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Cody Groover

Ven y Ve por ti mismo

Cody Groover May, 6 2015 Video & Audio
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Evangelio de San Juan

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Hermanos, pido que hablen sus
Biblias conmigo libre de primera de Juan o Juan capítulo uno.
Juan capítulo uno. Hemos estado estudiando este
primer capítulo de Juan y ahora estamos llegando al final de
este primer capítulo de Juan y como hemos visto El tema del
Evangelio del Apóstol San Juan es el Señor Jesucristo, el Hijo
de Dios. Él es el Hijo de Dios. No hay vida eterna, no hay esperanza,
no hay gozo, aparte de conocer al Señor Jesucristo, el Hijo
de Dios. El Hijo de Dios. La revelación de Dios es Cristo
Jesús. La bendición más grande para
tu alma. De hecho, no hay otra. No debe
ser calificado la más grande. No hay otra. Esa es la verdadera
bendición de tu alma. Que Dios se ha manifestado a
ti. Qué esperanza tan gloriosa. ¿Qué
beneficio? No hay beneficio más grande para
el hombre que conocer a Dios. Y solamente puede ser conocido
en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Ahora, en el primer
capítulo hemos visto el Señor Jesucristo, el Creador de todas
las cosas, igual con Dios el Padre, eterno, el creador de
todas las cosas, y vimos a Juan el Bautista que vino para anunciar,
para dar testimonio de esta luz que venía al mundo. Vimos también
que el hecho de que una persona crea. Debemos dar gracias a Dios. ¿Crees
a Dios? Damos gracias a Dios. Fuiste engendrado de Dios. Esa
es la razón por la que crees. Doy gracias a Dios por ustedes
que creen en el Evangelio. Son engendrados por el Espíritu
Santo. Creen a Dios. Y creyendo a Dios,
recibimos de Dios por medio de Cristo Jesús, en Cristo Jesús,
toda gracia. Todo favor de Dios viene a nosotros
por medio de Cristo Jesús. Luego, también vimos allá en
el primer capítulo de Juan, vimos el testimonio de Juan cuando
fue enviado los principales, los fariseos fueron
enviados a Juan el Bautista para preguntar quién era, porque él
estaba bautizando, mucha gente estaba saliendo a él. Y lo que
es la religión organizada estaba preocupada porque está yendo
la gente traser. Y la religión organizada en el
mundo, escuchen esto, la religión organizada en el mundo, la religión
sin Cristo es negocio. Es negocio. y nadie quiere perder su negocio. ¿Entienden lo que estoy diciendo?
Si tú tienes un negocio acerca de, no sé, cualquier negocio
y hay algún competidor o una competencia por acá, no quieres
perder tu negocio en una competencia. Así es la religión de este mundo. Pero la verdadera religión, la
religión de Dios, no está en competencia. no está en competencia
con el mundo, y no está en competencia consigo mismo. El propósito, todos los que son
verdaderos hijos de Dios, creyentes en el Señor Jesucristo, somos
un cuerpo. Y el cuerpo no está en competencia
contra sí mismo. Al contrario, el cuerpo se ayuda
mutuamente. Se va edificando mutuamente. Pero estos hombres, viendo que
están perdiendo la influencia, enviaron para preguntar, ¿quién
es este Juan? Y Juan les declaró, una vez más,
que viene uno después de mí. Viene el verdadero, viene el
de quien ustedes están, dicen que están estudiando las escrituras.
Ustedes están leyendo las escrituras, ustedes están oyendo de uno.
Yo les estoy diciendo que Él viene. La Biblia se trata del
Señor Jesucristo. El Evangelio se trata del Señor
Jesucristo. Y estos hombres eran religiosos
y las escrituras del Antiguo Testamento, eso era su negocio,
por decir así. En eso estaban. El Señor Jesucristo
le dijo a unos hombres un día, ustedes están escudriñando las
escrituras. Esto está en Juan 5, 39. Él les dijo, escudriñad las escrituras. No les está diciendo que vayan
a escudriñar las escrituras. Eso es lo que estaban haciendo.
Ustedes están escudriñando las escrituras porque a ustedes les
parece que en ellas tienen vida eterna. Es decir, en las escrituras,
en cumplimiento de que ustedes no coman puerco, que ustedes
hagan esto. Ustedes están pensando que en
las escrituras ustedes pueden ganarse la vida, vida eterna. Pero las escrituras hablan de
mí, digo el Señor Jesucristo. Y ustedes no quieren venir a
mí para que tengan vida. No queréis, ustedes no quieren
venir a mí. Estos hombres fueron enviados
y Juan por fin les dijo, miren, señores, yo los estoy bautizando
con agua. Yo estoy bautizando con agua.
Ese agua no les puede hacer ninguno. No puede hacer un hijo de Dios.
Hay uno que viene después de mí. Aquí está el asunto. Hay
uno que viene después de mí que ustedes no conocen. Hay uno que
está en medio de ustedes y ustedes no. Ahí está el asunto. Aquí
está el asunto. Y aquí está el asunto para nosotros
en esta noche. Hay uno en el mundo que el mundo
no conoce. Cristo está aquí con nosotros,
donde están dos o tres congregados, Cristo Jesús está aquí con nosotros. Personas no están interesadas
en esto. no están interesados en el Cristo
verdadero. Hay uno que está entre ustedes,
dijo Juan, está caminando entre ustedes y ustedes no lo conocen.
Cristo Jesús, el eterno Hijo de Dios, de quien escribieron
todos los profetas. Yo soy el último profeta del
Antiguo Testamento. Juan Isaías habló de mí, dio
el texto. Yo soy la voz de uno que clama
en el desierto preparando el camino de Jehová, del Señor que
viene, y no están interesados en eso. Pero saben, gracias sean
dadas a Dios, que aunque el mundo no está interesado, el Señor
Jesucristo no va a ser vencido en su propósito de hallar a sus
ovejas y salvarlos. Aunque el mundo no lo está buscando,
aunque las personas no están queriendo, el Señor Jesucristo
va en busca de las suyas. ¿Y cómo va en busca de las suyas?
Él se manifiesta a los suyos. Él se manifiesta a los suyos
por testigos. A nosotros nos ha puesto por
testigos. A ti que se te ha revelado, o
sea, si te ha revelado el Señor Jesucristo, tú eres testigo. Tú eres testigo de quién es el
Señor Jesucristo. Tú eres testigo de lo que Cristo
vino aquí a hacer al mundo. Tú eres testigo de lo que Cristo
hizo por ti. Tú eres testigo de la esperanza
que tú tienes en Cristo Jesús. Eso es un testigo. Solamente
puedes testificar lo que sabes. No puedes hablar lo que no sabes.
Un testigo es una persona que ha visto algo o que ha oído algo. Entonces Juan el Bautista está
predicando el evangelio y algunas personas creyeron a Juan. y entre
ellos se nos empieza a mostrar entonces, por decir así, la salida
del evangelio, perdón, la salida del ministerio de Juan y la entrada
del ministerio del Señor Jesucristo. Más adelante en Juan capítulo
3 vinieron a los discípulos de Juan para decirle mira que todos
aquellos que tú estabas predicando acerca de de este el otro lado
del jornal todos están yendo a él y Juan dijo eso mi gozo
está cumplido ese es mi propósito de todas maneras que todas las
personas sigan a Cristo que no me sigan a mí que sigan a Cristo
él tiene que crecer y yo tengo que menguar él es el verdadero
yo no soy yo no soy el Cristo ahora aquí entonces llegó el
día que Juan dijo aquí el Cordero de Dios cuando él vio al Señor
Jesucristo lo señaló aquí el Cordero de Dios que quita el
pecado al mundo lo señaló quién él es cuál es su obra y este
es el mensaje que nosotros predicamos Cristo
Jesús y este crucificado su persona y su obra. Es este el mensaje
que las personas necesitan oír una y otra vez. Es el pan. Es el pan de nuestra alma. Y
así es que en el capítulo 31, versículo 35, otra vez, otra
vez vino. Al día siguiente estaba Juan
y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba
por ahí, dijo, he aquí el Cordero de Dios, el mismo mensaje. Nosotros predicamos el mismo
mensaje. No tenemos otro mensaje. No tenemos
mensaje distinto para personas de distinta clase o distinta edad. Todos nosotros somos como ovejas. tardos para aprender. Necesitamos
aprender como niños. Cuando se la enseña a los niños
en la clase, se la enseña por repetición. Lo mismo que viste
ayer, lo vas a ver hoy. Lo que viste hoy, lo vas a ver
mañana. Porque aprendemos un poquito aquí y un poquito allá.
Es lo que dice Isaías. Así van a ser enseñados. Un renglón
sobre renglón, un poquito aquí, un poquito allá. Y loyeron sus discípulos y siguieron
a Jesús. Esa es la medida del éxito de
un ministerio. El éxito de un ministerio es
que las personas sigan al Señor Jesucristo. Ese es un ministro
exitoso. Cuando una persona está mirando
al dirigente, al pastor, ese no es un ministerio exitoso.
Cuando uno está mirando a Cristo Jesús, esto es para siempre. Va a seguir viniendo el Señor
Jesucristo. Ahora, versículo 38, dijo el Señor Jesucristo,
viendo que le seguían, les dijo, ¿qué buscáis o a quién buscan? Y ellos dijeron, Rabí, que traducido
es, maestro, ¿dónde moras? Queremos saber dónde estás, dónde
moras. ¿Dónde verdaderamente? Y les
dijo, venid y ved. Venid y ved. Eso es lo que vamos
a ver en esta noche. Ven y ved. Venid y ved. Nadie puede creer por otra persona. Nadie puede tener fe por otra
persona. La fe que Dios da, la fe de los
escogidos de Dios es personal. Cada uno tiene que venir al Señor
Jesucristo por sí mismo. Cada uno tiene que ver al Señor
Jesucristo por sí mismo. Cuando decimos venimos a Él,
estamos hablando de creer en Él. Cuando decimos ver, leer,
estamos hablando de verle por fe. Verlo en las escrituras.
Creer a Dios. Tiene que creer por sí mismo.
Yo no puedo creer por mis hijos. El hermano no puede creer por
la hermana. La esposa no puede creer por la esposa. Y el esposo
no puede creer por la esposa. Cada uno tiene que creer por
sí mismo. Ven y ve. Ven y ven. Y fueron y vieron
donde moraba y se quedaron con él aquel día porque era como
la hora décima. Andrés, hermano de Simón, aquí
es donde quiero que comencemos. Andrés, ahí donde dejamos. Andrés,
hermano de Simón, Pedro, era uno de los que había oído a Juan
y había seguido al Señor Jesucristo. El versículo 41 dice, éste halló
primero a su hermano Simón Pedro y le dijo, hemos hallado al Mesías,
que traducido es el Cristo. Ellos habían oído a Juan el Bautista
y a Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de ellos. El otro no nos dice. Pero sabemos que es Juan, el
autor de este libro, el autor humano. Juan nunca se refiere
a sí mismo. Siempre habla en tercera persona
de sí mismo. Pero Juan era el otro. Y lo primero
que notamos aquí es que cuando ellos vinieron al Señor Jesucristo
y vieron al Señor Jesucristo y ellos fueron convencidos porque
ellos creyeron pero hay un hay un este hay un crecimiento en
el consuelo, hay un crecimiento en la en la seguridad, en el
confort del creyente. Cuando primero venimos al señor
Jesucristo, ellos creyeron a Juan, ¿Ven? Ellos creyeron a Y cuando una persona cree a Dios,
Dios honra la fe y le da más conocimiento. ¿Oyeron eso? Cuando una persona cree a Dios,
Dios honra esa fe y le da más conocimiento. El evangelio, el
mensaje que nosotros predicamos, no es conoce y serás salvo. No es conoce y serás salvo. Es verdad que conocemos al Señor
Jesucristo. Pero el mensaje es cree. Cree
en el Señor Jesucristo y serás salvo. El hombre quiere tener todas
las respuestas antes de que cree algo. Pero la fe que Dios da es la
fe de un niño. de un niño, de un pequeño niño.
Un pequeño niño le cree a su papá. Si su papá le dice que
él va a ir a tal lugar y va a hacer esta cosa, el niño cree lo que
le dice el papá. Llega a la escuela y le dice
la maestra lo que le dijo su papá. Cuidado que le vaya a decir
el papá una mentira porque él va a que lo esté engañando. aquí va algo gratis. Es por eso que debemos tener
mucho cuidado lo que le decimos a nuestros niños. No le digas
fábulas, que luego cuando sean grandes aprendan que no es verdad,
porque ya te volviste mentiroso. Ya te volviste mentiroso. Ahora,
los niños creen a sus papás. El que cree en el Señor Jesucristo
cree lo que Dios dice. Y a esa fe, a ese creer, Dios
le aumenta la fe. Es lo que se llama creciendo
en el conocimiento y la gracia del Señor Jesucristo. Ellos creyeron
el testimonio de Juan. Juan dijo, viene uno después
de mí. Ellos se identificaron, ellos fueron bautizados. Luego
vino, Juan dijo, aquí el Cordero de Dios. ellos creyeron y siguieron
al Señor Jesucristo. Y ahora ellos están en la presencia
del Señor Jesucristo, están conviviendo con el Señor Jesucristo, y ahora
ellos están convencidos que Él es el Cristo. Ahora ellos están convencidos
que Él es el Cristo. Yo creo, yo creo, pero yo necesito
estar convencido para que Dios salga a testificar. Si una persona
no está convencido, no debe hablar. Y Juan, estos, Andrés estaba
convencido que Jesús era el Cristo. Cuando él vino a Cristo, cuando
él vino a Cristo, entonces él estaba convencido. Lo que dijo
Juan era verdad. Lo que dijo Juan era verdad.
Ahora no estoy creyendo porque Juan lo dijo, Ahora estoy creyendo
porque yo lo veo por mí mismo. ¿Se acuerdan de esa mujer samaritana?
Ella, cuando el Señor Jesucristo se le manifestó a ella, ella
dijo, sabemos que viene el Mesías y él nos va a decir todas las
cosas. Y el Señor Jesucristo dijo, el que habla contigo, yo
soy, yo soy el que habla contigo. Y esta mujer que había venido
a buscar agua al mediodía, se le olvidó su cántaro y se fue
al pueblo a decirle a los hombres que hay un hombre aquí que me
ha dicho todo lo que yo he hecho. Ellos sabían qué clase de mujer
era ella, quién era ella. Pero ella dijo, este es el Cristo. ¿No será este el Cristo? Estamos
esperando el Cristo y este es el Cristo, me ha dicho todo.
Vinieron los hombres del pueblo y vieron al Señor Jesucristo.
¿Y qué le dijeron después de que ellos vinieron al Señor Jesucristo?
Ellos le dijeron, ya no creemos por lo que tú dijiste. Ahora
creemos porque nosotros estamos convencidos. Estoy en Juan capítulo 4, versículo
42, le dice, y decían a la mujer, ya no creemos solamente por tu
dicho. Ya no creemos solamente por tu
dicho, porque nosotros mismos hemos oído. Ahora nosotros somos
testigos. Y sabemos verdaderamente que
este es el salvador del mundo, el Cristo. Una persona puede decir, yo creo
lo que está diciendo el hermano Cody. Bueno, cuando dejes de
creer lo que dice el hermano Cody y comienzas a creer a Dios,
ahora estás convencido. Porque si solamente este hombre
te convence, otro te convence de otra manera. Pero si Dios
te convence, ahora estoy convencido. Ahora estoy convencido. Entonces,
él fue a buscar a Pedro y dice, hemos hallado al Cristo. Me gusta
oír el testimonio de un bebé en Cristo Jesús. Los padres,
¿cómo se gozan al oír que los bebés estén tratando de hablar?
Bla, bla, bla, bla. Pero los padres, ay, mira qué
bonito dice mamá. Tú lo oyes y dices, eso no suena
a mamá. Pero la mamá dice, ¿dijo mamá?
O dice, ¿dijo papá? No, eso no suena a papá, pero
el otro está convencido que dijo papá. ¿Cómo le gusta a los padres
oír que los hijos traten de hablar? Dicen cosas al revés. Dicen cosas
que su lenguaje no es correcto. Me dio risa el otro día, oí de
una niña, no voy a decir su nombre, pero una niña que está aprendiendo
a hablar y a ver si puedo pensar cómo es. ¿Cómo digo? Confunde lo que es
el ayer con el hoy. ¿Cómo lo dijo? ¿Ayer? Ayúdame. ¿Cómo lo dijo? ¿Ayer? Mañana me lastimé, dice. Está confundida con el ayer y
mañana. Mañana me lastimé y está mostrando
su lugar donde se lastima. Y a uno le da gracia porque está
tratando de comunicarse y lo tiene mal. Pero uno no le empieza
a regañar. lo dijiste mal, no empiece a
regañar, se goza en que está comunicándose, aquí Andrés no
halló a Cristo, las ovejas no van en busca del pastor, las
ovejas están perdidas, las ovejas no saben que están perdidas,
pero en su testimonio yo lo hallé. En su experiencia, yo lo hallé. En su experiencia, yo lo buscaba
y lo hallé. Y es lo que él dijo a Pedro.
Después va a aprender la verdad, lo va a poner, va a poner la
carreta detrás del caballo y no alante, ¿verdad? Si le dices
a un niño, a ver, aquí están los animales, ponlos en orden,
pone la carreta enfrente del caballo. No, no así va. La carreta va detrás del caballo.
Pero bueno, el hombre va a aprender el orden de las cosas. Y dice,
hemos hallado. Lo que estamos viendo aquí es
que él no fue un predicador inmediatamente
del evangelio. Para eso tendría que ser enseñado,
y fue enseñado, tres años a los pies del Señor Jesucristo. Para
eso tuvo que ser enseñado, capacitado por el Señor Jesucristo. Y aún
así, después de tres años, el Señor Jesucristo dijo, tengo
muchas cosas que decirles, quiero que ustedes no están listos para
preparar. El punto es esto, que cuando
creemos en el Señor Jesucristo, vamos a aprender. Pero no lo
vamos, Dios no abre la cabeza y vierte ahí a todo conocimiento. Cierra tu cabeza. Vamos a aprender
gota por gota, poquito aquí, poquito allá. un niño que va
a ser un ingeniero cuando se gradúe, no le enseñan álgebra
el día uno. Tiene que aprender paso por paso,
¿verdad? Bueno, Andrés dio testimonio claro y
simple del Salvador que él lo había encontrado. Yo lo encontré. Bueno, evidentemente, Cuando
una persona está gozoso, porque él está gozoso, pueden ver el
gozo de Andrés en ese versículo. Pueden ver el entusiasmo. Pueden
ver el ánimo de Andrés. Hemos encontrado. Hemos encontrado
al que buscamos. Lo que quiero decir aquí es cuando
una persona testifica y es algo verdadero para él, se nota. Hay
gozo. Hay un gozo. Es real. Hay gozo en el corazón. Nadie
quiere comprar si una persona viene y dice, veo que estás pintando
tu casa. Tengo la mejor pintura para ti.
Esta pintura nunca, nunca se gasta. Pero tiene cara de triste y cara
de pocos amigos. Me acaba de decir que esa pintura
nunca se echa a perder, pero no le creo porque no está. Alguien
que tenga pintura que nunca se echa a perder, está emocionado
por ello, ¿verdad? Pero si esta persona me dice,
mira, tengo este producto. Este es el mejor producto. Esa
pintura nunca. Entonces, hay una comunicación
allá de una emoción. Es lo que estoy viendo aquí,
es que Andrés fue y halló a Pedro y le dijo, hemos hallado. Este halló primero a su hermano
Simón y le dijo, hemos hallado al Mesías, que traducido es el
Cristo, y le trajo a Jesús. Y le trajo, ven conmigo, ven
de la mano, ven conmigo, le trajo a Jesús. Nosotros traemos. a nuestros seres queridos, traemos
a nuestros amistades, ven al señor Jesucristo. No podemos
hacer que ellos crean. A nuestros hijos en particular.
Hacemos que vengan, ven, los traemos. Los trajo a Jesús y
mirándole dijo Jesús, tú eres Simón, hijo de Jonás, tú serás
llamado Cepas, que quiere decir Pedro. Cuando el Señor Jesucristo
miró a Simón Pedro, él ya lo conocía. Él ya sabía que Andrés
iba a traerlo. Él ya conocía y estaba completamente
familiarizado con Simón, con Pedro. Él lo conocía desde mucho. Y le dijo, tú serás llamado Piedra,
Pedro. Pedro. Tal vez piedra por terco,
piedra por su temperamento, impetuoso. ¿Qué palabra de promesa del Señor
Jesucristo? Yo conozco todo acerca de ti,
pero tú se has llamado una piedra, algo fijo, algo estable. Cada persona que viene al Señor
Jesucristo, Él, de hecho, le dice lo mismo. Tú vas a ser piedra. Vean lo que dice 1 Pedro, capítulo
2. 1 Pedro, capítulo 2, versículo
5. Cada persona que es traído al
Señor Jesucristo, cada persona que es de la familia del Señor
Jesucristo, que es uno de los hijos de Dios, va a ser piedra
en la iglesia del Señor Jesucristo. Primero de Pedro, capítulo 2, versículo 5 dice, vosotros también
como piedras vivas sed edificados como casa espiritual y sacerdocio
santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios
por medio de Jesucristo, piedras vivas edificadas. Somos el templo
del Señor, templo del Señor. Cada miembro es, cada Cada uno
que es nacido por el Espíritu Santo está en esta iglesia, la
iglesia del Señor Jesucristo. Luego versículo 43 de Juan 1
dice, al siguiente día quiso Jesús ir a Galilea y halló a
Felipe y le dijo, sígueme. Felipe era de la ciudad de Andrés
y Pedro. vino el señor Jesucristo y le
dijo sígueme solamente eso tiene que decir
el señor Jesucristo cuando el señor Jesucristo habla a los
suyos oímos ese no sé si lo dijo aquí el pastor Pablo Pablo Mejia
pero me gustó mucho la ilustración que él dio acerca de sus perros su perro tenía un perro Y este
perro un día se salió y estaba andando con otros perros callejeros.
Y le dijo a su esposa, anda, esos
perros callejeros están allá, van a molestar mi perrito. Tenía
un perrito ese chico. Y él salió y miró y ahí estaba
su perro. Tenía un perro grande. Ahí estaba
su perro y estaba entre los demás. Ahí estaba andando. No debía
estar allá. Pero él simplemente le dijo,
ven. Y ese perro reconoció la voz
y se salió de entre todos ellos y vino a su amo. Así es la voz del Señor Jesucristo
con sus ovejas. Solamente tiene que decir, sígueme. Dijo el Señor Jesucristo, mis
ovejas, oye mi voz. Yo las conozco. y me siguen. Cuando las ovejas del Señor Jesucristo
oyen la voz, cuando oyen el amante de su alma, cuando oyen este,
el pastor, el amante de su alma, le dicen ven, responden, responden. Eso es llamado eficaz, llamado
eficaz. Él va en busca de sus ovejas.
El Señor Jesucristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Y ya sea que el Señor utilice
un instrumento humano o que el Señor Jesucristo vaya en persona. De hecho, siempre que una persona
viene al Señor Jesucristo, es el Señor Jesucristo que va en
busca de su oveja. Él es el que va en busca. Él
es el buen pastor, ya sea que utilice un hombre o no. Bueno, cuando nosotros buscamos
al Señor Jesucristo, es decir, cuando una persona va en busca
del Señor Jesucristo, es porque el Señor Jesucristo ya está en
busca de él. en respuesta así como nosotros le amamos a él
porque él nos amó primero así también nosotros el pueblo de
Dios cuando va en busca del pastor cuando va en busca de Dios es
porque Dios ya está en busca de él. Ahora versículo cuarenta
y cinco Felipe entonces halló a Natanael y le dijo hemos hallado
aquel de quien escribió Moisés en la ley así como los profetas
a Jesús Hasta ahí todo bien. Bueno, ellos dijeron, hemos hallado.
Ya hablamos de este. Pero él no solamente dice eso,
pero dice, el hijo de José de Nazaret. Ahí estaba mal su doctrina
allá, ¿verdad? Ahí estaba mal su doctrina, porque
no es hijo de José, es hijo de Dios. No es de Nazaret, propiamente
él es de Belén, de Judea. De Nazaret, allí fue criado.
Pero entonces Natanael le dijo en versículo 46, de Nazaret puede
salir algo bueno. De hecho, Nazaret era un lugar
despreciable a los judíos. Y dice, ¿puede salir algo bueno
de Nazaret? Y noten otra vez, dice aquí,
le dijo, ven y ve. Ese es el testimonio efectivo. Ven y ve. Ven y ve por ti mismo.
Bueno, Felipe halló a Natanael. Y Natanael tenía sus objeciones. Pero en vez de comenzar a discutir,
no logramos nada con discusión. No logramos nada. Cuando te pones
a discutir con una persona, ¿sabes qué está haciendo la otra persona? Todo el tiempo que tú estás hablando,
está pensando cómo te va a responder. No está oyendo lo que estás diciendo. Esto es un debate. Todo el tiempo
que la persona está hablando, el que va a debatir está pensando
qué es lo que va a responder a lo que tú dijiste. Yo estoy convencido que es por
eso que Dios utiliza la predicación del evangelio, donde la persona
no responde, donde la persona está callada escuchando. Si hay un debate está pasando,
pero cuando Dios calla a esa persona, Entonces esa persona
oye. Pero todo el tiempo que una persona
está diciendo, pero esto, pero lo otro, pero esto, pero lo otro,
no está oyendo lo que dice. ¿Cómo puede oír? ¿Has tratado
de oír que una persona esté hablando y enciendes el radio y le subes
el volumen? No puedes oír lo que la persona
está diciendo porque está todo ese ruido del radio. o de la televisión o algo así.
Así es también el ruido de las objeciones nuestras. El ruido
de los pensamientos del hombre mismo. Las ideas, las imaginaciones
son ruido. Y es por eso que dice, ven y
ve. Ven y ve. Ahora, versículo 47, cuando Jesús
vio a Natan a él. que se le acercaba, dijo de él,
he aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. Solamente Dios puede decir esto.
Él sabe quién es un verdadero hijo de Dios. Y el Señor Jesucristo
declaró de Nathaniel, él es un verdadero israelita en quien
no hay engaño. Y esa es la característica de
un verdadero israelita. Un verdadero israelita es honesto
con Dios. Cuando Dios dice que es pecador,
un verdadero israelita dice, lo que tú dijiste de mí es verdad,
Dios. No está con hipocresía. No está
pretendiendo ser lo que no es. Dios ve lo que somos. Dios sabe
quién somos. Dios sabe lo más íntimo de nuestros
pensamientos. Él sabe todo acerca de nosotros.
Y un verdadero israelita es honesto con Dios. No está pretendiendo
ser lo que no es. Esa es una persona honesta. Y
alguien dijo esto, una persona honesta va a ir al cielo. Porque
Dios lo hizo honesto. Dios lo hizo que sea honesto.
Cuando una persona es honesta, va a reconocer su pecado delante
de Dios. Y es cuando Dios lo va a salvar,
porque Dios vino a salvar. Cristo vino a salvar a pecadores. No está diciendo que no había
pecado en Atanael, porque todos somos pecadores. Pero está diciendo
que es un hombre sincero, uno que verdaderamente que busca
con actitud honesta, abierta y sin hipocresía. A talas personas
Dios le va a dar más luz. Si una persona está andando verdaderamente
en la luz que Dios le está dando, Dios le va a dar más luz. No
te va a dejar en las condiciones que estás. Si una persona, una
persona, cuando una persona no conoce, no tiene el evangelio,
no tiene nada. Una persona honesta puede decir,
sé que hay un Dios, pero no sé quién es. Eso es honestidad.
Pero cuando empiezan a tratar de inventar, ya no son honestos. Ya no son honestos. Y Natanala
le preguntó, entonces, ¿de dónde me conoces? Dice, respondió,
¿De dónde me conoces? Versículo cuarenta y ocho. Respondió
a Jesús y le dijo, antes que Felipe te llamara, cuando estabas
debajo de la higuera, te vi. Nuestro señor Jesucristo sabe
todo acerca de nosotros. Él sabe cuando estamos en nuestros
pensamientos más íntimos, cuando estamos en nuestra hamaca, cuando
estás en la cocina, cuando estás en el carro, estás pensando,
Él sabe quién eres. No sabemos qué pasó aquí debajo
de la higuera, pero era evidente que esto convenció a Natán, a
Natán a él, que él era Dios. Que él era Dios. Que el Hijo
de Dios estaba delante de él. Versículo 49. Respondiendo, Natán
le dijo, Rabí, tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. Tú eres el hijo de Dios. Cuando
Dios se te manifiesta, cuando Dios se te manifiesta, cuando
Dios vamos a reconocer el Señor, mi Señor y mi Dios, mi Señor
y mi Dios. Y le dijo el Señor Jesucristo,
¿por qué te dije? ¿por qué te dije? Te vi debajo
de la higuera, ¿crees? Porque te dije que te vi cuando
estabas en tu hamaca, orando, cuando estabas en la cocina,
cuando estabas en tu trabajo y estabas orando, porque te dije
esto, que yo te vi cuando tú estabas orando y solamente tú
y Dios, y solamente ningún pensamiento salió, ninguna palabra salió
de tu boca, pero yo vi eso, porque yo dije eso, ¿crees? cosas mayores que estas verás
y le dijo de cierto de ciertos digo que de aquí en adelante
veréis el cielo abierto y los ángeles de Dios que suben y descienden
sobre el hijo del hombre vas a ver la gloria de Dios vas a
ver la gloria de Dios en la faz de Cristo Jesús Él es el hijo de Dios. Juan el
Bautista dio testimonio de él. Natanael dio testimonio de él.
Pedro el apóstol dio testimonio de él. El Señor Jesucristo mismo
dio testimonio de sí mismo. Marta, Tomás y Juan, siete testigos,
perfecto, ¿verdad? Siete testigos en el libro de
Juan hablan de su deidad, que él es el hijo de Dios. Que el
Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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