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La realidad presente de los creyentes

Joel Coyoc March, 15 2017 Video & Audio
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Joel Coyoc March, 15 2017

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Buenas noches. Vamos a abrir
nuestra Biblia en la epístola del apóstol Pablo a los Efesios. Vamos a leer nuevamente el capítulo
2 del versículo 11 hasta el versículo 22. La palabra de Dios dice, por
tanto, Acordaos de que en otro tiempo, vosotros, los gentiles
en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada
circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais
sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos
de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. pero
ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos,
habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo, porque Él
es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando
la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades,
la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en
sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz y mediante
la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando
en ella las enemistades. Vino y anunció las buenas nuevas
de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estaban cerca,
porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por
un mismo espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros
ni adbenedizos, sino con ciudadanos de los santos y miembros de la
familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles
y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo
mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo
para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también
sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Estábamos estudiando la semana pasada una realidad inolvidable
y aunque dividimos en dos partes, la realidad inolvidable nunca
debemos separar las partes. La primera parte es la realidad
pasada del creyente que es la realidad presente de aquel que
no está en Cristo. Es una realidad triste, trágica,
estar sin Cristo. Esa realidad está formada también
porque es la realidad presente. Pero ahora, dice el versículo
13, en Cristo Jesús. Comentaba que una frase clave
de la epístola de los Efesios es en Cristo Jesús. Y por lo
menos sería muy bueno que esa frase quedara grabada en nuestra
mente, tan sólo eso, al terminar de estudiar Efesios, en Cristo
Jesús. Damos gracias a Dios porque La
obra del Espíritu Santo a lo largo de la historia, bueno,
nos ha dado la palabra, pero también ha guiado a personas
que han escrito himnos, y muchos de los himnos hablan de la bendición
que el creyente tiene en Cristo. Un himno que quizá algunos han
escuchado alguna vez y que habla de lo que es la realidad presente
del creyente. El himno dice, en Cristo, feliz
es mi alma. Dice, precioso es su celeste
don. Dice, su paz me devuelve la calma. Dice, su paz me anticipa el perdón. Y dice, yo soy feliz en él, yo
soy feliz en él. Dice, mucho antes que yo, él
buscóme, me atrajo a su amado, Redil. dice de amor en sus brazos
llevóme doy dichas y encantos a mil y el coro repite yo soy
feliz en él yo soy feliz en él una de las últimas estrofas dice
a él seré un día semejante dejando este cuerpo mortal y otros himnos
como el himno que dice grande gozo hay en mi alma hoy y yo
sé que quizá algunos himnos al traducir o la dificultad de hacer
la El himno dice, gran negocio hay en mi alma hoy pues Jesús
conmigo está. Yo creo que algo mucho más acertado
sería porque estoy en Cristo. Porque Judas también estuvo con
Cristo, sin embargo no estuvo en Cristo. Y la realidad presente
es el ahora del creyente. Estábamos mirando la semana pasada
que a partir del versículo 11 lo que el apóstol Pablo empieza
a decir tiene una conexión directa con lo que ha dicho del versículo
1 al versículo 10 porque empieza con la frase por tanto. Y si
recordamos, ese, por tanto, también es un paralelismo entre la realidad
de la persona antes de estar en Cristo y lo que el Señor ha
hecho al darle vida por gracia. Y termina diciendo, somos hechuras
suyas creadas en Cristo Jesús para buenas obras. Del capítulo
1 hasta el capítulo 3, prácticamente es el fundamento, la base de
entender lo que somos en Cristo. Y a partir del capítulo 4 empieza
una descripción de las buenas obras para las cuales hemos sido
creados. Y el apóstol insiste en dejar claridad
Y un asunto que enfatiza es, por gracia sois salvos por medio
de la fe y esto no de vosotros pues es un don de Dios y hace
mención de algo importante, dice no por obras para que nadie se
gloríe. Comentaba la semana pasada que
somos seres tendientes al orgullo, a gloriarnos y por eso el apóstol
nos hace recordar que una realidad que no debemos olvidar porque
dice por tanto acordaos de que en otro tiempo La idea de ese
verbo acordarnos es de un constante recordar o estar recordando siempre
tanto lo que fue la realidad pasada para no olvidar nunca
de dónde el Señor nos ha sacado. Para no olvidar nunca quienes
éramos sin Cristo pero para regocijarnos en quienes ahora somos en Cristo. De lo contrario no hay manera
de hacer buenas obras. Algunas veces Creo, les he comentado
que algunas veces, en alguna ocasión, gracias a Dios, mis
hijos dijeron, decían cosas buenas de mí. Y le doy gracias a Dios
porque él me pudo enseñar a decirle a mis hijos algo. Ese que ves,
que te hace estar contento de cómo es, ese no es tu papá. Ese que se enoja rápido y que
es gruñón, ese es tu papá. No olvidar que si algo bueno
hay en nosotros es obra de la gracia de Dios. Si algo bueno
hay en el que no es creyente, aún ahí es la gracia común. En
el creyente es la gracia especial, aquella gracia que da salvación,
aquella gracia que nos hace estar en Cristo. Pero todo aquello
bueno que se puede ver es, al fin de cuentas, obra de la gracia
de Dios. Y recordar que es no por obras
para que nadie se gloríe. Cuando pensamos en el futuro,
en la segunda parte de nuestra realidad inolvidable, es que
tenemos un presente. Nuestra realidad ahora es un
presente por gracia en los lugares celestiales en Cristo. Y lo primero
que el apóstol Pablo dice, pero ahora en Cristo Jesús, vosotros
que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por
la sangre de Cristo. Muchas veces perdemos el punto
de algunas cosas porque vivimos en más o menos dos mil y tantos
años de influencia del Evangelio. En algunos tiempos ha sido muy
fuerte la influencia del Evangelio, en otras ha sido débil, pero
al fin y al cabo llevamos dos mil años de influencia del Evangelio
y a veces no alcanzamos a dimensionar lo que significa el estar alejados
de la ciudadanía de Israel y ahora en Cristo Jesús haber sido hechos
cercanos por la sangre de Cristo. Cuando la Biblia habla acerca
de Abraham que fue llamado que es el padre de la fe y el padre
de la nación de Israel. La Biblia dice que Dios no lo
llamó a él por algo en él mismo porque él era un pagano. Y Dios
llama a Abraham y hace un pueblo. Y Dios da sus leyes a su pueblo. Y el pueblo de Dios marcaba una
diferencia Fuera de Israel era la situación terrible. La gente
tenía... Si usted estudió algo de historia
de los griegos, por ejemplo, cuántos dioses tenían los romanos
y los sacrificios de... Dios había prohibido a su pueblo
el sacrificio de los infantes porque en todos esos pueblos
se pasaba por fuego y se mataba, se sacrificaba, había sacrificios
humanos. Antes de que fuera conquistado América y lugares donde no ha
habido una influencia del Evangelio, la situación es sumamente terrible
y a veces estamos tan acostumbrados a vivir en un mundo que aunque
no todo es creyente, no deja de estar ahí presente la influencia
que el Evangelio ha ejercido. Realmente el pensar lejos de
la ciudadanía de Israel, estamos hablando de una oscuridad total,
de gente sumida en un temor tremendo porque se atribuía, todo era
atribuido a situaciones espirituales y es una situación que hoy día
en muchos casos está volviendo Y con mucha tristeza dentro de
muchos círculos que incluso se llaman cristianos. El poder atribuir
la falla de un auto a un demonio o cualquier cosa al demonio y
cosas de ese tipo que no suenan a la escritura sino a cosas...
Esa era la situación terrible antes de la venida del Señor
Jesucristo y lo que significaba estar fuera de la ciudadanía
de Israel. Pero ahora en Cristo Jesús hemos sido hechos cercanos
por la sangre de Cristo. Y el poder pensar que Si no fuera
por esa influencia del Evangelio, habríamos sido parte de este
tipo de vida tremenda. Por la gracia de Dios, no hemos
llegado a experimentar la profundidad que se puede experimentar de
las tinieblas. La bendición es que ahora somos
cercanos. Hemos sido hechos cercanos. ¿Y
qué tan cercanos? Cercanos de que la Biblia dice
que somos el cuerpo de Cristo y Él es la cabeza porque somos
los creyentes, la Iglesia. Cercanos de que la Biblia dice
que la figura predilecta para mostrar la relación entre el
Señor y su pueblo es la figura de un novio y la novia y las
bodas del Cordero. tan cercanos, de estar lejos
y ajenos a estar a ese tipo de cercanía, de ser uno con Cristo,
de participar, dice la Escritura, de la naturaleza divina. Soy cercano por la sangre de
Cristo y ahora soy miembro del verdadero Israel, porque la escritura
dice que no son hijos, verdaderos hijos de Abraham los que lo son
en la carne. Y a pesar de que no fue claro, totalmente claro,
porque el mismo apóstol Pablo dice después que es un misterio
que no había sido revelado, sin embargo Dios había dado atisbos
que mostraban que el Evangelio, la salvación, la gracia, El verdadero
Israel no solamente era el Israel según la carne, porque Abraham
le dijo, y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. A través del desarrollo de la
historia de la redención, Dios incluyó muchas veces a personas
dentro del linaje de Cristo, hubieron personas no judías en
cuanto a la carne. Podemos recordar a Raab, Podemos
recordar a Ruth, que no eran propiamente según la carne hijas
de Abraham, pero por la fe ellas creyeron a Dios y llegaron a
ser parte y estuvieron dentro de la línea a través de la cual
el Señor Jesucristo vino. Después dice la Biblia, porque
Él es nuestra paz. que de ambos pueblos hizo uno derribando la
pared intermedia de separación. El corazón humano es tendiente
al orgullo y siempre tiende a sentirse mejor que otros. Es un peligro
constante y sólo el Evangelio puede hacer librarnos de ese
peligro. El pueblo de Israel recibe la
bendición de ser llamado el pueblo especial de Dios. Dios muestra
sus maravillas Y si bien Dios había dicho al pueblo de Israel,
le había dado mandatos en cuanto a cómo tratar al extranjero y
le decía, porque extranjero fuiste en la tierra de Egipto, no obstante
de ellos tener la Escritura, ellos pasaron por alto mirar
lo que verdaderamente estaba revelado en la Escritura. Y Dios
le da entendimiento a quien Él quiere. Y la tendencia del corazón
orgulloso, hay una interpretación que los maestros, los rabinos
hicieron de la ley mosaica, y realmente es una interpretación totalmente
torcida de lo que realmente Dios quería expresar. Y dentro de
esos escritos se encuentran una oración, por ejemplo, donde los
judíos daban, el judío varón daba gracias a Dios por no ser
mujer, por no ser gentil. Hablando muy fuertemente con
relación a los no judíos, como perros, como un espíritu de superioridad. Sin embargo, damos gracias a
Dios porque Él es nuestra paz. Aquí está haciendo mención en
cuanto a que Él es nuestra paz, en cuestión de que en Cristo
no hay judío, no hay gentil. Cristo es el todo y en todos.
Y Cristo justifica por la fe tanto al que es judío como al
que no es judío. Y nunca y para nadie ha habido
otra forma de ser justo delante de Dios. La Biblia dice el justo
por la fe vivirá. Toda esta actitud de desprecio
que se puede notar claramente, por ejemplo, en alguna narración
bíblica de cuando el Señor Jesús se encuentra con la mujer samaritana,
que incluso ellos, en cierto modo, no eran totalmente gentiles,
no eran los que no se habían conservado totalmente puros durante
el cautiverio y eran considerados como inferiores. Y la Biblia
dice que los judíos evitaban ese camino y la mujer samaritana
le dice, ¿cómo tú siendo judío me pides a mí de beber? O sea,
había una actitud muy dura de los judíos hacia los gentiles. Pero todo eso se termina en Cristo. Dice, de ambos pueblos hizo uno
derribando la pared intermedia de separación. aboliendo en su carne las enemistades,
la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en
sí mismo de los dos un suelo y nuevo hombre haciendo la paz,
y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo,
matando en ella las enemistades. Y no solo entre judíos. muchas
veces entre diferentes razas tiende a haber menosprecio de
una raza a otra. No es algo de sólo los judíos
o de sólo los blancos o de sólo los negros. Todos tenemos algo
ahí que es parte de nuestra depravación total. Pero todo eso en Cristo
En Cristo no es más. Dice la Biblia, Él es nuestra
paz. Y la Biblia dice que ante el trono del Cordero habrá gente
redimida de todo linaje, lengua, pueblo y nación. Y en perfecta
paz, porque esa es la obra del Señor Jesucristo, hacer un pueblo. Dice, y vino y anunció las buenas
nuevas de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estaban
cerca. No hay dos formas de ser salvos.
Ellos que estaban cerca, que eran los judíos, tenían que escuchar
las buenas nuevas de paz. Y nosotros que estábamos lejos,
teníamos que escuchar las buenas nuevas de paz. Porque la fe es
por el oír y por oír el Evangelio, la verdad de la palabra de Dios.
Y dice, porque por medio de él, los unos y los otros tenemos
entrada por un mismo espíritu al Padre. Y qué maravilla de
poder ver, así que ya no sois extranjeros ni adbenedizos, sino
conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Somos
hijos de Dios, somos coherederos con Cristo, todo por la obra
perfecta de Cristo en la cruz. Y menciona algo en cuanto a que
Él es nuestra paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios
a ambos. Éramos enemigos de Dios, dice
la Escritura. Y el Señor mostró su amor en
que fuimos redimidos a pesar de ser enemigos. Y la Biblia
dice, dice la Biblia que tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro Señor Jesucristo. Dice, justificados pues por la
fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Que realidad más preciosa que
no debemos olvidar nunca. De que por medio de la fe tenemos
paz para con Dios. El ser humano nace en este mundo
en medio de un conflicto tremendo. Y es un conflicto donde no tenemos
la fuerza suficiente y es seguro que si seguimos en ese conflicto
no vamos a vencer, porque nadie puede vencer al Señor. Y el hombre
nace por naturaleza enemistado con Dios y en conflicto, en guerra
con Dios, sin embargo en Cristo Jesús Por la fe en Cristo Jesús
tenemos paz para con Dios y no hay otra manera de tener paz
para con Dios si no es por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Nadie puede ser hecho cercano si no es por medio de nuestro
Señor Jesucristo. Aunque mucha gente diga todas
las religiones son diferentes formas de ir a Dios o hay muchos
caminos. Dicen que todos los caminos llevan
a Roma, pero no todos los caminos llevan al Padre. Jesús dijo,
probablemente por muchos caminos llegues a Roma. Pero Jesús dijo,
yo soy el camino, yo soy la verdad, yo soy la vida. Nadie viene al
Padre si no es por mí. y la bendición de Dios. Si yo
tengo paz con Dios, también es posible tener la paz de Dios.
La Escritura nos invita a aquellos que estamos en Cristo y dice,
por nada estéis afanosos si no sean conocidas vuestras peticiones
delante de Dios, dice, en toda oración y ruego, dice, y la paz
de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y
vuestros pensamientos. La paz de Dios. La verdad es
que podemos experimentar paz y experimentar la paz de Dios,
pero poder pensar en la paz de Dios es tremendo. porque Dios
lo tiene todo en control. Y a pesar de que sus hijos de
pronto se rebelan, Dios disciplina a sus hijos porque los ama, pero
no le quitan la paz. Él no pierde la paz. A pesar
de que el mundo y todo parece estar fuera, Él tiene un plan
que está llevando a cabo. Y a pesar de que Él está todos
los días enojado contra el impío, Él no pierde la paz. Él puede
tener todas las expresiones de las emociones en perfecto equilibrio
y todas sus emociones son santas. Es impresionante el poder pensar
que Dios, el tener esa paz de Dios, de que nada lo estresa,
nada lo preocupa, nada lo sobresalta. porque él tiene todo en control.
Su plan se está llevando a cabo tal y como él trazó desde la
eternidad y el propósito final de su plan es su gloria y se
está llevando a cabo y se va a llevar a cabo y nadie lo podrá
evitar jamás. Se puede imaginar lo que es estar
en ese estado de paz, no lo podemos imaginar en su totalidad porque
Porque es imposible que nuestras pequeñas cabezas y nuestra vida
con tanta limitación. Pero la Biblia dice que Cristo
es nuestra paz. Y porque Cristo es nuestra paz,
tenemos paz con Dios y podemos disfrutar de paz de Dios. Dice después el versículo 20,
edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien
todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo
santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados
para morada de Dios en el Espíritu. Parte de nuestra realidad presente
que no debemos olvidar es que tenemos un fundamento firme, Nada parece ser firme en este
tiempo. Si usted estudió historia hace
20 años, o estudió geografía hace 20 años, y se aprendió los
países del mundo. Ya no sirve lo que usted supo
de los países del mundo porque ya ha cambiado totalmente la
geografía del mundo. La Unión Soviética ya no es más
la Unión Soviética, hay un montón de estados independientes y parecía
ser algo firme pero no fue así, ya se ha modificado. Si usted
puede pensar en los edificios, el hombre hace cálculos y trata
de que los de hacerlos seguros. Sin embargo, el paso del tiempo
los deteriora y no son firmes. Aún la tierra que pudiéramos
pensar que es el lugar donde podemos pararnos y estar firme,
tiembla. Pero nosotros tenemos un fundamento
firme y eso nos da toda la esperanza. Antes estábamos sin Cristo y
sin esperanza en el mundo. Sin embargo, tenemos un fundamento
sólido, y dice, edificado sobre el fundamento de los apóstoles
y profetas, y algo importante, siendo la principal piedra del
ángulo, Cristo mismo. Y Cristo es nuestra esperanza.
Nuestra esperanza, la Escritura dice, Tampoco queremos hermanos
que os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Pero si creemos que Jesús murió y resucitó, así también entrará
Dios con Jesús a los que durmieron en él. Y nuestra esperanza es
Nuestra esperanza es la esperanza de la gloria de Dios, la esperanza
de la vida eterna. Y todo esto descansa sobre Jesucristo. Él es la roca de los siglos. Él es la roca firme. Fuera de
Él no hay nada seguro. Solamente Cristo es nuestro lugar
seguro. Somos un edificio que se está
construyendo para morada de Dios en el Espíritu. Y todo es, dice,
en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada
de Dios en el Espíritu. Y el apóstol Pablo va dejando,
va asentando las bases para muchas de las cosas que más adelante
van a venir como buenas obras que Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas. Es importante no olvidar nunca
nuestra realidad en Cristo. No olvidar de dónde Él nos tomó.
Aunque dividimos para estudiar en dos partes, no lo divida.
Cuando recuerde, recuérdelo junto. A dónde estábamos sin Cristo.
Y recordar que si no fuera por la gracia de Dios que nos puso
en Cristo, nuestra condición sería siempre la misma, siempre
igual. Alguien dijo que Dios no es un
Dios de segundas oportunidades, sino Dios es un Dios que nos
hace renacer para una esperanza viva. Si el Señor solo nos diera
oportunidades, serían infinitas oportunidades y volveríamos a
caer exactamente otra vez en lo mismo y otra vez en lo mismo.
Pero el Señor ha hecho algo distinto. El Señor por su gracia nos ha
hecho renacer en Cristo para una esperanza viva por la resurrección
de Jesucristo de los muertos y para una herencia incorruptible,
incontaminada e inmarcesible reservada en los cielos para
vosotros. fuera de Cristo, no hay esperanza. Nuestro gozo y
todo lo que podemos tener es en Cristo. Y la mayor esperanza,
el fundamento de nuestra esperanza y nuestra más grande esperanza
es lo que dice la Escritura cuando dice, amados, ahora somos hijos
de Dios, Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos
que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque
le veremos tal como Él es. Es grandioso el poder pensar
que en Cristo no recuperamos lo que perdió Adán, porque Adán
podía pecar o no pecar. Sin Cristo solamente podemos
pecar, pero en Cristo es a no poder pecar, porque Él nos ha
librado Nos ha librado del castigo por el pecado, nos libra del
poder del pecado y nos librará de la presencia del pecado. En
Cristo estamos más allá de lo que perdió Adán, en Cristo estamos
sentados en los lugares celestiales y solamente es en Cristo. Amén.

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Joshua

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