablo está haciendo
este llamado a caminar como es digno de la vocación. Después
de que él ha hablado de todo lo que se nos ha dado en Cristo
y de aún del poder, terminamos con la doxología que decía y
aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente
de lo que pedimos o entendemos según el poder que actúa en nosotros. ¿Y por qué este llamado? ¿Por qué es posible para los
que están en Cristo? Porque hay un poder que puede
hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que podemos imaginar o
podemos pedir y que ese poder actúa en nosotros y que ese es
el poder que levantó a Cristo y lo sentó en los lugares celestiales
y ese es el mismo poder que está a disposición del pueblo redimido
del Señor. Dentro de las incidencias que
pueden ocurrir, cada una de ellas es solamente una circunstancia. el hecho de que algunas veces
quizá puede ser real o puede ser quizá no real, el que percibas
de que alguien en la iglesia quizá no te miró bien o no te
habló bien y la verdad es que lo único que hace es esas cosas
que llegan a nuestra vida no ponen nada en nuestro corazón,
simple y sencillamente hacen para nosotros visible lo que
ya está en nuestro corazón. Y la Biblia dice, por ejemplo,
si alguno es sorprendido en una falta, dice, vosotros que sois
espirituales, dice, restauradle con espíritu de mansedumbre.
Y dice algo muy claro, considerándote a ti mismo, no sea que también
seas tentado, considerándote a ti mismo. Y todas estas incidencias
tienen el propósito, son circunstancias que son como, podríamos compararlas
con el calor del sol, y que únicamente exponen lo que
está en nuestro corazón. Y las circunstancias son presionantes,
son fuertes, pero no determinan nuestra respuesta. Lo que determina
nuestra respuesta es lo que nosotros tenemos en el corazón. Y esas
son oportunidades de poder del Evangelio, porque el Evangelio
sigue siendo nuestra necesidad diaria como creyentes, de poder
ver constantemente ante el sol de las circunstancias, puede
ser que de parte de alguno de nosotros tengas un rechazo real
o alguna situación real, y la pregunta en ese momento es ¿Quién
es Cristo? Cuando mi hermano, por ejemplo,
me rechaza. y yo tengo que ver a Cristo y
tengo que examinar y toda mi respuesta va a estar en función
de aquello que yo deseo y ya lo que debo desear es desear
más a Cristo. Dice aquí en amor y es interesante
que la escritura dice el Señor resumió la ley en dos mandamientos
y dijo amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda
tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas y a tu prójimo
como a ti mismo. Y usualmente cuando yo peco contra
mi hermano es porque he fallado primero, he pecado primero contra
Dios. La razón por qué peco contra
mi hermano es porque he amado algo más que a Dios. Quizá mi
prestigio, quizá quedar bien o quizá algo he amado más que
a Dios, y eso está determinando la forma en que yo voy a tratar
a mi hermano y estoy respondiendo de manera pecaminosa. Y Dios
trae esas circunstancias para mirar de qué necesito arrepentirme
en mi corazón, qué estoy amando más que a Dios, que me está llevando
a pecar contra mi hermano. Y aún si mi hermano peca contra
mí, también examinar mi corazón. Un pastor nos dice que Había un hermano que siempre
se oponía en la iglesia a todo lo que el pastor decía. Y dice
que llegó un momento en que él estaba tan cansado ya de este
hermano, que llegó a su casa y le empezó a decir a su esposa.
¿Cómo es que él iba a agarrar a ese hermano y lo iba a citar
y lo iba a confrontar? Y dice, cuando yo decía esas
cosas, dice, hasta me imaginaba parecer un profeta del Antiguo
Testamento, dice. Y dice, mi esposa me escuchó
pacientemente. Y después que terminé, mi esposa
dijo, antes de que trates con el corazón del hermano, debes
tratar con tu propio corazón. Y... Me hizo pensar, dice, y
empecé a examinar mi corazón. Y yo me di cuenta, dice, de que
en lo que yo pensaba que era mi éxito como pastor, dice, este
hermano era una circunstancia. Y estaba yo más interesado no
en la gloria de Dios, no estaba yo amando más a Dios, por lo
tanto no podía amar al hermano. Y tuve que venir a Cristo en
arrepentimiento y fe, dice, y después busqué al hermano, dice. Y el
hermano estaba a la expectativa. Sin embargo, cuando yo empecé
a decir, dije, hermano, he pecado contra ti. Y quiero decirte que
venía con toda la intención de seguir pecando contra ti, pero
Dios ha hecho ver lo que hay en mi corazón. Que no estaba
amando más a Dios y, por lo tanto, no podía amarte. Y dice, antes
que yo terminara de hablar, el hermano también se puso a llorar
y a confesar también qué es lo que a él le llevaba actuar de
la manera que estaba actuando. Todas esas cosas que se pueden
dar dentro del cuerpo de Cristo son cosas que Dios... son de
esas cosas que la Escritura dice, sabemos que a los que aman a
Dios todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforman
su propósito son llamados. Estamos en la mejor iglesia,
en el mejor tiempo, en el mejor lugar, no para lo que yo quiero,
pero para lo que Dios quiere hacer en mí, que es hacerme más
parecido a Cristo. Cuando estamos en la familia,
estoy con la mejor esposa, con los mejores hijos, no pude haber
tenido mejores. Son los que Dios puso para hacerme
cada vez, para hacer circunstancias en mi vida que me hagan ver,
Dios no lo necesita ver, Él lo ve, pero para que se haga visible
a mí, cuánto necesito venir a Cristo y mirar cuántas veces estoy amando
más, algo más que a Dios que me evita amar a mis hermanos. me evita el tener mansedumbre,
el tener paciencia. Y esto es sumamente importante. La Biblia dice en 1 Corintios
3.17, justo hablando de situaciones
de división, llega el punto en que el apóstol Pablo, inspirado
por el Espíritu, Dice, y si alguno destruyera el templo de Dios,
Dios lo destruyera a él, porque el templo de Dios, el cual sois
vosotros, santo es. Y qué importante que es que podamos
recordar. Por ejemplo, la Escritura presenta,
y las cosas que presenta han sido dejadas para nuestra instrucción.
El apóstol Pablo escribió acerca de dos mujeres que habían tenido
problemas de, pues, dificultades propias de gente que está en
un proceso de ser transformados a la imagen de Cristo. Dice,
ruego a Evodia y a Síntike que sean de un mismo sentil y le
pide, pide que se les ayude. Dice el
pasaje así. Ruego a Evodio y a Sinti que
sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo, te ruego también
a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que combatieron juntamente
conmigo en el Evangelio, con Clemente, también y los demás
colaboradores míos, cuyos nombres están en el Libro de la Vida. había surgido alguna dificultad
entre las hermanas pero eran verdaderas creyentes y es posible
que entre verdaderos creyentes surja alguna dificultad pero
la obra de la gracia de Dios va a ser abundante y eso va a
ser superado y el apóstol Pablo tuvo una diferencia también por
una situación en que el motivo fue Marcos y se separó de Bernabé
sin embargo la Biblia nos presenta que después él pide que traigan
a Marcos porque él era útil para el ministerio y podemos tener
situaciones de diferencia de hecho más adelante que vamos
a estudiar dice airaos pero no pequéis no se ponga el sol sobre
vuestro ojo ni deis lugar al diablo y algunas cosas que el
apóstol Pablo después dice porque no tenemos lucha contra carne
y sangre y los verdaderos enemigos no son nuestros hermanos Tenemos
que aprender que la lucha no es contra nuestros hermanos,
hay un verdadero enemigo. Y andar de una manera que honra
nuestro llamamiento es andar en amor. Es tan serio y tan crítico
que dice la Biblia que si alguno destruye el templo de Cristo,
el cual sois vosotros, dice, Dios le destruirá a él. Y es
posible que tengamos diferencias, pero no llegar al punto de la
división La Biblia, el apóstol Pablo, en Tito 3.10 dice, al
hombre que causa divisiones, dice, después de una y otra amonestación,
deséchalo porque el tal está pervertido y peca y está condenado
por su propio juicio. Y es interesante que todo esto
que él ha dicho es el resultado de estar en Cristo.
Y aquel que está en Cristo va a ser llevado a vivir una vida
que honra ese llamamiento. Y constantemente somos llamados
a examinarnos si estamos en la fe. Porque si no estamos en la
fe y causamos daño al cuerpo de Cristo, vamos a tener que
encontrarnos con el que se encontró el apóstol Pablo para su salvación. Cuando el apóstol Pablo, el Señor
le dijo, ¿por qué me persigues? El daño al cuerpo de Cristo,
el Señor Jesucristo lo toma como algo. personal. No le dijo a
Pablo, este, te has persiguido en la iglesia. Le dijo, yo soy
Jesús a quien tú persigues. Dura cosa. Tienes dar coces contra
el aguijón. Y poder examinarnos. Estoy teniendo
ese llamamiento a ser santo. dificultades va a haber, pero
tenemos el poder que es mucho más abundante para hacer las
cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.
Si estás en Cristo, has sido bendecido con ese poder, has
sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.
Y no nos olvidemos de algo importante, En la relación mutua, algunas
veces hemos de ser pacientes, hemos de ser mansos, porque algunas
veces somos víctimas, pero otras veces somos victimarios. Otra de las cosas importantes
que el apóstol Pablo va marcándonos aquí es, la vida cristiana no
es sólo no hacer. Muchas veces los creyentes tienen
como que la vida cristiana es no hacer, En el pasaje que leímos,
el apóstol Pablo dice, ruego que andes, y después llega una
parte donde dice, no andéis como los otros. Hay una parte donde
leímos, y dice el pasaje, que debemos, en cuanto a la pasada
manera de vivir, dice, despojados, pero también hay que vestirse.
Y es vestirse del Señor Jesucristo. Es ver a Cristo. En las situaciones
que con toda seguridad se van a dar entre nosotros, es ver
a Cristo. ¿Y qué es lo que más estoy deseando
que a Cristo? ¿Qué es lo que más estoy amando
que a Cristo? Y venir a Cristo en arrepentimiento
y fe. Y, muy importante, cerciorarnos de que realmente estamos en Cristo. Si no estás en Cristo, no puedes
andar como es digno de la vocación. Solamente aquellos que están
en Cristo tienen el poder que puede hacer las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Solamente aquellos
que están en Cristo pueden tener claridad en que no puedo airarme
y pecar contra mi hermano porque el Señor ha quitado toda enemistad,
porque tengo un solo Dios, porque tenemos una sola fe, porque la
unidad es el plan de Dios, porque la Trinidad es una unión perfecta. Solamente eso es posible cuando
estamos en el Señor Jesucristo. Y que el Señor nos guarde de
hacer daño a su pueblo.

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