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Frank Tate

Salvacion en Cristo

Philemon
Frank Tate January, 11 2015 Video & Audio
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100%
Bueno, hermanos, es un placer
para nosotros otra vez tener en esta noche al pastor Frank
Tate, que va a traer el mensaje en esta noche. Para los que no estuvieron en
la mañana, quiero presentarles, él es pastor de la Iglesia de
la Gracia en, se llama Calle Huracán, en Ashland, Kentucky. Qué nombre para una calle, ¿verdad?
Huracán. Quiere decir, tú vives en la
calle Huracán. Y es que nunca llegan huracanes
allá. Pero él es pastor de la iglesia,
un fiel ministro del evangelio. Y ha estado predicando muchos
años. Y él es su esposa, Janet, que
está aquí adelante con sus dos hijas, Holly y Savannah. y también un miembro de su congregación,
Dan, y su esposa, Andrea Morgan. Entonces, estamos muy contentos
de tenerlos aquí en esta noche. Él va a tener la clase de los
pastores mañana en la mañana, y vamos a estar en Calcutá miércoles
en la noche, y jueves va a regresar con su familia. Oren por estos
hermanos, así como ellos también oran por nosotros. Y es un gran
privilegio. Quiero también decirles, hay
dos asientos aquí adelante. Si van a llegar otros, por favor,
pasen aquí adelante los de atras o algo así. Alguien voluntario,
venga aquí al frente. Créanme cuando les digo que el
privilegio es todo mío el estar aquí. Les doy las gracias por toda
su bondad y gentileza para nosotros de los hermanos allá en Kentucky. El Señor nos ha unido en amor. Y es una gran bendición para
nosotros y le damos gracias. Abra sus Biblias conmigo, Libro
de Filemón. Esta es una muy hermosa carta
que muestra el amor entre creyentes. Y más importante que eso, nos
muestra la salvación en Cristo. Y su intercesión a favor de su
pueblo. Y es lo que quiero que nosotros
veamos en esta tarde. Esta carta fue escrita a Filemón. Filemón es un hombre rico que
vivía en Colosa. La iglesia se reunía en la casa
de Filemón. Y Pablo había predicado allá
en varias ocasiones. Y Pablo y Filemón Eran muy buenos amigos. Filemon tenía un siervo que se
llamaba, un esclavo que se llamaba Onésimo. Y Onésimo no era un buen trabajador
para nada. Eventualmente, este Onésimo re-robó
a Filemon y huyó de él. Él huyó, corrió a la gran ciudad
de Roma. Y él creyó que él iba a desaparecerse
en esa gran multitud. Pero él corrió directamente a
los brazos del apóstol Pablo. Y nuestro Señor salvó a Onésimo. Ahora Pablo está enviando nuevamente
a Onésimo a Filemón. El Señor había salvado a Onésimos. Pero Onésimos seguía siendo la
propiedad de Filemón. Así es que era necesario que
él regrese. Pero él no iba a regresar con
las manos vacías. Él regresa con esta carta de
intercesión que escribió el apóstol Pablo. Quiero que veamos nosotros una
figura de la salvación en Cristo. Filemón es una figura de Dios
el Padre. Pablo representa aquí una figura
de nuestro Señor Jesucristo. Y Onesimo es una figura de los
escogidos que son salvos por Cristo. Quiero que primeramente
veamos a Filemón, que es una figura de Dios el Padre, o representa
aquí Dios el Padre. En versículo 5, Porque oigo del amor y de la
fe que tienes hacia el Señor Jesús y hacia todos los santos,
para que la comunicación de tu fe pueda ser afectiva. para que
la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien
que está en vosotros por Cristo Jesús. Pues tenemos gran gozo
y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones
de los santos. Filemon es un hombre rico. Y
es un hombre amable, un hombre generoso. Muchas veces él había refrescado
a los santos allá. Y él había consolado a los que
habían pasado por su pueblo. Esta es una figura de Dios el
Padre. Él es rico. A Él le pertenecen todas las
cosas porque Él hizo todas las cosas. Todo el mundo es de Él. Y todos nosotros somos inquilinos
en la propiedad de Dios. Y Dios es amor. Y esa es la razón
por la cual Dios escogió un pueblo para salvarlos. Pero Dios está irado contra el
impío y Él va a destruirlos en un día. Pero ahora Él detiene su ira
por el bien de los escogidos. Pero a lo largo de este tiempo,
el Padre da generosamente a la gente Nosotros tenemos suficiente aire
que respirar. Tenemos suficiente agua que tomar. Tenemos suficiente comida que
comer. El sol brilla sobre nosotros.
La tierra es continuamente renovada. Todos los hombres disfrutan de
estas cosas. Pero cómo el Padre consuela a
sus santos, no solamente materialmente, sino ricamente en Cristo Jesús. Dios ha preservado Su Palabra
que nos habla de Cristo. Él alimenta a Su pueblo con Su
Palabra. Él consuela a Su pueblo con Su
Palabra. Él nos ha enviado a pastores
fieles para predicarnos. Nos ha enviado hermanos y hermanas
en Cristo que nos aman y nos animan en
el camino. Nos ha dado un lugar para reunirnos
y adorar aquí que bueno es Dios para con su pueblo. Ahora, por naturaleza, ¿qué es
lo que hacemos con todas las bondades de Dios? Hacemos lo mismo que hizo Onésimo. Nosotros le robamos a él y huimos. Luego, quiero que veamos a Onésimo,
que representa a los escogidos de Dios. El principio del versículo
11 nos dice que Onesimus era un siervo inútil, el cual en
otro tiempo te fue inútil. Eso es lo que nosotros somos
por naturaleza. Nosotros no servimos a Dios.
El propósito principal del hombre es que glorifique a Dios. Pero
por naturaleza nunca hacemos eso. Somos malagradecidos. Nos quejamos
de la providencia de Dios en vez de glorificarle a Él y agradecerle
a Él. Y así, igual como en Onésimo,
hemos robado de Dios y hemos huido. Onésimo tenía que robarle a su
señor si iba a correr lejos. Él no tenía recursos suyos propios. Así es que tuvo que robarle a
Filemón. Y él también le robó en el solo
hecho de huir de él. Eso le quitó a Filemón lo que
era su propiedad. Y eso es lo que nosotros hemos
hecho por naturaleza. Hemos robado la heredad de Dios. Hemos robado el aire de Dios,
el agua de Dios. Hemos robado su comida. Vivimos aquí en su tierra y no
estamos agradecidos, no le decimos gracias. Y hemos robado la gloria de Dios. Le damos la gloria a la madre
naturaleza por el tiempo y no a Dios. Le damos la gloria a la suerte
en la providencia, le damos la gloria a la suerte y no a Dios. Y damos la gloria para la salvación
a un ídolo y a nosotros mismos y no a Dios. We give glory to the creature
rather than the creator. Damos gloria a la criatura y
no a Dios. This is what Paul said in Romans
1. Esto es lo que Pablo dijo allá en Romanos capítulo uno. Verse 21. Romanos uno, veintiuno. Because
that when they knew God, porque habiendo conocido a Dios, they
glorified him not as God, No le glorificaron como a Dios,
ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en su razonamiento,
y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron
necios. y cambiaron la gloria del Dios
incorruptible en semejanza de imagen, imagen de hombre corruptible,
de aves, de cuadrúpedos y de reptiles, por lo cual también
Dios los entregó a la inmundicia. en las concupiscencias de sus
corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando
y dando culto a las criaturas antes que al Creador. el cual es bendito por los siglos. ¿Ven cómo hemos robado la gloria
a Dios? Hemos pecado en contra de Dios
con todas nuestras acciones, todos nuestros pensamientos y
todas nuestras respiraciones. Hemos robado a Dios y hemos huido
tan lejos como podemos hacerlo. A menos eso es lo que pensamos. Dios está en todos lugares donde
vamos. Nosotros no lo sabemos hasta
que Dios nos salva. Ahora, nosotros somos la propiedad
de Dios. Le pertenecemos a nuestro Creador. Él nos hizo a nosotros y no nosotros
a nosotros mismos. Le pertenecemos a Él de tal manera
que Él puede hacer con nosotros lo que Él quiere. Y no hemos
hecho ni la primera cosa como para merecer Su favor. Pero si somos los escogidos de
Dios, Él no va a permitir que su propiedad
se huya o se separe de Él. Cuando Onésimo huyó de Filemón, Él huyó directamente al apóstol
Pablo. Onésimo conocía a Pablo. Pero él nunca se ocupó de escuchar
a Pablo predicando cuando estaba allá en casa de Filemón. Pero
allí, ahora, él se detuvo a oír el Evangelio. Aquí tenemos una buena razón
por la cual nunca desanimarnos por la esperanza de ninguna persona. Puede ser que la situación parezca
imposible para nosotros. Nosotros pensaríamos de esta
manera, ¿cómo va a oír Onesimo el Evangelio ahora? Dios, Él
tiene poder. Onésimo oyó. Y hay varias cosas que nosotros
podemos aprender de la salvación, de la conversión de Onésimo. Primero, Dios salva a pecadores
por medio de la predicación del Evangelio. La fe viene por el
oír. Por fin, Onésimo oyó. Segundo,
los escogidos son salvos por el amor de Dios. Dios no comienza
a amar a una persona cuando esa persona comienza a creer. Una
persona cree a Cristo. porque Dios lo amó desde la eternidad. Y envió a su hijo a morir por
sus pecados. Él les envió el evangelio a ellos
en el poder del Espíritu Santo. Y causó que ellos sean nacidos
de nuevo. Y les dio fe en su hijo. Todo esto ocurrió porque Dios
amó a su pueblo primeramente. Yo doy gracias a Dios por el
amor de Dios. En tercer lugar, aprendemos esto.
La salvación es un nuevo nacimiento. Pablo nos dice aquí en versículo
10. Te ruego por mi hijo Onésimo
a quien engendré en mis prisiones. La salvación no es simplemente
reparar o componer al hombre viejo. La salvación no comprende enseñarle
al hombre una doctrina mejor. La salvación no es enseñar a
un hombre que se comporte mejor. Así como enseñarías a un perro
que haga nuevos trucos. La salvación es un nuevo nacimiento donde un hombre es nacido de
nuevo en justicia. Ese hombre entonces tiene nuevas
acciones y nuevas motivaciones porque tiene una nueva naturaleza. Ese hombre nuevo hace todas las
cosas diferentes a ese hombre viejo. Porque ese nuevo hombre es una
nueva criatura. Y ese nuevo hombre es nacido
un hijo. Es nacido hijo, no es nacido
esclavo. Todo creyente es hijo e hija
de Dios. Amados por igual. Igualmente en la familia de Dios. Pablo llamó
a Onesimo su hijo. ¿Saben a quién otro llamó Pablo
su hijo? Tito y Timoteo. predicadores del Evangelio. Onesimo
es tanto hijo como Tito y Onesimo. Ustedes hombres que creen. Eres
tanto hijo de Dios como Abraham y como Pablo. Ustedes mujeres
que creen. Eres tanto la hija de Dios como Sara. Nacidos hijos
e hijas de Dios. La cuarta cosa que podemos aprender
es esto. La salvación es venir a Cristo. Pablo está enviando nuevamente
a Onesimo. Y en versículo doce, al cual
vuelvo a enviarte. Tú puedes recibirle como a mí
mismo. Yo quisiera retenerle conmigo,
para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el Evangelio.
Pero nada quisiera hacer sin tu consentimiento. Para que tu favor no fuese como
de necesidad, sino voluntario. Porque quizá para esto se apartó
de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre.
Ven, Onésimo está regresando voluntariamente. Y Filemón va a recibirlo voluntariamente
o de buena voluntad. Cuando Dios salva a un pecador, esa persona, ese pecador viene
voluntariamente a Cristo. Y él viene voluntariamente porque
Dios le ha dado una nueva naturaleza. Y Dios de voluntad lo recibe
en Cristo. Nosotros fuimos perdidos en Adán,
pero redimidos y aceptados en Cristo. Pablo dice que Dios le permitió
a Onésimo que se huyera para que él regrese y tú lo recibes
para siempre. Eso es lo que pasó en el huerto
de Edén. Dios permitió que Adán cayera
en el pecado y la muerte para que Cristo venga y recobre a
su pueblo para siempre. Y cuando Dios nos llama, nosotros
venimos a Cristo. Y la quinta cosa, aprendemos
esto. Cuando Dios salva a un pecador, ese pecador se vuelve un siervo
útil, sirviendo al Señor de un corazón
agradecido. Pablo dice en el versículo 11, el cual en otro tiempo te fue
inútil, pero ahora a ti y a mí nos es
útil. Vean lo que dice Colosenses capítulo
4. Onésimo llegó a ser un dirigente
de la iglesia allá en Colosas. En el versículo nueve, dice con
Onesimus, un hermano amado y fiel, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán
saber. Onesimus llegó a ser un líder sirviendo a la iglesia de Dios. Ya no era inútil, ya no era un
siervo inútil, ya más. La sexta cosa que aprendemos
es esto. Cuando Dios salva a un pecador, Ese pecador está libre de deudas. No importa cuán graves hayan
sido esas deudas. O cuán buenos habían sido. No
importa lo que habían hecho o lo que no habían hecho. Son libres
de deuda. ¿Por qué? Porque Cristo pagó su deuda por
ellos. Su sangre pagó la deuda por completo. Miren lo que dice Pablo en versículo
18. Si en algo te dañó o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo
escribo de mi mano. Yo lo pagaré. Por no decirte que aún tú mismo te me debes
también. La deuda ha sido pagada por completo. Cuando Filemon recibió esta carta, ¿Cree usted que él iba a demandar
que Pablo pague esa deuda? Yo no creo que lo iba a hacer.
Él lo marcó como pagado. Cuando el Señor Jesucristo vino
delante de Dios el Padre, El Padre no simplemente ignoró
la deuda. La deuda del pecado de su pueblo
fue pagada por completo en la sangre de Cristo. Así es que en Cristo somos libres
de deuda. Luego aprendemos esto. Cuando Dios salva a un pecador,
nos regocijamos en Cristo. Vemos algo de la plenitud de
la salvación en Cristo. Y mientras más aprendemos de
Cristo, La salvación de Dios, aprendemos
que la salvación de Dios va más a un profundo de lo que realizamos,
de lo que entendemos. Versículo 20. Sí, hermano, versículo 20. Tenga
yo algún provecho de ti en el Señor. Conforta mi corazón en
el Señor. Te he escrito confiando en tu
obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que te digo. No
solamente puede Dios hacer mucho más de lo que nosotros pensamos, Hermanos, Dios ya ha hecho más
de lo que nosotros podemos pensar. Y nosotros hallamos nuestro gozo
en Él. Y luego, tercero, quiero que
veamos al apóstol Pablo, que representa a Cristo nuestro Salvador. Aquí cuando Pablo está intercediendo
por Onésimo, él nos da una figura de Cristo intercediendo por su
pueblo. Primero vemos esto. Cristo suplica por su pueblo
con autoridad, la autoridad que él tiene como
el Hijo de Dios. En versículo ocho, Pablo dice, Por lo cual, aunque tengo mucha
libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, Pablo pudo haber mandado que
Filemón haga esto que él está diciendo. Eso era su autoridad como apóstol. Ven lo que dice Juan, capítulo
17. Cuando Cristo rega con su Padre,
o suplica con su Padre, cuando Él intercede con su Padre, Él
lo hace con autoridad. Versículo 24. Noten, Padre, aquellos
que me has dado, quiero. Quiero que donde yo estoy, también
ellos estén conmigo para que vean mi gloria que me has dado. Porque me has amado desde antes
de la fundación del mundo. Usted y yo no podemos orar de
esa manera. Sólo Cristo puede decir, Padre,
esto es lo que yo quiero. Esto es autoridad basado sobre
quien es Él. Cristo intercede delante de su
Padre con la autoridad que Dios el Padre le dio a Él. El Padre
le dio autoridad sobre toda carne. Y Cristo suplica o intercede
sobre la autoridad del poder de su sangre. Cristo, en segundo lugar, intercede
por su pueblo por amor. Dice Pablo en versículo nueve,
Más bien te ruego por amor, siendo como soy Pablo ya anciano
y ahora además prisionero de Jesucristo. Cristo intercede
por su pueblo basado en el carácter de su Padre. Dios es amoroso,
Dios es amable. Cristo intercede por su pueblo
basado en el amor de Dios por Cristo. El Padre ama al Hijo y le ha dado todas las cosas en
sus manos. Él le va a dar a su Hijo todo
lo que su Hijo le pide porque ama a su Hijo. Y Cristo también intercede por
su pueblo basado en el amor de Dios el
Padre para con sus escogidos. En Juan capítulo 16, versículo
27. For the Father himself loveth
you. Pues el Padre mismo os ama. Because you have loved me and
believed that I came out from God. Porque vosotros me habéis
amado y habéis creído que yo salí de Dios. So our Savior says,
Así es que nuestro Salvador dice, Father, I'm pleading for those
that you love. Padre, yo estoy rogando por aquellos
a quienes tú amas. He'll give his son what he asks
for. Y Dios le va a dar a él lo que él pide. Por el amor.
La tercera cosa. Cristo rega por su pueblo basado
en su justicia, en el sufrimiento de su justicia. Dice en el versículo
nueve, por amor, Más bien, te ruego por amor,
siendo como soy, Pablo ya anciano. Ahora, si el hermano Walter me
escribiera a mí una carta y él me pidiera que yo haga algo,
yo lo haría por amor y por respeto al hermano
Walter. Y también por emoción. Si él escribiera, firmara esa
carta, Walter el anciano. Walter, no estoy diciendo que
eres anciano. Pero si él firmara la carta de
esa manera, mi corazón se derretiría. Y yo haría todo lo posible, cualquier
cosa por mi hermano. Y usted también, ¿no es así? Por emoción. Cuando Cristo intercede por Su
pueblo, Él no pide a Su Padre emoción. Él pide a Su Padre por la justicia. Pablo escribió
esta carta como prisionero en Roma. Pablo no había hecho nada
malo. Él estaba ahí por haber predicado
el Evangelio, por predicar el Evangelio. El Señor Jesucristo llegó a ser
preso de Dios. Los judíos y los soldados romanos
no dieron muerte a un hombre inocente. Dios el Padre hizo
que su hijo sea culpable. por el pecado de su pueblo. Y Él sufrió la pena máxima por
esa ley quebrantada. Cristo murió para satisfacer
la ley por completo. Y así es que Él ruega o intercede
a su pueblo basado en su sufrimiento por ellos. Y cuando Él intercede así, Él
está pidiendo justicia para su pueblo. Padre, deja que mi pueblo
salga libre. Yo llegué a ser preso por ellos. Padre, deja que mi pueblo viva. Yo ya morí por ellos. y el Padre nos da justicia en
Cristo Jesús. Cuarto, Cristo intercede por
su pueblo. En versículo diez. Dice de nuevo. Introduce de nuevo. Cristo intercede por su pueblo
basado en el nuevo nacimiento. Versículo 10. Te ruego por mi
hijo Onésimo a quien engendré en mis prisiones. Cristo solamente intercede por
los hijos de Dios, aquellos que han sido escogidos de Dios, aquellos
que Él ha amado desde la eternidad. Nuestro Padre Celestial oye los
clamores de Sus hijos y Él oye la intercesión de Su Hijo a favor
de Sus hijos. Cristo intercede a favor de Su pueblo basado en
Su obra. Nosotros somos inútiles en nosotros
mismos, así como Onésimo. Pero en Cristo hemos sido hechos
útiles. Cristo mira a su pueblo como sus joyas. Nosotros no nos vemos así a nosotros
mismos. Pero así es como Dios el Padre
mira a sus hijos. Porque hemos sido hechos conformados
a su Hijo. Esa es la obra de Cristo por
su pueblo. Seis, Cristo intercede por su
pueblo basado en la voluntad de Dios. Vean en Juan capítulo seis. En verso 37. Juan seis treinta y siete. Todo lo que el Padre me da, vendrá
a mí, y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido
al cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió, que si todo
lo que me ha dado, no perderé nada. que de todo lo que me diera
no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esa es la voluntad del que
me ha enviado, que todo aquel que vea al Hijo y cree en Él,
tenga vida eterna, y yo la resucitaré en el día postrero. Nuestro Salvador, Padre, es tu
voluntad que este pueblo sea salvo. Entonces van a ser salvos
y nunca van a morir. Porque esta es la voluntad de
Dios para con su pueblo. Luego Cristo intercede por su
pueblo, basado en la unión que hay entre Cristo y su pueblo. En versículo 12, el cual vuelvo
a enviarte, tú puedes recibirle como a mí mismo. En versículo
17, Así que si me tienes por compañero,
recibele como a mí mismo. Recibelo a él así como me recibirías
a mí. Ahora, ¿cómo ama el padre al
hijo? Con un amor infinito. ¿Acaso
va a echar a su hijo alguna vez? Claro, nunca. Entonces el Padre nunca va a
echar a uno que está en Cristo. Porque Él ama a Su pueblo así
como ama a Su Hijo. Nosotros somos aceptados en el
Amado. Lo que es Cristo, es también su pueblo, porque tenemos
unión con Cristo. Dios el Padre me acepta a mí,
así como acepta a Cristo, porque el Padre trató a Cristo
allá en el Calvario, así como me debió haber tratado a mí.
Ahí está la unión con Cristo. Y por último, Cristo rega por su pueblo basado
en su sangre, su sangre que pagó la deuda de su pecado. Verso
18, si en algo te dañó o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, lo escribo de mi mano. Yo lo pagaré. Pablo, si te ha
dañado algo, si te ha dañado algo. Claro te ha dañado. Si
nosotros hemos dañado a Dios, hemos dañado. Lo debemos a Dios. Hemos pecado contra Él. Pero Cristo tomó la deuda del
pecado de Su pueblo. Y puso su deuda, esa deuda, sobre
el lado de Cristo. Él hizo que esa deuda sea Suya. Eso es lo que Cristo hizo por
Su pueblo legalmente. Pero la salvación es mucho más
que una transacción legal. La salvación es una transacción
personal. Es una unión personal con Cristo.
La salvación es el sufrimiento personal de Cristo para salvar
a su pueblo. Cristo tomó el pecado de su pueblo
personalmente. en su cuerpo precioso allá en
la cruz del Calvario. Y Él quitó el pecado por la muerte
de ese cuerpo precioso. Él derramó su sangre delante
de Dios el Padre. Y su sangre preciosa pagó esa
deuda por completo. Así es que Cristo intercede delante
de su Padre. Padre, acepta a estos tus hijos. No hay ninguna razón por no aceptarlos. Con tu ojo que ve todas las cosas,
tú checa el récord. Ve que no tienen ninguna deuda.
El Padre mira. Y dice, tienes razón. Tu sangre ha quitado su pecado. No simplemente cubrió su pecado,
sino que quitó ese pecado. Y basado en el sacrificio de
Cristo, el Padre dice, son aceptados. No hay palabras en inglés y estoy seguro que tampoco hay
palabras en español para expresar nuestra gratitud
por la persona y la obra de nuestro
Señor Jesucristo. Y pido que el Señor les bendiga. Gracias, hermano. Damos gracias a Dios. Él está ahora delante del Padre, haciendo intercesión por su pueblo.
Qué seguridad, ¿verdad? Ha sido un buen día. Buen día. poder venir y oír su palabra.
Estamos contentos. Vamos a hacer despedidos con
una oración. Antes de esta oración voy a pedir
al hermano Eduardo que pase aquí a dirigirnos en la oración. Vamos
a cantar amor, grande amor. Vamos a ponernos de pie y cantar
amor, grande amor. Hermano Eduardo, por favor pase
a despedirnos con la oración.
Frank Tate
About Frank Tate

Frank grew up under the ministry of Henry Mahan in Ashland, Kentucky where he later served as an elder. Frank is now the pastor of Hurricane Road Grace Church in Cattletsburg / Ashland, Kentucky.

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Joshua

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