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Todd Nibert

Importunidad

Luke 11
Todd Nibert • January, 22 2014 • Video & Audio
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What does the Bible say about persistent prayer?

The Bible teaches that persistent prayer is important, as seen in Luke 11, where Jesus highlights the necessity of audacious requests.

In Luke 11, Jesus emphasizes the need for persistent prayer through the parable of a friend who, despite being initially reluctant, answers the call of a persistent requester. This story illustrates that, while God may seem silent or distant, our tenacity in prayer reveals our dependence on Him. The concept of importunity, or shameless persistence, shows that God honors those who earnestly seek Him in prayer, even when they feel they have no right to come before Him. The direct challenge to prayer is our understanding of God's willingness to respond to our needs, as evidenced by the examples of those who did not hesitate to plead for mercy, knowing their dire need for His intervention.

Luke 11:5-8

How do we know God hears our prayers?

God hears our prayers as He is attentive to those who call upon Him in their desperation and need.

The assurance of God hearing our prayers is anchored in His sovereign nature and His responsiveness to those who seek Him. Throughout the Scriptures, we observe that God's heart is toward the needy and those crying out for help. Examples such as the leper in Matthew 8 and Bartimaeus in Mark 10 display God's eagerness to listen to sincere pleas for mercy. When we pray earnestly, acknowledging our need for God's grace, we can trust that He hears us. He delights in demonstrating His power by answering the cries of those who humbly seek His intervention, as seen in the stories shared by Jesus of those who persisted in faith despite their status or outward circumstances.

Matthew 8:1-4, Mark 10:46-52

Why is humility important in prayer?

Humility is essential in prayer as it recognizes our dependence on God and our need for His mercy.

Humility in prayer signifies an acknowledgment of our own inadequacy and the recognition that we cannot save ourselves. In the narratives of the Scriptures, we find that those who approach God with a spirit of humility are met with His grace and compassion. For instance, the woman who approached Jesus for her demon-possessed daughter exemplifies this humility as she worships Him despite being initially rejected. She accepted her unworthiness and sought even the crumbs of mercy that fell from His table. This teaches us that true prayer is born out of recognizing our desperate need for God's help, which aligns with the overarching Reformed emphasis on grace and the sinner's helpless condition without divine intervention.

Matthew 15:21-28, Luke 18:9-14

How does God's sovereignty relate to prayer?

God's sovereignty ensures that our prayers are part of His perfect plan, and He responds according to His divine will.

In Reformed theology, God's sovereignty underscores that He is the ultimate authority over all creation, including our prayers. While we may present our requests to God, He is not merely a divine vending machine who dispenses answers according to our desires. Instead, He works all things according to the counsel of His will. This means that our prayers, even as we earnestly seek His intervention, align with His sovereign plan. The examples of faith found in the Bible, such as the woman in Matthew 15, demonstrate that persistent supplication reflects our trust in God's sovereignty — that He is both able and willing to respond in ways that fulfill His purposes. Our confidence in prayer comes from knowing that He will always do what is good and right for His people.

Ephesians 1:11, Romans 8:28

Sermon Transcript

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Viene el hermano Todd Nauber.
He conocido a Todd Nauber, el pastor, por muchos años. Gracias
a Dios que él está con nosotros en esta noche. Venga, Todd. Todd ha estado tantas veces,
va a predicar sin traductor. You've been here so long, you're
not going to preach with a translator. No way. No way. Es un placer
tener con nosotros al hermano Todd Nyberg, pastor de la iglesia
en Lexington, Kentucky. Él ha sido un amigo por muchos
años y un fiel ministro del Evangelio. Damos gracias a Dios por él.
We're thankful for you, Brother Todd. I'm delighted to be here. Es un deleite para mí estar aquí. What a crowd. Qué bueno es estar
aquí. Gran grupo. I trust the Lord
will bless us. Pido al Señor y espero que nos
bendiga. With the word from Him. con una
palabra de Él. Estoy hablando allá en el libro
de Lucas, capítulo 11. He puesto como título a este
mensaje, Esta es la única ocasión en que
va a encontrar esta palabra en la Biblia. Significa persistencia desvergonzada,
en versículo 8. Audacia. Ahora veamos por esta palabra
al leer este pasaje. Vamos a leer comenzando en el
versículo 5 de este pasaje. Les dijo también ¿Quién de vosotros
que tenga un amigo va a él a medianoche y le dice Amigo, préstame tres panes, porque
un amigo mío ha venido a mí de viaje y no tengo que poner delante. Y aquel respondiendo desde adentro
le dice, No me molestes. La puerta ya está cerrada, y
mis niños están conmigo en cama. No puedo levantarme y dártelos. Os digo, Cuando el Señor dice algo así
como, os digo, esto es especial. Os digo, yo les digo a ustedes, que aunque no se levante a dárselos
por ser su amigo, Sin embargo, por su importunidad,
su desvergonzada persistencia, su
audacia, su continuar golpeando, se levantará y le dará todo lo
que necesite. Muchas veces durante el ministerio
de Nuestro Señor aquí en la tierra, Él vino a personas que no estaban
buscándole a Él y no estaban buscando ayuda de Él. Él vino a este hombre que era
impotente allá en el estanque de Bethesda. Este hombre no lo estaba buscando
a él, pero el Señor lo buscó a él. Había un hombre ciego en Juan
capítulo 9. Ese hombre ciego no estaba buscando
al Señor. Y sin preguntarle, el Señor escupió
en la tierra, hizo barro de esa saliva, lo untó en sus ojos y
le dio vista. Lázaro estaba muerto. Lázaro
no estaba clamando al Señor. Él no estaba buscando al Señor.
Él no podía. Estaba muerto. Y el Señor vino a él. Y le dijo,
Lázaro, ven fuera. Y el que estaba muerto salió
del sepulcro. Podría haber caso Lázaro haberle
dicho no? Todo poder, omnipotencia vino
a él. Y el que estaba muerto salió. En Lucas capítulo 18 el Señor
vio a una mujer que estaba doblada con enfermedad
por 18 años. Ella no le pidió al Señor que
el Señor la sanara a ella, pero el Señor le dijo, Le dijo, mujer, estás librada
de tu enfermedad. El Señor vino a personas que
no le estaban buscando y les salvó. No das gracias a Dios
por eso. Dios dijo, fui hallado de los
que no me buscaban, y me manifesté a aquellos que no pidieron por
mí. Ven, ustedes no comenzaron buscando
al Señor. Si usted está buscando al Señor,
es porque Él primero te buscó a ti. Los hombres nunca dan el
primer paso de iniciativa en esto. Esta es la obra del Señor únicamente. Y soy tan agradecido que Él me
buscó a mí. Si Él no me buscara a mí, yo
nunca le buscaría a Él. Pero había otras ocasiones cuando
las personas vinieron a Él en gran necesidad y en su desesperación,
con oportunidad. Con persistencia desvergonzada,
con audacia. Cuando ellos no tenían derecho
de venir a Él, pero de todas maneras vinieron a Él. Ahora, en el contexto del pasaje
de estas escrituras, el Señor Jesucristo le estaba enseñando
a sus discípulos a orar. Y nos da seis cosas por las cuales
debemos nosotros pedir. Estas son peticiones que nosotros
hacemos. Estamos pidiendo que el Señor
haga estas cosas. Venga tu reino. Hágase tu voluntad. Haz que tu voluntad sea hecha
en mí. No nos guíes en tentación. Yo soy tan débil que si soy tentado
voy a caer. Así es que no permitas que yo
sea tentado. Perdona nuestros pecados. Danos
nuestro pan de cada día. Libranos del mal. Estas cosas se nos enseña a pedir
estas cosas. Y luego el Señor nos da esta
historia tan animadora. Have you ever been in bed at
night? Has estado alguna vez en tu cama de noche? Asleep? Dormido? And someone knocks on
your door? Y alguien golpea en tu puerta?
It scares you to death. Te asusta. Te espanta. You don't
know what's happening. No sabes qué está pasando. I've
even had people peck on my window at night. Yo he tenido hasta
personas que están rascando, golpeando mi ventana de noche.
Yo me levanto, ¿qué es lo que quieren? ¿Hay algún peligro? ¿Ha pasado alguna cosa mala?
Estás asustado. Y dices, ¿qué es lo que quieres? Y si alguno dice, tengo algunas
personas a la casa y no tengo nada que darles de comer. Dame tres barras de francés o
pan. ¿Sabe qué le diría? Compra tu
propio pan. Estás golpeando mi puerta y me
estás levantando de noche. Para pedir tres barras de pan. Ahora, si fuera importante, te
ayudaría. Pero eso está mal. Salte, vete. Estoy en cama, estoy
dormido. No voy a contestar. Pero sí golpea. Te dije Otra vez. No lo voy a contestar. Otra vez. Está bien. Toma lo que quieras.
Entra y agarra tu pan. Ahora el Señor nos dice. Aunque el
hombre no se iba a levantar porque era su amigo. le está dando todo lo que quiere
por su oportunidad, su desvergonzada persistencia, su audacia. Ahora, ¿qué anhelo es para ti
y para mí? Ahora, quiero mostrar varios
ejemplos en el Nuevo Testamento de personas que vinieron al Señor
Jesucristo con esta audacia, esta oportunidad, y fueron recibidos
por Él. Y yo quiero ser igual a ellos. Vean conmigo Mateo capítulo 8.
Bueno, Usted será importuno. Usted va
a ser importuno por lo que es importante para ti. Si es verdaderamente importante,
entonces no vas a ser negado. Hace como ocho años atrás, había un doctor allá en Cleveland,
en el estado de Ohio, en los Estados Unidos, y yo nunca había
oído de él. Su nombre era Tom Thomas Rice,
y a mí no me importaba este hombre. No me importaba si lo conocía
o no. Él no era importante para mí. De repente, yo tengo una enfermedad que solamente Él podía ayudarme. Él era el mejor en todos los
Estados Unidos en esta cirugía. Y ese hombre que antes no era nada
importante para mí, llegó a ser muy importante para mí. ¿Por qué? Porque lo necesitaba. Yo estaba desesperado por conocer
a este hombre. Por lo que él podía hacer para
mí. ¿Y sabe usted cuándo va a buscar al Señor con importunidad? Cuando
lo necesite. Cuando usted esté en condición
desesperada. Cuando no tenga ninguna otra
opción. Cuando no tenga ningún otro lado que volverse, darse,
irse. Cuando todas las puertas estén
cerradas. y no tengas ninguna otra esperanza. Dijo David, perdona mi iniquidad,
mi pecado, porque es grande. Él no iba a ser rechazado o negado. Yo soy pobre y menesteroso, apresúrate
a ayudarme. Inclina tu oído a oírme, porque
soy pobre y menosteroso. ¿Ven cómo David, el hombre según
el corazón de Dios, vino a él? Él vino con esta gran necesidad.
¡Sálvame, oh Dios! Porque las aguas han inundado
mi alma Me hundo en el lodo Donde no hay a fondo para mi piel. Estoy higado
a aguas profundas donde las aguas me inundan. Cuando Pedro clamó,
Señor, sálvame, él se iba a ahogar si el Señor no lo salvara. Él necesitó que el Señor sacara
su mano todopoderosa y lo levante, o ya era todo para Pedro. Yo amo lo que dijo Jacob cuando
él luchó con el ángel de Jehová. Ese ángel era el Señor Jesucristo. Él dijo, no te voy a soltar hasta
que me bendigas. Yo necesito tu bendición. Yo necesito tu misericordia. Yo necesito tu gracia. Si tú no me la das, entonces
ya no hay nada para mí. Ahora esa es la manera que un
pecador busca al Salvador. Y cualquier otra manera no es
ni siquiera real. Ahora aquí en Mateo capítulo
8, leemos de un leproso. Estaba lleno de lepra. Y la lepra representa el pecado.
¿Y saben qué es lo que decía la ley acerca de este hombre?
Él no se le permitía estar en compañía o en presencia de otras
personas. Él tenía que estar fuera del
campamento. Él no podía venir al Señor. Él tenía que estar
allá afuera. Él tenía que clamar inmundo,
inmundo. Si un hombre se acercara a él,
la ley prohibía que este hombre venga. Pero él tenía que venir. Porque estaba inmundo, estaba
sucio. Porque estaba lleno de lepra. Porque estaba lleno de
pecado. Ahora vean cómo él vino. Verso
2. Y aquí vino un leproso, y se
postró, o adoró a él. Ahora, aquí es muy importante,
el Señor hasta este momento no había sanado a este leproso,
y él no sabía si lo iba a sanar o no, pero él se postró delante
de él de todas maneras. Este asunto tiene que ser resuelto. El Señor ha de ser adorado, ya
sea que me salve o ya sea que me envíe al infierno. Él aún
así es digno de adoración. ¿Cree usted eso? Eso es la realidad,
eso es verdad. Él es el Señor y este leproso
sabía eso. Y aquí vino un leproso y se postró
ante él, la adoró, diciendo, Señor, si quieres, puedes limpiarme. Ahora, el leproso sabía esto. Él estaba inmundo, sucio. Él sabía que él no podía hacerse
limpio. Y él sabía que el Señor podía. Él sabía que solamente el Señor
podía. Y no había ningún otro lugar
donde él podía acudir. Él sabía que la única esperanza
que él tenía, se hallaba en la voluntad soberana
de Cristo. La única manera que él podía
ser limpio, es si el Señor mismo, quisieras limpiarlo. Él no vino
al Señor, diciendo, Señor, es mi voluntad que tú me limpies.
No, él dijo, Señor, si tú quieres, tú puedes hacerme limpio. Aunque la ley le decía a él que
tenía que estar fuera del campamento, Él tenía que venir porque tenía
que ser limpio. ¿Y saben qué le dijo el Señor
a Él? Él dice lo mismo a todos los
que vienen a Él de esta manera. Jesús extendió la mano y le tocó. ¿Cuánto tiempo piensan que habría
pasado que ese hombre había sido tocado?
Yo no lo tocaría. Pero el Señor sí lo tocó. Él
extendió la mano y lo tocó. Y dijo, quiero. Se limpió. Otro ejemplo se encuentra en
Marcos capítulo 10. Había un hombre ciego que se
llamaba, un mendigo que se llamaba Bartimaeus. Imagínese usted que aflicción
es esa. De estar ciego. Él no podía ver. Si él estuviera en esta habitación,
en este cuarto ahora, él no podría vernos a nosotros. Estaba en
completas tinieblas, oscuridad. Y era un mendigo. ¡Qué condición tan miserable! Uno, un ciego mendigo llamado
Bartimeo. Ahora, yo no tengo ninguna duda
que en el día del reposo alguien lo llevaba por la mano y lo llevaba
al templo y él oía las escrituras que fueran leídas. En el libro
de Isaías hay una profecía referente al Mesías. Dos veces dice, que él dará vista a los ciegos. ¿Qué creen ustedes que significó
esto a Bartimaeus cuando él lo oyó? Él estaba sentado allá en
las tinieblas, pero él podía oír. Y él oyó oyó que cuando vinieran Mesías,
Él le daría vista a los ciegos. Ahora, cuando personas que podían
ver oían eso, no significaba mucho para ellos, pero significaba
mucho para Bartimeo. Un día cuando Bartimaeus estaba
sentado allá por el camino y estaba mendigando, él oyó de uno que le había dado
vista a un ciego que había nacido ciego, el profeta de Galilea,
Jesús de Nazaret. Y en ese momento, él pensó que
ese era el Mesías. Y él pensó, ese es el Mesías. Él le dio vista a uno que nació
ciego. Y si él viene algún día por mi
camino, voy a clamar pidiendo misericordia. Oh, si él viene algún día, pasa
por mi camino, yo voy a clamar su nombre. Ahora, versículo 46
de Marcos, capítulo 10. Entonces vinieron a Jericó Y al salir de Jerico él y sus
discípulos y una gran multitud, antes de que yo siga leyendo,
en este momento el Señor Jesucristo estaba yendo en su camino a la
cruz. No estaba simplemente pasando
por el pueblo. Ven, Él es llamado el Cordero
y Molado desde antes de la fundación del mundo. Él vino para morir. Y su tiempo había llegado. Y
nos dice la escritura que Él puso su rostro como un pedernal. Él va a ir a la cruz a morir
en la cruz como sustituto por pecadores. Y mientras Él está
yendo en ese camino, Blind Bartimaeus, el hijo de Timaeus, Bartimeo
el Ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino
mendigando, y oyó un tumulto. Y él preguntó, ¿de qué se trata
esto? Y cuando escuchó que era Jesús de Nazaret, comenzó a llorar
y a decir, Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí. ¿Ven? Él sabía que Jesús era
el hijo de David. Él dio vista a los ciegos. Así es que él clamó, ten misericordia
de mí. Versículo 48. Y muchos le reprendían para que
callase. Deja de molestarlo Bartimaeus,
no tiene tiempo para ti. Cállate. Regresa ya junto al
camino. ¿Lo hizo? No, no. Pero él clamaba mucho más. Hijo
de David, ten misericordia de mí. Él no iba a ser callado,
aunque todos le dijeron que se calle. Él continuó clamando,
ten misericordia de mí. Versículo 49, Entonces Jesús, deteniéndose,
se detuvo. Ahora había mucha clase de gente
que le estaba llamando su nombre, pero Él seguía de su camino. Pero aquí tenemos algo por lo
cual Él siempre se detiene. el clamor pidiendo misericordia. Cuando necesitas misericordia,
eso significa que eres culpable. Tu pecado es todo tu culpa. Y la única manera que tú puedes
ser salvo es por misericordia. Ten misericordia de mí. No me des lo que yo merezco. Ten misericordia de mí. Y se
detuvo el Señor. Siempre se detiene por este clamor. Y mandó llamarle. Y llamaron
al ciego diciéndole, Ten confianza, levántate, te llaman. Él entonces arrojando
su capa, Esa capa sucia. Sin lugar a duda él se sentía
cómodo y seguro en ello. Esto representa su justicia.
Cuando usted viene a Cristo, tiene que echar su justicia como
una cosa sucia. Él se levantó y vino a Jesús. Y respondiendo a Jesús le dijo, que quieres que te haga y que
te haga y eso es lo que yo necesito yo necesito que el haga algo
por mi Yo no puedo hacer nada por él. Pero yo necesito que él haga
algo por mí. Y el ciego le dijo, Maestro,
Señor, que recobre la vista. Y Jesús le dijo, Vete. Tu fe
te ha salvado. Y enseguida, recobró la vista
y seguía a Jesús en el camino. Ese era su camino. Ahora vean en Mateo capítulo
15. Mateo capítulo 15, este es el ejemplo más poderoso de importunidad
que yo conozco en toda la Biblia. Tenemos la historia de una mujer
que era una gentil. No era un judio. Y tenía un niño poseído de demonios. ¿Puede usted imaginarse lo que
sería tener a un niño poseído por un demonio? Y ella tenía
una gran necesidad. Ahora, quiero que veamos cómo
ella vino al Señor, a Cristo. Verso 21. Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y
de Sidón. Y aquí una mujer cananea que
había salido de aquella región, clamaba diciéndole, Señor, hijo
de David, ten misericordia de mí. Hijo de David, Mi hija es gravemente atormentada
por un demonio. Ahora, ella vino conociendo quién
era el Señor. Él es el hijo de David. Él es
el Mesías prometido por Dios. el Mesías prometido de Dios.
Y ella vino con una gran necesidad. Mi hija es gravemente atormentada
por un demonio. Y ella vino por la cosa apropiada
o correcta. Misericordia. Vean como contestó el Señor Jesucristo. Pero Jesús no le respondió palabra. No le prestó atención. Ella viene
con esta gran necesidad, pidiendo misericordia, en una manera muy
respetuosa, sabiendo quién era Él, y no le respondió. ¿Se dio por vencida? ¡No! ¡Ella siguió clamando! Los discípulos dijeron ¡Mándala
afuera porque está detrás de nosotros! ¡Despídla! Ahora, los
discípulos estaban en el mal. Ella no estaba clamando tras
los discípulos. Ella estaba clamando al Señor.
Y luego vean lo que dice. Versículo 24. Y Él respondiendo
dijo, No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de
Israel. Ahora, ella era una gentil. Él
dijo, yo solo soy enviado a las ovejas perdidas de la casa de
Israel. Yo no vine por todos. Yo no vine a salvar a todos. Ahora quiero que piensen en esto. ¿Qué tal si usted viniera al
Señor pidiendo misericordia y Él le dijera, Yo no vine a dar misericordia
a todos. Yo solamente vine para las huejas
perdidas de la casa de Israel. Yo solamente vine para los escogidos
de Dios. Yo no vine a salvar a todos.
¿Cómo respondería usted a eso? ¿Se desalentaría usted? ¿Diría usted eso no es justo? ¿Cómo es justo que él salve a
algunos? ¿Y luego que yo venga y él me
eche fuera? ¿Qué hizo ella? Entonces ella
vino y se postró, le adoró. Una vez más, el Señor ha de ser
adorado. sin referencia a lo que Él hace
por ti o por mí. Él es el Señor. Y sabe, usted
solamente va a adorar a uno que es soberano. Si tú puedes manipular
a un Dios, si tú puedes hacer que Él haga algo, entonces nunca
lo vas a adorar. Solamente se adora a uno que
es absolutamente soberano. Estás en sus manos. Y él puede
hacer contigo lo que él quiera. Cuando él dijo, yo solamente
brindo para las ovejas perdidas de la casa de Israel, en ese
momento ella vino y le adoró. diciendo, Señor, socórreme. Eso no la detuvo a ella. Ella
continuó viniendo. Ahora, escuchen, la Biblia enseña que Cristo vino por un pueblo
específico, sus escogidos. Él no vino a salvar a todos.
Él dijo, yo no oro por el mundo, sino aquellos que tú me diste.
¿Pero sabe usted? que eso nunca detuvo a un pecador
que le necesitó de buscarle y clamar por misericordia. Si tú le necesitas a él, tú vas
a decir, yo tengo que tenerlo. Yo tengo que tener su gracia.
No hay esperanza o ayuda para mí si tú no me ayudas. Ella dijo, Señor, socórreme.
Ahora vean cómo responde. Versículo 26. Respondiendo, él
dijo, no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los
perros. ¿Oyeron lo que le está diciendo
el Señor a esta mujer? Tú eres un perro. Tú no mereces
mi misericordia. Tú no mereces mi gracia. No está bien tomar el pan de
los hijos, mi evangelio, y tirarlo a perros. Ella dijo acaso, bueno,
yo no voy a escuchar eso. Esto no está bien. No voy a oír que él me hable
de esa manera. ¿Saben qué dijo ella? Ella dijo,
verdad, verdad señor, sí. Eso es la verdad. Yo soy un perro. Y yo no merezco tu misericordia.
Y yo no estoy buscando un lugar allá con los hijos. Pero yo estaría muy agradecido
por cualquier migaja de misericordia que caiga a mi camino. Porque
aún los perros comen de las migajas que caen de la mesa del Maestro,
el Señor. ¿Sabe qué le dijo el Señor a
esa mujer? Oh, mujer, grande es tu fe. Hágase contigo como tú quieras
Esta mujer demostró oportunidad Ella no iba a ser negada Porque
ella tenía que tener misericordia En Lucas capítulo 15 leemos acerca de un hombre joven
que le pidió a su padre que le diera su herencia y él se fue
y se divirtió desperdiciando su herencia con una vida malgastando viviendo perdidamente en una
tierra lejana. Él se estaba divirtiendo. Él
no estaba echando de menos a su padre. No estaba echando de menos
a su mamá. No estaba echando de menos a
su casa. Tenía suficiente dinero y muchas cosas buenas en que
gastar su dinero. ¿Has estado allá? ¿Pero saben
qué? El Señor envió una hambruna en
la tierra y él gastó su último centavo. Y él comenzó a estar en necesidad. De repente tenía necesidad, le
comenzó a faltar. Así es que se junta con un ciudadano
de ese país. Eso representa lo que las personas
hacen cuando primero empiezan a buscar al Señor. Empiezan a trabajar. Comenzó a trabajar para un ciudadano
de ese país. Se vino a ser religioso. Trató
de darle vuelta a todo. Pero esas algarrobas no podían
satisfacer. Luego nos dice la escritura es
que él volviéndose en sí. Dijo, ¿cuántos solonareos en
casa de mi padre tienen abundancia? Y yo aquí perezco de hambre.
Ahora, este hombre no era bueno. Él estaba en el mal cuando vino
primeramente a su padre. Y tomó el dinero y se fue. Él
no tenía derecho de regresar a su padre. Él desperdició todo
derecho. Pero Él dijo, estoy pereciendo
de hambre. Voy a levantarme, iré a mi Padre. Y le diré, Padre, he pecado contra
el cielo y contra Ti, y ya no soy digno de ser llamado Tu Hijo.
Hazme como uno de tus jornaleros. Así es que Él comienza ese camino
largo. Y levantándose vino a Su Padre,
y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre lo vio y fue
movido a misericordia y corrió y qué piensan ustedes que habrá
pensado este hombre cuando su padre estaba corriendo a él tal
vez pensó, me va a pegar mi papá me va a golpear es lo que yo
merezco pero qué es lo que hizo su padre El padre tuvo compasión, y corrió,
y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo, Padre,
he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado
tu hijo. Pero el padre le dijo al hijo,
Padre le dijo a sus siervos saca del mejor vestido la justicia del Señor Jesucristo y vestirle y poner un anillo
en su mano el amor eterno de Dios, y calzado
en sus pies, gracia para andar en el Evangelio, y traer el becerro
gordo, y matarlo, y comamos, y hagamos fiesta, porque este
mi hijo era muerto era, y ha revivido. Se había perdido y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Este hombre no tenía nada que
hacer regresando a su padre. Estoy seguro que su hermano de
él estaba disgustado con él en que él estaba regresando. Pero
este hombre estaba muriendo de hambre. Y tenía una gran necesidad. Y esta es la manera que yo vengo
si acaso vengo. Una más. Marcos capítulo 5. En este pasaje de las Escrituras,
Leemos de una mujer que tenía una enfermedad, un flujo de sangre. Lo tenía 12 años y ella por esa
razón había quedado anémica y estaba débil. sangrando constantemente
por 12 años, y había ido a muchos médicos, y ninguno de estos médicos le
había hecho ningún bien. De hecho, empeoraba. Vamos a comenzar leyendo en versículo
25. Pero una mujer que desde hacía 12 años padecía
de flujo de sangre y había sufrido mucho de muchos
médicos y gastado todo lo que tenía y nada había aprovechado,
antes le iba peor. Has tratado de hacerte mejor
o mejorarte? No funciona, no es así. Mientras más tratas de mejorarte,
hay es que te empeoras. Eso es lo que es la salvación
por obra. Ella fue a muchos físicos médicos
tratando de hacerse mejor, pero empeoró únicamente. Verso 27, Cuando oyó hablar de Jesús, cuando
oyó de su poder, cuando oyó de su grandeza, cómo es que Él sana
a los enfermos, cómo Él levanta a los muertos, cómo Él da vista
a los ciegos, y ella sabía, Él tiene el poder para salvarme
a mí. Él tiene el poder para sanarme
a mí. Ahora, según la ley, esta mujer tenía que quedarse en la
casa. Ella no se le permitía salir de la casa porque tenía
esta enfermedad de flujo de sangre. Si alguno tan siquiera lo tocara
a ella, tenía que quedarse en cuarentena siete días y ofrecer
sacrificios. Ella no tenía ningún derecho
en absoluto de venir a Cristo. La ley se lo prohibía a ella. La ley la condenaba a ella. Ella estaba sucia e inmunda delante
de la ley de Dios. Pero tenía que ser sanada. Y sabía que solamente el Señor
podía sanarla. En uno de los otros relatos del
Evangelio, ella dijo, si solamente pudiera tocar el borde de su
manto, abajo junto a sus pies. Así es que ella está agachada,
agateando entre la multitud. Versículo 28. Porque decía, si tocara tan solamente
su manto, seré salva. Hay salvación, hay virtud salvífica
en él. Hay poder salvífico en él. Si yo puedo llegar a estar en
contacto con él, seré salva. Versículo 29. Y enseguida la fuente de su sangre
se secó. Y sintió en el cuerpo que estaba
sana de aquel azote. Ella lo sabía. Esto era un milagro. Luego Jesús, conociendo en sí
mismo que el poder había salido de él, volviendo... Volviéndose a la multitud dijo,
¿Quién ha tocado mis vestidos? Ahora, cuando la mujer la sanó
a ella, algo salió de él. Esto representa el Evangelio
del Señor Jesucristo. Cuando ella lo tocó a él, Su enfermedad de ella, su pecado
de ella vino a el. Eso es lo que paso en la cruz. Y poder sacrifico y virtud y
justicia salio de el a ella. Y ella sabia que estaba sanada. Cuando Él dijo, ¿Quién ha tocado
mis vestidos? No es porque Él no sabía. Él sabía exactamente quién había
tocado sus vestidos. Versículo 31. Y sus discípulos
le dijeron, ¿Ves que la multitud te aprieta? ¿Y dices, ¿Quién
me ha tocado? Pero él miraba alrededor para
ver quién había hecho esto. Entonces la mujer temiendo y
temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, ella sabía
que el Señor había hecho esto. Era su obra de Él, y ella lo
sabía. ¿Qué es lo que ella hizo? Ella
vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. Y eso
es lo que las personas hacen cuando vienen a Cristo. Le dicen
toda la verdad. Y Él le dijo, hija, tu fe te
ha hecho salva. Ve en paz. Y queda sana de tu azote. Ahora,
todas estas personas Ahora todas estas personas vinieron con desvergonzada persistencia. No tenían derecho, pero todos estos tenían esto
mismo en común. Tenían gran necesidad. Las Escrituras
dicen, los sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos. Usted viene a Cristo con gran
necesidad y Él te va a recibir a ti. Sin duda. Amén.
Todd Nibert
About Todd Nibert
Todd Nibert is pastor of Todd's Road Grace Church in Lexington, Kentucky.

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