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Como salva Dios a Su Pueblo

Joel Coyoc February, 22 2017 Video & Audio
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Joel Coyoc February, 22 2017

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Vamos a abrir nuestras Biblias
en Efesios 2. Vamos a dar lectura del versículo
5 al versículo 10. 4 hasta el 10, dice, pero Dios,
que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos
amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente
con Cristo. Por gracia, soy salvos. Y juntamente
con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares
celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con
nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios,
no por obras para que nadie se gloríe. Porque somos hechura
suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." Este pasaje que acabamos de leer,
Responde a una pregunta que es la pregunta ¿Cómo salva el Señor
a su pueblo? Este pasaje nos muestra que el
Señor salva a su pueblo por gracia. También nos muestra que el Señor
salva a su pueblo por medio de la fe. Nos muestra que la fe
salvadora es don de o gracia de Dios. Y termina el pasaje
enfatizando, no somos salvos por obras. Vamos a... Siempre el hombre piensa que,
en el corazón del hombre está la idea de que él siempre tiene
que hacer algo para obtener la vida eterna. Un pasaje que nos
muestra claramente esto y que aparece en tres de los cuatro
evangelios, es el pasaje donde se nos narra el encuentro de
Jesús con el hombre rico. Y si usted lee, se va a dar cuenta
de que las tres veces Él preguntó, ¿qué bien haré? para obtener
o qué bien haré para heredar la vida eterna. Y está implícito
el hecho de que por naturaleza el hombre piensa que hay algo
que tiene que hacer. Y es muy importante que podamos
tener la respuesta a la pregunta ¿Cómo el Señor salva a su pueblo? Siendo que ¿Cómo es el pueblo
de Dios antes que Dios lo salve? Siendo que está escrito que no
hay justo ni a uno, ni hay quien entienda, ni hay quien busca
a Dios, que todos se desviaron, a unas se hicieron inútiles,
que no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. que el
sepulcro abierto es su garganta, que con su lengua engañan, venenos
de áspides hay debajo de sus labios, su boca está llena de
maldición y de amargura, sus pies se apresuran para derramar
sangre, quebranto y desventura hay en sus caminos, y no conocieron
camino de paz, no hay temor de Dios delante de sus ojos. Siendo
también que se nos dice que por cuanto todos pecaron están destituidos
de la gloria de Dios, Y siendo que el mismo Señor testifica
respecto a su pueblo, específicamente el pueblo de Israel, pero no
es muy diferente en el caso de los gentiles. Y el Señor dice,
Oíd cielos y escucha tu tierra, porque habla Jehová. Crié hijos
y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey
conoce a su dueño y el asno el pesebre de su señor. Israel no
entiende. Mi pueblo no tiene conocimiento. Oh gente pecadora, pueblo cargado
de maldad, generación de malignos hijos depravados, dejaron a Jehová,
provocaron a ira al santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por
qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda
cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del
pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón
y podrida llaga. No están curadas, ni vendadas,
ni suavizadas con aceite. Sin embargo, la Escritura dice,
llamarás a un hombre Jesús porque él salvará a su pueblo de su
pecado. Y la respuesta a cómo el Señor
salva, la única respuesta posible es que el Señor lo hace justo
como dice nuestro pasaje, por gracia. La única respuesta es,
el Señor también nos la revela en Su Palabra y es que es por
Su pura y sola gracia, siendo esta gracia el favor no merecido
del Señor. Lo que, dada la descripción del
pueblo del Señor antes de que el Señor le salve, lo único que
le puede salvar es gracia. Porque si algo se merece, si
algo el hombre pecador merece del Señor es su justa ira. En nuestro pasaje, en el versículo
5, entre paréntesis, cuando dice, pero Dios que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amó, y dice el versículo 5, aún
estando muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo,
y entre paréntesis aparece la primera vez, por gracia, soy
salvos. Después del versículo 7, dice,
para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su
gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. El apóstol Pablo, inspirado por
el Espíritu Santo, nos dice que el Señor resucitó a su pueblo
juntamente con Cristo y juntamente con Él lo sentó en los lugares
celestiales. Y aquí implica que fue por las
abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros
en Cristo Jesús. Y esto es muy importante. El
apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo en todo el
capítulo 1, ha hecho énfasis a la frase en Cristo. Y aquí
habla de que... lo hizo para mostrar las abundantes
riquezas de su gracia y su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
¿Por qué tantas veces repetir en Cristo? ¿Por qué es un asunto
de vital importancia el que sea en Cristo Jesús? Porque fuera
de Cristo lo único que podemos hallar es a un Dios que la Escritura
enseña que es fuego consumidor. La más terrible y triste situación
de un hombre es encontrarse con el Señor de la gloria fuera de
Cristo. Sin embargo, en Cristo se encuentra
la gracia. En Hechos capítulo 15, versículo
11, se enfatiza esta verdad de que somos salvos por gracia. El pueblo del Señor es salvo
por gracia. Dice, antes creemos que por la
gracia del Señor Jesús, seremos salvos de igual modo que ellos. Que por la gracia del Señor Jesús,
seremos salvos de igual modo que ellos. Contrario a lo que
el hombre piensa, que siempre hay algo que puede hacer para
alcanzar salvación. Totalmente contrario al concepto
de que el hombre hay algo que puede hacer o algo que puede
contribuir para alcanzar salvación. No hay nada que el hombre puede
hacer, porque todo lo que el hombre haga, dado que el hombre
es pecador, está contaminado, está sucio, Dios lo ve como trapos
de inmundicia. Nuestro pasaje nos enseña también
que el Señor salva a su pueblo por medio de la fe. Y a este respecto podemos ver
que el pasaje nos enseña algunas cosas respecto al hecho de que
Dios salva a su pueblo por medio de la fe. La fe es como la tubería
que hace que el agua llegue del depósito hasta las llaves donde
usted las necesita. Es el medio o el vehículo a través
del cual fluye la salvación hacia el pueblo de Dios. Sin embargo,
ese pasaje deja claro que aún la fe es una obra de gracia,
es don de Dios. Dado que el pueblo de Dios, antes
de que el Señor le salve, está muerto, y el muerto no tiene
la capacidad ni siquiera de creer, la fe salvadora no es nuestra,
es un don de Dios, es un regalo de Dios, es una obra de gracia
en el corazón de su pueblo. Gálatas 6.22 nos deja claro que
la fe es fruto del Espíritu. En la misma epístola de Efesios,
el apóstol Pablo dice en él también, vosotros, habiendo oído la palabra
de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído
en él, fuiste sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
No podemos explicar a detalle ¿Cómo ocurre todo eso en el corazón
del creyente? Porque es una obra sobrenatural,
es un milagro. Sin embargo, la Biblia muestra
estas cosas y es nuestra responsabilidad creer que así como la Biblia
lo dice, así ocurre. No somos capaces ni siquiera
de producir fe. La Biblia dice claramente, dice
que la fe viene por el oír y por el oír la palabra de Dios. Por naturaleza el hombre sin
Cristo no cree a Dios. La característica del hombre
sin Cristo es incredulidad. El que está muerto en sus delitos
y pecados no cree a Dios. La esencia del pecado de Adán
fue incredulidad. Dios dijo, el día que comas de
este fruto ciertamente morirás. Y en lugar de creer a Dios, creyó
al príncipe de este siglo. y murió espiritualmente y con
él toda la raza, toda su descendencia. La esencia del pecado es incredulidad,
es no creer a Dios, no creer lo que Él ha dicho acerca de
su Hijo. Y es importante que podamos tener
claro que aún esa fe salvadora, como le enseña nuestro pasaje,
es un don o una obra de la gracia de Dios. La fe salvadora vemos
en la escritura que es, en sí es, por medio de nuestra fe fluye
la obra de gracia en nuestra vida y esa fe es una obra de
gracia. Pero la fe salvadora es la fe
de Jesús, nos enseña la Biblia. Dice la Escritura, pero ahora,
aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios testificada
por la ley y por los profetas. La justicia de Dios promedio
de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él, porque no
hay diferencia por cuanto todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia.
Mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios
puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar
su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia
los pecados pasados. Y dice la Escritura con la mira
de manifestar en este tiempo su justicia a fin de que él sea
el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde pues está la jactancia?
Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las
obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos pues que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente
Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente también de los gentiles. Porque Dios es uno y Él justificará
por la fe a los de la circuncisión y por medio de la fe a los de
la incircuncisión. Luego por la fe invalidamos la
ley en ninguna manera sino que confirmamos la ley. La fe en
la fidelidad del Señor Jesucristo. En tercer lugar, nuestro pasaje
enseña y enfatiza, para que no quepa ni un lugar a dudas, que
no somos salvos por obras. No dice el versículo... El versículo 9 dice claramente,
no por obras, para que nadie se gloríe, no por obras para
que nadie se gloríe. Las obras y la gracia son mutuamente
excluyentes, no se puede combinar, no se puede revolver, porque para empezar no hay obra
que pueda alcanzar la demanda de la justicia divina. Dios no
demanda nuestro mejor esfuerzo, Dios, la demanda del Señor es
perfección. Cuando usted mira el pasaje,
lo que lo puede leer en cualquiera de los tres evangelios, y sería
muy bueno que lo lea en los tres evangelios, el joven rico preguntó
qué bien debía hacer para tener, para heredar la vida eterna.
Y una de las cosas que el Señor le dijo, si quieres ser perfecto,
La gente, toda nuestra gente, sea religiosa o no sea religiosa,
tiene claro algo. Porque hay una frase que la gente
dice, nadie es perfecto. Todos cometemos errores, nadie
es perfecto. Pero algo triste es que poca
gente comprende la gravedad de no ser perfecto. dijo si quieres
ser perfecto y el Señor dijo sed pues vosotros perfectos como
vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Dios demanda
perfección y no somos salvos por obras, no somos salvos por
obras. Segunda de Timoteo 1.9 Dice quien nos salvó y llamó
con llamamiento santo. Y dice, no conforme a nuestras
obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue
dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los filos. Y la
gracia que nos fue dada en Cristo Jesús. Tito 3, 5, 7. nos salvó no por obras de justicia
que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por
el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo
nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser
herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Y Gálatas
2.21 Dice, no desecho la gracia de
Dios, pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás
murió Cristo. No somos salvos por obras, sino
por una sola obra, y es por la obra perfecta de Cristo. Si alguien,
Jesús dijo, sed vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en
los cielos es perfecto, y la manera de ser perfecto es estar
en Cristo, porque Él es perfecto, Él es justicia nuestra. ¿En qué consistió esa obra de
Cristo, esa obra completa y perfecta? En establecer justicia perfecta,
la cual es imputada a su pueblo. Consistió en la obediencia perfecta
a la ley de Dios y en morir por su pueblo, el cual no hizo pecado,
dice la Escritura, ni se halló engaño en su boca. Quien cuando
le maldecían no respondía con maldición, cuando padecía no
amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.
Quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el
madero, para que nosotros estando muertos a los pecados, vivamos
a la justicia, y por cuya herida fuisteis sanados. Dice la palabra
de Dios en 1 Pedro 2, 22, 24. No hay un mensaje nuevo, pero hay un
mensaje necesario. Y a pesar de que es antiguo,
siempre es dulce para el pueblo de Dios. Y es una verdad que
no debemos olvidar. Toda la religión que existe en
el mundo, llámese como se llame, solo existe la religión verdadera
y la religión falsa. Y la característica de la religión
falsa es que siempre hay algo que el hombre tiene que hacer.
Y la verdad revelada en la Escritura es por gracia, porque el hombre
es totalmente incapaz en sí mismo de alcanzar la medida. Externamente
el hombre puede hacer cosas que a los ojos del hombre pueden
parecer buenas obras, pero desde la perspectiva de Dios no son
buenas obras. Los fariseos se sentían justos
porque a los ojos de la gente parecía que cumplían la ley,
Sin embargo, el cumplir la ley en forma perfecta, no sólo en
la letra, sino en el espíritu, sólo fue hecho por Cristo Jesús
y lo hizo a favor de su pueblo para establecer justicia. Recordando,
bueno, nuestro pasaje nos enseña que el Señor salva a su pueblo
sólo por gracia, que el Señor salva a su pueblo por medio de
la fe, que la fe salvadora Es una obra de gracia, es un don
de Dios, que es el fruto del Espíritu Santo, y que la fe salvadora
es la fe de Jesús, y que no somos salvos por nuestras obras, sino
por la obra perfecta de Cristo. El último pasaje que leímos en
Gálatas 2.21, no desecho la gracia de Dios, no desecho la gracia
de Dios, pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás
murió Cristo. que Dios nos guarde de desechar
la gracia. Cualquier intento de añadir algo
a lo que Cristo ha hecho es desechar la gracia y eso no hay salvación,
es pisotear la sangre de Cristo, es menospreciar la obra perfecta
de Cristo en favor de su pueblo. No seamos engañados, esta es
la revelación de cómo Dios salva a su pueblo. Solo hay dos tipos de religión,
la falsa y la verdadera. La falsa intenta que te encuentres
ante Dios en tu propia justicia, pero solamente la perfecta e
infinita justicia de Cristo puede satisfacer a Dios. Y fuera de
Cristo, nuestro Dios es fuego consumidor. Así que clamemos
al Señor para que nos conceda por su gracia la fe salvadora,
la fe de Jesús y todos los beneficios de su obra perfecta, sin menospreciar
la gracia del Señor. Amén.

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