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Cody Groover

Cosas Celestiales

Cody Groover • March, 31 2013 • Video & Audio
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Cody Groover
Cody Groover • March, 31 2013
What does the Bible say about being born again?

The Bible teaches that to see the kingdom of God, one must be born again, as stated in John 3:3.

According to John 3:3, Jesus emphasizes that being born again is essential for perceiving the things of God and entering His kingdom. This refers to a spiritual rebirth, as humanity in its natural state is spiritually dead and cannot know or comprehend God without divine intervention. The necessity of this rebirth is illustrated in the dialogue between Jesus and Nicodemus, where Jesus explains that natural birth alone cannot enable understanding or acceptance of the spiritual realm. Therefore, it is crucial that one undergoes this divine transformation to truly know God and embrace the Gospel.

John 3:3

How do we know God gives faith to those He chooses?

Scripture indicates that God grants the gift of faith to whom He wills, as mentioned in John 3:8 regarding the wind's sovereign movement.

In John 3:8, Jesus compares the sovereign giving of spiritual life to the mysterious movement of the wind, indicating that just as the wind operates at its discretion, so does the Holy Spirit grant new life to those chosen by God. This underscores the Reformed belief in unconditional election, where faith is not produced by human effort but is a divine gift. Ephesians 2:8-9 further reinforces this, stating that faith is a gift from God rather than a result of works, confirming that it is by God's grace alone that one comes to believe. Thus, faith is both a miraculous work of the Holy Spirit and intrinsic to the act of being born again.

John 3:8, Ephesians 2:8-9

Why is the concept of spiritual death important for Christians?

Understanding spiritual death highlights the need for divine intervention, as humans cannot seek or understand God without being made alive by the Spirit.

The doctrine of spiritual death is crucial because it emphasizes humanity's total depravity and inability to respond to God without His sovereign grace. As articulated in John 3, before one is born again, they are spiritually dead and incapable of perceiving the things of God. This condition necessitates God's initiative in granting life through the Holy Spirit, which transforms the heart and enables faith. Recognizing our spiritual death fosters humility, gratitude, and reliance on God's grace for salvation, rather than any self-reliance or merit. It affirms that salvation is entirely the work of God, bringing glory to Him and underscoring our need for the Redeemer.

John 3:3, Ephesians 2:1

What does the Bible teach about God's sovereignty in salvation?

The Bible teaches that God sovereignly chooses whom He will save, as demonstrated in John 3:8 and Romans 9:15-16.

Scripture consistently affirms God’s sovereignty in the matter of salvation, asserting that He alone decides whom to save. In John 3:8, Jesus illustrates this by comparing the Holy Spirit's work to the wind, which cannot be controlled or predicted by man; this signifies God's unilateral action in salvation. Furthermore, Romans 9:15-16 clarifies that God's mercy is bestowed according to His will and purpose, and not based on human works or desires. This doctrine assures believers that their salvation is secure in God's hands, founded on His will and grace, thus eliminating any grounds for boasting and highlighting the beauty of grace in divine election.

John 3:8, Romans 9:15-16

Sermon Transcript

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en esta mañana mi texto se encuentra
en Juan capítulo 3 Juan capítulo 3 en esta mañana no voy a pasar
a muchos textos para comprobar lo que estamos lo que voy a decir
simplemente voy a declarar lo que está diciendo la Palabra
de Dios, y si alguno tiene alguna cosa que quiere que yo compruebe
después, puede pedirme, y con gusto mostraré en las Escrituras
lo que estamos diciendo. Quiero llegar hasta el versículo
21, del 1 al 21 son 21 versículos, y sólo voy a tomar unos, espero
no tomar más de 45 minutos, así es que no me quedan más que dos
minutos por versículo. No voy a poder cubrir por completo
toda la enseñanza que nosotros podemos tener en cada versículo. Pero quiero dividir esto en encabezados. ¿Saben? En estos días todo el
mundo religioso Todo el mundo religioso está celebrando y especialmente
hablo de aquellos que dicen que son cristianos, pero están otra
vez diciendo que Cristo murió y que hoy resucitó. Es verdad que Él murió una sola
vez y Él resucitó al tercer día para nunca más morir Pero la
mayoría de las personas, me atrevo a decir que la mayoría de las
personas que se dicen ser cristianos, no saben, no conocen quién es
Cristo. No saben, no conocen qué es lo
que Él vino a hacer. Y no saben dónde está Él ahora.
Bueno, pueden repetirlo, ¿verdad? Pero estoy hablando de conocerlo
en verdad. La primera cosa que nosotros
queremos que notemos es que el hombre es natural. El hombre
como nace en este mundo no puede conocer a Dios. Es por revelación
divina. La condición del hombre es lo
primero que quiero que nosotros veamos. Nosotros dice ahí en
versículo uno, había un hombre de los fariseos que se llamaba
Nicodemo, un principal entre los ríos. Este vino a Jesús de
noche y le dijo, Sabemos que has venido de Dios como Maestro,
porque nadie puede hacer las señales, estas señales que tú
haces, si no está Dios con él. El Señor Jesucristo no vino como
Maestro, aunque sí es Maestro. Él vino como Salvador. Llamará
su nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Pero el hombre natural no puede
entender El hombre y su condición, la condición del hombre, es tal
que está por naturaleza muerto hacia Dios. Es decir, el hombre
natural no puede percibir las cosas que son del Espíritu de
Dios, no las puede recibir, no las puede entender. Quiero que
noten allá en Juan capítulo 2. Habían unas personas que estaban
siguiendo al Señor Jesucristo en ese día. Dice allá en versículo
23, Estando en Jerusalén en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron
en su nombre viendo las señales que hacía. Es decir, cuando vieron
las señales, ellos en su intelecto dijeron, tiene sentido. Estoy usando mi razonamiento
y tiene razón, es razonable. Y el hombre oye la palabra de
Dios, oye el Evangelio y dice, eso tiene sentido, eso tiene
razón. y lo cree, dice que lo cree. Pero esa no es la fe que
Dios da, esa no es la fe salvadora, eso no equivale a ser nacido
de nuevo. El creer, la fe que Dios da es
milagro de Dios, es don de Dios. Nos dice aquí el texto, Jesús
mismo no se fiaba de ellos porque conocía a todos. Jesús mismo
no se fiaba de ellos, y Jesús mismo no se fía de ningún hombre. Jesús mismo, Él, el Eterno Hijo
de Dios, confió en Dios Su Padre. Él confió en Dios Su Padre. Esta
es la fe que nos salva, la fe del Señor Jesucristo. Pero Él
no se fiaba, ni el hombre, ni con sus mejores intenciones no
pueden salvarnos. Nos dice la Palabra de Dios que
el hombre en su mejor estado, el hombre en su mejor estado,
es solamente vanidad. Es solamente vanidad. Es nada. El hombre no puede conocer a
Dios. Y aunque este hombre era un principal
entre los judíos, un hombre religioso, un hombre que conocía la religión,
podía repetir los primeros libros de la Biblia de memoria. Pero
con todo esto, él no conocía a Dios. Esa es la condición del
hombre. Y noten allá lo que respondió el Señor Jesucristo. Versículo
3. El Señor Jesucristo le respondió
y le dijo, De cierto, de cierto, te digo, el que no naciera de
nuevo no puede ver el reino de Dios. Aquí está la necesidad
que cada uno de nosotros tenemos cuando entramos en este mundo.
Cuando nosotros entramos en este mundo tenemos necesidad de nacer
espiritualmente. Nacemos bien físicamente. Nacemos
en lo físico, nacemos en lo carnal, pero en lo espiritual estamos
muertos hacia Dios. Y nos dice aquí el Señor Jesucristo,
la necesidad del hombre es que nazca de nuevo, que nazca de
nuevo. de cierto, de cierto te digo
el que no naciera de nuevo no puede ver el reino de Dios no
puede entender no puede percibir no puede recibir las cosas que
son del Espíritu de Dios nos dice la palabra de Dios porque
para el hombre natural le son locura no las puede recibir y
Nicodemus demostró esta ceguera o demostró esta muerte espiritual
cuando le preguntó al Señor Jesucristo y le dijo ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por
segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Eso es lo que
piensa el hombre natural. Dame una cosa que yo haga y por
más difícil que parezca vamos a tratar de hacerlo. Por más
difícil que, bueno, me dices que tengo que nacer de nuevo,
¿qué tengo que hacer? Tengo que entrar otra vez en
el vientre de mi madre y nacer de nuevo. Si me dices que eso
voy a hacer, voy a ver cómo lo hago. Voy a ver cómo lo hago. El hombre natural, eso es lo
que piensa, dame algo que yo haga. Dame algo que yo haga para
que yo sea nacido de Dios. Esa es la mente natural, la mente
carnal. ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo, el
hombre tiene que nacer de nuevo, pero ¿cómo Dios lo va a hacer? Aquí podemos ver el medio que
Dios utiliza. El medio que Dios utiliza, recuerden
este nacimiento nuevo es milagro de Dios, es obra de Dios. nos dice la Palabra de Dios que
los que creen, los que reciben al Señor Jesucristo, Dios les
dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Y no son nacidos de
carne, no son nacidos de voluntad de varón, no son nacidos de sangre,
son engendrados de Dios. Dice el Señor Jesucristo, de
cierto, de cierto, digo, el que no naciera de agua y del Espíritu
Aquí el Señor Jesucristo está dando los medios por los cuales
Dios hace esta obra. El hombre tiene necesidad porque
está muerto espiritualmente. Tiene necesidad de vida. La condición
del hombre está muerto. La necesidad necesita tener vida. El medio que Dios utiliza, el
agua y el Espíritu. Ahora, no está hablando de las
aguas del bautismo. Aquí el Señor Jesucristo está
usando la palabra agua para referirse a la palabra de Dios. La palabra
de Dios es el agua que Dios utiliza. Cuando nosotros estamos sentados
escuchando la palabra, el agua está empapando a todos. El agua
está empapando a todos, pero necesita más que solamente agua
el poder del Espíritu Santo. El poder del Espíritu Santo que
haga que esa palabra sea eficaz en el corazón de su pueblo. Dios
utiliza la predicación de la palabra. Dios utiliza la predicación. Él os dio vida, nos dice. Él de su voluntad nos hizo nacer
por la palabra de verdad. Y aquí es muy importante hacer
esta nota, la palabra de verdad. Dios no utiliza la mentira. para producir a sus hijos. Él utiliza la verdad acerca de
Cristo Jesús. ¿Acerca de quién es Él? ¿Acerca
de qué es lo que Él hizo? Cristo Jesús es la verdad. Dios
no utiliza media verdad. Una media verdad es mentira entera.
Dios utiliza la verdad. Bueno, el que no naciere del
agua y del Espíritu no puede entrar. en el reino de Dios.
No tal vez no entre, no puede. Es imposible para el hombre entender
o percibir o recibir las cosas celestiales a menos a que Dios
le dé vida. Utiliza la palabra de Dios. El
hombre es neutral en esto. El hombre no es activo en esto.
El hombre está sentado, el hombre está escuchando la palabra de
Dios y Dios da vida. Dios da vida. Noten allá versículo
6, el Señor Jesucristo dice, lo que es nacido de la carne,
carne es, y va a seguir siendo carne. ¿Qué nació de la carne? Cuando nuestros padres se juntaron,
nosotros nueve meses después salimos nosotros aquí al mundo. Bueno, ¿qué se juntó? Carne.
La voluntad de la carne se juntó. Se juntaron nuestros padres y
nosotros fuimos el fruto de ello. Pero nunca va a crecer más allá
de su nivel. No va a crecer más allá de su
nivel. Es carne. Lo que es nacido de la carne,
carne es. Y se queda carne. Dios no está
simplemente pintando los sepulcros de blanco para que se vean bonitos.
Pero por dentro están llenos de huesos de hombres muertos.
No. Dios cuando es esta obra da vida
en el interior y dice aquí lo que es nacido del Espíritu Santo.
Espíritu es. En otras palabras, el hombre
natural piensa que es algo muy espiritual cuando sus sentidos
están involucrados, cuando tiene sentimientos o cuando se toca
la música muy bonita y hay luz de vela y hay todas estas emociones
y el hombre piensa, oye que espiritual es esto, es muy espiritual esto,
no, eso es carnal, lo que es nacido de la carne, carne es,
lo espiritual es lo que Dios produce y no debemos confundirlo,
nosotros porque tenemos un aspecto en nuestro, en el hombre carnal
se compone no solamente de estos huesos y carne y sangre que está
aquí, hay también el alma del hombre, que es incorporeal, o
sea que no lo podemos tocar y no lo podemos ver, pero es el alma
del hombre. Ese alma del hombre es lo que
el hombre llama espiritual. Pero cuando Dios da vida, pone
una nueva criatura, un nuevo espíritu en el corazón de Y ese
nuevo espíritu es vivo hacia Dios. Ese hombre muerto sigue
muerto. Y hay entonces una lucha en el
alma del creyente, en el alma contra el espíritu. El hombre
natural contra el hombre espiritual. Pero lo que es nacido de la carne,
carne es, y lo que es nacido del espíritu, espíritu es. Dice
ya en versículo 7, no te maravillas que te dije, o sea, es necesario
de nacer de nuevo. No te maravilles de esto. Es necesario nacer de nuevo.
Dios va a salvar a quien Él quiere salvar. Y es lo que Dios está
diciendo aquí en versículo ocho. Dios da vida a Su pueblo. Gracias
sean dadas a Dios que Dios da vida a Su pueblo. Él va a recibir
toda la honra y la gloria. en la vida de su pueblo. Él da
vida. Pero Él da vida soberanamente
a quien quiere dar vida. Todos nosotros en este mundo
nacemos muertos hacia Dios, muertos espiritualmente, y Él da vida,
pero ¿está obligado acaso Dios para dar vida a todos los hombres
que nacen en este mundo? En ninguna manera. Dios da vida
a quien Él quiere. Y es lo que está diciendo aquí
en el versículo 8. El Señor Jesucristo está diciendo,
el viento sopla de donde quiere. Así es nuestro entendimiento,
¿verdad? ¿De dónde vino esta brisa? ¿Has estado tal vez en
el mar o en la playa y de repente entra la brisa? ¿No estaba allá
hace un minuto y sentiste que entró la brisa? ¿De dónde vino? No sabes. ¿Hasta dónde va a llegar
y va a parar? Tampoco sabes. Así es también
todo aquel que Dios da vida. No sabes de dónde viene ni a
dónde va, pero sin embargo se siente su efecto. El viento cuando
viene siente su efecto. Hay veces el viento viene como
huracán y bota casas. Y hay un cambio radical en la
persona, bueno, un cambio evidente, un cambio obvio en la persona,
porque antes de conocer al Señor, era un saulo de tarso, enemigo
acérrimo de Cristo, que quería matar a Cristo mismo, pero porque
no podía ponerle la mano a Cristo, bueno, va a ir en contra de todos
los que se dicen ser cristianos. Y viene este viento, y viene
este viento como huracán, y bota al saulo de su caballo, y lo
pone en el polvo. y dices a lo Señor que quieres
que yo haga. Otras veces el viento, el Espíritu
Santo es como Timoteo, como cuando Dios salvó a Timoteo. Desde su
infancia conocía las Escrituras y él no, por decir así, no participó
de las cosas malas, podríamos decir, tanto como el apóstol
Pablo o Saulo de Tarso. Pero el viento sopla. Y noten
aquí la palabra de donde quiere. El viento sopla de donde quiere
y oye su sonido, mas no sabe ni de donde viene ni de donde
ve. Así es todo que es nacido del Espíritu, por la soberana
voluntad de Dios. Respondió Nicodemo y dijo, ¿Cómo
puede hacerse esto? ¿Cómo puede hacerse esto? ¿Recuerdan
quién era Nicodemo? Era un hombre sabio, era un hombre
religioso, un hombre entendido. ¿Cómo puede hacerse esto? ¿Saben? La Palabra de Dios nos dice que
los sabios y entendidos de este mundo no saben, no entienden,
no reciben este testimonio de Dios. Esto que acaba de decir,
esto que acabamos de leer, el hombre sabio, el hombre entendido
de este mundo no recibe este testimonio. no recibe que Dios
es soberano. Se enoja contra esto y dice,
no es justo, no es justo, pero Dios es soberano. Enojate contra
el viento si quieres. Enojate contra el viento cuando
viene, pero no vas a hacerle ningún efecto con tu enojo. Los
sabios y entendidos de este mundo no saben, no entienden, no reciben
el testimonio de Dios. Y es lo que dice aquí en versículo
10, respondió Jesús y le dijo, eres tu maestro Israel y no sabes
esto. Estás enseñando a otros, te paras
a predicar, te paras a enseñar a otros la palabra de Dios y
no sabes esto. Esto es esencial, esto es primario. De cierto, de cierto le digo
que lo que sabemos hablamos y lo que hemos visto testificamos
y no recibís nuestro testimonio. Eso es lo que es un testigo.
Un testigo es alguien que ha visto, alguien que ha oído, alguien
que ha visto algo personalmente. Bueno, el Señor Jesucristo, noten
allá, Él se incluye con los testigos del Señor Jesucristo, nosotros,
y dice lo que oímos, lo que vimos. pero Él es el testigo. Lo que
Él vio allí en la gloria, lo que Él oyó de Dios el Padre es
lo que Él habló. Y nadie recibe su testimonio.
¿Quién ha creído nuestro anuncio? dice Isaías. ¿Y sobre quién se
ha manifestado el brazo de Jehová? Aquellos a quien Dios se revela.
De cierto, de cierto digo lo que sabemos, hablamos y lo que
hemos visto y testificamos, y no recibís nuestro testimonio. Otros
pueden hablar y recibimos su testimonio. Un hombre nos habla
y nos dice, esto, esto es así, y le creemos, decimos, podemos
decir nosotros, es así. ¿Por qué dices así? Porque me
lo dijo este hombre, y yo le creo. Pero cuando habla Dios
y dice estas cosas, el hombre no recibe su testimonio. otra
vez mostrando la enemistad del hombre natural y la muerte, su
condición del hombre. Solamente podemos creer, ver
y entender o recibir las cosas celestiales si Dios nos da vida. Ahora, las cosas celestiales
son las cosas referentes al reino celestial. Note el versículo
Si os he dicho cosas terrenales, cosas que debías haber sabido,
o cosas que el hombre, cuando menos en su razón, si un hombre
es parejo, por decir así, debe razonar. Dios dice, no puedo
yo hacer con lo mío lo que yo quiero. Dirías, Bueno, si yo soy un alfarero
y estoy haciendo un vaso de barro, yo agarro este barro y lo pongo
sobre la rueda y le pongo forma. Yo soy el alfarero. Yo tengo poder sobre este barro
para hacer lo que yo quiera. Tú tienes poder sobre el barro
en tus manos para hacer lo que tú quieras. ¿Tú hiciste algo?
Si tú quieres, cuando termines, lo puedes arrojar contra la pared
si quieres, o lo puedes poner sobre la mesa y ponerle flores. Lo que quieras hacer es tuyo.
Tú puedes hacer con lo tuyo lo que tú quieras. Pero el hombre
no quiere darle el derecho, no que lo necesite, pero el hombre
no quiere darle ese mismo derecho a Dios. Que Dios haga lo que
Él quiere con lo Suyo. dice, ah, eso no es justo, eso
no se vale. Pero las cosas celestiales son
las cosas referentes al reino celestial. Y dice aquí el Señor
Jesucristo, si os he dicho cosas terrenales y no creéis, o no
lo recibiste, estás diciendo, ¿cómo puede hacerse esto? ¿Cómo
creeréis si os dijera las celestiales? Te estoy diciendo cosas que cuando
menos en tu mente debes estar diciendo de acuerdo pero ahora
te voy a decir cosas celestiales y no hay manera, si no vas a
recibir esto que es terrenal no hay manera que vas a recibir
esto que es celestial a menos a que Dios de vida las cosas
celestiales tienen que ver con el rey de gloria tiene que ver
con su persona quien es el rey de gloria tiene que ver con su
obra. ¿Qué es lo que hizo el Señor
Jesucristo, el eterno Hijo de Dios? Las cosas celestiales son
aquellas que tienen que ver con esta pregunta, ¿cómo puede Dios
hacer esto? El hombre está nacido en pecado. El hombre por naturaleza no puede
ver a Dios, no puede apreciar las cosas que son de Dios, no
puede recibir las cosas, es enemigo de Dios. El hombre natural es
pecador y todo pecado es cometido en contra de Dios. Dios es Dios
santo, Dios es Dios justo. Ese es su carácter. Dios es Dios
santo, Dios es Dios justo. ¿Cómo puede Dios dar vida a un
hombre muerto sin manchar su justicia? ¿Cómo puede Dios dar
vida a un hombre muerto? Ahí están las cosas celestiales.
¿Cómo Dios va a hacer esto? Bueno, Dios va a dar vida. Dios
va a dar vida soberanamente a quien quiere. Pero Dios lo hace de
una manera consistente con su propio carácter. Nosotros somos
injustos y nosotros decimos voy a pretender como que no vi eso,
lo pongo debajo de la alfombra y voy a pretender que no está
allá. Pero Dios no puede recibir a un pecador en su presencia
pretendiendo que no es pecador. Cuando Dios declara a una persona
justa, esa persona no puede tener pecado. Esa persona, su pecado
tiene que ser quitado de tal manera que Dios nos acuerda.
¿Cómo lo hace Dios? Aquí está la primera cosa, aquí
está la respuesta de Dios. La primera cosa celestial que
debemos creer, la primera cosa celestial que debemos saber,
es que Jesús de Nazaret, este hombre a quien vino Nicodemo,
vino como maestro, es más que maestro, es el eterno Hijo de
Dios, hecho carne. Ahí está la primera cosa que
debemos entender. ¿Quién Dijo el Señor Jesucristo,
¿Cómo vas a creer si te dijere cosas celestiales? Ahí está la
primera. Nadie subió al cielo, sino el
que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo.
Nicodemo, cuando yo estoy hablando contigo, tú me ves como hombre,
pero yo nunca he dejado el cielo. Yo estoy en el cielo. Yo soy
Dios. Él es Dios. sólo hay un Dios. Dios el Padre,
Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, estos tres unos son. Y el eterno Hijo de Dios, la
segunda persona de la Trinidad, Él vino, fue enviado por Dios
el Padre y tomó carne humana. Él fue hecho carne. Hombre verdadero. Y aquí está el misterio de la
piedad. Dios fue manifestado en la carne. Nicodemo, aquí está la primera
cosa celestial que debes creer y entender, saber. Yo soy Dios. Nadie subió al cielo,
sino el que descendió primero del cielo. ¿Quién es ese que
subió al cielo? El Señor Jesucristo. Después
de que Él resucitó de los muertos, Él subió al cielo porque primero
había descendido del cielo. Pero no vayan a pensar que dejó
el cielo vacante cuando salió. No. El Hijo del Hombre que está
en el cielo. Aquí está la primera cosa. Dios
estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles
en cuenta a los hombres. Dios estaba en Cristo. Bueno,
aquí hay otra cosa celestial. Estamos hablando de quién es
el Eterno Hijo de Dios hecho carne. y su obra. Aquí el Señor Jesucristo está
predicando el Evangelio a Nicodemo. Aquí está el remedio, aquí está
la manera que Dios da vida a Su pueblo. Y como Moisés levantó
la serpiente en el desierto, dijo el Señor Jesucristo, así
es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Moisés
levantó esa serpiente en el desierto, ¿por qué razón? Ustedes se acuerdan
de la historia, los hijos de Israel habían salido de la esclavitud
allá en Egipto y estaban andando en el desierto, y empezaron a
murmurar en contra de esta, malagradecidos, malagradecidos. Dios estaba proviendo
por todas sus necesidades, los había sacado, y hay horas estaban
quejando, estaban murmurando en contra de Dios. Y Dios envió
serpientes venenosas en el campamento de Israel. Y estas serpientes
estaban mordiendo a toda la gente y la gente estaba muriendo. Era
veneno y no había cura para ese veneno. No era como le vas a
poner un huento, pero eso es lo que quiere hacer el hombre,
¿verdad? Tengo este mal en mí. Tengo este mal de pecado en mí.
Veo en mí maldad. Voy a ponerle un huento de buenas
obras. Así me voy a sentir bien. Pero
las buenas obras no salvan a nadie. Una persona puede hacer todas
las buenas obras que quiere y va a ir al infierno. La única obra
que salva es la obra del Señor Jesucristo. Estas serpientes
entraron y mordieron a estas gentes y estaban muriendo. No
había remedio. El veneno de esas serpientes
estaba corriendo en sus venas. Y nosotros tenemos esa misma
enfermedad. tenemos ese mismo mal el veneno
de la serpiente satanás está corriendo en todas nuestras venas
y si Dios no da el remedio si Dios no da el remedio todos nosotros
vamos a morir pero Dios, gracias sean dadas a Dios, Él dio el
remedio dijo Dios a Moisés, dijo hazte una serpiente Mira esas
serpientes allá que están mordiendo la gente y haz una serpiente
de bronce que sea semejante a esas serpientes. Y tú levanta esa
serpiente de bronce sobre un asta, sobre un postre. Bueno,
Cristo Jesús, el que no conoció pecado, fue hecho en la semejanza
de carne de pecado. Él no tuvo pecado, Él no hizo
pecado, pero Él fue hecho hombre a la semejanza de carne de pecado. Esa serpiente de bronce no tenía
veneno en sí, pero fue levantada sobre el asta y Dios dio un mandamiento
por Moisés, dijo, dile a toda la gente que miren a esa serpiente,
esa es su salvación. Mira a la serpiente y vive. ¿No te parece locura eso? al
hombre natural le parece locura eso, ¿verdad? Y por cierto, si
te muere una cascabel, te muere una cascabel, no mires la figura
de una cascabel para tratar de ser sanado. Pero si Dios te dice
que lo hagas, hazlo. ¿Sí? Dios dijo, mira la serpiente
y vive. Y dice aquí en el texto, así
es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Era una
necesidad imperativa, porque Dios está haciendo algo por Sí
mismo. Antes que Dios pueda salvar tu
alma eterna, Dios tiene que satisfacerse a Sí mismo. Tú no lo puedes hacer. Yo no lo puedo hacer. Yo no puedo
rendir satisfacción. Yo no puedo rendir obediencia
perfecta. absoluta a Dios? Lo único que
hago es pecar, y tú también. Yo no puedo dar una paga por
mis pecados, y tú tampoco. Un pecado merece el infierno
para toda la eternidad. ¿Con qué vamos a pagar? No tenemos. Pero el eterno Hijo de Dios al
que no conoció pecado, En el cumplimiento del tiempo nos dice
la palabra, Dios envió a su hijo nacido de mujer, nacido bajo
la ley para que nos redimiese, para que él pagase esa deuda. Dios envió a su hijo en semejanza
de carne de pecado y este santo ser, el eterno hijo de Dios,
Jesucristo, vivió aquí en esta vida estableciendo, honrando
la santa ley de Dios. y lo obedeció en toda jota y
tilde de la ley. Ninguna palabra falló. De tal
manera que Dios el Padre dice de la obediencia del Señor Jesucristo,
estoy agradado. Este es mi Hijo amado en quien
tengo contentamiento. Dios está agradado con la obra
que hizo el Señor Jesucristo. Tú no lo puedes obedecer de esa
manera, pero es la fidelidad del Señor Jesucristo tu salvación. es por la fe de Él que somos
salvos. Pero Él fue a la cruz del Calvario,
y dice allá, es necesario, es necesario. La paga del pecado
es muerte, la paga del pecado es muerte. Solamente Él pudo
tomar nuestra muerte. Él pudo tomar, Él pudo morir,
como Dios no puede morir, Dios no puede morir. Y meramente un
hombre tampoco puede satisfacer, pero el Dios hombre, siendo Dios
hombre, pudo hacer las dos cosas. Pudo morir, murió allá en la
cruz del Calvario, pagando, dando satisfacción a la justicia de
Dios que demandaba tu muerte. Dios dice, el alma que pecare
morirá. Dios no miente. Si tú no estás
en Cristo Jesús, vas a morir. estás muerto espiritualmente
y vas a morir eternamente. La única salvación es que estés
en Cristo Jesús. Que la muerte de Cristo Jesús
sea mi muerte. Que la sepultura del Señor Jesucristo
sea mi sepultura. Que la resurrección del Señor
Jesucristo sea mi resurrección. Su vida sea mi vida. Sólo Dios
puede hacer esto. El remedio es el Señor Jesucristo. Como Moisés levantó la serpiente
en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Era necesario. Era necesario. No era un accidente, no era una
tragedia. Él murió por el decreto de Dios,
por el anticipado conocimiento de Dios. Murió para satisfacer
a Dios. Esa es la única manera que Dios
puede ser justo. ¿Tú crees en el Señor Jesucristo?
¿Estás confiando en Él? La única manera que Dios puede
recibirte en Su presencia y seguir siendo Dios es por medio de lo
que hizo el Señor Jesucristo ahí en la Cruz del Calvario. ¿Estás satisfecho, Dios? ¿Estás satisfecho, Dios, con
lo que Cristo hizo a favor de Su pueblo? ¿Qué dice? ¿Qué dice Dios? Es lo que importa,
¿verdad? ¿Qué dice Dios? Dios está satisfecho. Dijo, tengo suficiente, suéltalo. La muerte lo tuvo, ¿verdad? Tres
días estuvo en el sepulcro, pero cuando Él pagó toda la deuda
todos los pecados de su pueblo que precioso es ese cada vez
que sale de mi boca me regocija el corazón todos los pecados
de su pueblo no es una colaboración entre tú y Dios si Él dejó si
Él pagó por todos menos uno no hay esperanza no hay salvación
Él pagó por todos los pecados de su pueblo están libres ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús. ¿Por qué?
Porque Él fue condenado. ¿Está satisfecho Dios con el
sacrificio? ¿Está satisfecho Dios con la
justicia que Él rindió? La evidencia de esta satisfacción
de Dios es Dios lo resucitó de los muertos. Él venció entonces
sobre todos los enemigos de su pueblo, como la cabeza federal,
el general de su iglesia. Él venció solo, venció solo sobre
todos nuestros enemigos, Satanás, el pecado, el mundo, la muerte. Todos les dio el golpe mortal
allá en la Cruz del Calvario. y resucitó victorioso para nunca
más morir. Con un solo sacrificio hizo perfectos
a la estimación de quién? De Dios. Hizo perfectos para
siempre a los santificados. Él ya no muere más. Él está sentado
sobre el trono, y él está, él envió a su espíritu, el vicario
del Señor Jesucristo y él envió a su iglesia a ir y predicar
este evangelio y el Espíritu Santo está tomando la palabra
y él sabe dónde están los suyos yo puedo estar mirando una persona
acá y el Espíritu Santo está hablando por allá él sabe dónde
están los suyos y los suyos no se van a escapar él pagó su sangre
preciosa Él no va a perder ninguno de los Suyos. ¿Cuál es el resultado
de este sacrificio del Señor Jesucristo? Como Moisés levantó
la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo
del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree
no se pierda. El resultado es no se pierde,
mas tenga vida eterna. ¡Qué precioso es eso! No solamente
existencia eterna, estamos hablando de vida. y la vida más abundante
que hay. En este mundo estamos agobiados,
tenemos pruebas, dificultades, y todo es por el pecado. Todo
lo que es malo es por el pecado. Pero cuando un día estemos con
el Señor en la gloria, es gozo eterno, gozo eterno, vida eterna
La vida que Dios da a Su pueblo es la vida de Dios. Dice la Palabra de Dios que somos
hechos partícipes de la naturaleza divina. Partícipes. El resultado
para que todos tengan vida eterna. ¿Cuál es la causa por la cual
Dios hizo esto? La causa. ¿Por qué Dios envió
a Su Hijo al ¿Por qué Dios hizo esto? No era porque nosotros
lo merecíamos. No, no era porque éramos amables. Aquí está la causa. De tal manera,
de tal manera amó Dios. Dios ha amado a Su pueblo con
amor eterno. Es precioso. ¿Sabe qué significa
amor eterno? Nunca tuvo principio, nunca tiene
fin. Nunca tiene principio. No hay algo que tú hiciste en
el tiempo para causar que Dios te ame. Eso es obra. Si Dios mira algo
en el hombre y dice, ah, lo voy a amar porque hizo esto. Eso
es obras. La salvación no es por obras,
es por gracia, lo que dice la palabra de Dios. no era porque
éramos amables, no era porque había algo en nosotros, la causa
de por el cual Dios envió a Su Hijo para salvar a Su pueblo,
por el cual lo dio hasta la muerte y la muerte de la cruz, de tal
manera, de tal manera amó Dios, de tal manera amó Dios
al mundo. No se vayan con esta palabra
mundo para pensar, bueno, Dios amó a todos en el mundo, así
es que todos somos amados por Dios. La palabra de Dios claramente
enseña que el amor de Dios está en su Hijo. El amor de Dios está
en aquellos que aman al Señor Jesucristo. La razón por la cual
aman al Señor Jesucristo es porque Él primero los amó a ellos. El
mundo del que está hablando aquí es el mundo de aquellos que Él
escogió. es decir, no solamente judíos,
también yucatecos, también allá en Francia, también allá en Italia.
Donde quiera que Dios tiene a su pueblo en el mundo, Él los ha
amado con amor eterno. De tal manera, amó. Dijo, bueno,
te amo, pero a ver cómo te las arreglas. Ese no es el amor de
Dios. Y recuerden, Dios no ama a ninguna
persona y después la envía al infierno. Déjame preguntarte
algo. Aquellas personas a quien tú
amas, y todos deben reconocer, somos malos por naturaleza. Pero
aquellas personas a las que tú amas, si pudieras salvarlos,
¿los salvarías? Yo sé la respuesta, diríamos
todos, sí. Si yo pudiera, yo salvaría. ¿Pero qué pasa? Le falta poder,
¿verdad? ¿Pero acaso pudiéramos decir
que Dios a los que ama no puede salvar? No hay ninguna persona
en el infierno quien Dios ama. Aquellos que Él amó con amor
eterno, los amó en su Hijo el Señor Jesucristo, y aquellos
a que Él amó con amor eterno, Él los va a tener en su presencia
en el cielo. De tal manera amó Dios al mundo,
que dio a Su Hijo, lo dio hasta la muerte, para que todo aquel
que en Él crea, todo aquel que en Él crea. Aquí está una pregunta
muy importante para que al Cristo acabamos de oír las cosas celestiales. ¿Quién es el Señor Jesucristo?
¿Qué es lo que Él vino ¿Crees tú, estás confiando en el Señor
Jesucristo únicamente para tu salvación? ¿Reconoces tu condición
como pecador? Dice aquí, todo aquel que en
él crea no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió
Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para
que el mundo sea a salvo por Él. El mundo ya estaba perdido. El mundo ya estaba perdido. pero
Dios envió a su Hijo al mundo para salvar. Llamará su nombre
Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. El que
cree, ahora mismo, el que cree, dice la Palabra de Dios, no es
condenado. No significa que no haya cosas
en nosotros que no merezcan ser condenados. Porque si ustedes
miran a mí y yo puedo decir también si miro a ustedes como si estuviera
mirando un espejo si ustedes examinan mi vida van a poder
decir ah, ahí está ya, mira mira que estás haciendo, mira que
estás pensando esto es condenable es verdad pero no dice esto el
que cree en el Hijo no es condenado ¿por qué? porque Cristo ya fue
condenado en su lugar El que cree en el Hijo no es condenado. Pero el que no cree, aquí viene
la pregunta ahora mismo. ¿Cuál es la respuesta de tu corazón
en este momento? Hoy es el día de salvación. Resuelve
este asunto ahora. No esperes salir y pensarlo o
meditarlo. Ahora es el momento. Hoy es el
día de salvación. Si oyeres hoy Su voz, no endurezcas
tu corazón. El que en Él cree, crees ahora
mismo. No eres condenado. Pero si no
crees, debes pensar la ira de Dios está sobre ti. El que no cree ya ha sido condenado
porque no ha creído en nombre del Unigénito Hijo de Dios, y
esta es la condenación. Aquí está la manifestación justa
de la condenación. Dios ya dio el remedio, Su Hijo,
el Señor Jesucristo. Acabamos de oír las buenas nuevas
del remedio. Pero la condenación es cuando
los hombres oyen lo que dio la provisión de Dios, la salvación
de Dios. Oyen este Evangelio y no responden,
y no y con razón son condenados. Por su propia culpa. Si alguien es salvo, podríamos
decirlo de esta manera, es por la culpa de Dios, podríamos decir.
Si alguien es salvo, es obra de Dios. Pero si alguien va a
ser perdido, es tu propia obra. Porque vino a la luz vino el
Evangelio a tus oídos y dice acá, esta es la condenación,
la luz el Cristo Jesús, el Evangelio vino al mundo, vino a cada uno
de nosotros en esta mañana y los hombres amaron más las tinieblas
de sus pensamientos las tinieblas de su tradición, las tinieblas
de su religión, así lo veo yo Yo creo que es así. No es como
lo ves tú y no es como lo veo yo. Es como dice Dios. ¿Amas lo que dice Dios? Esta es la condenación. Que la
luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que
la luz. Y aquí está la razón. Porque
sus obras son malas. Sus obras son malas. porque todo
aquel que hace lo malo aborrece la luz y no viene la luz para
que sus obras no sean reprendidas. No quiero sacar esto a la luz
porque se va a ver que estoy haciendo cosas malas. Mas el
que practica la verdad, el que practica viene al Señor Jesucristo
y cuando venga el Señor Jesucristo se va a ser manifiesto que sus
obras, las obras que tú haces en venir al Señor Jesucristo
son hechos en Dios. Se va a ver manifiesto. Estas
son cosas espirituales, son cosas celestiales. Que el Señor bendiga
su Palabra. El Señor Jesucristo es nuestro
Salvador.
Cody Groover
About Cody Groover
Cody Groover was a missionary to the Yucatan Peninsula, Mexico. The Lord called him home November 17, 2016.

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Joshua

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