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Cody Groover

La limpieza de la lepra

Cody Groover • April, 7 2013 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • April, 7 2013
What does the Bible say about leprosy and sin?

The Bible uses leprosy as a metaphor for sin, highlighting its infectious and incurable nature in human life.

Leprosy is a powerful symbol for sin in Scripture, illustrating the idea that sin is a pervasive, infectious condition affecting all of humanity. Just as leprosy rendered individuals unclean and excluded them from communal worship, sin separates us from God, making us unworthy of His presence. The condition of leprosy, being inherited and incurable by human means, parallels the biblical teaching on original sin, which we inherit from Adam. Only God can cleanse us from this sin, as shown in the healing of the leper by Jesus, emphasizing that true healing and purification come from divine intervention.

Levítico 14, Lucas 5:12-15

How do we know Jesus can purify us from sin?

Jesus can purify us from sin because His will and power to heal are unmatched, as He demonstrated in the healing of lepers.

Jesus' ability to purify us from sin rests on His divine authority and willingness. In the biblical account, when the leprous man approached Jesus saying, 'If you are willing, you can make me clean,' Jesus responded with compassion, 'I am willing; be cleansed.' This miracle demonstrates that His power extends beyond physical ailments to spiritual restoration. The cleansing of leprosy in the Bible also foreshadows Christ's ultimate sacrifice on the Cross, where He bore our sins, offering us true cleansing that no ritual or human effort could achieve. The narrative illustrates that just as Jesus willingly healed the leper, He is eager to cleanse us from our sins, assuring us of His grace.

Lucas 5:12-13, Efesios 1:7

Why is the concept of divine sovereignty important for Christians?

Divine sovereignty assures us that God is in complete control of salvation and our spiritual lives.

The doctrine of divine sovereignty is crucial for Christians as it underscores God's ultimate authority and control over all creation, especially regarding salvation. This doctrine teaches that God not only desires to save His people but also has the power to accomplish that salvation through His will. When a believer comes to faith, it is a result of God drawing them to Himself, demonstrating His irresistible grace. Romans 8 highlights that those whom God predestined, He also calls, justifies, and glorifies, affirming that our salvation is entirely in His hands. This provides believers with peace and assurance, knowing that God's plans cannot be thwarted by human choices or circumstances.

Romanos 8:28-30, Efesios 1:4-5

How does Jesus fulfill the law regarding leprosy?

Jesus fulfills the law by healing lepers and confirming that He is the ultimate source of purification and restoration.

In the context of leprosy, Jesus fulfills the law not by setting it aside but by perfectly accomplishing its requirements. When a leper approached Jesus, He did not merely perform a physical healing but also addressed the deeper need for spiritual cleansing. The law in Leviticus provides detailed instructions on how a healed leper should be presented to the priest, symbolizing the validation of Jesus' miracle. Jesus instructed the healed leper to show himself to the priest and offer the prescribed sacrifices, indicating that He operated within the framework of the law while demonstrating its ultimate purpose: to lead to reliance on divine grace for true purification. By healing the leper, Jesus showed that He is the culmination of the law's intent, providing both physical and spiritual restoration.

Levítico 14, Mateo 5:17

Sermon Transcript

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En esta noche pido que hablen
sus Biblias conmigo, Libro de Levítico. Cuando el Señor Jesucristo sanó
a este hombre leproso, Este hombre vino al Señor Jesucristo
y se postró, diciendo, Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Entonces, extendiendo Él la mano, le tocó, diciendo, Quiero. ¡Qué precioso es eso! Dijo el Señor, Quiero. De Su
voluntad, ¿verdad? Pero Él quiere, Él tiene la voluntad. y Él tiene el poder de salvar
a Su pueblo, de limpiar a Su pueblo de todos sus pecados. Quiero. Y porque Él quiere, Él
dice, se limpio. Y al instante, su lepra, al instante,
extendiendo la mano, le tocó, quiero, se limpio, y al instante
la lepra se fue de Él. Y el Señor Jesucristo le mandó
que no dijese a nadie sino, ve y dilo. Le dijo, muéstrate al
sacerdote. El Señor Jesucristo vino para
establecer todo lo que estaba escrito de Él en el Antiguo Testamento. Una vez el Señor Jesucristo muere
en la cruz del Calvario y se cumple todo lo que está escrito
de Él vino no para hacer a un lado lo que estaba escrito en
la ley, sino para cumplir. Y le dijo a ese hombre que fue
limpio, te fue dado instrucciones en la ley de Moisés, y qué es
lo que debes hacer cuando eres limpio. Anda y hazlo. Es lo que
vemos aquí en Levítico capítulo catorce. En Levítico capítulo catorce,
el Señor Jesucristo le dijo, anda y haz esto que te está diciendo
en el libro de Moisés en Levítico, que hagas, para testimonio a
los sacerdotes a los que te vas a aparecer, para testimonio a
ellos. Un hombre no puede sanar la lepra.
No está en la capacidad del hombre sanar la lepra. y no está en
la capacidad o la habilidad del hombre de dar vida a un muerto,
y no está en la capacidad o la habilidad de un hombre de quitar
los pecados. Solamente Dios puede hacer eso.
Y cuando veas una persona a quien Dios le ha hecho vivir, cuando
veas una persona a quien Dios le ha quitado su pecado, cuando
veas una persona a quien Dios le ha dado ojos para ver, entonces
glorifica a Dios. Glorifica a Dios porque es obra
de Dios. Y habló Moisés, habló Jehová
a Moisés diciendo, éste será la ley para el leproso cuando
se limpiare. Éste va a ser cuando el leproso
se limpie, y ésto solamente Dios lo podía hacer. Cuando el leproso
se limpie, éste va a ser su ley. será traído
al sacerdote, y este, el sacerdote, saldrá fuera del campamento y
lo examinará, y si ve que está sana la plaga de la lepra del
leproso, el sacerdote mandará luego que se tome para que se
purifiquen dos abecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana
e hisopo, y mandará al sacerdote matar una abecilla en un vaso
de barro sobre aguas corrientes. Después tomará la abecilla viva,
el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la abecilla
viva en la sangre de la abecilla muerta sobre las aguas corrientes. Y rociará siete veces sobre el
que se purifica de la lepra. Y se declarará, se le declarará
limpio, y soltará a la vecilla viva en el campo. Y el que se
purifica lavará sus vestidos y raerá todo su pelo. Y se lavará
con agua y será limpio. Después entrará en el campamento
y morará fuera de su tienda siete días. Y el séptimo día raerá
todo el pelo. de su cabeza, su barba, sus cejas
y sus ojos, y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo
en agua, y será limpio." Este es el texto que vamos a
ver en esta mañana. Primero podemos ver allá que
esto es orden de Dios, mandato de Dios. Cuando un hombre es
sanado, esto es obra de Dios. Cuando un hombre es limpio de
su pecado, esta es obra de Dios. Y noten acá, nos dice aquí en
el versículo dos, será traído este hombre. Cuando éste sea limpio, será
traído al sacerdote. No al campamento, no sería traído
al campamento, no sería traído a la ciudad o a la casa del sacerdote,
donde el sacerdote viviere, porque hasta que fuera limpio el hombre
no podía entrar, no podía tener comunión, estaba excluido, apartado
de la ciudadanía, ajenos a las promesas del pacto. No podía
entrar, no podía tener comunión, pero sería traído al sacerdote. sería traído al sacerdote, o
sea, sería traído en la cercanía del sacerdote. Pero el leproso,
la lepra es un emblema del pecado. Es una figura muy buena del pecado
que está en cada hombre. La lepra era una enfermedad de
la sangre. Si un padre era leproso, su hijo
iba a ser leproso. era algo que corrían en familia,
era una enfermedad de la sangre, era una enfermedad incurable.
Y nosotros tenemos esta lepra del pecado que recibimos de nuestro
padre Adán, y es incurable, es incurable. Esta lepra nos deja
en una condición donde todo lo que nosotros tocamos es inmundo. La lepra Un hombre que tenía
lepra, bajo la ley, todo lo que él tocaba quedaba inmundo. ¿Cómo representa esto las manos
del hombre, verdad? En el sentido espiritual, todo
lo que tú hagas, todo lo que tú toques, hay suficiente pecado
en ello para separarte de Dios por toda la eternidad. Todo lo
que tú toques, está lleno de pecado, está contaminado. Gracias sean dadas a Dios, la
salvación está en el Señor Jesucristo. Nosotros no levantamos mano,
¿verdad? No levantamos mano para tocar
aquello que Él terminó. Estamos con las manos a los lados. No tenemos ninguna confianza
en la carne. Pero la lepra dejaba a un hombre
en una condición, estaba en una condición de nacimiento, no recibía
de su padre, era de sangre, no había cura, solamente Dios podía
curar la lepra. Sólo Dios puede sanar o curar
a un hombre que está muerto en delitos y pecados. Y nos dice
la palabra de Dios que un hombre no puede venir a Dios. Así está
la condición del hombre natural, no solamente está en el pecado,
pero no tiene habilidad de venir a Dios. Y es por esto que vemos
aquí que el leproso dice, será traído. Lo ven allá en el texto. Dice allá en versículo 2, será
traído al sacerdote. No es... esto es el orden. será traído al sacerdote, y la
persona que va a ser limpia de su pecado será traído al sumo
sacerdote, nuestro Señor Jesucristo. Va a ser traído, va a ser traído
a los pies del Señor Jesucristo. Somos traídos nosotros no podemos
venir por nuestra propia voluntad no tenemos la voluntad de venir
así es que cuando una persona dice bueno pero yo quise venir
bueno pero cuando quiere venir una persona es porque Dios el
Espíritu Santo lo ha traído la gloria es de Dios la gloria
es de Dios pero será traído al sacerdote Y no queremos dar a
entender que la persona es traída en contra de su voluntad. No,
no queremos darle la idea de que es traído como arrastrados
en contra de su voluntad. Dios opera. Dios opera en el
hombre para hacerle querer venir. Pero es traído por Dios. Es traído
por Dios. serán todos enseñados por Dios
el Padre, y todo aquel que es enseñado va a venir al Señor
Jesucristo. Son traídos, no contra su voluntad,
pero son traídos con cuerdas de amor, con cuerdas de amor,
por la gracia irresistible, irresistible. Esto significa que la gracia
de Dios es siempre vencedora, nunca es frustrada. Dios no está
queriendo que una persona... Dios es más poderoso que el pecado
en nosotros, ¿verdad? El pecado en nosotros nos aleja
y nos sigue alejando, nuestra voluntad es obstinada en contra,
pero Él es más poderoso que nosotros. y Él nos trae con cuerdas de
amor. Su gracia es irresistible, dulcemente operando en los corazones,
de tal manera que por fin vienen voluntariamente. Tu pueblo se
te ofrece voluntariamente en el día de tu poder. Son traídos
por lazos de amor. Y son tan diversas las maneras
que Dios trae a su pueblo que no podemos enumerarlos, no podemos
contarlos. A uno lo trajo a los pies del
Señor Jesucristo cuando estaba en abierta rebelión yendo a castigar
a todos los que confesaban que Cristo era el Señor, Saulo de
Tarso. A otro lo arrestó en su camino
cuando estaba escapando de su amo. este Onésimo verdad estaba
escapando y Dios apareció a uno de una manera
y Dios aparece pero siempre trae a sus pueblos es invencible bueno
entonces será traído al sacerdote será traído a los pies del Señor
Jesucristo. Y noten allá nos dice, y éste,
el sacerdote, saldrá fuera del campamento. El sacerdote sale
al encuentro. No nos muestra esto, la solicitud
del Señor Jesucristo de venir. Él será traído. La oveja perdida
será traída. Otra vez, ¿se acuerdan el hijo
pródigo? fue traído otra vez a la casa
de su padre, de la cual había salido. Él fue traído. Pero qué sorpresa la de él, ¿verdad? Que cuando él venía para confesar
al padre, padre, no soy digno de ser llamado. Qué sorpresa
la del hijo de ver que el padre corría hacia él, ¿verdad? La solicitud Vemos que Él sale. ¿Cuántas veces ha salido el Señor
Jesucristo? Él va en busca de sus ovejas.
Sus ovejas son traídas ahí. Él va en busca de sus ovejas. Sale del campamento. Han habido varias salidas, por
decir así, de nuestro Señor Jesucristo, el Gran Sumo Sacerdote. En la
eternidad, cuando Él salió, como el aval de su pueblo, ¿verdad? Él salió como el aval, como el
representante, el responsable delante de Dios su Padre por
todas sus ovejas que le fueron dadas. Él salió como responsable,
como el seguro. Él salió en el cumplimiento del
tiempo cuando Dios envió a su Hijo nacido de mujer. Él vino
aquí al mundo. para dar su vida en rescate por
su pueblo. Él salió a ellos en la ciudad,
Él salió de la ciudad de Jerusalén para ir a la cruz del Calvario
para dar su vida allá en la cruz. Cuánta solicitud ha demostrado
nuestro Sumo Sacerdote. Él sale al encuentro de su pueblo. Él va a buscar a sus ovejas. Sus ovejas son traídas y Él va
buscándolas. Bueno, esto nos muestra que el
Señor Jesucristo está pronto para salvar, pronto para salvar
a Su pueblo. Y nos dice aquí que lo examinará.
Ahora, estos sacerdotes en el Antiguo Testamento no podían,
como dije, no están en la habilidad del hombre de hacer un cambio
en la persona. Es la religión que miente acerca
de esto, ¿verdad? La religión te dice que haz esto,
esto y lo otro, y vas a ser una nueva criatura. Te da una receta,
una pomada por decir así. Una pomada de buenas obras, una
receta de esto y lo otro, y con esto vas a ser mejor persona. Eso es mentira. Es mentira de... Solamente Dios puede cambiar
el corazón. Lo único que puede hacer el hombre
es pintar ese sepulcro de blanco, pero por dentro todavía tiene
sus huesos de hombre muerto. Solamente Dios puede cambiar,
solamente Dios puede sanar la lepra, solamente Dios puede quitar
tu pecado. No está en la religión, no está
en los sacramentos, no está en las ordenanzas, los ritos y las
ceremonias. Bueno, estos sacerdotes en el
Antiguo Testamento lo que iban a hacer era examinar. ¿Está allá
o no está allá? ¿Hay lepra o no hay lepra? ¿Era
leproso? Él sabía que era leproso. Pero
ahora estaba viniendo al sacerdote para que el sacerdote lo examinara.
¿Todavía tiene la lepra? ¿Todavía tiene la lepra? Entonces
es inmundo. Pero si no tiene la lepra, entonces
está sano. Pero el sacerdote no tenía poder
de hacer nada. lo examinará si estaba sano de su lepra. ¿Saben qué dice la Escritura?
Que el sacerdote miraba, el sacerdote miraba para checar si este hombre
estaba cubierto de lepra desde la cabeza hasta el pie. Y si tenía lepra desde la cabeza
hasta el pie, el sacerdote decía, estás limpio. Pero si había, si este hombre
venía y decía, mira, tengo lepra, lo puedes ver, soy pecador, todos
somos pecadores, ya lo sabes. Pero mira, tengo aquí adentro,
tengo aquí algo de bondad, mira, aquí hay un lugarcito donde no
ha tocado la lepra. aquí tengo una supuesta bondad,
aquí tengo una supuesta, algo bueno, aquí hay carne viva, carne
sana, algo bueno en mí". Lo miraba el sacerdote y decía,
inmundo, fuera de acá. Es solamente cuando la persona
viene al Señor Jesucristo como un pecador lleno de lepra, que
Dios pronuncia limpio en la sangre de mi Hijo. Pero si una persona
viene con una supuesta justicia, algo que le encomienda o lo encomienda
con Dios, dice, apartados de mí, obras de iniquidad las que
tienes. No es una colaboración entre
Dios, lo que hizo el Señor Jesucristo y lo que hace el hombre. saldrá y lo examinará ellos simplemente
lo examinan pero vean aquí en Lucas 5 lo leímos el Señor Jesucristo
el hombre viene al Señor Jesucristo y está lleno de lepra tiene lepra
todavía tiene la lepra en su cuerpo pero viene con fe creyendo
en el Señor Jesucristo y el Señor Jesucristo lo mira y dice eres
limpio lo toca y dice eres limpio sin ser contaminado el mismo
recuerden todo lo que tocaba el leproso se contaminaba pero
el Señor Jesucristo tocó a ese hombre leproso y no llegó a ser
inmundo es Dios es Dios solamente Dios puede hacer esto ¿por qué? por la obra de redención que
el Señor Jesucristo hizo en la Cruz del Calvario. El sacerdote lo examinaba y cuando
el Señor Jesucristo mira a una persona y ve que está lleno de
lepra, que es pecador de la cabeza, pero ve la fe, ¿saben por qué
ve la fe el Señor Jesucristo? ¿Saben por qué distingue al Señor
Jesucristo la fe? Porque Él es el que la da. Él
es el autor de esa fe. Él sabe reconocer esa fe porque
Él es el que la da. Donde quiera que hay, Él la puso
allá. Él la puso allá. No es del hombre,
es don de Dios. Cuando Él ve eso, entonces somos
limpios por la sangre del Señor Jesucristo. y si ve que está
sana la lepra de la plaga del leproso, versículo 3, entonces
el sacerdote mandará luego, ahora aquí está lo que el Señor Jesucristo
dijo, ahí va y va a ver este hombre, ahí estaba, el Señor
Jesucristo lo sanó, imagínese ahí va este hombre leproso, el
sacerdote dice, oye, oye Juan oye Bartolo cómo estás, veo que
ya ¿Eres leproso? ¿Qué estás haciendo viniendo
acá? Vengo a que me examines. Y lo examina el sacerdote y dice,
nunca he visto esto. Estás sano de tu lepra. No tienes
lepra. Se te quitó. No tienes lepra. Sí, es verdad, no tengo lepra. Jesús de Nazaret. Él me tocó. Y me dijo, sí, quiero, sé limpio. Y me dijo, anda, dile esto a
los sacerdotes. Testimonio a ellos. Que ofrezcan
este sacrificio. Esto va a dar testimonio de cómo
el Señor Jesucristo lo hizo. Cuando Dios quita el pecado de
su pueblo, lo hace en una manera que él sigue siendo Dios sigue
siendo santo, sigue siendo justo por la substitución del Señor
Jesucristo en lugar del pecador la substitución el sacerdote
mandará luego que se tomen para el que se purifica dos abecillas
vivas vivas no muertas, no moribundas, no enfermas se debían tomar,
no de atraparlas en una jaula sino del campo, tomarlas vivas. Estas dos avecillas, dice allá,
limpias, no vais a tomar un búho, o un águila, o un ave de rapiña,
tórtolas o palomas, aves limpias, hablando de la pureza del Señor
Jesucristo. Dos aves para representar la
obra de la justificación y la santificación, obra del Señor
Jesucristo para representar las dos naturalezas. Dos aves para
representar la muerte del Señor Jesucristo y otra para representar
la resurrección del Señor Jesucristo. Es figura nada más, no puede
ser la realidad, pero estas dos aves van a representar cómo Dios
salva a su pueblo. madera de cedro, grana e hisopo. El hisopo habla de, ¿se acuerdan
en Salmo capítulo 51? Lávame, purifícame con hisopo. Ese era lo que se metía en la
sangre para rociar, habla de la limpieza, de quitar el pecado.
y dice en el versículo 5, mandará el sacerdote matar una abecilla
en un vaso de barro sobre aguas corrientes el vaso de barro habla
de la naturaleza humana nosotros tenemos este tesoro en vaso de
barro, dijo el apóstol Pablo sobre aguas corrientes habla
de la pureza del Señor Jesucristo Cuando el Señor Jesucristo murió,
salió de su costado sangre y agua. Sangre para nuestra justificación
y agua para nuestra santificación. En la muerte del Señor Jesucristo
tenemos las dos, justificación y santificación. No falta nada
en la obra terminada del Señor Jesucristo. Eres perfecto delante
de Dios en la obra terminada del Señor Jesucristo. Mandará
al sacerdote matar una de las avecillas en el vaso de barro
sobre las aguas corrientes. La paga del pecado es muerte. No hay manera, no hay manera
que Dios quite el pecado de su pueblo aparte de la muerte del
Señor Jesucristo. Él tuvo que morir en la cruz
del Calvario. Él tuvo que dar su vida. Tuvo
que derramar su sangre. Sin el derramamiento de sangre
no se hace remisión de pecado. Él murió. Él murió en la cruz
del Calvario. Pero no quedó muerto el Señor
Jesucristo. Él hizo satisfacción a esa demanda
de la ley divina y salió resucitado el tercer día. después tomará
la vecilla viva. Aquí va a representar la obra
del Señor Jesucristo llevando su sangre a la gloria, ¿verdad? Siendo justificado, nos dice
allá en Romanos capítulo 5, que Él fue muerto. Romanos 4. Romanos 4, 24, sino también con
respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a
los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús Señor
nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y
resucitado para nuestra justificación. Él trae justicia, ¿verdad? Cuando
esta abecilla viva será remojada en el cedro, la grana y el hisopo,
y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla
muerta sobre las aguas corrientes." Esta sangre, esa ave viva estaba
empapada de la sangre de la ave muerta. Y luego tomaba, dice,
y rociará siete veces. Esto habla de perfecta satisfacción,
perfecta paga, rociará siete veces sobre el que se purifica
de la lepra y le declarará limpio. No hay debate sobre esto. Le
va a declarar limpio. Si Dios te ha declarado limpio,
¿quién te puede declarar inmundo? Si Dios te ha justificado, ¿quién
contra ti? Si por la muerte del Señor Jesucristo
Dios te ha declarado justo, ¿quién puede contra ti? Cristo es el
que murió, más también el que resucitó, el que está sentado
a la diestra. Vamos a leer eso en Romanos 8.
Lo va a declarar limpio. Aquí está hablado de la declaración
de Dios. Dios lo declaró. ¿Quién va a
decir algo en contra? ¿Cuándo lo declaró Dios? En su
decreto, ¿verdad? Antes de la fundación del mundo.
Lo ha declarado con la muerte de su Hijo. Dice el versículo
28, Y sabemos que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan
al bien. Esto es conforme a los que conforme
a su propósito son llamados. porque los que antes conoció
también los predestinó para que fuesen hechos conforme la imagen
de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó a éstos también llamó, y a los que llamó
a éstos también justificó, y a los que justificó a éstos también
glorificó. ¿Qué, pues, diremos a éstos?
Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? el que no escatimó
ni a su propio ojo, sino que le entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará
a los escogidos de Dios de pecado, de impureza, de falta de santidad,
de falta de justicia? ¿Quién va a acusar? Nos dice
allá, Dios es el que justifica. En Cristo Jesús, Dios es el que
justifica a su pueblo. ¿Quién es el que va a condenar?
Cristo es el que murió. Cristo no solamente murió, Él
también resucitó. Él además está a la diestra de
Dios. Él también intercede por nosotros. Entonces, ¿quién va a separarnos
de este amor que ha sido demostrado en la cruz del Calvario? ¿Quién
va a separarnos? el apóstol Pablo enumera a todos,
nadie puede sacarlo, ni lo alto ni lo profundo. Tomará la vecilla viva y el cédula
grana en el sopo y los mojará con la vecilla viva en la sangre
de la vecilla muerta sobre las aguas corrientes y rociará siete
veces sobre el que purifica la lepra y le declarará limpio. Y cuando lo declare limpio, ¿qué
va a hacer con esa ave viva? ¿Vamos a encerrarla en una jaula?
No. No. Esa avecilla viva, suéltala. Está libre. Suéltala. No la pongas en una jaula. Eso
es lo que quiere hacer la religión, ponerla en una jaula. No. déjalo libre, está libre, él
murió por el pecado de su pueblo ahora está sentado a la diestra
de Dios y escuchen esto las buenas nuevas para el pueblo de Dios
es que tú moriste también cuando él murió que tú moriste y así
como él está libre él está ya en la gloria sentado a la diestra
así también ahí estás tú no estás en una jaula eres libre, eres
libre. Suéltalo. Esa abecilla salía
volando con las alas empapadas de la sangre, llevando esa muerte. Él murió una vez para siempre,
pero ya nunca más muere. Y Él ya ha llevado esa sangre,
no sobre un propiciatorio aquí en la tierra, no en un lugar
santo aquí en la tierra, sino en el cielo mismo. y ahí él hace
intercesión por todo su pueblo. Esa es la manera que Dios salva
a su pueblo. Esa es la manera que Dios limpia
el pecado de su pueblo. Dios lo declara y después entrará
en el campamento y morará fuera de su tienda siete días. Bueno,
esa es la ley en el día de que Dios le sanaba la lepra a un
hombre. Y el Señor Jesucristo dijo a
este hombre, anda y haces el sacrificio para testimonio a
esos sacerdotes, que hay uno que sana la lepra. Hay uno que
sana la lepra. Hay uno que puede quitar tus
pecados. Es el Señor Jesucristo. Que el
Señor bendiga su palabra.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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