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Cody Groover

La fe

Matthew 8:5-13
Cody Groover February, 15 2015 Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover February, 15 2015

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En esta mañana quiero que abran
sus Biblias conmigo libre de Mateo. Mateo capítulo 8. Entrando Jesús, versículos 5,
entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión rogándole
y diciéndole Señor, mi criado está postrado en casa paralítico,
gravemente atormentado. Y Jesús le dijo yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo
Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. solamente di la
palabra y mi creado sanara porque tambien yo soy hombre bajo autoridad
y tengo bajo mis ordenes soldados y digo este ve y va y al otro
ven y viene y a mi siervo haz esto y lo hace al oir jesus al
oirlo jesus se maravillo y dijo a los que le seguian de ciertos
digo que ni aun en israel he hallado tanta fe Dios dijo que
vendrán muchos del oriente y del occidente y se sentarán con Abraham,
Isaac y Jacob en el reino de los cielos, más los hijos del
reino serán echados en las tinieblas afuera. Ahí será el lloro y el
crujir de dientes. Entonces dijo, Jesús dijo al
centurión, ve y como creíste que se ha hecho. Y su creado
fue sanado en aquella misma hora. En estos versículos, el Espíritu
Santo nos da un ejemplo de lo que es la fe verdadera, la fe
salvadora. Mientras que los escribas y los
fariseos, hombres religiosos, el pueblo de Israel, despreciaban
a nuestro Señor Jesucristo y su Evangelio, este centurión, este
soldado romano, Él creyó plenamente. Él creyó que el hombre, Jesús
de Nazaret, era Dios. Él creyó que era el Cristo, el
Dios soberano sobre todas las cosas, a quien nada le es imposible,
nada es difícil. es lo que acabamos de leer, él
creyó que este hombre Jesús de Nazaret es Dios, Dios soberano,
nada imposible, nada difícil para él y esto es lo que él expresó
cuando envió a estos criados. En Mateo capítulo 8 nos da el
entendimiento de que fue el el centurión mismo pero si ustedes
quieren regresar ir a Lucas capítulo 7 ahí tenemos el este pasaje
paralelo y en Lucas capítulo 7 nos dice después que hubo terminado
todas sus palabras al pueblo que le oía entró a Capernaum
él habló palabras el Señor Jesucristo predicó el reino de los cielos
el señor Jesucristo en este Mateo 8 acababa de bajar del sermón
de predicar sobre el monte el sermón sobre el monte todos habían
oído sus palabras las palabras de gracia que salían de su boca
y nos dice aquí y el siervo de un centurión dice versículo 2
Lucas 7 a quien este quería mucho Estaba enfermo y a punto de morir. Estaba postrado en cama a punto
de morir. Y cuando el centurión oyó hablar
de Jesús. Es muy importante. El centurión
oyó hablar de Jesús. Le envió unos ancianos de los
judíos rogándole que viniesen y sanarse a su siervo. Y ellos
vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole, es
digno de que le concedas esto, porque ama nuestra nación y nos
ha edificado una sinagoga. Ellos estaban rogando a favor
de este hombre, el centurión, diciendo, es digno. Ellos estaban
tratando de presentar sus obras delante del Señor. Y Jesús fue
con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión
envió a él unos amigos diciéndole, Señor, no te molestes, pues no
soy digno de que entres bajo mi techo. Por lo que ni aún me tuve por
digno de venir a ti. Pero di la palabra y mi siervo
será sano. Porque también yo soy hombre
puesto bajo autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes. Y
digo a este, ve y va. Y al otro, ven y viene. Y a mi
siervo, haz esto. Y lo hace. Al oír esto, Jesús
se maravilló de él. Y volviéndose, dijo a la gente
que le seguía, os digo que ni aún en Israel he hallado tanta
fe. Al regresar a casa, los que habían sido enviados hallaron
sano al siervo que había estado enfermo. Entonces, esto quería
que lo leamos para que sepamos que eran sus siervos que este
centurión envió. Pero este nos dice también en
Lucas que él oyó de Jesús. Pero qué pensamiento tan precioso
tenemos aquí. Tan precioso para nosotros, pobres
gentiles. que la fe que Dios da, la da
a su pueblo, judíos y gentiles. Nos dice allá, si quieren ver
allá en Gálatas capítulo 3, vean Gálatas capítulo 3, la fe preciosa,
la fe que salva, es para el pueblo escogido de
Dios, ya sea judío o ya sea gentil. en Cristo Jesús ya no hay judío
ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús y si vosotros
sois de Cristo ciertamente el linaje de Abraham sois y herederos
según la promesa. Este centurión nos nos muestra
qué tan preciosa es el don de la fe. Regresando allá en Mateo
8, 10. Al oírlo, Jesús se maravilló
y dijo a los que le seguían desiertos, digo, que ni aún en Israel he
hallado tanta fe. No, en Israel no he hallado tanta
fe. No vemos nosotros entender que
no está hablando de la fe de Abraham, no está hablando que...
pero está hablando de aquellos que él sanó en Israel. Ellos
no tenían la fe de este hombre. Este hombre Dios le había dado
fe de tal manera que él... él no necesitaba que el Señor
Jesucristo venga y imponga sus manos. Él creía que él era Dios
y con la palabra que él dijera La palabra que Él hablara es
suficiente. Él es Dios. Y cuando Él habla,
Él habla con poder. Es lo que nosotros necesitamos
hoy en día. Que Dios nos hable. Di la palabra
y serás salvo. Viene la hora y ahora es cuando
los muertos, dijo el Señor Jesucristo, oirán la voz de Dios y los que
lo oyeran vivirán. Vamos a ver esto en Juan capítulo
Juan capítulo cinco versículo veinticinco dice de
cierto de ciertos digo viene la hora y ahora es cuando los
muertos oirán la voz del hijo de Dios los muertos oirán la
voz es lo que necesitamos oír la voz del Señor Jesucristo en
la predicación de la palabra, oír su voz. Dice aquí, los que
lo oyeran vivirán. Los que lo oyeran van a oír la
palabra de Dios que Él predica a través de esta palabra escrita. De tal manera que no se oiga
al predicador, sino que se oiga a Dios mismo. Es lo que necesita
el pecador. Y este hombre Este hombre creyó
que el Señor Jesucristo era Dios y dijo, di la palabra. El creer, el creer a Cristo,
el confiar en Cristo es un don de Dios, don raro, don raro. Es decir, no lo encuentras en
todo hombre. porque es don de Dios solamente
aquellos a quienes Dios se los da personalmente lo tienen no
todo hombre tiene la fe verdadera es don de Dios en Efesios capítulo
2 ustedes conocen bien el texto dice aquí que por gracias soy
salvos es la gracia de Dios favor no merecido por gracias soy salvos
por medio de la fe ¿Es importante la fe en la salvación de un hombre? Es vital. Sí, es vital. Nadie va a ser salvo aparte de
creer a Dios, de creer en el Señor Jesucristo. Es tan vital
como la muerte del Señor Jesucristo, tan vital como la elección divina.
este hombre dice aquí en Efesios 2 la gracia por gracia sois salvos
por medio de la fe y esto no de vosotros es don de dios don
de dios no por obras para que nadie se glorie es don de dios
dios da la fe a quien el quiere dar la fe el es soberano y cuando
el la da Cuando Él la da, Él la da para
siempre, para siempre. En Filipenses capítulo 1, versículo
29, dice, a vosotros os es concedido a causa de Cristo, a causa de
la obra de Cristo, se te ha concedido por Dios, es decir, la causa
es Dios. Se te ha concedido por Dios,
no solo que creáis en Él. Se te ha concedido que creas.
Esto es don de Dios. Sino también que padezcas por
Él. Pero lo que quiero que veamos
es que es don de Dios. Entonces, si es don de Dios,
entonces nosotros debemos siempre dar gracias a Dios. debemos siempre
dar gracias a Dios por este don inmerecible. Gracias damos a
Dios por este don de la gracia. Solamente aquellos que tienen
esta fe vienen al Señor Jesucristo como mendigos. Solamente aquellos
que tienen En Mateo capítulo 8, la primera parte que vimos,
versículo 1 al 4, habla de este hombre que vino al Señor Jesucristo
cuando era un leproso. Era un leproso. No tenía derecho
de acercarse al Señor Jesucristo. Estaba expulsado de la ciudad.
No tenía derecho. Él sabía que él era un leproso.
Pero la fe verdadera, la fe que es don de Dios, hace que una
persona que es indigna, se reconoce indigno, aún así viene al Señor
Jesucristo. Este hombre dijo, yo no soy digno
de que entres a mi casa. Él reconoció que él es Dios. Pero la fe verdadera hace que
una persona venga a Cristo. Es una persona que no tiene habilidad,
una persona perdida en pecados, venga a él y confíe su alma al
Señor Jesucristo. Que ponga en él toda su esperanza. La fe verdadera hace, la fe verdadera
hace que nosotros abandonemos toda idea de bondad propia. La fe verdadera hace que nosotros
abandonemos nuestra propia justicia, que abandonemos toda noción de
que tenemos algo nosotros que nos pueda recomendar delante
de Dios. Que dejemos nuestra autojusticia
y vengamos y confiamos únicamente en el Señor Jesucristo como toda
nuestra justicia. Y la fe verdadera hace que una
persona venga a Cristo confiando en Él solamente para salvarnos. Confiando en Él solamente, es
decir, sin ayuda nuestra. Sin ayuda nuestra. La fe verdadera parece ser cosa
pequeña o insignificante a los ojos de este mundo, pero la fe
verdadera es donde Dios, solamente Dios, lo puede obrar. La fe verdadera obra por el amor,
que es el privilegio más grande que tenemos en este mundo de
poder servir al Señor. Pero la fe verdadera obra. Es
decir, la fe que no obra, que dice el Apóstol, es muerta. La fe que no produce. No es que
nosotros miramos a los productos como base de nuestra aceptación,
sino como evidencia de que Dios ha obrado. Ahora, muchos
tienen religión. Muchos tienen religión. No hay
falta de religión en el mundo. Pero la religión no es la fe. La religión no es la fe. Muchos
tienen religión, pero no creen a Dios. Este centurión, este
gentil, él tenía la fe. Nos dice aquí que él oyó hablar
de Jesús. La fe que Dios da, la fe que
es don de Dios, la fe que es salvadora, Dios la da, Dios la
concede a su pueblo por medio de la predicación de su palabra. Es decir, no estamos hablando
de que si Dios puede dar fe o no dar fe a una persona que no...
No estamos hablando de qué es lo que puede y qué es lo que
no puede Dios. Estamos hablando de lo que Dios ha dicho que hace. Una persona puede decir, yo creo
que Dios lo puede hacer todo. Eso no es la fe. La fe es crees
lo que Dios ha dicho que va a hacer. Yo creo que Dios puede hacer
todo. ¿Y eso qué? ¿Crees que Dios va a hacer lo
que Él ha dicho que hace? Eso es creer a Dios. Eso es creer
a Dios. Romanos capítulo 10. Este hombre centurión oyó hablar
de Jesús. Él hizo una sinagoga para los
judíos. ¿Dónde crees que oyó el evangelio? ¿Dónde crees que oyó hablar de
Jesús? Él construyó una sinagoga para ellos. Dios operó en él
el deseo, la voluntad de hacer una sinagoga para estos judíos.
y ellos están leyendo la palabra allá en la sinagoga y no nos
dice la palabra que ellos creyeron pero este hombre sí creyó no
nos dice la palabra de Dios que estos judíos creyeron en Jesús
pero la palabra nos dice que el centurión creyó ¿qué nos habla
esto? nos habla de la soberanía de
Dios en la salvación así como Dios puede salvar a su pueblo,
a una persona de una familia, y el resto de la familia la deja
pasar. Él es soberano, él puede hacer
lo que él quiere. Es una gran bendición de Dios
cuando Dios salva a una familia entera. Es paz, es paz aquí en la tierra. Pero sea como sea, es obra de
Dios. Nosotros estamos como mendigos
delante de ellos. Suplicamos y pedimos, Señor,
salva a nuestros hijos, revélate a ellos, dales amor en su corazón,
dales fe, dales vida a ellos. Y Él da vida a quien Él quiere
dar vida. Y nos dice aquí cómo es que Dios ha determinado dar
vida a su pueblo. dice versículo 13 romanos 10
porque todo aquel que invocar el nombre del señor será salvo
esto es verdad pero no es una receta para ser salvo los religiosos
tienen este texto como una receta como para como que si vas a preparar
un pastel para preparar un pastel, toma harina, toma unos huevos,
toma leche, mezcla estos ingredientes, lo metes al horno y ¡puff! tienes
un pastel. Eso no es una receta para que
una persona como que decir le va a torcer el brazo a Dios y
ya repetí estas palabras, los hombres dicen, ¿quieres ser salvo? ¿Quién no quiere ser salvo? ¿Quieres
ir al infierno? ¿Quién quiere ir al infierno?
¿Quieres ir al cielo? Todos quieren ir al cielo. ¿Quieres
ser salvo? Levanta la mano y repite estas
palabras de mí, porque después de todo, dice la palabra, todo
aquel que invocar el nombre del Señor será salvo. Y ahí está
la gente, siguiendo a ese mentiroso. Y este hombre empieza a repetir
una oración, y los hombres están repitiendo esa oración, y después
de que repiten la oración, les dice, ahí está, ya estás salvo.
y la pobre persona pues no cree más de lo que no conoce a Cristo
no cree pero ya repitió la oración y ahora la religión quiere decirle
que está salvo eso es lo que quieren de tomar este texto y
lo tuerce todo aquel que invocar el nombre del señor será salvo
pero note lo que dice el versículo 14 como pues invocarán aquel
en el cual no han creído. Para que una persona invoque
al Señor, para que una persona clame a Él, tiene que primero
creer en la fe. Todo aquel que viene a Dios tiene
que creer que Él es y que Él es el galardonador que le buscan. ¿Cómo van a invocar en el cual
no han creído? ¿De dónde viene la fe? ¿De dónde
Dios? ¿Y cómo creerán en aquel de quien
no han oído? ¿Cómo van a creer en el Cristo
de la Biblia si están oyendo un Cristo falso? ¿Cómo van a
invocar al Dios vivo y verdadero si están oyendo de un Dios falso?
¿Cómo oirán? ¿Cómo creerán en aquel de quien
no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien
les predique? Dios ha determinado salvar a
su pueblo por la locura de la predicación, dice el primer Corintios. Ya que en la sabiduría de Dios
el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría. El mundo, los hombres,
la filosofía, la ciencia, no puede alcanzar a conocer a Dios
vivo, verdadero, por conocimiento científico, estudios. Puedes enviar a una persona seminario puede aprender la biblia
de pasta a pasta puede ser un teólogo recibir su título doctor
de divinidad pero solamente Dios puede revelar solamente Dios
puede dar vida pero Dios si envía a predicadores
a predicar la palabra de Dios el evangelio de Cristo Jesús
Quien las predica y como predicaran si no fueron enviados? Mucha
gente va y no es enviado. Sabes como no son enviados? Sabes
como sabes que no son enviados? Cual es la prueba para saber
si no son enviados? No están enviados de Cristo.
No están predicando el Evangelio de Cristo. No están dando la
gloria solamente a Dios. Ahí sabes entonces que no son
enviados de Dios. Se enviaron ellos mismos. se
achocaron no son enviados de Dios pero aquí tenemos una cadena
una cadena que no puede ser rota Dios envía predicadores a predicar
la palabra de Dios el Evangelio Dios envía predicadores las personas
a las que Dios envía a esas personas Dios envía a los predicadores
a predicar ellos oyen de Cristo Jesús. Dios el Espíritu Santo
habla a estas personas por medio de la palabra que es predicado
y Dios el Espíritu Santo les da vida y la evidencia de esta
vida es que creen y claman. Creen y claman, no al revés,
no claman y después creen. Creen y claman. y porque Dios ya hizo la obra,
entonces todo aquel que clamare, invocar el nombre del Señor será
salvo, será salvo porque Dios ya lo salvó. Pero una persona
va a reconocer su condición de miserable, una persona va a reconocer
su condición de necesitado. Y como he dicho anteriormente
y lo sigo diciendo, es solamente una nueva criatura que cree y
es solamente una nueva criatura que se arrepiente el hombre viejo
no se arrepiente es esa nueva criatura que se arrepiente aunque
no tiene nada aunque no tiene pecado esa nueva criatura no
peca pero esa nueva criatura soy yo tengo este viejo hombre
y tengo este nuevo hombre y yo mirando adentro no puedo distinguir
el uno del otro Solamente sé que si creo es porque Dios me
dio vida. Y sé que toda incredulidad es
ese viejo hombre. Ahora, como dije, parece cosa
pequeña al mundo, pero ante los ojos de Dios es cosa admirable. Dios es el creador de esto. Dios
es el creador. Este hombre tenía fe en el Señor
Jesucristo de tal manera que el Señor Jesucristo, dice aquí
la palabra, se maravilló. Se maravilló de la fe. Pero podremos pensar, ¿por qué
se maravilló el Señor de la fe de este hombre cuando él es el
dador de la fe? ¿Por qué se maravilló? Es decir,
si hay fe en algún lugar, La palabra de Dios nos enseña claramente
que Dios es el autor de esa fe. El Señor Jesucristo es el autor
y consumador de nuestra fe. Él es el autor de la fe. Él es
el que nos da la fe. Es don de Dios. Pero, ¿por qué
no sabría decir entonces que se maravilló el Señor Jesucristo
en versículo 10? Bueno, tal vez por esta razón. para mostrar o señalar que la
fe en Cristo Jesús es una cosa personal. Es una cosa personal. En otras palabras, Dios te da
la fe. Dios le dio esta fe al centurión. Dios le dio el hoyo de Jesús.
Él creyó y Él vino a Él. Dios le dio esa fe. Pero esta fe que Dios le dio,
una vez Dios te da la fe, es tuya. Una vez Dios te da la fe, la
fe es tuya. He dicho de esta manera en otro
tiempo. Dios te concede la fe, pero Él
no cree de tu parte. Dios te da la fe, pero Él no
cree de tu parte. Así como Dios te concede el arrepentimiento,
pero Él no se arrepiente de tu parte. Es personal. Es personal. Nos regocijamos entonces al saber
que la fe es don de Dios. Una vez Dios le dio esta fe a
este centurión, era suya. Dios se la había dado. Pero la
fe en Cristo Jesús no es meramente una noción o una idea, no es
una doctrina nada más, no es un principio. La fe verdadera
es una confianza de cada pecador necesitado. Una confianza que
se aferra de Cristo. Me aferro a Cristo. como mi único salvador, mi única
esperanza. No es simplemente una idea, no
es simplemente una aceptación mental de unos hechos, sino que
yo vengo al Señor Jesucristo. Es difícil encontrar una persona
que diga que no cree que Jesús de Nazaret es una historia, es
una persona histórica. Es decir, ¿Quién no cree en Benito
Juárez? Todos saben que Benito Juárez
es una persona histórica. Y puede una persona saber muchas
cosas acerca de el padre de la patria, Benito Juárez. Una persona
puede saber muchas cosas históricas acerca de Cristo Jesús, pero
eso no es la fe. Eso no es la fe verdadera. Eso
no es la fe de los escogidos de Dios. La fe verdadera es esa
confianza del corazón que se aferra a Cristo Jesús como mi
único Salvador y que confiesa al Señor Jesucristo como mi Dios,
mi Señor y mi Dios, mi Señor y mi Dios. Es verdad que es donde Dios es
la operación de Dios en nosotros. y que la fe es fruto del Espíritu
Santo. El fruto del Espíritu es amor,
gozo, paz, paciencia. Fe, nos dice, es fruto del Espíritu
Santo. Pero como he dicho, es entonces
nuestra fe. Una vez Dios te lo da, es tuya.
Si Dios me lo dio entonces, es mi fe. Un ejemplo de esto. Un ejemplo de esto. El aire que
está en tus pulmones, el aire que está en tus pulmones
es don de Dios. ¿No es así? El aire. Él también te habilita poder
respirar. El aire es don de Dios. Él te
da habilidad de poder respirar. Pero el aliento que está en tu
nariz es tuya. El aliento que está en tu... es tu respiración. Es tu respiración
la evidencia que Dios te está dando vida. No es así. Cuando vienen los doctores a
ver si tiene vida, están viendo si está respirando. Está respirando,
está vivo todavía. Está vivo. La respiración es
evidencia de que todavía hay vida. Y la respiración en mi cuerpo
es tan necesario para mi vida como el don de la vida misma.
Está claro. El respirar es tan necesario
para mi vida como el don de la vida misma. Es necesario que
yo... Dios me dio vida. La vida que tienes ahora, sea
cual sea, Dios te la da. Pero es necesario que respires.
¿verdad? Necesario que respires. Es decir,
no puedes separar el uno del otro. Y si alguno tiene duda
de esto, póngase una bolsa de plástico en la cabeza a ver si
puede vivir. Tienes necesidad, ¿verdad? No
puedes taparte la boca y seguir viviendo. Tienes que tener este
aire. Tienes vida, tienes que tener
este aire. Así es también con la fe. Nosotros somos hijos de
Dios por la fe en Cristo Jesús, nos dice Gálatas 3.26. Somos
hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Sabemos que somos hijos de Dios
porque hemos nacido de Dios, ¿no es lo que dice? Somos hijos
de Dios, los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios. En Gálatas, capítulo 3, versículo
26, nos dice, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo
Jesús. No aparte de la fe en Cristo
Jesús. Y el Espíritu Santo nos dice
que la fe que tenemos es por la gracia de Dios. Es tu fe en
Cristo. Vemos lo que dice Efesios, capítulo
1, versículo 15. Es tu fe. La fe que tienes es
tu fe. Por esta causa también yo habiendo
oído de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor para
con todos los santos. No dice cuando yo oí de la fe
de Dios. Es la fe de Dios, es la fe que
Él nos da, pero es nuestra, es nuestra. Lo que estoy diciendo
es una persona demuestra esta fe. es nuestra. Vean lo que dice Primero Corintios,
Primero Corintios capítulo uno. Versículo cuatro dice, Gracias
doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os
fue dada en Cristo Jesús. La gracia que os fue dada en
Cristo Jesús. Y en capítulo 2, versículo 5,
dice, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría
de los hombres, sino en el poder de Dios. La gracia te fue dada,
pero la fe que tienes, la fe que te fue dada, ahora es tu
fe. Es el don de Dios, y porque Dios
lo dio, es tuya. Es fe preciosa. Es fe preciosa. Ahora, como he dicho, la fe en
el Señor Jesucristo es tan necesaria como el decreto de Dios. Dios
escogió un pueblo antes de la fundación del mundo. Pero recuerden,
la elección no es la salvación. La elección es para salvación.
Dios escogió para salvar. La fe en Cristo Jesús es tan
necesaria como la redención que cumplió el Señor Jesucristo.
Cristo Jesús vino aquí al mundo, es decir, nadie es salvo aparte
de la obra que hizo el Señor Jesucristo aquí en la tierra.
Dios fue manifestado en la carne. Dios vino a este mundo. El eterno
hijo de Dios fue hecho carne. Y él vivió en este mundo y estableció
la rectitud, obedeció la santa ley de Dios, agradó a Dios en
todo. Y luego él fue a la cruz del
Calvario y el que no conoció pecado por nosotros Dios lo hizo
pecado. Él murió en la cruz como el sustituto
de su pueblo. Era necesario para que Dios sea
justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Nadie es
salvo a parte de la obra del Señor Jesucristo. No hay otro
camino. No hay otra manera de ser salvo. No hay otro sacrificio. No hay otro representante. No
hay otro mediador. Es necesario Cristo. Es vital. Y nadie es salvo a parte de la
obra del Espíritu Santo viniendo y revelando, dando vida, revelando
a Cristo, dando vida a su pueblo mediante la predicación de la
palabra. Pero así de importante como es la elección, la redención
que hizo Cristo Jesús y el llamamiento del Espíritu Santo, así también
es necesario su pueblo va a creer. Su pueblo va a creer. Nos dicen
en Hebreos capítulo 11, versículo 6, que sin la fe es imposible
agradar a Dios. Sin fe es imposible. ¿De qué
fe está hablando? La fe en el Señor Jesucristo. La fe que es don de Dios, la
fe que Él da. Pero sin fe es imposible agradar
a Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios por Cristo
Jesús, es la única manera de acercarse a Dios. Crea, ¿qué
le hay? Crea todo lo que Dios dice. El
creyente cree a Dios. ¿Cuánto podrías? El creyente,
esa es la característica de un creyente, cree a Dios. ¿Cuánto
podrías de la Biblia decir, eso no lo creo? Y seguir siendo creyente. ¿Podrías decir, mira, esta página
no lo creo. ¿Podrías seguir siendo creyente?
El creyente cree a Dios, cree lo que Dios ha dicho. Es necesario
que el que viene acerca a Dios crea que le hay y que él es el
galardonador de los que le buscan. La fe viene buscando a Cristo
Jesús, viene buscando el objeto de la fe. Ahora una pregunta,
una persona tal vez está preguntando, bueno, ¿cómo podría yo saber?
¿Qué debo hacer? Como ese hombre, el carcelero
de Filipos, hermano, ¿qué debo hacer? Bueno, ¿qué es lo que
contestó el apóstol Pablo? ¿Qué es lo que contestó Silas?
Allá en Hechos capítulo 16, cuando le hicieron esta pregunta, que
hermanos, ¿qué debemos hacer? ¿Qué debo hacer para ser salvo?
Bueno, la religión te va a decir esto. Empieza a venir a la iglesia. Empieza a tomar catecismo. Deja de hacer estos vicios. Comienza
a hacer estas otras cosas. Júntate a la iglesia. Únate a diferentes programas. Haz esto y haz lo otro. Esa no
fue la respuesta del Espíritu Santo. La respuesta del Espíritu
Santo, dice Hechos 16, versículo 30. Sacándoles dijo, señores, ¿qué
debo hacer para ser salvo? ¿Y qué dijeron ellos? Ellos dijeron,
cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. ¿Has oído? ¿Has oído quién
es este hombre? Este hombre es centurión habiendo
oído de Jesús. Él oyó quien era él. Él oyó quien era él. Dios le
dio oídos para oír, pero él oyó. Él creyó. Y dice aquí, cree en
el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa. Esto significa
los que crean en tu casa. No significa que mi fe puede
salvar a otro. Es personal. Si tu mamá cree
o si tu papá cree, eso no te puede salvar. Tú tienes que venir
por ti mismo. Tú tienes que creer por ti mismo.
Si tu mamá no cree o si tu papá no cree, tú tienes que seguir
viniendo. Tú tienes que venir a Cristo
Jesús. o sea, pase lo que, si el Señor es Sobrano, Él va a
salvar a los que Él quiere. ¿Qué es lo que debemos hacer?
Creer en el Señor Jesucristo. Eso es todo, creer en el Señor
Jesucristo y serás salvo. No permitas que una persona te
ponga a revisar tu experiencia. sino crees solamente en el Señor
Jesucristo y serás salvo. La salvación es tuya. ¿Cómo puedo
saber, dirá una persona, cómo puedo saber que soy salvo? Aquí
es la manera que puedes saber. ¿Crees? ¿Crees en el Señor Jesucristo? Si tú crees en el Señor, si tú
crees en el Hijo de Dios, es porque Dios te ha dado vida.
en realidad no importa cuando, hay personas que ahora
mismo creen en el Señor Jesucristo, no te pueden decir con exactitud
que día fue ese. Muchas personas están queriendo
regresar a una experiencia en el pasado. Puedo decir que fue
el 16 de noviembre de este año. Estaba yo en esta situación. Quieren regresar a una experiencia.
Nadie debe buscar una experiencia del pasado. Una persona puede
tener una experiencia muy hermosa y no estar creyendo en el Señor
Jesucristo. La respuesta es estás creyendo
ahora. Estás viniendo ahora. La persona
que cree en el Hijo de Dios viene, sigue viniendo ahora. No importa
cuándo fuiste. Tiene que haber un comienzo,
es verdad. Pero eso no es lo importante. Cree en el Señor
Jesucristo. Ven y sigue viniendo. Cree y
sigue creyendo. Y no importa tampoco si la persona
que estaba predicando estaba tartamudeando o no. Puede ser
que el mensaje no estaba muy claro. Dios no utiliza la elocuencia
de los hombres. Dios utiliza su palabra. Una persona puede estar tartamudeando.
Una persona puede que no tenga, si vas a tener que tener una
persona que tenga su doctrina todo en orden. No estoy hablando
que no conozca a Cristo. Estoy hablando que su doctrina
no está en orden. Que tenga alguna cosa y tienes
que decir, bueno, entonces no eres creyente. No. ¿Qué es la
respuesta? ¿Crees en el Señor Jesucristo?
Eres salvo. Estas preguntas de cuándo y cómo,
eso no viene al caso. Lo que importa es crees en el
Señor Jesucristo. Él creyó. Este hombre creyó a
Dios. El Señor Jesucristo os dijo que
vendrán muchos del oriente y del occidente y se sentarán con Abraham,
Isaac y Jacob en el reino de los cielos, más los hijos del
reino, es decir, los judíos, serán echados en las tinieblas
de afuera y allí será el lloro y el crujir de los dientes. El Señor Jesucristo le dijo a
este hombre en versículo 13. Entonces Jesús dijo al centurión,
ve y como creíste, te sea hecho. Como creíste, te sea hecho. Y
su criado fue sanado en aquella misma hora. Él dijo, señor, no
soy digno de que entres a mi casa. Yo no soy digno. Yo no soy digno que tú vengas
y mores en mí. Pero habla la palabra. Manda. manda. Y si tú mandas, voy a
ser sano. Si tú mandas, voy a ser sano.
Ahora, quiero que repasemos estas cosas y voy a terminar. La fe
salvadora, primeramente, es don de Dios. Si es fe salvadora,
la fe salvadora tiene su objeto, el Señor Jesucristo. Tiene los
ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Si es
fe salvadora, cree en el Señor Jesucristo como Dios. Cree en
el Señor Jesucristo como Dios. No hay otro Dios. Él es el Hijo
y el Padre uno son. Yo y el Padre uno somos. Si es
fe salvadora, cree que Jesús es el Cristo de Dios. Es decir,
es el profeta. que revela a Dios. No hay otra
revelación de Dios. Es el sacerdote que ofrece el
sacrificio, que intercede, va delante de Dios por mí. Es el
que está intercediendo ahora. Y es el que, el Rey, Él es mi
Señor. Y si es la fe salvadora, tiene
a Cristo Jesús como el único mediador entre Dios y los hombres.
el único mediador. No vamos a ningún hombre, no
vamos a ningún santo, no vamos a ningún sacerdote aquí en la
tierra, vamos únicamente al Señor Jesucristo. Únicamente a Él. Y si es fe salvadora tiene su
única esperanza en Cristo Jesús. Y esa fe va a continuar todos
los días de su vida hasta que el Señor venga por él. La fe
un día va a acabar. ¿Cuándo? Cuando abramos los ojos
en su presencia. La fe un día va a acabar. La
esperanza también va a acabar un día. ¿Sabías eso? La esperanza
va a acabar un día también. Cuando dices estoy esperando
algo. Estoy esperando tomar un trago de agua. Estoy esperando. Ya no estoy esperando. Una vez se cumple, una vez es
realidad, ya no lo esperas. Un día esperamos ver al Señor
Jesucristo y cuando lo veamos ya no lo vamos a esperar, ya
lo tendremos, la realidad y el amor va a continuar para siempre.
Que el Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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