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Joseph Murphy

Vestiduras de Salvacion

Isaiah 61:10
Joseph Murphy September, 20 2015 Video & Audio
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Joseph Murphy
Joseph Murphy September, 20 2015

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Como dije al principio del servicio,
estamos contentos de tener al hermano Joseph Murphy otra vez
con nosotros. Él estuvo aquí siete años y ahora
él está en Canadá y viene a visitarnos. Pero él predica el evangelio,
de otra manera no lo tendría aquí en este púlpito. Pero estamos
contentos de que él está aquí, va a traer el mensaje en esta
mañana. Después del mensaje tengo dos
avisos. Así es que no se levanten y se
vayan. Así es que el hermano Joseph
Benning predica la palabra. Muy buenos días, tengan todos. Es un verdadero gozo para mí
y no solamente para mí, para Sandra y nuestra hija Allison,
que nosotros estamos aquí nuevamente con ustedes. Mi español es muy
oxidado. Sin embargo, ustedes saben mi
propósito aquí no es para ganar un bien marca por un grado, por
un examen de mi español. Quiero ser entendido. Quiero
ser entendido. Y es mi oración que el Señor
me dice la predicación de su palabra. Como nuestro hermano dijo, Nosotros
vivimos aquí por casi siete años. En este tiempo yo preparé un
folleto del evangelio y yo recuerdo bien cuando estoy presentando
este folleto que yo publiqué a Ernesto Romano. Walter está
revisando el folleto conmigo y quizás la palabra revisando no
es correcta. Está mirando, nada más. Y él me dijo, joven, el poder
está aquí. Está señalando la palabra del
Señor. Ningún hombre es salvo por las
palabras de los hombres. Son salvos por la palabra del
Señor. ¿Qué es lo que los fiel ministros
predican? los fiel ministros de Dios prediquen
a Cristo. Ellos no prediquen un qué, sino
un quién. Ven conmigo en el libro de Hechos,
capítulo ocho, en el versículo treinta y cinco. Hechos 8, versículo 35. Dice aquí la palabra del Señor. Entonces, Filipe, abriendo su
boca y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio
de Jesús. Filipe, como es el caso con todos
los ciel ministros, los ministros que el Señor envía. Atrás de todos los púlpitos en
el mundo, solamente hay dos categorías de predicadores. Aquellos que
enviar a sí mismos y aquellos que son enviados por Dios en
verdad. Doy gracias a Dios por nuestro
pastor, hermano Cody, Doy gracias a Dios por nuestro hermano Walter
y todos los fiel ministros enviados por Dios. De hecho, doy gracias
a Dios por cada uno de ustedes que han confiado en el Señor
Jesucristo, que son los fiel testigos del Señor Jesucristo. Hablando de la verdad, de quién
es Él en verdad, Él es Dios manifestado en la carne. ¿Verdad? Nuestro
hermano Isaías anunció el Evangelio. Llamará su nombre admirable,
consejero, Dios fuerte, padre eterno, príncipe de paz. Pero requiere el poder de Dios
para recibir esto. Muchos tocan la puerta y no creen
esto, ¿verdad? Son testigos falsos de Jehová. Pero doy gracias a Dios por los
verdaderos testigos de Jehová, ¿verdad? En este versículo, podemos ver
el testimonio verdadero de un fiel ministro, Filipe. Filipe
abrió su boca y comenzando desde las Escrituras, le predicó el
Evangelio de Jesús. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque la salvación no está encontrada
en un qué, sino en un quién, hermanos, el Señor Jesucristo. Estoy en acuerdo con nuestros
hermanos aquí en doctrina, sí. Pero nosotros no estamos en acuerdo
como los hipócritas en ciertas confesiones antiguas o puntos
de doctrinas. distintivas que son denominacionales. Cuando estoy junto con mis hermanos,
estoy junto con otros milagros que han oído el Señor, que son
enseñados por Dios el Padre. Nuestro Señor Jesucristo dijo
cómo está escrita en los profetas, y serán todos enseñados por Dios. Así que todo lo que oyó al Padre
y aprendió de Él viene a mí, hermanos, no viene a cierta posición
teológica, no, viene a él. Y si tiene él, va a tener su
doctrina también, ¿verdad? Pero la salvación está encontrada
en él. Todo el pueblo de Dios puede
decir con Pablo, Pablo es otro, si quieren escuchar un testimonio,
abren su Biblia. Son los verdaderos testimonios
de la fe verdadera, hermanos. Y todo creyente, todos los creyentes
pueden decir junto con nuestro hermano Pablo, el opuesto Pablo. Él dijo, yo sé a quien, no que. Yo sé a quien he creído y estoy
seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. Si el Señor quiere, yo quiero
abrir mi boca como Felipe, comenzando desde nuestro texto. Nuestro
texto está en 1 Corintios, capítulo 1, versículo 30, si quieren verlo
por el texto. Y ese es mi anhelo. predicar
el Evangelio de nuestra salvación, el Señor Jesucristo. En nuestra
lectura en Isaías, nuestro hermano leo en versículo 10 de Isaías
61, es donde yo trae el título de mi mensaje en esta mañana.
Mi alma se algrará en mi Dios porque me vestió, eso es que
Isaías dice, porque me vestió con vestiduras de salvación. Ese es el título de mi mensaje
en esta mañana, las vestiduras de salvación. En esta mañana
quiero mostrar las vestiduras de su salvación, hermanos, tal
como se encuentran en Cristo. Nuestro Señor y Dios. Y ahora
en 1 Corintios. En el versículo 30. Dice aquí por él o Dios. estáis vosotros en Cristo Jesús,
el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación,
santificación y redención. En este versículo, más que cualquier
otro, se nos muestra las vestiduras de salvación que Dios nos ha
dado en Cristo. Y pido en esta mañana que el
Señor nos permite, nos permita ver por algunos de ustedes nuevamente,
por algunos otros, es mi anhelo, por la primera vez, de ver las
vestiduras de la salvación del pueblo de Dios, las vestiduras
de los pecadores que Él vino al mundo para salvar. Mi oración
es que el Señor revela estas vestiduras a su pueblo. Hermanos, yo quiero ser entendido, pero para recibir esta revelación
es de lo alto, es por el poder de Dios. Ningún hombre, ninguna
mujer es ser creyente por la educación o por el entusiasmo,
es por el poder de Dios, por la revelación por lo alto. Es
mi oración que el Señor enseña a su pueblo. ¿Qué palabras de
consuelo, verdad? Cuando nuestro Señor habla claramente
y nosotros tenemos oídos para escuchar Su voz grato, Él dijo,
¿Cómo está escrito en los profetas? Y serán todos enseñados por Dios. Así que todo que oyó al Padre,
esa es mi oración, oyó al Padre, y aprendió de Él, viene a mí,
Él dijo. no quiero ninguno de ustedes
salen con la idea, ah yo aprendí algo ahora, me sentí más inteligente. No, no, en ninguna manera. Vamos a examinar estas cuatro
palabras que está mencionando en este versículo. Sabiduría,
justificación, santificación, y redención. Y como yo dije, yo quiero ser entendido. Amados, la palabra de Dios nos
dice que el Padre ha hecho a Cristo nuestra sabiduría. Ahora, ¿qué
significa esto? Muy importante pregunta de hacer
cuando nosotros leemos las escrituras. ¿Qué significa esto? Ven conmigo
al segundo temoteo, capítulo tres. Segundo temoteo, capítulo tres.
Y ven lo que dice versículo 15. Dice así la palabra del Señor. Y que desde la neyes has sabido
las sagradas escrituras las cuales te pueden hacer sabio para la
salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Dice la palabra
las sagradas escrituras te pueden hacer sabio para la salvación
por la fe que es en Cristo Jesús. Por medio de la predicación del
Evangelio de Cristo, Dios el Espíritu Santo hace a su pueblo
sabio para la salvación. Por medio de la luz del Evangelio,
el Padre nos hace ver nuestra gran necesidad de ser salvos
de nuestros pecados. A través de la luz de Cristo,
nuestro Padre muestra su sabiduría al designar a su Hijo para ser
nuestro Salvador. ¿Qué cosa sabía, verdad hermanos? Lo que Dios ha hecho al designar
a su hijo para ser el salvador de su pueblo. Él designó a alguien
que no puede fallar. Porque el ángel que visitó a
José, José está preocupado porque su prometida está embarazada
y él está pensando quién es el padre de la criatura, no sé,
pero está preocupado y el ángel visitó José. Y el ángel anunció
nuestro evangelio, diciendo a José, No temerás recibir a María como
tu mujer, porque está criada en su vientre, del Espíritu Santo
es. Y llamarás su nombre Jesús, porque
él salvará su pueblo de sus pecados. El ángel de Dios no dijo Él va
al mundo de tratar de salvar a su pueblo. ¡No! Él salvará
a su pueblo de sus pecados. Él es un éxito, hermanos. Yo
no puedo decir que ningún otro puede ser salvador
de pecadores. ¿Verdad, hermanos? Solamente
hay un salvador de pecadores, de los cuales es el Señor Jesucristo. Las Escrituras declaran de Él
que todo lo que hace prosperará. Vean lo que dice Salmo capítulo
1. cuando yo era muerto en delitos
y pecados. Yo tuve mi Biblia. Estoy leyendo mi Biblia, pero
no puede ver nada. Está cerrada. Voy a leer esto
cuando yo estaba muerto en delitos y pecados, pensando de mí mismo. Pero este versículo tres, en
Salmo uno tres, que dice, todo lo que hace prosperará. Habla
de Cristo, hermanos. Habla de Cristo. Yo no puedo
decir esto de mí mismo. Yo no puedo decir esto de mí
mismo. Y hermano, tú no puedes decir esto de ti mismo tampoco. Pero de Cristo sí. Todo lo que hace prosperará. Amado, usted ha creído en aquel
que no puede fallar. Él dijo, todo lo que me diere
no pierda yo nada, sino que lo resucité en el día posterior. El Señor Jesucristo está declarando
su poder como salvador. Él dijo, todo lo que el Padre
me diere para salvar, no pierda yo nada. Si usted está confiando
en el Señor Jesucristo en esta mañana por su completa salvación,
regócijate, está confiando en alguien que no puede fallar.
No confía en mí o ningún otro, no confía en ti mismo tampoco,
confía en el Señor Jesucristo. Somos guardados por el poder
de Dios mediante la fe, o sea, la fidelidad, la rectitud, la
eficacia, la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Bendito el
Dios y Padre nuestro Señor Jesucristo, Nuestro Señor no perderá a ninguno
de los que el Padre le ha dado para salvar, porque Él salvará
a todos ellos. Él es un éxito, hermanos. Él
es un éxito. Y por medio del Evangelio de
Cristo, Dios abre la vista de nuestra propia depravación y
pecado, nuestra inibilidad de ser salvos por sí mismos. Él nos muestra nuestra desesperada
necesidad de venir a su Hijo para ser salvos por Él solo. Por medio de la predicación de
Cristo, el Espíritu Santo hace que Cristo sea nuestra sabiduría
para la salvación. Vamos a regresar a nuestro texto
en Primero Corintios y vamos a examinar la segunda palabra
en nuestro texto. La segunda palabra es justificación. Por él estáis vosotros en Cristo
Jesús. del cual nos ha sido hecho por
Dios justificación. Amados, la palabra nos dice que
Dios ha hecho a Cristo nuestra justificación. Ahora, ¿qué significa
esto? Ven lo que dice segundo Corintios. Segundo Corintios capítulo cinco, en el versículo 21, Dice así
la palabra del Señor. Al que no conoció pecado, el
Señor Jesucristo por nosotros lo hizo pecado para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él. Por medio del Evangelio de Cristo,
Dios nos da la desesperada necesidad de ser salvos por Cristo solamente. Él nos enseña, a través del Evangelio
de Cristo, cómo es que Su amado Hijo ha hecho todo para lograr
nuestra salvación. Por medio de lo que Él hizo en
Su vida, y muerte. Por él solo, por medio de sí
mismo, nos ha justificado. Ven lo que dice Hebreos capítulo
uno. En versículo tres dice siendo el resplandor de su gloria
y la imagen misma de su sustancia. Es un lenguaje muy Muy claro,
pero para ser más entendido, está diciendo lo mismo que Nuestro
Señor Jesucristo dijo a Filipe. Filipe pidió a Nuestro Señor
y Él dijo, muéstranos el Padre y nos basta. Y Nuestro bendito
Salvador y Señor Jesucristo dijo, Él que ha visto a mí, ha visto
el Padre. Ese es el lenguaje aquí. Está
declarando el Dios hombre al Señor Jesucristo. El resplandor de su gloria, versículo
tres, y la imagen misma de su sustancia, y quien sostenta todas
las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la
purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó
a la diestra de la majestad en las alturas. Amados, no somos
hechos justos, por lo que nosotros hacemos, sino que somos hechos
justos por lo que Cristo hizo por sí mismo, a favor de su pueblo,
a favor de su padre, para agradar a su padre como hombre, a favor
de su pueblo. Somos justificados por la fe
de Cristo, por su fidelidad, por su rectitud. por la justicia
que él estableció como hombre a favor de su pueblo y para su
padre. Hermanos, la ley de Moisés es
una administración de muerte. Es la ley de Cristo, es la ley
de libertad. Y uno de los mandamientos es
honrar nuestros padres. ¿Y cuál es el estándar de Dios? que debemos honrar a nuestros
padres perfectamente. Y cada uno de nosotros no hacemos
esto. Ningún hombre, ninguna mujer
presente ha honrado a sus padres a nivel del estándar que Dios
quiere. Y este estándar es perfección.
Pero gracias en las de Dios, nuestro bendito Salvador guardó
todos los mandamientos. Él honró su madre, María, perfectamente. Él honró su padre adoptado, José,
perfectamente. desde su juventud, desde su nacimiento,
hasta que él murió en la cruz y fue resucitado el tercer día
y ahora está sentado a la diesta del Padre, no pecado. No mira a ti mismo, no mira dentro
aquí. Es un pozo de oscuridad lleno
de razones por lo cual Dios va a enviar su alma al infierno.
Viene afuera de esto. Miren a nuestro substituto, el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Cuando él vivió
sobre la tierra como hombre, Él estableció una justicia perfecta
y es por la justicia de Cristo que nosotros somos justificados. Nuestro hermano Pablo dijo, yo
no quiero ser encontrado en mi justicia. Cada creyente presente
los pecadores que han creído y sigue creyendo en el Señor
Jesucristo, confiando en Él por su completa salvación. Usted
puede decir lo mismo por este milagro del nacimiento de lo
alto. Yo no quiero ser encontrado en
mi justicia y para ser entendido más claro Nuestro hermano Pablo,
este gran apóstol Pablo, todos los hermanos están diciendo de
Pablo, Pablo tú eres un gran misionero, un gran apóstol, Dios
ha utilizado a usted grandemente, es el apóstol Pablo. Y Pablo
va a decir esto y cada creyente con él. Desde que cuando Cristo
fue formado en Pablo hasta que él fue a la gloria, toda su esperanza
viva es esto. Yo no quiero ser encontrado en
mi record. No quiero ser encontrado en mi
record. Yo quiero ser encontrado en el
record perfecto. de nuestro bendito Salvador,
el Señor Jesucristo, como hombre. Hermanos, somos justificados
por Cristo. Por medio de la predicación de
Cristo, Dios hace que su pueblo sepa que Cristo es su justificación. Amados, Cristo es nuestra justificación
para la salvación. Y ahora vamos a examinar la tercera
palabra en nuestro estudio en esta mañana. Es la palabra santificación. Has visto sabiduría, justificación
y ahora vamos a examinar la palabra santificación. La palabra de Dios nos dice que
Dios ha hecho a Cristo nuestra santificación. ¿Qué significa
esto? Ven lo que dice primero Juan
capítulo cuatro en el versículo diecisiete. La primera carta
de San Juan capítulo cuatro en el versículo diecisiete. Y dice así la palabra del Señor,
en esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos
confianza en el día del juicio. Pues como él es, así somos nosotros
en este mundo. Es algo muy atrevido tener confianza
delante del trono de Dios en el día del juicio. el día de
su muerte, sin temor, con confianza, en plena certidumbre de aceptación. ¿Cómo puede alguien tener esta
confianza? La respuesta está en el texto,
en Juan, 1 Juan 4, 17, dice, declara la palabra, pues como
él es, Así somos nosotros en este mundo. ¿Es el Señor justo? Entonces,
yo soy justo. ¿Es el Señor santo? Entonces,
yo soy santo. ¿Es el Señor perfecto? Entonces,
yo también soy perfecto. Cuando Cristo obedeció la ley,
Él obedeció a favor nuestro. en nuestro lugar y soy santo
y perfecto por mi unión con Cristo. Ahora, hermanos, estoy convencido
del testimonio de la Palabra del Señor, que la Palabra ha
guardado el testimonio verdadero referente
que es un creyente. Podemos ver un verdadero creyente
en nuestro hermano Pablo dijo, palabra fiel y digna de ser recibida
por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores,
de los cuales yo soy el primero. Un fiel ministro del evangelio
dijo en una ocasión, entre una iglesia del evangelio, donde
la verdad está predicada, Hay debates, pero es muy diferente.
El debate es quién es el peor pecador. Alguien dice, soy el
peor pecador aquí. No, hermano, yo soy peor. Y un
creyente puede decir en cualquier lugar, yo soy el peor. Dios ha revelado quién es nosotros
en amor. más de nuestra plaga de pecado
en nuestro corazón que nuestros enemigos. Y a la misma vez que
yo puedo decir yo soy el peor pegador, también yo puedo decir
también que yo soy el más perfecto hombre aquí presente. No en mí
mismo, en la persona bendita de nuestro Salvador y Señor del
Señor Jesucristo. Amados vosotros estáis completos
en él. Él logró tal salvación que no
falta nada. Es un milagro. Alguien puede
leer nuestro texto del siglo XVII y recibirla y descansarla
en esta. Está hablando en lo que testifica. Está testificando de Cristo.
lo que él logró a favor de nosotros. Y es por medio de la predicación
de la palabra que da testimonio de Cristo, Dios el Espíritu Santo
hace que su pueblo sepa que Cristo es su santificación. Y esta santificación
no es algo que nosotros podamos mirar con ojos carnales, es algo
espiritual. Es espiritual, hermanos. Es por
esa razón. ¿Qué hora es? Es ahora, ¿verdad?
¿Es ahora? ¿Ahora? Voy a leer un versículo
a ustedes que usan la palabra ahora, que está lleno de consuelo. Dice la palabra del Señor. Ahora. ¿Cuándo es ahora? Es siempre
ahora, ¿verdad, hermanos? Ahora pues, ninguna condenación
hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al espíritu. Mira fuera de ti mismo
si miran a nuestro bendito Salvador, nuestro substituto, nuestro todos
y en todos delante del trono de Dios, para nuestra aceptancia
completa. Y ahora, finalmente, vamos a... o en conclusión, no finalmente.
Disculpa, mi español es... A veces no sé si es bueno o entendible. ¿Está claro mi español? ¿Está
entendible? Qué bueno. Vamos a regresar primero a Corintios. Y a ver esta cuatro palabra. Versículo treinta dice, Por él
estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual ha sido hecho por Dios
sablería, justificación, santificación y esta palabra final, redención. Amados, la palabra nos dice que
Dios ha hecho a Cristo nuestra redención. Ahora, ¿qué significa
esto? Ven lo que dice Efesios capítulo
uno. Y ven lo que dice versículo catorce. Dice la palabra del Señor, Efesios
1, 14. Es las aras de nuestra herencia. Cristo, nuestro evangelio, es
las aras de nuestra herencia hasta la redención de la posición
creída para alabanza de su gloria. Cuando redimo algo, redimo algo
que yo he comprado. algo que es mío y cuando lo redimo
se me es dado porque es mi posesión. Hermanos, no hay poder en este
ejemplo. Quiero ser entendido y quiero
explicar esta palabra que es sublime, está lleno de consuelo
por nosotros de entender correctamente la palabra redención. Si este
ejemplo es pobre, porque es mi ejemplo, no es la palabra del
Señor. Sin embargo, quiero utilizar
este ejemplo. Por ejemplo, yo he comprado un
sofá en una tienda de muebles y después de mi compra me dan
un comprobante, es como un recibo que muestra que yo he pagado
por el sofá, un comprobante que demuestra que el sofá es mío. Y en el tiempo señalado, los
repartidores entregan el sofá en mi casa y me piden mi comprobante. Y yo redimo lo que es mío. Ahora, este es un ejemplo para
entender cómo Cristo nos compró a nosotros, el pueblo suyo. y ahora esperamos por nuestro
día de ser redimido por Cristo. Y por supuesto, hermanos, nosotros
somos mucho más que un sofá. Cristo dio su vida en rescate
para comprar a su pueblo. Nosotros somos la posesión arquerida. Preciosas palabras, ¿verdad?
Posesión arquerida. Cada creyente puede decir por
la gracia enmerecida de nuestro bendito Salvador y señores, señores
de Cristo, que nosotros somos su posesión arquerida. y un pueblo escogido del mundo
que él está presentando hechos hijos de Dios por medio de sí
mismo, por medio de él. Y como me encanta, la palabra
de Dios es preciosa en cualquier idioma, ¿verdad hermanos? Las
traducen en inglés, español, pero como me encanta que dice
la Reina Valera aquí, la palabra del Señor. según el puro afecto
de su voluntad. El pueblo de Dios no es engendrado
por sangre. Hay muchos yucatecos aquí, ¿verdad? Yo soy canadiense y hay americanos
aquí. ¿Y qué? No es de sangre. Ni de
voluntad de carne. Puede ser que haya alguien aquí
que ha levantado su mano en una reunión de hipocresía en 95 y
está confiando en su decisión. La palabra de Dios dice, ni de
voluntad de carne, según el puro afecto de su voluntad, ni de
voluntad de hombre, sino de Dios, sino de Dios. ¿Qué bendición
saber que somos su posesión adquirida? Esa es nuestra sincera esperanza. Es una esperanza viva, hermanos,
hasta el día de la redención, cuando se hará saber, para alabanza
de su gloria, que realmente somos su posesión redimida. Ahora, el creyente es débil, su fe es poco, es frágil,
pero gracias a Dios la fe que el creyente tiene es la fe del
Señor Jesucristo. Somos justificados por la fe
de Cristo. Por la gracia de Dios somos salvos,
no por nuestra fe, sino de la fe del Señor Jesucristo, dicen
las Escrituras. Pero quiero decir algo, no hay
ningún pero, perdón. Quiero, si hay alguien presente
que no ha creído, no ha confiado en el Señor Jesucristo, la fe
es dada, la fe es sencilla. Y un hombre, el eunuco, recuerden
esta historia del eunuco en Hechos capítulo 8, ¿verdad, hermanos?
Y Felipe, el fiel ministro, escuchó lo que este enuco pidió. Este enuco es muy respetuoso
del ministro, muy respetuoso del señor, y él quiere saber
qué impide que yo soy bautizado. Esa es palabra de ánimo por el
creyente que ha sido bautizado y por aquellos que no son bautizados. ¿Qué impide que yo pueda describir
a mí mismo como cristiano? ¿Cómo? Escuchen las palabras
de este fiel ministro. Si crees con todo tu corazón
que el Señor Jesucristo es el Hijo de Dios, bien puedes. Muchos dicen, ah, yo creo en
Jesucristo. Pero este milagro por el nacimiento
por lo alto, si usted puede decir, yo creo a Cristo, bien puede
ser, hermanos. Amado, esa es la esperanza de
nuestro día de redención, que escucharemos de nuestro rey. Venid, benditos de mi padre,
heridar el reino preparado para vosotros desde la fundación del
mundo. Por medio de la predicación de
Cristo, Dios, el Espíritu Santo, hace que su pueblo sepa que Cristo
es su redención. Él lo pagó todo, todo, hermanos,
por nosotros. Tal salvación que no falta nada. Ese es descanso, hermanos. Ese
es gozo. Ese es como el creyente puede
morir en paz sabiendo por la revelación de lo alto todo lo
que yo soy. Yo soy en Cristo Jesús, mi Salvador. Amados, Cristo es nuestra redención
para la salvación. Nuestro texto está enseñando
a nosotros en esta mañana. Por él, Dios el Padre, estáis
vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios,
sabiduría, justificación, santificación y redención. La palabra de Dios
declara de Dios, de Dios, de Dios estáis vosotros en Cristo
Jesús. Ahora, ¿qué evidencia hay de
que yo esté en Cristo? ¿Qué evidencia hay de que Dios
me ha dado a Cristo como las vestiduras de mi salvación? Que Él ha hecho a Cristo mi sabiduría,
mi justicia, mi santificación y redención. ¿Cómo puedo saber
esto? ¿Al mirar a mí mismo? No. No, hermanos. La única evidencia
que yo estoy en Cristo es que yo creo a Cristo. La salvación
se encuentra en una persona, Cristo Jesús, nuestro bendito
Salvador, nuestro Señor y Dios. La única evidencia que soy salvo
es que estoy dependiendo de Cristo ahora mismo. mientras que estoy
predicando atrás de este púlpito. Estoy dependiendo de Cristo por
mi completa salvación. Amado, Cristo Jesús es nuestro
todo y en todos. Para ustedes que creen a Cristo,
vosotros estáis completos en Él. Toda mi sabiduría toda mi
justificación, o sea, mi justicia, toda mi santificación y toda
mi redención es de Jehová. Para que, como está escrito,
dice el versículo 31 en nuestra oración esta mañana en 1 Corintios, la última versícula del capítulo,
para que como está escrito, el que se gloría, glorice en el
Señor. Pecador, todo lo que necesitas
para ser salvo está en Cristo. Ven a él, crea a él. Amén.
Joseph Murphy
About Joseph Murphy
Joseph is a minister of “the gospel of God…concerning His Son Jesus Christ our Lord.” You may reach him by email at sermonaudio@josephmurphy.com or by phone at 863-887-8822, call or text.

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Joshua

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