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Un pequeno siervo de un Dios grande

Joel Coyoc March, 22 2017 Video & Audio
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Joel Coyoc March, 22 2017

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en Efesios. Efesios capítulo 3. Vamos a dar lectura del versículo
1 hasta el versículo 13. Por esta causa yo Pablo, prisionero
de Cristo Jesús, por vosotros los gentiles, Si es que habéis
oído de la administración de la gracia de Dios que me fue
dada para con vosotros, que por revelación me fue declarado el
misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis
entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio
que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos
de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles
y profetas por el Espíritu. que los gentiles son coherederos
y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa de Cristo Jesús
por medio del Evangelio, del cual yo fui hecho ministro por
el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación
de su poder. A mí que soy menos que el más
pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar
entre los gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas
de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del
misterio escondido desde los siglos en Dios que creó todas
las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada
a conocer por medio de la Iglesia a los principados y potestades
en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo
en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y
acceso con confianza por medio de la fe en Él, por lo cual pido
que no desmayéis por causa de mis tribulaciones por vosotros,
las cuales son vuestra gloria. Versículo 8 dice, a mí que soy
menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta
gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio de las
inescrutables riquezas de Cristo. un pequeño siervo de un Dios
grande. Si bien vamos a hablar acerca
y hacer énfasis en la gente que Dios ha llamado a ministrar su
palabra, lo que Dios nos va a enseñar
es aplicable a cualquier otro ministerio que tengamos. El apóstol
Pablo, muchas veces cuando pensamos en siervos de Dios pensamos necesariamente
en los pastores, en los misioneros, Pero la misma epístola del apóstol
Pablo dice en el capítulo 5. Capítulo 6 dice, Sirvos, obedeced
a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez
de vuestro corazón, como a Cristo. no sirviendo al ojo como los
que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo de
corazón, haciendo la voluntad de Dios, sirviendo de buena voluntad
como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada
uno hiciere, ese recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Extendiendo lo que es el servicio
al Señor en cada aspecto de nuestra vida, independientemente del
llamado que Dios nos haya hecho. Solemos pensar cuando pensamos
en aquellos que Dios ha llamado a administrar la palabra. Tenemos
corazones que tienden a la idolatría y muchas veces idolatramos a
los siervos del Señor. El apóstol Pablo mismo escribió
a la iglesia de Corinto porque había divisiones y algunos hermanos
decían, yo soy de Pablo, yo soy de Apolos, y él pregunta y dice,
¿murió Pablo o Apolo por alguno de ustedes? Y otros decían pues
yo ni de Pablo ni de Apolo, yo soy de Cristo. Y muchas veces
tendemos a mirar a hombres que Dios ha utilizado como, y solemos
usar la frase, grandes hombres de Dios. La verdad es que el
apóstol Pablo dice yo que soy el más pequeño de todos los santos.
Y debemos aprender a mirarnos a aquellos que hemos sido llamados
a ministrar, o a cualquier clase de servicio que Dios nos haya
llamado como siervos pequeños de un Dios grande. Eso es lo
correcto y es lo adecuado. Y la palabra en este pasaje nos
enseña características de un siervo, de un siervo de Dios.
Hoy vivimos en un tiempo donde con mucha facilidad usted puede
escuchar predicaciones las 24 horas del día, no sé cuánto tiempo
y tal vez nunca se le acabe. Sin embargo, probablemente no
todo lo que escuche o mucho de lo que escuche no procede de
siervos verdaderos de Dios. Y es importante que cualquiera
persona, ya sea, damos gracias a Dios porque aquellos que estamos
en Cristo, Dios nos da discernimiento. Pero de poder tener a través
de la escritura bases para poder discernir quién es realmente
un pequeño siervo de un Dios grande. Lo primero que enseña la escritura
acá es que Un pequeño siervo de un Dios
grande ve como causa primaria de todas las cosas al Señor.
El apóstol Pablo dice, por esta causa yo Pablo, prisionero de
Cristo Jesús, por vosotros los gentiles. Estaba en prisión por
causa del Evangelio y esta epístola, como hemos mencionado anteriormente,
enfoca el asunto de la guerra espiritual. Y una característica
importante de un siervo verdadero del Señor es que un siervo verdadero
del Señor ve que la causa primaria de toda situación que venga a
su vida sea una situación positiva o sea una situación que nosotros
humanamente pudiéramos pensar negativa, ve que todo viene del
Señor. Él no dice Pablo, prisionero,
del Imperio Romano, o tampoco menciona incluso a Satanás, si
bien puede estar implícito, él ve detrás de todo y Dios le reveló
al apóstol Pablo justamente Porque de Él, por Él y para Él son todas
las cosas. Cristo es la causa primaria de
todas las cosas. Tanto en su vida como su enseñanza,
un siervo pequeño de un Dios grande va a ver a ese Dios grande
como la causa primaria de todo aquello que viene a su vida.
Por eso Él pudo también escribir para nuestra edificación y sabemos
que a los que aman a Dios todas las cosas les ayuda a bien esto
es a los que conforme a su propósito son llamados y él tenía claro
que ese bien no es cualquier cosa que nosotros querramos a
completar ese bien es el que dice más adelante cuando dice
porque a los que antes conoció también los predestinó para que
fuesen hechos conforme a la semejanza de su hijo y no hay bien más
grande que se le puede hacer un cristiano que hacerlo cada
vez más parecido a Cristo, hasta que sea glorificado, hasta que,
como dice la Escritura, dice, ahora somos hijos de Dios, aún
no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando
Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como
es Él. Por esa misma razón en el versículo
13 le dice a los hermanos, por lo cual pido que no desmayéis
a causa de mis tribulaciones por vosotros, los cuales son
vuestra gloria. En otro pasaje el apóstol Pablo
dice, por tanto todo lo soporto por amor de los escogidos, para
que también ellos obtengan la salvación que es en Cristo Jesús
con gloria eterna. Un siervo pequeño de un Dios
grande trabaja por amor al pueblo de Cristo. Dice, todos los aporto,
perdón, dice, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles. Y ahí estaba implícito el amor
que él tenía a aquellos elegidos de Dios. Si bien el apóstol Pablo
no hay duda de que amaba a los que eran de su raza, él escribió
en Romanos de cuánto él diera con tal de que los judíos también
pudieran venir a Cristo. Sin embargo, él escribe y deja
manifiesto que era un honor para él sufrir por causa de Cristo,
por amor de aquellos a los cuales el Señor lo llamó específicamente
para ministrar. Si usted recuerda, cuando el Señor le apareció en
el camino a Damasco, ahí en capítulo 9 de Hechos, el Señor Después, llamó a Ananías
y le dijo que fuera a ver a un hombre llamado Saulo. Y Ananías
dijo, Señor, ¿pero para qué lo voy a ir a ver si este está matando
a tu pueblo? Y el Señor le volvió a decir,
ve, porque instrumento escogido me es, y le dijo para que anuncie
el Evangelio ante Reyes y específicamente a los gentiles. El que es un pequeño siervo de
un Dios grande tiene un mensaje revelado por Dios. El versículo
3 dice que por revelación me fue declarado el misterio como
antes lo he escrito brevemente. Y si bien aquí está hablando
de un misterio que debe traer regocijo grande a nuestro corazón,
que es el que empezó a hablar en los versículos que estudiamos
la semana pasada, que los gentiles son cuerederos y miembros del
mismo cuerpo. Era algo que Dios no había mostrado
de una manera clara hasta Creo que la revelación más clara
de esto fue al apóstol Pablo. Sin embargo, en el capítulo 10 de Hechos se
nos habla de cuando Cornelio tuvo una visión y en la visión
le mandaron que fuera, que mandara a buscar al apóstol Pedro. Y el apóstol Pedro ahí también
tuvo una visión y el propósito de la visión era que él no rehusara
ir a la casa de Cornelio porque Los judíos consideraban que no
era propio juntarse con los gentiles. Y Pedro va, predica el Evangelio
y la gente que estaba ahí recibe el Espíritu Santo. Y bueno, ellos
llegan a la conclusión de que no podían evitar administrar
el bautizo a aquellas personas que el Señor los había sellado
con el Espíritu Santo de la promesa. Justo como dice en Efesios, habiendo
oído la palabra de verdad, el Evangelio de la salvación, y
habiendo creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo.
Y quedó claro que el Evangelio no era sólo para el pueblo judío
sino que el Señor, el Señor Jesús mismo en la oración intercesoria
dijo tengo otras ovejas que no son de este redil, a estas me
es necesario traer y habrá un rebaño y habrá un pastor y la
verdad es que debe regocijar nuestro corazón el hecho de que
ese misterio que estaba oculto haya sido puesto con toda claridad,
de que los gentiles son miembros del mismo cuerpo y que no es
necesario una circuncisión hecha con mano en la carne, sino la
circuncisión verdadera que es la del corazón por la fe en el
Señor Jesucristo. Pero él hace mención del Evangelio
y él dice En el versículo 6 dice que los
gentiles son cuerederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes
de las promesas de Cristo Jesús por medio del Evangelio. Versículo
7, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios
que me ha sido dado, según la operación de su poder. Dice,
a mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos,
me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el Evangelio
de las inescrutables riquezas de Cristo. El Evangelio de un
pequeño siervo de un Dios grande es un Evangelio que también es
revelado por Dios. Y el Apóstol Pablo dice en Gálatas
uno, versículo once, doce, usted puede leer hasta el final, que
el evangelio que les he predicado no lo recibí ni lo aprendí de
hombre. Y el Señor mismo le enseñó a él el evangelio de la misma
manera que a cada uno de los que hemos creído el Señor nos
ha enseñado el evangelio. Porque algo que nos tiene que
quedar muy claro es aquellos hombres que Dios ha llamado para
predicar el evangelio nos pueden predicar el evangelio. Y lo podemos
escuchar. Pero si Dios no nos lo revela,
no vamos a creer. Lo vamos a rechazar. Nos ha molestado
en algún tiempo el Evangelio de la gracia de Dios. Lo hemos
pensado mal de ese Evangelio. Y todo cambia hasta que Dios
mismo nos lo revela, hace que Dios quita la venda de nuestros
ojos y nos hace mirar el Evangelio de las inescrutables riquezas
de Cristo. Un Evangelio que no es un Evangelio
que nos gusta. ¿Cuándo nos gusta? Cuando el
Señor nos lo revela y vemos las inescrutables riquezas, porque
en tanto queremos tener algún mérito. Entretanto, queremos
seguir pensando que el hombre tiene cierta capacidad y que
el hombre puede tener cierta contribución para su salvación. Y, por naturaleza, el ser humano
caído en su pecado es orgulloso y el hombre quiere tener mérito. Y es bello el Evangelio solamente
cuando Dios te lo revela. Un pequeño siervo de un Dios
grande no tiene más alto concepto de sí que el que debe de tener.
Piensa de sí con cordura. En el versículo ocho él dice,
a mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos. Y dice él, me fue dada esta gracia.
¿Por qué no tiene un más alto concepto de sí? Porque algo que
Dios deja claro para su pueblo y algo que su pueblo tiene que
recordar constantemente, sea que predique la palabra, sea
que que limpiemos el salón de la iglesia, o sea, que hagamos
lo que hagamos. Tenemos que recordar que todo
es por gracia. Si algo merecemos de Dios, es
solamente la condenación eterna, es solamente ser objeto de su
ira. Y todo lo que tenemos es por
pura gracia. la Escritura dice que tienes
que no hayas recibido y si lo recibiste porque te glorías como
si no lo hubieras recibido y aún cuando nos esforzamos hay gente
que muchas veces se siente orgulloso de sus logros y una frase muy
usada es por algo me quemé las pestañas bueno aún para quemarse
las pestañas del Señor da la gracia para quemarse las pestañas
si tenemos No hay nada que nosotros tengamos que no proceda del Señor
y que incluso Dios mismo no sea el dueño de ello. La máxima expresión de la gracia
y lo más grande que hemos recibido por gracia es justamente el Evangelio,
Cristo mismo. es la más grande expresión de
la gracia. Otro asunto muy importante es
que un pequeño siervo de un Dios grande tiene claridad en cuanto
a para qué existe la iglesia. Claridad en cuanto a para qué
es que existe la iglesia. La iglesia no existe y no son
peldaños hacia el éxito ministerial de algún pastor. La gracia, perdón,
la iglesia existe para lo que dice el versículo 10. Dice, para
que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer
por medio de la iglesia a los principados y potestades en los
lugares celestiales conforme al propósito eterno que hizo
en Cristo Jesús nuestro Señor. Para que la multiforme sabiduría
de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia. El propósito
para el cual existe la Iglesia es la gloria de Dios, para revelar
la gloria de Dios y es el instrumento a través del cual brilla esa
gloria y a través del cual es el instrumento que Dios usa para
la proclamación del Evangelio para la salvación del pueblo
escogido del Señor. No existe en la Escritura muchas
organizaciones que de pronto se han puesto de moda, que son
las para... para eclesiásticas. Las organizaciones para eclesiásticas,
lo que Dios ha instituido es la iglesia, que es el cuerpo
de Cristo. la claridad de poder saber que
ese cuerpo existe única y exclusivamente para la gloria de Dios, para
mostrar el carácter del Señor. Un siervo pequeño de un Dios
grande tiene y transmite seguridad y confianza por medio de la fe
en Cristo. Si no tiene Seguridad, y no transmite
una seguridad que sea por medio de la fe en Cristo, no es un
siervo del Dios grande, del Dios único y verdadero, es un falso
ministro. Dice la escritura, en que tenemos
seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en Él, y dice,
por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones
por vosotros, las cuales son vuestra gloria. en que tenemos
seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él. El
apóstol Pablo tenía y transmitía seguridad basado solamente en
la obra perfecta del Señor Jesucristo y por medio de la fe en esa obra
perfecta. Por eso él animaba a la iglesia
a no desmayar sino a tener esa misma actitud que el Espíritu
Santo producía en él, una actitud de firmeza porque tenía toda
la esperanza. Y él escribió, las aflicciones
del tiempo presente no son comparables a las glorias venideras que en
nosotros han de manifestarse. En el mundo tendréis aflicciones,
dijo el Señor, pero confiad, yo he vencido al mundo. Y la
pregunta es, nuestra seguridad y nuestra confianza,
¿en quién está? Fuera de Cristo no existe ninguna
seguridad y es peligroso tener alguna confianza. Porque fuera
de Cristo el Señor, Dios, el único que es un Dios grande es
fuego consumidor. En Cristo hay toda la esperanza,
en Cristo es la forma de estar preparado para venir al encuentro
con Dios. Es importante que nosotros podamos
recordar y poder evaluar cuando escuchamos y clamar al Señor
para que nos mantenga siempre recordando que lo que tenemos
que predicar tiene que ser un evangelio que Dios ha revelado. Y que tiene que ser un evangelio
cuyo fundamento es el Señor Jesucristo. Que no podamos ofrecer a nadie
una falsa esperanza. La verdadera y única esperanza
está en Cristo Jesús.

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