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Walter Groover

Los bienaventurados

Matthew 5
Walter Groover December, 25 2016 Video & Audio
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Walter Groover
Walter Groover December, 25 2016

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El título del mensaje de esta
noche será Los Bienaventurados. ¿Quiénes son los bienaventurados?
Muchas personas tienen que tener las cosas de esta vida, el lujo,
coches, ropa, juguetes. Es una persona que es bienaventurada.
Pero la Biblia nos enseña, el Señor Jesucristo nos enseña quiénes
son los verdaderamente bienaventurados en este mundo. ¿Eres tú una persona
bienaventurada? Es lo que vamos a estudiar en
esta noche. Los bienaventurados. ¿Quiénes
son los bienaventurados? En Mateo capítulo 5, Mateo capítulo 5, comenzando
en versículo 1, El Señor, viendo la multitud,
subió al monte. Ese no es el monte de Sinai. Subió al monte. Y sentándose, vinieron a él sus
discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba,
diciendo, Bienaventurados los pobres en espíritu. Dios, el
Dios Hombre de Jesucristo está enseñando a su pueblo, enseñando
a nosotros. Bienaventuraros los pobres en
espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Antes
de ser salvos, Dios nos da la convicción de lo que somos por
naturaleza. tenemos que saber que somos pecadores
y todo lo que hacemos es pecar. Pero en Cristo Jesús tenemos
la esperanza de las bienaventuranzas que se encuentran solamente en
Él, solamente en Cristo. Y bienaventurar a los pobres
espíritus porque ellos han experimentado por la convicción del Espíritu
su propia pobreza espiritual. Cuando Dios nos da la convicción
de lo que somos. Vamos a ver que somos muy pobres,
pobres, perdidos, sin esperanza en nosotros mismos. Pero los
pobres en espíritu cuando aprenden la verdad acerca de sí mismos
están listos para oír las buenas nuevas. Tengo buenas nuevas para
los pobres en espíritu. Porque de ellos es el reino de
los cielos. Bienaventurados los que lloran,
porque ellos recibirán consolación. ¿Cuál es esa consolación? ¿Van
a sentir orgullosos en sí mismos por haber hecho algo en el nombre
de Cristo, o algo así, o en nombre de la iglesia? ¿Han hecho algo
valiente? Ya yo pude, yo pude. Hacen la carrera. Hacen largas para méritos delante de Dios. Y cuando llegan al final, dicen
ya pudo, ya pudo. Están gozando en que ellos pudieran
hacer la gloria, ya no sea en sí mismo. Bienaventurados los que lloran,
porque ellos recibirán consolación. Dios es el que les da consolación. Bienaventurados los mansos, porque
ellos recibirán la tierra para heredar. La tierra para heredar. Somos herederos de Dios en Cristo,
herederos de Dios en Cristo. La tierra no es todo, sino todas
las cosas son nuestras en Cristo Jesús. Porque Él dijo que es mi padre, es la voluntad de
mi padre y darles el reino, estar en el reino de Dios. Bienaventurados los que tienen
hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Los que
son contentos en sus propios ritos y ceremonias, en su propio
ego, o pensamiento de sí mismo, yo soy, no soy como cualquier
persona. Gracias a Dios que no soy como
ese mendigo o ese voracio o esa otra persona. Gracias a Dios. Ese es el hombre que confiaba
en sí mismo. Él no fue una persona bienaventurada
sino un hombre condenado delante de Dios. Pero los pobres espíritus
sienten la necesidad que ellos tienen delante de Dios para limpiar
lo que somos por naturaleza, pecadores. Y solo la sangre de Cristo nos
limpia de todo pecado, ninguna cosa que podemos hacer. Las personas que creen que hay
almas en el purgatorio donde Dios está castigando La única manera para que sea
limpiado y redimido el alma de un hombre es en Cristo, por la
fe de Cristo, por la obra de Cristo. Dios nos da fe para confiar
en lo que Cristo ha hecho y la fe de Él es lo que nos salva. La fe del creyente es preciosa,
pero no es la causa. Su fe no es la causa, es el fruto,
es el fruto de la fe y la obra de Cristo Jesús. Es el mensaje
más importante que veo en muchos lugares. Bienventurados los que
tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados. No confío en mí mismo. Si está confiando
en sí mismo, ya está confiando en algo que no puede ser salvar
su alma. Bienaventurados los misericordiosos
porque ellos alcanzarán misericordia. Pueden pensar que bueno, yo estoy
hablando muy fuerte en contra de personas que confían en sí
con misericordia estoy hablando con la misericordia de Dios,
con el Evangelio de Dios no quiero que se pierden quiero que creen
en el Señor Jesucristo y tengan la salvación que está en Él,
solamente en Él Bienaventurados los de limpio corazón porque
ellos verán a Dios ¿Qué es lo que nos limpia de todo pecado?
¿Qué es lo que dice la Biblia? La sangre de Cristo Jesús nos
limpia de todo pecado. Pasado, presente y futuro. El creyente está limpio. Limpio. Delante de Dios. Eso quiere decir que en este
hombre no hay pecado. Estoy lleno de pecado. Pero en
Cristo no soy pecador. En Cristo soy justo como Él es
justo. Él es mi Salvador. Yo no quiero
apoyar o pecar, apoyar el mal en mí o hacer excusas. No, yo odio el mal que está en
mí mismo todavía, pero no voy a negarlo. Pero el creyente tiene una justicia
perfecta delante de Dios, y esa justicia es la justicia de Cristo
Jesús. Bienaventurados los que parecen
persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de
los cielos. sabe que el mundo religioso no
le gusta el evangelio, no le gusta la justificación por la
fe de Cristo y la obra de Cristo. Ellos quieren enseñar a la gente
a confiar en sus ritos y ceremonias, en sus esfuerzos humanos para
alcanzar. Esto no quiere decir que no estamos
en una lucha para vivir por la gloria de Cristo. Pero no confiamos
en esto. Olvidando las cosas por atrás. Miramos a Cristo y corremos con
fe en Él. Corremos con fe en Él. Es la
carrera que tiene victoria en Cristo. Bienaventurados. Es lo que dice
Cristo. Bienaventurado. ¿Eres una persona
bienaventurada? Bienaventurado sois cuando por
mi causa os vitiperen y os persigan y digan toda clase de mal contra
vosotros. Me entiendo. Me entiendo. Hay personas que odian lo que
estoy predicando. Dicen que yo soy Diablo. Pero es que no amen la verdad
del Evangelio. No amen a Cristo. Gozaos y alegraos porque vuestro
galardón es grande en los cielos. Gozaos y alegraos. Vuestro galardón
no es lo que nosotros ganamos, es lo que Él ganó. ¿Cuándo lo ganó? Cuando resucitó. Cuando el consumado es, entregó
su espíritu a la muerte en el lugar nuestro, cargado con nuestros
cuidados. Y dijo, consumado es, y entregó
su espíritu. Sabemos que fue consumado porque
resucitó victorioso, ¿verdad? Sabemos que fue victorioso porque
él ascendió a la gloria sobre el trono de Dios, el Padre, a
la dieza del Padre. Sabemos porque nos ha dado el Espíritu Santo, el aval, el que morará con nosotros
para siempre. el Sello del Espíritu Santo.
Cristo en vosotros es la esperanza de gloria. Cristo está en el
creyente. El Espíritu de Cristo está en
cada creyente verdadero. Gozados y alucinados porque vuestro
galardón es grande en los cielos, porque así persiguieron los profetas
que fueron antes de vosotros. Si crees lo que estoy diciendo,
los religiosos van a decir que tú eres un demonio. Ellos odian
esta doctrina tan preciosa que Hablan de personas que creen
en la salvación, en Cristo, por la fe de Cristo y por medio de
fe en Él como el fruto de la obra de gracia en el corazón.
Ellos dicen que es del diablo. Mentira. Hay que hacer esto y
esto y esto. Hay que dar sus yesmos. No hay
nada malo con dar el yesmo. Pero si da el diezmo para ganar
o hacer algo, quédate con su diezmo. Mejor que quédate con
su diezmo y no ser engañado pensando que está dando diezmos o dando
dinero para sacar las personas allá en purgatorio. No hay tal
cosa como el purgatorio, no hay. Si morimos sin fe en Cristo,
como nuestro Señor, nuestro Salvador y nuestro Dios, no hay un purgatorio,
sólo hay el eterno, el infierno. ¿Quiénes son los bienaventurados?
Tenemos una descripción de la vida de la vida en el reino de Dios
y el efecto y el fruto de la vida de los creyentes en Cristo. El fruto y el efecto y la obra
de gracia en el corazón. Ese fruto no es la causa. Esas obras no son esos frutos,
esas obras No son cosas que nos hacen ser hijos de Dios. Su fe
no es lo que le hace ser hijo de Dios. Su fe es preciosa, perece
fruto. La fe de Cristo es la causa.
La fe y el sacrificio de Cristo es la causa de la salvación que
tengo en Él y usted también si cree en Él. No son cosas que
hace uno para ser hijo de Dios, no hay tal cosa, sino son cosas
que hacen porque son hijos de Dios. Debemos hacer todo lo que
hacemos con esta fe, fe en Cristo, por la fe y la obra de Él, con
Él es la causa. Jesús vino y murió y resucitó
y envió Dios el Espíritu Santo para que sus escogidos puedan
vivir el sermón del monte, de lo que acabo de leer. No para
ser nacidos de nuevo, sino porque son nacidos de nuevo en Cristo
Jesús, nacidos de Dios. Somos criaturas de Dios. Pero
el que no naciera de nuevo no puede ver el reino de Dios. Y usted mismo no puede nacerse
a sí mismo de nuevo por medio de su voluntad corrupta y pecadora. Solo la voluntad de Dios, obrando
en el corazón y revelando a Cristo en su corazón, es la obra de Dios. Todos los
cristianos tienen estos característicos en sí mismos. No son característicos
débiles, sino poderosos en Dios. Bienaventurados son los pobres
en espíritu. No hay ninguno en el reino de
Dios que no sea pobre en espíritu. todos los apóstoles y profetas. No hay ninguno en el reino de
Dios que no sea pobre en espíritu. Es lo que Dios nos enseña. El
hombre tiene que ser vaciado de sí mismo y su orgullo y vanidad,
confiar en sí mismo. El hombre tiene que ser vaciado
en sí mismo antes de ser llenado en Dios, en Cristo Jesús. Vemos el ejemplo de Hogan. En
el libro de Hogan. Versículo cuarenta y dos. Usted
no tiene que buscarlo. Si quiere, puede. Capítulo cinco
a seis. No voy a usar todo el capítulo,
pero no tengo que decir el capítulo, el versículo y el libro. Si estoy diciendo Según la palabra
de Dios, el Espíritu Santo testifica de esto. Aunque no sepa dónde
está escrito en el libro. Pero... De oídos, he oído. Dijo Juan. De oídos había oído. más ahora mis ojos te ven y por
tanto me aburrezco y me arrepiento en polvo y cenizas." Es la experiencia
de Hobbes. Hobbes era un hombre que Él está diciendo, por tanto me
aborrezco, me arrepiento en polvo y castanices. Él se quitó toda
la vanidad en sí mismo, ¿verdad? Vemos lo que declara Dios a Job. en Job capítulo 1, versículo
8. Y Jehová dijo a Satanás, ¿no
has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la
tierra? Dios está jactando de Job, su
siervo. Un hombre pecador como nosotros,
pero había sido escogido por Dios. Dios le había dado la vida
espiritual en su alma. Cristo en él, Espíritu Santo. ¿Has considerado, mi siervo Job,
que no hay otro como él en la tierra? ¿Varón perfecto? ¿Sabes que soy varón perfecto? No se reían. Soy varón perfecto. En Cristo Jesús tú también se
has creído, de todo corazón se has creído. Jabal dijo a Satanás, ¿no has
considerado mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra,
varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mar? Él era perfecto porque vivió
por fe en la Palabra de Dios, lo que Dios le prometió. Y todo
lo que prometió tenía que ver con el Señor Jesucristo. Esas
promesas de Dios a los antiguos en el Antiguo Testamento fueron
cumplidas. Cuando Cristo vino a este mundo
y cuando Él cumplió su vida, y murió en la cruz y resucitó.
Él cumplió toda la justicia, toda la justicia de Dios, cargando
nuestros pecados. Fue hecho pecado, fue condenado
nuestros pecados, aunque él no conoció el pecado.
Él lo hizo cumpliendo la voluntad de su padre. Lo hizo por su amor
eterno para su iglesia. Bienaventurados los que lloran,
dice Mateo 5.4. todas las bienaventuranzas en los hijos de Dios se refieren
a una condición espiritual, una actitud espiritual, una realización
espiritual hecha por Dios en ellos. No podemos gloriar a nosotros mismos. La convicción del pecado viene
antes de la regeneración. Pablo era un hombre que confió
en sí mismo como justo, pero cuando Dios cruzó su camino y
le llamó por su gracia, él le quitó todo ese orgullo
y vanidades de vida. Él pensaba que estaba glorificando
a Dios y estaba matando a los cristianos a los que confesaban
fe en Cristo. Y Dios salvó a ese pecador. Le hizo un gran apóstol. La convicción
del pecado viene antes de la regeneración. Hecho por el Espíritu
Santo en un hombre. Vemos el testimonio de Pablo
en Romano 7, 24. Miserable de mí, dijo, ¿quién
me liberará de este cuerpo de muerte? Estamos en el cuerpo de muerte
todavía. Él no está hablando de su espíritu.
¿Quién me liberará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios
por Jesucristo, Señor nuestro, así que yo mismo con la mente
sirvo la ley de Dios. Por la fe de Cristo, por la fe
de Cristo sirvo la ley. Los cristianos no quieren desobedecer
la ley de los 10 mandamientos. son buenas, pero no confiamos
en la ley para justificarlos. La ley, Salvador, fue cumplida
en Cristo Jesús. Él es justicia nuestra. Él es
Jehová, justicia nuestra. No confiamos en la ley, pero Yo mismo con la mente sirvo la
ley de Dios. Está hablando de la ley de Dios,
de Dios con la mente. Por la fe de Cristo. Por la fe
de Cristo. Somos justificados por la fe
de Cristo. Por lo cual hemos creído en el
Señor Jesucristo. Seguimos la fe pero no es la causa, es el fruto,
como he dicho dos o tres veces. Pero vale la pena decir la verdad
otra vez y otra vez y otra vez. Es seguro para vosotros y para
mí también. Romano 8, 1 a 4 dice, ahora pues
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne, Todos los religiosos que
están confiando en sus ritos y sus ceremonias y cosas que
hacen como base de su justicia de la de Dios, son perdidos,
son perdidos, son perdidos. Ahora ves, ninguna coordinación
hay para los que están en Cristo, en Cristo Jesús. Estamos en Cristo,
¿cómo? Por fe. Nada más por fe. Y esa fe, por gracia somos salvos
por medio de la fe, dice la Biblia. Por medio de la fe. Y esto no
es de vosotros, pues es don de Dios. La fe es don de Dios. Se ha creído en el Señor Jesucristo
como su Señor, y su Salvador, y su Dios. Dios le ha dado ese
don. No deja que un religioso lo quita,
o de tratar de cambiarlo. poniendo sus risas y ceremonias
para alcanzar algo, es mentira del diablo. Ahora pues ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que
no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. El
Espíritu Santo nos enseña quien debemos seguir, Cristo Jesús. Porque la ley del Espíritu de
vida es Cristo Jesús. La ley del Espíritu de vida es
Cristo Jesús. es la santa ley de Dios. Él es
la preditud de la leedad corporalmente y los creyentes son completos
en él. Jesús me ha librado de la ley
del pecado y la muerte. Yo no quiero nada con la ley
sin Cristo, pero con Cristo yo amo la ley. No hay nada malo con la ley,
el mal está en mí. Pero si yo confío en la ley sin
Cristo, la ley me condena. Porque la ley del Espíritu Divino
en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y la muerte.
Porque lo que era imposible por la ley, ¿qué era imposible por
la ley? la salvación. Por la ley, está
hablando la ley de Moisés, los 10 mandamientos, los reyes de
las ceremonias. Por cuanto era imposible por la ley, por cuanto era débil, la debilidad no estaba en la
ley. Estaba débil por las carnes, nuestra carne. la carne que tengo
todavía, aunque soy justo en Cristo, tengo esta carne todavía,
soy hombre, pecador. No voy a decir eso,
pero un pregador dijo que yo soy pecador. aunque soy justo
en Cristo Jesús y quiero seguir la justicia en Él, hacer lo que
agrada a mi Señor. Pero yo tengo que sacudir el
diablo de mis calcetines carmanianas. Están diciendo que aún en sus
calcetines había el diablo. Bueno, perdón por la broma. con este robo me perdí donde
yo estaba. Bienaventurados los mansos. Ok, ahí está. Segundo de Corintios
5, 4. Porque así mismo los que estamos
en este tabernáculo, hablando de esta carne, su cuerpo es el
tabernáculo donde vive el Espíritu. En este tabernáculo de carne
gemimos con angustia porque no quisiéramos ser desnudados, sino
revestidos. ¿Revestidos con qué? para que lo mortal sea absorbado
en la vida, mas el que nos hizo para esto mismo es Dios quien
nos ha dado quien nos ha dado las armas del Espíritu. Vemos la mansiudumbre de David
cuando Simei le maldecía se me maldicía. Ese hombre se me maldicía a David. Pero David estaba arrepentido
en su corazón por algo que había hecho. Y ese hombre era malvado. Estaba tirando piedras al rey
de Israel, David. Ya voy a leer el texto. Samuel,
segundo de Samuel, 16, 5. Y vino el rey David hacia Baurín
y aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se
llamaba Simai, hijo de Hera. Y salía amaliciendo a David el
rey y arrojando piedras contra David. David había pecado contra
Dios, había pecado. Y él perdió el hijo que nació. Pero a David era un hijo de Dios
que confió en el Señor Jesucristo por venir. Y arrojando piedras contra David
y contra todos los siervos del Rey David, todo el pueblo y todos
los hombres valientes estaban a su derecho y a su izquierda
de David. Decía Simai maldiciéndole fuera,
fuera hombre sanguinario y perverso. Entonces, abse ahí hijo de Sarvía,
dijo al rey, ¿por qué maldice ese perro muerto? ¿Por qué maldice este perro muerto
a mi señor el rey? Estaba hablando de David. Te
ruego que me dejes pasar y le quitaré la cabeza de ese perro. Yo estoy añadiendo algo. Pero David respondió, Eso fue
después del pecado de David. Él estaba arrepentido. Dios le
castigaba. Murió el niño que nació de Bethsabé. Pero David le respondió en 2
Samuel 16. ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos
de Sabía? ¿Qué tengo con vosotros, hijos
de Salvia? Si así maldice, está diciendo a sus
soldados valientes, si así me maldice, es porque Jehová le
ha dicho que maldiga a David. ¿Quién fue? Le dirá. ¿Por qué? ¿Por qué lo hace así? Una persona puede decir de sí
mismo, yo sé que soy pecador. Sin embargo, se molesta cuando
otros dicen lo mismo de él. Acabo de decirle que yo soy pecador,
por eso necesito un salvador. No quiero pecar, pero sí pego.
Usted también. No hay hombre en esta tierra
que no peca. El único que no pecó es el Señor
Jesucristo. Y los que dicen que están viviendo
por encima del pecado, están engañándose a sí mismos, jactándose
de una cosa que no es verdad. engañando a personas con esas
enseñanzas. Una persona puede decir de sí
misma, yo sé que soy pecador, sin embargo, se muestra cuando
otros dicen lo mismo de él. Esto, esto no es, no es ser manso. A mí me dicen bienventurados,
son los mansos. Hay un ejemplo de una mujer griega. Era gentil. Ella vino al Señor
pidiéndole algo. Jesús le dijo, mujer griega,
en Marcos 7, 26, Jesús dijo a la mujer griega que le rogaba sanar
su hija. Jesús le respondió, Jesús le respondió, no está bien,
respondió a la mujer, no está bien tomar el pan de los hijos
y echarlo a los perros. Ahí va una mujer gentil, está
pidiendo a Jesús. que salva su hija que está gravemente
atormentada por el diablo. Cristo dijo, no está bien tomar el pan
de los hijos y echarlo a los perros. Respondió, ella le dijo, esa
mujer griega, pecadora, como nosotros, le dijo, señor, pero aun los perros perrillos
debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos. Por este dicho el Señor Jesucristo
le respondió le consigue Dios por petición. El manso no es orgulloso de sí
mismo. No trata de imponerse ni exige
sus derechos delante de Dios. La mansadubre es hecha por Dios
en el creyente. Aquel Aquel que ha sido hecho
manso por Dios no se defiende a sí mismo. La mujer dijo, verdad
señor, pero los perros comen las migajas que caen de la mesa de los dinamos. Y con este dicho el Señor sanó
su hija. El manso vive sorprendido que
Dios puede tratar con él en misericordia. Sólo el Espíritu Santo nos puede
hacer pobres en espíritu. y darnos la mente de Cristo mismo. Los bienaventurados buscan primeramente
la justicia de Dios. Debemos buscar primeramente la
justicia de Dios y Jesucristo y en la gloria de Él. Hermanos, yo estoy luchando para porque espero que fue claro. Oren por mí. Estamos buscando un pasto.

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Joshua

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