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Frank Tate

A cual Salvador buscas

John 18:1-12
Frank Tate January, 11 2015 Video & Audio
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Bueno, hermanos, es un verdadero
placer para mí tener con nosotros en esta mañana al pastor Frank
Tate, un ministro fiel del evangelio, un querido amigo, y es bueno
tenerlo en esta mañana con nosotros. Él va a traer el mensaje. Brother,
you come. Estoy muy contento de poder estar
aquí con ustedes en esta mañana. Les traigo saludos de sus hermanos
y hermanas en Ashland, Kentucky. Nuestro Señor tiene únicamente
una iglesia. Es verdad que nos reunimos en
diferentes lugares, pero hay un cuerpo de nuestro
Señor Jesucristo. Y lo tomo como un gran honor
poder adorar con ustedes en esta mañana. El título de mi mensaje esta
mañana es, ¿Cuál salvador buscas? Se encuentra en Juan capítulo
18. La gente suele encontrar al Jesús que buscan. El problema es que hay muchos
diferentes Jesúses que se están predicando hoy día. Pero solamente
uno salva. Los demás son ídolos. Y si el pecador halla al Señor
Jesucristo, quien es el Salvador de pecadores, van a encontrar
tres cosas acerca de Él que son reveladas en nuestro texto esta
mañana. Primeramente, si por la gracia
de Dios buscas y hallas al Señor Jesucristo, vas a encontrar al
Salvador voluntarioso. En versículo uno, cuando Jesús
había dicho estas cosas, salió con sus discípulos al otro
lado de la torrente de Cedrón, donde había un huerto en el cual
entró con sus discípulos. Y también Judas, el que le entregaba,
conocía aquel lugar. porque Jesús a veces se reunía
con sus discípulos. Nuestro Señor fue a este jardín a veces. Ahora, nuestro Señor fue a este
huerto a menudo. Este es el huerto de Getsemaní. Este es el lugar donde nuestro
Señor acudía a orar. Y sus discípulos se dormían mientras
Él oraba. Ahora, Judas Iscariote sabía que Jesús
venía aquí a menudo. Así es que Judas sabía que debía
buscarlo allí. Nuestro Salvador pudo haber ido
a otro lugar y pudo haber evitado ser hallado
por esta gente que le buscaba, esta gente Pero él fue al lugar
donde siempre acudía. Porque no solamente tenía la
voluntad de ser hallado y ser tomado. Él quería ser hallado por esa
gente y ser llevado. Para que él pueda hacer el sacrificio
por su pueblo. en versículo 3. Judas, pues,
tomando una compañía de soldados y alguaciles de los principales
sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas
y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las
cosas que le habían de su sobrevenir, se adelantó y les dijo a quien
buscáis. Esta gente, estos soldados, vino
buscando la luz del mundo y lo vino buscando con antorchas. Eso equivale a buscar al sol
con una vela. Pero esto nos muestra la ceguera
de la naturaleza adámica. Nosotros buscamos la luz del
mundo con luz natural de la carne. Las escrituras nos dicen que
Jesús sabiendo, porque el Señor sabía todo lo
que tenía que suceder, para que Él pueda redimir a su pueblo. Él de su voluntad salió a encontrarse
con la justicia. Porque Nuestro Señor sabía todo
lo que estos alguaciles, esta banda de gente quería hacer con
Él. Y porque sabía todo lo que tenía
que hacer con él para que su pueblo pueda ser redimido, él salió a encontrarse con esa
banda malvada. Nuestro Salvador sabía qué era
lo que le iba a acontecer, porque esa era la voluntad Suya desde
la eternidad. Él no se estaba escondiendo de
ellos. Era Su voluntad ser hallado y
ser tomado, y Él quería ser hallado y ser
tomado. Nunca sientas lastima por nuestro
Señor Jesucristo. Él le dijo a esas mujeres en
el camino a la cruz, no llores por mí, llora por ti mismo y
por tus hijos. Esto está sucediendo porque yo
lo deseo, esa es la voluntad mía. Cuando nuestro Señor salió para
encontrarse con esta compañía de soldados, Él hizo esta pregunta que es
tan importante. ¿A quién buscáis? ¿Acaso estás
buscando al Jesús con el que tú puedes hacer lo que quieras
con Él? Esta es la única ocasión que
esto le va a pasar a nuestro Señor Jesucristo. Nunca más el Señor Jesucristo
va a estar en las manos de los hombres para hacer con Él lo
que ellos quieren. Así es que si tú encuentras al
Jesús, con el cual tú puedes decidir
qué vas a hacer con él, has encontrado entonces un ídolo, una imaginación
de la mente del hombre, no al Señor Jesucristo. Si tú hallas al Jesús que los
hombres pueden decidir aceptar o decidir rechazar, entonces
no has hallado un salvador de pecadores. Los hombres en esta
banda encontraron a quienes ellos buscaron y fueron condenados. Ellos encontraron al hombre al
que le podían hacer lo que ellos querían, y ellos murieron sin un salvador
de pecados. Y la única razón por la cual
ellos podían hacer lo que ellos querían con él, es porque nuestro Señor Jesucristo
es el Salvador voluntarioso. Si nosotros hallamos al Señor
Jesucristo, la segunda cosa que vamos a aprender es esto, El Señor Jesucristo es el Salvador
Soberano. Versículo 5. Le respondieron a Jesús Nazareno. Jesús le dijo, Yo soy. Y estaba también con ellos Judas,
el que le entregaba. Cuando les dijo, Yo soy, retrocedieron
y cayeron a tierra. Nuestro Señor les dijo su nombre,
Yo Soy. Este es el nombre con el cual
Dios se reveló a Moisés ante la zarza que ardía. Este es el
nombre de Dios, el Dios que hace según Él quiere, cuando Él quiere
y con quien quiere. El hombre que está parado dedentro
de esta banda es Dios en carne humana. Nuestro Salvador les
había dicho esto anteriormente en Juan capítulo ocho y en versículo
cincuenta y seis. Vuestro Padre Abraham se gozó
de que había de ver mi día. Y lo vio y se gozó. Abraham vio
este día, el día del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Y por la fe esto hizo que Abraham
se regocijara. Versículo 57 dice, Entonces le
dijeron a los judíos, Aún no tienes cincuenta años. ¿Ya has visto a Abraham?
Jesús les dijo, De cierto de cierto os digo, Antes que Abraham
fuese, yo soy. Ahora ellos sabían exactamente
lo que estaba diciendo Nuestro Señor. Les estaba diciendo que Él es
Dios. Y ellos querían matarle por eso
que Él dijo. Versículo 29. Tomaron entonces piedras para
arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo atravesando
por en medio de ellos y se fue. Ahora, en esta ocasión, en Juan
18, cuando nuestro Señor Jesucristo les declara su nombre, Yo Soy, Toda la banda de soldados y los
alguaciles cayeron, retrocedieron y cayeron a tierra. ¿Puede usted imaginarse el sonido
de su voz? Diciendo ese nombre eterno, ese
nombre todopoderoso. Esta es la misma voz que creó
los cielos y la tierra. Esta voz dijo, sea la luz, y
fue la luz. Esta voz es la que dijo, aparezca
la tierra firme, y apareció. Esta es la voz que habló a Moisés,
y liberó a Israel de la esclavitud en Egipto. Esta es la voz que habla y los
muertos oyen, y los sepulcros son abiertos. Verdaderamente, ningún hombre
ha hablado como este hombre. Él habló como uno teniendo autoridad. Él no habló como los escribas
y fariseos. Ahora, esto es una muy buena
ilustración de por qué hombres pecadores es necesario que tengan
un Salvador soberano. Es por la dureza de nuestro corazón. Estos hombres no cayeron a tierra
y adoraron al Señor, Ellos cayeron, retrocedieron
atrás y fueron forzados a caer, pero no en adoración. Se requiere de un Salvador soberano
para romper nuestro corazón, de darnos un corazón de carne
para poder amarle a Él. y que se postre voluntariamente
y adore al Señor. Pero eso no fue lo que sucedió
a estos hombres, porque el Soberano Señor los
pasó a ellos de alto. Versículo 7. Entonces le preguntó
de nuevo, ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron a Jesús de Nazaret.
Estos hombres siguen mostrándonos la dureza del corazón humano.
Ellos no estaban en sus espaldas. Al escuchar el nombre de Nuestro
Señor Jesús, yo soy. por oír el nombre de nuestro
Señor Jesucristo, yo soy. Esto hubiera sido un muy buen
tiempo para arrepentirse y suplicar misericordia. Pero no lo hicieron. Se pararon como si nada sucedió
y continuaron tratando de atrapar al Señor. La razón por la cual es tan difícil
que estos hombres aprendan quién es el Señor es porque nuestro corazón por
naturaleza está muerto en pecados y solamente el Salvador Soberano
puede dar un corazón nuevo que debemos tener si queremos ser
salvados. corazón nuevo que tenemos que tener para ser salvos. Pueden ver que tan desesperadamente
necesitamos un nuevo corazón. Os es necesario nacer de nuevo.
Tienes que recibir un nuevo corazón. O para siempre vamos a ser como
estos hombres. con un corazón endurecido que
odia a Dios. Estos hombres se levantaron y
se desempolvaron, y le dicen al Señor, estamos
buscando a Jesús Nazareno. No para salvarle, sino para hacer
con él todo lo que su corazón malvado quería hacer. Y a ellos se les permitiría hacer
todo lo que ellos querían para que el propósito de Dios
se cumpliera. Pero hay de aquellos que lo hacen. En Marcos capítulo catorce, marcos
catorce veintiuno, The Son of Man indeed goeth,
as it's written of Him. A la verdad el Hijo del Hombre
va según está escrito de Él. But woe to that man by whom the
Son of Man is betrayed. Mas hay de aquel hombre por quien
el Hijo del Hombre es entregado. Good work for that man if he'd
never been born. Bueno le fuera a ese hombre no
haber nacido. Nuestro Señor es el salvador
voluntarioso. Él no huyó cuando esa banda de
soldados estaba tirado en sus espaldas a la tierra. Él esperó
que se levantaran y les dice nuevamente, yo soy. Y en versículo ocho, respondiendo Jesús, os he dicho
que yo soy, pero si me buscáis a mí, dejar ir a estos. Aquí está mostrado la voluntad
soberana de nuestro Señor. Llévame a mí y deja que éstos
vayan libres. Nuestro Señor siempre habló con
autoridad. Y los discípulos se fueron libres. Porque esa es la voluntad del
Salvador. Esto es lo mismo que él habló
en su oración como sumo sacerdote en Juan 17, en versículo 12.
Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu
nombre. A los que me diste, yo los guardé,
y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para
que la Escritura se cumpliese. Ahora, en el versículo nueve,
en el capítulo dieciocho, nuestro Señor dijo esto, dice,
para que se cumpliese aquello que había dicho, de los que me diste, no perdí
ninguno. Nuestro Señor es soberano aún
sobre quién iba a ser el que lo entregara o lo traicionara. Y tan pronto como después de
la oración de nuestro Señor Jesucristo como sumo sacerdote Juan 17, Vemos el cumplimiento de Su oración. Sus discípulos se fueron libres. Nuestro Señor Jesucristo es el
Salvador soberano. Él está en control de todos los
eventos desde la creación hasta ahora. Él estaba en control de todos
los eventos en su ministerio aquí en este mundo como hombre. Él escogió el tiempo de su nacimiento. Él escogió quien iba a ser su
madre. Él escogió el tiempo y el método de su muerte. Él escogió
a las personas que iban a crucificarle. Porque él es soberano. Y Nuestro Señor nos da una ilustración
más de su poder y de su voluntad. En versículo 10. Entonces Simón Pedro, que tenía
una espada, la desainvainó e hirió al siervo del sumo sacerdote
y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. En Lucas nos dice que nuestro
Señor le puso otra vez la oreja a Marco. Este es su último milagro
que hizo antes de que él sufriera y muriera. ¿Cómo es posible que
estos hombres querían tomar y crucificar a un hombre que había sanado
a su amigo? Es porque somos muertos en pecado. Ahora, yo no tengo ninguna duda
que Pedro lo que quería era cortarle la cabeza a este hombre. Y hay muchas personas que son
muy duras en contra de Pedro por querer hacer esto. Pero yo admiro su valor, su coraje,
y su determinación de defender a su Señor. Pero aquí tenemos otro ejemplo, como la naturaleza adámica que
tenemos todos nosotros, aún creyentes. Pedro estaba dispuesto a enfrentarse
a toda esta banda él solo. Pero en unos pocas horas, Pedro
estaría tan lleno de temor, que no podía ni decir la verdad
a una joven. ¿Por qué sucedió eso? Porque esta es la voluntad del
Salvador soberano que está obrando todos estos detalles conjuntamente
para su propósito y para su gloria. Cada uno de nosotros dependemos
del Salvador Soberano que nos salve a nosotros. Entonces, búscalo a Él. Es el derecho soberano del Señor
de dar la salvación a quien Él quiere. Entonces, suplícale al
soberano que te lo deje. Usted notará, nuestro Señor no reprendió a Pedro por tratar
de matar a este hombre. Nuestro Señor reprendió a Pedro
por querer matar a este hombre. Si por la gracia de Dios usted
busca y encuentra al Señor, va a encontrar al Salvador que es el sustituto de pecadores. Versículo 11. Jesús entonces dijo a Pedro,
mete tu espada en la vaina, la copa que el Padre me ha dado,
no la he de beber, La copa de la que está hablando
Nuestro Señor es la copa de la ira y del furor de Dios en contra
del pecado. Esta es la copa del sufrimiento
del alma. Y Nuestro Señor figuró esto en
cruzar el arroyo Cedrón. El rey David cruzó este mismo
torrente cuando se llamaba Caidron. David cruzó este torrente o este
arroyo cuando estaba huyendo de su hijo Absalom. Y David era una figura de Cristo
en varias maneras. David era el padre huyendo del
hijo. Cristo, el hijo de David, era
el hijo de Dios que estaba yendo al encuentro con la ira del padre. David fue traicionado por un
amigo cercano que se llamaba Jaitofel. El consejero cercano y amigo
de David fue hallado con los que conspiraban dándoles consejo
a ellos. Nuestro Señor fue traicionado
por su amigo, Judas. Mateo nos dice que cuando el
Señor salió a encontrar esta banda, Él se dirigió a Judas como su amigo,
pero Judas lo traicionó. Pero principalmente David es
una figura de Cristo. Porque él cruzó el torrente Caidron. Esa palabra Caidron significa
negro. Significa estar en... de clamar, llorar. Y algo que
causa desorden. Eso es lo que es el pecado. El
torrente Caidron era donde vaciaban las aguas negras de la ciudad.
Era una... echaban las aguas negras. Ahí era donde echaban las suciedades
de los sacrificios. Muchas veces Israel se había
vuelto a la idolatría y un nuevo rey se levantaba en poder y molió los ídolos en polvo Y echó este polvo en el torrente
Caidron. Así es que Caidron es una... donde echan las aguas negras, contiene partes del sacrificio
que eran consideradas inmundas, y los restos de ídolos. Está lleno de toda clase de suciedad
y pecado. Y para hacer las cosas peor, Este torrente estaba seco por
casi todo el año. Por nueve meses del año, este torrente estaba
seco. Sólo corría con agua en los meses del invierno, cuando
había suficiente lluvia para llenarlo con agua. Así es que por nueve meses del
año, los desechos de los animales, las aguas negras, se quedaban
allá estancadas pudriendo. ¡Qué olor! ¡Qué vista tan horrenda! Y eso nos da una buena figura
de lo que es el pecado. El pecado es una peste en la
nariz de Dios. Ahora, qué horrible era para
el Hijo de Dios de venir y cruzar ese arroyo negro, sucio. Él cruzó ese arroyo así, o ese
torrente así como David, en un tiempo de dolor, porque él fue hecho pecado. Él iba a sufrir la ira de Dios.
Pero nuestro Señor sufrió más que David. Nuestro Señor en tipo, Se sumergió en este torrente
sucio y negro, y lo tomó y lo secó. Y Él va a surgir el victorioso
poderoso. En Salmo 110, en el versículo 7. Esta es una profecía del Salvador. Él beberá del arroyo en el camino,
por lo cual levantará la cabeza. Porque Nuestro Señor bebió del
arroyo. Porque Él tomó la copa de la
ira de Dios y la secó. Por lo cual levantará la cabeza
como el victorioso. Ahora, la palabra beberá, que
se usa aquí, significa más que tomar un sorbo. Significa tomar posesión de ellos. Cristo tomó posesión del pecado
de su pueblo. En Salmo capítulo 40 dice, mis
iniquidades han sobrepasado mi cabeza de
tal manera que no puedo levantar la cabeza. Son más que los cabellos
de mi cabeza. Él había tomado posesión del
pecado de su pueblo. Y cuando él tomó de este arroyo,
Él lo bebió y lo secó. Así es que su pueblo es hecho
santo porque su pecado es quitado. Pero qué copa tan horrenda tomó
él. Él había orado antes de esto, si es posible que esta copa pase
de mí. Pero no era posible que esta
copa pase de los labios de nuestro Señor. Si esta copa pasa y nuestro Señor
no la toma, su pueblo perece. Así es que el Salvador quería
tomar esta copa para su pueblo. Y gracias a Dios, Él la tomó.
Ahora, hay otras copas que se mencionan en las escrituras que
describen la copa que tomó nuestro Señor
Jesucristo como sustituto. En Isaías 51, versículo 17. Isaías
51, versículo 17. Isaías lo describe como la copa de la furia de Dios. En
Isaías 51, versículo 17. Okay. 51. Estoy en salvo, por
eso no se ve. Isaiah 51, okay, 51, yeah, 51,
17, okay. Okay, read it. Awake, awake, stand up, oh Jerusalem. Despierta, despierta, levántate,
oh Jerusalem. Which has drunk at the hand of
the Lord the cup of his fury. Que bebiste de la mano de Jehová
el caliz de su ira. Thou hast drunken the dregs of
the cup of trembling, porque el caliz de aturdimiento bebiste,
and wrung them out, hasta los sedimientos. Christ drank God's
fury dry. Cristo tomó la furia de Dios,
o la ira de Dios, y la secó, la bebió completo. So there is
no fury left for God's elect. Así es que ya no hay más ira
para el pueblo escogido de Dios. En verso 22 de Isaías 51. Así
dijo Jehová tu Señor y tu Dios, el cual aboga por su pueblo. Y aquí he quitado de tu mano
el caliz de aturdimiento, los sedimientos del caliz de mi ira.
Nunca más la beberás. Cristo tomó la copa de la ira
de Dios y la secó. Así es que su pueblo no va a
tomar ni siquiera un sorbo de esa copa. Cristo tomó los sedimientos, lo peor de ese sufrimiento que
estaba al fondo de esa copa, y lo tomó por completo. Esa fue
una experiencia horrible para nuestro salvador. Él lo llama
la copa de tremendo. Pero él tomó el pecado de su
pueblo. Él hizo que ese pecado sea suyo. Y él tomó la copa de la furia de
Dios en contra de ese pecado y la tomó por completo. El pecado del pueblo descogido
de Dios Ya no está. Porque Cristo lo bebió por completo. La furia de Dios, la ira de Dios
en contra del pecado ya no está. Porque Cristo tomó esa furia
y la bebió y la secó. Ahora, ¿hay una copa para el
pueblo que ellos tomen? Sí, hay una copa. En Salmo 116,
versículo 12. ¿Qué pagaré a Jehová por todos
sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de salvación e
invocaré el nombre de Jehová. Hay una copa de salvación de
la cual bebe el pueblo de Dios. Nosotros tomamos de esta copa
de salvación porque Cristo tomó la copa de la ira de Dios. Cuando observamos la cena del
Señor, recordamos la muerte sustitutiva de Cristo. Y el apóstol Pablo le llama a
esa copa que figura la sangre de nuestro
Señor Jesucristo que fue derramada por su pueblo. Lo llama la copa de bendición. Nosotros tomamos la copa de bendición. por la sangre de nuestro Señor
Jesucristo. Que Él, que Él, por la sangre de nuestro Señor Jesucristo. que él derramó cuando tomó la
copa de la ira de Dios. Ahora, cuando nuestro Señor dijo,
déjalos ir a ellos, Él está diciendo, tómame a mí como sustituto y
deja que ellos vayan libres. Ahora, hay tres razones por las
cuales Él dice esto. Primero, Cristo tuvo que sufrir
por el pecado, tuvo que sufrir solo. Si alguno de estos discípulos
fuera crucificado con nuestro Señor, nosotros le daríamos parte
del crédito a ellos en la redención. Nosotros pensaríamos, ellos también
tuvieron un mano en poner quitar el pecado. Pero eso no puede
ser. No los discípulos, no María,
ningún hombre. Cristo tuvo que sufrir solo, de tal manera que Él recibe toda
la gloria en la salvación de su pueblo por sus pecados. En segundo, si Cristo murió como
sustituto sufriendo por pecado, entonces no es posible que ningún
otro sufra por esos pecados. Entonces ellos tienen que ir
libre. Porque Dios no va a castigar
el mismo pecado dos veces. Nuestro substituto sufrió. De tal manera que su pueblo nunca
va a sufrir. Nuestro Señor no sólo está diciendo
a esta banda que dejen que sus discípulos vayan libres, pero
también le dice a su justicia, a la justicia de Dios, deja que
estos vayan libres. Yo he hallado el precio de la
redención. Yo soy el precio. Así es que la justicia de Dios
declara, tienen que ir libres. Si Cristo es tu sustituto, entonces
es necesario que tú vayas libre. Ustedes notarán que nuestro Señor
no dijo esto acerca de todos. Él no dijo esto acerca de Judas
Iscariot. El Señor dijo esto acerca de
sus escogidos. Porque Él solamente iría a sufrir
y morir por sus escogidos. Así es que déjalos a ellos ir
libre porque yo soy su sustituto. Deja que ellos vivan porque yo
muero por ellos. Deja que ellos vayan libre porque yo he sido cautivo del
pecado por ellos. Deja que ellos se vayan libres
de la condenación del pecado, porque yo soy hecho maldición
por ellos. Deja que ellos se vayan libres
del sepulcro, porque yo voy al sepulcro por ellos, y yo salgo
del sepulcro por ellos. La sustitución y la satisfacción
es el corazón del Evangelio. Si usted entiende sustitución
y satisfacción, usted entiende entonces cómo Dios salva pecadores
como nosotros. Y el Señor Jesucristo llevó la
cautividad de su pueblo, y ellos salen libres, porque Él es el
voluntarioso, Él es el soberano sustituto, que es el Salvador
de pecadores. Yo pido al Señor Oro que Él se
revele a nuestro corazón. Que el Señor les bendiga.
Frank Tate
About Frank Tate

Frank grew up under the ministry of Henry Mahan in Ashland, Kentucky where he later served as an elder. Frank is now the pastor of Hurricane Road Grace Church in Cattletsburg / Ashland, Kentucky.

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Joshua

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